jueves, 24 de abril de 2014

La violencia de los fascistas de “La Bandera Negra” (Ricardo Sáenz de Ynestrillas) al servicio de la policía en las marchas del 22-M como síntoma



Tomado del blog personal del fascista Sáenz de Ynestrillas


Por Marat
Jueves, 24 de abril de 2014 

i nos paramos sólo en los hechos, en el detalle de la trama fascista destinada a reventar y criminalizar la manifestación de las Marchas del 22-M estaremos tomando el rábano por las hojas y muy lejos de comprender el trasfondo y las implicaciones que los hechos en sí tienen


1.-Conozcamos los hechos:


La información que van ustedes a conocer puede haberles llegado parcialmente a través de alguno de los textos que les iré exponiendo. Incluso puede que haya tenido acceso a todos ellos pero estoy seguro de que, en la inmensa mayoría de los casos, habrá sido como piezas de un puzzle que aquí intentaré completarles lo más posible hasta el punto en que ustedes puedan hacerse una composición de lugar y adquirir criterios por sí mismos. 


Estoy convencido de que los aspectos que detallaré sobre infiltraciones o intentos de infiltraciones de grupos fascistas en la protesta social y sobre su posible papel como agentes provocadores al servicio de las cloacas del Estado capitalista y de sus aparatos represores no son sino la punta del iceberg en el que el grupo “La Bandera Negra” podría ser sólo uno de tantos.


Creo, sin embargo, que si nos detenemos sólo en los hechos, en el detalle de la trama fascista destinada a reventar la manifestación culminante de las Marchas del 22-M estaremos, como tantas veces sucede, tomando el rábano por las hojas y muy lejos de comprender el trasfondo, las implicaciones que los hechos en sí tienen, la tendencia de futuro que señalan y los factores que han posibilitado estos hechos. Me propongo en la analizarlos en la segunda parte de este texto. 


El 23 de Enero pasado, el militar en la reserva Antonio Maira, hombre de izquierdas y Presidente del Colectivo Anemoi, una organización de militares demócratas, republicanos y de izquierdas, denuncia el intento de penetración o infiltración en dicho grupo de un grupúsculo fascista llamado “La Bandera Negra” o simplemente “Bandera Negra”.


Antonio Maira publica su denuncia a través de un artículo en rebelion.org, titulado: “La extrema derecha y “las tramas negras” intentan infiltrar a Anemoi” . Dicho artículo ha sido eliminado de la base de datos y de las entradas de dicha web. Desconozco si a petición del propio Antonio Maira o del propio colectivo editorial que dirige rebelion.org.  Ustedes mismos pueden intentar encontrar dicho artículo a través de cualquiera de los buscadores de Internet al uso y comprobarán que invariablemente dan con un mensaje que dice algo así como “noticia inexistente”. En todo caso, este hecho es altamente significativo, si bien no es claro de qué. Me pregunto si tiene algo que ver la deriva que cada vez más personas van constatando respecto de dicha web. Yo mismo ya la viví hace mucho tiempo cuando uno tras otro mis artículos eran rechazados sin explicación alguna. De cualquier modo, ellos conocen el motivo y yo también. 


No obstante, no siempre todas los rastros son eliminados. Existe un documento en pdf que recoge el mencionado artículo sobre el intento de infiltración de “Bandera Negra” en el Colectivo Anemoi. Cabe también preguntarse por qué rebelion.org no lo ha hecho desaparecer de Internet. Las especulaciones pueden ser varias pero no es mi intención entrar en ellas. 


En cualquier caso, el artículo tiene el siguiente enlace:  http://www.rebelion.org/noticias/2014/2/180776.pdf. Les sugiero que lo lean detenidamente y -traten de hacer abstracción de lo que parece una intrincada película de espías con algún “detalle” un tanto bizarro- y saquen sus propias conclusiones porque es sumamente interesante el mecanismo que determinados grupos de la extrema derecha emplean para penetrar organizaciones de izquierdas.


A lo largo de este artículo ustedes se van a encontrar una serie de links que son absolutamente imprescindibles para que entiendan de qué les hablo. Sólo si leen de modo completo los contenidos de los mismos podrán seguir el presente texto.


Comprobado el intento de infiltrar al Colectivo Anemoi por parte de la organización “Bandera Negra”, el 7 de Febrero pasado, sólo 15 días después de la denuncia efectuada por Antonio Maira, el digital Público y la web La República publican un artículo titulado “Ynestrillas se vuelve ‘rojo’ y crea el grupo “La Bandera Negra”. En realidad, en lugar de rojo debiera decir “negro”, por la analogía de su enseña con los colores empleados frecuentemente por anarquistas e insurreccionalistas.


El 8 de Abril, el blog “El noticiero de Navaluenga” publicaba un interesantísimo artículo con el título “El 22M La Bandera Negra de Ynestrillas infiltró a varios de sus integrantes en una columna de veteranos del ejercito”.


En él se informaba de que más de una docena de miembros del grupo de extrema derecha “Bandera Negra” se infiltraron en la convocatoria que hicieron ex militares de cuerpos especiales del ejército español para sumarse a las Marchas del 22-M. En este caso “Bandera Negra” parece haber actuado como bandera de conveniencia porque, introdujo a miembros de Falange y de otras organizaciones de extrema derecha en la comitiva que acompañaba a los militares. 


Entre quienes se habían introducido en el grupo de veteranos del Ejército se encontraba Jorge de la Viudaque ya había intentado penetrar al colectivo de ex militares Anemoi, tal y como afirma su dirigente Antonio Maira en el citado artículo de rebelion.org. Jorge de la Viuda sería detenido el 5 de Abril por los incidentes del 22-M, actuando como abogado defensor del mismo Sáenz de Ynestrillas


Convendría preguntarse porqué en dos ocasiones las infiltraciones, la primera fallida, la segunda lograda, se intentan en grupos de ex militares. Sobre esta cuestión volveré más adelante pero les recomiendo encarecidamente que lean al completo el artículo que les he enlazado del “Noticiario de Navaluenga”.


En relación con Jorge de la Viuda, activista de “Bandera Negra”, que se jacta de no tener nada que ver con el fascismo, algunos medios informan de su pasado político reciente como jefe territorial de Sindicato Español niversitario (SU), de ideología falangista, hasta 2013.

(El artículo lo han desactivado del diario Insurgente, como lo han hecho en Rebelión) pero lo he encontrado en este blog.


A Jorge de la Viuda el “Noticiario de Navaluenga” le vincula políticamente y por amistad con un sujeto que se hace llamar “Tomas Bor”, seguramente nombre supuesto, uno de los oligofrénicos de la extrema derecha que asaltaron la librería Blanquerna el 11 de Septiembre del pasado año en Madrid, dentro de la espiral anticatalana alentada y alimentada por el PP y por el Gobierno de este partido. El tal Tomas Bor seguramente sea el sobrenombre de alguno de los detenidos que aparecen mencionados en esta noticia.


Pues bien, de nuevo el “Noticiario de Navaluenga” nos aporta una inestimable información y nos muestra al tal Tomas Bor en acción en fotografías y vídeos en los que ejerce la violencia al final de las Marchas del 22-M. Por cierto, la “bandera negra” ondea en diversos momentos durante los incidentes.  


Los organizadores de las Marchas del 22-M, en rueda de prensa posterior a la represión de la manifestación en Madrid, tras denunciar que ésta fue un montaje policial se preguntaban de dónde salió un grupo de personas "con una bandera negra grande que no había estado antes en la manifestación" y que bajó corriendo por calles aledañas a Colón.


Estoy plenamente convencido de que en próximos días continuará saliendo información que desvele la implicación directa en el papel de provocadores al servicio de la represión policial de esta basura fascista de los Ynestrillas boys y su asquerosa Bandera Negra a los que hemos de barrer de la calle y del mapa.



2.- Y ahora vayamos más allá de los hechos:


Infiltrarse en un grupo de militares o ex militares es la decisión natural de cualquier grupo fascista. La Patria y su unidad parecen ser elementos facilitadores y la obediencia de lo militar a la autoridad crea  una cierta expectativa de buena acogida. 


En Anemoi esos previos no funcionaron porque su carácter de izquierdas diluye, en cierta medida, los dos elementos facilitadores. 


En el caso de “Veteranos por la Justicia y la Democracia” es muy posible que la infiltración de “Bandera Negra” tuviera muchas menos dificultades. Si se toman ustedes la molestia de leer su convocatoria de cara a las Marchas del 22-M verán que hay de todo y de lo de democrático no demasiado. Si aún tienen ganas de saber más y se preocupan de ver quién convocó dicho evento en Facebook,( como no sale este Facebook en word os pongo la fuente http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2014/04/la-violencia-de-los-fascistas-de-la.html
 verán que lo democrático quizá le venga más que grande. En definitiva, puede que los ex militares de “Veteranos por la Justicia y la Democracia” fueran una buena casa de acogida para los "Bandera Negra". Las imágenes que pongan por ahí de Hugo Chávez o del Ché es muy posible que no sean otra cosa que lo que en el arte de la guerra se denomina como “tácticas diversivas”.


La más que evidente conclusión sobre los hechos mencionados en la primera parte de este artículo es que la “Bandera Negra” de Ynestrillas es violencia de “falsa bandera” utilizada por las cloacas del Estado capitalista para justificar la represión sobre la manifestación del 22 de Marzo en Madrid.


El Ministerio del Interior ha llegado a acusar a grupos de izquierda independentista -justo los que le vienen bien en el contexto del proceso soberanista catalán-, después anarquistas e insurrecionistas (cuando en las fotografías publicadas en las redes sociales empezó a parecer esa extraña bandera negra que no se sabía de dónde había salido). Los anarquistas siempre vienen bien, y lo facilitan por su modo de ir a su bola en un marco más amplio -sobre todo en el que no son hegemónicos- para ser utilizados como cabeza de turco ante cualquier acción que convenga al poder. Sería deseable una respuesta más activa por su parte para desenmascarar la mentira que intenta echarles tierra y condena encima.


