jueves, 28 de septiembre de 2017

Extracto (capítulos 48 y 49) del libro La Guerra Civil Española – Revolución y Contrarrevolución por Burnett Bolloten




48. La represión comunista contra los anarquistas y el POUM

49. Los aspectos más importantes del proceso del POUM


La Revolución Española, fue en muchos casos más profunda que la rusa, no hay parangón en la historia de un caso de encubrimiento internacional, de los hechos, como éste.





Burnett Bolloten es autor de








Extracto (capítulos 48 y 49) de La Guerra Civil Española. Revolución y Contrarevolución, por Burnett Bolloten






Libros y documentos que hace referencia


EL PROCESO CONTRA EL POUM. (Un episodio de la revolución española)


[El marxismo en España (1919-1939)] Historia del BOC y del POUM



Jesús Hernández Tomás


[Libro]  Jesús Hernández Yo fui un ministro de Stalin



Primera campaña de difamaciones y calumnias, en la que se identificaba al POUM con el fascismo internacional, se intensificó desde finales de 1936 y en los primeros meses de 1937





Escritos sobre la Guerra de España




(Sobre el POUM)

Informe del 28 de enero de 1938                         Página  185
Punto 7 página 171 y 182 (sobre el POUM)

Manifiesto del Comité Central del PCE del 18 de mayo 1939  página 213

Informe del 21  de mayo de 1939                       página 225, 232





Cartas desde la cárcel de los presos del POUM al Gobierno republicano. Sentencia al POUM. 29 de Octubre de 1938


Juan Andrade. Crítica de la Crisis del movimiento comunista Tomo I: De la Komintern al Kominform de Fernando Claudín



Juan Andrade El asesinato de Andrès Nin: sus causas, sus autores, junio de 1939




España Traicionada (Stalin y la guerra civil) Ronald Radosh, Mary R. Haberck (eds). Primera parte.


Reiner Tosstorff. Andreu Nin como líder del POUM.



Andrés Nin. La acción directa del proletariado y la revolución española (Julio de 1936)



Vida, obra y muerte de Andreu Nin


El terror estalinista en Barcelona 1938 (Agustín Guillamón)



Los crímenes de Stalin. Nikita Khrushchev Informe Secreto al XX Congreso del PCUS, 25 de febrero de 1956




POUM 1937. La respuesta del POUM a  los artículos en Pravda y L'Humanité



Trotskismo al servicio de Franco
Un registro documentado de la traición por el POUM en ESPAÑA


1938: el trotskismo en el Servicio de Franco - Folleto publicado en la campaña estalinista contra el POUM






[Libros] La CNT en la Revolución Española. Tomo I, Tomo II y Tomo III de Josep Peirats



La CNT en la Revolución Española. Tomo I








La CNT en la Revolución Española. Tomo II








La CNT en la Revolución Española. Tomo III







José Peirats. Los anarquistas en la crisis política española (1962)



Josep Peirats







[Libro] La Guerra Civil Española. Antony Beevor





ANTONY BEEVOR LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA






La Guerra Civil Española. Antony Beevor





Antony Beevor


La guerra inacabada

CRÍTICA: EL LIBRO DE LA SEMANA


Publicado por Antony Beevor en 1982, este libro sobre la Guerra Civil española, inédito hasta ahora en castellano, ha sido ampliado y revisado. Se trata de una obra de síntesis, clave para entender el conflicto.
“muy crítica del estalinismo, muy comprensiva hacia el anarquismo”




Antony Beevor: una historia de mucha clase



Pío Moa en google

REPORTAJE: LOS JINETES DEL APOCALIPSIS / Y 5

Pío Moa. El historiador de la casquería







Antony Beevor: «La Guerra Civil es de las pocas en la que los perdedores escribieron la historia»




La Guerra Civil Española. Antony Beevor




martes, 26 de septiembre de 2017

"Destino de una revolución", de Víctor Serge (Libros de la Frontera)




Índice

Nota editorial     9
Memoria de un escritor combatiente: Víctor Serge    13

PRIMERA PARTE. LA CONDICIÓN DEL HOMBRE Y DEL ESPIRITU    27
I. La condición de los trabajadores asalariados      29
II. la condición de los obreros. El trabajo    41
III. La condición de la mujer                        47
IV. La juventud                         53
V. Campesinos. Artesanos. Administradores. Creyentes   61
VI. Ciencias, literatura y pedagogía dirigidas       71

SEGUNDA PARTE. EL SISTEMA              83
I. Seguridad general. Delito de opinión. Pasaportes interiores   85
II. Penitenciarías. Aisladores. Deportación. Derecho de asilo   95
III. Destino de los socialistas. Destino de los anarquistas       109
IV. Destino de los comunistas. Muerte de los opositores      123
V. Vida de los oponentes  133
VI. Los que capitulan       147
VII. El culto al jefe     155

TERCERA PARTE. LA EVOLUCIÓN POLÍTICA (1917-1936)    167
I. De la democracia soviética a (1917-1923)         169
II. El advenimiento de la burocracia (1924-1927)    181
III. La industrialización y la colectivizaciones (1928-1934)   195
IV. La gran calamidad de los años 1931-1934     211
V. Las leyes                219
VI. Un cambio: la valoración del rublo (1934-1935)    225
VII. El asunto Kirov. Un año de terror       231
VIII. Una Constitución democrática (1936)      241
IX. El proceso Zinoviev- Kamenev- Smirnov    247
X. Explicación y continuación   273
XI. La primera política exterior de Stalin (1927-1934)     291
XII. La segunda política exterior de Stalin (1934-1936)   295
Conclusión                  309
EPÍLOGO        323
Treinta años después de la Revolución Rusa      325 







