miércoles, 22 de agosto de 2018

Las mujeres en la Libia pos-Gadafi: Bajo una abaya de silencio cómplice. De cómo se utiliza la “identidad de género” para ocultar la “identidad de clase”.








"La Libia de Gadafi era un Estado laico en el que las mujeres gozaban de un marco de libertad y derechos"

POR TITA BARAHONA PARA CANARIAS SEMANAL.


Hace algún tiempo ya que las mujeres estamos siendo utilizadas y manipuladas por los partidos del sistema, especialmente por los del espectro social-liberal, tan aficionado a las identidades o diversidades de todo tipo (raza, género, religión...) excepto la de clase. Así, por ejemplo, quieren hacernos creer que el feminismo consiste en la “igualdad de género”, y ésta en la presencia paritaria de mujeres en las listas electorales, órganos de gobierno y consejos de administración empresariales. Nos utilizan a nosotras y a nuestros movimientos de emancipación de diversas maneras. Algunas las hemos tratado en otro lugar (1)Otras han tenido consecuencias bastante dramáticas de las que queremos llamar la atención, especialmente las que se han aplicado en los ataques militares promovidos por los EEUU y sus súbditos de la OTAN, con la inestimable ayuda de las fundaciones y ONG's que sirven de pantalla a sus servicios secretos y, por supuesto, los medios de comunicación corporativos encargados de la propaganda de guerra.

Recordemos cómo, durante la invasión de Afganistán en 2001, el pretendido carácter humanitario de dicha intervención se intentó justificar, entre otras cosas, en que los talibanes obligaban a las mujeres a llevar burka y les impedían asistir a la escuela. Hubo auténticas campañas por tierra, mar y aire contra la condenada prenda. No obstante, una vez instalado el gobierno títere de Hamiz Karzailas afganas siguieron viéndose obligadas a llevarla, pero esto dejó de ser noticia y así ha permanecido hasta hoy. Algo similar ha sucedido con el ataque a Libia en 2011. También aquí hubo utilización propagandística de las mujeres y sus derechos, aunque en este terreno el país norteafricano representaba un caso muy distinto al afgano y el “relato”, por tanto, debía ser distinto.





         La Libia de Gadafi era un Estado laico en el que las mujeres gozaban de un marco de libertad y derechos reconocidos incomparable con el de muchos otros países del mundo islámico. No había códigos de vestimenta obligatorios, ellas se movían en los espacios públicos solas, sin necesidad de ir acompañadas de un “guardián”; podían conducir, elegir marido libremente, ya que los matrimonios forzados estaban prohibidos por ley; podían divorciarse a iniciativa propia sin que el marido pudiese impedirlo, trabajar fuera de casa sin permiso marital, estudiar cualquier carrera; de hecho, las mujeres eran casi la mitad del alumnado universitario, con importante presencia en las profesiones liberales (abogacía, periodismo, enseñanza, etc.) y el ejército; y tenían acceso a becas para estudiar fuera de Libia (2).






          Difícilmente, por tanto, podía tomarse el argumento de la defensa de los derechos de las mujeres para justificar el derrocamiento del gobierno de Gadafi. Sin embargo, como veremos en seguida, la prensa corporativa utilizó a un grupo de mujeres libias, todas profesionales (juristas, periodistas, académicas...) y de familias acomodadas, para presentar la particular “primavera árabe” libia, iniciada en la ciudad de Benghazi, como demanda de democracia y derechos de las mujeres. Algunas, por cierto, se habían beneficiado de las becas que otorgaba el gobierno libio para estudiar en el extranjero.