En ninguna manifestación del 15-M ni de ninguna movida indignada se produjo una provocación tan evidentemente destinada a provocar una intervención policial ni con tanto éxito. En la manifestación de La Castellana de los mineros del 10 de Julio de 2012, inicio de la recuperación de la conciencia de clase en la protesta social, y en la del 22 de Marzo de este año, sí que fue evidente esa confluencia entre violentos y policías. Yo nunca he intentado justificar la violencia revolucionaria bajo el falso discurso de “violencia defensiva” vs. “violencia ofensiva”. Creo que el capitalismo sólo caerá a través de la violencia revolucionaria y pienso que ésta debe ser organizada, consciente, disciplinada, dirigida por una organización de los trabajadores. Y, además, creo que ésta no es imposible ni tiene porqué estar destinada al fracaso, sobre todo si tenemos en cuenta los acontecimientos mundiales de los últimos años. 


Pero creo que entre el ghandismo agilipollante del 15M y la violencia señalada en las dos manifestaciones grandiosas, y mucho más numerosas que cualquiera de las realizadas por los indignados, hay una diferencia que explica la necesidad del Estado de infiltrar a provocadores policiales al estilo del Pope Gapón en la revolución rusa de 1905, precedente de la de 1917: eran los desesperados, no la clase media que se va de najas en esta crisis del capitalismo, los parados, la clase trabajadora, los explotados, los menestrales, los suburbiales, los que tampoco en los años dorados del consumo a crédito  recibieron su parte, los que salieron a manifestarse en ambas ocasiones. Los trabajadores, aún con sindicatos amarillos, tienen un instinto básico de clase, el que raramente se equivoca, el que dice que es el momento de ocupar el centro de la historia y, cuando lo hacen, su fuerza es atronadora, decidida y masiva. Le va a costar mucho esfuerzo sin organizaciones sindicales ni políticas que la representen pero acabará por crearlas ante la constatación de que lo que hay no le sirve y de que las asambleitas pequeñoburgesas no son el lugar en el que encuentren eco sus ansias y esperanzas. 


Por muchos vídeos que nos ponga el Ministerio del Interior -frente a los que hay muchos más de periodistas valientes- no salen ni de largo esos míticos 1.500 violentos de los que nos habla para justificar que, tras las hostias recibidas, y ya amortizadas políticamente, por los miembros de las UIPs, se esté criminalizando a la protesta de clase del 22-M. Para provocar la intervención de los antidisturbios sólo hacen falta unos cuantos “muchachos”, que, patrióticamente, la justifiquen.


Y no deja de ser llamativo que en algunas páginas alternativas, y en su propio blog, cierto chivato de la policía, y garganta profunda (en el sentido de soplón de los maderos y también del de cierta película porno) invitase a ponerse la capucha cuando otros, avezados de lo que se venía encima ante la convocatoria del 22-M, invitaban a quitársela. Por cierto, el niñato levantino lleva un mes sin  autopromocionarse en las redes sociales y en las webs alternativas.    


No es nuevo el fenómeno de la infiltración de grupos de izquierda y de movimientos de protesta por parte ya sea de policías, ya de grupos de la extrema derecha. 


Todas las organizaciones de oposición de izquierda al franquismo fueron penetradas por la policía en mayor o menor medida. En los primeros años de la dictadura, cuando la reorganización del PCE era especialmente dificultosa, además de extraordinariamente peligrosa para las vidas de quienes intentaban crear las células comunistas, dos de las dificultades añadidas eran la comunicación del interior con la dirección en el exterior (URSS, Francia, Méjico,...) y la comunicación del PCE en el interior con la clase trabajadora española; esa comunicación era básicamente la propaganda (octavillas, Mundo Obrero,...). La policía llegó a colar falsos artículos dentro de los Mundos Obreros clandestinos, editados por entonces por la organización del PCE de forma más que artesanal, con el fin de provocar disidencias y broncas internas en la débil organización comunista de por aquel entonces. En cuanto a la caída de dirigentes al entrar en España, creo que el Archivo Histórico del PCE, abierto desde hace ya muchos años, puede ilustrar mucho mejor que yo las duras consecuencias de la cuestión de la que les hablo.


En los años 70, a finales del franquismo, el FRAP y la propia ETA, míticamente presentada por aquella época como impenetrable, fueron infiltradas policial o parapocialmente, al igual que el resto de organizaciones de la izquierda y sindicatos de oposición.


La infiltración fascista en las organizaciones de izquierda está mucho menos documentada, ya que no es del gusto de estas últimas admitir la penetración en su interior o en sus alrededores, siquiera a través del discurso y del mundo simbólico pero hay trabajos interesantes que relatan esta cuestión. Recientemente también en Italia ha sido denunciado el intento de penetrar la protesta social desde el fascismo


No voy a aludir a la penetración de fascistas y populistas de derecha en los sindicatos mayoritarios y minoritarios, tanto a nivel de direcciones como de comités de empresa. No es mi interés dañarlos.


Pero ésta, la penetración de la extrema derecha en las organizaciones de la izquierda, es una de las cuestiones que más me preocupan desde hace algún tiempo. Tomo prestado del blog de un amigo un artículo que, en su día publiqué en el que fue precursor de mi blog actual y que blogger ha tenido a bien cargarse, sin mayor esfuerzo de consulta a mi persona ¡Olé sus cojones!: “De Gustavo Bueno a los nazbol, pasando por todo lo que arrastran sus discípulos” . Cuando escribí dicho artículo me preocupaba especialmente el modo en el que el gran foro que es Internet estaba siendo empleado por fascistas y nazis con el fin de hacer que su mundo simbólico, referencial, cultural, de valores, así como sus consignas políticas y su discurso penetrasen en  el mundo de las izquierdas. 


Para ello, apuntaba entonces, la extrema derecha cambiaba su estrategia y transmutaba su apariencia más evidente bajo otra que se mimetizaba a los ojos del público más inexperto e ignorante. En la  Alemania de los últimos tiempos de Weimar esta estrategia funcionó parcialmente, al llevar a un dirigente de la Kominterm como Karl Radek a coquetear con las S.A. de Römh. Esto es algo de lo que raramente ustedes encontrarán mención, ya que Radek tuvo tanto sus veleidades trotskistas como estalinistas y, aunque fue purgado por estos últimos, tampoco es cosa de que a unos u otros este dato les afee el expediente.  


La crisis intelectual de la izquierda en su conjunto -la que está a la izquierda de los PPSS (Partidos Socialistas)-, un auténtico drama tras la debacle del socialismo real, su absoluta incapacidad para elaborar y llevar a cabo alternativas creíbles y válidas de lucha contra el capitalismo y la repugnante, cómplice y criminal derechización de los social-liberales, han traído como consecuencia un vacío terrible de la ideas de modernidad, progreso y revolución social, justo cuando más necesarias son, y han abierto bajo los píes de la sociedad el abismo neopopulista de la irracionalidad, el ataque sólo a los políticos, nunca o casi nunca a los empresarios y capitalistas causantes de la crisis, el antipartidismo y la indignación gritona de rabieta y taberna sin proyección de futuro transformadora.


En este contexto, la contaminación ideológica con la que el neopopulismo filofascista, prefascista o directamente con la que el neofascismo infecta el discurso social indignado y de las izquierdas es especialmente peligroso porque, frente al debate político que desde hace años lleva haciendo internamente la extrema derecha, frente a la alta formación política que poseen muchos de sus miembros, en las izquierdas y sus alrededores nos encontramos un predominio del hooliganismo, el analfabetismo intelectual e ideológico más penoso, el discurso de la rabia y la frustración más ramplonas o bien el recurso a las citas de sus biblias particulares, profanamente santificadas y, en el mejor de los casos, un tipo de análisis de sociología barata y reformista que ya era vieja cuando se inventó. Baste ver el debate, los contenidos que se difunden en las redes sociales y los textos que  aparecen en las webs alternativas para ver el nivel del debate y la propuesta política en las izquierdas.


El izquierdista medio, con la excepción de unos pocos militantes políticamente formados  y, a la vez, sin orejeras ideológicas simplistas, no está preparado ni suficientemente capacitado para evitar verse contaminando de la retórica reaccionaria con la que la extrema derecha va sazonando una parte de la protesta social.


Como además, el fascismo vuelve a presentar como nuevo lo que es viejo -esto es, su capacidad para apropiarse de banderas históricas que las izquierdas hace tiempo abandonaron-, el camuflaje resulta tan difícil de detectar para las izquierdas, y más aún para el indocumentado político que dice no ser de nada, que cuela su veneno como si de bálsamo médico se tratase.   


“Bandera Negra” es uno de los muchos proyectos en los que se ha embarcado el frikifascista, condenado por terrorismo -implicado en el asesinato de Josu Muguruza- y presuntamente aficionado a “la blanca doble” (y no me refiero ni a la revista musical ni a la ficha de dominó), Ricardo Sáenz de Ynestrillas. 


Anteriormente Sáenz de Ynestrillas ya mostró su admiración por el 15M y por Anguita y su Frente Cívico-Somos Mayoría. ¿El punto de encaje ideológico que permitía a Ynestrillas estas simpatías? La superación del antagonismo izquierda-derecha.  
  • "No es momento para ideologías más o menos dogmáticas. Creemos necesario el estudio de todas aquellas corrientes doctrinales que han construido vías de pensamiento alternativo al actual sistema político". Ricardo Sáenz de Ynestrillas
  • “No somos de izquierda ni de derecha”. Movimiento 15-M
  • “No quiero sólo gente de izquierdas en el Frente Cívico”. Julio Anguita

Denle tiempo y pedirá ingresar en Podemos para quienes lo de ser de izquierda o de de derecha no es un problema, además de tener un mesías "patriota". Al fin y al cabo, un ex nazi como Verstrynge ya hizo la primera avanzadilla en la casa. 


¿Acaso Ynestrillas ha cambiado su ideología fascista y falangista, ha cruzado su Rubicón particular hacia otra orilla política, es que Ynestrillas ha caído del caballo y ha visto la luz en algún viaje hacia un Damasco de las ideas distinto al lugar del que viene? No, en absoluto. 


Cuando “La Bandera Negra”, -por cierto sus referencias no son ni los bucaneros ni los anarquistas sino éstos : http://labanderanegra.wordpress.com/-,  enésimo experimento de camuflaje de Ynestrillas y sus compinches, afirma que los cinco pilares del “período constituyente que debe abrirse en España” son República, Soberanía, Autogestión, Democracia y Federalismo no se aleja excesivamente de lo que es el pensamiento fascista joseantoniano, al menos en lo que es el principio activo del preparado. El resto es sólo excipiente.   


