miércoles, 2 de septiembre de 2015

El lado oscuro y destructor de las ONGs




29/08/2015

Hay unas 40.000 ONGs subvencionadas por los regímenes de EEUU y la UE, que fueron creadas para ser instrumentos globalizadores de Washington y Bruselas

                                   Mala gente que camina
                                 y va apestando la tierra…

Antonio Machado, 1875-1939, en el poema "He andado muchos caminos"


Desde los años 1980 las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) se expandieron por todo el mundo abriendo un importante espacio político, cultural y socio económico, prácticamente en cada rincón del planeta. Se calcula que actualmente hay más de 10 millones de ONG en el mundo. En la India, por ejemplo, hay una ONG por cada 600 personas.


Para lograr esto, los medios de comunicación globalizados destacan día a día su rol en la educación, la lucha contra la pobreza y el analfabetismo, la protección del medio ambiente, la promoción de libertades civiles, protección de los derechos humanos etc. Pero ocultan su lado oscuro.


Hay aproximadamente unas 40.000 ONG subvencionadas por los gobiernos norteamericanos y europeos y que fueron creadas con el fin específico de ser instrumentos de los globalizadores de Washington y Bruselas. La idea de montar organizaciones no gubernamentales que podrían ser utilizadas por los servicios de inteligencia para la creación de las redes sociales en África, Asia y América Latina con el propósito de promover los intereses norteamericanos, surgió inicialmente al final de los años cuarenta. Sin embargo, este proyecto demoró casi una década y recién fue puesto en marcha en 1961 impulsado por el triunfo de la revolución cubana en 1959, cuando por una orden ejecutiva fue creada la Agencia de EEUU para el Desarrollo (USAID). Su propósito oficial fue reforzar la política exterior norteamericana cooperando con los países receptores de la ayuda en áreas económica, agrícola, sanitaria, política y humanitaria.


En 1972 el profesor norteamericano William A. Douglas elaboró una idea más compleja del prototipo de una futura ONG en su libro “Developing Democracy”. Según el estudioso, la gente en Asia, África y Latinoamérica eran como unos “niños” que necesitaban para su desarrollo, en términos norteamericanos, “tutela, reglamentación y el control del gobierno de EEUU”. Posteriormente este concepto abarcó todo el planeta, incluyendo al pueblo norteamericano. Para Douglas, el proceso de transformación global no podría ser realizado a través de los gobiernos, se necesitaba crear organizaciones de base en cada lugar del planeta bajo el control de unas agencias especializadas estadounidenses. Estas organizaciones de base tomaron en los años 1980 la forma de Organizaciones No Gubernamentales que fueron incorporadas como instrumentos vitales del “Proyecto Democracia” para fortalecer la globalización neoliberal del mundo entero bajo la tutela de Washington.


Para cumplir con su tarea, las ONG bajo el control del departamento de Estado tenían que desestabilizar a los gobiernos no afines a la política norteamericana a través de un trabajo sutil, encubriendo sus propósitos subversivos con unos programas reales como la lucha contra la pobreza extrema. A la vez, fue precisamente USAID la que envió al famoso especialista norteamericano en tortura Dan Mitrione a Brasil en 1960-1967 [en 1964 fue el golpe de Estado], a República Dominicana en 1965 [el año de la invasión yanqui] y a Uruguay en 1969-1970 [donde fue finalmente capturado y ajusticiado por los Tupamaros]. También la USAID participó activamente en todos los golpes de Estado e intentos de golpes que tuvieron lugar en África, Asia y Latinoamérica desde 1961 hasta ahora, en estrecha colaboración con la CIA, DIA (Servicio de Inteligencia Militar, el FBI, la DEA [Agencia "contra" la droga], NSA (Agencia Nacional de Seguridad) etc.


Mientras existía la Unión Soviética y el campo socialista, USAID junto con otras ONG, como la Fundación Nacional para la Democracia (NED) hicieron todo lo posible para contener la influencia ideológica de la URSS siendo misioneros ideológicos y operativos del imperio durante la Guerra Fría. Las revelaciones sobre la participación de la CIA y su organización encubierta USAID en el asesinato de Patricio Lumumba en Congo, en la muerte de Salvador Allende en Chile y cientos de atentados contra Fidel Castro obligaron al gobierno norteamericano a crear la NED en 1983. El presidente Ronald Reagan anunció entonces que “este programa no actuará desde las sombras. Va ser visible y al mismo tiempo consistente con los intereses nacionales de EEUU.


