domingo, 17 de junio de 2018

Las señoras de la guerra: Crítica del feminismo burgués y posmoderno






24 de abril de 2018

"Sobran las pruebas de la falacia del feminismo burgués de que las mujeres damos un tono más conciliador y amable a la política"

Todo el mundo recordará la foto del trío de las AzoresGeorge W. Bush, Tony Blair y José M. Aznar saludando el inicio de la invasión de Irak y la subsiguiente masacre que dura ya 15 años. El reciente bombardeo de los EEUU sobre Siria, so capa de un supuesto ataque químico por parte del gobierno de Assad, ha dado lugar a la foto de otro trío: Donald Trump, Emmanuel Macron y Theresa MayAparte de la distancia temporal, sólo hay dos diferencias reseñables entre ambas fotografías: que el tercer país convidado a la carnicería esta vez ha sido Francia (en lugar de España) y que hay una mujer en el trío. ¿Debería ser esto último motivo de satisfacción? Probablemente lo sea para quienes cifran el avance de las mujeres hacia la igualdad en su presencia en las altas esferas de la política, independientemente de qué tipo de política hagan. O quizás también para quienes utilizan los 8 de Marzo para convocar “huelgas” que son “de todas”, de lo que se infiere que también lo son de aquellas que gustan de tirar bombas sobre todo bicho viviente  para mayor gloria del capital y sus empresas armamentísticas.


El feminismo social-liberal posmoderno  dirá que

estas señoras de la guerra son una escueta

minoría, pero esto es una ilusión o un simple fallo

de cálculo

 Theresa May no tiene el brillo de Margaret Thatcher pero defiende los mismos intereses al precio y por los medios que hagan falta, como ha demostrado con la agresión a Siria, el apoyo militar a Arabia Saudí en el conflicto del Yemen -donde están muriendo miles de niños de hambre y epidemias-, la ayuda que presta al estado de Israel para que prosiga con el genocidio del pueblo palestino, y su contribución a resucitar la guerra fría entre Rusia y “Occidente”. Con todo, la May -a la que hay que agradecer que no vaya de feminista- no es la única señora de la guerra (o warmonger en su acepción en inglés). Tiene antecesoras y coetáneas. Quizás la primera en el palmarés sea Hillary Clinton -o Killary más propiamente-; pero hay otras tantas menos conocidas que no le van a la zaga en ansias bélicas. La recién nombrada directora de la CIA, Gina Haspel, tiene en su larga hoja de servicios que en 2002 supervisó las torturas a los detenidos ilegalmente en la cárcel secreta de Tailandia, una de las que mantiene EEUU en diversos puntos del globo sin que parezca remover las conciencias de los defensores de los derechos humanos. No sólo torturó sino que también destruyó las pruebas grabadas de dichas torturas cuando alguien dentro de la Agencia sopló lo que estaba pasando y obligó a que se abriera una investigación. [1] Aunque los medios del capital no pueden obviar estos hechos, celebran sin embargo que Haspel sea la primera mujer en ocupar cargo tan importante. [2]

Su paisana Nikky Haley, nueva embajadora de los EEUU en la ONU, es una reconocida ignorante e inepta, especialmente en lo que se refiere a política internacional. Sin embargo, como su jefe Trump sabe muy bien dar la nota y practicar el matonismo (o bullying). En su primera aparición en la sede de las Naciones Unidas, la republicana y cristiano-sionista dijo que llegaba con papel y lápiz para tomar nota de los países que no se sometan a la voluntad de los EEUU.   En la conferencia anual del poderoso AIPAC (America Israel Public Affairs Committee) en marzo del año pasado, manifestó sin sonrojo que ella lleva tacones altos, no por moda, sino para golpear con ellos a los que se porten mal (con Israel). Y aún añadió amenazas a quienes en el Consejo de Seguridad de la ONU voten a favor de la condena al estado de Israel o se abstengan en ella, porque deben saber que “ha llegado un nuevo sheriff a la ciudad”[4]En realidad, sheriffs de este tipo con tacones los hallamos también en Israel, incluso con cara de dulce adolescente, como Adelet Shaked, que en 2015 fue nombrada ministra de justicia. Abogada declarada del genocidio palestino, en su Facebook publicaba que había que matar también a todas las madres palestinas y derribar sus casas “para que no sigan criando serpientes”. [5] La joven ministra fue objeto de rabiosos insultos sexistas. Pero reprobables como estos puedan ser, lo peor es que sirvieron de cortina de humo para no hablar de su propio racismo, sexismo y clasismo, al desear el exterminio de mujeres palestinas la mayor parte de las cuales viven en la indigencia, especialmente en esa cárcel a cielo abierto que es Gaza. [6]

