martes, 14 de mayo de 2019

"El Capital", Karl Marx. Traducciones en castellano descargables, on-line y en papel. Cuestiones básicas sobre el marxismo: El capital y la ley del valor








“De las ediciones de El Capital que se encuentran en Internet (en algunas bastante extendidas ni siquiera se hace mención de que Editorial se trata ni quien ha sido el traductor o de que idioma se hizo la traducción ni el año de la edición en castellano) es posible recomendar las siguientes, entendidas como útiles, válidas y fiables (tanto por el traductor como por ser traducidas lo más fielmente posible de conocidos originales en idioma alemán):


Posible edición de la traducción de Pedro Scaron para la Editorial Siglo XXI  (Argentina y España año 1975):


El Capital – tomo I:


El Capital – tomo II:


El Capital – tomo III:

En otro formato




Karl Marx “El Capital” editorial siglo XXI


El Capital. Libro primero






El Capital. Libro segundo






El Capital. Libro tercero






C. Marx. Salario, precio y ganancia. (Resume las principales categorías desarrolladas en detalle en El Capital) 1865



Karl Marx. El Capital. Tomo I .El Proceso de Producción del Capital. Prólogo 1867



Karl Marx Cartas a Kugelmann



Carlos Marx. El Capital, Tomo I "El Proceso de Producción del Capital", Capítulo VIII, La Jornada Laboral.




Karl Marx. El Capital. Tomo I .El Proceso de Producción del Capital. Sección7: El Proceso de Acumulación del Capital. Capítulo XXI. Reproducción Simple.


Karl Marx. El Capital. Tomo I .El Proceso de Producción del Capital. Capítulo XXII: Transformación de Plusvalor en Capital





La acumulación originariaacumulación previa o acumulación primitiva


El Capital Tomo I. Capítulo XXIV. La llamada acumulación originaria



El Capital Tomo I. Capítulo XXV. La teoría moderna de la colonización



Traducción que hizo Manuel Sacristán para la Editorial Grijalbo.
   
Está en cuatro enlaces de los que se descargan los tres tomos en los que Marx ordenó su obra:

El Capital – Libro I – Parte 1: 
El Capital – Libro I – Parte 2:
El Capital – Libro II (completo): 


El Capital – Libro III (completo): No está aún disponible en la red




Edición del Fondo de Cultura Económica traducida por Wenceslao Roces.




La edición del Fondo de Cultura Económica traducida por Wenceslao Roces, en un archivo que agrupa los tres Libros de El Capital:



Los más de 500 errores en la traducción realizada por W. Roces de "El capital" de Marx que han confundido por décadas a los lectores de la obra en español.

http://inter-rev.foroactivo.com/t1801-el-capital-karl-marx-traducciones-en-castellano-descargables-on-line-y-en-papel#44000

Los más de 500 errores en la traducción de "El capital" de Marx que han confundido por décadas a los lectores de la obra en español


Uno de marxistas


4. El Capital, de Carlos Marx


Para una lectura de Das Kapital: sobre las traducciones al español
Por Erich Luna





La edición del Fondo de Cultura Económica traducida por Wenceslao Roces, en un archivo que agrupa los tres Libros de El Capital:


Está en un único archivo pdf de casi 1500 páginas que agrupa los tres libros de El Capital:

http://kmarx.files.wordpress.com/2010/08/marx-karl-el-capital-3-tomos.pdf 

Carlos Marx Teorías sobre plusvalía I (Tomo IV DE EL Capital
Traducción por Wenceslao Roces



Traducción icónica de "El Capital" de Marx tiene más de 500 errores


Encuentran 500 errores en traducción de “El capital” de Marx


Existe una traducción de Floreal Mazía, publicada por Editorial Cartago de Buenos Aires en 1973. Es una retraducción de una edición francesa que ya contenía errores y que se aleja considerablemente del original alemán, por lo que no es especialmente recomendable."

Fuente: 
http://www.forocomunista.com/t11489-el-capital-en-castellano-ediciones-recomendables-se-pueden-descargar-desde-internet-links-actualizados


On-line en el Marxists Internet Archive:  




Karl Marx y Friedrich Engels: Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Los Cuadernos de París 1844.Los Anales franco-alemanes. En defensa de la libertad(Los artículos de La Gaceta Renana 1842-1843). Escritos de Juventud 1835-1844. Nueva Gaceta Renana (1848-1849). Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política de Karl Marx. (1857-1858) Grundrisse Tomo 1,2 y 3. Contribución a la Contribución a la Crítica de la Economía Política 1858-1859 y bibliografía complementaria.


Federico Engels. Del socialismo utópico al socialismo científico.



Las traducciones de El Capital al castellano

A).- Traducciones de El Capital diferentes tomos:


1. Primera traducción incompleta de la edición francesa de Joseph Roy por Pablo Correa y Zafrilla12 aparecida en 1886 en el diario de España34.


2. Segunda traducción de Juan B. Justo5 a partir de la cuarta edición alemana que aparece en España entre 1897 y 1898. En 1918 aparece la segunda edición argentina, la cual contiene una revisión y corrección de la española según menciona Justo6.


3. Tercera traducción del tomo uno (1), y primera traducción completa de los tres tomos por Manuel Pedroso7 8de 19319.


4. Cuarta traducción a cargo de Wenceslao Roces primero para editorial CENIT de 1934-1935 del primer tomo. La traducción de Wenceslao Roces completa de los tres tomos aparece recién en 1946 en su exilio en México ahora para el Fondo de Cultura Económica (FCE).


5. Quinta traducción solo correspondiente a los tomos dos (2) y tres (3) de El Capital de de Buenos Aires de Juan E. Hausner de 1946, que según Mazía es una “meritoria y ajustada traducción” mencionada como complementaria de la de Justo10.


6. Sexta traducción la que desconocemos y de la cual hemos encontrado una sola referencia realizada por Tarcus como una obra colectiva de traducción por parte de la Editorial Cartago11 de la edición francesa realizada en el año 1956.


7. Séptima traducción de los tres tomos por parte de un grupo para la editorial EDAF12 de España de 1972. Los traductores mencionados son Juan Miguel Figueroa, Rodrigo Peñaloza, Miguel Angels Muñoz Moya, Aníbal Froufe, Antonio Saa, Mauro Fernández Dios, Francisco Cespo Méndez y Francisco Álvarez Velasco13.


8. Octava traducción de Floreal Mazía14 de Editorial Cartago 1973. Esta traducción es previa a la versión de Pedro Scaron y fue realizada a partir de la edición francesa de J. Roy15.


9. Novena traducción de un grupo de traductores de anónimos supervisados por Raúl Sciarretta para Editorial Corregidor de 1973, con prólogo de Louis Althusser, solo correspondiente a los primeros cuatro capítulos del primer tomo16.


10. Décima traducción a cargo de Pedro Scaron cuyo primer tomo de El Capital aparece en 1975 publicada por editorial Siglo XXI, el abordaje del trabajo está desarrollado por extenso en la advertencia del traductor al inicio de la obra., que aunque pretende ser una edición crítica y establece los parámetros de cómo debería ser una edición que cumpla esos requisitos, esta edición finalmente “no aspita a tanto” y solo pretende ser “una primera edición crítica de El Capital”. El texto básico que usaron fue el de la segunda edición alemana de 1872, y usaron el texto de para la cuarta edición alemán y sus agregados 17.



11. Décima primera traducción conocida a cargo de Vicente Romano García para editorial AKAL de 1976. Esta traducción fue realizada en base a edición alemana de la editorial Dietz de Berlín del año 1962. En su “Nota preliminar del traductor” aseguran haber tenido siempre a la vista la traducción de Roces que aunque con “hermoso estilo no siempre se ajusta al original”. Y sobre la traducción de Scaron menciona que “ha mejorado considerablemente “las anteriores, pero critica lo que atribuyen como obsesión en la crítica a la traducción de Roces 18.

12. Décimo segunda y última traducción correspondiente a Manuel Sacristán 19 para Editorial Grijalbo 20 del año 1976.


B).- Versiones abreviadas de El Capital. 21


1. Versión resumida de Gabriel Deville 22. a).-Existen de esta edición varias traducciones la primera de larga difusión es la de Editorial Sempere de 1909 cuya traducción estuvo a cargo de T. Álvarez. b).- Otra es la de Editorial Claridad que toma la posta del anterior del cual se realizan al menos seis ediciones entre 1930 y 1961. Recientemente en 2007 Editorial Claridad ha reeditado el texto de Deville con traducción de Ana Drucker 23. c).- Tarcus señala la existencia de una traducción tres años posteriores a la publicación del original en 1887 por A. Atienza editado por El Socialista 24 de España.


2. Compendio de El Capital de Carlo Cafiero 25 26 La primera traducción habría sido realizada en Valencia, España en 1932. Nosotros hemos consultado la traducción de Eloy Muñiz de 1978, con una introducción de Carlos Díaz. Cafiero fue un militante anarquista y tanto como Díaz pertenecientes a un grupo editorial anarquista con relación con el catolicismo quienes publicaron también otras obras de Marx 27.


3. Versión popular de El Capital por Karl Kautsky. El nombre de la traducción es El Pensamiento económico de Marx (Karl Marx Oekonomische Lehren). La edición que nosotros disponemos en castellano de 1974 es de Editorial Distribuidora Baires quienes dicen tomar la traducción de un original publicado por Oveja Negra de Colombia sin especificar el traductor. Aunque no lo dice explícitamente parece sugerir que es una traducción de la edición rusa. El original fue publicado en alemán en 1886 aparentemente habría sido revisada por Engels. El prólogo de la edición menciona que la versión original tenía una introducción de Kautsky que no fue incorporada en esta edición.


4. Compendio y aplicación a la economía Argentina de El Capital por Eduardo Astesano a cargo de Ediciones Clase Obrera del año 1955. La edición es una síntesis del capital con citas de autores argentinos con ejemplos que para el autor parecería concretos sobre la economía argentina. Tiene un prólogo de Rodolfo Puiggrós que claramente señala la edición como de discusión política con su anterior militancia en el Partido Comunista y con el Partido Socialista que a pesar de haberlo traducido el “Dr. Justo no lo aplicaron a la realidad argentina 28”.

Bibliografía.

Tarcus, Horacio “Marx en primeros lectores obreros, intelectuales y científicos” Editorial Siglo XXI. 2007.



El capital en España. En el 150 aniversario de su publicación



Ribas, Pedro, “Aproximación a la historia del marxismo español (1869-1939). Ediciones Endymion. 1990.

Ribas, Pedro, “La primera traducción castellana de El Capital”. Trabajo aparecido en el número 420, junio de 1985 de Cuadernos Hispanoamericanos. Pág. 210.
Ribas, Pedro, “La introducción del marxismo en España (1869-1939). Ensayo bibliográfico”. Ediciones de 1981.
Pitol, Sergio abril 2006 en : 
http://www.lainsignia.org/2006/abril/cul_028.htm



Notas

1 Pedro Ribas me dio una copia de esta traducción cuyo único ejemplar encontrado está en Salamanca dentro del fondo particular del jurista y krausista Pedro Dorado amigo de Unamuno. 


2 La calificación de Pedro Ribas sobre esta traducción después de realizar en base a una muestra una comparación con la edición francesa de Roy, es: ¨Comparada con alguna de las traducciones que existen hoy en castellano, la de Correa es sencillamente una mala traducción” (Ribas, 1985, pág. 207).


3 Ribas (1990, pág. 89-90) demuestra como la versión de Correa y Zafrilla es traducción de la versión francesa de Joseph Roy comparando párrafos enteros. Aunque Ribas menciona que el diario La república dice que la traducción es del original del alemán y Correa y Zafrilla afirma en la introducción “En la traducción se intenta ha sido posible el lenguaje, empresa difícil y penosa, tratándose me o ser fiel a al original, simplifica de un autor alemán, para cuya traducción no cabe fiarse en las versiones hechas a otras lenguas”. Pág. VI. Ribas menciona también que esta traducción no contiene algunos capítulos. En una rápida mirada no solo la traducción según él lo demuestra es del francés, sino la numeración de los capítulos sigue esta traducción, sino también la traducción queda trunca en el capítulo XIV División del trabajo y manufactura, y ahí llega a su fin tal como lo menciona Ribas (1985, pág. 209). De manera anecdótica a la tasa de plusvalía la traduce como tasa de exceso de valor y otras como ganancia (Ribas, 1985, pág. 209).


4 Scaron (1975, pág. XX) menciona a la traducción de Correa y Zafrilla, pero parece no haber tenido acceso a ella porque se equivoca al mencionar que fue publicada por el diario (Ribas, 1990, pág. 135). Tampoco menciona el año de su publicación, ni la fuente de su información. Además la menciona meramente como tentativa inclusive poniéndola junto con el resumen de Deville, aunque si afirma que es una traducción de la edición francesa de Roy.


5 Aunque evidentemente Tarcus conoce los textos de Ribas sobre la traducción de Pablo Correa y Zafrilla este continua diciendo que “coronando el proceso de difusión del Marx científico, en 1898 aparece en Madrid la primera versión en español del primer volumen de El Capital”. (Tarcus, 2007, 47). Sin embargo más adelante dice “La primera traducción de El Capital de Marx al español fue llevada a cabo por el abogado Pablo Correa y Zafrilla (1844-1888) un republicano de orientación federalista, amigo de Pi y Margall. La versión, incompleta y retraducida del francés, salió en fascículos por entregas en el diario de Madrid a partir de (Tarcus, 363). Al final de este comentario cita a Ribas. Por otro lado Ribas (1985, pág. 202) menciona: “Pablo Correa y Zafrilla (1844-1888) fue un abogado que militó políticamente en las filas de los republicanos. Fue diputado de las cortes republicanas de 1873. Era amigo de Pi i Margall y colaborador asiduo en la prensa republicana. Sus ideas federalistas quedan reflejadas en el mismo título de los dos libros que escribió: La federación 1880 y Democracia, federación y socialismo (Ribas, 1985, pág. 202).


6 Tarcus señala que el trabajo de traducción de Justo “permanece envuelto en una bruma escura y mientras no logre recuperarse la correspondencia de Justo”. Un dato interesante aunque siempre desarrollando fuentes en este caso no aparecen explicitas, Tarcus menciona que según “diversas fuentes” (¿?) Justo habría contado con la colaboración de Augusto Kühn para la traducción, cuestión inédita hasta este momento ya que no hay ninguna referencia a esta persona en esta edición. Sin embargo parece que una de las fuentes diversas puede ser Ribas, quien señala “Juan B. Justo habría estudiado en Viena donde se familiarizó con la lengua alemana. Pero además contó con la colaboración del club Vorwärsts, grupo de socialdemócratas alemanes emigrados a Argentina. En la comunicación presentada por “un compañero” a la sección científica organizada por el comité central del Partido Socialista Alemán Unificado, con motivo del centenario de El Capital, se lee lo siguiente: “Juan B. Justo fue su traductor, en colaboración con Kuhn”. Véase ¨Ein Genosse aus Argentinien” en el libro “Das Kapital” von Karl Marx und seine internationale Wirkung, Dietz, Berlín Este, 198, pág. 267. (Ribas, 1981, pág. 38). Este libro está en la bibliografía utilizada por Tarcus.



7 Scaron (1975, pág. XXI) menciona la traducción de Pedroso “La versión de que efectuó Manuel Pedroso (Madrid, Aguilar, 1931) de los tres tomos de El Capital sigue en el tiempo a la de Justo. Aunque no la hemos leído en su totalidad, nuestra impresión preliminar es que ha sido injustamente olvidada: parece ser algo inferior a la de su precesor, pero no a la que examinaremos a continuación”. La anterior es la de Justo, y la que examina a continuación la de Roces. Ahora la de Pedroso, “no la leyeron en totalidad”, pero la igualan a la de Roces.


8 Según Sergio Pitol, Manuel Pedroso fue un republicano aristócrata (conde), último embajador de en Moscú antes de finalizar la guerra civil, ex rector de  Sevilla, quien había traducido El Capital en su juventud cuando vivía en Alemania y termino exiliado en México.



9 Según Ribas (1990, pág. 88) Roces le hace una dura crítica a esta traducción y cita “nace redondamente descalificada, lo mismo para la lectura que para la consulta o el estudio (…)En cada una de las 1600 páginas del volumen, nutridísima de letra, hay aberraciones de traducción para colmar el gusto del más exigente coleccionista de ellas y que van desde el leve desliz hasta la franca monstruosidad: tergiversaciones de sentido y alteraciones de concepto, frases y hasta oraciones enteras truncadas –excelente medio quirúrgico, sin duda para extirpar dificultades de traducción-. Y en general un descuido constante de redacción y terminología que convierte la obra fundamental de Marx en verdadero galimatías y a trechos, que es lo peor, empeñando y desfigurando el bruñido pensamiento del autor, en alegato anodino y vulgar, En “Una edición completa de El Capital”, Bolchevismo número 3, julio de 1932, pág. 61. Qué ironía la de Roces que casi 43 años después Scaron use casi los mismos argumentos contra su propia traducción.


10
Tarcus menciona también que fue una nueva edición la de Justo más los otros tomos traducidos por “Hausner” (Tarcus, 406).



11
Tarcus menciona que existe esta traducción colectiva anterior a la edición más conocida de Cartago de Mazía. Aparentemente esta traducción habría sido realizada de la edición francesa del año 1956. Desconociendo esta traducción en su versión original, y siendo el único que la menciona no la hemos incorporado a la lista, aunque obviamente debería ser incorporada de comprobarse la existencia de esta traducción previa de Cartago. En esta cita Tarcus hace un listado de traducciones donde no menciona la de Correa y Zafrilla y no menciona la de AKAL. (Tarcus, 2007, 406).


12 Scaron (1975, pág. XXVIII) menciona “Las dos últimas versiones castellanas del tomo 1 de El Capital constituyen una clara involución. Vergonzosamente en un caso y de manera semivergonzante en el otro, ambas versiones –la publicada por EDAF (Madrid, 1967) y la de Floreal Mazía para (1973) se basan en texto francés”. Ambas traducciones son realizadas no solo del primer tomo, sino de la obra completa. Además es la única vez que mencionan esta versión sin ningún otro comentario a la misma.