05/07/2010 | Prólogo de Wilebaldo Solano
Ya tenemos en las librerías la obra de Victor Serge, Destino de una revolución, editada por Libros de la Frontera que cuenta con un epílogo del propio Serge (“su” testamento, un documento en el que concreta sus últimas reflexiones sobre el fenómeno estaliniano), y un prólogo de Wilebaldo Solano, el último de los líderes históricos del POUM que reproducimos a continuación.

INDICE


Memoria de un escritor combatiente: Víctor Serge

De Bruselas a Moscú pasando por Barcelona

Las luchas contra el estalinismo

Defensa crítica de la Revolución Rusa



Memoria de un escritor combatiente: Víctor Serge

Tuve la suerte de conocer personalmente a Víctor Serge, a mediados de Febrero de 1939, en París. Después de una larga odisea que nos llevó desde la Prisión del Estado de Barcelona hasta la capital de Francia, pasando por la cárcel improvisada de Cadaqués, el cruce de la frontera de los Pirineos y el encuentro con el comando organizado por Marceau Pivert y dirigido por Daniel Guérin para salvarnos de un posible ataque estalinista y del campo de concentración, los dirigentes del POUM recobramos la libertad a orillas del Sena. Y, naturalmente, una de nuestras primeras preocupaciones fue abrazar a Víctor Serge. 


Durante todo el proceso revolucionario iniciado el 19 de julio de 1936, Víctor Serge había mantenido una estrecha colaboración con el POUM. Desde París o desde Bruselas, Serge no perdió nunca el contacto con nosotros. Colaboraba regularmente en nuestra prensa, sobre todo en La Batalla, órgano central del POUM; nos escribía con frecuencia o nos enviaba mensajes para tenernos informados de lo que pasaba en el movimiento obrero internacional, en la URSS de Stalin, en los Círculos intelectuales europeos fascinados por el gran combate contra Franco. Todo esto era precioso para la dirección del POUM. Y en particular las opiniones de Víctor Serge sobre las crisis en el aparato de Stalin y la evolución del Kremlin en su política de intervención en España.
Estábamos en deuda con Víctor Serge. Y por eso decidimos celebrar la primera reunión oficial del Comité Ejecutivo del POUM en casa de Serge. Una fría mañana de Febrero, Juan Andrade, Julián Gorkin, Pedro Bonet, Jordi Arquer, Josep Rovira, E. Gironella, N. Molins y yo nos dirigimos hacia la casa del Pré-Saint-Gervais donde vivía el autor de El Año I de la Revolución Rusa y de Destino de una Revolución. El encuentro fue emocionante e inolvidable. 


Sólo Gorkin y Molins y Fábrega conocían personalmente a Serge. Los demás le veíamos por primera vez, pero sabíamos mucho sobre él. De todos modos, no tardamos en evocar la ausencia de las dos figuras más importantes del POUM: Andreu Nin, asesinado por la policía de Stalin en Alcalá de Henares, y Joaquín Maurín, preso en una cárcel franquista. Nos propusimos salvar a Maurín y aclarar lo que entonces se llamaba "el enigma de Nin", es decir, las condiciones en que se había realizado el secuestro y el asesinato de Nin. No fue nada difícil establecer un plan para alcanzar semejantes objetivos. Y, como siempre, las ideas y los consejos de Serge fueron sumamente atinados. 


En casa de Víctor Serge hicimos balance de todo el proceso revolucionario español y adoptamos las primeras medidas para ayudar a los compañeros que permanecían en España, tanto en la zona Centro-Sur, que escapaba todavía al control de Franco, como en Cataluña, donde había comenzado el terror franquista. Serge nos hizo muchas preguntas. Quería saberlo todo. Y, luego, tuvimos un amplio intercambio de ideas sobre la situación internacional y, en particular, sobre la crisis en la URSS, donde continuaban los procesos contra los oposicionistas y se acentuaba la represión estalinista. En fin, aquella reunión abrió un proceso de colaboración de Víctor Serge con el POUM que ni siquiera se interrumpió cuando las tropas de Hitler invadieron Francia, y que se prosiguió hasta la muerte de Serge en su exilio mejicano.


