viernes, 5 de abril de 2013

Núñez Feijóo debe dimitir por higiene democrática



1 abril, 2013

Comunicado de la Plataforma en Defensa de las Libertades Democráticas (PDLD)

En Febrero de 2009, en plena campaña electoral gallega, los medios de comunicación publicaron la fotografía de Anxo Quitana, entonces vicepresidente del Gobierno de la Xunta de Galicia, acompañado por el constructor Jacinto Rey, en el yate de éste último. El hoy Presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, junto con la plana mayor del PP, consideraron que dicha fotografía merecía una explicación, toda vez que la presencia de Quintana en el yate del constructor Jacinto Rey se había producido antes de la adjudicación parcial a su empresa del concurso de un parque eólico, proyecto de la Consellería de Industria, dirigida por el partido de Quintana, el BNG. El resultado de las elecciones gallegas, con la mayoría absoluta para el PP y Núñez Feijóo, y el escándalo de aquella fotografía, precipitarían la salida de la política de Anxo Quintana.

En estos días hemos podido conocer que el señor Núñez Feijóo, también es amante de las aventuras marineras, compartió viaje en yate con el capo de la mafia de la droga y del contrabando de tabaco Marcial Dorado Baúlde en el verano de 1995. Las fotografías publicadas por el diario El País y que han dado la vuelta a todas las redacciones no ofrecen lugar a dudas. Pero, por lo que ha trascendido a los medios de comunicación, este viaje en yate no fue algo meramente ocasional. El Presidente de la Xunta de Galicia estuvo también en su casa (hasta 1998) e hizo varios viajes con Marcial Dorado (a Portugal y a Andorra, lugares en los que el contrabandista y narcotraficante tenía negocios), que actualmente cumple condena de 14 años de cárcel por sus vínculos con el narcotráfico.

Aunque el señor Núñez Feijóo no fuese en 1995 Presidente de la Xunta de Galicia sí era un alto cargo del PP en dicha Comunidad, puesto que era el número dos de la Consellería de Salud (algo incompatible con el narcotráfico y que, a todas luces debe serlo también con la amistad con un narcotraficante) de la Xunta. Hubiese tenido el cargo que hubiese tenido y lo ocupase en la institución política que lo ocupase al señor Núñez Feijóo cabría aplicársele, en analogía a similar frase de Julio César, que los políticos no sólo deben ser honrados sino parecerlo.

El nombre del señor Dorado Baúlde ya aparece mencionado en la gran redada de 1983 contra los “tabaqueros” gallegos. También fue implicado en 1989 en una red de banqueo de dinero negro, aunque no llegó a ser condenado. En 1990 fue detenido por orden del juez Baltasar Garzón en el marco de la Operación Nécora contra las redes de contrabando de tabaco, aunque se le excarceló posteriormente.

Es difícil que, con estos antecedentes, el señor Núñez Feijóo no supiera quién era el señor Dorado y a qué menesteres se dedicaba, sobre todo cuando toda la sociedad gallega conocía sus actividades. Y es menos creíble aún el señor Presidente de la Xunta de Galicia cuando afirma que rompió toda relación con el contrabandista y narcotraficante en 1997 cuando en 1998 aún visitaba su casa de Baiona o la de Illa de Arousa , como afirma algún medio de comunicación.

Nadie acusa de ningún delito, de momento, al señor Núñez Feijóo pero son de largo conocidos los vínculos entre el PP gallego (y entre su antecesor, AP) y las redes de contrabandistas de tabaco y de narcotraficantes, a través de la militancia en este partido. El caso de Manuel Cruz López, testaferro de Dorado, militante del PP, y chofer oficial de Manuel Becaría Romay, principal impulsor de la carrera política del actual Presidente de la Xunta es uno más dentro de toda la larga historia de la mafia económico-política gallega.

Ante tantas dudas y piezas que no encajan dentro de todo lo que hasta ahora sabemos del caso, así como ante las insatisfactorias declaraciones del Presidente de la Xunta en relación a esta grave cuestión – “Las fotos son lo que son: fotos. No hay nada detrás. Ni contratos con la Xunta o el Insalud, ni financiación del PP porque yo en aquellos ni siquiera militaba en el PP”- sólo nos cabe pedir su dimisión ya que militase o no en dicho partido era un cargo público por él y su alusión a la supuesta mano negra interesada en perjudicarle desde que en 2003 fue nombrado Vicepresidente de la Xunta, por el “patrón” Fraga nos suena demasiado a la infantil respuesta del mal estudiante: “la profe me tiene manía”.

En la Plataforma en Defensa de las Libertades Democráticas (PDLD) hemos afirmado con anterioridad que “ la gigantesca trama de corrupción del PP que está saliendo a la luz (,,,,) se convierte en la más seria amenaza contra las libertades democráticas y la propia idea de democracia”. Y añadimos después, en relación al caso Bárcenas, que “la degradación y desconfianza que los propios autores de la corrupción lanzan, no sobre sí mismos, sino sobre todos los partidos políticos, en su táctica del calamar de ensuciarlos a todos por igual, para así aminorar su propia responsabilidad en los hechos, está abriendo paso a un discurso populista y prefascista del “que se vayan todos” y del “todos son iguales”, satanizando a la política en su conjunto, sin matiz alguno, que va calando en la sociedad y que pretende eliminar, como sospechosa, cualquier opción política radicalmente distinta y necesaria para enfrentarse a las medidas antisociales lanzadas contra la clase trabajadora por el propio PP. Este es el discurso que allana el camino a los salvapatrias y a supuestas salidas “no ideológicas”, pero que ponen el énfasis en la sacralización de la economía neoliberal y en las medidas “traumáticas pero necesarias”, que pretenden vendernos los que intentan ensuciar lo único que se puede oponer a los desmanes del capital, precisamente la política”.