13 Esta traducción tiene un estudio introductorio bastante desarrollado que aparenta muy crítico de El Capital realizado Jesús Prados Arrarte llamado “Síntesis y critica de El Capital de Marx. La opinión de los economistas del presente”. De manera anecdótica la edición por parte de EDAF es de excelente calidad en sus tapas y hojas, condensando en dos volúmenes los tres tomos de El Capital.



14 Existen rumores de que Floreal Mazía no existe como tal persona. Un amigo ex -militante del PC me mencionó que efectivamente había un equipo de traducción del partido dirigido por este tal Mazía. Habría que seguir recogiendo testimonios de la existencia de este grupo.



15 La introducción de Mazía menciona como traducciones anteriores a la de Justo en su edición española de 1898, después la de Pedroso donde se equivoca en el año diciendo que es de 1928 cuando fue impresa en 1931. Y menciona una cuarta además de la de Roces, la de Juan E. Hausner.


16 Scaron (1975, pág. XXVIII).


17 Aquí cabe por lo menos una sospecha sobre lo expresado por Scaron. Sobre los agregados que “Marx había indicado” incorporarlos ellos siembran una duda basados en un texto de Kautsky que supuestamente diría que Engels “no tomo en consideración todas las anotaciones manuscritas de Marx” (Scaron, pág. IX), sembrando así dudas sobre cuán exacto sería que esas anotaciones supuestas de Marx a una segunda edición alemana y una edición francesa son efectivamente de esa forma tal como Marx las habría realizado. Sin embargo, el texto que ellos citan de Kautsky según esos comentarios no corresponden en general al tomo 1 como parecería decir Scaron sino a los tomos 2 y 3 lo cual en principio parece más “lógico”. El problema es que si lo afirmado por es efectivamente así, ¿Por qué Scaron asegura que Kautsky habría consultado la segunda edición manuscrita y en eso baso sus comentarios que este habría hecho sobre las anotaciones incorporadas de Engels realizadas por Marx, cuando dice que solo hacen referencia a los dos tomos siguientes? .


Según “Karl Kautsky, el editor de una edición popular de los tres volúmenes de “El Capital”, escribió en 1926 en la introducción de su edición popular del 2do volumen: “Esto fue hecho con altas sospechas, Engels no siempre ha abarcado completamente el pensamiento o el razonamiento de Marx, y los manuscritos no siempre han sido agrupados y redactados de acuerdo a los pensamientos de Marx. Aceptamos, que esto significó para mí, repasar un enorme trabajo, al cual Engels dedicó casi un largo siglo, y yo llegaría al mismo tiempo en uno u otro punto a un resultado ajeno como Engels. Que garantía tendrían los lectores, de que precisamente mi interpretación del pensamiento de Marx se acercaría más al de Engels? A fin de satisfacer todas las consideraciones, sería necesario, brindar a los críticos la posibilidad de juzgar ellos mismos. Esto significa, que se deberían publicar en forma completa los manuscritos de Marx, tal cual ellos son”. Cita de Karl Kautsky: “Introducción a la edición popular” (Vorwort zur Volksausgabe). En: Karl Marx: El Capital. Critica de la economía política. Edición popular. Vol. 2. Libro 2. Editado por Karl Kautsky. Berlín, 1926. S XI (traducción de Claudio Lidaves y revisión de Diego Cano). Sacado de la introducción de Marx-Engels, Gesamtausgabe (MEGA II/12), Apparat, Akademie Verlag, 2005, página 502.


18 Cotejan en varios casos la traducción de Roces y Sacaron para terminar afirmando que “Scaron y Siglo XXI exageran un poco en sus ataques a W Roces y en la presentación de su edición como la “la más completa””. (subrayado nuestro, AKAL, pág. 11).



19 Según Sacristán la “El criterio de OME para la edición de Capital I-III es el de MEW, edición tomada como base” (Sacristán, 2004, pág. 139). Es una lástima que la colección de sea tan poco conocida en 

20 La editorial Crítica tenía un ambicioso plan de impresión de las obras de Karl Marx y Friedrich Engels denominada OME. El Capital libro primero habría sido publicado en los volúmenes 40 y 41 de dicha colección, (Ribas, 1985, pág. 210).


21
Nuestro conocimiento de estas versiones resumidas de El Capital tiene menos exhaustividad que la de las traducciones completas del mismo, fundamentalmente por a.- poco conocimiento actual de estas ediciones en general de principio de siglo hasta los treinta, y b.- la inmensa cantidad principalmente de ediciones populares aunque también posiblemente de traducciones, realizadas centralmente en España antes de la guerra civil. Sin embargo entendemos que aquí están representadas las principales versiones de este estilo.


22 El texto habría sido revisado por Marx, aunque de manera total por Engels. Engels en carta a Deville del 12 de Agosto de 1883 quien primero habla bien de la traducción: “He leído la sección que enviaste a Marx hace poco tiempo, la considero clara y muy precisa. Y, ya que contiene la parte más difícil del trabajo, parecería no haber razón para anticipar ningún tipo de malentendido en las secciones siguientes” (Collected Works Marx-Engels Volume 47, International Publishers, pág. 44, traducción propia). Y después le dice a Kautsky frente a la intención de este de traducir al alemán el resumen de Deville el 9 de enero de 1884: “Hasta el momento, en lo que compete a cuestiones teóricas, el resumen de Deville es el mejor que ha aparecido. Él ha entendido todo correctamente aunque el uso de la terminología no sea exacto; cuestión que he corregido en el manuscrito. Por otro lado, la sección descriptiva no es tratada en forma detallada dando por resultado que algunas partes se tornen completamente incomprensibles para aquellos que no estén familiarizados con el original. Al mismo tiempo, aquello que facilitaría la comprensión (especialmente tomando en cuenta lo popular) es decir, el surgimiento de la manufactura y la industria a gran escala como períodos consecutivos, es relegado a un segundo plano. (Ni siquiera se nos dice que la legislación fabril no opera para nada en Francia, solamente en Inglaterra) Finalmente, el autor brinda un resumen detallado de su contenido incluyendo material que Marx debía presentar si pretendía completar su desarrollo científico, pero que no es necesario para comprender su teoría de la plusvalía y sus consecuencias (y solamente esto es lo que cuenta en el caso del resumen popular). De la misma forma que el número de monedas en circulación, etc. Pero, entonces, también cita textualmente las proposiciones de recapitulación de Marx habiendo dado no más que un incompleto repaso de los supuestos en las que aquellas se basan. Esto produce que dichas proposiciones aparezcan en ocasiones completamente distorsionadas provocando que, al remitirme a ellas, me encuentro en la posición de oponerme a las preposiciones de Marx. Esto ocurre porque las limitaciones que quedan claras y establecidas en el original por aquello que las antecede, en Deville aparecen como absolutas y universales y por lo tanto falsas universales y sin validez. No puedo cambiar esto, sin rehacer todo” (Collected Works Marx-Engels Volume 76, International Publishers, pág. 44, traducción propia). Y en carta a Kautsky del 16 de febrero agrega: “No solo la parte histórica de Deville precisa una revisión sino también la parte descriptiva. Podés darte cuenta de esto leyendo solamente algunos capítulos. Lo que haré por el momento, en cuanto compete a Meissner, es enviarle el texto en Francés e informarle que se está realizando una revisión y que le haré llegar los detalles de la misma en su debido momento”
(Collected Works Marx-Engels Volume 101, International Publishers, pág. 44, traducción propia).


23 Desconocemos si esta es la misma traducción de la realizada en las ediciones anteriores de la misma editorial.


24 Tarcus (2007, 364

25 Según Ribas (1990) existen otros resúmenes de en otros idiomas algunos muy populares en sus respectivos países. En Holanda de Ferdinadn Domela Nieuwenhuis, Karl Marx, Kapitel en arbeit, 1881. En Alemania de Johann Most Kapital und Arbeit, 1873, más tarde de Karl Kautsky que mencionamos arriba, Karl Marx oekonomische Lehren, 1887. En Inglaterra Edward Aveling The sutudent’s Marx. An introduccion to the Study of Karl Marx’Capital, 1892. No he encontrado ninguna de ellas en internet, no significa que no estén obviamente. Ribas tampoco ha encontrado traducciones (Ribas, 1981, pág.43).


26 Originalmente fue publicado en 1879 en italiano y se basa en la edición francesa de J. Roy. (Ribas, 1981, pág. 43 y Cafiero, 1978, pág. 14).


27 Las referencias fueron dadas por Pedro Ribas. La edición de Júcar dice en su tapa: “Desarrollo de la tesis bakunista, según la cual el pensamiento de la escuela autoritaria “marxista” puede ser compatible con el pensamiento filosófico del anarquismo”.



A raíz de la nota anterior se me consultó acerca de qué traducción de El Capital era preferible, la de FCE, realizada por Roces, o la de Siglo XXI. Respondí que sin dudar, prefiero Siglo XXI. Con la traducción de Siglo XXI se pueden tener discrepancias de matices, pero solo eso. Por ejemplo, traduce Warenkapital como “capital mercantil”, y yo diría “capital mercancía”. Pero se entiende que es un matiz.



Con la traducción de Roces, de FCE, la cuestión es muy diferente. Hay errores gruesos, diría que inadmisibles. No soy un experto en el tema, pero son tan gruesos, que saltan a la vista. Por ejemplo, y solo tomando “al vuelo” el capítulo 1, Marx escribe “Die allgemaine Äquivalentform ist die Form des Werts überhaupt” (Mega 23, p. 83). Roces traduce: “La forma del equivalente general es una forma de valor en abstracto” (FCE, p. 23). Esto es, ha traducido überhaupt como “abstracto”, cuando la traducción, sin dudas, debe ser “en general”. Siglo XXI lo traduce correctamente. Ahora bien, no es una cuestión menor, teniendo en cuenta el peso que tiene la noción “abstracto” en el razonamiento de Marx.

Doy otro ejemplo, de nuevo grosero, y en el capítulo I. Luego de haber explicado la forma desarrollada del valor, Marx escribe, en el punto “Relación de desarrollo entre la forma relativa de valor y la forma equivalente”, lo siguiente: “Para expresar el valor relativo del equivalente general, antes bien, hemos de invertir la forma III” (Siglo XXI, p. 84, énfasis mío). La traducción está perfecta, porque en alemán es: “Um den relativen Wert des allgemeinen Äquivalent auszudrücken, müssen wir vielmehr die Form III umkehren”. Umkehren quiere decir tanto dar vuelta como volver. Es claro por el contexto que no tiene sentido que Marx diga que para expresar el valor relativo del equivalente general haya que volver a la fórmula III, ya que ésta es la expresión del valor general de las mercancías. Por lo tanto, la traducción correcta de umkehren es “invertir”, o “dar vuelta”. Pero en la edición de FCE leemos: “Para expresar el valor relativo del equivalente general, no tenemos más remedio que volver los ojos a la forma III”. Además de haber metido en el medio “remedios” y “ojos que vuelven”,  traduce umkehren como “volver a”, con lo cual la afirmación de Marx no tiene sentido, es ilógica. En definitiva, creo que no debería haber lugar a dudas de que es mejor la traducción de Siglo XXI, edición a cargo de Pedro Scaron, y traducción de León Manes. Tal vez lo que molesta un poco de la edición de Siglo XXI es que los agregados que Marx hizo en las siguientes ediciones (hizo 4 bajo su supervisión) estén como notas al pie de página. La edición MEGA alemana tomó directamente la cuarta edición, revisada por Marx. Aunque reconozco que la opción de Siglo XXI permite seguir la forma en que Marx fue corrigiendo y aclarando. Son, de todas formas, matices.


Dicho esto, aprovecho esta nota para señalar un error grueso, que se ha deslizado en la edición de Siglo XXI, y ha permanecido a lo largo de muchas ediciones (la que tengo ahora ante mi vista es la vigesimotercera, de 1999, siendo la primera de 1975). Envié hace unos años un mail a Siglo XXI, pero no tuve respuesta. Antes de continuar, aclaro que el mérito de haber descubierto el error es de una alumna que cursó conmigo hace años Desarrollo Económico, en la UBA, en la Facultad de Ciencias Económicas. Debido a que no quiso aparecer de manera pública, sólo diré que se llama Natalia (me imagino que será licenciada desde hace rato). Es importante destacarlo, porque el aporte de los alumnos es invalorable. Al menos en mi caso, aprendo constantemente de sus observaciones, críticas o preguntas. Además, el mérito de Natalia fue no pasar por alto que había algo que no “cerraba”, y cuestionar. El mérito es mayor aún si tenemos en cuenta que muchos de quienes trabajamos con El Capital en la enseñanza, no habíamos reparado en el error.

Yendo entonces a la necesaria corrección. En el capítulo IX del tomo 1, “Tasa y masa del plusvalor”, en la página 371 de la edición de Siglo XXI leemos: “Del hecho de que  la masa de la mercancía producida se determine por los dos factores, tasa de plusvalor y magnitud del capital variable adelantado, resulta una tercera ley”. Aquí “mercancía” no tiene sentido. Debe decir “plusvalía”. La frase completa en alemán es: “Ein drittes Gesetz ergibt sich aus der Bestimmung der Masse des produzierten Mehrwerts durch die zwei Factores, die Rate des Mehrwerts und Grösse des vorgeschossen variablen Kapitals” (MEGA 23 p. 324). La traducción sería: “Una tercera ley resulta de la determinación, a través de los dos factores, la tasa de plusvalor y la magnitud del capital variable adelantado, de la masa del plusvalor producido”.


Traducción de un pasaje de “El Capital”, Siglo XXI






Resultados del proceso inmediato de producción”.
S. XXI. 1971. México.

Está desactivado

Este capítulo de «El Capital» fué mantenido inédito en vida del autor.

Este libro se puede leer de dos editoriales diferentes:



El Capital. Libro I Capítulo VI (inédito)

El resultado del proceso de producción inmediato

Presentación de José Aricó

Traducción y notas por Pedro Scaron

Editorial siglo XXI



Una peculiar primera edición de la obra "El capital", de Karl Marx (1818-1883), que lleva la firma del autor y fue regalada en su día a su amigo Johann Eccarius, será subastada por la casa Bonham de Londres el próximo 15 de junio.

Según Bonham, la pieza tiene un precio estimado de salida de entre 80.000 y 120.000 libras (104.000 y 156.000 euros) y será vendida en una jornada dedicada a libros y manuscritos.


"Esta es una sensacional e importante copia de un libro que cambió el mundo. Tanto Marx como Eccarius fueron figuras importantes durante el difícil nacimiento del comunismo y disfrutaron de una relación personal estrecha durante muchos años hasta que los celos y las diferencias políticas los separasen", señaló hoy el especialista en libros de la casa de pujas Simon Roberts.


La pieza lleva fecha del 18 de septiembre de 1867, cuatro días después de la publicación del primer volumen, y es una de las pocas copias que han sobrevivido, según indicó Bonham.


"El capital", un tratado de crítica de la economía política, está formado por tres volúmenes, de los que el primero fue publicado en vida de Marx, pero los otros dos, elaborados por su amigo y colaborador Friedrich Engels a partir de las notas del autor, aparecieron en 1885 y 1894.

Eccarius (1818-1889) fue un sastre que se unió a la rama británica de la Liga de los Justos, organización revolucionaria apoyada por alemanes que habían emigrado en 1839.

En 1846, Marx y Angels, que vivían entonces en Bruselas, fueron invitados a unirse a la liga, y un año después asistieron al segundo congreso de la organización en Londres, donde conocieron a Eccarius.


Marx se hizo muy amigo de Eccarius, pero hacia 1870 la relación se tornó difícil después de que el autor de "El capital" le acusase de asumir el crédito de sus ideas en artículos periodísticos.

http://www.eldiario.es/cultura/subasta-primera-edicion-capital-Marx_0_524248464.html


Existe una categoría de libros de los que todo el mundo habla pero que muy poca gente lee. Uno de ellos es, sin duda, «El Capital», de Karl Marx. Su influencia se extiende mucho más allá del marxismo. Empresarios de éxito, por ejemplo, han reconocido que su lectura les ha enseñado mucho acerca de cómo dirigir una empresa. De hecho, algunas de las primeras críticas que se hicieron al libro valoraban en positivo, precisamente, su utilidad para la dirección de fábricas.


El artífice del sistema de contabilidad nacional que se utiliza, entre otras cosas, para medir el PIB, y premio Nobel de Economía, Vasily Leontiev, dijo de “El Capital” que «si, antes de intentar dar una explicación del desarrollo económico, uno quiere saber lo que realmente son las ganancias, los salarios, la empresa capitalista, se puede conseguir en los tres volúmenes de ‘El Capital’ una fuente de información más realista y cualitativa que lo que se puede encontrar en diez informes consecutivos de la oficina de censo de Estados Unidos, en una docena de libros de texto sobre economía moderna e incluso, me atrevería a decir, en la colección de obras de Thorsten Veblen». Es evidente que con el paso del tiempo no ha perdido su valor como manual de economía.


Es por ello que en 2013 el proyecto Memoria del Mundo de Unesco introdujo el manuscrito de “El Capital” y el del “Manifiesto Comunista” entre sus fondos señalando que «son dos de las más importantes publicaciones del siglo XIX cuya gran influencia llega hasta nuestros días».

Historia de «El Capital». 
Los primeros mil ejemplares del primer tomo de este libro salieron de una imprenta de Hamburgo con fecha del 14 de setiembre del año 1867, por lo que este año se cumple el 150 aniversario de su publicación. No obstante, el libro tuvo una larga gestación. Durante los años 50 del siglo XIX, Marx trabajaba sobre un plan que consistía en analizar el sistema capitalista en su conjunto. En un principio se planteó hacerlo en seis libros: el primero estaría dedicado al capital en general; el segundo a la propiedad de la tierra, el tercero analizaría el trabajo asalariado, y los siguientes tres tomos versarían sobre el estado, el comercio exterior y el mercado mundial.