De Bruselas a Moscú pasando por Barcelona


Víctor Serge nació en Bruselas el 30 de diciembre de 1890 en el seno de una familia de refugiados rusos, y murió en su exilio mejicano en Noviembre de 1947. Sólo tenía 57 años y estaba en plena madurez intelectual. Lo sé por las cartas que nos enviaba con bastante frecuencia al C.E. del POUM residente en el exilio de París y los comentarios que le sugería la lectura de La Batalla, el periódico que l POUM publicaba en París. Recuerdo que tenía la nostalgia de París y se preparaba para regresar a Europa, donde había jugado un papel esencial, como se puede ver por ese libro que se titula Memorias de un revolucionario y que, por cierto, aporta muchísimo a la comprensión de los acontecimientos que se desarrollaron en nuestro continente en los años 20 y 30, desde la victoria de la Revolución de Octubre hasta el hundimiento de Mussolini y Hitler.
Como, por desgracia, las jóvenes generaciones europeas conocen poco o mal a Víctor Serge, quizás convenga destacar, aunque sea brevemente, algunos de los principales rasgos de su vida y de su obra literaria y política. A comienzos del siglo, Serge fue de la Joven Guardia socialista en Bélgica y muy pronto militó con los anarquistas franceses, lo que le condujo a la cárcel, donde estuvo recluido durante 5 años. Cuando alcanzó la libertad, denunció el sistema penal francés en Los hombres en la cárcel, y se trasladó a Barcelona, donde se incorporó al potente movimiento anarcosindicalista español y se hizo amigo de Salvador Seguí, una de las figuras más importantes de dicho movimiento, por lo que intervino en la preparación de la huelga general de 1917. Y fue justamente en Barcelona donde se puede decir que nació el escritor Víctor Serge, ya que adoptó el seudónimo para escribir en el semanario Tierra y Libertad" y lanzar El nacimiento de nuestra fuerza, libro inspirado por el movimiento obrero español de aquel entonces. 


A fines de 1917, Serge se trasladó a Rusia. Deslumbrado por la Revolución rusa como tantos otros, Serge se incorporó al bolchevismo sin beatería de ninguna especie. A diferencia de muchos otros, Serge conservó su agudo sentido crítico. Joaquín Maurín, líder del POUM, conoció a Serge en Moscú y, muchos años después, escribió que "Víctor Serge era claro y sincero; señalaba los defectos y las virtudes, los errores y los aciertos". No se podía hacer mejor elogio tratándose de una época en la que prevalecían el culto incondicional o la denigración sistemática. En fin, Víctor Serge desarrolló una intensa actividad en la Internacional Comunista. Fue el principal animador de La Correspondencia Internacional (Imprecor), revista prestigiosa en su tiempo. Zinóviev le confió misiones importantes en Berlín y en Viena. Escribió obras como El año I de la Revolución rusa, Petrogrado en peligro (1919) y numerosos ensayos sobre el ascenso del hitlerismo y la Revolución china, la vida en la URSS y los problemas de la cultura y de la literatura en la Revolución. Fue amigo de los grandes escritores .rusos de entonces, en particular de los poetas Esenin y Mayakovsky, y también de Pasternak y Mandelstan. 


Cuando se agravó la burocratización del Estado y del Partido Comunista, Víctor Serge se incorporó a la Oposición de Izquierda y no abandonó nunca la resistencia política e intelectual al estalinismo. En los años 1927-1930, cuando Stalin deportaba al Gulag a los oposicionistas rusos y a los intelectuales inconformistas pero no se atrevía aún a perseguir a los revolucionarios extranjeros conocidos, Víctor Serge y Andrés Nin, amigos fraternales desde 1921, constituyeron, con Alejandra Bronstein (primera esposa de Trotsky), el último núcleo de resistencia organizada al despotismo burocrático. Nin fue expulsado de la URSS en septiembre de 1930, y Serge fue detenido y deportado a Oremburg en 1933. Su liberación y su expulsión de la URSS se produjeron en 1936, tras una campaña internacional organizada en París por los escritores Madeleine Paz, André Gide y Marcel Martinet.


Las luchas contra el estalinismo


A su llegada a Bruselas, Víctor Serge asumió con una voluntad de hierro y una energía sorprendente una labor excepcional de desmitificación del estalinismo y de defensa de los escritores soviéticos perseguidos, deportados y asesinados. Poco antes de su deportación, Serge había logrado enviar una carta-testamento a Madeleine Paz en la que decía que era "un resistente absoluto en tres principios: defensa del hombre, defensa de la verdad y defensa del pensamiento". Pues bien, en cuanto se produjo el primer proceso de Moscú, Serge creó el "Comité de defensa de la libertad de opinión en la Revolución" y publicó Dieciséis fusilados. El proceso Zinóviev-Kamenev-Smirnov, el primer análisis serio y preciso sobre el terror estalinista y los procesos de brujería que organizó la GPU y contra los que sólo se levantaron el POUM en España y pequeñas minorías del movimiento obrero y muy pocos intelectuales de izquierda.
Apenas un año después, ese mismo Comité tuvo que promover una fuerte campaña internacional para tratar de salvar a Andrés Nin y al POUM, sometidos a una cruel represión por orden de Stalin. Víctor Serge prosiguió incansablemente su actividad en defensa de sus camaradas de la URSS y de España. "Fue verdaderamente -escribió Serge años después- la lucha de un puñado de conciencias contra el aplastamiento completo de la verdad, en presencia de crímenes que decapitaban a la URSS y preparaban para pronto la derrota de la República española". 


En el curso de esa lucha, Víctor Serge escribió De Lenin a Stalin, Destino de una Revolución, Medianoche en el siglo, y preparó una de sus mejores novelas, El caso Tulayev, análisis profundo de la mecánica de los procesos y de las "confesiones" de Moscú, obra que al fin se ha publicado en Rusia, donde, por cierto, no se han descubierto todavía los manuscritos que la GPU confiscó al escritor revolucionario antiestalinista. 