 Por mucho que las llamemos ministras, juezas,

fiscalas y portavozas seguirán siendo “novias

de la muerte”. En la opresión y explotación de

la mayoría de mujeres participan hombres y

mujeres


   El feminismo social-liberal posmoderno, convocante de marchas y huelgas de mujeres, ampliamente difundidas en los medios del capital, dirá que estas señoras de la guerra son una escueta minoría, y por eso dejan claro en su web que el suyo es un feminismo “del 99 por ciento”. [7] Pero esto es una ilusión o un simple fallo de cálculo. Detrás, debajo y sustentando a este uno por ciento de mujeres poderosas hay todo un elenco de funcionarias, abogadas, policías, académicas, periodistas, arribistas, oportunistas..., algunas fervientes defensoras del imperialismo yanqui. El programa más visto de la cadena de TV norteamericana MSNBC lo dirige Rachel Maddow, (en inglés aquí) buque insignia del progresismo demócrata por ser una periodista altamente preparada y declaradamente lesbiana. Esto no le impide dedicar todo su poder mediático a la manipulación de las audiencias para que crezca el consentimiento a un posible ataque a Rusia, Irán o Corea. [8] La Maddow es tan buena warmonger, que se la recompensa con seis millones de dólares al año, lo que muchísimas norteamericanas no alcanzarían a ganar en seis vidas.[9]


 
      Aquí en nuestro suelo no escasean ejemplares de este tipo. Por mucho que las llamemos ministras, juezas, fiscalas y portavozas (porque al parecer no vale con decir una juez, una fiscal o una portavoz), seguirán siendo “novias de la muerte” con mantilla, como la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal; ejercerán la represión, que es claramente de clase, sobre quienes se expresen contra el poder establecido o participen en manifestaciones y huelgas; y dictarán órdenes de desahucio a familias sin recursos. No cabe más prueba de la falacia que encierra la idea extendida por el feminismo burgués de que las mujeres damos un tono más conciliador y amable a la política o que hay una “política femenina” y una “política masculina”, o que hay que “feminizar la política”. Porque no se trata de hormonas, ni de un cierto tipo de educación, sino de la firme voluntad de acabar con el sistema de explotación y opresión en el que vivimos. El movimiento obrero femenino que dio a luz al 8 de Marzo a comienzos del siglo XX, lo entendió perfectamente así.


"No se trata de hormonas, ni de un cierto tipo

de educación, sino de la firme voluntad de

acabar con el sistema de explotación y

opresión en el que vivimos, como entendió el

movimiento obrero femenino que dio a luz al 8

de Marzo"

No confundamos los términos. En la opresión y explotación de la mayoría de mujeres, las que no contamos con más medio de vida que nuestra fuerza de trabajo, las que no tenemos techos de cristal sino de pedernal, participan hombres y mujeres. Nuestra emancipación pasa por abolir la sociedad de clases, que mantiene intacta e incluso reforzada la subordinación femenina. Por eso, ni las señoras de la guerra, ni quienes las jalean, ni quienes prefieren correr un velo de silencio sobre ellas, son nuestras hermanas, sino nuestras enemigas de clase. 

Notas y referencias bibliográficas:


[1] 
El “soplón” fue John Kiriakou, ex-agente de la CIA, condenado a 30 meses de cárcel por filtrar información sobre la técnica de tortura llamada “waterboarding”. Se puede hallar la información resumida en Wikipedia.








[4] Se puede leer toda la declaración en





[5]Véanse las declaraciones de Shaked y Haley en este vídeo: http://www.renegadetribune.com/extreme-zionism-nikki-haley-ayelet-shaked/



[6] Véase en el digital Haaretz el artículo “Who cares if she is beautiful? Adelet Shaked is dangerous” de 14 de mayo de 2015.  