En efecto, más allá de que Franco hiciese de la Falange su putita particular, el falangismo de origen era republicano, de una República corporativa, totalitaria, dictatorial y sin partidos, más concretamente. Del mismo modo en que era y es soberanista en el sentido nacionalista del término. 


El término autogestión, en el sentido de la autogestión obrera, nada tiene que ver con el fascismo en general ni con el falangismo en particular, por mucho que la Falange Auténtica, un fascismo disfrazado de socialismo democrático, lo reivindique para sí. En realidad, autogestión y fascismo son términos antagónicos porque el primero es, en el marco político originario (no en lo que luego se ha querido vender como tal), esencialmente antiautoritario y el fascismo es tiranía.


La autogestión, expresión de origen ruso (“samoupravlenie”; no confundir con la redefinición de la misma que se hizo en la URSS con Gorbachov) fue estudiada por el propio Marx en relación con formas de propiedad de comunismo primitivo del campesinado ruso. Formas autogestionarias de poder social se llevaron a cabo en la Comuna de París. Estuvo presente en los primeros soviets y en el socialismo yugoslavo (Edvard Kardelj) durante más de 20 años. Bakunin y los anarquistas la han empleado tanto en el plano teórico como práctico, aunque con la convicción de que la idea de la autogestión les pertenece en exclusiva, muy en su línea de creer que el mundo empieza y acaba en ellos. Las fábricas y empresas recuperadas por los trabajadores, tras sus cierres patronales, han funcionado (en Argentina, en Grecia o en España, por citar sólo tres ejemplos), en muchos casos, bajo formas autogestionarias de autoorganización obrera de la producción.


El sindicalismo revolucionario (Labriola, Sorel,...) -no me refiero al de raíz fascista que se autodenomina así-, el anarcosindicalismo y un sector consciente del sindicalismo cristiano se reivindican autogestionarios y ahí está la clave por la que el engendro de “Bandera Negra” se autodenomina tal. Necesita conectar con  el sindicalismo, del mismo modo que el fascismo, el falangismo y el nazismo trataron de hacer en el pasado respecto al movimiento obrero y el sindicalismo. Como Ramiro Ledesma Ramos en las JONS y Manuel Hedilla en Falange, Strasser en el NSDAP y Röhm en las SA, los fascismos han tenido siempre sus “izquierdas” de la extrema derecha; es decir, sus sectores obreristas y “revolucionarios”, lo que no les impedía dar palizas a los anarcosindicalistas, comunistas y socialistas, sabedores, en el fondo, de que su pretendido anticapitalismo era sólo la pantalla necesaria para disputar a marxistas y libertarios su, por entonces, hegemonía dentro de la clase trabajadora. Saben que sin una penetración en el mundo obrero jamás podrán imponer sus objetivos por una vía que no sea la del cuartelazo.


De hecho, las teorizaciones (Nacional-Sindicalismo italiano) y los experimentos autogestionarios (República Social Italiana de 1943) fascistas se dan de bruces con la base intelectual de la auténtica autogestión obrera: horizontal, participativa, democrática, electiva, antiautoritaria.


Pero ni siquiera en el intento de aggiornar, pulir y limpiar su pasado y el del fascismo a través de conceptos como el de autogestión, Ynestrillas y su “Bandera Negrea” son originales. Antes ya lo intentaron  la Falange Auténtica y el Frente Sindicalista Revolucionario. Lo que no pueden hacer olvidar es que son herederos de José Antonio Primo de Rivera, el señorito de “la dialéctica de los puños y las pistolas” .  


Ni siquiera debe sorprendernos demasiado que reivindiquen el concepto “democracia”. Se ha convertido en un comodín que indignados clase media, desclasados, turboreformistas y reaccionarios con caparazón progre reivindican como el gran hallazgo de lo que afirman ha desaparecido en esta crisis del capitalismo. Mentira.


Con la crisis del capitalismo, que no es ninguna estafa, como pretenden hacer creer los fabricantes de ignorantes sobre lo que es el capitalismo y sus crisis, la primera y gran víctima sacrificada han sido la igualdad y sus expresiones prácticas: conquistas y derechos sociales, condiciones de laborales, salariales y de trabajo,...


¿Qué ha cambiado para que sea la “democracia” el concepto a poner en valor, como ahora pretenden hacernos creer los fascistas de “Bandera Negra”, imitando a esa candidatura de frikis al Parlamento Europeo que no hace demasiado tiempo sintetizaban su programa bajo la expresión “Democracia y punto”, bastante autoritaria, por cierto? ¿Acaso no siguen siendo pluripartidistas los sistemas políticos europeos, no siguen incumpliendo sus programas los partidos en los gobiernos, no se sustenta ya la “democracia” formal en un formato representativo, no es la democracia liberal, el sistema de la gran mayoría de los países, una representación de los intereses de la burguesía, como siempre ha sido?  ¿Mudó la “democracia” en dictadura tal cuál entendemos ésta? ¿Qué tontería es esa de hablar de cleptocracia, oligarquía de partidos o partitocracia? ¿Acaso no ha sido siempre así desde que el sistema político se asienta en la  representación de los intereses diversos de la población a través de una muestra parlamentaria de los  mismos? ¿Pretenden hacernos creer que Montesquieu y su división de poderes no estaban ya muertos mucho tiempo antes de esta crisis? ¿Tendrá alguien el cinismo de atreverse a decir que eran antes más democráticos los sistemas políticos? 


No, no son menos democráticos los sistemas políticos ahora que antes. En 1848, en el “Manifiesto Comunista”, afirmaban Marx y Engels que “El gobierno del Estado es pura y simplemente el consejo de administración de los negocios comunes de la burguesía"


Sencillamente lo que ahora sucede es que se hace mucho más evidente que los gobiernos y la mayoría de los partidos son los representantes de la fracción social más poderosa, la burguesía capitalista, y que vivimos un proceso de deslegitimación de las formas políticas habituales del Estado capitalista en los países centrales del sistema, auspiciado y estimulado por el propio capitalismo, con el fin de preparar el recambio político por los fascismos: su producto preferido cuando la guerra de clases se intensifica al máximo. Mientras tanto diseñan populismos que allanen el camino al fascismo, a través de jueces campeadores que continúen la labor de grupos como la extrema derecha de Manos Limpias, de candidaturas reaccionarias de ficción democrática digitalde derechas que basan su ideario en la sangre o de sectas de emboscados.


 Otra cosa muy distinta es que estén amenazadas una parte de las libertades formales (reunión, expresión, manifestación, opinión,...) pero ello no tiene que ver con la situación de la democracia, porque aunque libertades y democracia suelan ir juntas, no son lo mismo. Pueden existir sistemas autoritarios que, sin embargo, permitan el ejercicio de las libertades formales y sistemas formalmente democráticos que las repriman. Y de hecho, hay ejemplos en la historia. La amenaza a las libertades formales no viene siquiera de la crisis del capitalismo sino de su consecuencia social: la agudización de la lucha de clases y el temor del sistema político a ser desbordado en demandas que no acaben en la tontuna democrática porque lo contrario de capitalismo no es democracia (al menos no de la burguesa tal como la conocemos desde su origen) sino socialismo. 


Por eso los quintacolumnistas del capital piden “democracia real” como señuelo para dirigir la protesta social hacia los escollos de lo inútil y no en una dirección socialista de la historia. Quienes hablan de que quieren “otra cosa distinta a lo que hay”, pretenden reformas asumibles por el sistema capitalista o pretenden “otro sistema” al que no dan nombre, no lo hacen porque crean que hay que llegar a él gradualmente y por convicción de la “audiencia” sino porque ocultan lo que realmente desean, que quizá sea aún peor que la democracia burguesa, o porque se avergüenzan de dar nombre a sus objetivos, no tanto porque el nombre no goce hoy de su mayor prestigio social sino porque no quieren lo que representa.  


En el caso de los “Bandera Negra” su demanda de democracia no es sino su vía para contribuir a la deslegitimación de la democracia actual, no por lo que es, sino por lo que de garantista de las libertades le quede y, de paso, colgarse oportunistamente de la estela del cometa de la tendencia mayoritaria en las demandas políticas. Un intento de maquillaje y planchado de traje del fascismo. 


Se entiende, en ese sentido, su apelación al “sin líderes, sin jefes, frente a cualquier autoridad: la asamblea”. La verdad es que no veo a Ynestrillas poniéndose rastas, aunque no me sorprende este llamado a la agitación epiléptica de manitas al aire. Al fin y al cabo sabe muy bien que las asambleas se manipulan fácilmente, preparándolas con antelación, y que oponer asamblea -que nada tiene que ver con la democracia de los soviets o de los consejos obreros- entre otras cosas por la composición social de quienes participan en ellas- a democracia representativa es un modo de contribuir al socavamiento de lo que de conquistas históricas populares tenga esa democracia burguesa, al poner en cuestión a toda ella en su conjunto. ¿Qué esperaban ustedes? Ynestrilas y sus secuaces son fascistas. Como el alacrán, sucumben a su propia naturaleza.   


En cuanto al “federalismo” que reivindican los chicos de Yestrillas, creo que congenia mal con las concentraciones patrióticas y por la unidad de España en Rentería y en Lizarra, organizadas por su jefe, a los gritos de “Arriba España” y “Por la reconquista de España, para recuperar nuestra nación”. A esta chusma de ultras violentos autonomía les parece desacato y federalismo traición a la caverna.  


Vivimos tiempos en los que las izquierdas se hacen ciudadanas en sentido genérico, avergonzándose de haber tenido un día un carácter de clase, y los fascismos, detectando su cobardía ideológica, reivindican a los trabajadores.


Vivimos tiempos en los que las izquierdas se permiten el lujo de dejarse arrebatar por el fascismo la consigna de la revolución social. 


Vivimos tiempos en los que populismos y fascismos han logrado que las izquierdas se avergüencen de creer en los partidos y se sumen, junto con los idiotas de ultraderecha que no saben que lo son, al ataque a toda forma partidaria, sea la que sea.