Como en el caso de la invasión de Irak en 2003, el ataque sobre Libia en marzo de 2011 por las fuerzas de la OTAN fue precedido y acompañado de una campaña mediática de desprestigio y ataques personales a su jefe de Estado, Muamar el Gadafi, a quien se acusó infundadamente de “matar a su pueblo” y de suministrar Viagra a sus soldados para violar a mujeres y niños. Los medios norteamericanos, británicos y franceses, principales artífices de la invasión, comenzaron a hablar de la situación de las mujeres en Libia por boca del selecto grupo de mujeres antes referido, que colaboraron en el apoyo logístico a los llamados “rebeldes” y en la propaganda para presentarlos como legítimos defensores de la democracia. Así, por ejemplo, Nadya Khalife, investigadora a sueldo de Human Rights Watch (Observatorio de Derechos Humanos), declaraba a un medio norteamericano que las ventajas de que habían gozado las libias no eran suficientes, porque “los derechos legales no siempre se traducen en hechos”. Claro, como en todas partes. Aquí, en España, por ejemplo, tenemos completa igualdad formal, sólo que un poder judicial copado por el Opus Dei se encarga de entorpecer las condenas a violadores y maltratadores. Pero más lejos aún se atrevía a ir un informe de la fundación Freedom House, citado en el mismo artículo, según el cual “el gobierno autocrático de Gadafi ha sido el principal obstáculo en la lucha por los derechos de las mujeres en Libia (3).


 La BBC no podía faltar a la fiesta de la propaganda en modalidad “derechos de las mujeres”. Poco después del brutal asesinato de Gadafi en octubre de 2011, dirigido y celebrado con risotadas por la WarLady Killary Clinton -que entre los genocidas también rigen las cuotas-, dicho medio sacaba el titular Las mujeres libias luchan por su empoderamiento. En esta noticia se hablaba con orgullo de las mujeres que colaboraron con los “rebeldes”, de las que volvían del exilio a Libia y estaban la mar de contentas de haber logrado colocar a dos ministras en el nuevo gobierno salido de las elecciones “libres del verano de 2012. Para este grupo de mujeres, elegantemente vestidas según la periodista, Libia era un país muy conservador y machista, pero ya se había liberado y estaba surgiendo una nueva generación de “activistas por los derechos de las mujeres”, que demandaba un 40 por ciento de cuota en la comisión parlamentaria que redactaría la nueva constitución al año siguiente. Sin embargo, por el horizonte ya se vislumbraban nubes negras, tan negras como las banderas del ISIS. Mientras estas mujeres declaraban que estaban “practicando democracia”, el presidente del Consejo Nacional de Transición, Mustafa Abdul Jalil, acababa de anunciar que estaba a favor de abolir las leyes que impedían la poligamia e implantar la Sharía (ley islámica) en territorio libio (4).


 En diciembre de 2012, la misma BBC daba a conocer que una de las “activistas” libias más famosas, la académica Magdulien Abaida, cuya misión había consistido en presentar una buena imagen de la “revolución” libia en Europa y ayudar a los “rebeldes”, había vuelto a Libia desde su exilio dorado de Gran Bretaña, para contribuir a la “transición democrática” y promover los derechos de las mujeres. Sin embargo, lo que se encontró fue un país sumido en el caos. Las fuerzas “democratizantes” de la OTAN estaban facilitando que los grupos tribales y las fuerzas yihadistas, filiales de Al Qaeda, a las que habían armado hasta los dientes, se repartiesen el territorio libio creando, de hecho, micro-estados fuera del control del recién elegido gobierno central, matando, violando, torturando y saqueando a la población civil. Cuando Magdulien Abaida se presentó en Benghazi en el verano de 2012 para dar una conferencia sobre el estatus de las mujeres en la “nueva Libia”, un comando islamista la secuestró y amenazó de muerte por dos veces consecutivas. Como probable colaboradora de los servicios secretos británicos, la soltaron ilesa y a día de hoy sigue dando clases de Derecho en la Universidad de Londres. De haber sido una mujer del pueblo, a buen seguro no habría vivido para contarlo (5).

   
 En esos días, sin embargo, pese al reconocimiento de que en Libia se estaban produciendo graves abusos de los derechos humanos, la BBC seguía congratulándose de los cientos de millones de libras que se había gastado su gobierno en la operación militar, porque se estaba progresando hacia la democracia por las elecciones que habían tenido lugar aquel verano de 2012. De nuevo, un selecto grupo de libias afincadas en Gran Bretaña cifraban los avances de las mujeres de su país en que había 33 mujeres en el Congreso y dos ministras, incluso ante la evidencia de que el gobierno  central ya no controlaba nada (6).