En espera de que se descubran y se publiquen esos manuscritos, ya es hora que se vuelvan a publicar las obras de Víctor Serge, que ciertas incurias -por no decir otra cosa- han alejado de las bibliotecas y de las librerías. Serge no es un escritor más. Es un escritor militante excepcional del siglo que acaba. Sufrió cárceles, exilios y toda clase de persecuciones en su gran combate por el socialismo auténtico y libre. Y, aunque murió demasiado pronto, dejó una obra capital para la comprensión de los grandes problemas del siglo XX. 



El naufragio espectacular de la URSS, el desplome del muro de Berlín y la -descomposición del movimiento comunista internacional, desfigurado por el estalinismo, constituyen un fenómeno sin precedentes, que plantea problemas a todo el mundo. A los defensores del sistema capitalista (incluso a los que a dan por terminada la Historia), a los comunistas y poscomunistas, a los socialdemócratas y a los que se disfrazan de tales, y a los marxistas revolucionarios, que fueron los primeros en reconocer la degeneración de la Revolución rusa y en combatir con las armas de la teoría y de la práctica política la gran impostura estalinista con todas sus secuelas. La vida, la lucha y la obra colocan a Víctor Serge en esta categoría. Él fue uno de los militantes más clarividentes. Por eso, no hay más remedio que recurrir a sus escritos para comprender o tratar de comprender el carácter y la significación histórica del estalinismo, y el sentido de sus nefastas consecuencias. En medio del confusionismo que reina actualmente en todas las fuerzas de izquierda que no renuncian a la perspectiva de liberación socialista, Serge y su obra constituyen algo así como un faro luminoso susceptible de facilitar la comprensión del pasado y de mejor perfilar el porvenir. 


Son muchos los que han sostenido que El año I de la Revolución rusa es una de las mejores obras de Víctor Serge, un clásico en cierto sentido. Y no faltan los que afirman que el ensayo Treinta años después, escrito por Serge en Julio-Agosto de 1947, poco tiempo antes de su muerte, es algo así como el testamento del gran escritor revolucionario desaparecido prematuramente en Méjico cuando soñaba con volver a Europa para continuar su combate y su obra. Sea como fuere, el valor de El año I de la Revolución rusa es evidente. Por lo que se refiere a 20 a Treinta años después -de Octubre de 1917-, lo menos que se puede decir es que constituye un documento muy valioso en el que Serge confirma su honestidad intelectual y su alto espíritu crítico. 


Está de moda hoy desfigurar y condenar de una manera inapelable la Revolución de Octubre y el bolchevismo de Lenin y Trotsky. Para algunos, todo fue un inmenso horror primitivo y bárbaro que explica el triunfo actual del capitalismo salvaje en Rusia. Figuran entre éstos una larga cohorte de funcionarios "comunistas" que fueron durante luengos años fieles soldados de Stalin, y multitud de intelectuales que vivieron y prosperaron durante una larga parte de su vida rindiendo culto al "jefe genial" y a los otros jefes de menor cuantía. En Rusia y en los países del Este, esos funcionarios y esos intelectuales se han convertido hoy en capitalistas sin el menor esfuerzo y algunos han tenido el descaro de ponerse inelegantes disfraces de socialdemócratas para conservar un tufillo progresista. Hay que esperar que no engañen a nadie, después de haberse pasado la vida engañando a los militantes comunistas desinformados y burlados que creyeron en ellos. 


Está de moda también en los medios derechistas y reaccionarios declarar con altivez y suficiencia que el hundimiento de la URSS no sólo constituye la prueba definitiva del fracaso total del comunismo, sino que pone de relieve que el socialismo en general es una enorme utopía absurda y peligrosa. Y, naturalmente, esto permite asegurar tranquilamente que no existe otra perspectiva que la continuación (o la restauración) del capitalismo con las reformas que los tiempos modernos puedan aconsejar a causa del desarrollo de la ciencia y de la tecnología y de la mundialización de la economía. 


Sabemos todo eso, pero lo que nos importa aquí y ahora es la reacción o las reacciones de millones de personas que creían o imaginaban que en la URSS y en los países del Este había algo de "socialismo" o de progresismo y que esto podía ser positivo para las tendencias o las ideas de transformación social existentes en el mundo. Estas personas son las que quieren comprender lo que era realmente el estalinismo, cómo fue posible que prevaleciera sobre las tendencias auténticamente socialistas o comunistas y durara tanto tiempo, y, sobre todo, cómo fue posible que una revolución que suscitó tantas esperanzas en el mundo entero acabara en un régimen totalitario y esclavista, que se desplomó por sí mismo en medio de un desastre repugnante y sin precedentes históricos. 


El ensayo Treinta años después no podía ni puede hoy responder a todas estas dramáticas interrogaciones. Pero al igual que La Revolución traicionada de Trotsky, Destino de una revolución de Víctor Serge y el Stalin de Boris Souvarine, aporta elementos de información y de análisis que pueden ayudar a la comprensión del hundimiento vertical del estalinismo y de la desaparición de la URSS y sus satélites del panorama mundial.