Núñez Feijóo puede tener derecho a la presunción de inocencia pero para defenderla no debe seguir escudándose en las instituciones políticas al negarse a dimitir pues, por ahora sólo está en entredicho su crédito personal pero, si continúa enrocándose en su cargo y en el “argumento” de que se pretende “truncar su carrera política” para no cesar en su cargo, muy pronto será la imagen de la Presidencia de la Xunta la afectada.

DIMISIÓN DE NÚÑEZ FEIJÓO POR HIGIENE DEMOCRÁTICA YA.

Fuente:


 

 


Feijóo también viajó a Cascais y a la isla de Ibiza con Marcial Dorado


Todos los artículos de El País (se va actualizando)



Cita:

Cargos en empresas


Formó parte de diversos consejos de administración de empresas públicas y privadas:


 


Anxo Quintana se pasea en el yate del constructor Jacinto Rey


 

Fábrica cerrada, fábrica tomada


Manuel Almisas Albéndiz. Kaosenlared

 

    Cuando se presencian las luchas de los obreros de grandes empresas con una tradición de lucha incuestionable, a la par que el optimismo y el orgullo, la duda que nos asalta es ¿cuál es el siguiente paso a la protesta resuelta y decidida?, ¿cómo complementar esta combatividad y darle una salida para hacer avanzar al movimiento por la transformación radical de la sociedad capitalista?

 

    Lenin escribió que la clase obrera, por causas económicas objetivas, se diferencia del resto de clases en las sociedades capitalistas por su mayor capacidad de organización (1). Y aún pensando así, no cejaba de repetir la idea de que había que aumentar la capacidad de organización del proletariado y otras capas del pueblo ruso con potencial revolucionario. Es famosa su frase “…para que los obreros y los campesinos pobres tomen el poder, para que se mantengan en él y lo utilicen con acierto hace falta organización, organización y organización” (2).

 


   Pero el capitalismo también comprobó en sus propias carnes esta superioridad del proletariado y le alarmó el hecho de que si ellos, la burguesía, habían tardado más de tres siglos en derrotar a las castas feudales e imponer su sistema socioeconómico, a los obreros y campesinos les bastó casi la mitad, para, después de la experiencia de la Comuna de París, barrerlos del segundo país más grande del planeta, la Rusia zarista. La revolución soviética de 1917 dio la voz de alarma, y desde entonces, comenzando con la derrota de la revolución consejista de 1918 en Alemania, el sistema capitalista no ha parado de experimentar nuevas formas de debilitar la organización de la clase obrera. No solo reprimiendo a sangre y fuego, y potenciando la proliferación y penetración social y sindical de grupos reformistas y claudicadores, impidiendo con ello que las experiencias de lucha revolucionaria de las masas obreras y campesinas aumentaran la conciencia revolucionaria de clase. Sino también intentando dividir y disgregar a los obreros más combativos de las principales ramas productivas, en los que el taylorismo y el fordismo tuvieron mucho que ver. Hoy día continúa con la deslocalización de las fábricas o con la división de las mismas en pequeñas empresas disgregadas en polígonos o barrios separados unos de otros por cientos de kilómetros. Y no ha sido menos importante la planificación urbana de vaciar los barrios obreros y populares históricos del centro de las grandes ciudades y sacarlos a las periferias, a ciudades dormitorios muy separadas entre sí.

 


   Las calles de San Petersburgo, París, Barcelona o Madrid ya no se cortarán con barricadas defendidas por obreras y obreros. El sistema se ha encargado de enviarlos fuera de sus centros de poder y de diseminarlos para restarles fuerza. A lo sumo dejará que marchas de columnas obreras dirigidos oportunistamente por sindicatos vendidos lleguen al centro de las ciudades, se manifiesten y los manden de vuelta a casa. O a lo sumo dejará durante un tiempo que jóvenes de clase media, intelectuales, y otros sectores indignados y preocupados por la falta de “democracia” ocupen las principales plazas de las ciudades; hasta que la mayor organización, la radicalización y el peligro de que la ideología proletaria penetrase en el movimiento y les hicieron ver que el experimento “ciudadano” había terminado. El espejismo de una auto-organización popular en el centro mismo del enemigo se disipó con la represión pura y dura.

 


    Se ha gritado mucho “el pueblo unido jamás será vencido”. Pero mejor sería decir “el pueblo trabajador organizado y unido jamás será vencido”. Y mucho mejor sería empezar a hacerlo buscando alternativas que avancen en esa dirección. La ocupación de las fábricas es la solución. Hacer de los centros de trabajo cerrados, abandonados o en vías de desaparición espacios de autogestión y contra-poder obrero, zonas de asambleas permanentes que aumenten la organización y el optimismo revolucionario. Son muchas las experiencias que avalan el método. Solo falta el coraje de ponerlas en práctica y hacer propaganda escrita y oral sobre la validez de las mismas.