A medida que fue avanzando en sus investigaciones el esquema inicial fue cambiando y en los años 60 del siglo XIX el proyecto ya se parecía mucho al resultado final en cuatro libros. El primero trataría del proceso de producción del capital; el segundo, del proceso de circulación y el tercero analizaría el proceso en su conjunto. El cuarto estaría dedicado a la crítica de las teorías económicas previas.


De la amplitud de la obra da una pequeña muestra el hecho de que el cuarto libro, que en realidad son tres tomos titulados “La teoría de la plusvalía” y que recoge una lectura crítica de las teorías anteriores a sus estudios, fue el primero que terminó y fue el último que se publicó, ya en el siglo XX.


En los años 63-65, Marx reescribió los tres primeros tomos de “El Capital”. Su idea entonces era publicarlos conjuntamente, pero finalmente desistió y en 1866 comenzó la preparación del primer tomo, el único que se publicó durante su vida. El perfeccionismo de Marx y la meticulosidad de su trabajo se reflejan, por ejemplo, en el hecho de que durante los años 70 escribió hasta siete borradores solamente del segundo tomo. De ellos se sirvió su amigo y colaborador Friedrich Engels para publicar tras la muerte de Marx el segundo tomo en el año 1885. Posteriormente, en base a los manuscritos de los años 1863-1865, Engels preparó el tercer tomo de “El Capital” que se publico en el año 1894, meses antes de su propia muerte. “La teoría de la plusvalía” vio la luz ya en el siglo XX de la mano de Karl Kautsky.


La primera traducción. 


En vida de Marx y Engels se hicieron traducciones de “El Capital” a nueve idiomas. Curiosamente la primera se hizo al ruso y se publicó en San Petersburgo en 1872 en la editorial NP Polyakov. Resultó además bastante accidentada. Comenzó el trabajo el anarquista ruso y rival de Marx Mijail Bakunin pero no llegó a terminarla, debido, al parecer, a las dificultades que tuvo para traducir la nueva terminología económica. Continuó el trabajo el revolucionario y escritor ruso German Lopatin, pero tampoco pudo concluir el trabajo: fue arrestado tras fallar el intento de liberar a otro revolucionario, Nikolai Chernishevski, de su confinamiento en Siberia. Finalmente la traducción fue terminada por el economista ruso Nikolai Danielson.

Metodología, interpretaciones y polémicas.

Marx comenzó su estudio del sistema capitalista analizando las diferentes formas de beneficio: los dividendos de las empresas por acciones, los beneficios del capital comercial o industrial, la renta de la tierra, etc. De todas estas formas concretas llegó a una interpretación común y general: la fuente de todas ellas era la plusvalía que el capital obtenía de la explotación del trabajo asalariado. De este modo dio una explicación coherente a todas las manifestaciones del sistema de explotación inherente al capitalismo.


Sin embargo, mientras su investigación transcurrió desde las formas superficiales y concretas hasta la base abstracta y general a todas ellas, “El Capital” fue escrito en sentido inverso, esto es, Marx comenzó por el modo ideal en el que se genera la plusvalía para seguir analizando después la transformación de esa plusvalía en cada una de las formas de ganancia concreta, ya sea beneficio del capital, renta o dividendos.


Un trabajo tan concienzudo dejó cantidad de material para la reflexión y también para la controversia. Muchos son los comentarios a “El Capital” o guías de lectura que se han publicado, desde una de las primeras de David I. Rozenberg hasta las más conocidas de Luis Althusser o David Harvey.


El economista austriaco Eugen Böhm Ritter von Bawerk fue uno de los primeros y más acérrimos críticos de esta obra de Marx. Se centró en lo que consideraba contradicciones entre el primer y el tercer tomo del libro. En realidad, las diferencias tiene que ver con el diferente nivel de abstracción con el que se analiza en cada tomo el movimiento del capital.


Tras el concienzudo trabajo de Marx, las discusiones teóricas decayeron rápidamente. El resto de escuelas de economía simplemente renunciaron a la teoría del valor que conlleva la existencia de una plusvalía que informa de modo explícito de la explotación capitalista y buscaron una base teórica diferente. Las nuevas teorías sustituyeron la categoría valor por la de utilidad, sin embargo, en ningún momento llegaron a alcanzar la perfección de la explicación dada por Marx.

La izquierda y «El Capital». 

Las interpretaciones y controversias siguieron, no obstante, entre los marxistas. Hay, por ejemplo,
un capítulo sexto inédito titulado “El resultado del proceso de producción inmediato” y que por alguna razón Marx decidió no incluir en la redacción final del primer tomo. Pues bien, algunos marxistas consideran ese capítulo clave para comprender la esencia del capitalismo.


Por otro lado, en la URSS se dio gran importancia al estudio de “El Capital” y especialmente al análisis del método dialéctico utilizado por Marx en sus investigaciones. En las facultades de Economía se dedicaban a su estudio tres semestres, uno por cada tomo. Y a pesar de la rigidez escolástica del socialismo real, las interpretaciones de muchos aspectos generaron importantes controversias teóricas; algunas de ellas se alargaron, incluso, durante años.


El libro de las crisis. 


”El Capital” se ha convertido en el manual al que se recurre cuando las grandes crisis estallan. Así, por ejemplo, en otoño de 2008, tras la quiebra del Lehman Brothers, los libreros alemanes informaron que las ventas de la obra de Marx se habían triplicado.


El libro contiene un estudio riguroso del funcionamiento económico de la sociedad actual. Sin embargo, una lectura atenta permite encontrar aspectos que sugieren que en algunas apreciaciones Marx posiblemente se dejó llevar por sus convicciones políticas y obvió algunos resultados de sus análisis que a su juicio no resultaban convenientes políticamente.


Este aniversario puede ser un buen momento para empezar a leerlo, o releerlo, porque, a diferencia de aquellos que tienen todas las respuestas, “El Capital” ofrece explicaciones pero, sobre todo, método y categorías para seguir analizando la sociedad actual.







El Capital libro I Capítulo VI (inédito)

El resultado del proceso de producción inmediato

Traducción por Pedro Scaron

Editorial siglo XXI



El Capital libro I Capítulo VI (inédito)

El resultado del proceso de producción inmediato

Traducción por Pedro Scaron

Ediciones Signos 1971



Cuestiones básicas sobre el marxismo: El capital y la ley del valor



Bibliografía básica

Marx, Karl; Engels, Friedrich. El capital. Traducción de Pedro Scaron. Editorial Siglo XXI.

Entendemos, siguiendo el criterio de especialistas en el marxismo de habla castellana, que la mejor traducción a nuestro idioma es la de Pedro Scaron. En la sección de enlaces audiovisuales puedes encontrar una charla de Mario Domínguez, profesor de sociología en la Universidad Complutense de Madrid, en la que explica la importancia de contar con una traducción adecuada y da detalles sobre las existentes.


En la Biblioteca de Autores Socialistas de la UCM existe una versión electrónica del libro aunque, debido a su extensión, no es el formato más cómodo.

Guerrero, DiegoUn resumen completo de "El capital" de Marx. Maia ediciones (web).

Diego Guerrero es un prestigioso y riguroso marxista de nuestro país. El objetivo del libro aquí presentado es el de servir de acompañamiento a la lectura del texto original de Marx, explicando, capítulo por capítulo, los puntos centrales del mismo. En este enlace puedes encontrar una entrevista a Guerrero sobre su libro.

Gill, Louis. Fundamentos y límites del capitalismo. Traducción de Xabier Arrizabalo. Editorial Trotta.


Este es sin duda uno de los libros de introducción a El capital más prestigiosos. El canadiense Louis Gill consigue la cuadratura del círculo cuando condensa en un solo libro las ideas centrales de Marx, así como su contextualización en la realidad del capitalismo de la segunda mitad del siglo XX.

Material audiovisual

Arrizabalo, Xabier. Xabier Arrizabalo es profesor en la Facultad de Ciencias económicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). A su rigor como marxista se une una notable capacidad didáctica, haciendo fácil la asimilación de conceptos complejos.

El lugar del marxismo en la historia historia del pensamiento económico (video). Sesión segunda del diploma "Análisis Crítico de la economía capitalista" de la Universidad Complutense de Madrid. Esta sesión introductoria plantea temas esenciales de la economía en general de una forma totalmente accesible, preparando el terreno para el posterior análisis concreto de la economía capitalista: qué es economía, aspecto social e histórico, categorías, producción, reproducción, el excedente y la acumulación, las fuerzas productivas y las relaciones de producción, superestructura, clases sociales, intervención del Estado en la economía. Imprescindible.

Referencia que hace Xabier Arrizabalo






El capital. La ley del valor (video), y coloquio posterior (video). Sesión segunda del ciclo sobre El capital celebrado en la librería Enclave. Xabier Arrizabalo es el encargado de explicar el concepto y la trascendencia de la Ley del Valor.


Domínguez, Mario. Prólogos de El capital (video). En esta interesante charla, Mario Domínguez, profesor de la faculta de CC. Políticas y Sociología de la UCM, ofrece una documentada panorámica sobre las versiones de El capital, sus prólogos y sus traducciones al castellano. Puede parecer una temática muy académica, pero es muy recomendable. Esta charla forma parte del mismo ciclo que el video anterior de Arrizabalo. Lamentablemente, el resto de charlas que se realizaron no estuvieron ni de lejos a la altura de estas dos, algo comprensible si atendemos a los criterios del organizador, expuestos en este mismo vídeo: "no buscábamos especialistas, [...] quizás conocimientos y experiencia haga falta un poco [...] simplemente son personas que se ponen aquí y nos comentan una lectura de una parte que hemos identificado en el capital". Estos planteamientos son los que dan lugar a que personas, percibidas como progresistas pero declaradamente antimarxistas, encuentren hueco para hablar en nombre del marxismo.

Bibliografía ampliada

Albarracín, Jesús. La economía de mercado. Editorial Trotta.

Arrizabalo, Xabier. Capitalismo y economía mundial. Instituto Marxista de Economía. Sin desmerecer en absoluto el resto del libro, a los efectos de introducción a la comprensión del marxismo y la ley del valor, son especialmente didácticos los capítulos 1 y 2: "La economía, una “ciencia extraña”: Objeto, naturaleza y fundamentos del análisis económico" y "Desarrollo histórico del capitalismo y desarrollo teórico de la ciencia económica: el método marxista".

Astarita, Rolando. Valor, mercado mundial y globalización. Editorial Kaicron. Los capítulos 2, 3 y 4 de este libro del marxista argentino están dedicados respectivamente a "La teoría del valor", "La transformación de valores a precios" y conclusiones.

Foley, Duncan. Para entender El capital. La teoría económica de Marx. F.C.E. México. Compendio de los temas más importantes de la obra económica de Marx, este libro breve se ha convertido en un pequeño clásico.


Gouverneur, Jacques. Los fundamentos de la economía capitalista. Excelente texto introductorio, claramente expuesto por un autor que lleva décadas escribiendo manuales de Economía Política marxista. Según el propio autor: "El libro intenta lograr sistemáticamente las cualidades de precisión y simplicidad. Precisión con el fin de eliminar la enorme confusión que a menudo se cierne sobre los conceptos más elementales. Simplicidad para que la materia se torne accesible a cualquier persona receptiva, aun cuando carezca de conocimientos previos sobre los temas estudiados.”. La librería online i6doc ofrece su descarga gratuita.

Guerrero, DiegoHistoria del pensamiento económico heterodoxo. Edición española de 1997 en editorial Trotta, argentina de 2008 en Razón y Revolución.


Harvey, David. Los límites del capitalismo y la teoría marxista. F.C.E. México. Este conocido autor estadounidense, que en los últimos años se interna por caminos más cuestionables, ofrecía en este libro una perspectiva profunda que, como geógrafo, no sólo plantea muy adecuadamente la cuestión del espacio en la obra de Marx, sino el conjunto de su teoría económica.



Un debate entre dos modos de entender la teoría de las crisis y el alcance y la vigencia de la ley del descenso tendencial de la tasa de ganancia de K. Marx


Mattick, Paul.

Paul mattick
El marxismo y la economía burguesa.


Marx y Keynes: los límites de la economía mixta. Primeramente en Editorial Era y, posteriormente, en Razón y Revolución. La mejor crítica de las ilusiones keynesianas de controlar y/o suprimir, mediante la política económica, los efectos de las leyes del capital reveladas por Marx.

Crisis económica y teorías de la crisis. Edición de José Antonio Tapia. Maia ediciones. Se ha dicho muchas veces que Marx no llegó a exponer una teoría de la crisis elaborada. En este libro, Paul Mattick ofrece una rigurosa teoría de las crisis capitalistas en términos marxistas en diálogo crítico con otros marxistas que le precedieron y con la escuela keynesiana.

Rubin, Isaak Illich. Ensayo sobre la teoría marxista del valor. Editorial Siglo XXI. Este libro recoge importantes aportaciones sobre la obra de Marx, especialmente El capital.



Aunque se puedan encontrar en buscadores descargas de alguno de estos textos, solo ponemos enlaces a contenidos identificados como de libre disposición.






Obras de Marx y Engels de habla alemana





Karl Marx. El capital Volumen I    Crítica de la economía política.

Libro Volumen Uno I: El Proceso de Producción de Capital


Karl Marx. El capital  Crítica de la economía política.
Segundo volumen. Libro II: El proceso de circulación del capital.
Editado por Friedrich Engels
Después de la segunda edición, publicada por Friedrich Engels, Hamburgo 1893


Karl Marx. El capital Crítica de la economía política.
Tercer volumen. Libro III: El proceso completo de la producción capitalista
Editado por Friedrich Engels
Después de la primera edición, publicada por Friedrich Engels, Hamburgo 1894








Diego Guerrero Jiménez


Diego Guerrero Jiménez. Sobre la cuestión nacional y los nacionalistas.


Anton Pannekoek. Lucha de clase y nación 1912 (Contra el nacionalismo, contra el imperialismo y la guerra: ¡revolución proletaria mundial!)




[Libro] Historia del Pensamiento Económico Heterodoxo.
Diego Guerrero




Diego Guerrero Jiménez


KARL MARX Y EL LIBRO I DE EL CAPITAL (1867)
Diego Guerrero1


ECONOMÍA POLÍTICA DE LA GLOBALIZACIÓN Diego Guerrero y Joaquín Arriola (editores)




Diego Guerrero Economía no liberal (para liberales y no liberales


Economía no liberal para liberales y no liberales
Diego Guerrero


Marx y el marxismo frente a la crisis
Diego Guerrero 

Explotación. Trabajo y capital (1954-2001
Diego Guerrero Jiménez


“Un resumen completo de El capital de Marx”: Diego Guerrero



“Un resumen completo de El capital de Marx”: Diego Guerrero







UN RESUMEN COMPLETO DE EL CAPITAL DE MARX.
Diego Guerrero Jiménez


I. Introducción: Economía y filosofía en El capital de Marx: la Teoría Laboral del Valor (TLV)   pág. 3

I. Mi lectura de El capital            pág. 3

II. Marx filósofo, revolucionario, economista-sociólogo    pág. 4

III. La TLV antes y después de Marx                pág. 10

IV. Crítica de otras lecturas de Marx    pág. 13

V. El estudio de El capital       pág. 16

VI. Conclusión         pág. 17

 II. Resumen de El capital de Marx: los 3 libros   pág. 19

 I. Resumen del libro I de El capital     pág. 20

 II. Resumen del libro II de El capital    pág. 57

III. Resumen del libro III de El capital    pág. 73

 III. Anexos    pág. 106

 I. Anexo I: El recorrido de Marx hasta El (inacabado) capital pág. 106

II. Anexo II: Resúmenes previos de El capital   pág. 109

III. Anexo III: Bibliografía sobre Marx y marxismo   pág. 110

 IV. Anexo IV: Revistas marxistas y otros recursos en Internet   pág. 117




Diego Guerrero: Un resumen completo de EL CAPITAL


“Un resumen completo de El capital de Marx”: Diego Guerrero







Diego Guerrero Jiménez* EL PENSAMIENTO ECONÓMICO NEOMARXISTA


Notas sobre reformismo, imperialismo y Xabier Arrizabalo |
Diego Guerrero,



Marx y el Marxismo frente a la Crisis | Diego Guerrero









“Competencia y monopolio en el capitalismo globalizado”: Diego Guerrero



6 de junio de 2016
COMPETENCIA Y MONOPOLIO EN EL CAPITALISMO GLOBALIZADO




Diego Guerrero Jiménez. Un Marx imposible: el marxismo sin teoría laboral del valor.

Guerrero Jiménez, Diego, El pensamiento económico neomarxista, Nuevas Corrientes de Pensamiento Económico, Marzo-Abril 2012. N.º 865


Resumen:

"No pretendemos en ningún punto demostrar que nuestra lectura de Marx sea la única posible. Tal lectura 'única posible' nunca existe con referencia a la obra de un pensador. Lo que sí hay son lecturas imposibles, o, para ser más exactos, presuntas lecturas que no son lecturas. En otras palabras: el conjunto de las lecturas posibles podrá ser 'infinito', pero es todo lo contrario de indeterminado" (Martínez Marzoa 1983, p. 29).

Introducción

La teoría laboral del valor

Competencia a escala internacional

Las dos tendencias básicas del pensamiento económico marxista contemporáneo

Bibliografía


Eclecticismo



Un Marx imposible: el marxismo sin teoría laboral del valor







Xabier Arrizabalo Montoro


Xabier Arrizabalo Montoro


¿Cuál es la salida a la crisis del capitalismo?




Video de la presentación del libro “Capitalismo y economía mundial” de Xabier Arrizabalo Montoro




Video de la presentación del libro “Capitalismo y economía mundial” de Xabier Arrizabalo Montoro
En Sevilla


Capitalismo y economía mundial, por Xabier Arrizabalo


Capitalismo y economía mundial, una entrevista con Xabier Arrizabalo Montoro






Presentación del libro “Capitalismo y economía mundial” de Xabier Arrizabalo Montoro


¿Hay salida a los problemas sociales que vivimos dentro de la Europa del Euro? Xavier Arrizabalo




“La salida a la crisis del capitalismo solo puede ser resultado de que aquellos que vivimos de nuestro trabajo abramos una alternativa en positivo”: Xabier Arrizabalo



Caracterización teórica de la economía mundial actual: imperialismo, destrucción de fuerzas productivas y límites históricos del capitalismo.