Defensa crítica de la Revolución Rusa


Desde luego, Víctor Serge defiende la Revolución Rusa y la justifica frente a todos los falsificadores que "hablan y escriben sin informarse". Los había entonces y los hay hoy. Y la defiende brillantemente, destacando el valor del equipo de Lenin y Trotsky, sus aciertos y sus méritos, pero sin eludir ni esconder las fases más dramáticas y los errores y faltas que cometieron, a su juicio, sus dirigentes. Y esto tiene una importancia enorme puesto que, durante años y años, muchos historiadores y escritores hicieron una apología total de la Revolución Rusa y la presentaron como modelo a imitar o copiar, del que no había que separarse ningún precio. 


Víctor Serge era otro tipo de hombre y de militante. Su temperamento, su cultura y su historia militante hicieron que siempre tuviera los ojos muy abiertos y nunca cayera en la facilidad y la complacencia. Por eso no vacila en decir que la falta de tradiciones democráticas fue muy grave para la Revolución y que, en realidad, sólo los mencheviques de izquierda de la tendencia Martov tenían "una concepción democrática de la Revolución". Esta herejía, que Serge aprueba implícitamente, va acompañada de muchas otras. Cuando abre el capítulo de los errores y de las faltas de los bolcheviques, Serge es muy severo y no se deja casi nada en el tintero. Para él, el error más "incomprensible" es la creación de la Checa, tesis que ya sostuvo en 1939 en su Retrato de Stalin y sobre la que insiste con severidad en Treinta años después. Y, naturalmente, tras la Checa aparece Kronstadt. Serge insiste en los argumentos que ya en 1938 le llevaron a una dura polémica y a la ruptura con Trotsky. Para Serge, su criterio sobre Kronstadt fue confirmado por Lenin cuando se proclamó el fin del llamado "comunismo de guerra" y se lanzó la Nueva Política Económica (NEP), pero entiende que los bolcheviques no supieron sacar todas las consecuencias del reconocimiento tardío de sus errores y que en 1921 rechazaron "la reconciliación con los elementos socialistas y libertarios dispuestos a situarse en el terreno de la Constitución soviética" y les colocaron prácticamente fuera de la ley. Y, por lo demás, no vacila en reconocer las terribles dificultades del poder soviético y su voluntad de sostener la revolución europea, que era, a la larga, la única salida. Ahora bien, Serge piensa que los bolcheviques, prisioneros de su idealismo militante, se equivocaron en lo que respecta a "la capacidad política y la energía de las clases obreras de Occidente y, sobre todo, de Alemania". Y de ahí surgió la teoría del socialismo en un solo país. 


Frente a los que confunden todo y aseguran que existe una continuidad lógica que lleva fatalmente de Lenin a Stalin, Serge sostiene que hay dos períodos claramente diferenciados: 1917-1927 y 1927-1937. A nuestro modo de ver, el fenómeno es más complejo. Pero sigamos a Serge. El hecho esencial para él es que en 1927-1928, por una suerte de golpe de Estado realizado en el núcleo dirigente, "el Estado-Partido revolucionario se convierte en un Estado policiaco-burocrático, reaccionario en el terreno social de la Revolución". Víctor Serge analiza los dos períodos y pone el acento en la lucha de la generación revolucionaria contra la burocracia estalinista entre 1927 y 1937. Los que hemos tenido la posibilidad de consultar los archivos de Moscú en estos últimos años sabemos que esa lucha fue mucho más importante y más trágica de lo que se imagina generalmente. 


Víctor Serge fue uno de los primeros oposicionistas revolucionarios, es decir, de los que combatieron contra la dictadura burocrática estalinista en nombre del bolchevismo traicionado y destruido, y en nombre del socialismo libre. Primero en la propia URSS en el seno de la Oposición de Izquierda, que, como él explicó en varias ocasiones, era mucho más amplia y menos sectaria que los que se reclamaban de ella fuera de Rusia. Y luego, tras su deportación a Oremburg y la campaña internacional que permitió que saliera de la URSS y se instalara en Bruselas y en Europa. Y, finalmente, tras la ocupación de Francia por las tropas de Hitler, en su exilio mejicano, en contacto estrecho con los españoles y, en particular, con los militantes del POUM. Entre 1907 y 1947, fecha de su muerte -pronto hará 50 años- Serge fue un escritor revolucionario y combatiente. En las horas más difíciles, en esa medianoche en el siglo que puso como título a uno de sus libros, Serge vivió siempre modestamente, con un optimismo creador sorprendente y conmovedor. Corrió muchos riesgos y los esbirros de la GPU trataron de hacerle la vida imposible tanto en Bruselas como en Méjico, donde fue objeto de varias agresiones. 

Unos años antes de su muerte, cuando vislumbrara el fin de la segunda guerra mundial, y pensando en su vuelta a Europa, escribió estas palabras: "Nada ha terminado. Estamos en el comienzo de todo. A través de tantas derrotas, unas merecidas, otras gloriosamente inmerecidas, es evidente que la razón más que el error está de nuestra parte. ¿Quiénes son los que pueden decir lo mismo? Solamente al socialismo corresponde aportar mañana, a la revolución iniciada, una doctrina renovadora de la democracia, una afirmación irreductible de los derechos del hombre, un humanismo total que abarque a todos los hombres".

París-Barcelona




"Destino de una revolución", de Víctor Serge (Libros de la Frontera)


 VÍCTOR SERGE


VICTOR SERGE. MEMORIAS DE UN REVOLUCIONARIO


Archivo  VICTOR SERGE  (1890-1947)




Victor Serge 1937 Adiós a Andres Nin


Edición de literatura y revolución de Víctor Serge en La Cosecha Anticapitalista...