 


    Frente a la situación de haber perdido el trabajo por cierre patronal como en el caso de Delphi en Puerto Real, cuyos obreros han sido engañados con interminables cursos de formación, promesas de recolocaciones y otras medidas disuasorias para limar su capacidad de lucha, la toma y recuperación de la fábrica fue y sigue siendo una verdadera alternativa. Frente a la situación de los astilleros de la Bahía de Cádiz (Navantia), en permanente disminución de sus plantillas, de las cargas de trabajo y de la amenaza de reconversión y posible cierre de algún centro de trabajo, la toma de las factorías es una alternativa que debe ser tenida en cuenta antes de que la desmoralización y la disgregación de las plantillas más combativas hagan mella en esos auténticos destacamentos obreros de vanguardia a nivel andaluz.

 

 

    Históricamente la toma y ocupación de las fábricas, o huelgas de brazos caídos, nacieron como forma de potenciar las huelgas reivindicativas. El proletariado aprendió que estando encerrados en los tajos aumentaba su capacidad de unión, organización y espíritu de lucha, eliminando igualmente la posible contratación de esquiroles y asegurando que la producción se paraba y se hacía un verdadero daño al patrón y al sistema capitalista en su conjunto. En la gran crisis mundial de 1930, donde el desempleo fue tan extendido y duradero, se hizo imposible cualquier huelga contra las reducciones de salarios, porque después que los huelguistas abandonaban los talleres éstos eran invadidos de inmediato por las masas de parados con los que los patronos contaban para romper las huelgas. Así, el rechazo a trabajar en peores condiciones debía combinarse, necesariamente, con la permanencia en el lugar de trabajo mediante la ocupación de la fábrica. Un ejemplo notorio de esta práctica fue la toma de varias plantas de la General Motors de la localidad estadounidense de Flint (estado de Michigan) entre diciembre de 1936 y febrero de 1937, terminando con la victoria de los miles de obreros que terminaron imponiendo sus reivindicaciones a la poderosa multinacional.

 


   Sin embargo, con la ocupación de las fábricas los trabajadores y trabajadoras demostraban algo más, que su lucha entraba en una nueva fase pues tomaban conciencia de su vinculación con su centro de producción. Pronto se convirtió en una forma de demostrar que ese mismo proletariado podía convertirse en verdaderos administradores y directores de las empresas ocupadas, y que si podían realizar esta tarea también podrían dirigir y organizar a toda la sociedad, sin depender de los burgueses y su inservible sistema capitalista. En 1941, el marxista holandés Pannekoek escribía en su obra “Los consejos obreros”: “Así, en la ocupación de las fábricas el futuro proyecta su luz en la progresiva conciencia de que las fábricas pertenecen a los trabajadores, de que junto con ellos constituyen una armoniosa unidad, y de que la lucha por la libertad se librará en las fábricas y por medio de ellas.” (3)

 


    E. P. Thompson narra que en la temprana fecha de 1819, obreros ingleses de una fábrica de tabaco, tras 11 meses de huelga, deciden prescindir de los patronos y producir por su cuenta (4). Es evidente que la gran experiencia de la autogestión obrera y del control de la producción por los propios “productores asociados” comienza con la revolución bolchevique en 1917 y continuará en los años sucesivos en las revoluciones frustradas de Alemania (1918) y Hungría (1919), y en los consejos de fábrica del norte de Italia en el llamado “bienio rojo” (1919-1920). Sin embargo, habría que esperar a procesos revolucionarios en el este de Europa, ligados a partidos socialistas y comunistas tras la derrota nazi-fascista, para asistir a ocupaciones de fábricas con fines de recuperación y autogestión obrera, como es el caso más claro de las experiencias en diversas fábricas yugoslavas en los primeros tiempos del gobierno socialista de Tito, recién acabada la II Guerra Mundial.


   En la Europa capitalista industrializada, podemos situarnos en la Francia posterior a las oleadas del mayo de 1968 para asistir a nuevas y multitudinarias acciones de ocupación obrera. En 1972 en Renault se desató el conflicto que llevó a la toma de la fábrica de más de 14.000 obreros, donde el comité de base –integrado por franceses e inmigrantes- impuso en varias secciones el control obrero de los ritmos de trabajo, la rotación en los puestos y forzó a los capataces a trabajar con los operarios. Ese mismo año, una prolongada movilización obrera, con apoyo estudiantil y popular, impulsó el control obrero de la fábrica de relojes LIP en Bensançon, con sus consignas que se hicieron clásicas: «Es posible: fabricamos, vendemos, nos pagamos», «Los patrones despiden... despidamos a los patrones».

 


Sin embargo, esta forma de movilización consciente del proletariado prendió con especial fuerza en diversos países latinoamericanos, donde todavía continua marcando un camino que en los estados europeos recién está empezando, como luego apuntaremos.

 


Ocupaciones y control obrero de fábricas en Latinoamérica: el espejo donde mirarnos.