Las señoras de la guerra: Crítica del feminismo burgués y posmoderno



Las señoras de la guerra: Crítica del feminismo burgués y posmoderno



Estados Unidos: el oscuro pasado de Gina Haspel, la veterana espía que se convertirá en la primera mujer que dirige la CIA





George Soros

La lucha por la supervivencia del orden liberal



Ayelet Shaked, la ministra de Justicia de la que todo el mundo habla

https://www.20minutos.es/noticia/2462214/0/ayelet-shaked/ministra-justicia-israel/en-boca-de-todos/

La nueva ministra de Justicia de Israel abogó por matar a las madres palestinas



Ayelet Shaked, la nueva Ministra de Justicia israelita es una racista radical





El reciente bombardeo de los EEUU sobre Siria, so capa de un supuesto ataque químico por parte del gobierno de Assad, ha dado lugar a la foto de otro trío: Donald Trump, Emmanuel Macron y Theresa May”

En este documento desenmascaro el supuesto ataque químico por parte del gobierno de Assad

Desenmascarando la hipocresía de las ONGs “humanitarias” al servicio del imperialismo, deciden qué países deben ser intervenidos militarmente, fabricando pruebas falsas. Segunda parte.



La señora Clinton y su techo de cristal.

17 de noviembre de 2016

Tita Barahona


La señora Clinton y su techo de cemento: sobre la incongruencia del discurso liberal y feminista posmoderno

 17 de noviembre de 2016

Tita Barahona





Feminismo emancipador o revolucionario. Las mujeres revolucionarias de la clase trabajadora contra el feminismo burgués. El origen del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora.




La Marcha Internacional de mujeres o la artera instrumentalización del feminismo



sábado, 16 de junio de 2018

La Marcha Internacional de mujeres o la artera instrumentalización del feminismo






30 de enero de 2018


"Hoy hasta la elite mundial capitalista se ha vuelto feminista, como hemos visto en Davos"



  Probablemente a estas alturas muchas personas observadoras se habrán percatado de que la denominada Marcha Internacional de Mujeres (Women's Global March), de la que recientemente se ha celebrado la segunda edición anual, es un apéndice del Partido Demócrata de los EE.UU. y por ende de los intereses reales que representa. En lo que sigue se ofrecen algunos datos que corroboran esta impresión, con una pizca de historia (que siempre ofrece mayor perspectiva), y se propone una reflexión sobre las implicaciones que ello tiene para los movimientos de emancipación, especialmente el feminista.


    El Partido Demócrata es una de las dos cabezas del único cuerpo que controla todos los aparatos del Estado norteamericano en beneficio de la clase capitalista. Para mantener la ficción de que sus políticas y valores son diferentes a las del Partido Republicano, los demócratas se presentaban antes como el partido de la “clase media”es decir, las familias trabajadoras en pos del “sueño americano”. Desde los años 80, cuando los intelectuales ultra liberales dijeron que ya no había que hablar de clases, que había que pregonar que estas habían desaparecido y ya no creaban identidad, el Partido Demócrata dirigió de forma más firme sus reclamos electorales a otras identidades: las de género, raza, religión, orientación sexual, etc. Hicieron una fuerte labor de cooptación de grupos  de mujeres, asociaciones por los derechos civiles, inmigrantes..., lo que consiguieron en buena medida inyectándoles financiación a través de una red de fundaciones. Paralelamente patrocinaron el ascenso social de una minoría de mujeres, afro-americanos e hispanos, a los que colocaron en el propio partido, el congreso y el senado. La clase trabajadora, mientras, era desahuciada. Bill Clinton y señora se encargaron de recortar el ya de por sí raquítico estado del bienestar, de expandir a niveles sin precedentes el encarcelamiento masivo, de firmar tratados de libre comercio como el NAFTA y de dar rienda suelta a Wall Street.