Obras escogidas de Víctor Serge


Edición de literatura y revolución de Víctor Serge en La Cosecha Anticapitalista


Victor Serge. LO QUE TODO REVOLUCIONARIO DEBE SABER SOBRE LA REPRESION




Víctor Serge



Stalin & Trotsky (2/2)



España Traicionada (Stalin y la guerra civil) Ronald Radosh, Mary R. Haberck (eds). Primera parte.





Víctor Serge.  Totalitarismo y capitalismo de Estado (Deconstrucción socialista y humanismo colectivista)



VÍCTOR SERGE: TOTALITARISMO Y CAPITALISMO DE ESTADO (DECONSTRUCCIÓN SOCIALISTA Y HUMANISMO COLECTIVISTA)



Resolución del Comité Ejecutivo del POUM en los procesos de Moscú (28 de agosto de 1936)


Gran Purga

https://es.wikipedia.org/wiki/Gran_Purga

Juan Andrade. El primero de mayo a través del movimiento obrero (1 de mayo de 1937)



“La Batalla”,1 de mayo de 1937



Prólogo y notas: Pelai Pagés (NOTAS POLITICAS DIARIAS)


Un resumen detallado de todos los 1º de Mayo transcurrieron en el mundo desde 1986, sería la mejor historia del desarrollo del movimiento obrero internacional. Porque desde entonces, el 1 de mayo, a través de las reivindicaciones formuladas cada año por los trabajadores y de la significación concedida a la jornada por sus organizaciones preliterarias, ha sido una muestra de la mayor o menor intensidad de la capacidad revolucionaria de los trabajadores.

En 1884, la Federación Obrera de los Estados Unidos y Canadá acordó que, como culminación de la campaña que en favor de la jornada de ocho horas de trabajo había realizado, el 1 de mayo de 1886 se declarase la huelga general en todo el país y se celebrasen numerosos actos de propaganda en las principales localidades. Efectivamente, el día 1 de mayo de 1886 se celebraron en todos los Estados Unidos, grandes mítines y manifestaciones. El mitin más importante fue el celebrado en Chicago, al que asistieron más de 25.000 personas. En dicho acto hablaron los dirigentes obreristas más populares: Augusto Spies, Alberto R. Parsons, Samuel Fielden y Jorge Engel (12)

(12) Líderes anarquistas, conocidos como los “mártires de Chicago”, que dirigieron entre otros las huelgas de Chicago en favor de la jornada de ocho horas. August Spies había convocado el mitin como protesta contra la actitud de la policía hacía los huelguistas. De los cuatro oradores, condenados todos ellos a muerte, sólo Samuel Fielden vió conmutada su pena de muerte por cadena perpetua.




Durante los días 2,3 y 4 de mayo, se celebraron grandes mítines, huelgas y manifestaciones, que terminaron en encuentros con las autoridades. El día 4 se celebró un gran mitin en Chicago, para protestar de la barbarie de la policía. Cuando Fielden estaba a punto de terminar su discurso, el jefe de la policía dio orden a la fuerza de cargar sobre la muchedumbre. Cuando la fuerza iba a cumplir la orden, desde las filas obreras se lanzó una bomba que mató a un policía e hirió a muchos otros. Excusamos agregar que inmediatamente la policía hizo una terrible carnicería contra la multitud. Sin embargo, todos los indicios hacen creer que el que lanzó la bomba fue un provocador.

La burguesía de Chicago no se contentó con esto. Como de costumbre, la Prensa empezó a exigir estridentemente que se hiciera una “justicia ejemplar” contra “los instigadores”. Se abrió un proceso monstruoso. El 20 de agosto de 1887 se dio a conocer la justicia del Jurado. Además de los oradores que habían intervenido en el mitin del 1 de mayo, en Chicago, fueron condenados a muerte Miguel Sshwad, Adolfo Fischer y Luís Lingg (13)

(13) ibid. Louis Lingg se suicidó en su celda con un cartucho de dinamita en la boca. Otro de los “mártires de Chicago”, a quien se conmutó también la pena de muerte, es Oscar W. Neebe.

Se conmutó a Sschad y Fielden, la pena de muerte por la de cadena perpetua. Lingg se suicidó en la prisión. El 11 de noviembre de 1887 fueron ahorcados Spies, Fischer, Engel y Parsons, por este mismo orden. Así quedó registrada en la Historia, la fecha del de mayo de 1886.


En el Congreso Internacional Obrero que se celebró en París el 14 de julio de 1889, se acordó celebrar internacionalmente, el 1 de mayo, una manifestación obra. Este acuerdo fue ratificado por el Congreso Obrero Socialista Internacional de Bruselas (14),

(14) El Congreso Obrero Socialista Internacional de Bruselas se celebró en agosto de 1891.

cuya resolución dice así: “ El Congreso, a fin de conservar el 1 de mayo su verdadero carácter económico de reivindicación de la jornada de ocho horas y de afirmación de la lucha de clases: decide que los trabajadores de todos los países verifiquen una demostración única; que esta manifestación se celebre el 1 de mayo; y recomienda que todas partes en que sea posible, no se trabaje”.