    En la semana santa de 1952, una insurrección de sectores populares y obreros armados, principalmente mineros con fusiles y dinamita de explotaciones cercanas a La Paz y de Oruro, derrotó en solo tres días al régimen militar del general Ballivián, verdadero apéndice armado de la oligarquía minera. En los años que duró esta revolución boliviana, de carácter popular y obrero, al contrario de otras de posguerra donde el campesinado era el estamento de vanguardia (como el caso de China o de Cuba años más tarde) ya se impulsaron sistemas de autogestión de trabajadores en centros de trabajo, ocupando principalmente numerosas minas.

 


    Entre los años 1959 y 1963, los valles peruanos andinos de La Convención y Lares fueron escenario de la mayor revuelta campesina desde los tiempo de Tupac Amaru y foco de un poderoso movimiento campesino indígena que se extendió por otras zonas del país y donde los latifundios capitalistas, principalmente cafeteros, fueron expropiados y reconquistados por cientos de miles de arrendatarios comuneros y trabajadores agrícolas. Al calor de estas movilizaciones y de la extensión de las guerrillas peruanas del MIR y del ELN en los años posteriores, se gestó el triunfo del golpe de estado del general Velasco Alvarado que formó el Gobierno Revolucionario de la Fuerza armada de 1968, de carácter nacionalista, antiimperialista y progresista que en los años que gobernó impulsó un régimen de cooperativas y comunidades industriales, estimulando la participación del trabajador en la gestión, utilidad y propiedad de las empresas.

   En Argentina, aunque después hablaremos de experiencias más actuales, hay que recordar que en 1964, en el marco de una gigantesca huelga general se producen las ocupaciones de fábricas más importantes en número y en calidad de participación realizadas en estos años. Los investigadores Celia Cotarelo y Fabían Fernández (5) estiman que entre mayo y junio de 1964 se ocuparon 4.398 empresas, dándose el caso de que en las mismas participaron principalmente obreros fabriles de las principales industrias (metalúrgicas y textiles, sobre todo) y en las grandes ciudades del país, lo que le confirió un carácter proletario genuino y lo dotó de un grado de disciplina y organización sin igual. Estas cifras concuerdan con las aparecidas en la obra de Mandel antes citada (“alrededor de 3 millones de obreros ocuparon 4.000 empresas e iniciaron la organización de la producción por sí mismos”), aunque las ocupaciones, acompañadas de toma de rehenes de empresarios, técnicos o personal de seguridad, solo duraron varias horas y los obreros no se resistieron a los desalojos policiales.

 

    En Chile, bajo el Gobierno de la Unidad Popular de Allende (1970-1973), a pesar de la oposición institucional, más de 125 fábricas estaban manejadas por obreros, organizados en Cordones industriales y Comandos Comunales, que aunaban las ocupaciones de talleres e industrias y de tierras abandonadas por latifundistas. Después de la derrota del “paro patronal” de octubre de 1972, en su Pliego del Pueblo, estas organizaciones de base sentenciaban: “La experiencia de estos días ha demostrado que los trabajadores no necesitan de los patrones para hacer funcionar la economía. En sus desesperados intentos por paralizar al país, sólo han conseguido mostrar su carácter parasitario... La conclusión es clara: sobran los patrones”.

 


    La primera experiencia de recuperación de empresas en quiebra en Brasil fue en 1991, con la fábrica de calzado Makerli que cerró sus puertas dejando en la calle a 482 trabajadores. En 1994 se funda la Asociación Nacional de Empresas Autogestionadas (ANTEAG) para coordinar las diversas experiencias que surgían a causa de la crisis de la industria. Actualmente existen 160 proyectos que la asociación propicia junto con algunos gobiernos estatales y comunales, involucrando a unos 30 mil trabajadoras y trabajadores brasileños. Los momentos más importantes tuvieron lugar entre 2002 y 2005, cuando más de 35 fábricas fueron ocupadas y pasadas a control obrero. A finales de 2002 tuvieron lugar grandes huelgas en la zona industrial de Joinville (Estado de Santa Catarina), hasta que un millar de obreros de las multinacionales CIPLA (materiales de construcción) e INTERFIBRA (plásticos y vidrio) deciden tomar el control de la producción y organizarse mediante asambleas y a través de los consejos de fábrica. El mismo camino de ocupación y control obrero siguieron un año más tarde los 64 trabajadores de la empresa de contenedores plásticos industriales FLASKO, del barrio de Sumare. Dos años más tarde, en 2005, la fábrica ocupaba tan sólo una cuarta parte de los 14 mil metros cuadrados del total del terreno, pero la asamblea popular, coordinada con los trabajadores, decidió ocupar y construir la llamada “Vila Operaria”, un conjunto habitacional donde actualmente viven más de 350 familias. Y más tarde en el 2007, la Flasko impulsó el surgimiento del Centro de Memoria Operaria y Popular (CEMOP), el cual funciona como un archivo que reúne documentos, videos y fotografías sobre el movimiento de las fábricas recuperadas y realiza y apoya diversos seminarios, simposios, etcétera. Esto da una idea del grado de compromiso político que han adquirido las ocupaciones de fábricas en Brasil, a pesar de los numerosos intentos de desalojos y la feroz represión del movimiento.