Su creador, el profesor de Georgetown University Allen Weinstein, fue más específico cuando en 1991 durante una entrevista declaró: “la gran cantidad de tareas que cumplimos hoy día fueron, 25 atrás, responsabilidad de la CIA”. Unos años antes, en 1986, el primer director de la NED, Carl Gershman, reconoció que su organización era una fachada de la CIA.


En la Declaración de Principios firmada por sus líderes neoconservadores, Elliot Abrams (envuelto en el escándalo Iran-Contra), Francis Fukuyama (autor de 'El fin de la Historia y el último hombre'), Zalmay Khalilzad (ex embajador de EEUU en Irak y Afganistán) y Vin Weber (uno de los autores republicanos del Proyecto del Nuevo Siglo Norteamericano), se afirma que “tenemos que aceptar la responsabilidad de asumir el rol único en la preservación y extensión de un orden internacional amigable con nuestra seguridad, prosperidad y nuestros principios”.


Para cumplir con esta tarea la NED junto con sus cuatro organizaciones: Free Trade Union Institute, Centre for International Private Enterprise, the National Republican Institute for International Affairs, the National Democratic Institute for International Affairs y su subordinada la ONG Freedom House, en coordinación con la USAID, se dedican oficialmente a financiar y canalizar las fuerzas de las principales organizaciones de la sociedad civil en casi 100 países del mundo. Para esto tienen un fuerte presupuesto: para el año fiscal 2016 la USAID dispone de 22,3 mil millones de dólares y la NED tiene a su disposición 170 millones. Con este dinero no es difícil crear ONGs afines a los intereses norteamericanos utilizando las organizaciones de base.


Esto explica porqué los indígenas misquitos de Nicaragua se convirtieron en colaboradores de los contrarrevolucionarios y de la CIA durante la revolución sandinista. También aclara la reciente marcha indígena contra el gobierno de Rafael Correa después que el presidente de Ecuador cuestionó la labor de 31 ONG en Amazonía con un presupuesto de 56,2 millones de dólares provenientes de la NED, USAID y varias otras ONG extranjeras, esencialmente norteamericanas. Los indígenas de la región amazónica marcharon 700 kilómetros para protestar violentamente contra una posible futura reelección de Rafael Correa.


Una de las tareas de las ONGs afines a los intereses de los globalizadores es formar a miles de disidentes en los países que no siguen el rumbo norteamericano e influir en las elecciones presidenciales, legislativas y municipales en esas naciones. Según los cálculos del departamento de Estado, en cada país que no está de acuerdo con la política norteamericana hay no menos de un 10 por ciento de la población que apoya a Norteamérica. Y puede formar una quinta columna para desestabilizar el gobierno en países como Rusia, China, Cuba, Venezuela, Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia, Nicaragua, Armenia, Bielorrusia, Tayikistán, Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Uzbekistán o Egipto.


Entonces la cuestión es organizar y financiar a los potenciales descontentos y lavarles el cerebro a través de los medios de comunicación. Así sucedió en Polonia en 1989 cuando la NED, en colaboración con el Vaticano, entregó al movimiento Solidaridad 2,5 millones de dólares con la condición de promover la candidatura de su líder pro norteamericano Lech Walesa a la presidencia. Posteriormente la NED y USAID financiaron organizaciones tales como “OTPOR” en Serbia, “KHMARA” en Georgia, “PORA” en Ucrania, “KELKER” en Kirguistán, “ZUBR” en Bielorrusia. Después promovieron la “revolución de las rosas” en Georgia, la “revolución de los tulipanes” en Kirguistán, la “revolución naranja” y posteriormente “Maidan” en Ucrania. Intentaron sin éxito una revolución en Armenia bajo la consigna “Ereván Eléctrico” y también fracasaron hace poco en Hong Kong tratando de instigar la “revolución de los paraguas”.


Los líderes de oposición en América Latina, como Henrique Capriles y Leopoldo López en Venezuela, Mauricio Rodas en Ecuador o Aecio Neves en Brasil, son creaciones de la NED y los eslabones de la derecha nacional en su lucha contra los gobiernos progresistas legítimamente elegidos. Su agenda principal consiste en desestabilizar a estos gobiernos para retornar sus países al “patio trasero” norteamericano. Todos ellos tienen estrechos contactos con el ex presidente colombiano Álvaro Uribe y con los sectores de ultra derecha latinoamericana.