 Xabier Arrizabalo Montoro
                                                Índice
1. Fuerzas productivas y relaciones de producción: dos categorías teóricas sociales e indesligables

2. Imperialismo y límites históricos del capitalismo frente a las teorías de los “ciclos largos”.

3. Posibilidad teórica y necesidad histórica de la destrucción de fuerzas productivas

4. La secuencia destructiva crisis→ajuste→crisis, constatación de la inevitable huída hacia delante del capitalismo

 5. Conclusiones

Bibliografía






Horacio Tarcus y un Marx vaciado de contenido revolucionario


A 200 años del nacimiento de Karl Marx.
¿Vuelve el filósofo que diseccionó el capital?


Un debate entre dos modos de entender la teoría de las crisis y el alcance y la vigencia de la ley del descenso tendencial de la tasa de ganancia de K. Marx




La biblia del proletariado. Traductores y editores de El Capital (1)

Horacio Tarcus




La suerte de El capital en el mundo hispanoamericano

(PRIMERA PARTE)



Relata Francis Wheen en su libro La historia de El capital que en febrero de 1867, poco antes de enviar su opera magna a la imprenta, “Karl Marx insistió a Friedrich Engels para que leyera La obra maestra desconocida, de Honoré de Balzac. Según le dijo, la historia era en sí una pequeña obra maestra, ‘repleta de la más deliciosa ironía’”.1
La obra maestra desconocida narra la historia de Frenhofer, un gran pintor que dedica diez años de su vida a trabajar sin descanso en un retrato que revolucionará el arte al proporcionar ‘la más completa representación de la realidad’.
“Cuando Frenhofer permite finalmente que otros artistas, Poussin y Porbus, inspeccionen el lienzo una vez concluido, éstos quedan horrorizados al ver un revoltijo de formas y colores, amontonados unos encima de los otros, sin orden ni concierto”. Frenhofer contempló su cuadro y admitió: ‘¡Nada! ¡Nada! ¡Y pensar que he trabajado diez años!’ Y luego de expulsar a los colegas de su estudio, quema sus obras y se suicida.”2
Por sorprendente que nos parezca hoy, 150 años después de la publicación del primer tomo de El capital, la identificación de Marx con Frenhofer y su “obra maestra desconocida” no es en absoluto descaminada. Según el testimonio de su yerno Paul Lafargue, “[n]unca estaba Marx contento de lo que hacía: siempre cambiaba alguna impresión, creyendo que de todas maneras era inferior la expresión a la concepción. Hay un estudio psicológico de Balzac –que Zola plagió vergonzosamente–, Le chef d’oeuvre inconnu; el estudio le causó impresión profunda porque describía sentimientos que Marx había experimentado. Se trata de un pintor genial atormentado por la necesidad de reproducir las cosas tal como se reflejan en el cerebro, que retoca sin cesar el cuadro hasta el punto de convertirlo en masa informe de colores que, sin embargo, [a sus ojos] representan fielmente la realidad”.3
El testimonio de Lafargue reviste especial interés para nosotros porque nos muestra dos caras opuestas de El capital: por una parte, es la obra que consagra mundialmente a Marx, que conoce reediciones y traducciones ya en vida de su autor y cuya lectura a propuesta de su amigo Jean-Philippe Backer será recomendada en el Congreso de Bruselas de la Internacional (septiembre de 1868) como la “Biblia del Proletariado”.4  Pero esta consagración de Marx y temprana sacralizaciónde El capital contrastan con la otra imagen que nos ofrece Lafargue y que refrenda su correspondencia: la de un autor-artesano, siempre inconforme con los resultados de más de dos décadas de labor, que hace y rehace sucesivos borradores que luego desecha para volver a comenzar una nueva redacción, que pospone una y otra vez la entrega de los originales prometidos a los editores. Como Frenhofer, Marx oscilaba entre la seguridad y la duda, temía que los constantes “retoques” modificaran la armonía de la obra, que la introducción de sucesivas mediaciones que se concatenaban unas con otras terminaran haciendo tan complejo su sistema al punto que finalmente oscurecieran su “representación de la realidad”.
Y si esto cuenta para el primer tomo de El capital, publicado por Marx mismo, vale tanto más para los borradores inéditos. Lafargue testimonia que habría “sido para él un martirio si le hubieran obligado a enseñar sus manuscritos antes de haberles dado el último toque. Este sentimiento era tan fuerte en él que me dijo un día que prefería quemar sus manuscritos antes de dejarlos incompletos”.5 No obstante este sentimiento, sabemos que Marx no los quemó, que Engels fue su primer albacea literario, que tras diversas vicisitudes pasaron al Partido Socialdemócrata Alemán y finalmente, con el advenimiento del nazismo en Alemania, fueron albergados en el Instituto de Historia Social de Ámsterdam.6
Nuestra comprensión de la obra cumbre de Marx está mediada por la sucesiva publicación de estos manuscritos: el tomo 2 de El capital fue publicado por Engels en 1885 y el 3 en 1894, las Teorías de la plusvalía fueron editadas por Karl Kautsky entre 1905 y 1910, los Manuscritos de 1844 y la Ideología alemana se dieron a conocer en 1932, el capítulo VI inédito de El capital en 1933 y los llamados Grundrisse entre 1939 y 1941.7 No cabe la menor duda de que sin la publicación póstuma de estos manuscritos, nuestro conocimiento de Marx sería pobre y parcial. Sin embargo, el trabajo de sus editores –por calificados que estuviesen figuras de la talla de Engels, Kautsky o Riazanov– nunca se limitó a una cuestión de competencias técnicas o intelectuales, sino que respondió sobre todo a un asunto de autoridad. A la hora de poner en circulación una nueva obra, la pregunta de fondo giraba en torno a qué persona (Engels, Kautsky…) o institución (Partido Socialdemócrata Alemán, Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú…) poseía suficiente autoridad para dar a luz lo que Marx tanto se resistió a mostrar e hilvanar los fragmentos que el propio autor no había logrado integrar en un todo para completar sus puntos suspensivos o sus frases inacabadas.
La historia de las traducciones y ediciones de El capital puede inscribirse plenamente en lo que Pierre Bourdieu denominó “circulación internacional de las ideas,” donde los procesos globales de edición están sometidos a operaciones de selección (¿qué se traduce?, ¿qué se publica?, ¿quién traduce?, ¿quién publica?), de marcado (dégriffé) a través del sello editorial, la colección, el traductor y el prologuista (quien presenta la obra apropiándosela, anexándola al campo de recepción); y de lectura, por las cuales los lectores aplican a la obra categorías de percepción y problemáticas fruto de un campo de producción diferente.8
Pero el caso de la historia de las ediciones de El capital ofrece un plus de sentido respecto a la publicación de cualquier otro libro, pues de las obras profanas que los reformadores sociales del siglo XIX destinaron a la redención del proletariado, sólo El capital alcanzó semejante grado de consagración. Se trata de un libro al mismo tiempo complejo, cuyo alto nivel de abstracción teórica hizo que fuera más reconocido (e incluso venerado) que leído. Esto hizo que su edición, su presentación, su lectura misma excedieran con creces la relación simple, directa y profana entre el lector y un libro cualquiera. El acceso del lector a una obra como El capital debía ser mediado por toda una serie de personas e instituciones “autorizadas”, que ofrecieran garantías de canonicidad y fidelidad a un original celosamente resguardado. Y así como la Biblia judeo-cristiana estuvo sometida durante siglos a las querellas por su canonicidad, enseguida veremos que el siglo XX dio lugar a una querella no menos intensa respecto a la “edición autorizada” de la “Biblia del Proletariado”.




I. La edición prínceps y las reediciones alemanas
La edición original del primer volumen de Das Kapital apareció en Hamburgo en 1867, con un tiraje de mil ejemplares.9  (Imagen 1) Una segunda versión, corregida por el propio Marx, apareció en fascículos entre junio de 1872 y mayo de 1873.10 Si bien la portada dice 1872, el posfacio de Marx datado el 24 de enero de 1873 prueba que fue en este año que terminó de imprimirse (el volumen completo no salió a la venta sino a mediados de este último año). Una tercera edición “aumentada” a cargo de Engels vio la luz en 1883, poco después de la muerte de Marx, en la que incorporaba las correcciones manuscritas que su autor había realizado sobre sus ejemplares de la segunda edición alemana y la popular francesa.11Finalmente, Engels introdujo agregados en la cuarta edición, aparecida en 1890, aprovechando algunas adiciones de la edición inglesa de 1887 que habían traducido el doctor Samuel Moore, amigo de Engels, y Edward Aveling, yerno de Marx.12
Los volúmenes II y III aparecieron en 1885 y 1894, respectivamente, editados por Engels después de la muerte de Marx en la misma casa editorial donde había salido el primero: Verlag von Otto Meissner, de Hamburgo.13
Las reediciones alemanas son numerosas, mas interesa retener aquí sólo algunas de ellas, en la medida en que servirán de base a las traducciones españolas. Karl Kautsky publicó en 1914 una edición popular (volksausgabe), de numerosas reimpresiones.14 Kautsky trabajó sobre la segunda edición alemana, introduciendo modificaciones con base en cartas y manuscritos de Marx que tuvo la fortuna de disponer a la vista. A fin de hacerla más asequible para el lector, interpoló algunos pasajes de la edición popular francesa traducida por Roy15 y vertió al alemán las citas de obras de terceros que Marx había mantenido en su idioma original. Además, estableció una tabla de obras y nombres citados, así como un índice de materias.16 (Imagen 2)








Pero en 1932 se publicó la edición canónica preparada por el Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, que daba marcha atrás con las intervenciones de Kautsky y “restablecía” el texto de la cuarta edición alemana preparado por Engels. En la misma sobrecubierta se leía incluso la expresión ungekürzte (edición “sin cortes”).17 (Imagen 3) En el prólogo, Adoratsky advertía a los lectores respecto al carácter poco fiable de la edición Kautsky, cuya “falsificación” del marxismo era contrastada con la fidelidad con que Engels editó la obra de su gran amigo.18
Una edición muy popular en lengua alemana durante la posguerra fueron los tres volúmenes publicados en Berlín Oriental entre las Marx-Engels Werke.19 (Imagen 4) Se basaba, igual que la preparada por el Instituto Marx-Engels-Lenin de 1932, en la cuarta edición alemana de Engels. “Esta edición, de gran difusión en el mundo, ha sido referencia para numerosas traducciones a otras lenguas europeas y servido como texto de estudio de la obra de Marx y Engels. El problema más notable que tenía, aparte de su carácter de incompleta y de no ser crítica, se hallaba en sus prólogos e introducciones, en los que a menudo se convertía a Marx en autor de un sistema, en lugar de autor de una obra abierta, inconclusa en su mayor parte”.20
En contraste con estas versiones canónicas, y en una fecha tan temprana como 1932, el comunista de izquierdas Karl Korsch (1886-1961) consideró que la última palabra autorizada para editar El capital no era sino la del autor, y preparó una nueva edición basada en la segunda alemana, la última publicada por Marx, antecedida de un prólogo de su autoría.21  La edición Korsch fue recuperada en 1969 por el editor Ullstein, reeditando una vez más el primer tomo sobre la base de la segunda edición alemana, de 1873.22 (Imagen 5)



La querella se reavivó con la edición de las Theorien über den Mehrwert (Teorías del plusvalor). Con este título se conoce una serie de manuscritos económicos redactados por Karl Marx entre enero de 1862 y julio de 1863, por él intitulados Contribución a la crítica de la economía política. Se trata de 23 cuadernos con paginación continua, 1-1472, de los cuales los referidos expresamente a la teoría del plusvalor corresponden a los VI-XV y XVIII. Friedrich Engels tuvo la intención de publicar estos manuscritos como cuarto volumen de El capital, según lo manifiesta en la carta dirigida a Stephan Bauer el 10 de abril de 1895, pero morirá cuatro meses después, sin alcanzar su cometido. Las Teorías del plusvalor fueron editadas por primera vez por Karl Kautsky en tres volúmenes, que aparecieron entre 1905 y 1910.23
En la introducción al primer volumen, Kautsky explicaba por qué declinó finalmente publicar estos manuscritos como el cuarto tomo de El capital, pues no se trataba en realidad de una continuación de dicha obra sino del borrador de una previa –Contribución a la crítica de la economía política–, de la cual Marx había publicado un primer volumen en 1859, pero cuyo plan luego abandonó para entregarse a redactar, finalmente, los que serían los tres volúmenes de El capital. Advertía además que había reordenado cronológica y temáticamente los manuscritos, recuperando los que consideró relevantes y descartando los que juzgó menos significativos. Sobre esta edición se realizaron las primeras traducciones al ruso (1906-1907), francés (1924-25), inglés (1952) y, como veremos luego, español (1945).
Pero en 1950, una edición soviética afirmaba haber restaurado el auténtico proyecto de edición engelsiana y cuestionaba severamente la versión preparada por Kautsky. Seis años después aparecía en Berlín la nueva edición alemana de los manuscritos de Marx sobre la teoría del plusvalor, refrendada por el Instituto de Marxismo-Leninismo del Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania (abreviado con la sigla SED).24


En el prólogo a esta nueva edición, el instituto partía del reconocimiento de que Engels había dado indicaciones a Kautsky y a Bernstein sobre la organización que iría a dar a estos manuscritos de Marx con vistas a su publicación. Incluso, se cita el prólogo de Engels de 1885 al volumen II de El capital, donde el albacea de Marx se refiere a una sección del extenso manuscrito Contribución a la crítica de la economía política que “contiene una detallada historia crítica del punto medular de la economía política, de la teoría de la plusvalía”. Y dice expresamente de esta sección:
Me reservo dar a publicidad como tomo IV del Capital la parte crítica de este manuscrito, una vez eliminados los numerosos pasajes ya liquidados en los libros II y III.
A juzgar por éste y otros textos, Kautsky habría procedido en su edición de las Theorien über den Mehrwert conforme el criterio establecido por Engels. Sin embargo, los editores del instituto consideraban que “sólo el propio Engels, tan identificado con Marx en su vida y obra, y que en gran medida colaboró muy estrechamente con él en la concepción y elaboración de El capital, estaba autorizado para suprimir lo que considerara superfluo en el manuscrito de las Teorías sobre la plusvalía”.25
Kautsky, pues, no era Engels sino la encarnación misma del nuevo revisionismo, por lo cual “al editar la obra de Marx, partía del punto de vista absolutamente falso de que el manuscrito de las Teorías sobre la plusvalía no respondía a un plan armónico, sino que era una especie de ‘caos’, y no tuvo empacho en someterla a una arbitraria ‘reelaboración’, en el transcurso de la cual, y en repetidas ocasiones, procede a revisar algunas de las tesis más importantes del marxismo revolucionario”.26




La querella acaso se habría acallado con una edición crítica que repusiera las modificaciones introducidas en sucesivas ediciones por Marx y por Engels, pero para llevarla a cabo hubo de pasar un siglo desde la muerte del autor de El capital. En efecto, la edición inicial de Mega (Marx-Engels Gesamtausgabe), impulsada por David Borisovič Rjazanov (1870-1938) y continuada por Adoratsky, alcanzó a publicar entre Frankfurt y Berlín sólo 7 de los 42 volúmenes anunciados, más 1 volumen conmemorativo de Engels y 4 de correspondencia (1927-1936), pero no alcanzó a realizar una edición crítica de El capital. La edición Mega fue interrumpida en 1936 por orden de Stalin, quien en 1931 ya había condenado al marxólogo Rjazanov al ostracismo en Zaratov, y finalmente lo hizo fusilar en 1938.
La edición Mega fue retomada en 1972 por el Instituto de Marxismo-Leninismo del CC del PCUS y del CC del PSU de Alemania con un plan de 100 volúmenes, pero la llamada Neue Mega alcanzó a publicar sólo algunos antes del derrumbe de los regímenes comunistas en la URSS y Europa del Este. Apenas con la edición Mega II, relanzada en 1990 por iniciativa de la Internationalen Marx-Engels-Stiftung, con sede en Ámsterdam, con un plan de 114 tomos, se ha llevado a cabo, finalmente, la edición crítica de El capital: reproduce las ediciones en alemán (y en francés e inglés, para el primer volumen), mostrando todas las modificaciones introducidas en el texto, además de un extenso aparato de notas al pie y referencias cruzadas.27


II. Las primeras traducciones de El capital


La primera traducción que conoció El capital fue, para sorpresa de Marx, la rusa. El proyecto fue concebido por miembros del grupo de la Sociedad de Crédito Mutual de San Petersburgo: G. A. Lopatin, N. N. Ljubavin, M. F. Negreskul y Nikolaj F. Danielson. Las páginas iniciales las había encarado el mismísimo Mijail Bakunin. Lopatin reemprendió el trabajo poco después, que finalmente concluyó el economista Danielson.28 El primer volumen apareció a principios de 1872 en San Petersburgo, con un tiraje de 3 mil ejemplares.29 (Imagen 6)


La segunda traducción fue la francesa de Joseph Roy, que contó con la supervisión de Marx, e incluso su colaboración para aligerar el texto alemán con vistas a lanzar una edición popular. Fue publicada por el editor libertario Maurice Lachâtre (1814-1900) en forma de fascículos entre agosto de 1872 y mayo de 1875, con un tiraje de 10 mil ejemplares, que luego se reunían en un volumen.30 (Imagen 7) Fue precedida de una carta-prólogo de Marx, fechada en Londres el 18 de marzo de 1872 y dirigida al “ciudadano Maurice La Châtre”, donde afirmaba: “Aplaudo su idea de publicar por entregas periódicas la traducción de Das Kapital. En esta forma, la obra será más asequible para la clase obrera, consideración que para mí prevalece sobre cualquier otra”. Tres años después, el 25 de abril de 1875, cuando la edición en fascículos se completaba y el editor se aprestaba a lanzar a la calle el volumen completo, Marx advirtió en nota “Al lector”:
El señor Joseph Roy se había comprometido a efectuar una traducción lo más exacta, e incluso lo más literal posible; ha cumplido escrupulosamente su tarea. Pero esa escrupulosidad me ha obligado a alterar la redacción, a fin de volverla más asequible para el lector. Estos retoques, introducidos en el correr de los días porque el libro se publicó por entregas, se efectuaron con dispareja atención y, seguramente, fueron causa de discordancias estilísticas.
Habiendo emprendido ese trabajo de revisión, terminé por extenderlo también al cuerpo del texto original (la segunda edición alemana), simplificando algunos análisis, completando otros, incluyendo materiales históricos o estadísticos suplementarios, agregando apreciaciones críticas, etcétera. Sean cuales fueren las imperfecciones literarias de la presente edición francesa, ésta posee un valor científico independiente del original y deben consultarla incluso los lectores familiarizados con la lengua alemana.31





Una reimpresión de 1885 alcanzó al menos 5 mil ejemplares.32 Esta edición del primer tomo reproducirá reiteradamente Editions Sociales, la editorial vinculada al Partido Comunista francés, a lo largo el siglo XX, aunque llevando a cabo nuevas traducciones de los tomos 2 y 3.33
Maximilien Rubel, siguiendo el criterio del propio autor, da a la edición de Roy el estatuto de otraobra de Marx, a tal punto que en su exhaustiva investigación bibliográfica la diferencia de la nueva traducción al francés de Jacques Molitor, realizada sobre la base de la cuarta edición alemana.34 (Imagen 8) Sin embargo, el trabajo de Molitor no tuvo fortuna: los galos continúan editando la versión de Roy hasta el presente. Garnier-Flammarion reeditó Le capital en traducción de Roy en 1924, y lo relanzó en 1969, con el tan citado prólogo de Althusser.35  Incluso, un marxólogo eminente como Maximilien Rubel reeditó en 1963 la traducción de Roy en su plan de Oeuvres de Marx, aunque mejorándola y añadiéndole un importante aparato de notas. Una edición en dos tomos apareció en 1968, con otras obras económicas de Marx.36
La versión italiana de El capital se publicó por entregas entre 1882 y 1884, la polaca entre 1884 y 1890, la danesa en 1885, y la inglesa en 1887.37Pero esas traducciones no interesan aquí sino las ediciones alemanas y la edición francesa, pues sobre la base de estas versiones El capital ingresó en el mundo hispanohablante.