 


    En Argentina, el paso del siglo XX al siglo XXI la sorprende con una crisis económica brutal e insostenible que se había gestado desde 1991 con un proceso de des-industrialización. Producto de dicha crisis es la enorme tasa de desempleo y el alto porcentaje de personas pobres y sin viviendas. Son miles las empresas y fábricas que cierran y se declaran en quiebra con el despido de las plantillas. En este contexto es como se generalizan las tomas de fábricas y las recuperaciones de empresas diversas (incluidos hospitales, colegios, hoteles, etc.). Frente al abandono de los capitalistas, el proletariado argentino se 'atrinchera' en su territorio laboral: ocupan las plantas primero, resisten los desalojos después -por medio de batallas legales y físicas- y por último gestionan su producción. Con ello hacen suyos la consigna del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil: “Ocupar, resistir producir”. A las legendarias ocupaciones de la empresa de cerámicos Zanón (en Neuquén), cuando a finales de 2001 los 271 obreros deciden oponerse al despido patronal y acampan en las afueras de la empresa para posteriormente poner en funcionamiento cuatro hornos y dar comienzo a la producción bajo control obrero, y de la textil Bruckman (en Balvanera, Buenos Aires), cuyas 50 trabajadoras tomaron la empresa el 18 de diciembre de 2001 y posteriormente, ante la huida de los empresarios, controlaron la producción, le siguieron la de cientos de fábricas recuperadas y ocupadas más, otorgando al proletariado argentino una experiencia reconocida en esta faceta de la lucha de clases.

 

    Sin más dilación y para no abundar en otros ejemplos (Uruguay, México o Colombia) debemos pasar al caso de Venezuela, donde en las últimas décadas el movimiento obrero se ha impulsado al calor de la Revolución Bolivariana. Las numerosas ocupaciones y control obrero de las fábricas han sido apoyadas por el gobierno, que ha terminado por nacionalizar a muchas de ellas. Entre los patronos y los trabajadores, los dirigentes venezolanos han sabido decantarse desde el principio. No es casualidad que en 2005 el presidente Chávez proclamara en Brasil que no había nada que buscar dentro del capitalismo y que el camino de la revolución era el socialismo. Ese mismo año nacionalizó la papelera Venepal ocupada por los trabajadores desde hacía tiempo, y meses después hizo lo propio con la Constructora Nacional de Válvulas (llamada después Inveval), ocupada también desde que en 2002 la plantilla quedara en la calle tras un cierre patronal. Las pocas decenas de trabajadores son los que impulsaron la creación del FRETECO (Frente Revolucionario de Trabajadores de Empresas Cogestionadas y Ocupadas) para sacar la lucha a la calle y organizar a otros trabajadores en situaciones similares Tampoco por eso es casualidad que en Caracas se celebrara el I Encuentro Latinoamericano de Empresas Recuperadas, donde el propio Chávez hizo suya la consigna del encuentro: "fábrica cerrada, fábrica tomada".

    Con más conciencia y fuerza que en el caso de Argentina, el mensaje de la clase obrera venezolana para los proletarios de todo el mundo es claro: los trabajadores sí pueden dirigir y administrar las empresas, y si pueden realizar esta tarea también pueden dirigir y organizar a toda la sociedad.

 

 

Los escasos ejemplos europeos

    En el otoño del año 2007, las 124 trabajadoras y trabajadores de la fábrica de bicicletas “Strike Bike” en Nordhausen, pequeña ciudad del este de Alemania, comenzaron la ocupación y control de la producción tras el cierre patronal y despido de la plantilla. Era un caso insólito en el panorama sindical de Alemania en las últimas décadas.

 


    La empresa francesa de televisores “Philips” en Dreux ha sufrido un proceso de desaparición que puede ser otro ejemplo paradigmático de lo que ha pasado y está pasando en otros estados europeos en estos años de crisis galopante. De tener 7000 obreros en el año 2005 pasaron a tener casi doscientos en el año 2009 y cuya única salida era esperar la subvención y el seguro de desempleo. A principios de enero de 2010, los obreros decidieron poner la fábrica a producir para demostrar, ante el plan de cierre de la patronal, que la fábrica era productiva y podría seguir funcionando. Este intento de control obrero solo duró diez días y tuvo que seguir fuera de la planta, pero en marzo de 2010 consiguieron su objetivo de mantener los puestos de trabajo.

 


    Y más recientemente, en medio de una crisis económica que no se le ve el final, el martes 12 de febrero de 2013 fue el primer día oficial de producción bajo control obrero en la fábrica de azulejos y materiales de construcción Viomijaniki Metalleftiki (Industrial Minera) en Tesalónica, Grecia. En mayo de 2011 la Administración de esta filial de Filkeram-Johnson abandonó la empresa dejando sin pagar a los trabajadores los sueldos de varios meses de trabajo. En respuesta, los trabajadores de la fábrica se abstuvieron de trabajar desde septiembre de 2011 hasta que en asamblea se decidió, casi por unanimidad, el 25 de enero de 2013 la auto-gestión y el funcionamiento de la fábrica por sus trabajadores, “sin patrones y otros parásitos y mediadores” (6)

 


    En mayo de 1973, los trabajadores de la cadena de montaje de la fábrica de maquinaria agrícola John Deere en la ciudad alemana de Mannheim iniciaron con su huelga uno de los ciclos de lucha (principalmente en la industria del metal) más memorable de la historia proletaria en Alemania, según cuentan Roth y Ebbinghaus (7). Para estos autores, tras las lecciones extraídas de la oleada de huelgas de obreros y obreras alemanes, “la fábrica se ha convertido hoy en una fortaleza empresarial llena de armas que aplastan las necesidades de los trabajadores. La respuesta solo puede ser convertir la fábrica en una fortaleza, en un punto de partida desde el cual los trabajadores cortocircuiten la maquinaria socializada del sistema” (op. cit, pág. 368).