Sin embargo, a medida que pasa el tiempo los países de nuestro mundo adquieren cada vez más conciencia, se dan cuenta de los propósitos de la USAID, de la NED y de sus ONGs subsidiarias y toman las medidas correspondientes. Ya son tres países del grupo BRICS: Rusia, China e India, los que promulgaron la Ley de Registro de Agentes Extranjeros, para controlar a las ONGs que reciben fondos del extranjero. Es en realidad la misma ley que utiliza EEUU desde 1938, pero su uso en otros países produjo indignación y rechazo en Washington, cuyos dirigentes anunciaron el fin de la democracia en China y Rusia. Lo que al mismo tiempo no quieren reconocer los actuales líderes norteamericanos, tanto los neoliberales como los neoconservadores, es que su propio país ya dejó de representar una democracia. Se convirtió en un estado autoritario que cada vez más se inclina hacia el totalitarismo.


En un reciente artículo publicado por 'Counterpunch', el estudioso norteamericano Henry A. Giroux escribió que “los tiempos oscuros no nos están esperando en el futuro sino ya están presentes, pero esto no significa que se quedarán para siempre”.
sputniknews.com / La Haine



El postmarxismo rampante. Una crítica a los intelectuales y a las ONGs




EEUU intenta exportar revolución de color de los paraguas a Hong Kong


Hong Kong: Sobre paraguas y montajes


EE.UU. Ahora admite que financia "Occupy central" en Hong Kong






Carmelo Suárez: La “nueva política” lo que ha activado es la vieja socialdemocracia de siempre



NOTA DEL EDITOR DE ESTE BLOG: El PCPE es único partido marxista leninista en el Estado español  que ha sido coerente con sus principios. Este partido no ha colaborado con la estrategia de la burguesía de disidencia controlada, creando organizaciones y movimientos interclasista, como, 15M, Mareas de colorines, organizaciones corporativas, que dificulta la creación de un sindicato clase y combativo, las Marchas interclasistas con objetivos abstractos o socialdemócrata. Con único objetivo desviar la atención, de la explotación que sufre la clase obrera, por la expropiación de su plusvalía.

Sábado, 29 agosto, 2015


El diario digital Insurgente.org entrevista a Carmelo Suárez, Secretario General del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE).


Las movilizaciones sociales parecen haber remitido en los últimos meses. El cuadro de protestas sociales no parecen coincidir en incidencia con la situación de precariedad y dramatismo social que vive buena parte de la clase trabajadora.


En la situación más álgida de la movilización obrera y popular –huelgas generales y otras protestas importantes- los centros intelectuales del sistema activaron sus estrategias para revertir el proceso de acumulación de fuerzas que se había puesto en marcha por parte de la clase obrera en el escenario de la agudización de la crisis capitalista.


Unas estrategias que tuvieron la habilidad de apoyarse en el malestar evidente de amplios sectores -que incluían a la clase obrera y a sectores de la pequeña burguesía-, y que buscaron facilitarle el protagonismo a los sectores menos confrontados con la dominación del capitalismo. Con un supuesto aire de innovación en la política lo que se activó fue la vieja socialdemocracia de siempre, impulsada por una pequeña burguesía que veía con horror el deterioro de sus condiciones de vida y el ascenso de las luchas obreras más combativas.
El recorrido es conocido: 15M, rodea el Congreso, Marchas de la dignidad, Mareas diversas, etc.


Con estas estrategias se arma “la respuesta de la ciudadanía”, y se le arrebata el protagonismo a la clase obrera y a otros sectores populares en favor de la pequeña burguesía.


En lo político eso se concreta en el surgimiento de PODEMOS y en los ajustes más recientes de la línea política de Izquierda Unida (IU).


El mensaje ahora es que ya no hay que luchar, que ahora en las instituciones se gestiona a favor de “la gente”, que ya no se ejecutan hipotecas (¡¡¡¡…!!!!), que el poder político está más cerca, etc.


Lo cierto es que las fuerzas del capital han conseguido desactivar la lucha obrera más generalizada, y, con la colaboración de las fuerzas oportunistas, ocultar la gran diversidad de luchas obreras que se siguen dando en muchos lugares. Esas fuerzas oportunistas juegan un precioso papel para esos fines de la burguesía, para darle continuidad a la explotación en un escenario de mayor paz social.


La clase obrera sigue en una situación extrema. Paro, sobreexplotación, subempleo y microsalarios, determinan su existencia. Una situación marcada, además, por una agudización del terrorismo patronal en los centros de trabajo, al amparo de esa colaboración de las fuerzas oportunistas en el mantenimiento de la paz social, y con un uso intensivo de las herramientas que pusieron en sus manos las contrarreformas laborales más recientes.