III. Las primeras traducciones de El capital al español


El capital ingresó en el mundo hispanohablante a través de la edición francesa de Roy. Los primeros cinco fascículos los remitió desde Londres en 1873 Karl Marx a su enviado a Buenos Aires, el internacionalista belga Raymond Wilmart. La carta de acuse de recibo de Wilmart constituye la primera referencia conocida de la circulación de El capital en América Latina.38


En forma paralela, los fascículos de la edición francesa eran ofrecidos en suscripción por el semanario socialista La Emancipación de Madrid. Por entonces, la ideología hegemónica en el movimiento obrero español era el anarquismo. Como señaló Pedro Ribas, “[g]racias a la venida de Paul Lafargue a España en 1871, el pequeño grupo de internacionalistas con que tuvo contacto –los redactores de La Emancipación– se distanció de las posiciones bakuninistas y se colocó del lado del Consejo General de Londres”, aun cuando esa victoria marxista no haya sido más que “una victoria pírrica, pues el grupo quedó aislado del grueso del movimiento obrero español. En tal contexto, no hace falta decir que la penetración del marxismo fue muy débil”.39 Como sea, hacia el otoño de 1872 La Emancipación insertaba en sus páginas el siguiente anuncio:
Le capital, por Karl Marx. Esta obra, traducida del alemán, se está publicando en Francia por series de cinco entregas, a 50 céntimos cada serie. La obra completa constará de 10 series. Se admiten suscripciones en la administración de este periódico, al precio de 62 céntimos de peseta, o sean 2 reales y medio cada serie para Madrid, y 68 céntimos, o sean 2 reales y tres cuartos, para provincias.40
Según el mismo testimonio, “[e]l ‘interesado’, el encargado de recibir, expender, cobrar y pagar los poquitos cuadernos que llegaban de Francia a La Emancipación, era Pablo Iglesias (entonces Paulino), y uno de sus suscriptores de Madrid era Emilio Castelar. Aunque para esta clase de suscriptores el reparto era a domicilio, e Iglesias realizaba esa labor, ello no le dio ocasión para trabar relaciones con el insigne orador y pensador”.41
De ese modo, gracias a la traducción francesa de Roy fueron vertidos a la lengua española los primeros fragmentos de El capital. Aparecieron en el periódico La Emancipación de Madrid, entre octubre de 1872 y marzo de 1873.42
Sólo en 1887 apareció en lengua española una edición, aunque parcial, del primer tomo. Desde entonces y hasta el presente registramos 12 traductores de El capital al castellano: 6 españoles (Correa y Zafrilla, Juan Manuel Figueroa y colegas, Vicente Romano y Manuel Sacristán, más otros 2 exiliados en México: Manuel Pedroso y Wenceslao Roces), 4 argentinos (Juan B. Justo, Juan E. Hausner, Floreal Mazía y Raúl Sciarreta), 1 uruguayo (Pedro Scaron) y 1 chileno (Cristián Fazio). Como se desprende del relato que ofrecemos a continuación, es imposible separar la difusión española de la latinoamericana. Anticipemos nada más que la primera traducción directa del alemán del primer tomo de El capital fue realizada por un argentino (Justo), pero editada en Madrid por un socialista español (García Quejido), que las traducciones españolas de Manuel Pedroso y Wenceslao Roces sólo alcanzaron difusión masiva en el mundo de habla hispana con el exilio de los republicanos en México, y que la traducción de Pedro Scaron comenzó a editarse en Buenos Aires en 1975, pero a causa del golpe militar de marzo de 1976 se terminó de publicar en Madrid. Antes que una historia española o latinoamericana, estamos frente a un caso de historia transatlántica.

III.1. La labor precursora de un federalista español: Pablo Correa y Zafrilla

La primera traducción de El capital al español fue obra de Pablo Correa y Zafrilla (1844-1888), un abogado que militó en las filas de los republicanos, llegando a ser diputado en las cortes de 1873 en la Primera República. Amigo del proudhoniano Francisco Pi i Margall, expuso sus ideas federalistas y socialistas en




artículos periodísticos y en dos libros: La federación (1880) y Democracia, federación y socialismo (1880).43 La traducción de El capital apareció con pie de imprenta de 1887.44 (Imagen 9) La obra había aparecido previamente en forma de folletines encuadernables en el diario madrileño La República entre 1886 y 1887. En sus ediciones del 22 al 24 de enero de 1886, el diario prometía regalar a sus suscriptores “el importantísimo libro de Carlos Marx”. Los abonados lo recibirían “los días 10 y 25 de cada mes, a contar desde el 10 de febrero próximo”. La publicación bajo el formato de folletín recortable y encuadernable se extendió hasta 1887, cuando finalmente aparecieron los ejemplares encuadernados.45
La edición tiene una serie de limitaciones, que han sido señaladas por Pedro Ribas. De la “Advertencia del traductor”, parece desprenderse que se trata de una traducción directa del alemán. Correa y Zafrilla nos habla del original alemán, y de traducciones al inglés y al ruso. Incluso anuncia su deseo de traducir el tomo II, que acababa de publicar Engels en 1885:
Tengo entendido que Engel [sic], economista, amigo íntimo, discípulo y colaborador de Carlos Marx, ha publicado recientemente en Alemania la segunda parte de la obra concebida por el maestro; es decir, La circulación del capital.

No renuncio también a traducir esa segunda parte que comprende la distribución de la riqueza, tan importante por los problemas sociales que también entraña, como la producción. La lentitud con que ha de publicarse la primera, por las condiciones en que se hace, me permitirá traducir poco a poco la segunda.

En la traducción he procurado ser fiel al original, simplificando cuanto me ha sido posible el lenguaje, empresa ésta difícil y penosa tratándose de un autor alemán, para cuya traducción no cabe fiarse en las versiones hechas en otras lenguas.46
Pero Ribas ha mostrado, a través de un escrupuloso cotejo, que la traducción de Correa y Zafrilla fue realizada sobre la francesa de Joseph Roy, probablemente –añado– de la reedición de 1885, más asequible entonces. Además, no es completa: se limita a las tres primeras secciones del primer tomo. Correa murió en 1888, poco después de la aparición del volumen encuadernado, y es posible que no haya alcanzado a traducir la totalidad del primer volumen. Finalmente, es una traducción imprecisa, como cuando traduce mehwert unas veces como “exceso de valor”, otras incluso como “ganancia” (profit), confundiendo o solapando conceptos centrales en la obra de Marx.47
El grupo marxista de La Emancipación, liderado por Pablo Iglesias, va a fundar en 1879 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y a editar desde 1886 el semanario El Socialista, adonde enviaba sus colaboraciones desde París otro tipógrafo, José Mesa, el corresponsal de Engels y el traductor de Marx al español. Iglesias sostuvo con intransigencia la autonomía política del PSOE: confrontó no sólo con los anarquistas españoles sino, también, con los republicanos federalistas. De tal modo, El Socialista se abstuvo de publicitar la traducción de El capital por un republicano federalista como Correa y Zafrilla. Sólo en una ocasión, octubre de 1887, le dedica un comentario oblicuo:
Dice El Resumen que el que La República haya publicado El capital de Carlos Marx ya no es sinalagmático sino suicidio.48 No tenemos que objetar cosa alguna al periódico izquierdista. Únicamente añadiremos que suicidándose, los republicanos fratricidan a los monárquicos.49
Incluso, cabe decir que los socialistas “tapan la traducción de Correa y Zafrilla con la pantalla de resumen de El capital efectuado por Deville”:
En efecto, un mes después de la mencionada referencia a la versión de Correa y Zafrilla, El Socialista comienza a anunciar la traducción castellana del resumen de Gabriel Deville. Pablo Iglesias ha dejado testimonios de su valoración de este texto popular.50


III.2. Marx en las pampas: Juan B. Justo, traductor de El capital

Se comprende entonces que socialistas como García Quejido, preocupados por afirmar la formación teórica en el socialismo español, intentasen ofrecer una nueva traducción de El capitalde Marx basada en la versión original alemana.

El tipógrafo Antonio García Quejido (1856-1927) había trabado relación con su colega Pablo Iglesias, por cuyo medio ingresó a los 20 años en la Asociación General del Arte de Imprimir. En 1879 firmaba con Iglesias el acta de constitución del grupo madrileño del Partido Socialista Obrero Español. Activista gremial, propagandista incansable, en 1886, tras dirigir una huelga de tipógrafos, debe emigrar a Valencia y un año después a Barcelona. En 1888 había presidido la fundación de la Unión General de Trabajadores y una década antes la del PSOE.
Por su parte, el médico argentino Juan Bautista Justo (1865-1928) había nacido en el seno de una familia de clase media porteña que hablaba cotidianamente de política nacional y gozaba de una situación económica acomodada, la cual fue tornándose desfavorable a medida que crecían el niño y sus hermanos. Aprendió sus primeras letras en un colegio privado, en 1877 ingresó en el Colegio Nacional de Buenos Aires y cinco años después en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Desde 1874 le tocó presenciar los enfrentamientos bélicos que precedieron a la federalización de Buenos Aires en 1880 y, según propio testimonio, mantuvo desde entonces el mayor rechazo a las intervenciones militares en la vida política. Entre 1883 y 1884 costeaba sus estudios trabajando como periodista en el diario La Prensa. Graduado de médico en 1888 con medalla de oro, emprende un año después el inevitable viaje de perfeccionamiento a Europa.
De vuelta al país, en agosto de 1889 lo encontramos formando parte de la Unión Cívica de la Juventud, un agrupamiento de oposición al régimen conservador del presidente Miguel Juárez Celman. Sin embargo, el joven médico rechaza el método del motín que propugna el ala militar de la llamada “Revolución del 90” y propone formas de desobediencia civil, como una huelga de contribuyentes. Justo se desvinculó políticamente de la Unión Cívica, aunque como médico asistió a los heridos el 26 de julio de 1890, el día de la Revolución del Parque.
Durante los tres años siguientes se consagró con éxito a la cirugía, destacándose entre los primeros en aplicar la asepsia; instala su consultorio; participa de la vida del Círculo Médico Argentino y obtiene por concurso el cargo de profesor suplente de cirugía en la Escuela de Medicina. Sin embargo, a diferencia de la mayor parte de los médicos de la elite, Justo demuestra una extraordinaria sensibilidad social, un vivo interés por los asuntos económicos y una inquietud política que dejó abierta su frustrada participación en la Unión Cívica de la Juventud. Son éstos simultáneamente años de lecturas intensas: Rousseau, Tocqueville, Adam Smith, David Ricardo, Marx, Renán, Spencer, Hobson.51
En el marco de esas lecturas, Justo asistió a una cita en el Café Francés de Buenos Aires, un mítico 2 de agosto de 1893, convocada a través de los diarios locales por los obreros de la Agrupación Socialista de Buenos Aires. De ese encuentro nacerá, ocho meses después, el semanario La Vanguardia.
Convencido de la esterilidad de las luchas entre facciones de la elite, Justo se incorpora en agosto a la Agrupación Socialista, creada el mismo año. Durante 1894 se consagrará a fundar y dirigir La Vanguardia y a estrechar los vínculos entre las agrupaciones socialistas para que el Partido Socialista cobre entidad.
En marzo de 1895 se embarca por segunda vez a Europa, previo paso por Estados Unidos. Sabemos que el viaje fue un catalizador para que se decidiese a abocarse de lleno a la acción política. Sabemos también que visitó Londres, que en París escuchó a Jean Jaurès en el Parlamento, que en Bruselas visitó la célebre Maison du Peuple de la mano de Bertrand, su fundador, y que se entrevistó con los líderes del socialismo belga Vandervelde y Anseele. Sabemos también que residió en Madrid y Barcelona, donde estableció contactos para la edición castellana de El capital, pero las vicisitudes de estas negociaciones y de su trabajo de traducción permanecen envueltas en una bruma oscura. El testimonio de su compañero de ideas Nicolás Repetto:
Al comienzo de las vacaciones de verano de 1896, cuando me disponía a realizar una breve excursión por Suiza, recibí una carta del doctor Juan B. Justo remitida desde Madrid. Mi maestro de cirugía había viajado a España para corregir las pruebas de imprenta de su traducción al español de El capital de Carlos Marx y aprovechaba la oportunidad para darme varias noticias. Después de una larga meditación, había resuelto entregarse a la tarea de fundar un partido socialista. Para ello necesitaba abandonar las ocupaciones docentes y reducir en lo posible el trabajo profesional. Se proponía alcanzar por la política la supresión del dolor y de las enfermedades evitables, que había perseguido en vano por la medicina.52
De enorme interés es el testimonio del socialista español Juan José Morato sobre el pasaje de Justo por España:
Vivió en Madrid algunas semanas, entablando amistad con Iglesias y con el autor de estas líneas, y un azar tristísimo hizo que tomara parte de un acto público, y que trabajara para El Socialista. En agosto de ese año murió Engels. La Agrupación Madrileña organizó una velada necrológica, invitando a Justo a tomar parte en ella. Aceptó con emoción. Hablaron el que esto escribe, Iglesias y Justo. Bellos los discursos de los dos últimos; el de Justo fue un modelo de saber y de emoción viril, y un modelo también de dicción clara y limpia. Después tradujo del alemán para El Socialista la larga serie de artículos que, relativos a Engels, Kautsky escribió en el Vorwärts de Berlín. También residió algún tiempo en Barcelona, donde contrajo con Quejido una amistad que años después sería fecunda para las ideas.53
Se refiere, claro, a la traducción y edición de El capital. Otro relato de Morato:
En septiembre de 1895, el doctor Juan Bautista Justo visitó Barcelona, donde había de embarcar para regresar a Buenos Aires. Visitó a Quejido –a quien iba recomendado por Iglesias–, pasaron los dos algunos días juntos, explicaron una conferencia en el Centro Socialista de Mataró y quedaron grandes amigos. Hablaron de la necesidad de una biblioteca o cosa así que publicara los libros fundamentales del socialismo –El capital– traducidos del idioma en que fueron escritos, y también libros de exégesis y divulgación.54
Si creemos el testimonio de Morato, más preciso en fechas y nombres, y cuya redacción está más cercana a los hechos que la de Repetto, Justo no llevó traducido El capital a España, ni corregía pruebas de imprenta en Madrid. Es que Justo reside en Madrid durante agosto de 1895 y llega a Barcelona un mes después, donde visita a García Quejido a través del contacto facilitado por Iglesias. Del relato de Morato se desprende que el proyecto de traducir y editar El capital nace en setiembre de 1895 del encuentro entre García Quejido y Justo, el editor español y el traductor argentino. Justo regresará a Buenos Aires en setiembre de 1895, en vísperas de la convención del Partido Obrero Socialista Internacional, y es evidente que entonces se aboca a traducir el primer volumen de El capital, cuyos avances envía periódicamente a García Quejido, en Madrid, ciudad a la que había regresado el editor. El relato ya clásico de Dardo Cúneo que representa a Justo traduciendo El capital en un hotel de Madrid en 1895 es sin duda una construcción literaria inspirada en el testimonio de Repetto.55
Por otra parte, el propio Justo, en la “Nota del traductor a la segunda edición española”, se lamentaba de las erratas de la primera edición de 1898 por no haber podido tener acceso, precisamente, a las pruebas de imprenta.56
En tanto, García Quejido retornó a Madrid en mayo de 1897 para abocarse plenamente a la fundación de la Biblioteca de Ciencias Sociales, acordada con Justo. Según Morato,
Adquirió el tipo necesario para componer él mismo el molde de tres o cuatro pliegos en cuarto, a fin de que las obras saliesen los más cuidadas posible, y a finales de agosto apareció la primera entrega, que contenía un pliego de El capital, traducido por Justo, y otro de Principios socialistas de Gabriel Deville, traducido por Pablo Iglesias.57
La traducción de Justo, realizada sobre la cuarta edición alemana de Das Kapital preparada por Engels, apareció en sucesivos cuadernillos quincenales entre el 6 de septiembre de 1897 y el 19 de diciembre de 1898. A principios de 1899 se vendía encuadernada en un volumen de 688 páginas, a 7.50 pesetas (según Palau y Dulcet, incluso 10 pesetas en las librerías comerciales).58
El plan editorial se anuncia no sólo en La Vanguardia de Buenos Aires sino incluso, fuera del campo socialista, en Ciencia Social. Revista Mensual de Sociología, Artes y Letras, editada en esa ciudad por el anarquista Fortunato Serantoni:
Hemos recibido también de Madrid una circular-proyecto de la Biblioteca de Ciencias Sociales que se ha fundado en aquella capital para difundir las teorías socialistas, publicando por cuadernos quincenales simultáneamente dos obras, escrupulosamente escogidas. Comenzará con la obra de Carlos Marx titulada El capital y con el nuevo libro de Deville, Principios socialistas, adicionado con todos los diversos trabajos dados a publicidad hasta el presente por el mismo autor y, además, la Historia del primero de mayo, que en la actualidad prepara.
Aparecerá la Biblioteca sin interrupción por cuadernos quincenales de treinta y dos páginas, que irán resguardadas por una cubierta apropiada. El precio de cada cuaderno será en España de treinta y cinco céntimos de peseta; fuera de España, el precio será de cuarenta céntimos de franco, por razón del franqueo. Los suscriptores y corresponsales deberán dirigirse al administrador de la Biblioteca de Ciencias Sociales, calle de San Agustín 16, Madrid.59
Por el anuncio de García Quejido en El Socialista de Madrid se infiere que la empresa no fue un éxito comercial, pues los potenciales lectores estaban en la “errónea creencia” de que ya poseían El capital:
Algunos compañeros están en la errónea creencia de que ya poseen El capital por haber adquirido el libro que con ese título se vende. Aunque digno de aprecio por la época en que se publicó en España, deben tener en cuenta nuestros compañeros que dicho volumen es la traducción del Resumen de El capital hecho por Gabriel Deville en Francia, habiendo extractado y, además, suprimido infinito número de pasajes muy interesantes y las notas que aclaran el texto.
La edición que ahora aparece es la traducción directa de la extensa y completa dada a la luz por cuarta vez en Alemania, y que ha sido concluida por Federico Engels a la muerte de Carlos Marx.
Por ser distinta la traducción, ni aun siquiera se aprovecha la que imperfecta e incompletamente hizo del francés el señor Correa y Zafrilla.60
Ribas ha señalado que la “errónea creencia” había sido alimentada por los propios hombres de El Socialista quienes, durante el mismo año, 1897, hasta la aparición del anuncio de la traducción de Justo, insertaban propaganda del compendio de Deville sin especificar que se trataba de un resumen, sino dándole el título de El capital a secas.61 Además, las “invocaciones contenidas en esta nota debieron ser un débil argumento para una masa de militantes a la que, ni antes ni durante la edición, se explica la importancia que la lectura de la obra de Marx podía tener en su formación”.62La edición chocaba también con otro problema: la suma total por desembolsar, a razón de 0.35 pesetas cada fascículo, resultaba demasiado onerosa para los bolsillos obreros. García Quejido aprovecha las páginas de El Socialista para explicar que la edición, comparativamente con otros países, no era tan cara; ensalza las virtudes de la edición y trata de ampliar el espectro de lectores: las obras de la Biblioteca –se dirá– deben figurar “lo mismo en el gabinete del estudio del hombre de letras que en la casa del obrero estudioso”.63 El editor alcanzó a publicar el libro de Deville y el primer tomo de El capital, pero la Biblioteca no pudo continuar. “No fue aquello negocio, porque casi no sacó más que el jornal que habría ganado en la imprenta por el mismo trabajo, y a finales de 1898, concluida la publicación de las dos obras, buscó trabajo en el oficio…64 Justo tenía previsto proseguir la traducción de los volúmenes dos y tres, pero “si no pasó del primer volumen fue porque el negocio editorial resultó poco o menos que ruinoso”.65
A comienzos de 1903, García Quejido “regaló a El Socialista los 800 ejemplares que le habrían sobrado de cada uno de los libros por él publicados”.66 El periódico madrileño puede entonces ofrecer los ejemplares encuadernados de El capital al precio de 3 pesetas cada uno, en vez de las 7.50 que costaba.67  Esta cifra le ha permitido conjeturar que el tiraje no superó 2 mil ejemplares, teniendo en cuenta que el libro circuló sólo en España y Argentina.68
Cuando en 1975 comenzó la publicación de la traducción castellana de El capital de Marx por Siglo XXI, su encargado, el uruguayo Pedro Scaron, rescataba la precursora de Justo como la más meritoria de las versiones castellanas anteriores a la suya:
Con la excepción parcial pero muy meritoria de la de Juan B. Justo, éstas contienen más errores de los tolerables aun en el caso de la traslación de una obra tan extensa y compleja.69
Scaron ponía en la balanza méritos y límites del trabajo de su antecesor:
La versión de Juan B. Justo no se destaca tal vez por las excelencias del estilo, pero sí por su fidelidad al original (no invalidada por ocasionales desfallecimientos), por la solidez, por la seguridad con que el traductor, hombre de cultura nada superficial, enfrenta problemas para cuya solución los conocimientos idiomáticos son imprescindibles pero no suficientes. En algunos rubros, Justo pagó tributo a su condición de pionero (sus traducciones de muchos términos técnicos de Marx, por ejemplo, han caído en total desuso), pero precisamente el mérito principal del traductor argentino estriba en haber desbrozado el camino que otros transitarían después con mayor facilidad.70
Algunos de esos términos clave en la obra de Marx son, por ejemplo, mehrarbeit, que Justo traduce como “sobre trabajo”, mientras que Roces colocará “trabajo excedente” y Scaron “plustrabajo”; o mehrwert, que Justo traduce “supervalía”, Pedroso y Roces traducirán “plusvalía” y Scaron “plusvalor”.71 En verdad, Justo sigue aquí el criterio de Antonio Atienza, quien traduce “supervalía”, ya en 1887, en el resumen de El capital de Gabriel Deville.72