Vivimos tiempos en los que los reaccionarios han logrado que las izquierdas se desentiendan de defender el sindicalismo porque existan sindicatos corruptos y sistémicos, cuando el sindicalismo es mucho más que eso. 


Vivimos tiempos en los que un juez cobarde que no se atreve a defenderse en un juicio, por muy amañado que esté, se presenta a unas elecciones con un montaje a su medida que pretende continuar la labor de un grupo fascista.


“La Bandera Negra”  ha sido uno de los gadgets del capital y su gobierno contra la clase trabajadora, un comodín la servicio del monopolio de la violencia  por el Estado capitalista. Pero el siguiente paso de esos tiempos será dado el 25 de Mayo próximo, cuando en Europa los extremopopulismos, los falsos euroescépticos y los fascismos empiecen a caminar marcialmente sobre la alfombra que les tiendan las izquierdas muertas. 





COMUNICADO OFICIAL DE LA BANDERA NEGRA:



El Supremo confirma los siete años de cárcel para Ynestrillas por disparar contra un joven
26 de Septiembre de 2001




Uno de los detenidos por el 22-M es un ultra afín a Ynestrillas


Los peligros del fascismo "obrerista






La Asociación Comandante Ynestrillas INFORMA






EL POUM EN LA HISTORIA


Wilebaldo Solano


Este texto tiene su origen en la ponencia presentada en un coloquio organizado por el Centro de Estudios Internacionales de la Universidad de Barcelona. Aunque data de octubre de 1986, conserva plena actualidad, y constituye una breve síntesis de la trayectoria del POUM desde sus orígenes hasta la Guerra Civil, pasando por su persecución bajo el gobierno de Negrín y su organización clandestina. La versión anotada que aquí publicamos está tomada del libro "El POUM en la Historia. Andreu Nin y la Revolución Española", Wilebaldo Solano, Ed. Libros de la Catarata-Fundación Andreu Nin, Madrid, 1999


De los orígenes a la Alianza Obrera


El Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) fue fundado en Barcelona, en plena clandestinidad, el 29 de septiembre de 1935, sobre la base de la fusión del Bloque Obrero y Campesino y de la Izquierda Comunista. Su creación se produjo en un período crucial de la historia del movimiento obrero español: el comprendido entre la revolución de octubre de 1934 y la sublevación militar-fascista de julio de 1936.


El Bloque Obrero y Campesino(1) había nacido en Tarrasa el 1º de marzo de 1931 —en vísperas de la caída de la monarquía y de la proclamación de la República— como resultante de la fusión del Partit Comunista Catalá, organización de jóvenes militantes (Jordi Arquer, Víctor Colomer, Joan Farré Gassó, Josep Rodes, Josep Coll) procedentes del sindicalismo revolucionario y del catalanismo radical y surgida durante la dictadura del general Primo de Rivera, y la Federación Catalano-Balear del Partido Comunista de España (Joaquín Maurín, Pedro Bonet, David Rey [seudónimo de Daniel Rebull Cabré]. Éstas organizaciones coincidieron en tres puntos capitales: el análisis del carácter de la revolución española, la interpretación del problema de las nacionalidades y la oposición a los métodos que la Internacional Comunista en plena degeneración, bajo la dirección de Stalin, quería imponer en el movimiento obrero de nuestro país.


La Federación Catalano-Balear había ocupado siempre una posición especial en el seno del Partido Comunista. Sus animadores y su dirigente más destacado procedían del movimiento anarcosindicalista, en el que habían asumido responsabilidades importantes. En 1921-1922 formaron los Comités Sindicalistas Revolucionarios, lanzaron La Batalla y levantaron la bandera de la Revolución Rusa. Fueron, pues, con los jóvenes socialistas que fundaron en Madrid el Partido Comunista en 1920 (Luis Portela y Juan Andrade, entre otros), los pioneros del movimiento comunista en España y los más enérgicos defensores de la revolución de Octubre.


La formación del Bloque Obrero y Campesino (BOC) consagró la ruptura de la Federación Catalano-Balear con el Partido Comunista, que se encontraba entonces en plena crisis. En efecto, en Madrid se había creado una Agrupación Comunista autónoma y las organizaciones de Valencia, Castellón y ciertos núcleos de Asturias mantenían relaciones políticas muy estrechas con "el grupo de La Batalla", como se decía entonces. Por otra parte, desde hacía algún tiempo, en el exilio (Francia y Bélgica) y en España (Madrid y Asturias) había militantes significados que no ocultaban sus simpatías por la Oposición de Izquierda Internacional animada por León Trotsky. En el espacio de dos años apenas, el Bloque Obrero y Campesino se convirtió en el primer partido obrero de Cataluña. Introdujo el marxismo en un movimiento obrero en el que hasta entonces predominaba el anarcosindicalismo, se implantó sólidamente en el movimiento sindical (las federaciones sindicales de Gerona, Tarragona y Lérida fueron excluidas de la CNT por estar animadas por militantes del BOC), creó potentes organizaciones campesinas como la Unión Agraria de Lérida y un movimiento revolucionario de la juventud (la Juventud Comunista Ibérica). El semanario La Batalla, los libros de Maurín y los folletos lanzados por su servicio de publicaciones llevaron las ideas del BOC a todo el país y facilitaron la extensión del partido a otras regiones de la Península, en particular Valencia, Aragón y Asturias. En el congreso que el BOC celebró en abril de 1934 se comprobó que la organización tenía 4.500 militantes, 74 secciones y 145 núcleos en período de formación. Estas cifras resultaban relativamente importantes en una época en que los partidos obreros eran partidos de cuadros y las centrales sindicales organizaciones de masas. Por esta razón la importancia real de los partidos no se medía por el número de sus militantes, sino por la influencia que éstas y aquéllos tenían en el rico tejido social de entonces, formado por los sindicatos, las asociaciones, los ateneos y todos los demás centros culturales y recreativos.


La Izquierda Comunista (ICE) procedía de la Oposición que en 1930 se constituyó en el seno del Partido Comunista de España a partir de la plataforma de la Oposición rusa e internacional creada por Trotsky(2). Formada por militantes muy valiosos, como Nin, Andrade, García Palacios, Loredo Aparicio, Fersen [seudónimo de Enrique Fernández Sendón] y tantos otros, la ICE realizó una labor considerable de formación y educación política gracias a su revista teórica Comunismo (3), a sus folletos y libros y a sus conferenciantes y propagandistas; pero quizás por el hecho de aparecer durante mucho tiempo como un grupo de oposición al Partido Comunista y no como una organización plenamente independiente, no consiguió progresar al mismo ritmo que el BOC (4). Sin embargo, sus ideas y sus militantes influyeron notablemente en la evolución del movimiento obrero español, en particular en Madrid, Asturias y Extremadura.


El Bloque Obrero y Campesino y la Izquierda Comunista actuaron por separado durante los primeros años de la República, pese a que las diferencias que les separaban no eran fundamentales y pese a que sus principales dirigentes —Nin, Andrade y García Palacios, por una parte, Maurín, Bonet y Portela, por otra— habían marchado juntos para defender la Revolución Rusa e introducir el marxismo revolucionario en España. Pero éstos volvieron a encontrarse en el seno de la Alianza Obrera (5) a finales de 1933 y comienzos de 1934.


La Alianza Obrera, creada en Cataluña por iniciativa del Bloque Obrero y Campesino, tuvo la virtud de reunir en un período de reflujo, después de la victoria electoral de la coalición Lerroux-Gil Robles, a todas las organizaciones políticas y sindicales catalanas con la excepción de la CNT, que se mantuvo en suapoliticismo tradicional. El éxito de esta iniciativa de frente único favoreció la recuperación del movimiento obrero en toda la Península.


El triunfo de Hitler en Alemania y sus graves consecuencias para el movimiento obrero europeo dieron un fuerte impulso a los sentimientos unitarios y a la lucha contra el fascismo en todas partes. La Alianza Obrera de Cataluña se convirtió en el gran heraldo de la unidad en el momento en que el Partido Socialista iniciaba una importante rectificación política tras los resultados de su colaboración ministerial con los republicanos en el llamado "primer bienio" (6). El Socialista de Madrid proclamó en un célebre editorial que "Cataluña estaba a la cabeza". Y ello era tan cierto que el ejemplo de Barcelona se imitaba en otros lugares. La Alianza Obrera se extendió rápidamente a Valencia, Madrid y Asturias, y en esta última región obtuvo el concurso entusiasta y precioso de la CNT.


Sin embargo, el movimiento revolucionario de octubre de 1934 fracasó porque la Alianza Obrera no había logrado dotarse de las estructuras apropiadas en todo el país y establecer una coordinación efectiva de las luchas obreras y campesinas. La Comuna de Asturias —los trabajadores conquistaron el poder y se mantuvieron durante quince días—apareció como una vanguardia aislada. La Alianza Obrera organizó una huelga general impresionante en Cataluña sin el concurso de la CNT, mas no pudo llevar la lucha a un nivel superior a causa de la capitulación de la Generalitat y de la inhibición de los anarcosindicalistas. Sin embargo, el fracaso mayor se produjo en Madrid y en otras ciudades importantes, donde el Partido Socialista, fuerza predominante, no fue capaz de organizar y dirigir la lucha.


Después del fracaso del movimiento de Octubre, todas las organizaciones obreras hicieron, mejor o peor, el análisis crítico de la experiencia vivida. El Bloque Obrero y Campesino y la Izquierda Comunista, cada día más próximos desde la creación de la Alianza Obrera, coincidieron en la interpretación de las causas del fracaso de Octubre y en la definición de las nuevas perspectivas políticas. Para Nin, el movimiento no había podido triunfar a causa de las insuficiencias del Partido Socialista y de la ausencia de un gran partido revolucionario. Para el Bloque Obrero y Campesino, las lecciones de la insurrección de Octubre conducían a replantearse toda la perspectiva política y a fijarse los siguientes objetivos: "Unidad de acción: Alianza Obrera. Unidad sindical: una sola central sindical. Unidad política: un solo partido socialista revolucionario" (7). Tales eran las conclusiones de un largo análisis de la situación política del movimiento obrero escrito en enero de 1935 y suscrito por el Bloque Obrero y Campesino y la Juventud Comunista Ibérica.