El feminismo no es patrimonio de las señoras

de la clase dominante o aspirantes a ella que se

aprovechan del trabajo de otras y de las luchas de

otras para su beneficio personal o político


   El descontento que produjo la guerra de Irak, bajo el mandato de George W. Bush, fue aprovechado por el Partido Demócrata para jugar la baza de la identidad de raza, que reforzaba el tradicional apoyo de la comunidad afro-americana al Partido Demócrata, con un programa atrayente para más sectores sociales, que prometía entre otras cosas parar la guerra y cerrar la prisión ilegal de Guantánamo. Así fue cómo, en la tierra del Ku-Klux-Klan y las leyes Jim Crow, por primera vez un negro (además, de nombre musulmán),
Barak Hussein Obama, alcanzaba la presidencia de la nación. Juraba su cargo con la mano sobre la biblia de Martin Luther King, al que sometieron a un proceso de blanqueado y esterilizado para despojarlo de sus adherencias anti-capitalistas. La población negra no cabía de gozo. La “comunidad internacional” y sus medios le dieron al atractivo Obama la bendición Urbi et Orbi y el premio Nobel de la Paz antes de que emprendiera siete guerras. Aquella inicial emulsión de esperanza de la población trabajadora negra acabó en cenizas, pues no han visto ventaja alguna en tener a un “hermano” presidente, como tampoco la habrían visto la mayoría de las mujeres de haber tenido una “hermana” presidenta. Y, con ella (I'm with her, decían sus incondicionales) se cambió a la baza del género. Hillary Clinton se presentaba como feminista por el hecho de competir con un hombre (tanto en las primarias demócratas como en las presidenciales), y porque el pseudofeminismo liberal-posmoderno que se promovió en las universidades había decretado que ser mujer en la alta política ya te gradúa de feminista. Y aun parece que la mezcla de género y raza se postula para las próximas presidenciales en la figura de una multimillonaria, reina del show-business, llamada Oprah Winfrey, que se ha uncido al carro del feminismo rosa liberal-demócrata en su discurso de la entrega de los premios Globos de Oro. 

Oprah Winfrey






Manifestación "por los derechos de las mujeres" promovida  por el Partido Demócrata

La derrota de Hillary ante un baboso que alardeó de agarrar a las mujeres por el pussy (gatito), fue devastadora para las bases y el aparato del Partido Demócrata. En seguida, surgiendo de lugares aparentemente no conectados con el partido, un grupo de mujeres empresarias y directoras ejecutivas de diversas instituciones y ONG's pusieron manos a la obra para organizar una gran movilización de protesta para el día siguiente en que Trump jurara el cargo. No lo tuvieron difícil. Desde los propios inicios, la campaña tuvo recursos, entre ellos el apoyo de la plataforma Move on, ligada a la Open Society Foundation, y una amplia cobertura mediática. Prácticamente todos los medios controlados por las seis grandes corporaciones que dominan las ondas, se hacían lenguas de la proyectada Marcha de Mujeres en Washington. En realidad, no se convocaba sólo a mujeres, sino a la “gente de todos los géneros, edades, razas, culturas, afiliaciones políticas, discapacidades y antecedentes (sic)”, con el fin de “afirmar nuestra común humanidad y pronunciar nuestro valiente mensaje de resistencia y autodeterminación”.

Más vergonzoso fue ver a una Angela Davis, 

otrora referente del feminismo negro 

revolucionario, vendida al Partido Demócrata

para servir de reclamo a los sectores izquierdistas

“Resistencia” era ya el lema del Partido Demócrata en su nuevo papel de oposición. Por supuesto, como se saben el ombligo del mundo, quisieron que la convocatoria tuviese réplicas a nivel global. Para la pátina feminista que debía tener el evento, ligaron oportunistamente su lucha con las que en meses previos habían protagonizado las mujeres en Argentina, India, Polonia, Irlanda, contra la violencia machista y los recortes de los derechos reproductivos. Y, para garantizarse la simpatía mundial, los grandes medios ya habían denigrado lo suficiente a Trump (no digo inmerecidamente sino interesadamente). Elaboraron una tabla reivindicativa que contenía una ensalada de muy variados elementos: tiraron de las justas demandas de los grupos de oposición que están hoy más activos en EEUU: contra el encarcelamiento masivo y la brutalidad policial, los que luchan por la extensión de los derechos reproductivos y la sanidad pública, por el aumento del salario mínimo, por los derechos de los inmigrantes sin papeles, contra la contaminación del agua..., casi siempre con la coletilla  “para todas las mujeres, incluidas negras, indígenas, pobres, musulmanas, lesbianas, discapacitadas, queer y trans”. Todo resumido en la demanda de “una economía que funcione con transparencia, responsabilidad, seguridad y equidad” (lo que quiera que eso sea). Curiosamente, ninguna mención a la política exterior norteamericana.