¿Que no termine de cuajar un sindicato de unidad y de clase al margen de CC.OO y UGT a qué puede deberse?


Es un problema esencialmente ideológico, y que la reconstrucción de un sindicalismo de clase después de lo que ha ocurrido en este país en las últimas décadas no es una tarea fácil.


En buena medida la deriva que conocemos del sindicalismo estuvo vinculada a la deriva eurocomunista del Partido Comunista Español (PCE), en esa situación el sindicalismo se quedó sin el necesario paraguas político que necesita el sindicato, y todo lo demás vino rodando solo.


Ahora la recuperación del sindicalismo de clase vendrá asociada a la misma existencia de un Partido Comunista con la capacidad suficiente para intervenir en el movimiento obrero y jugar un papel efectivo de dirección política. Sin este requisito muchos de los sindicatos que se reclaman de clase no tienen potencialidad para jugar el papel que pretenden. Si en un lado hay una alta responsabilidad por el actual desarme del movimiento obrero, en el otro hay mucho de miopía y falta de propuesta práctica para modificar esta situación.


Por ello el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) apoya el proceso de unidad clasista que son los Comités para la Unidad Obrera (CUO). Una unidad que no se embarra en la disputa de siglas sindicales, sino que va construyendo unidad de la clase en la lucha obrera y en la práctica sindical dentro de los centros de trabajo.


Hoy el capital ejerce su dictadura sobre la clase obrera con una posición de ventaja porque todavía no avanza de forma suficiente la estrategia de unidad de la clase y del sindicalismo de clase, y esa situación la tenemos que modificar con un inmenso trabajo.


¿Cuando dirigentes de IU y de Podemos hablan de “Unidad Popular” qué piensa el PCPE?


Como todo lo que toca el oportunismo, en este tema también pervierte el término.


No hay ninguna propuesta de candidaturas que merezca llamarse de “Unidad Popular”. Estamos con la misma estrategia del engaño, de la apropiación de términos con el objetivo de inutilizarlos para tratar de impedir su utilización consecuente.


No ha sido necesario mucho tiempo para constatar el discurso falsario de la “nueva política”. En la gestión de las instituciones sólo hay cosmética y ningún cambio esencial. Lo mismo da que sea el Ayuntamiento de Madrid o el de Las Palmas de Gran Canaria. En todo caso un toque “más social”, esa es toda su aportación, el capitalismo no se inquieta lo más mínimo.


Las candidaturas de Unidad Popular se construyen en la lucha organizada de la clase obrera y los sectores populares, con una estrategia de movilización social articulada en Comités Populares que le dan un sustento de masas. Quienes hoy hablan de candidaturas de “Unidad Popular” le dan al término un sentido pintoresco, casi de comic.


Pero… ¿es posible incidir politicamente sin masas/votos que respalden esa lucha?


Todo proyecto político transformador necesita de una estrategia de masas. En lo electoral, votos.


El PCPE lleva esa concepción de lucha de masas en su propio ADN desde enero de 1984.
Otra cosa es que hay que considerar que el desarrollo del trabajo de masas no es algo que dependa en exclusiva del Partido Comunista, por mucho que su militancia se esfuerce en avanzar en ese terreno. Hay otros factores que vienen determinados por el desarrollo de la lucha de clases, por las condiciones de la lucha ideológica, por las artimañas del enemigo de clase, etc.


El Partido Comunista trabaja con una estrategia propia, y va dando pasos en ese terreno que no son pequeños. Hay quienes se desesperan, o menosprecian ese trabajo porque no da resultados de mayor dimensión en plazo breve.


Quienes quieren resultados rápidos normalmente carecen de una concepción fundada del proceso de construcción del Partido, y del necesario desarrollo temporal del trabajo continuado para ganar influencia en las masas. Se desesperan ante las convocatorias electorales porque quieren resultados exitosos sobre la marcha, y van dando bandazos de un lado para otro sin acumular nunca nada.


Yo recuerdo la experiencia de las Elecciones Europeas, en el año 2009, cuando se presentó la candidatura de Iniciativa Internacionalista. Esa operación en la que no participamos -entre otras cosas porque no había ninguna garantía de continuidad y era puro electoralismo-, llevó aparejado un ataque a la presencia electoral del PCPE (desde dentro de esa formación y desde las fuerzas del sistema), que tuvo incidencia negativa en nuestros resultados. Pero, pasados los años, el PCPE sigue aquí desarrollando su proyecto, y quienes defendían apasionadamente esa propuesta como algo que iba a cambiar la situación política en España andan cada cual por su lado sin ningún proyecto consistente.