En el Congreso Internacional de Zurich, de 1893, se adoptó el acuerdo siguiente: Congreso renueva el acuerdo adoptado por el Congreso de Bruselas. El Congreso adopta la enmienda siguiente: La Democracia Socialista de cada país tiene el deber de hacer lo que pueda para llegar a la realización del paro y alentar toda tentativa en este sentido por las organizaciones locales. El Congreso acuerda además: La manifestación del 1 de mayo por la jornada de ocho horas debe afirmar, al propio tiempo, en cada país, la enérgica voluntad de la clase obrera de poner término, por la revolución social, a las diferencias de clase, pronunciándose así por el solo camino que conduce a la paz en el interior de cada nación y a la paz internacional.”

Desde 1890, los trabajadores de todo el mundo vienen celebrando la jornada internacional del 1 de mayo. Dicha fecha comenzó siendo un día de lucha mundial por la jornada de ocho horas. Durante bastantes años la huelga general en unos países y la manifestaciones en las calles en otros, eran movimientos encauzados en conseguir lo  que se llamaban los “tres ochos”. Los trabajadores, a fines del siglo pasado y comienzos de éste realizaban largas jornadas de trabajo que no les permitían el necesario descanso ni esparcimiento. Querían vivir como seres racionales y aspiraban a disminuir el tiempo diario de trabajo.

La jornada del 1 de mayo, no se ha celebrado de una manera continua en todos los países. Ha tenido sus interrupciones, unos años en unas naciones y otros en otras. Esto ha dependido del carácter más menos reaccionario de los gobiernos burgueses. Naturalmente, en las épocas de represión los gobiernos capitalistas han impedido que los trabajadores pudieron exponer libremente sus aspiraciones en los actos del 1 de mayo.

Igualmente, el 1 de mayo a través del período de su historia ha tenido diversos matices en su carácter revolucionario. A primeros del siglo la socialdemocracia reformista logró en muchos países desproveerla de su carácter de lucha y convertirla en una jornada de reforma social.

La Gran Guerra de 1914-18 deformó por completo su carácter. La jornada de la solidaridad internacional se celebró durante cuatro años combatiéndose entre sí con las armas en las manos, los trabajadores de los distintos países en defensa de sus respectivos gobiernos. Sin embargo, no podemos olvidar que fue precisamente el 1 de mayo de 1916 cuando Carlos Lieknecht salió a las calles de Berlín, para proclamar su odio a la matanza y excitar a la revolución social a los trabajadores alemanes.



La revolución rusa dio un nuevo impulso revolucionario a la jornada del 1 de mayo. Después de la guerra, en países como Alemania y Austria donde la socialdemocracia constituía el Gobierno, el 1 de mayo pasó a ser una fiesta oficial, privándosela así de todo su verdadero carácter. Pero la internacional Comunista revalorizó revolucionariamente la fecha del 1 de mayo, convirtiéndola en jornada de lucha de toda la clase trabajadora del mundo.

En los primeros tiempos de la Internacional Comunista, en tiempos de Lenin, y aún poco después, el 1º de Mayo servía para estrechar, efectivamente, los lazos del proletariado internacional y para señalar el camino de su victoria por medio de la revolución socialista. Grandes manifestaciones en todo el mundo, alentadas por la Internacional Comunista, ponía espanto en las burguesías nacionales, que comprendían entonces más que nunca la importancia de semejantes manifestaciones, porque ya un país en el mundo, Rusia, ofrecía a los trabajadores el ejemplo de su victoria.


“La Batalla”, 1 de mayo de 1937.

Posteriormente, ya durante curso staliniano, en el periódico ultraizquierdista, el 1º de Mayo pasó a ser jornada roja más, en la que se sacrifica a una minoría de militantes abnegados en aras de un griterío eficaz. Pero del aventurismo se pasó a la conciliación, a pactar con la pequeña burguesía y con el reformismo, a la política del Frente Popular. Es decir, en suma, a darle el mismo contenido de que la dotaba la socialdemocracia antes de la guerra y durante su período gubernamental.

También los manifiestos publicados el 1º de Mayo por el Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista servirían para dar una impresión exacta del desarrollo de la degeneración política del stalinismo. Bastaría para ello con contrastar los manifiestos del 1º de Mayo de hace diez años, con el que acaba de publicar este año. Los principales motivos de los manifiestos del 1º de Mayo de después de la fundación de la III Internacional, están encauzados en denunciar abierta y brutalmente las traiciones de la socialdemocracia y los crímenes del capitalismo. Lenguaje revolucionario que ponía espanto en el capitalismo internacional.

Hay que leer con suma atención el manifiesto de este año. Es el lenguaje de la pequeña burguesía el que se emplea y la táctica de la confusión más espantosa la que se aconseja. En cambio, en esta fecha de solidaridad obrera internacional, que según expresión del acuerdo del Congreso internacional de 18893 tiene por finalidad “afirmar en cada país la enérgica voluntad de la clase obrera de poner término por la revolución social a las diferencias de clase”, se exita a los trabajadores de todo el mundo a la lucha física, no contra la burguesía y sus cómplices los reformistas, sino contra los verdaderos revolucionarios. Porque el atacar a lo que se llama trotskismo, ya sabemos que se entiende combatir a todos los militantes revolucionarios independientemente que no se someten a la política de Stalin y de sus domésticos de todos los países.