Bajo el lema “Los derechos de las mujeres son derechos humanos”, el 21 de enero de 2017 se llenaron las calles de Washington, otras ciudades de EEUU y más allá de una marea colorista, en la que destacaban los gorros de lana rosa con orejas de gato (en alusión al pussy), que hoy son ya merchandising. Las manifestaciones fueron, en efecto, multitudinarias. A diferencia de otras, sin policía acosando y con la presencia de señeros políticos y políticas demócratas, que tuvieron que aguantar algún abucheo; no así las celebrities de Hollywood y la industria del atontamiento -ya se sabe, feministas de toda la vida-, cuyos discursos fueron vitoreadas por la multitud mientras los periodistas rosas (Vogue, Vanity Fair...) sacaban fotos. Más vergonzoso fue ver a una Ángela Davis, otrora referente del feminismo negro revolucionario, vendida al Partido Demócrata para servir de reclamo a los sectores izquierdistas(cuando se cae desde muy alto se llega muy bajo).



Ángela Davis, ex revolucionaria cooptada en la actualidad por el Partido Demócrata, sugirió la necesidad de votar por Hillary Clinton en las pasadas elecciones presidenciales de EE.UU., como mal menor frente a Donald Trump

 Al día siguiente, los medios calificaban el evento como la mayor manifestación en la historia de EEUU. Entusiasmadas por el éxito, en febrero ya estaban las promotoras pergeñando la organización de una International Women's Strike (Huelga Internacional de Mujeres), para celebrar el 8 de Marzo. En septiembre, la revista Time las incluía en la lista de las personas más influyentes de 2017.


Ha pasado un año desde entonces. En todo este tiempo, el nuevo programa político del Partido Demócrata se resume en una frase: no somos Trump; y su estrategia en una somera etiqueta-hashtag: Resistance. Su práctica en el día a día, sin embargo, ha sido la de votar con los republicanos el aumento del gasto militar, los ataques a Siria, el espionaje masivo, el fin de la neutralidad en Internet, la eliminación de controles a los grandes bancos, la privatización de la enseñanza, el alza del precio de los medicamentos... Hoy se venden como los defensores de los inmigrantes sin papeles, cuando las deportaciones masivas comenzaron en la era de Obama. La resistance es en realidad assistance. Pero, de puertas afuera, la resistance prosigue, y este año hemos sido debidamente informados tanto de los preparativos como del desarrollo de la Segunda Marcha Global de Mujeres, celebrada entre el 20 y 21 de enero. El mismo programa-revoltijo que esta vez incluye a los dreamers (inmigrantes que llegaron siendo niños y están en riesgo de deportación). Pero la marcha ha tenido menos afluencia y seguimiento internacional, ya que algunos grupos han retirado su adhesión al darse cuenta de la manipulación. Esta ya se presenta sin caretas. Este año el lema ha sido Power to the Polls (poder a las urnas), una auténtica campaña de registro de votantes para el Partido Demócrata, aunque esto último, claro, no se dice abiertamente. Las llamadas mid-term (elecciones a mediados de mandato para renovar el congreso y parte del senado) están cerca. Las mismas celebrities en las tribunas, esta vez pidiendo a las mujeres que se “empoderen” presentándose como candidatas. La misma sobre-exposición mediática, que no se presta cuando son trabajadoras y trabajadores quienes organizan huelgas y manifestaciones; porque, en definitiva, las Marchas no ponen en absoluto en peligro al Estado y los empresarios al ser un tipo de disidencia totalmente controlada por los aparatos de esas mismas clases.


    Hoy hasta la elite mundial capitalista se ha vuelto feminista. Lo hemos visto en la cumbre económica de Davos. Poniendo en la presidencia del foro a cuatro señoras privilegiadas cuya misión es arruinar la vida a la mayoría de mujeres y hombres del mundo, se nos intenta convencer de que eso es feminismo. Es una de las maneras de succionar toda la savia revolucionaria de este movimiento histórico para convertirlo en un trending-topic, una empresa capitalista o un guiñapo.