¿Por qué se hace tan difícil una candidatura comunista de unidad con posibilidades reales de entrar en el Parlamento? ¿qué responsabilidad tiene en ello las propias organizaciones de clase?


Siguiendo con la contestación a la pregunta anterior, una candidatura comunista con posibilidades reales será una consecuencia directa del aumento de la capacidad de intervención política del Partido en la lucha de masas.


Habrá representación comunista en el Parlamento cuando el Partido Comunista tenga una mayor incidencia de masas, no se dará de otra manera.


Personalmente tengo la experiencia de la elección de Fernando Sagaseta al Parlamento español por la provincia de Las Palmas en el año 1979. En ese tiempo existía en Canarias un importantísimo movimiento popular que, por ejemplo, nos llevó más adelante a ganar el referéndum de la OTAN, en el año 1986, con el mejor resultado de todos los lugares del Estado donde el NO ganó. Yo formé parte de la candidatura siguiente en las elecciones de 1982, cuando Fernando ya no salió elegido. En ese momento yo era concejal del Ayuntamiento de Santa Lucía, como resultado de una amplia lucha popular de masas contra las Contribuciones Especiales, que habíamos ganado.


En la campaña electoral de 1982 la conjunción de errores propios, y del violento ataque de la burguesía y de sus aparatos del Estado, contra la Unión del Pueblo Canario y contra todo el movimiento popular que representaba, debilitó el movimiento de masas y no fue posible mantener el acta de Sagaseta que volvía a encabezar la candidatura. También coincidió el engaño socialdemócrata con la candidatura del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).


Trabajamos con esa experiencia y con muchas otras más. Nos son pocas las experiencias en las luchas de masas existosas que tenemos los cuadros del PCPE.


Es necesario tener una posición rigurosa en la estrategia de un Partido Comunista para levantar un movimiento de masas que realmente avance hacia el socialismo. Cualquier cosa no vale. Las fuerzas del sistema siempre nos van a colocar enormes dificultades para el logro de ese objetivo, pero no se puede ser víctima de la desesperación y avanzar por caminos que no van a ningún sitio.


La clase obrera necesita que el PCPE avance en esa mayor influencia de masas, y nuestra militancia trabaja con constancia y responsabilidad en el logro de ese objetivo.

Cataluña, el 27S hay unas elecciones que pueden desembocar en una declaración de independencia. ¿El PCPE cómo valora el concepto de “autodeterminación de los pueblos” y el trabajo de organizaciones de izquierdas como las CUP?


Lo primero es decir que el 27S no hay un proceso de autodeterminación en Catalunya, creo que esa es una idea que hay que dejar clara para no trivializar la cuestión.


Hay una parte de la burguesía -ya veremos si su grado de influencia es mayor o menor- que coloca una propuesta política propia con una estrategia que entiende que conviene a sus intereses clasistas.


No consideramos que en el sistema de la monarquía parlamentaria española haya posibilidad para el ejercicio del derecho de autodeterminación.


Los pueblos y naciones del Estado Español tienen derecho al libre ejercicio del derecho de autodeterminación. España será una República Socialista de carácter Confederal como resultado de la libre decisión de esos pueblos y naciones. En ese proceso, que implica la derrota de las actuales clases dominantes, es donde se podrá dar el libre ejercicio de la autodeterminación de aquellos pueblos y naciones que lo decidan, resolviendo en el sentido de la pertenencia o de la separación.
Por eso el PCPE tiene su formulación “de carácter confederal”, porque es un tema que no está determinado históricamente, y depende en buena medida de la fuerza con que se dé el proceso revolucionario en España. La forma en que se dé ese proceso puede generar condiciones que impulsen una rápida superación del carácter plurinacional del Estado Español, o puede requerir de un tiempo político de mayor desarrollo temporal para la superación de ese determinante histórico, para que la clase obrera de todo el Estado se pueda constituir en clase nacional en el poder. Nuestra posición permite el reconocimiento real de las diferencias. Esa es la dialéctica propia de un estado-nación que se formó en unas condiciones históricas concretas de gran complejidad, como es el caso de España.