Según una tradición oral que Scaron recogió de un viejo integrante del Verein Vorwärts, Justo habría recurrido a un ejemplar de la cuarta edición alemana de Das Kapital que se hallaba en la biblioteca de esta asociación.73 Según diversas fuentes, habría contado en su labor con la colaboración de Augusto Kühn. La traducción de Justo conoció tres reediciones (1918, 1946 y 1947); la primera y la última fueron llevadas a cabo por casas editoras del socialismo argentino, y la de 1946 por una editora comercial que apelaba a la “autoridad” del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú.74 (Imagen 10)


III.3. El abogado socialista Manuel Pedroso


En el contexto del entusiasmo colectivo que despertó en la ciudadanía española la Segunda República, una casa editorial comercial como Aguilar lanzaba la primera traducción de los tres libros de El capital al castellano editadas en un mismo y grueso volumen.75 Aunque se trataba de una casa comercial y no de una editorial partidaria, Aguilar había captado el enorme interés que venía concitando la literatura marxista en la década de 1920. Fundada en 1923, editaba desde 1928 numerosas obras de Marx, Trotsky, Jaurès, Stalin y De Man, e incluso anunciaba en revistas de izquierdas como Leviatán, que dirigía Luis Araquistain. Don Manuel Aguilar, en absoluto izquierdista, relata en sus memorias que abrigaba entonces la esperanza de que la complejidad del texto y un precio de venta al público de 60 pesetas pondrían El capital a resguardo de las lecturas más revolucionarias. Estas prevenciones no le impidieron llevar a cabo un cálculo anticipado de los beneficios que le reportarían las ventas y que le permitieron comprar un Chrysler Imperial, el cual costaba entonces 30 mil pesetas. Y añade don Manuel:

Carlos Marx me proporcionó un Chrysler Imperial cuando los 3 mil ejemplares de la edición se agotaron, en pocos meses. Sobrevino la guerra de España. El coche estaba en el garaje. Fueron por él los comunistas y se lo llevaron. Carlos Marx me lo dio, Carlos Marx me lo quitó.76
El primer traductor de los tres tomos fue Manuel Martínez Aguilar y de Pedroso (1883-1958), abogado internacionalista y tratadista de ciencia política. Si bien nació en Cuba, se formó en España, donde se licenció en derecho en 1905 por la Universidad Central. Ese año, la Junta para la Ampliación de Estudios en el Extranjero le concedió una beca para estudiar en Alemania, donde permanecerá hasta 1917. Un año después ingresa en la Agrupación Socialista de Madrid. En 1927 gana la cátedra de derecho político en la Universidad de Sevilla, de la cual será durante la República vicerrector y decano de la Facultad de Derecho. En estos años realiza numerosas traducciones de autores franceses y alemanes, entre ellas El capital. Formó parte de la Comisión Asesora Jurídica que elaboró el anteproyecto de la Constitución Republicana de 1931. Durante la República participó activamente en la política española, siendo elegido diputado del PSOE por Ceuta en las elecciones de febrero de 1936. En 1939 fue juzgado por el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo: fue “depurado” de sus cargos, y se le incautaron salarios e incluso los libros de su biblioteca. Ya en el exilio mexicano, fue asesor jurídico de la Secretaría de Relaciones Exteriores y representante del gobierno de la república en Venezuela. Ejerció el magisterio en la Universidad Nacional Autónoma y El Colegio de México. Todavía en 2005, en ocasión de recibir el Premio Cervantes, el mexicano Sergio Pitol recordaba el estímulo que las clases del maestro sevillano habían significado en la formación de su vocación de escritor.77






En ese país reeditó Pedroso su traducción de Marx en una edición popular en cinco tomos.78 (Imagen 11) Curiosamente, se trataba de una editorial vinculada al comunismo mexicano, propiedad del librero y editor Luis Navarro. Todavía en la década de 1970, la traducción de Pedroso se reimprimía, aunque parcialmente, en Colombia, a través de la popular Editorial Oveja Negra.79
Pedroso traduce wert como “valor” y, sin embargo, vierte mehrwert como “plusvalía” y no como “plusvalor”. Con ello inicia una tradición que se impondrá en todo el mundo de habla hispana. Pedro Scaron, si bien no la leyó de cabo a rabo, la consultó reiteradamente en la década de 1970 en su labor de traductor de Marx, y su “impresión preliminar” era “que ha sido injustamente olvidada: parece ser algo inferior a la de su predecesor” (Justo), pero no a la de Wenceslao Roces.80


Sin embargo, apenas aparecida la traducción de Pedroso, un joven jurista español la criticará duramente desde las páginas de Bolchevismo. Órgano Teórico del Partido Comunista de España. Corrían los años del “tercer periodo”, de la táctica “clase contra clase”, de confrontación de los comunistas con la socialdemocracia. Esta traducción, se señala en Bolchevismo, nace redondamente descalificada, lo mismo para la lectura que para el estudio (…). En cada una de las mil 600 páginas del volumen, nutridísimas de letras, hay aberraciones de traducción para colmar el gusto del más exigente coleccionista de ellas y que van desde el leve desliz hasta la franca monstruosidad: tergiversaciones de sentido y alteraciones de concepto, frases y hasta oraciones enteras truncadas –excelente medio quirúrgico, sin duda, para extirpar dificultades de traducción–, y en general un constante descuido de redacción y terminología que convierte la obra fundamental de Marx en verdadero galimatías, y a trechos, que es lo peor, empeñando y desfigurando el bruñido pensamiento del autor, en alegato anodino y vulgar”.81
El joven jurista se llamaba Wenceslao Roces.

III.4. Wenceslao Roces, o la traducción como acción política

Roces emprendió inmediatamente la tarea de retar esta versión “socialdemócrata” con una traducción “comunista”. Se apoyó para ello en la versión autorizada que acababa de editar el Instituto Marx-Engels-Lenin:
Dos han sido las razones que nos han movido a acometer esta tarea ímproba de traducir al castellano una obra como El capital. De una parte, entendíamos que las ediciones españolas existentes (entre las cuales, además, sólo hay una completa) no satisfacían las exigencias de fidelidad y precisión indispensables en una obra de esta naturaleza. De otro lado, nos parecía urgente dotar a la literatura marxista española de una versión de El capital basada en la última edición crítica, auténtica, del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú. Las investigaciones incansables llevadas a cabo por esta institución han permitido restaurar en todo su alcance y sentido la obra maestra de Marx. En esta edición, publicada recientemente, se basa nuestra versión de El capital.83



El primer tomo apareció en dos volúmenes en 1934.84 (Imagen 12) Además, en contraste con la edición onerosa de Aguilar, la versión de Roces apareció también con el formato de una edición popular. Comenzó a publicarse en 1933 en forma de fascículos de 32 páginas cada uno, que al completarse la obra (1935) podían ser encuadernados.85 Al final de cada cuadernillo se añadían dos hojas con índices de materias y de nombres. Si el encuadernador no tenía el cuidado de quitarlas, el volumen perdía unidad, como señaló Juan Andrade en la reseña que le dedicó en Leviatán.86 Aunque en ningún lugar se indica el tiraje, Emili Gasch recogió un testimonio del propio Roces, que declaró 5 mil ejemplares.87
Wenceslao Roces Suárez (1897-1992) fue un jurista, docente y político español que se destacó sobre todo por su extraordinaria labor de traductor.88Licenciado en derecho con premio extraordinario Fin de Carrera por la Universidad de Oviedo en 1919, un año más tarde ganaba el premio extraordinario de doctorado de la Universidad Central de Madrid. Las excelentes calificaciones le permitieron el acceso a una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, con la que marchó a Alemania, donde trabajó junto a un romanista, Otto Lenel, y el filósofo del derecho Rudolf Stammler, de quien luego sería traductor e introductor en lengua española. De regreso a su país, en 1922 ganó la cátedra de instituciones de derecho romano en la Universidad de Salamanca, con apenas 30 años. Trabó allí relación personal con Miguel de Unamuno, poco después desterrado tras el golpe de Estado de Miguel Primo de Rivera.
Activo durante la dictadura, debió limitar su trabajo a algunas colaboraciones en revistas jurídicas de Europa y América Latina, al tiempo que consagra sus esfuerzos a la traducción de obras de jurídicas, entre ellas las de su maestro Stammler. En 1931, con la proclamación de la Segunda República, se instala en Madrid, y con otros intelectuales –como Ramón Sender, Dolores Ibárruri, Rafael Alberti o María Teresa León– forma parte de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, del Frente Antifascista, de la Unión de Escritores y Artistas Proletarios y del Socorro Rojo, y colabora en las publicaciones editadas por estos espacios. Un año después es miembro del Partido Comunista Español.89
A comienzos de la década de 1930 ingresó como socio en la editorial Cenit, fundada en 1928 por Rafael Jiménez Siles, uno de sus compañeros del Ateneo de Madrid, y Graco Marsá, condiscípulo suyo en la Modelo. Roces ingresa por la misma época en que están saliendo de la editorial el trotskista Juan Andrade y otro disidente de la izquierda comunista, Joaquín Maurín, futuros fundadores del POUM. Sin embargo, antes de la salida de los disidentes y de que Cenit se transforme en una editorial oficiosa del PCE, Roces alcanza a traducir nada menos que Mi vida de León Trotsky (1931).90
El grueso de su labor en Cenit consistirá en traducir al español buena parte de las obras de los autores marxistas clásicos y contemporáneos para su colección Biblioteca Carlos Marx, desde el tomo I de El capital hasta el Anti-Dühring de Engels, pasando por una edición crítica del Manifiesto comunista, dos volúmenes con escritos de Lenin (La Revolución de 1917), La acumulación del capital de Rosa Luxemburg y la gran biografía de Franz Mehring, Carlos Marx.91

Además, Roces tendrá a su cargo los Cuadernos mensuales de doctrina política y la traducción de los Cursos de iniciación marxista, folletos populares que luego se encuadernaban en libro.92 Está en Asturias en los prolegómenos del estallido de la huelga general revolucionaria de octubre de 1934, por lo que sufre un año de prisión. Cumplida la condena se exilia durante un año en la Unión Soviética, donde asesora a una editorial creada en 1931, Ediciones Cooperativas de los Obreros Extranjeros en la URSS, que en 1939 se transformaría en Ediciones en Lenguas Extranjeras y luego, en la posguerra, en Editorial Progreso. Tales casas editoras desempeñarán un papel clave en la difusión mundial de la cultura comunista.
Roces regresa a España cuando las elecciones del Frente Popular de 1936. Durante la Guerra Civil fue subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes del gobierno republicano, siendo responsable, entre otras cosas, de rescatar las obras del Museo del Prado y del Museo Arqueológico para que no cayeran en manos de los sublevados.
En 1939 se exilió en breve tiempo en Francia, pasando luego a Santiago de Chile y La Habana, para radicarse definitivamente en México. Allí trabajó durante décadas como profesor de derecho romano en la UNAM y, sobre todo, como traductor del FCE y de Editorial Grijalbo. A través de esas casas editoriales dio a conocer obras en castellano de una treintena de autores, como Ernst Bloch, Ernst Cassirer, Wilhelm von Humboldt, Hegel, Marx, Engels, Lenin, Stalin, Braudel, Dilthey, Ranke, Mommsem, Windelband y Koyré.93