Los problemas planteados por la ICE y el BOC estaban en discusión en todos los sectores del movimiento obrero. Y la realidad es que en 1935 se abrió en todo el país un importante proceso de reagrupación y de unificación. Las dos principales tendencias de la CNT, organización que había sufrido graves crisis y escisiones en los años anteriores, se reunificaron en el congreso de Zaragoza en mayo de 1936. Las Juventudes Comunistas y las Socialistas se unieron en una sola organización, las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), que no tardó en caer bajo la dependencia del estalinismo. Para ser más precisos, conviene decir que el equipo de Carrillo-Melchor-Laín, que había mantenido excelentes relaciones con la Izquierda Comunista, el Bloque Obrero y Campesino y la Juventud Comunista Ibérica en su período de bolchevización, sobre todo meses antes y meses después de octubre de 1934, y que había llegado a solicitar que dichas organizaciones ingresaran en el Partido y las Juventudes Socialistas para facilitar la radicalización del socialismo, dio un viraje sorprendente en otoño de 1935.


Ese viraje consistió en una aproximación hacia Moscú y la Internacional Comunista, el abandono de las tesis bolchevizadoras y la aceptación de las concepciones del Frente Popular y del Frente de la Nueva Generación. Todo concluyó en un viaje de Carrillo a Moscú, donde se establecieron las bases definitivas de la unificación de las Juventudes Socialistas y Comunistas. Este resultado iba a tener consecuencias enormes en la correlación de fuerzas en el movimiento obrero y en las luchas políticas antes y después de julio de 1936. Como se sabe, las Juventudes Socialistas Unificadas salieron de la órbita del Partido Socialista y se situaron, en la práctica, en el terreno del Partido Comunista. 

 
El POUM, la revolución y la guerra

El proceso de unificación se desarrolló de un modo diferente en Cataluña. Se inició con todas las organizaciones políticas que figuraban en la Alianza Obrera, puesto que todas habían comprobado juntas sus insuficiencias en octubre de 1934. Esas organizaciones eran el Bloque Obrero y Campesino, la Izquierda Comunista, el Partit Catalá Proletari, el Partit Comunista de Catalunya, la Federación Catalana del PSOE y la Unió Socialista de Catalunya. Las principales reuniones de discusión se realizaron los días 6 y 13 de abril de 1935. En la primera reunión se fijaron unos puntos básicos de la discusión para la fusión sobre la base del marxismo revolucionario (8). Pero no tardó en comprobarse que en el fondo había dos bloques: los que se reclamaban del marxismo revolucionario de un modo efectivo y los grupos reformistas que se acercaban ideológicamente al estalinismo atraídos por la nueva política frentepopulista de éste. Los primeros, que poseían secciones, militantes y simpatizantes en diversas nacionalidades y regiones de la península, es decir, el Bloque Obrero y Campesino y la Izquierda Comunista, se negaron a integrarse en una organización reducida a Cataluña, y decidieron formar el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM). Los segundos crearon más tarde, precipitadamente, en julio de 1936, el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), formación que no tardó en adherirse a la Internacional Comunista y en colocarse, como las JSU, bajo la dependencia del estalinismo.


El POUM surgió, el 29 de septiembre de 1935, tras largas discusiones en el seno de las dos organizaciones que lo formaron, con una triple finalidad: llevar hasta el fin la estrategia de la Alianza Obrera, impulsar la unificación de la CNT, la UGT y los sindicatos autónomos en una sola central sindical y reunir a todos los marxistas revolucionarios en un solo partido. Estos objetivos, largamente pensados y madurados, obedecían a un proyecto sin equívocos: colocar al proletariado español en condiciones de coronar el proceso político iniciado en 1930-1931 con la caída de la monarquía con la victoria de la revolución socialista, único medio, tras el fracaso de la II República, de transformar radicalmente la sociedad española, superando la impotencia de la burguesía para realizar las tareas que la historia imponía desde hacía luengos años.


El POUM no fue, por tanto, una improvisación de circunstancias, un reflejo de un fenómeno exterior al país y a sus inquietudes profundas, sino el producto de una larga elaboración en el seno mismo del movimiento obrero, que arrancaba de la doble ruptura de los años 20 con el oportunismo socialdemócrata y con el aventurerismo anarquista, bajo la influencia determinante de la revolución de Octubre de 1917. Por eso mismo, una buena parte de los militantes que se solidarizaron con Lenin y Trotsky y fundaron el Partido Comunista volvieron a encontrarse en el POUM tras las experiencias del Bloque Obrero y Campesino y de la Izquierda Comunista, organizaciones surgidas frente a la degeneración burocrática de la Revolución Rusa y de la Internacional Comunista. Se realizaba así una especie de síntesis de un largo proceso dialéctico. Era natural, pues, que el nuevo partido se encontrara mejor armado que otros para comprender e interpretar el proceso revolucionario hispano.


El POUM aparecía en la escena política española e internacional con su tríptico unitario (frente único obrero, unidad sindical, unidad de los marxistas revolucionarios) porque estaba firmemente convencido, como se puede colegir de su literatura política, de que en la Europa avasallada por el fascismo, donde la clase obrera había sufrido derrota tras derrota, se acercaba la hora del enfrentamiento brutal entre las fuerzas reaccionarias y revolucionarias españolas, enfrentamiento del que iba a depender el destino de Europa durante largo tiempo.


Había que armarse ideológica, política y orgánicamente para vencer en España y cerrar así el paso a la expansión del fascismo en Europa, impidiendo la segunda guerra mundial y abriendo una perspectiva de liberación al movimiento obrero de nuestro continente. Y el POUM desvelaba sus armas.


En el momento de su fundación, el POUM tenía unos 8.000 militantes y cerca de 40.000 simpatizantes. En Cataluña, animaba la Federación Obrera de Unidad Sindical (FOUS), formada por los sindicatos de Lérida, Tarragona y Gerona excluidos de la CNT por "estar dirigidos por marxistas", y multitud de sindicatos autónomos. Y animaba también potentes organizaciones campesinas, como la Unión Agraria de Lérida, aparte de tener una influencia nada desdeñable en la Unió de Rabassaires (9). Por otra parte, el POUM contaba con una organización juvenil, la Juventud Comunista Ibérica, que era ya bastante fuerte en Cataluña y Levante, organización que iba a conocer un ascenso considerable algunos meses después.


EL POUM brotó como una gran esperanza y fue muy pronto algo más que la suma de dos organizaciones. Fue en seguida el primer partido obrero de Cataluña. Luego, con relativa rapidez, sobre la base de las posiciones que ya tenía en Valencia, Madrid, Asturias, Andalucía y Extremadura, se fue extendiendo por toda la Península. La organización de Galicia, en pleno desarrollo, estaba celebrando un pleno en Santiago de Compostela el día que estalló la insurrección militar-fascista, el 18 de julio. Según un documento del comité ejecutivo del POUM del 10 de diciembre de 1935, la Izquierda Comunista había aportado en el momento de la fusión secciones o núcleos en Pamplona, Astillero (Santander), Gijón, Santiago de Compostela, Salamanca, Madrid, Villada (Palencia), Llerena (Badajoz), Sevilla, Bilbao, Lugo "y otros repartidos en las diversas provincias de España".


En el curso de los primeros meses de 1936, año que definió como "año crucial"(10), el POUM, fiel a su política de unidad obrera, puso en guardia a los trabajadores ante la euforia artificial del Frente Popular y recordó sin descanso que la alternativa histórica se presentaba así: socialismo o fascismo. Sin hipotecar su independencia de clase, formó parte de la coalición obrero-republicana del 16 de febrero y contribuyó así a asegurar la victoria electoral, que supuso la liberación de los presos de octubre de 1934 y la apertura de una nueva etapa política en el país.


Los días 19, 20 y 21 de julio de 1936, los militantes del POUM se movilizaron en todo el país para hacer frente a la agresión militar-fascista. La intervención del POUM en las batallas de Barcelona, de Valencia, de Lérida y en las luchas de Madrid y de otras ciudades está en la historia. Germinal Vidal, secretario general de la JCI, murió en la plaza de la Universidad de Barcelona junto con otros militantes, combatiendo contra los sublevados. En Barbastro, la acción decidida de un grupo de soldados de la JCI y de José Rodes, comisario político de Lérida, evitó que la brigada del coronel Villalba se incorporara a la rebelión. En Galicia, Luis Rastrollo, secretario de la Federación del POUM, se puso al frente de la resistencia armada. En Llerena (Extremadura), los mejores militantes del POUM cayeron defendiendo la ciudad contra las tropas de Queipo de Llano. En Asturias, Luis Grossi, Emilio García y otros militantes valiosos murieron en los frentes de Oviedo.


Apenas terminados los combates de julio, el POUM organizó unidades de milicias en Cataluña, Levante, Aragón y Madrid. La primera "brigada internacional" que se formó en España fue la Columna Internacional Lenin, creada por el POUM en el frente de Aragón en julio de 1936 (11). En ella combatieron, junto con militantes revolucionarios de Italia, Alemania, Francia, Bélgica y otros países, los grandes escritores George Orwell (12) y Benjamín Péret (13). Las milicias de Cataluña, agrupadas en la División Lenin, más tarde 29ª División, combatieron en los frentes de Aragón. Centenares de militantes sucumbieron en la desgraciada operación de Mallorca. Las milicias de Castellón y Valencia intervinieron en la conquista de Ibiza, en el cerco de Teruel y en la defensa de Madrid. La Columna motorizada del POUM de Madrid, inmortalizada en el libro de la escritora argentina Mika Etchebéhère (Mi guerra de España (14)), participa en la toma de Sigüenza y sus componentes se cubrieron de gloria después, bajo el mando de Mika, en las trincheras de la Moncloa, en la División de Cipriano Mera.


En los primeros meses del proceso revolucionario y de la guerra, el impulso general aseguró la unidad de las organizaciones obreras y antifascistas. El POUM participó en el Comité de Milicias (15) y en el Consejo de Economía de Cataluña, en el Comité Ejecutivo Popular de Valencia, en el Comité Revolucionario de Lérida y en infinidad de organismos y comités de frente único que se constituyeron en toda la zona controlada por las fuerzas obreras y republicanas. En cambio, no participó en la Junta de Defensa de Madrid porque la embajada rusa opuso su veto directamente y el PCE y las JSU lo impusieron a las demás organizaciones.