En cuanto a las CUP, en nuestra opinión, ocupan el espacio de un partido que hace de la defensa de los derechos nacionales su objetivo central, y donde han quedado muy desdibujadas las posiciones antiimperialistas o de lucha por el socialismo.


¿Lo de Syriza en Grecia fue una traición o la constatación que dentro del sistema (UE, euro, deuda…) es imposible avanzar?


No creo que nadie pueda tener la ingenuidad de pensar que en la Europa de los monopolios es posible la realización de políticas que no se ajusten al dictado de estas grandes corporaciones económicas.


Yo creo que lo de Syriza ha sido un engaño puro y duro. Ellos tienen una alta responsabilidad política por haber engañado al pueblo griego con sus promesas mentirosas que, además, buscaban socavar electoralmente los resultados del KKE (Partido Comunista griego) de una forma consciente.


Es la misma situación que se da en España, donde donde los proyectos políticos de PODEMOS e IU, prometen suavizar el capitalismo, y juegan un papel activo -favorable a las clases dominantes- en la negación de la vía de un proceso revolucionario de toma del poder por parte de la clase obrera para construir el socialismo.


¿Saldrá reforzado electoralmente el KKE (partido hermanado con el PCPE) tras el acatamiento a las directrices de la troika de Syriza?¿Podrá haber un Frente unido con los que abandonaron Syriza por su izquierda (Unidad Popular)?


En principio todo lo ocurrido juega a favor del KKE, tienen la posibilidad de obtener un mejor resultado electoral. Pero el enemigo de clase tampoco se quedará quieto en esta situación, ya veremos qué tácticas desarrollan en este escenario.


En esta campaña electoral vamos a ver a Syriza haciendo un anticomunismo activo; no tienen otra opción, es parte del papel que tiene asignado cualquier fuerza oportunista en la lucha ideológica. En ese sentido van los calificativos de sectarios que se dirigen desde diversas posiciones contra el KKE. Ahí coinciden las fuerzas de la nueva socialdemocracia, el trotskismo, y las mismas fuerzas burguesas.


La unidad con los sectores que han roto con Syriza no parece un camino en esta situación. Desde esos sectores lo que se está manifestando es una reafirmación del discurso de Syriza de antes de las elecciones de enero. El discurso que llevó al engaño del tercer memorándum. No se ha corregido la posición de fondo.

Hay que insistir en que lo determinante en la situación actual en Grecia es el fortalecimiento de la unidad combativa de la clase obrera, y la organización de Comités Populares. Esos pasos son imprescindibles para ir estructurando las bases para el contraataque, y para la lucha por el poder obrero y el socialismo. Ese es el papel fundamental del KKE, en el que en las condiciones actuales irá avanzando sus posiciones.

Insurgente.org



CARMELO SUÁREZ: " 'PODEMOS' NO SIGNIFICA UNA POSIBILIDAD REAL DE CAMBIO EN ESPAÑA"






Entrevista a Carmelo Suárez (PCPE): "Podemos es un partido “engañaobreros” que no significa ninguna posibilidad de cambio real"


Viernes, 17 Octubre 2014 

Carmelo Suárez, secretario General del PCPE.


INSURGENTE: ¿Qué momento estamos viviendo en lo social-económico? lo preguntamos porque pareciera que han disminuido las movilizaciones sociales como respuesta a las políticas neoliberales del gobierno.



Carmelo Suárez: Estamos en una crisis capitalista de largo desarrollo, donde la movilización obrera ha estado dirigida, en lo fundamental, por organizaciones del campo oportunista. Las luchas se han levantado, por parte de esas organizaciones, sin una estrategia de avanzar en las posiciones de lucha por el poder obrero y el socialismo-comunismo, y por ello se agotan en un cierto recorrido temporal; detrás están las políticas de Pacto Social y de conciliación de clases, que ahogan la capacidad de lucha de la clase obrera. Hemos visto como esas fuerzas han trabajado junto al capital para desmovilizar las luchas obreras más consecuentes.

El PCPE y los CJC somos las organizaciones que llamamos a la clase obrera a ir más allá, pero todavía nuestra influencia entre la clase no nos permite ser la fuerza determinante.



La lucha no es “contra las políticas neoliberales”, sino contra el capitalismo, no hay que confundirse.


El reame ideológico de la clase obrera permitirá relanzar la lucha de masas con más fuerza, en una situación para la que el capitalismo no tiene solución. Estamos en la etapa de transición del capitalismo al socialismo, y eso determina todo.



En este sentido observamos la presencia de Podemos que desde cero parecen estar cercanos a convertirse en la segunda fuerza política del país. ¿Cómo valora el PCPE esta irrupción?