En 1945, poco antes de concluir la traducción de los tres volúmenes de El capital, Roces lanzó desde el Fondo de Cultura Económica de México la primera edición española de los manuscritos de Marx sobre la teoría del plusvalor. (Imagen 13)Siguiendo con el criterio iniciado en la Segunda República española, tradujo Mehwert como “plusvalía”.94 Debió traducir esta obra sobre una reedición de la edición Kautsky de 1905-1910, por lo cual advertía en el prólogo:
Ha servido de base a esta versión la única edición directa del manuscrito de Marx existente hasta hoy: la publicada por Carlos Kautsky en 1905-10 (Stutgart, Verlag J. H. W. Dietz). A él correspondió, muerto Engels, la tarea de preparar para la imprenta los materiales inéditos de Marx reunidos en el original de que hablaremos enseguida. En los años en que llevó a cabo esta labor, era considerado todavía fiel discípulo de Marx y Engels. Más tarde, haciendo causa común con el llamado revisionismo bernsteniano, se reveló como un deformador oportunista de la doctrina del marxismo. Pero este proceso tenía en él raíces ideológicas muy hondas. La última edición de El capital, en la que el Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú restablece el texto auténtico redactado por Marx para el primer tomo y el preparado por Engels para los tomos segundo y tercero, ha puesto de manifiesto toda una serie de tergiversaciones sistemáticas en que incurre la célebre edición popular de esta obra publicada por Kautsky de 1914 a 1929. La ya franca actitud “armonicista” de Kautsky la proclama sin ambages él mismo, en su prólogo al tomo tercero de esta edición suya de El capital, al sostener que obreros y capitalistas se hallan interesados por igual en velar “por el desarrollo sin trabas del proceso de circulación” y que es misión del proletariado “defender las leyes de producción de este sistema de producción [el capitalista] contra su infracción por parte de los elementos monopolistas del gran capital”, lo cual equivale a negar en redondo la esencia misma del marxismo y lo que constituye la médula revolucionaria de su teoría económica: las contradicciones y las luchas de clases.
En la magna edición de las obras completas de Marx y Engels, en que la institución científica de la capital de la URSS citada más arriba va restableciendo con toda fidelidad los textos de los fundadores del marxismo, no figuran aún los correspondientes a la obra que aquí publicamos. La necesidad de no demorar más la versión española de este libro fundamental ha movido a la editorial y al traductor a tomar como base de ella el único texto hasta ahora disponible.95
Un año después, entre 1946 y 1947, Roces lanzaba su traducción completa de El capital en cinco volúmenes a través de Fondo de Cultura Económica de México, con sus clásicas tapas impresas sobre cartoné color naranja.96 Se trataba de una versión mejorada del primer tomo que había traducido para Cenit, al que añadía ahora una traducción del alemán de los tomos II y II. Los tomos I y III se desdoblaban a su vez en dos volúmenes, lo que daba un total de 5 volúmenes para la obra completa.
Roces trabajó sobre la citada edición de 1932 del Instituto Marx-Engels-Lenin, que a su vez se fundaba en la cuarta edición alemana de 1890 preparada por Engels.
Con 38 reediciones y reimpresiones entre 1945 y 2015, y un estimado de 230 mil juegos lanzados a la venta, se trata de la versión más difundida en España y América Latina durante medio siglo.97Una segunda edición aparecida en 1959 conoció hasta 1995 un total de 24 o 25 reimpresiones (según se tratase del tomo I, II o III). Una tercera edición se lanzó en 1999: hasta 2008 alcanzó 8 reimpresiones, casi 1 por año. La cuarta edición, atentamente corregida por Roces, apareció en 2014, y ya conoce una reimpresión en papel y una edición digital.
Durante tres décadas, hasta la aparición de la traducción de Scaron por Siglo XXI (1975-1981), la versión de Roces apenas tuvo competidores, pues las ediciones argentinas de Cartago, como veremos enseguida, no fueron sino copias presuntamente “mejoradas” de la suya. Incluso, las ediciones cubanas fueron a menudo copias fotográficas exactas de la edición del FCE.98
Sin embargo, su traducción fue severamente cuestionada en diversas oportunidades. Jorge Semprún se refirió a Roces en la Autobiografía de Federico Sánchez como “ese viejo catedrático de derecho romano que ha infestado con pésimas traducciones de Marx el mundo cultural hispanoamericano”.99 Si bien el juicio podía tomarse con reservas por provenir de un rival en las fracciones del PCE, las objeciones a la labor de Roces de Pedro Scaron, el siguiente traductor directo del alemán, fueron tan precisas como contundentes. Y aunque Roces nunca respondió explícitamente a Scaron, se esmeró en introducir en la cuarta edición todas las objeciones lanzadas por su rival.100




* CeDInCI / UNSAM, CONICET, Argentina.
1 Carta de Marx a Engels, 25 de febrero de 1867, Correspondencia Marx-Engels, Mega, tomo III, página 376.
2 Francis Wheen, La historia de El capital de Karl Marx, Bogotá, Debate, 2007, páginas 11-12.
3 Paul Lafargue, “Recuerdos personales de Carlos Marx” [1890], en Karl Marx. El hombre de pensamiento y el hombre de acción, Barcelona, Ediciones Jasón, sin fecha [cerca de 1930], página 139.
4 Ibídem, páginas 152-53.
5 Ibídem, página 142.
6 Eric J. Hobsbawm, “Vicisitudes de las ediciones de Marx y Engels”, en Historia del marxismo, Barcelona, Bruguera, 1979, tomo II, páginas 291-316.
7 Maximilien Rubel, Bibliographie des œeuvres de Karl Marx, París, Marcel Rivière et Cie, 1955.
8 Pierre Bourdieu, “Las condiciones sociales de la circulación internacional de las ideas” [1990], en Intelectuales, política y poder, Buenos Aires, Eudeba, 1999, páginas 161-62.
9 Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie, Erster Band. Buch i: Der Productionsprozess des Kapitals, Hamburg, Verlag von Otto Meissner, 1867 / New York, L. W. Schmidt, 24 Barclay Street, VI + 784 páginas.
10 Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie, Erster Band. Buch i: Der Productionsprozess des Kapitals, Hamburg, Verlag von Otto Meissner, 1872, 828 páginas. Edición revisada y modificada. Por ejemplo, el capítulo sobre la wertform (forma del valor), que se encontraba en el apéndice en la primera edición, fue incorporado en la segunda al cuerpo del capítulo I. Véase la carta de Marx a Kugelmann, 13 de julio de 1867.
11 Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie, Erster Band. Buch i: Der Productionsprozess des Kapitals, Hamburg, Verlag von Otto Meissner, 1883, tercera edición.
12 Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie, Erster Band. Buch i: Der Productionsprozess des Kapitals, Hamburg, Verlag von Otto Meissner, 1890, cuarta edición.
13 Maximilien Rubel, Bibliographie des œuvres de Karl Marx, obra citada, páginas 169 y siguientes.
14 Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie (Volksausgabe), Berlin, Dietz, 1914, xlviii-768 páginas.
15 Pedro Scaron, “Advertencia del traductor” a Karl Marx, El capital. Crítica de la economía política, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975, tomo I, volumen I, libro primero: El proceso de producción del capital, página ix, n. 2.
16 Todavía la reeditaba Dietz en 1953: Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie (Volksausgabe), Berlin, Dietz, 1953, in 8º, 963 páginas.
17 Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie. Erster Band. Buch i: Der Produktionsprozess des Kapitals. Ungekürzte. Volksausgabe, Moscú, Marx-Engels-Lenin-Institut / Wien-Berlin, Verlag für Literatur und Politik, 1932, 63 + 965 páginas. Vorrede des Marx-Engels-Lenin-Institut. Además del prólogo de Adoratsky, esta edición está precedida del clásico perfil biográfico de Marx escrito por Lenin. Por otra parte, incluye tablas y apéndices importantes, como el manuscrito de las glosas de Marx al Manual de economía política de Adolph Wagner.
18 “Ya la llamada ‘edición popular’ del primer tomo de El capital que Kautsky publicó en 1914 lo muestra crecientemente como un filisteo y un falsario”. Lejos de proceder con la fidelidad con que Engels editó la obra su amigo, Kautsky “se ha atrevido [herangewagen] a cambiar soberanamente el manuscrito del texto de Marx publicado por Engels, a tachar y añadir, sin contar para esta acción con los necesarios motivos fundados”. Y si este juicio valía para la edición del primer tomo (1914), para cuando editó el segundo (1926) y el tercero (1929) Kautsky habría avanzado hacia “una abierta falsificación oportunista de los pensamientos fundamentales de El capital. Aquí es evidente que su edición de Marx sólo sirvió de pretexto para la lucha contra el marxismo: en esta ‘dialéctica viva del oportunismo’, el filisteo de 1881 ha devenido ya un renegado y un falsificador del marxismo, un enemigo del proletariado revolucionario, que llama a la defensa del capitalismo desde una tribuna montada sobre la obra misma desde la cual Marx había dado al proletariado la tarea de destruir a los explotadores, de acabar con el capitalismo”. Vladimir Viktorovich Adoratsky, “Vorrede” (Prólogo), a Karl Marx, Das Kapital, obra citada, páginas 7-26.
19 Karl Marx, Das Kapital. Kritik der politischen ökonomie, Berlin, Dietz, 1966, 3 volúmenes, Band 23, 24 y 25 de las Marx-Engels Werke (MEW). Se trata de la edición de las obras de Marx y Engels en 41 volúmenes, más 3 complementarios, aparecida en Berlín entre 1956 y 1968, comúnmente citada como MEW. Esta edición se basaba a su vez en la segunda edición rusa de las Obras de Marx y Engels, aparecida en 42 volúmenes entre 1955-1966.
20 Pedro Ribas, “A propósito de Karl Marx/Friedrich Engels, Mega. iv/12”, en Políticas de la Memoria, número 8/9, Buenos Aires, 2008/2009, página 280.
21 Karl Marx, Das Kapital. Kritik der politischen Oekonomie. Ungekürzte Ausgabe nach der zweiten Auflage von 1872, Berlin, Gustav Kiepenheuer, 1932, 768 páginas. Geleitwort von Karl Korsch.
22 Karl Marx, Das Kapital. Kritik der Politischen Ökonomie: Band i: Der Produktionsprozess des Kapitals, Frankfurt, Ullstein, Band 1 von 1969, Band 2 von 1970, Band 3 von 1971.
23 Karl Marx, Theorien über den Mehrwert. Hrsg. Karl Kautsky. Stuttgart, J. H. W. Dietz, 1905-1910, Internationale Bibliothek 35-38: 1. Bd. Die Anfänge der Theorie vom Mehrwert bis Adam Smith. 2. Bd. Erster Teil, David Ricardo. 2. Bd. Zweiter Teil, David Ricardo. 3. Bd. Von Ricardo zur Vulgärokonomie. Alle Bände mit neuen Vorsätzen.
24 Karl Marx, Theorien über den Mehrwert. Hrsg. Institut für Marxismus-Leninismus beim ZK der Sed, Berlin, Dietz Verlag, 1956, 3 volúmenes.
25 Institut für Marxismus-Leninismus beim zk der sed, “Vorwort”. Citamos de la versión castellana de W. Roces: “Prólogo del Instituto de Marxismo-Leninismo de Moscú a esta nueva edición”, en Carlos Marx, Teorías sobre la plusvalía I. Tomo IV de El capital, México, FCE, 1980, página 14. Itálicas de H. T.
26 Ibídem, página 15.
27 La sección II de las Mega, “II. Abteilung: „Das Kapital“ und Vorarbeiten” [El Capital y trabajos preparatorios] corresponde a un total de 15 tomos, que fueron apareciendo entre 1983 y 2012. Puede consultarse en línea: http://mega.bbaw.de/megadigital. Sobre el plan de las Mega, véanse Pedro Ribas, “A propósito de Karl Marx/Friedrich Engels, Mega. IV/12”, obra citada, y Marcello Musto (coordinador), Tras las huellas de un fantasma. La actualidad de Karl Marx, México, Siglo XXI, 2011.
28 Anna Valentinovna Uroeva, La fortuna del ‘Capitale’. Editado por Gian Mario Bravo [1967], Roma, Editori Riuniti, 1974.
29 Карл Маркс. Капитал. Критика политической экономии. Сочинение Карла Маркса. Перевод с немецкого. Том первый. Книга I. Процесс производства капитала. Спб., Издание Н.П. Полякова. Типография Министерства Путей Сообщения. 1872г. 15,5х24 см. XIII,2 н.с., 678 с.
30 Karl Marx, Le Capital. Critique de l’Economie politique. Livre premier. Le développement de la prodution capitaliste, Paris, Editeurs Maurice Lachâtre et Cie., Librairie du Progrès, 1872-1875, 351 páginas. Traducción de M. J. Roy, completamente revisada por el autor.
31 Karl Marx, “Al lector” en Karl Marx, El capital. Crítica de la economía política, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975, tomo I, volumen I, libro primero, página 22, traducción de Pedro Scaron. Sobre la primera edición francesa, véase Anna Uroeva, La fortuna del Capitale, obra citada.
32 Karl Marx, Le Capital. Critique de l’Économie Politique, París, Editions Sociales, 1950, 8 volúmenes, 317 + 245 + 383 + 326 + 269 + 349 + 274 + 322 páginas. Oeuvres complètes de Karl Marx, 1-8, tomos I-III: traducción de Joseph Roy completamente revisada por el autor; tomo IV: traducción de Erna Cognot; tomos V-VIII: traducción de C. Cohen-Solal y Gilbert Badia. El segundo tomo sólo aparecerá en francés en 1900 y el tercero en dos volúmenes en 1901 y 1902: Karl Marx, Le Capital. Critique de l’Economique Politique. Livre deuxième: Le procès de circulation du capital. Traduction française de Julian Borchardt et Hippolyte Vanderrydt, de l’Institut des Sciences Sociales de Bruxelles. Paris, V. Giard et E. Brière, libraires-éditeurs, 1900; Livre troisième: Le procès d’ensemble de la production capitaliste (2 tomes). Traduction française de Julian Borchardt et Hippolyte Vanderrydt, de l’Institut des Sciences Sociales de Bruxelles. Paris, V. Giard et E. Brière, libraires-éditeurs, 1901 et 1902.
33 En 1950, 1953, 1959, 1960, 1962, 1965, 1967, 1972, etcétera.
34 Oeuvres complètes de Karl Marx, Le capital, París, Costes, 1924-1934, 14 volúmenes, in 8º, traduit par J. Molitor, avant-propos de Frédéric Engels. Comprend: I-IV. Le Procès de la production du capital, précédé d’une introduction sur l’ensemble du marxisme par Karl Kautsky, 1924. 4 volúmenes; V-VII. Le Procès de la circulation du capital, avant-propos de Frédéric Engels, 1926-1934; VIII. La Reproduction et la circulation du capital total, 1926; IX-XIV. Le Procès d’ensemble de la production capitaliste, 1928-1930. v. Maximilien Rubel, Bibliographie des œuvres de Karl Marx, obra citada, páginas 169 y siguientes.
35 Le Capital. Critique de l’Économie politique, Paris, Garnier-Flammarion, 1969. Louis Althusser, “Advertissement aux lecteurs du L. I du Capital”.
36 Karl Marx, Oeuvres. Économie, París, Gallimard, Bibliothéque nrf de La Pleiade 164 y 204, 1963 y 1968, 2 volúmenes, 1819 + 1970 páginas. Trad. de l’allemand par Louis Évrard, Michel Jacob, Jean Malaquais, Claude Orsoni, Maximilien Rubel et Suzanne Voute. Édition de Maximilien Rubel. Préface de François Perroux. Index des idées par Louis et Monique Janover. El tomo 3 correspondió a los textos filosóficos; y el 4, a los políticos.
37 Maximilien Rubel, Bibliographie des œeuvres de Karl Marx, obra citada, páginas 169 y siguientes; Pedro Ribas, La introducción del marxismo en España (1869-1939). Ensayo bibliográfico, Madrid, Ediciones de la Torre, 1981, página 40; Anna Uroeva, La fortuna del Capitale, obra citada; Gian Mario Bravo, “‘Il Capitale’ in Italia: 1867-1895”, en Anna Uroeva, La fortuna del Capitale, obra citada.
38 Horacio Tarcus, Marx en la Argentina. Sus primeros lectores obreros, intelectuales y científicos, Buenos Aires, Siglo XXI, 2007, páginas 88 y siguientes.
39 Pedro Ribas, “La primera traducción castellana de El capital”, en Cuadernos Hispanoamericanosnúmero 420, Madrid, junio de 1985, página 201.
40 [Anónimo], “La traducción castellana de El capital”, en Carlos Marx, El capital, Buenos Aires, Tor, 1946, página 19.
41 Ibídem.
42 Carlos Marx, “Al ciudadano Mauricio La Châtrez” [sic] (carta-prólogo de Marx a la edición francesa de El capital, 1873), en La Emancipación, Madrid, 26 de octubre de 1872; Carlos Marx, “Prólogo a la primera edición alemana” (prólogo de Marx a la edición alemana de El capital de 1867), en La Emancipación, Madrid, 26 de octubre de 1872. Traducción de J. Mesa; Carlos Marx, “La transformación del dinero en capital”, en La Emancipación número 87, Madrid, 1 de marzo de 1873, página 4; Carlos Marx, “Contradicciones de la fórmula general. Capítulo V”, en La Emancipación número 90, Madrid, 22 de marzo de 1873. Véase Pedro Ribas, “Marx und Engels in Spanien”, en Pedro Ribas (editor), Verbreitung und Rezeption der Werke von Marx und Engels in Spanien, Trier, Karl-Marx-Haus, 1994, página 29.
43 Pedro Ribas, “La primera traducción castellana de El capital”, obra citada, página 202, n. 3.
44 Carl [sic] Marx, El capital, Madrid, Establecimiento Tipográfico de Dionisio de los Ríos, 1887, 245 páginas. Traducción de Pablo Correa y Zafrilla, ex diputado a Cortes y abogado de los ilustres colegios de Madrid y Cuenca.
45 Pedro Ribas, “La primera traducción castellana de El capital”, obra citada, página 202, n. 3. Se conserva un único ejemplar en la Universidad de Salamanca. Copia en el CeDInCI, gentileza de Pedro Ribas y Diego Cano.
46 “Advertencia del traductor”, obra citada, página iv.
47 Pedro Ribas, “La primera traducción…”, obra citada, página 209.
48 Sinalagmático es un término jurídico: quiere decir que compromete a ambas partes que establecen un contrato.
49 En El Socialista número 83, 7 de octubre de 1887, página 1. Reproducido en Santiago Castillo, “La prensa diaria en Madrid: nota para el análisis de las estadísticas de timbre”, en Prensa y sociedad en España (1820-1939), Madrid, Edicusa, 1975, página 153.
50 Pedro Ribas, “La primera traducción…”, obra citada, páginas 203-204. “En español sólo existe una traducción verdaderamente fiel de El capital de Marx, hecha por el sabio doctor argentino Juan B. Justo. Las demás versiones, extractos, etcétera, han sido hechas sin ningún cuidado. Sólo sabemos de una excepción, el resumen escrito por Gabriel Deville, que fue publicado en español por el Partido Socialista”. Pablo Iglesias, Prólogo a Carlos Kautsky, La doctrina socialista, Madrid, Librería Francisco Beltrán, 1910, páginas 7-8.
51 Dardo Cúneo, Juan B. Justo y las luchas sociales en la Argentina, Buenos Aires, Alpe, 1956, páginas 77-78.
52 Nicolás Repetto, Mi paso por la política. De Roca a Yrigoyen, Buenos Aires, Rueda, 1956, tomo I, páginas 20-21.
53 Juan José Morato, “Juan Bautista Justo”, en Líderes del movimiento obrero español. 1868-1921, Madrid, Edicusa, Serie Cuadernos para el Diálogo, 1972, páginas 309-310.
54 Juan José Morato, “Antonio García Quejido” (1928), en Líderes del movimiento obrero español. 1868-1921, obra citada, página 286.
55 “En la habitación del hotel madrileño, con organizado afán, verifica las dos versiones: la que salió de la pluma del socialismo científico y la que saldría de sus trabajos de traductor, primera versión castellana”. Dardo Cúneo, Juan B. Justo y las luchas sociales en la Argentina, obra citada, página 115.
56 “Impresa entonces a tan gran distancia del traductor, no pude contribuir a la corrección del trabajo de imprenta, y a pesar de la loable dedicación del editor, apareció con algunos errores tipográficos…” Juan B. Justo, “Nota del traductor a la segunda edición española”, en Carlos Marx, El capital, Buenos Aires, Marinoni, 1918, página 608.
57 Juan José Morato, “Antonio García Quejido”, obra citada, pág. 288.
58 Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política. Traducido de la cuarta edición alemana por Juan B. Justo. Tomo i, Madrid, Imprenta de F. Cao y D. De Val. A cargo de J. A. Herrero. Platería de Martínez, número 1, 1898.
59 Transcrito en Pedro Ribas, La introducción del marxismo en España (1869-1939). Ensayo bibliográfico, Madrid, Ediciones de la Torre, 1981, página 37.
60 El Socialista número 603, Madrid, 24 de septiembre de 1897, citado en Pedro Ribas, “La primera traducción castellana…”, obra citada, página 204.
61 Pedro Ribas, “La primera traducción castellana de El capital”, obra citada, páginas 204-205.
62 Santiago Castillo, “De ‘El Socialista’ a ‘El Capital’ (Las publicaciones socialistas, 1886-1900)”, en Negaciones número 5, Madrid, 1978, página 58.
63 Ibídem, página 59.
64 Juan José Morato, “Antonio García Quejido”, obra citada, pág. 288.
65 Juan José Morato, “Juan Bautista Justo”, obra citada, página 311.
66 Juan José Morato, “Antonio García Quejido”, obra citada, páginas 290-291.
67 Pedro Ribas, Aproximación a la historia del marxismo español (1869-1939), Madrid, Endymión, 1990, página 92; Santiago Castillo, “La labor editorial del PSOE en el siglo XIX”, en Estudios de Historia Social número 8/9, Madrid, 1979, página 193.
68 Pedro Ribas, La introducción del marxismo en España (1869-1939), obra citada, página 38.
69 Pedro Scaron, “Diálogo con el traductor de la nueva edición de El capital. Arrojar la cara, no el espejo”, en La Opinión Cultural, Buenos Aires, 7 de diciembre de 1975, página 8.
70 Pedro Scaron, “Advertencia del traductor” a Karl Marx, El capital. Crítica de la economía política, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975, tomo I, volumen I, libro primero: El proceso de producción del capital, pág. xx.
71 Pedro Scaron, ibídem, página xviii.
72 Carlos Marx, El capital. Resumido y acompañado de un estudio acerca del socialismo científico, por Gabriel Deville, Madrid, Establecimiento Tipográfico de Ricardo Fe, 1887, lvi + 263 páginas. Traducción de Antonio Atienza. Cuatro pesetas.
73 Pedro Scaron, “Advertencia del traductor”, obra citada, pág. xii, n. 7.
74 Segunda edición: Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, Buenos Aires, Biblioteca de Propagada “Ideal socialista”, dirigida por Joaquín Marinoni, 1918, 607 páginas, primer volumen, segunda edición, “corregida y revisada”, incluye al final “nota del traductor” a la segunda edición, fechada en junio de 1918, página 608.
Tercera edición: Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, Buenos Aires, Biblioteca Nueva, 1946, un volumen de páginas 1641 + xiii. La traducción de la cuarta edición alemana del primer libro pertenece a Juan B. Justo. Los siguientes han sido traducidos por Juan E. Hausner sobre la última edición del Marx-Engels-Lenin Institut de Moscú. Director de la Biblioteca Nueva: Héctor Miri. Una “Presentación” que firma “La Dirección” advierte que la traducción de los volúmenes ii y iii fue realizada sobre la “edición oficial” preparada por el Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, “que se estima como la que refleja el auténtico espíritu del autor por ser la que oportunamente autorizó Engels”.
Cuarta edición: El capital. Crítica de la economía política, Buenos Aires, La Vanguardia, 1947, 664 páginas. Índice de ideas por orden de desarrollo, Índice de conceptos básicos; de Autores citados y de Trabajos Citados, por Esteban Rondanina.
75 Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, Santander, Aguilar, 1931, mil 611 páginas, traducción de Manuel Pedroso.
76 Manuel Aguilar Muñoz, Una experiencia editorial, Madrid, Aguilar, 1972, volumen II, páginas 609-705.
77 Sergio Pitol, “El exilio español y la cultura mexicana”, discurso al recibir el Premio Cervantes, 2005, disponible en línea en http://www.lainsignia.org/2006/abril/cul_028.htm