 

 

   O como decía un representante obrero de la empresa venezolana de artes gráficas Asertia, filial de la española Indra, primero ocupada y después nacionalizada por el gobierno bolivariano: “Cuando vemos estos escenarios, ves un ejemplo de cómo es el sistema capitalista en el país, de cómo destruye a la sociedad, de cómo juega con el salario, con la estabilidad laboral de los trabajadores en el país. Este sistema capitalista se tiene que acabar de una vez por todas. Y ¿Cómo se tiene que acabar? Pues con el apoderamiento de todo el sector obrero del país sobre las fábricas, porque debe existir el control obrero en toda fábrica y medio de producción, no puede seguir sucediendo que los capitalistas se llenen los bolsillos sacando el dinero fuera del país a través de las trasnacionales (8).

 

Ellos cierran las fábricas, nosotros abrimos.

Ellos roban las tierras y nosotros las ocupamos.

Ellos hacen las guerras y destruyen naciones,

Nosotros defendemos la paz y la integración soberana de los pueblos.

Ellos dividen, nosotros unimos.

Porque somos la clase trabajadora,

Porque somos el presente y el futuro de la humanidad.


(Declaración del I Encuentro Latinoamericano de empresas recuperadas por los trabajadores y trabajadoras, Caracas, Venezuela, Octubre de 2005) (9)


NOTAS

1: “Naturalmente, la condición fundamental de este éxito fue que la clase obrera, cuyos mejores elementos crearon la socialdemocracia, se diferencia en virtud de causas económicas objetivas, de todas las demás clases de la sociedad capitalista por su mayor capacidad de organización. Sin esta condición, la organización de revolucionarios profesionales sería un juego, una aventura. . .” (VI. Lenin. Obras completas. Ed. Cartago, Buenos Aires, 1960; t. XIII, p. 97.)

2: Publicado el 16 (3) de mayo de 1917 como anejo al núm. 13 del periódico "Soldátskaya Pravda". T. ül, págs. 454–457.

 

3.- Anton Pannekoek. Los Consejos obreros. Ámsterdam, 1941-42.http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/pannekoek/caratula.html

 

4.- Citado en el prefacio de la obra de E. Mandel “Control obrero, consejos obreros, autogestión, antología”, Editorial la Ciudad del Futuro, Buenos Aires, 1973.

 

5.- María Celia Cotarelo y Fabián Fernández. “La toma de fábricas. Argentina, 1964”. En:http://www.razonyrevolucion.org/textos/revryr/prodetrab/ryr3Cotarelo.pdf

 

6.- “En el corazón de la crisis, los obreros de Viomijanikí Metaleftikí (Industrial Minera) atacan el corazón de la explotación y de la propiedad”: Comunicado de Iniciativa Abierta de Solidaridad y Apoyo a la Lucha de los Trabajadores de Viomijanikí Metaleftikí. En: http://verba-volant.info/es/comienza-a-funcionar-la-fabrica-autogestionada-de-viomijaniki-metaleftiki-industrial-minera/

 

7.- KH Roth y Angelika Ebbinghaus. El “otro” movimiento obrero y la represión capitalista en Alemania (1880-1973). Ed. Traficantes de sueños, Madrid, 2011.

 

8.- Entrevista a trabajadores de la fábrica ocupada ASERTIA GC. Jueves 20 de Diciembre de 2012. Disponible en: http://www.luchadeclases.org.ve/lucha-obrera-leftmenu-166/7273-entrevista-asertia

 

9.- Lia Tiriba. Reflexiones sobre fábricas ocupadas y recuperadas por los trabajadores. Revista OSERA (Observatorio Social sobre Empresas Recuperadas y Autogestionadas) nº 6, 1º Semestre de 2012, Buenos Aires-Argentina. Disponible en:http://webiigg.sociales.uba.ar/empresasrecuperadas/PDF/PDF_06/Tiriba_revisado_.pdf

 

** Una referencia obligada debe ser la lectura y discusión del exhaustivo trabajo de Iñaki Gil de San Vicente, donde se encontrará una impresionante y diversa bibliografía:

“Cooperativismo obrero, consejismo y autogestión socialista. Algunas lecciones para Euskal Herria”. Iñaki Gil de San Vicente (2002). Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/121970.pdf

 

Documentales sobre la ocupación de fábricas:

1.- La hora de los hornos (Argentina- Getino/Solanas, 1969- 260 minutos), en:http://www.youtube.com/watch?v=2osTsDH5sUc

2.- La toma (Argentina, A. Lewis y Naomi Klein, 2004-87 minutos), en:


 

3.- Les Lip, l'imagination au pouvoir (Francia, Christian Rouaud, 2007- 118 min.)