Podemos juega un papel fundamental, el de recoger los votos del descontento y la frustración para evitar que vayan a otras posiciones que puedan ser más comprometidas para las clases dominantes. Pero es un partido “engañaobreros” que no significa ninguna posibilidad de cambio real.



Ese recorrido meteórico, desde cero hasta esa ilusión de ser la segunda fuerza del país, solo es posible si se tiene un marco de alianzas con la burguesía.


Tanto IU, como Bildu y Podemos se han integrado con Syriza en la Eurocamara. Lo decimos porque el KKE, los comunistas griegos hermanados historicamente con el PCPE, viene combatiendo a Syriza con argumentos de que su ideario es socialdemócrata....



Creo que todas las fuerzas nombradas en esta pregunta, a excepción del KKE, efectivamente son socialdemócratas.



No es que lo digamos desde el PCPE, basta sencillamente con leer su programa, y no digamos ya analizar su práctica política.

El KKE ha abandonado ese grupo parlamentario, tras las pasadas elecciones europeas, precisamente para no ser cómplice de la fiebre socialdemócrata que impregna a esas organizaciones que mencionas.



Y en este contexto surgen los "Ganemos", ¿por qué el PCPE no se va a integrar en estos agrupamientos electorales?



Bien, creo que está contestado en las respuestas anteriores. Hoy lo que tiene que hacer la clase obrera es luchar por el Poder Obrero, y por la construcción del socialismo.



Ganar es algo que se da entre iguales, en la liga de fútbol si se quiere, entre equipos similares que aceptan unas reglas comunes.

El PCPE está por la victoria. La victoria significa derrota y destrucción del enemigo. No queremos ganar, queremos vencer.



Hablanos de la unidad comunista. Esto es, la coincidencia con otras organizaciones de raíz comunista en decenas de movilizaciones y que luego no tienen un reflejo unitario en lo electoral....



Sinceramente, estamos viendo poco de organizaciones en las movilizaciones. El PCPE ha estado estos meses en las luchas obreras principales de este país: Coca-Cola, Panrico, Kalise, Recogida de basuras de Madrid, Minerplan, otras huelgas de la minería, transportes de Alicante, etc.



No nos encontramos con esas otras organizaciones de raíz comunista, especialmente no las encontramos en los piquetes a las cinco de la mañana o en las movilizaciones de mayor combatividad y riesgo.



Si algún día nos encontramos ahí, en esas luchas, entonces podremos hablar de unidad comunista.


¿Cuál es la apuesta sindical del PCPE dado la ideología dominante en la cúpula de CC.OO y que parece intocable?

El problema se da en CC OO, y de forma grave, efectivamente; pero no escapan muy bien otras organizaciones sindicales diferentes, aunque algunas de ellas apoyen su discurso en la crítica reiterada a Comisiones.



El PCPE ha definido una propuesta sindical superadora del trágico fraccionamiento sindical que hay en el país, y de la actual hegemonía de las posiciones reformistas en el campo sindical.



Nuestra propuesta fue aprobada en el año 2010, en una Conferencia de Movimiento Obrero. Los Comités para la Unidad Obrera (CUO), se basan en la acción sindical unitaria, teniendo como protagonista máxima a la Asamblea de Centro de Trabajo. En los CUO participa todo trabajador o trabajadora con cualquier afiliación sindical, o sin ninguna afiliación sindical. No hay distinción siempre que se acepte subordinar la acción sindical a la Asamblea y una plataforma básica, que se puede consultar en su web <unidad-obrera.org>.

Los CUO están avanzando allá donde hay más lucha obrera, la clase obrera comprende con la práctica de la lucha esta concepción de unidad obrera.

Para los próximos meses se está preparando el II Encuentro Estatal de los CUO, que debe significar un buen avance en la coordinación y fortalecimiento de los núcleos que, poco a poco, se van formando por todo el Estado.

El PCPE en temas centrales de la política internacional; Libia, Siria, Ucrania...



En primer lugar decir que al PCPE no le engañaron las llamadas “primaveras árabes”. Otras organizaciones están escondiendo los comunicados que realizaron entonces.



Lo que estamos viendo en estos años, en esos países, es imperialismo en estado puro. Hay pugnas interimperialistas que explican muchos de los escenarios de violencia que se desatan unos detrás de otro, y hay un imperialismo yanki que interviene desesperadamente para tratar de mantener su hegemonía y lograr el control total de lo que ellos mismos, hace décadas, llamaron el pasillo euroasiático.