78 Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, México, Fuente Cultural, 1945, cinco volúmenes, traducción de Manuel Pedroso.
79 Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, Bogotá, La Oveja Negra, 1972, traducción de Manuel Pedroso. Volumen 1: El proceso de producción del capital. Libro primero, secciones primera y segunda, 129 páginas. Volumen 2: El proceso de producción del capital. Libro primero, secciones tercera y cuarta, páginas 130 a 394.
80 Pedro Scaron, “Advertencia del traductor”, en Karl Marx, El capitaltomo i, volumen i, libro primero: El proceso de producción del capital, Buenos Aires, Siglo XXI, 1975, pág. xxi. Pedro Ribas discute el juicio de Scaron, destacando la labor de Roces y calificando la versión de Pedroso no sólo como “inferior” sino, incluso, como “inservible”. Pedro Ribas, Aproximación a la historia…, obra citada, págs. 134-35, n. 42.
81 Wenceslao Roces, “Una edición completa del Capital”, en Bolchevismo número 3, 30 de julio de 1932, páginas 60-64. La cita corresponde a la página 61. Citado por Pedro Ribas, Aproximación a la historia…, obra citada, página 88, n. 10.
82 Según el testimonio recogido por Ricardo Campa, la animadversión de Roces hacia el socialista Pedroso y su labor de traductor se mantuvo viva durante décadas, incluso durante el exilio de ambos en México. Campa relata que Roces habría sido testigo, en la casa de Pedroso en las afueras de Madrid, “de cómo éste concluyó la traducción del tomo I de El capital. ‘Todas las tardes llegaban gentes y metían la mano en aquella suerte de olla podrida; sugerían, inventaban, ponían aquí, ponían allá… En fin, a la postre, aquello fue un desastre’ (Ricardo Campa Pacheco, “Noticia para el lector”, Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, México, FCE, 2014, página ix).
83 W. R., “Nota a la edición española” a Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, volumen I, libro 1, Madrid, Cenit, 1934, página sin numerar. La nota está fechada en “Madrid, 15 de enero de 1934”.
84 Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, volumen I, libro 1. El proceso de producción del capital, Madrid, Cenit, 1934, 528 páginas. Biblioteca Carlos Marx, dirigida por W. Roces, sección II, Los fundadores. Traducción íntegra y directa del alemán, basada en la edición del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, por W. Roces; El capital. Crítica de la economía política, volumen I, libro 2. El proceso de producción del capital, Madrid, Cenit, 1934, mil 86 páginas (incluidas las del tomo I). Esta edición lleva los siguientes apéndices: v. Adoratski, “Importancia y actualidad de El capital” (páginas 815-835); Marx y Engels, “Cartas sobre El capital” (páginas 837-909); “Siete notas bibliográficas de Engels sobre el tomo primero del Capital” (páginas 911-952); y Carlos Marx, “Notas marginales al Tratado de economía política de Adolfo Wagner (algunas aclaraciones sobre el concepto de valor)” (páginas 969-1068).
85 El capital. Crítica de la economía política, volumen I, libro 1. El proceso de producción del capital, Madrid, Cenit, 1935, 590 págs. Biblioteca Carlos Marx, dirigida por W. Roces, sección II, Los fundadores. Traducción íntegra y directa del alemán, basada en la edición del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, por W. Roces. El ejemplar que dispone el CeDInCI cuenta con 590 páginas, mientras que Pedro Ribas consultó uno que alcanza 870 (Pedro Ribas, La introducción del marxismo en España, obra citada, página 142). Es posible que la diferencia responda a la diversa cantidad de cuadernillos que ha coleccionado cada antiguo propietario.
86 Leviatán número 16, Madrid, agosto de 1935, páginas 58-59. Citado en Pedro Ribas, La introducción del marxismo en España, obra citada, página 142, n. 63.
87 Emili Gasch, “Difusió del Manifest Comunista a Catalunya i Espanya (1872-1939)”, en Recerques. Història, Economia, Cultura número 5, Valencia, 1975, página 28.
88 Adolfo Sánchez Vázquez, “En homenaje a un español ejemplar: Wenceslao Roces”, en Del exilio en México. Recuerdos y reflexiones, México, Grijalbo, 1997, páginas 147-156; Benjamín Rivaya, “Comunismo y compromiso intelectual: Wenceslao Roces”, en Cuadernos de la fim número 14, Madrid, Fundación de Investigaciones Marxistas, primer semestre de 2000, páginas 149-180. Disponible en http://www.wenceslaoroces.org/arc/roces/trab/cciwr/index.htm

89 Según el propio testimonio recogido por Ricardo Campa, Roces habría interrogado a don Miguel sobre su interés por Marx:
“—Oiga, Don Miguel, ¿y usted qué opina de Carlos Marx?—El Viejo contestó con estas palabras, textuales:
—Ya me tienen hasta los cojones con ese viejo barbón que no ha producido una sola idea.
—Hombre, don Miguel, si acaso ha hecho algo Marx es producir ideas.
—Pues a mí no me lo parece.
—Me callé y no le volví a referir el asunto”.
Ricardo Campa, “Prólogo” a Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, México, fce, 2014, tomo I, libro I, página ix.
90 Francisco Caudet, Las cenizas del fénix. La cultura española en los años treinta, Madrid, De la Torre, 1993, página 129.
91 En la sobrecubierta de contratapa de estos volúmenes se leía el programa de la Biblioteca Carlos Marx: “En esta colección se reunirán, esmeradamente impresos, en traducciones directas e impecables y magníficamente encuadernados, los libros fundamentales de la teoría socialista y su aplicación a los problemas del día, la historia, la doctrina y la polémica de los grandes caudillos del proletariado internacional, la vida y la obra de los grandes pensadores socialistas del campo marxista y de sus adversarios más importantes. La Biblioteca Carlos Marx será una colección de obras de consulta indispensables para cuantos quieran capacitarse seriamente frente a los problemas y las luchas sociales de nuestros días”.
92 H. Duncker, A. Goldsmidt, y K. A. Wittfogel (directores), Cursos de iniciación marxista. Primer curso. Economía política, traducción de Wenceslao Roces, Madrid, Cenit, 1932-1933, 10 fascículos de 32 páginas cada uno, 320 páginas la obra completa; H. Duncker, A. Goldsmidt, y K. A. Wittfogel (directores), Cursos de iniciación marxista. Segundo curso. Historia del movimiento obrero internacional, traducción de Wenceslao Roces, Madrid, Cenit, 1933-1934, 6 fascículos de 32 páginas cada uno, 192 páginas la obra completa.
93 Javier Garciadiego Dantán, “La Casa de España, el Fondo de Cultura Económica y la profesionalización de la economía”, en Boletín de la Institución Libre de Enseñanza número 91/92, Madrid, 2013, páginas 19-30; Javier Garciadiego, El Fondo, la Casa y la introducción del pensamiento moderno en México, México, Fondo de Cultura Económica, 2016, páginas 75-79.
94 Carlos Marx, Historia crítica de la teoría de la plusvalía, México, fce, 1945-46, versión directa y prólogo de Wenceslao Roces, 3 tomos, 293 + 575 + 446 páginas. Sección Obras de economía, Las obras maestras. Se reeditó en 1956.
95 W. R., “Prólogo” a Carlos Marx, Historia crítica de la teoría de la plusvalía, México, fce, 1945, tomo I, páginas ix-x. Roces traducirá nuevamente esta obra en 1980, sobre la base de la edición del Instituto Marx-Engels-Lenin de Berlín: Karl Marx, Theorien über den Mehrwert (vierter Band des Kapitals). Berlin, Dietz Verlag / Institut für Marxismus-Leninismus beim ZK der SED, 1956, 1959, 1962, 3 volúmenes. Muchas veces reeditadas como Band 26.1, 26.2 y 26.3 en las populares Marx Engels Werke de Berlín. Dicho instituto se había basado en la edición soviética en tres volúmenes (1950-1954), cuestionando severamente la versión de Kautsky (“Prólogo del Instituto de Marxismo-Leninismo a esta nueva edición”, en Carlos Marx, Teorías sobre la plusvalía. Tomo iv de El capital, México, FCE, 1980, primer volumen, página 15. Traducción de Wenceslao Roces). Esta nueva edición tenía además la particularidad que presentaba la Historia crítica como el tomo IV de El capital. En esta nueva edición se basaron las siguientes ediciones castellanas, si bien las dos primeras fueron retraducidas del francés. Sólo las traducciones de Wenceslao Roces y de Javier Pérez Royo fueron vertidas desde el original alemán, esta última desde la nueva Mega:
Carlos Marx, Historia crítica de la teoría de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago, 1975, 3 volúmenes (un tiraje aparte integra la edición de Obras escogidas de Marx y Engels, Buenos Aires, Ciencias del Hombre, 1975, volúmenes 10 a 12).
Carlos Marx, Teorías de la plusvalía (Theorien über den Mehrwert), Madrid, Alberto Corazón, 1974, 2 volúmenes. Serie Comunicación.
Carlos Marx, Teorías sobre la plusvalía. Tomo IV de El Capital, México, FCE, 1980, 3 volúmenes. Traducción de Wenceslao Roces. Carlos Marx-Federico Engels, obras fundamentales, 12 a 14. “Nota del traductor” (páginas 7-8) y “Prólogo” del Instituto de Marxismo-Leninismo a esta nueva edición” (páginas 8-28).
Carlos Marx, Teorías sobre la plusvalía, Barcelona, Grijalbo, 2 volúmenes, 1977, 1978, traducción de Javier Pérez Royo. OME, volúmenes 45 y 46.
96 Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, México, FCE, traducción de Wenceslao Roces. Sección Obras de Economía. Tomo I, volumen I, 30 de abril de 1946, 587 páginas; tomo I, volumen II, 1 de agosto de 1946, págs. 603-1012; tomo II, 30 de noviembre de 1946, 631 págs; tomo III, volumen I, 15 de febrero de 1947, 605 págs; tomo III, volumen II, 31 de julio de 1947, págs 621-1184.
97 Datos proporcionados el 13 de octubre de 2016 por el Archivo Central del Fondo de Cultura Económica de México. Agradezco la amabilidad de su directora, María Antonieta Hernández Rojas V. El Archivo Central no dispone en el expediente de El capital de datos sobre el tiraje de la primera edición de 1946, ni de algunas reimpresiones, de modo tal que los hemos estimado proyectando y promediando los datos de otras ediciones. La cifra de 230 mil ejemplares corresponden al tomo I. Las reimpresiones de los tomos II y III son considerablemente menores, de donde se desprende que se vendían por separado.
98 Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, La Habana, Venceremos, 1965.
99 Jorge Semprún, Autobiografía de Federico Sánchez, Barcelona, Planeta, 1995, página 132.
100 Carlos Marx, El capital. Crítica de la economía política, tomo I, libro I. El proceso de producción del capital, nueva versión del alemán por Wenceslao Roces; estudio introductorio de Ignacio Perrotini; prólogo y cuidado de la edición de Ricardo Campa. México, FCE, 2014, lviii + 1016 páginas, cuarta edición. Colección Economía.

Categorías
Navegación de entradas






TRADUCTORES Y EDITORES DE LA “BIBLIA DEL PROLETARIADO” (2)
La suerte de El capital en el mundo hispanoamericano
(SEGUNDA PARTE)





La biblia del proletariado
Traductores y editores de El Capital






Para entender el capital: La teoría económica de Marx
Capítulo II pág. 20



Para entender el capital: La teoría económica de Marx /Duncan K. Foley,; Traducido por: Susana Marin de Rawlinson,