          La destrucción del Estado libio derribó las barreras que protegían de la barbarie a la población libia de raza negra, a los inmigrantes subsaharianos y a las mujeres. Los horrores que vinieron después y la complicidad en ellos tanto de la OTAN como de los partidos y fuerzas “progresistas” que apoyaron el ataque, ya fueron señalados y denunciados en su momento en este y otros medios (7). Los grandes medios corporativos callaron. Ya no hablaron más de los avances que estaban haciendo las mujeres libias, ni de la gran paz en democracia que había conseguido el pueblo libio gracias a la “intervención humanitaria” de 2011. Han sido informes recientes de las mismas agencias de derechos humanos que fueron cómplices en la propaganda de guerra, los que están sacando a la luz una parte de lo que supone actualmente la vida para las mujeres en los diferentes reinos de taifas que controlan las milicias islamistas. En la ciudad de Sirte, por ejemplo, el Estado Islámico ha impuesto la Sharía. Las mujeres deben llevar obligatoriamente la tradicional abaya, pero de color negro y sin adornos, además del niqqab, que sólo deja ver ligeramente los ojos. Las faltas se castigan con latigazos a los guardianes de las mujeres, que tienen prohibido salir de sus casas sin la compañía de estos, incluso para hacer la compra (8).También las privilegiadas “defensoras de los derechos humanos de las mujeres” han publicado informes en los que denuncian estas situaciones, a las que, por cierto, ellas han contribuido (9).

 
Más mediático está siendo el mercado de esclavos que se ha establecido en territorio libio, aunque las noticias que llegan lo hacen descontextualizadas, presentándolo como un problema de “mafias”, con las que nuestros países “civilizados” no tienen nada que ver. Un reciente informe de Itermon Oxfam da detalles espeluznantes de cómo miles de migrantes y refugiados, procedentes de los países que EEUU y la OTAN están destruyendo en Oriente Medio, son raptados, esclavizados, torturados y violados, ellos y ellas; encerrados y atados como animales, vendidos al mejor postor. El cierre de fronteras de los países de la UE, responsables de estos desastres, hace que miles de personas estén quedando atrapadas en el infierno en que han convertido a Libia (10).






       Sin duda, las mujeres de las clases populares libias que han sobrevivido al horror, las que un día tuvieron una vida digna y hoy no son más que juguete de los ogros islamistas, escupirían, si pudieran, a la cara bonita de las exiliadas de lujo, y a la de todos los que jalearon la destrucción de uno de los pocos estados laicos y prósperos que quedaban en la región. Los nombres de los cómplices en el Estado español los conocemos. No fueron sólo el PP y el PSOE, sino también los sindicatos de concertación -CCOO y UGT- y las fuerzas así llamadas progresistas, incluidos sectores de IU, y sus medios de difusión, como el diario Público (12). En estos supuestos medios alternativos, escritores como Santiago Alba Rico, perteneciente al grupo de Anticapitalistas integrado en Podemos, se unieron al coro de alabanza de la “intervención humanitaria” en el país africano. Las mujeres libias, las mismas a las que se quería salvar de la tiranía de Gadafi, hoy ya no importan, sobre ellas han arrojado un vergonzoso manto de silencio cómplice aquellos y aquellas que apoyaron y apoyan las aventuras imperialistas de los EEUU y sus lacayos de la OTAN. Las mujeres somos en sus discursos falaces, objetos de usar y tirar. Denunciemos este tipo de instrumentalización, porque, al fin y a la postre, como demuestra el caso libio, quienes llevamos la peor parte somos las mujeres más desfavorecidas de la clase trabajadora, ya seamos blancas, negras, heteros, homos, altas o bajas.