El POUM realizó un esfuerzo de información, de propaganda y de educación sin precedentes. En la reunión del comité central ampliado celebrada en Barcelona en diciembre de 1936 —en el preciso momento en que, bajo la presión de los representantes de Stalin en España, se preparaba la eliminación del POUM del Consell de la Generalitat de Cataluña—, el partido hizo un balance de semejante esfuerzo (16). El POUM contaba con unos 45.000 militantes y una cifra de simpatizantes mucho más importante. Publicaba seis periódicos diarios: La Batalla (30.000 ejemplares) en Barcelona; Adelante en Lérida, L'Espurna en Gerona, Front en Tarrasa, El Pla de Bages en Manresa y El Combatiente Rojo en Madrid. Tenía una serie de semanarios importantes: POUM en Madrid, El Comunista de Valencia, L'Hora de Barcelona, entre otros; más los publicados por la Juventud Comunista Ibérica: Juventud Comunista, órgano central, en Barcelona (15.000 ejemplares), La Antorcha en Madrid, Juventud Roja en Castellón, Combat en Lérida, Acció en Tarragona. Por otra parte, la Secretaría internacional del POUM publicaba regularmente La Revolución Española en francés, inglés, alemán e italiano, y una revista teórica en francés, Juillet. A este conjunto conviene añadir La Nueva Era, órgano teórico y, asimismo, Generación Roja, revista de educación política de la JCI. Toda esta labor en el dominio de la prensa fue completada con la actividad de la Editorial Marxista que, bajo la dirección de Juan Andrade, lanzó al mercado numerosos libros de teoría marxista y una serie impresionante de folletos de divulgación política, y en particular muchas obras que los estalinistas no publicaban ya o tenían proscritas a causa de los cambios que se habían operado en Moscú en el período 1926-1936. Los nombres de Gregori Zinoviev (17), de Víctor Serge, de Nikolai Bujarin (18) y de tantos otros volvieron a aparecer en los kioscos y librerías con gran escándalo de los representantes de Stalin en España.


Durante todo el curso de la revolución —incluso en el breve período de participación en el Consell de la Generalitat de Cataluña (19), cuando Andreu Nin organizó la justicia revolucionaria, impuso la mayoría de edad a los dieciocho años y sentó las bases de una legislación liberadora de la mujer— el POUM se afirmó claramente como una fuerza marxista revolucionaria, defendiendo intransigentemente su concepción de la revolución democrático-socialista, sosteniendo contra viento y marea que la guerra y la revolución eran inseparables, buscando la alianza con las fuerzas susceptibles de conducir el proceso revolucionario hasta la victoria. Su consigna central fue: "sobre el fascismo haremos triunfar la revolución socialista" (20).
 
La lucha contra el estalinismo en plena guerra

A mediados de 1936 y en los años 1937 y 1938, el POUM tuvo que enfrentarse con una de las realidades más trágicas del proceso revolucionario: la intervención declarada de la burocracia rusa (hecho que han terminado por reconocer la mayor parte de los dirigentes del Partido Comunista) y la acción contrarrevolucionaria del estalinismo. Mientras los oposicionistas rusos, los compañeros de armas de Lenin y Trotsky sucumbían en condiciones ignominiosas (procesos de Moscú (21)) o iban a parar a los campos del Gulag, en la otra punta de Europa los militantes del POUM luchaban y morían para abrir una perspectiva de renovación al movimiento surgido de la Revolución Rusa.


Tomando como pretexto las Jornadas de Mayo de 1937 —sublevación del proletariado de Barcelona contra una provocación preparada para despojarle de sus conquistas revolucionarias—, los consejeros extranjeros del PCE (Togliatti, Stepanov, Gerö, Codovila, etc.) comenzaron por derribar el gobierno de Largo Caballero, que, como se sabe, se había opuesto reiteradamente a sus exigencias, y abrieron paso a la "fórmula Negrín", que les ofrecía casi todas las garantías que Stalin reclamaba para proseguir su "ayuda a la República Española", una ayuda pagada con creces económica y políticamente. Eliminado Largo Caballero, los objetivos fueron la limitación drástica de la autonomía de Cataluña (22), la neutralización de la CNT y la destrucción del POUM.


El 16 de junio de 1937, una brigada de la policía estalinista, controlada y dirigida por agentes de la GPU rusa, dio un golpe contra el POUM, sus dirigentes, sus locales y sus medios de expresión, sirviéndose de los resortes del aparato del Estado que estaban en sus manos o que no se atrevían a resistirles. Andreu Nin y la mayor parte de los dirigentes del POUM fueron detenidos y secuestrados sin que las autoridades de la Generalitat de Cataluña fueran advertidas ni consultadas. Nin fue trasladado rápidamente a Valencia y luego a Madrid y Alcalá de Henares, donde, al parecer, fue torturado y asesinado. Todo esto sin que los ministros de Gobernación (el socialista Zugazagoitia) y de Justicia (el nacionalista vasco Irujo) tuvieran la menor noticia de lo sucedido. Juan Andrade, Pedro Bonet, Julián Gorkin [seudónimo de Julián Gómez García], David Rey y José Escuder fueron trasladados de Barcelona a Valencia, de Valencia a una checa (23) de Madrid y, finalmente, de nuevo a Valencia, saliendo así de su incomunicación.


Evidentemente, para justificar semejantes desmanes y el crimen cometido con Nin, la prensa estalinista, tras unos días de vacilaciones, lanzó una campaña infamante presentando a los dirigentes del POUM como "espías" y "agentes de Franco", insinuando que Nin podía estar "en Salamanca o en Berlín". La reacción fue inmediata. Los militantes del POUM, organizados en la clandestinidad, iniciaron una vasta campaña para exigir aclaraciones públicas sobre la desaparición de Nin, la libertad de los militantes detenidos y el retorno a la legalidad de su partido. Algunos periódicos cenetistas y socialistas denunciaron los hechos represivos y salieron en defensa del POUM. Pero nadie pudo contener el furor destructor de la GPU y de los dirigentes estalinistas, que, desgraciadamente, ocupaban posiciones cada vez más importantes en el aparato del Estado.


Contrariamente a lo que han sostenido algunos historiadores, el POUM no desapareció tras el golpe del 16 de junio de 1937. Al contrario, las organizaciones del POUM y de la Juventud Comunista Ibérica se mantuvieron en la clandestinidad hasta el fin de la guerra. La mejor prueba de ello son sus publicaciones, en particular La Batalla Juventud Obrera, que se publicaron con una regularidad asombrosa hasta mayo de 1938, semana tras semana, provocando la irritación pública de los dirigentes del PCE, del PSUC y de las JSU. Esas publicaciones constituyen una mina de informaciones para los historiadores de hoy.


En medio de grandes dificultades, el POUM hizo frente a la campaña de calumnias organizada por los estalinistas, protegió a sus militantes en los frentes, mantuvo relaciones regulares con todas las organizaciones antifascistas y, en particular, con la CNT y la izquierda socialista de Largo Caballero —a los que incitó constantemente a la resistencia al terrorismo y a las manipulaciones estalinistas— y alimentó una campaña internacional destinada a denunciar los asesinatos de Andreu Nin, Kurt Landau (24), Camillo Berneri (25), José María Martínez y muchos otros, y a evitar que se reprodujeran en España los procesos de Moscú.


Porque la intención era esa: descubrir y condenar a "traidores trotskistas" en España para justificar a posteriori los procesos de Moscú contra las primeras figuras del bolchevismo, procesos que habían suscitado un movimiento de repulsa y de horror en los círculos más avanzados del movimiento socialista y de la intelectualidad europea de izquierda.


Después de un golpe policiaco destinado a desbaratar el aparato clandestino del POUM, del que fuimos víctimas los dirigentes del POUM y de la JCI que habíamos logrado escapar a la represión de junio de 1937 (José Rodes, Joan Farré, Jordi Arquer y yo), golpe que tuvo consecuencias bastante desastrosas para la resistencia organizada de los poumistas, se aceleraron los preparativos del gran proceso que tenía que justificar toda la operación estalinista, confundir a los dirigentes del POUM y reducir a la impotencia a la tendencia Largo Caballero-Araquistain e incluso a la propia CNT. Más todo esto fracasó estrepitosamente gracias al sacrificio de Andreu Nin y a la resistencia de sus compañeros más representativos.


España, pese a todo, no era la Rusia de Stalin. El Tribunal Central Especial de Espionaje y Alta Traición estaba formado por hombres que simpatizaban con el socialismo y que no se rindieron ante las presiones que se ejercieron sobre ellos (26). Por lo demás, aparte de que personalidades como Francisco Largo Caballero, Luis Araquistain, Federica Montseny y Josep Tarradellas garantizaron públicamente que los procesados eran militantes revolucionarios con un brillante historial político, Andrade, Bonet, Gorkin, Gironella [seudónimo de Enrique Adroher Pascual] y Escuder defendieron su honor de revolucionarios, refutaron todas las acusaciones estalinistas y denunciaron vigorosamente el asesinato de Nin.


El tribunal descartó en seguida todas las acusaciones de "espionaje y alta traición" y condenó a unos años de cárcel a los encausados por su actuación durante... las jornadas de mayo de 1937 en Barcelona. En la sentencia se hacía casi un elogio de los procesados al recordar y destacar su prestigiosa historia militante. La decepción y el furor de la GPU y de los dirigentes estalinistas fueron tan grandes que la censura del gobierno Negrín, controlada por ellos, prohibió la publicación de la sentencia del tribunal, razón por la cual ésta se convirtió en un documento político de propaganda en favor del POUM.


Este hecho, como muchos otros que se produjeron en los meses siguientes, demostró que España no podía ser sometida a un régimen de democracia popular como los que iban a organizarse diez años después en varios países del Este europeo. No obstante, la intención era ésa, como ha confesado el propio Santiago Carrillo en declaraciones recientes (27). Es decir, instaurar un régimen en el que el Partido Comunista, a través de sus organizaciones y de sus compañeros de viaje (28) instalados en el aparato del Estado, el Ejército y la Policía, pudiera ejercer francamente su dictadura, eliminando a todos los que se oponían a sus designios y, en primer término, al POUM, a la CNT y a la izquierda socialista de Largo Caballero.