En todo el mundo, la jornada del 1º Mayo ha costado ríos de sangre a la clase trabajadora. Han sido muchos los proletarios que han caído bajo los efectos de la represión capitalista durante las jornadas revolucionarias del 1º de Mayo. Es una jornada gloriosa, de lucha y no una “fiesta” de esparcimiento u oficial de la burguesía, como ha querido hacer de ella la socialdemocracia. No es una jornada nacional, sino internacional.

Es muy distintas condiciones se celebraré este 1º de Mayo en los diferentes países. En unos, como Italia y Alemania, bajo la represión más feroz; en el fondo de las prisiones y en los campos de concentración los trabajadores oprimidos pondrán la esperanza en la acción de sus camaradas de otros países, y los que viven en libertad, aunque en la clandestinidad, mediante actos audaces demostrarán a la burguesía, que todavía alienta la rebeldía proletaria. En Rusia, el proletariado lo conmemorará como vencedor. En los países democráticos, podrá exponer la clase obrera su anhelo de acabar cuando antes con el capitalismo por vía revolucionaria, y en España haciendo ofrenda de sus vidas en las trincheras de la revolución social.

Un hecho de gran trascendencia histórica para el futuro del movimiento revolucionario obrero hay que destacar también en este Primero de Mayo. Como ya hemos dicho, en el pasado, desde su fundación, la Internacional Comunista ha sido el campeón de la agitación de la jornada de lucha del 1º de Mayo en todos los países. Este año coincide precisamente con el propósito del stalinismo de liquidar la III Internacional (fue disuelta el 15 de mayo de 1943), para construir una especie de Internacional del Frente Popular. Es decir, a las finalidades de la pequeña burguesía democrática sacrifica los intereses del proletariado revolucionario. Pero la necesidad imprescindible para el proletariado del mundo de tener su organización internacional no fracasará. La revolución española, a base de nuestro Partido, forjará eses instrumento que seguirá las mejores tradiciones de la Internacional Comunista fundada en Moscú en 1918, bajo el signo del marxismo revolucionario.

Cada año, la jornada internacional del 1º de Mayo ha tenido un significado especial, con arreglo al problema más inmediato e importante planteado al proletariado. El significado de este año no puede ser otro que el de la solidaridad y la ayuda más eficaz al proletariado español en armas. Pero esta solidaridad no puede quedar simplemente reducida a una aportación moral. La clase trabajadora del mundo debe movilizarse para, aprendiendo en el ejemplo de los trabajadores españoles, librar la batalla contra su propia burguesía. Esta es la mejor aportación que puede hacerse a los trabajadores españoles que durante nueve meses vienen luchando contra el fascismo internacional coaligado.

DURANTE MUCHOS AÑOS, EN TAL DIA COMO HOY, EL PROLETARIADO DE TODO EL MUNDO HA VENIDO RECORDANDO A LOS MARTIRES DE CHICAGO, A SPIES, PARSONS, FIELDEN Y ENGEL, QUE MURIERON EN LA HORCA DEFENDIENDO LA CAUSA DE LA REDENCION OBRERA. ESTE AÑO EL PROLETARIADO INTERNACIONAL DEBE RENDIR SU RECUERDO A LOS TRABAJADORES ESPAÑOLES QUE HAN CAIDO EN LOS CAMPOS DE BATALLA DE MADRID, DEL NORTE, DE ANDALUCIA, DE ARAGON.




Andrés Nin  Primero de mayo de 1937

Primera vez publicado: En La Batalla, 1 de mayo de 1937.



Andrés Nin Primero de mayo de 1937


Manifiesto unitario del 1º de Mayo de 1937. (Firman: Por el PSOE, Ramón Lamoneda; Por la UGT, Pascual Tomás y por el PCE, José Díaz)


Fuente, pinchar aquí


Rosa Luxemburg. El origen del Primero de Mayo

Escrito: En enero o febrero de 1894.


1º de Mayo: sobran los motivos para la lucha



Historia del Primero de Mayo



El Primero de Mayo de 1890: Los orígenes de una celebración



Historia del 1º de Mayo: Los Mártires de Chicago



Revuelta de Haymarket



LAS ÚLTIMAS PALABRAS DE LOS MÁRTIRES DE CHICAGO, LOS ARTÍFICES DEL PRIMERO DE MAYO




1919 fecha histórica de las conquistas de la lucha de la clase obrera en España. La jornada de 8 horas y el Retiro Obrero. Las contrarreformas laborales durante el gobierno de Adolfo Suárez González, los gobiernos de Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy Brey




[El marxismo en España (1919-1939)] Historia del BOC y del POUM



Juan Andrade El marxismo y los problemas de la revolución española. Lenin y el Leninismo





[Libro] Juan Andrade (1897-1981) Vida y voz de un revolucionario. Documentos complementarios.




Juan Andrade El asesinato de Andrès Nin: sus causas, sus autores, junio de 1939


Revisita Comunismo (1931-1934)



Juan Andrade. Franz Borkenau: El reñidero español.


Juan Andrade. Crítica de la Crisis del movimiento comunista Tomo I: De la Komintern al Kominform de Fernando Claudín


Escritos de Andreu Nin y Joaquín Maurín durante la II República. ¿Revolución democrático-burguesa o revolución democrático-socialista?


Andreu Nin y Joaquín Maurín: vidas paralelas, por Wilebaldo Solano