Notas y referencias bibliográficas:



 Libya’s War for “The Abaya”: Women’s Rights and NATO’s Support of Pro-Islamist Rebels /  La guerra de Libia por "El Abaya": los derechos de las mujeres y el apoyo de la OTAN a los rebeldes proislamistas
Por Susan Lindauer  27 de julio de 2011


3. https://www.thenational.ae/world/africa/at-a-glance-women-s-rights-in-libya-1.433928 Recordemos que la Freedom House ha trabajado en la preparación de los golpes de estado perpetrados por EEUU en América Latina y a día de hoy sigue muy activa en Nicaragua.

De un vistazo: los derechos de las mujeres en Libia  
22 de marzo de 2011
















11. Como lo puso de manifiesto en este medio Cristóbal García Vera: http://canarias-semanal.org/not/1033/el-diario-publico-o-la-estafa-ideologica-del-social-liberalismo/








Líder de la falsa revolución en Libia admite que Gaddafi no asesinó manifestantes



Mustafa Abdul Jalil



Las guerras recientes y el papel de los intelectuales del “ninismo”, siempre al servicio del imperialismo


Desenmascarando las primaveras o revoluciones de colores en el mundo (la no violencia al servicio del imperialismo). Cuarta parte

La primavera en Libia o intervención imperialista en Libia








2011 año del Dupe o del engaño. A un año de ingeniería social de la "Primavera Árabe", un paso más hacia la hegemonía global





Feminismo emancipador o revolucionario. Las mujeres revolucionarias de la clase trabajadora contra el feminismo burgués. El origen del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora.


La Marcha Internacional de mujeres o la artera instrumentalización del feminismo


Las señoras de la guerra: Crítica del feminismo burgués y posmoderno




Desenmascarando a Santiago Carrillo, Julio Anguita, Francisco Fruto, Gaspar Llamazares, Alberto Garzón y muchos más: caballos de Troya en el movimiento obrero.














La guerra de Libia por "El Abaya": los derechos de las mujeres y el apoyo de la OTAN a los rebeldes proislamistas




Por Susan Lindauer    27 de julio de 2011

Para los banqueros europeos, es una guerra por el oro de Libia. Para las corporaciones petroleras, es una guerra por el crudo barato (ahora amenaza con destruir la infraestructura petrolera de Libia, al igual que Irak). Pero para las mujeres de Libia, es una batalla encarnizada y feroz sobre Abaya, un estilo de vestimenta islámica que los críticos dicen que priva a las mujeres de la autoexpresión y la identidad.

Hillary Clinton y el presidente Sarkozy podrían resistirse a admitirlo, pero el deseo de volver atrás sobre los derechos de las mujeres en Libia constituye uno de los objetivos principales de los Rebeldes de la OTAN en el Consejo de Transición.

Para los Rebeldes de la OTAN, que son abrumadoramente pro-islamistas, independientemente de la propaganda de la OTAN (ver 
www.obamaslibya.com) - es una cuestión de restaurar la obediencia social a la doctrina islámica. Sin embargo, el abaya es más que un símbolo de virtud y modestia femenina. Sería el comienzo de una doctrina conservadora, impactando los derechos de las mujeres en el matrimonio y el divorcio, los derechos a demorar el parto para buscar educación y empleo, todos los factores que determinan el estado de independencia de una mujer.

Eso hace que esta sea la guerra que las mujeres de Libia no pueden permitirse perder. Para aquellos de nosotros que apoyamos la modernidad islámica, hay buenos argumentos de que Gadhaffi sería extremadamente irresponsable para entregar el poder a un vacío dominado por los Rebeldes de la OTAN. Dado el salvajismo de sus abusos contra el pueblo libio ( 
www.obamaslibya.com) Y la agenda del Rebelde para restablecer la Sharia y retractar los derechos de las mujeres, Gadhaffi tiene la obligación de mantenerse firme y bloquearlos para la protección de las personas. 
De hecho, es algo desconcertante que Francia o Italia quieran entregar el poder a los rebeldes, fuera de un escenario electoral. Las elecciones serían una salvaguardia que empoderaría a las mujeres libias para lanzar una alternativa de liderazgo que rechaza a Abaya. Eso es exactamente lo que temen los Rebeldes, y explica su profundo y permanente rechazo al proceso electoral. La democracia representa una amenaza real para la visión de la OTAN de la "Nueva Libia".