En todo caso, el POUM no cedió, no transigió, no capituló ni en los frentes ni en la retaguardia, ni en las prisiones ni ante los tribunales de represión. Sus militantes prosiguieron la guerra contra Franco en todos los frentes y militaron por la causa del socialismo hasta el último día. Andreu Nin, torturado y asesinado en condiciones odiosas, simboliza en la historia la resistencia heroica del movimiento obrero español, en plena revolución, a la reacción estalinista. Y, con él, todos los militantes que, como el economista vasco José Mª Arenillas, el comisario político Marciano Mena, los maestros Juan Hervás, Joan Baptista Xuriguera y Jaime Trepat, animadores de la Escuela Nueva Unificada de Cataluña, fueron también víctimas de los crímenes del estalinismo.


El caso del POUM no tiene precedentes ni puede compararse con ningún otro. Mientras Joaquín Maurín y muchos otros militantes destacados se encontraban en las prisiones de Franco acusados de comunistas o marxistas —por lo que no pocos comparecieron ante los pelotones de ejecución, como José Luis Arenillas, secretario del partido en Euskadi, Luis Rastrollo, secretario del partido en Galicia, Julio Alutiz o Eusebio Cortezón, miembros del comité central—, Nin era asesinado en la zona republicana y se organizaba un proceso y una violenta represión contra el POUM y la JCI, represión que se cebaba también con los oficiales y los soldados del POUM que combatían en el Jarama y el Ebro, en las riberas del Segre y en el corazón de Cataluña, a los que no se vacilaba en acusar de ser "agentes de Franco". Los principales organizadores de la derrota, los que a la sombra de Negrín preparaban el desastre o la capitulación, contrajeron así una inmensa responsabilidad ante la historia. 

 
La clandestinidad franquista y el exilio político

Terminada la Guerra Civil, los militantes del POUM que por las causas más diversas permanecieron en España, pasaron sin solución de continuidad de la resistencia al estalinismo a la nueva resistencia al terror franquista. Uno de los primeros periódicos clandestinos que aparecieron en 1939 en el país fue El Combatiente Rojo, órgano de nuestros camaradas de Madrid. En Cataluña el Frente de la Libertad, primera organización de resistencia, fue creada y animada por militantes del POUM. Entre 1944 y 1950, es decir, en los años más duros del franquismo, La BatallaAdelanteCatalunya Socialista y otras muchas publicaciones aseguraron la presencia del POUM en las luchas contra la dictadura. Estas actividades, así como las realizadas durante la revolución y la guerra, supusieron para los militantes que cayeron en manos de la policía muchos y largos años de prisión o de presidio.


Pero tampoco el exilio fue fácil para los que lograron salir de España. No hubo en ninguna parte cuarteles de invierno. Los principales dirigentes del POUM —los que nos encontrábamos en la Prisión del Estado de Barcelona— fuimos evacuados de Barcelona por orden de González Peña, ministro de Justicia socialista, y conducidos cerca de la frontera; consiguieron liberarnos y fuimos acogidos por un grupo especial del Partido Socialista Obrero y Campesino de Francia (PSOP) organizado por Marceau Pivert y Daniel Guerin, que logró trasladarnos a París. Pero millares de militantes fueron a parar a los campos de concentración de Argelés y de Barcarés, de Bram y de Vernet, de donde no fue tarea fácil arrancarlos.


Dentro o fuera de los campos de concentración, encerrados o asignados a residencia en poblaciones donde se carecía de los derechos más elementales, la vida de los exiliados en Francia fue muy ingrata en los primeros años y durante la Segunda Guerra Mundial. En noviembre de 1941, un tribunal francés, bajo la presión de la Gestapo, condenó a largas penas de prisión o de trabajos forzados a varios militantes del POUM acusados de haber reorganizado su partido en Francia y de mantener contactos con los primeros grupos franceses de resistencia a la ocupación por los nazis. Este proceso injusto y bárbaro supuso largos años de encarcelamiento para hombres como Rodes, Andrade, Solano, Farré Gasso, Coll, Iglesias, Comabella o Zayuelas. Algunos de ellos fueron deportados a Alemania en 1944, donde coincidieron a veces con otros militantes del POUM detenidos en otros lugares de Francia y enviados a Dachau, Mauthausen o Buchenwald...


De un modo general puede decirse que, en contacto con la organización clandestina de España, los militantes exiliados del POUM aportaron su apoyo a las organizaciones socialistas revolucionarias clandestinas y facilitaron la evasión por España de numerosos combatientes y perseguidos de distintas nacionalidades. Por otra parte, ciertos militantes tuvieron la posibilidad de incorporarse a las guerrillas organizadas en Francia o de crear grupos de combate españoles, como en el caso del batallón Libertad que, junto con una brigada vasca, contribuyó a reducir los últimos fortines de la resistencia alemana en la costa sur del Atlántico.


Después del fin de la Segunda Guerra Mundial, el POUM pudo operar en la legalidad en el exilio, manteniendo sus organizaciones y publicando su prensa, en particular La Batalla, que ha asegurado la continuidad del marxismo revolucionario durante más de treinta años, celebrando sus conferencias, realizando múltiples actividades, estableciendo lazos de camaradería y de fraternidad con las tendencias más avanzadas del movimiento obrero internacional. Toda esta labor se desarrolló en el marco de la lucha global contra la dictadura franquista y por la reconstrucción del movimiento obrero en nuestro país, en relación constante con los grupos clandestinos del POUM y con las nuevas organizaciones que fueron surgiendo en la clandestinidad, inspirándose a veces en nuestra tradición histórica y en el marxismo revolucionario.


Para todas las organizaciones obreras, incluso las más fuertes y las que contaban con mayores apoyos internacionales, fue muy difícil resistir en los años más duros de la represión y el terror y, luego, en la época de reflujo de los años 1950 a 1962, conservar y renovar sus cuadros militantes clandestinos. Esta tarea resultó todavía más ingrata para el POUM, víctima, a la vez, de la represión franquista y de las campañas de calumnias del estalinismo.


La reconstrucción del movimiento obrero a través del movimiento huelguístico de 1962 y el proceso iniciado tras la muerte de Stalin y el XX Congreso del Partido Comunista de la URSS (PCUS) en 1956, comenzaron a modificar fundamentalmente la situación y las perspectivas. La lucha histórica del POUM contra la degeneración estalinista y su interpretación de la revolución española de 1936 —evolución socialista y no mera "guerra de independencia nacional"— comenzaron a insertarse en la nueva realidad española. Y ello provocó la aparición de nuevos grupos y organizaciones, formados generalmente por jóvenes obreros y estudiantes, muchos de los cuales se situaban en el terreno del marxismo revolucionario y de la renovación del socialismo frente al despotismo burocrático. Pero esto es ya otra historia.
 
 NOTAS

  1. Un buen trabajo monográfico sobre el Bloque Obrero Campesino es el de Andrew Charles Durgan, BOC 1930-1936 (El Bloque Obrero y Campesino), Barcelona, Editorial Laertes, 1996.
  2. La Oposición de Izquierda (bolchevique-leninista) fue creada por Trotsky en 1923 como fracción organizada contra el creciente burocratismo. Tras el exilio de Trotsky en Prinkipo estableció un contacto más estrecho con los grupos oposicionistas de otros países, constituyéndose en 1930 la Oposición de Izquierda Internacional como fracción de la IC que perseguía el objetivo de hacerla volver a sus principios revolucionarios. Hasta 1933 lucharon por la reforma de la IC y de sus partidos, aunque estaban expulsados de su seno. Después de la victoria de Hitler en Alemania, los partidarios de Trotsky empiezan a impulsar la formación de una nueva internacional, tomando el nombre de Liga Comunista Internacional que, a partir de la conferencia de Ginebra de 1936, dio paso al Movimiento por la Cuarta Internacional, antecedente para la fundación oficial de ésta en septiembre de 1938.
  3. Una antología de la revista Comunismo (1931-1934) fue publicada en 1978 por Editorial Fontamara, Barcelona.
  4. Un estudio riguroso sobre la Izquierda Comunista de España puede encontrarse en la obra de Pelai Pagès El movimiento trotskista en España (1930-1935), Barcelona, Ediciones Península, 1977.
  5. La Alianza Obrera representó una experiencia de unidad de la izquierda política y sindical, para oponerse al avance del fascismo. Surgió en Cataluña, extendiéndose especialmente a Levante, Andalucía, Asturias y Madrid. Su mayor trascendencia se produjo en Asturias, donde la Alianza Obrera desempeñó, gracias a la participación en ella de UGT y CNT, un papel fundamental durante la revolución de octubre de 1934. La Alianza Obrera representaba en aquel momento una expresión de la táctica de frente único, cuyo objetivo es permitir la unidad de los trabajadores contra un enemigo común, aun cuando estén divididos en organizaciones reformistas o revolucionarias de diferente signo. Esta idea del frente único fue objeto de expresión programática en el II Congreso de la IC (1920). Tras la consolidación del dominio estalinista en la IC se abandona la idea del frente único por los partidos comunistas.
  6. La II República atravesó, desde abril de 1931 hasta julio de 1936, tres etapas básicas: el "primer bienio" social-azañista, el bienio radical-cedista y el Frente Popular. Durante el "primer bienio" la dirección política correspondió a los socialistas (mayoritarios en las Cortes) aliados a la izquierda burguesa representada por Manuel Azaña. En 1933 se produjo el triunfo electoral de la derecha, la CEDA, gobernando inicialmente los radicales de Lerroux. La entrada de la CEDA en el gobierno, en octubre de 1934, desencadenó la insurrección de Asturias. El Frente Popular obtuvo su victoria electoral en febrero de 1936.
  7. "Las lecciones de la insurrección de Octubre", fechado a 1 de enero de 1935 y publicado clandestinamente en Barcelona, en febrero de 1935 por el BOC (este texto está incluido en el apéndice documental de la obra de Víctor Alba, La Alianza Obrera (Historia y análisis de una táctica de unidad en España), Madrid, Ediciones Júcar, 1977, pp. 214-231).
  8. La primera reunión se celebró el día 3 de febrero de 1935 y a la misma asistieron el Partit Catalá Proletari, el BOC, la Unió Socialista de Catalunya, la Federación Catalana del PSOE, el Partit Comunista de Catalunya y la Izquierda Comunista. En esa reunión se acordaron entre otros puntos que esta fusión debía llevarse a cabo sobre la base del marxismo revolucionario (el acta de la reunión se publicó en Justicia Social, Barcelona, nº 8, 25 de mayo de 1935).
  9. La Unió de Rabassaires fue una importante organización campesina de pequeños arrendatarios, fundada a comienzos de los años veinte, que alcanzó un peso social y político importante en Cataluña en los años siguientes. Ligada especialmente a ERC, formó parte de la Alianza Obrera de Cataluña constituida a finales de 1933 y de la coalición electoral Front d´Esquerres en 1936. Durante la guerra estuvo representada en el Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña y participó en los sucesivos gobiernos de la Generalitat.
  10. Editorial de La Batalla del 3 de enero de 1936.
  11. La decisión de formar las Brigadas Internacionales, bajo la iniciativa y el control de la Internacional Comunista, tuvo lugar, según la mayoría de los historiadores, en septiembre de 1936. El 12 de octubre de 1936 llegaron a Alicante los primeros voluntarios alistados en las Brigadas Internacionales. Desde allí se dirigieron a su base de entrenamiento en Albacete. En dicha fecha ya combatían en España un cierto número de militantes antifascistas extranjeros integrados en diversas unidades.
  12. George Orwell es el nombre literario de Eric Blair (1903-1950). A mediados de los años treinta simpatizó con el ILP británico, de cuyo periódico New Leader fue corresponsal al inicio de la Guerra Civil española, en la cual participó en el frente de Aragón encuadrado en una unidad del POUM. Las jornadas de mayo de 1937 le sorprenden en Barcelona y, acosado por los estalinistas, debe abandonar España. De su etapa en España es reflejo su famoso y magistral testimonio Homenaje a Cataluña. La experiencia española marcó su evolución política posterior, en el marco de una izquierda antitotalitaria, y ese antitotalitarismo está presente en sus obras más conocidas, Rebelión en la granja y 1984.
Homenaje a Cataluña
  1. http://ww2.educarchile.cl/UserFiles/P0001/File/articles-101780_Archivo.pdf