 


 

jueves, 4 de abril de 2013

La marca real de un gran comisionista (artículos, vídeos y libros relacionados)



En las primeras etapas del reinado de Juan Carlos I han sido innumerables los hombres ligados al mundo empresarial que han “ayudado” a florecer los negocios de la Casa Real. Cuando Juan Carlos de Borbón fue entronizado se decía que carecía totalmente de fortuna personal. Siendo aún príncipe, en 1963, un año después de su boda real con Doña Sofía, el banquero Luis Valls Taberner comenzó a proporcionar al monarca una generosa cantidad de dinero (en forma de intereses bancarios) destinada a aportar liquidez económica a los recién casados. También contribuyeron muchos nobles del franquismo a alimentar las arcas reales para salvar según ellos al país de la hecatombe republicana

No sólo del temor a la república (“amenaza para la seguridad del país y para la estabilidad de la monarquía” sino del ¡peligro de un PSOE marxista! (“el partido socialista obtuvo un porcentaje de votos más alto de lo esperado…. fuentes fidedignas me han informado de que su partido es marxista”) se serviría Juan Carlos I, en una carta al Sha de Persia fechada el 22 de Julio de 1977, para pedirle 10 millones de dólares de la época. La carta no tiene desperdicio por el dramatismo pedigüeño con el que está escrita y por la sarta de mentiras sobre la situación real en la que competían cada una de las principales fuerzas políticas contendientes del momento, especialmente la UCD, que utilizó para su campaña y formación de la lista de candidatos la estructura del Estado tardofranquista.

Desconocemos qué cuantía fue a parar a la UCD de Adolfo Suárez, partido para el que Juan Carlos I demandaba al entonces rey persa los 10 millones de dólares, si es que llegó algo, o se distrajo hacia las arcas reales alguna comisioncilla por el papel de borbónico conseguidor de la financiación extranjera al centro político. En cualquier caso, quienes en la UCD podrían decirnos algo ya no lo harán, algunos de ellos por razones evidentes.

Después fueron desfilando un sinfín de nombres que se servían del rey para expandir sus negocios y las presuntas comisiones fueron cayendo como maná sobre la Casa Real. José María Cuevas, Ruiz Mateo, Mario Conde, Manuel Prado y Colón de Carvajal, Javier de la Rosa, Alfonso Escamez, los Albertos, Giovanni Agnelli, Raul Gardini y Juan Abelló entre otros muchos.

El periodista Jesús Cacho en su libro EL NEGOCIO DE LA LIBERTAD, reveló algunas de las fuentes de financiación de Juan Carlos I; una de ellas fue el petróleo, el cuál generaba unas jugosas comisiones procedentes del crudo que se importaba a España.

Todo hace sospechar que La Casa Real se dio cuenta del valor de su marca y en cierto momento montó su propio negocio sin necesidad de que participasen intermediarios. Es en ese marco en el que aparecen los viajes del rey a los países árabes, el petróleo, el AVE, el Gas Natural,… pero también a América Latina (Repsol, Telefónica, Agbar,…)

Todo este entramado, que presentan los promotores de la marca España a través de Fundaciones como Éveris, otras instituciones paraempresariales y el Gobierno, necesitaba de una cabeza visible que encontró en la marca REAL; algo que la propia derecha mediática no tiene empacho en reconocer cuando afirma “El primer embajador, el Rey”. Este papel es el que en todos los mentideros políticos asignan a Iñaki Urdangarín Liebaert. A través del Instituto Nóos, la Casa Real habría movido una parte de sus “chanchullos” empresariales que han saltado a la escena política y jurídica con la imputación de Urdangarín, del secretario de las Infantas, Carlos García Revenga, y la reciente de la Infanta Cristina “por cooperación necesaria” en la trama. Aunque el auto de la imputación contra ésta es demoledor“ hay un ejercicio de malabarismo legal para limitar (“la Infanta prestaba su consentimiento a que se utilizara su nombre, tratamiento y cargo” ), por el momento, el alcance de la responsabilidad dentro de la Casa Real. Pero cuando el juez Castro afirma “No se acaba de entender que el Rey no comente con su hija las críticas que había hecho llegar a su marido” parece colgar sobre la cabeza regia la horca caudina de algo más que una certera sospecha. Por elevación, bien podría afirmarse que la Infanta Cristina de Borbón no es sin un eslabón en la cadena de testaferros que, cada vez de modo más evidente, acabaría en la cabeza de la trama de negocietes y chanchullos de la familia Borbón: el propio Rey

La Agencia Tributaria de Cataluña les atribuye haber defraudado un total de 230.979 euros del impuesto de sociedades a través de Nóos durante el año 2007 y eleva a más de 120.000 euros cada una de las cuotas del IRPF defraudado en los años 2007 y 2008.

En esta situación aparece la noticia de una cuenta en Suiza cuyos fondos (1.100 millones de pesetas en 1993) parecen provenir de la herencia de su padre, Don Juan de Borbón, una parte de la cuál -375 millones de pesetas (2,2 millones de euros)- habría sido legado al propio Juan Carlos I y el resto entre las infantas Pilar y Margarita, hermanas del Rey.

El escándalo, al que la prensa del régimen y sus principales partidos han puesto sordina, ha saltado por efecto perverso de la opacidad tradicional de los Borbones en asuntos de la fortuna de sus miembros y por las dudas relativas a si esta herencia real ha tributado o no fiscalmente.