La abaya tiene tanto peso en la batalla por la modernidad islámica que Gadhaffi prácticamente prohibió la vestimenta islámica desde los primeros días de su gobierno. Deshacerse de la abaya era parte del paquete de reforma más grande de Gadhaffi que apoyaba los derechos de las mujeres, uno de los mejores y más avanzados en todo el mundo árabe. La transformación del estatus de las mujeres ha sido tan grande que el ayatolá Jomeini en Irán impuso una fatwa contra Gadhaffi hace años, declarando que su gobierno es blasfemo a las tradiciones islámicas.

Para obtener una perspectiva interna de las reformas de Gadhaffi para las mujeres, los miembros de una delegación investigadora en Libia hablaron con Najat ElMadani, presidenta de la Sociedad Libia de Cultura y Ciencias, una ONG que comenzó en 1994. También entrevistaron al jeque Khaled Tentoush, uno de los más Imanes destacados en Libia. El imán Tentoush sobrevivió a dos intentos de asesinato de la OTAN, uno que fue particularmente revelador.

Tentoush dijo que él y otros 12 imanes progresivos viajaban a Benghazi para discutir un final pacífico del conflicto. Se detuvieron para tomar el té en una casa de huéspedes en Brega, y la OTAN lanzó una bomba encima de ellos, matando a 11 de los 13 imanes, que habían abrazado las reformas islámicas que potencian los derechos de las mujeres y la modernidad.

No había instalaciones militares o soldados Gadhaffi en las cercanías que hubieran justificado los bombardeos de la OTAN. Este fue un asesinato deliberado de líderes islámicos que dan legitimidad religiosa a las políticas modernistas de Gadhaffi y, por lo tanto, representan una gran amenaza para las ambiciones conservadoras de los rebeldes islámicos. La OTAN los mató.

¿Qué tiene a los islamistas radicales tan enojados en Libia? Aquí hay una cartilla sobre los derechos de las mujeres bajo Gadhaffi: No Male Chaperones in Liby a


  • En Libia, las mujeres pueden moverse por la ciudad, ir de compras o visitar amigos sin un acompañante masculino. Por increíble que parezca, en la mayor parte del mundo árabe, tales libertades están estrictamente prohibidas. En gran parte de Pakistán, por ejemplo, un niño de 5 años sería considerado un acompañante adecuado para una mujer adulta en el mercado. De lo contrario, será mejor que se quede en casa. En Arabia Saudita y Kuwait, las mujeres a menudo se encuentran encerradas en sus apartamentos mientras sus maridos, hermanos o padres van a trabajar. Sí, hay excepciones. Algunas familias rechazan individualmente estas prácticas. Sin embargo, antes de que los lectores protesten contra esta caracterización, deben ser honestos y reconocer que los talibanes en Afganistán y los saudíes / kuwaitíes no son los únicos grupos que limitan las libertades de las mujeres en el mundo árabe.
  • En Libia, las mujeres nunca están encerradas en sus casas, mientras que sus maridos, padres y hermanos van a trabajar. Gadhaffi prohíbe restringir la movilidad de las mujeres.
  • En Libia, las mujeres tienen todos los derechos legales para conducir automóviles, a diferencia de sus hermanas en Arabia Saudita. En muchos países árabes, el marido de una mujer tiene su pasaporte. Entonces ella no puede viajar fuera del país sin su aprobación.
Derechos de matrimonio
  •  Trágicamente, en Kabul, Afganistán, una joven puede ser encarcelada en prisión por rechazar la elección del marido de su padre. Hasta que cambie de parecer, su futura suegra visita la prisión todos los días, exigiendo saber por qué su hijo no es "lo suficientemente bueno" para esta niña. ¿Por qué desobedece a los que saben lo que es mejor para ella? Esa pobre mujer permanece encerrada en la prisión de Kabul hasta que cambie de opinión. Y sucede justo debajo de las narices de los soldados estadounidenses y de la OTAN. Una ocupación de la OTAN tampoco protegerá a las mujeres libias.
  •  En todo el mundo árabe -desde Yemen hasta Jordania, desde Arabia Saudita hasta Irán- los padres y hermanos deciden a qué edad se va a regalar a una mujer en matrimonio, por lo general tan pronto como llega a la pubertad. No tiene elección en la decisión más importante de su vida. Con frecuencia, una joven se casa con uno de los amigos adultos de su padre o un primo. En todo el mundo árabe, es socialmente aceptable que un tendero pregunte a una joven musulmana si ha empezado a menstruar. Se espera que una buena chica islámica responda con sinceridad.
  •  No en Libia. Para su gran mérito, rechazando todas las tradiciones islámicas, desde los primeros días del gobierno, Gadhaffi dijo No Way a matrimonios forzados. La mujer libia tiene derecho a elegir a sus propios maridos. Se les anima a buscar matrimonios de amor. Bajo la estricta ley de Libia, sin excepción, ninguna persona puede obligar a una mujer libia a casarse con ningún hombre por ningún motivo.
  • Los matrimonios forzados han sido un problema en todo el mundo árabe, que en Libia, un imán siempre llama a la mujer si hay un matrimonio inminente. El Imam se encuentra con ella en privado, y le pregunta si alguna persona la está obligando a casarse, o si hay alguna razón por la que se case con esta persona además de su deseo de estar con este hombre. Tanto Najat como Imam Tentoush fueron muy inflexibles en estos puntos.
  • En Libia, se espera que los imanes protejan a la mujer del abuso de sus familiares.