La emancipación social de todas las mujeres -no de

unas pocas- está íntimamente ligada a la

emancipación social del trabajo, lo cual sólo es posible

con la lucha de la clase explotada a la que

pertenecemos

En el movimiento feminista siempre hubo una corriente que tuvo claro que el destino social de nuestro sexo va ligado a la evolución general de la sociedad, cuya principal fuerza motriz es el trabajo y la vida económica. La emancipación social de todas las mujeres -no de unas pocas- está, por tanto, íntimamente ligada a la emancipación social del trabajo, lo cual sólo es posible con la lucha de la clase explotada, a la que pertenecemos. El feminismo es patrimonio de todas las mujeres que dedicaron y dedican su vida a este objetivo, no de las señoras de la clase dominante o aspirantes a ella que se aprovechan del trabajo de otras y de las luchas de otras para su beneficio personal o político. Hoy, sin embargo, cuatro décadas de neoliberalismo han convertido a las corrientes liberal-posmodernas, con sus políticas de la identidad, en hegemónicas dentro del feminismo llamémosle institucional. Han tenido todos los medios para ello. El feminismo revolucionario y, para el caso, cualquier movimiento de liberación, cualquier organización que verdaderamente luche por superar la explotación y la opresión construyendo el socialismo, debe reflexionar hasta dónde quiere ser cooptado, manipulado e instrumentalizado; hasta qué punto va a consentir que nuestras justas reivindicaciones sirvan para sazonar platos que no son nuestros.





Watch legendary activist Angela Davis rally Women's March On Washington



La Marcha Internacional de mujeres o la artera instrumentalización del feminismo

Tita Barahona   01/02/2018




La señora Clinton y su techo de cristal.

17 de noviembre de 2016

Tita Barahona


La señora Clinton y su techo de cemento: sobre la incongruencia del discurso liberal y feminista posmoderno

 17 de noviembre de 2016

Tita Barahona




Foro Económico Mundial



¿Dónde estallará la próxima crisis económica mundial?
Foro Económico Mundial en Davos 2016


Foro Económico Mundial en Davos 2016

¿Dónde estallará la próxima crisis económica mundial?

2 DE FEBRERO DE 2016 






Las mejores historias de Davos 2018

Es la primera vez que la Reunión Anual del Foro presenta un panel de copresidentes exclusivamente femeninos, algo que la Directora Gerente del FMI Christine Lagarde celebró.

La primera ministra noruega Erna Solberg pidió un nuevo enfoque en la corrupción y los flujos de dinero ilegal y pidió medidas para una mayor igualdad de género. La educación de las niñas es el primer paso, dijo.

Chetna Sinha, fundadora y presidenta de la Fundación Mann Deshi, pidió acceso financiero para todos. Anunció un fondo de inversión alternativo para mujeres empresarias por valor de 100 millones de rupias.







Las principales historias de economía de la semana
Cifras y datos. Pedro Sánchez asumió como presidente del gobierno español y su gabinete está conformado por 11 mujeres y 6 hombres, un hito en el mundo que además rompe con los roles de género en la asignación. (eldiario.es) Hay varias circunstancias que pueden explicar este inaudito incremento de mujeres en el Gobierno. (El País)







Qué es el Foro de Davos


¿Qué es el Foro de Davos y por qué es tan importante?

FORO DE DAVOS 2018

23/01/2018




La organización “feminista” FEMEN apoyan la “primavera” nazi en Ucrania



Desenmascarando la hipocresía de las ONGs “humanitarias” al servicio del imperialismo, deciden qué países deben ser intervenidos militarmente, fabricando pruebas falsas. Segunda parte.




Feminismo emancipador o revolucionario. Las mujeres revolucionarias de la clase trabajadora contra el feminismo burgués. El origen del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora.





Revelan vínculos abundantes entre las protestas anti-Trump por todo el mundo y George Soros


George Soros donó casi 90 millones de dólares a grupos feministas ant-Trump



Toda la verdad sobre el falso feminismo contra Trump



¿Quién financió la marcha de mujeres contra Trump?