El servilismo rastrero tradicional del PP y de su Gobierno hacia la monarquía ha reforzado las dudas existentes en relación a la situación legal y fiscal de esta parte de la fortuna del rey. Cuando Rafael Hernando, portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso, ha afirmado que “son cosas de hace muchos años. No sé qué explicaciones tiene que dar el Gobierno o qué preguntas tiene que contestar el Gobierno sobre asuntos que ya están prescritos y pertenecen al pasado, hayan sucedido o no, que yo no sé si han sucedido o no”, ha reconocido implícitamente que tal delito fiscal por parte de Juan Carlos de Borbón ha podido existir, por mucho que los corifeos monárquicos se empeñen en escudarse en la “inviolabilidad” de la figura real.

Pero, en medio de la trama Nóos, de la reciente imputación de la Infanta Cristina en el caso y del carácter de primer embajador de la marca España del Rey, desde la Plataforma en Defensa de las Libertades Democráticas (PDLD) nos preguntamos si la cuenta Suiza es realmente lo que nos dice desde el periódico “El Mundo” que es (parte de una herencia) o se está utilizando ésta como versión señuelo de otros tipos de procedencia del dinero. Y si esto fuera así añadimos un nuevo interrogante: ¿existen otras cuentas de Juan Carlos de Borbón cuya procedencia sea también de difícil justificación y en qué otros paraísos fiscales?

En cualquier circunstancia histórica, la frase “la ley es igual para todos” que esgrimía el Rey, en esquiva respuesta al clamor popular por lo que en 2011 eran aún sólo escándalos de su yerno, debiera ser cierta a pesar de que en el Título II, de la Corona, artículo 55.3 se afirme que “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”. Cuando la máxima institución del Estado está más que cuestionada moralmente la incompatibilidad de la monarquía con los valores democráticos, en cualquier tiempo evidente, resulta demoledora.

Pero cuando ello sucede en un contexto de brutales cifras de paro, destrucción de los servicios sociales, recortes salvajes de derechos de la clase trabajadora, empobrecimiento dramático de cerca de un tercio de la población española, agresión a las libertades democráticas por parte del Gobierno y brutal represión de las luchas sociales contra las devastadoras políticas de rapiña de lo público por el capital, la corrupción que pudre a la monarquía española y a su servicial gobierno, firmes defensores del capitalismo, se convierte en sarcasmo y burla antidemocrática y es el momento de gritar “hasta aquí hemos llegado”.

37 años de “sacrificado servicio” de la Monarquía Borbónica al pueblo español bastan y sobran.

Es la hora de levantar la bandera republicana pero al servicio de la clase trabajadora y no de esas soluciones “republicanas” que, desde dentro del régimen o desde un “progresismo” interclasista, envuelto en extrañas mareas tricolores, sin más adscripción ideológica y en las que no se sabe quién es quién ni qué proyecto político defiende, están tomando posiciones para mantener el “statu quo” de la opresión capitalista sobre los restos de la carcasa cadavérica de la monarquía.

Pero para ello es necesaria la movilización popular y la organización en estructuras de clase de las luchas que exija e imponga que la ley y la investigación de los posibles delitos e infracciones a la misma no se detengan ni prevalezcan sobre cualquier excepcionalidad a la misma en la que un particular apellido o dinastía pretenda blindarse

POR UNA REPÚBLICA DE TRABAJADORES, DEMOS EL BOTE A LA MONARQUÍA.


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Sobre la marea tricolor interclasista o de ciudadanos.


Intervino a continuación el profesor Pedro García Bilbao, de Ciudadanos por la República, llamando a fijar las acciones para recuperar la legalidad republicana y la III república y emprender la coordinación del movimiento republicano, para lo que la JER debe representar el punto de convergencia. García Bilbao se refirió, asimismo, a varios aspectos que implican a todos: el fin de la impunidad, el proceso constitucional de la JER misma, su funcionamiento, un programa de acción, y la difusión de la alternativa republicana en las luchas sociales, a lo que hay que añadir la necesidad de fortalecer los contactos con fuerzas políticas, sindicales, sociales


Si ponéis "Civic Participation" en google y le damos a Imágenes ¿qué os sale?


¿Os recuerda a algo esas manitas levantadas y de colores? Algunas imágenes se enlazan a la palabra TIDE (cada imagen le saldrá un artículo)

Civic Participation= Participación Ciudadana

TIDES = MAREAS

“TIDE” creado por el multimillonario Darummond Pike pertenece a la  Alianza Demócrata que apoya el partido demócrata en E.E.U.U. TIDE está participada por OPEN SOCIETY de Georges Soros y en su consejo hay ejecutivos de otras fundaciones globalistas.

 



Un rey golpe a golpe (biografía no autorizada de Juan Carlos de Borbón (un libro de 208 páginas)


La fortuna oculta de la familia real! AL DESCUBIERTO!


Como hizo su fortuna Juan Carlos I de España


Escándalos Reales - Juan Carlos de España - 2 de 3


[Libro] Juan Carlos I El último Borbón de Amadeos Martínez Inglés


http://www.cronicapopular.es/2012/12/coronel-martinez-inglesla-conspiracion-de-mayo-regalo-de-navidad/