Derecho a terminar un matrimonio
  • El divorcio es brutalmente difícil para una mujer en todo el mundo árabe. Un esposo puede golpear o violar a su esposa, o cometer adulterio o encerrarla en una habitación como una prisión. No importa lo que una mujer sufra, como esposa no tiene derechos legales para abandonar ese matrimonio, incluso para su propia protección. Cuando su padre negocia ese contrato de matrimonio, ella está atrapada de por vida. Un hombre puede divorciarse de una mujer frente a dos testigos al repetir tres veces: "Me divorcié. Me divorcio de ti. Me divorcié de ti”. Él puede enviar un mensaje de texto en un teléfono celular, y se acabó. La mujer no tiene libertad recíproca. Está atrapada en ese matrimonio hasta que su marido la deja ir.
  • No es así en Libia.   Una mujer libia puede dejar un matrimonio cada vez que lo desee. Una mujer simplemente solicita el divorcio y continúa con su vida. Es muy similar a las leyes de los Estados Unidos, en el sentido de que un hombre no tiene poder para detenerla. Está completamente bajo su control iniciar un divorcio.
  • En Libia, si una mujer se casa con sus propios bienes y el matrimonio termina, su esposo no puede tocar sus bienes. Lo mismo es cierto de los activos del hombre. Los activos comunes generalmente van a la mujer.
Estos derechos matrimoniales "anormales" despiertan una profunda ira entre los hombres libios conservadores. Los rebeldes odian particularmente al gobierno de Gadhaffi por otorgar derechos de matrimonio a las mujeres.
Pero considere cómo retrasar el matrimonio impacta las oportunidades de las mujeres en la sociedad.  
Un matrimonio retrasado significa un parto retrasado, que permite a las mujeres jóvenes continuar su educación y obtener un empleo. No en vano, las mujeres libias disfrutan de algunas de las mejores oportunidades en el mundo árabe. Eso también podría causar resentimientos hirvientes entre los hombres libios conservadores. Educación de las mujeres libias