Soros impulsa los movimientos pro-abortistas de Polonia



Aconsejo leer en comentario, he puesto una recopilación de textos relacionados.


"Revolución de color" en contra de Donald Trump. George Soros detrás de las protestas anti-Trump.

21 de enero de 2017 
Se demuestra que George Soros y otras fundaciones, financia el movimiento feminista interclasista, como botón de muestra, la celebración del 8 de marzo del 2017 y del 2018.


Ante la campaña del  feminismo burgués, Ana Botín y Meghan Marklese  se declara feminista.




Soros dona 90 millones de dólares a grupos feministas para boicotear el estreno de Trump



Marcha de las Mujeres en Washington



2017 Women's March / 2017 marzo de la mujer




Women's Global March


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Marcha de las Mujeres en Washington el 21 de enero de 2017

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DEMONSTRATION 15 APRIL FOR RIGHTS & FREEDOMS, FOR DEMOCRACY AND COHESION

MANIFESTACIÓ 15 ABRIL PELS DRETS I LES LLIBERTATS, PER LA DEMOCRÀCIA I LA COHESIÓ



15-Abril: Pels drets i les llibertats, per la democràcia i la cohesió, us volem a casa!

15-Abril: Por los derechos y las libertades, por la democracia y la cohesión, queremos en casa!


Organizaciones y sindicatos impulsan el Espacio Democracia y Convivencia como red para superar el "bloqueo" en Cataluña

03/27/2018





2018 Marcha de Mujeres



Todas las Marchas de las Mujeres que se están planeando para 2018

29 de noviembre de 2017

El año pasado, se anunció la primera Marcha de la Mujer -con sus caprichosos gatitos rosas combinados con un mensaje serio y serio sobre la violencia sexual- para Washington e inspiró marchas hermanas en todos los estados de EE. UU. Y en varias ciudades del mundo. Se estima que 4 millones de personas marcharon a nivel nacional, superando con creces las expectativas. Aunque la marcha fue impulsada por Hillary Clinton, perdiendo las elecciones al presidente estadounidense Donald Trump (y celebrada al día siguiente de su toma de posesión), se trató de todos los sistemas que amenazan la igualdad, la salud y los derechos humanos de las mujeres.




La Marcha de Mujeres sobre el Pentágono: ¿Por qué esta no tendrá la misma repercusión que las otras?

30 de marzo de 2018














viernes, 15 de junio de 2018

Ahora más que nunca. No bajemos la guardia en la lucha por nuestras pensiones.






Por Espacio de Encuentro Comunista        13 Jun 2018


Hay un error frecuente en amplios sectores de la clase trabajadora y de sus organizaciones, estables o coyunturales: la creencia en que dentro del Estado burgués y de una sociedad capitalista hay gobiernos amigos y enemigos. No existe tal cosa, del mismo modo que tampoco existe la cuadratura del círculo.


La apariencia de mayor o menor sensibilidad a nuestras demandas y exigencias como clase tiene que ver con la forma; casi nunca con el fondo de la cuestión. 


En un Estado capitalista en el que el capital exige la austeridad a los gobiernos, y en el que lo que es gasto social se opone a la idea de rentabilidad y beneficio para el sistema económico, no hay lugar para grandes esperanzas en que la situación de la clase trabajadora, se encuentre ésta en su etapa biológica activa o de pensionista, vaya a cambiar significativamente.

Frente a la “ilusión democrática” y de progreso que han generado en distintos momentos los gobiernos del cambio (González y Zapatero), la experiencia histórica se ha mostrado siempre tozuda. En ambos momentos los recortes de conquistas sociales que supusieron las sucesivas reformas laborales y de pensiones de uno y otro fueron anticipaciones a las posteriores vueltas de tuerca que luego aplicaron aún con más dureza los sucesivos gobiernos de Aznar y de Rajoy. 


Con estas experiencias, no cabe esperanza alguna que no se base en la propia confianza en la lucha y a arrancar conquistas de cualquier gobierno, del signo que sea, a partir de la autoorganización de clase, la movilización, la lucha y la presión populares. 