  1. Benjamin Péret (1899-1959) fue un destacado poeta surrealista. Al poco tiempo de estallar la Guerra Civil española llegó a Barcelona, como integrante de una delegación del POI, partido trotskista francés, junto a Jean Rous, para incorporarse posteriormente a las milicias en el frente de Aragón. Regresó a París en abril de 1937. Con motivo de la Segunda Guerra Mundial se exilió en México, donde mantuvo una fuerte colaboración con G. Munis y Natalia Sedova, junto a quienes desarrolló un proceso de ruptura con la IV Internacional que se materializó en 1948.
  2. Mika Etchebéhère, Mi guerra de España, Barcelona, Plaza y Janés, 1987.
  3. Se refiere al Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña, producto de la situación revolucionaria creada el 19 de julio, creado formalmente por decreto de la presidencia de la Generalitat de Cataluña el 23 de julio de 1936, que tenía por objeto "aniquilar los últimos núcleos fascistas existentes y prevenirse contra posibles peligros de fuera", así como atender a la "defensa de la República y a la lucha contra la reacción". Desde el primer momento de su constitución se convirtió en un órgano decisivo, símbolo del nuevo poder revolucionario en Cataluña, pues de él dependían los abastecimientos, la administración de justicia, la formación de unidades milicianas y su envío a los frentes, el orden público, los problemas económicos, etc. El 1º de octubre de 1936 el Comité acordó su autodisolución y sus unidades se fueron integrando en el ejército regular de la República. Sus competencias fueron asumidas por el gobierno de la Generalitat formado el 28 de septiembre de 1936 por Josep Tarradellas.
  4. En esta reunión, celebrada los días 12, 13, 14, 15 y 16 de diciembre, coincidiendo con la exclusión del POUM del Consell de la Generalitat se aprobaron una serie de resoluciones que fueron publicadas en su día por la Editorial Marxista y que han sido recogidas en una antología a cargo de Víctor Alba (La revolución española en la práctica, Madrid, Ediciones Júcar, 1977, p. 104 y ss.).
  5. Gregori Zinoviev (1883-1936) fue un bolchevique de la vieja guardia, estecho colaborador de Lenin y dirigente de la IC. Junto a León Kamenev (editor dePravda en 1917) ayudó a Stalin en la campaña contra el trotskismo, pero posteriormente formaron un bloque con la Oposición de Izquierda, capitulando ante Stalin en 1927. En 1932 fue expulsado del PC ruso, readmitido en 1993, sentenciado a diez años de prisión en 1935 y ejecutado, junto a Kamenev, bajo falsas acusaciones tras el primer proceso de Moscú.
  6. Nikolai Bujarin (1888-1938) fue un militante histórico bolchevique. Se alió con Stalin frente a la Oposición de Izquierdas de Trotsky. Fue presidente de la IC entre 1926 y 1929. A partir de 1929 encabezó la oposición de derecha contra Stalin y fue expulsado del partido. Capitulo ante Stalin y fue ejecutado tras el tercer proceso de Moscú en 1938.
  7. El 28 de septiembre de 1936 se formó, con Josep Tarradellas a la cabeza, un Consell de la Generalitat con presencia de ERC (3), CNT (3), PSUC (2), Unió de Rabassaires, Acció Catalana Republicana, dos independientes y, por el POUM, Nin como conseller de Justicia. El 16 de diciembre de 1936 se formó un nuevo Consell, presidido también por Tarradellas, en el que a la expulsión del POUM, y a la formalista retirada voluntaria del PSUC, se acompañaba una mayor presencia comunista, no como PSUC, sino a través de tres representantes de la UGT que fueron Joan Comorera, Miguel Valdés y Rafael Vidiella, conocidos miembros del comité ejecutivo del PSUC que, a las pocas semanas se convirtieron en miembros del comité central del PCE.
  8. Véase el discurso de Andreu Nin en el mitin del Gran Price de Barcelona el 6 de junio de 1936 en el cual destaca las ideas clave reseñadas por Solano de que la revolución y la guerra son inseparables y de que el proletariado no lucha por la república democrática. Para Nin "contra el fascismo sólo hay un medio eficaz de lucha: la revolución proletaria". Ese discurso está incluido en Andreu Nin, Los problemas de la revolución española, Ruedo Ibérico, Barcelona, 1978.
  9. En agosto de 1936, enero de 1937 y marzo de 1938 se celebraron en Moscú otros tantos procesos contra "el centro terrorista trotskysta-zinovietista", el "centro trotskista antisoviético" y "el bloque antisoviético de derechistas y trotskistas". A través de dichos procesos fueron ejecutados los miembros más destacados de la vieja guardia bolchevique que junto a Lenin habían dirigido la revolución y los primeros pasos del estado soviético. El principal acusado de los procesos, León Trotsky, estuvo ausente, aunque sería finalmente asesinado en 1940 por Ramón Mercader, un agente de la GPU. Para esclarecer las acusaciones contra Trotsky se creó una comisión de encuesta independiente formada por personalidades de prestigio, bajo la presidencia del filósofo norteamericano John Dewey, que se reunió en abril de 1937 y declaró a Trotsky inocente de las acusaciones formuladas en Moscú. Los procesos de Moscú fueron acompañados de la etapa más cruel de deportaciones en masa a los campos de exterminio del Gulag. Las víctimas de esta represión, el gran terror, fueron millones de obreros y campesinos, entre ellos numerosos militantes comunistas.
  10. La derrota de la sublevación militar en Cataluña puso, a partir de julio de 1936, en manos de la Generalitat, primero de hecho y luego de derecho, importantes funciones no previstas en el estatuto de Auronomía de 1932 en materia de economía, justicia, orden público y defensa. A raíz de las Jornadas de Mayo de 1937 el gobierno republicano central recuperó con crces sus competencias, llegando a nombrar un delegado de Orden Público.
  11. Se llaman checas a los locales, muchas veces secretos, utilizados por la policía política estalinista. El nombre es una derivación de la CHEKA —Comisión Pan-rusa Extraordinaria de Lucha contra la Contrarrevolución, la Especulación y el Sabotaje—, policía política soviética, creada por Lenin en diciembre de 1917 y reemplazada en 1922 por la GPU.
  12. Kurt Landau (1903-1937): ex-miembro del PC austriaco, fue uno de los dirigentes de la Oposición de Izquierda trotskista hasta 1931. Llegó a España en noviembre de 1936, colaborador de La Batalla. Detenido el 23 de septiembre de 1937 y asesinado, con toda probabilidad, por agentes de la GPU en España.
  13. Camillo Berneri (1897-1937): filósofo y periodista anarquista, una de las grandes figuras del pensamietno libertario del siglo XX. Exiliado de Italia tras la victoria del fascismo, llega a España en 1936, se incorporó a la columna miliciana Ascaso, colaboró con la emisora de radio de la CNT-FAI de Barcelona, ciudad en la que edita el periódico Guerra di classe. Fue asesinado durante las Jornadas de Mayo. Su muerte es un misterio sin resolver, siendo la hipótesis más probable su muerte a manos de agentes de la GPU, aunque también se ha atribuido a la policía secreta de Mussolini. Uno de los últimos textos que escribió fue "En defensa del POUM" (incluido en la recopilación de textos de Camillo Berneri, Humanismo y anarquismo, Madrid, Los Libros de la Catarata, 1998).
  14. En el apéndice de este libro se publica, por vez primera en España, un extracto del informe del comunista Luigi Longo, uno de los máximos dirigentes de las Brigadas Internacionales, en el que se describen los esfuerzos del estalinismo en relación con el proceso al POUM.
  15. Las declaraciones a las que se refiere Solano fueron realizadas a la profesora francesa Lilly Marcou y recogidas en el libro Le Communisme malgré tout (Entretiens avec Santiago Carrillo), Éditions PUF, París, 1984.
  16. En la literatura política dedicada al estalinismo reciben ese calificativo quienes sin ser afiliados de los partidos comunistas colaboran de forma activa con éstos, prestándoles una imagen de pluralismo en sus actuaciones.