  • En Libia, más mujeres se aprovechan de la educación superior que los hombres, según Najat. Hay mujeres profesionales en todos los ámbitos de la vida. Muchas mujeres libias son científicas, profesoras universitarias, abogadas, doctoras, funcionarias, periodistas y mujeres de negocios. Najat atribuye esa libertad y el rango de opciones a Gadhaffi, y la insistencia de su gobierno de que las mujeres deben ser libres de elegir sus vidas y ser plenamente apoyadas en esas elecciones. Najat y Tentoush dijeron que a algunos imanes en Libia les gustaría que fuera de otra manera, especialmente los imanes que favorecen a los rebeldes, pero Gadhaffi siempre los ha dominado. Por ejemplo, hay muchas mujeres soldado, y son muy fuertes y totalmente capaces de contribuir a la defensa militar del país.
  • Las mujeres reciben becas educativas iguales a las de los hombres. Todos los libios pueden ir al extranjero y estudiar si así lo desean, pagados por el gobierno de Gadhaffi. Las mujeres solteras usualmente llevan consigo a un hermano o pariente masculino, y Najat dijo que todos los gastos están cubiertos tanto para la mujer como para su acompañante.
  • En Libia, las mujeres no están obligadas a buscar el permiso de un marido para tener un trabajo, y cualquier tipo de trabajo está disponible para ella. Por el contrario, muchas oportunidades de empleo están prohibidas en muchos otros países árabes, porque el trabajo pone a las mujeres en proximidad diaria a los hombres que no son sus maridos. Eso elimina muchos tipos de oportunidades de trabajo.
Atacar los derechos de las mujeres
Estas son algunas de las razones por las que los rebeldes consideran a Gadhaffi un "infiel". Con frecuencia expresan el deseo de restablecer la Shariah. Es un secreto a voces en los círculos árabes. Al ignorar este punto, la OTAN se parece a los tres monos. No veas la verdad No escuchas la verdad. No hables la verdad. Pero la comunidad árabe entiende esta dinámica. Los rebeldes van a golpear a Hillary Clinton y Sarkozy en la cabeza hasta que capturen el poder. Entonces van a hacer exactamente lo que comenzaron a hacer. Restablecer la ley islámica bajo la protección de los gobiernos de los Estados Unidos y la OTAN. Los códigos sociales conservadores se aplicarán igual que Afganistán.

Los libios entienden este punto, incluso si los estadounidenses y los europeos están perdidos en la negación. Por lo tanto, no debería sorprender a nadie que parte del mayor apoyo de Gadhaffi provenga de las mujeres libias. Tampoco debería sorprender a los observadores de Libia que Gadhaffi no esté exactamente "aferrándose al poder" como a los medios corporativos les gusta sugerir. Muy por el contrario, el apoyo de Gadhaffi se ha disparado a 80 u 85 por ciento durante esta crisis. El presidente Obama, Sarkozy y Bersculoni estarían encantados de disfrutar de un apoyo popular tan intenso.

Los bombardeos de la OTAN han sido contraproducentes y han alejado al pueblo libio de la causa rebelde, destruyendo una infraestructura comunitaria de la que los libios están verdaderamente orgullosos. Los rebeldes están persiguiendo a las familias pro-Gaddhaffi de Benghazi, una especie de limpieza política. Pero no tienen credibilidad en la calle que les dé poder en las negociaciones con otros libios, porque los perdedores no llegan a dictar los términos. La OTAN puede hacer propaganda hasta que Sarkozy caiga en un ataque, pero la gente ha rechazado rotundamente estos Rebeldes.

La OTAN está impulsando una resolución política, porque Europa quiere fuera del tiovivo. En verdad, la música se pone más fea todos los días. La OTAN nunca debería haber subido a este carro en primer lugar. No tiene sentido. Están luchando contra Al Qaeda en Afganistán y abrazar a Al Qaeda y el Islam conservador en Benghazi.
Aquellos de nosotros que apoyamos la modernidad islámica deberíamos sentirnos aliviados de que la gente de Libia sea más inteligente y más inteligente que los burócratas de la OTAN. Y todos deberíamos decir una oración que sostenga Gadhaffi.
Susan Lindauer cubrió Libia e Iraq en las Naciones Unidas de 1995 a 2003, y comenzó las negociaciones para el juicio de Lockerbie. Lindauer es autora de " Prejuicio extremo: la aterradora historia de la Ley Patriótica y las portadas del 11-S e Iraq".