Los ejemplos que estos días nos han dado CCOO y UGT de no exigir al gobierno la derogación de la reforma laboral, cuestión ésta que ha cogido al vuelo la nueva ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, al afirmar que "la reforma laboral no se puede derogar alegremente" y de la desconovocatoria de la movilización que tenían prevista para el sábado 16 de Junio de cara a la negociación sobre salarios, es el camino más seguro para la claudicación y la traición a nuestra clase. 


Tanto el gobierno anterior como el nuevo y sus voceros mediáticos se han empeñado de modo insistente en que la cuestión de las pensiones se centrase en la actualización de las mismas en torno al IPC, para escamotear los planes regresivos sobre sus recortes futuros a través del llamado factor de sostenibilidad o las propuestas de complementariedad de las pensiones públicas a través de los planes de pensiones privados. 


El martes 12 de Junio la reunión del Pacto de Toledo ha cerrado filas en torno a la cuestión de la actualización de las pensiones en torno al IPC. El debate entre los progres y la derecha oficial sobre si se debe blindar dicha actualización para todos los pensionistas o solo para los perceptores de las cuantías más bajas, o de si ha de haber o no flexibilidad respecto a que las pensiones se eleven al IPC en los años de expansión económica o también en los de contracción, oculta factores estructurales sobre el modo de garantizar que sigan siendo públicas y suficientes a largo plazo. Ésta es la trampa de los parches que los partidos del capital (todos los parlamentarios) van poniendo para no abordar el elemento central de la cuestión: la fuente de financiación. 


En Marzo pasado el ECC en un comunicado titulado “Tras el éxito del 17M, clarifiquemos posiciones en la lucha en defensa de nuestras pensiones” las siguientes exigencias, que eran también las de la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones, que siguen siendo vigentes, porque no son coyunturales sino estructurales: 


Desde el EEC venimos defendiendo desde hace tiempo también que la defensa de las pensiones públicas requiere:

  • El rechazo al Pacto de Toledo, a su separación de fuentes y a su apoyo con desgravaciones fiscales a los fondos privados de pensiones.
  • Pensión mínima igual al salario mínimo (1084 euros) y revalorización según IPC
  • Derogación de las dos últimas reformas de las pensiones: la del PSOE (2011) y la del PP (2013).
  • Jubilación ordinaria a los 65 años
  • La superación de la doble fuente de financiación de las pensiones contributivas (a las que se hace depender de las cotizaciones sociales), por un lado, y de las no contributivas (que dependen de los Presupuestos Generales del Estado, PGE)
  • La unificación de ambas fuentes en una sola, vinculándola a los PGE, del mismo modo que se hace con la enseñanza y la sanidad, pues la garantía de los derechos históricos conquistados por la clase trabajadora a través de sus luchas es responsabilidad del Estado.
  • El incremento de las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social y de los impuestos a los empresarios y grandes fortunas, pues ha sido nuestro trabajo a lo largo de nuestras vidas lo que ha hecho posible sus beneficios empresariales. La explotación laboral del trabajador y la sobreexplotación del mismo es la base de la plusvalía en la que se asienta la ganancia del capital.

Por todo lo anterior proponemos mantener la presión, la movilización y las reivindicaciones concretas porque lo que se negocia en el Pacto de Toledo no representa nuestros intereses, ni nosotros, los trabajadores futuros perceptores de las jubilaciones y pensionistas actuales, estamos presentes en esas negociaciones haciendo valer nuestras reivindicaciones.

GOBIERNE QUIEN GOBIERNE, LOS DERECHOS SE DEFIENDEN






La burguesía financiera internacional atreves de sus órganos financieros como son el Banco Mundial, El FMI (Fondo Monetario Internacional), la Organización Mundial del Comercio, la OCDE, etc. , con las burguesías nacionales, son los que dictan las políticas del Estado capitalista,  que es “el Consejo de administración que rige los intereses colectivos de la clase burguesa”.




‘Saqueo y sabotaje de los fondos de pensiones. Cronología de las contrarreformas laborales, sanitarias y de las pensiones, por la burguesía contra la clase obrera en el Estado capitalista español



Desenmascarando el engendro del movimiento 15 M o Spanish Revolution. Las tides o mareas ciudadanas de colores. Tercera parte.