En estas semanas estamos viendo como los yankis utilizan el cerco islamista a Kobane, con el riesgo evidente de una masacre brutal, para forzar a los gobiernos de la región a que acepten la presencia militar yanki en sus territorios, y también la organización de otra nueva oposición al gobierno de El Assad, después de los fracasos de estos años.



También están quedando en evidencia ciertas elaboraciones sobre la multipolaridad, que se pretendía un factor de distensión y paz, y que en la práctica se concreta en guerra interimperialista, como la que estamos viendo en Ucrania, o el reame de Japón con el pretexto de China.



Aumenta el gasto militar mundial, y el riesgo de una guerra de mayores y trágicas dimensiones, con una tecnología de una altísima capacidad destructiva, y el uso de drones y robots guerreros.



La revolución socialista en una cuestión urgente, puesta en el orden del día con enorme apremio.

El PCPE lucha todos los días en esas claves.



¿Cómo debería responder el movimiento comunista a los deseos de autodeterminación del pueblo catalán? Es decir, ¿qué posición tendrá el PCPE de cara al 9N?



No hay ningún proceso de autodeterminación en marcha en Catalunya.



Estamos asistiendo a una maniobra de las clases dominantes catalanas, para recomponer su posición con respecto al bloque oligárquico-burgués al que pertenece.



Para obtener éxito en esa maniobra, tanto la oligarquía como la burguesía catalanas, necesitan del concurso de la clase obrera, como masa crítica que impulse sus aspiraciones y les aporte aval social. Por ello es patético el papel de comparsa de todas las organizaciones reformistas, haciendo de comparsas de las formaciones burguesas catalanas: CiU y ERC.



Las aspiraciones nacionales de la clase obrera catalana solo tienen camino en la lucha por el poder obrero y la construcción del socialismo. Por ello es tan importante la posición política que ha mantenido el PCPC en todo este tiempo, llamando a las cosas por su nombre, y defendiendo las posiciones independientes de la clase obrera catalana sin ningún tipo de complejo.



La cuestión nacional, en un estado plurinacional como el español, siempre será utilizada por la burguesía en sus estrategias para debilitar las posiciones de la clase obrera; y esto lo veremos con una especial intensidad cuando la marcha hacia el socialismo sea una realidad tangible en la clase obrera de España. Por ello es una responsabilidad que nunca eludiremos la de preparar a los trabajadores y trabajadoras para tener una posición firme frente a estas artimañas.



El PCPE, tampoco el PCPC, hará de comparsa de la burguesía el 9N.







ENTREVISTA A CARMELO SUÁREZ, SECRETARIO GENERAL DEL PCPE






La farsa de la “unidad popular” (Unidad popular para torpes)



Con sede en Atenas, el Nº 1 de diciembre 2009 se publica en inglés, español y ruso
Nace la Revista Comunista Internacional




Carmelo Suárez - NUEVO CAPITALISMO (15M)




PRUEBAS DE QUE 'PODEMOS' ES DISIDENCIA CONTROLADA (I). DIFERENCIAS CON EL PCPE (PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA)


Declaración del CE del PCPE sobre las movilizaciones iniciadas el 15 M



Un aniversario realista del 15 M
Escrito por  Manuel Navarrete de Red  Roja
14 Mayo 2013 

Renunció a estar en su organización porque "no combate el capitalismo"
EL PCPE NO PARTICIPÓ EN EL 22M "PORQUE ESTE MOVIMIENTO ESTÁ DENTRO DEL SISTEMA"




El PCPE explica el porqué de no participar en la Marcha de la Dignidad
Se trata de un movimiento interclasista que se mueve dentro de los límites del sistema. Plantean reformas, un programa socialdemócrata, que no combate al capitalismo. Sus propuestas se sitúan en el campo de la ética y de los derechos humanos. Nadie niega esos elementos, pero con esos elementos no se camina fuera del capitalismo -que es lo que hay que hacer-, por mucha marcha que se haga y por mucha gente que se reuna.








Agresion al camarada Iñaki el 22M



SALIDA DEL EURO, LA UE Y LA OTAN (1ª Parte)



SALIDA DEL EURO, LA UE Y LA OTAN (2ª Parte). Carmelo 






lunes, 31 de agosto de 2015

El postmarxismo rampante. Una crítica a los intelectuales y a las ONGs



James Petras

04/09/2005
El postmarxismo se convirtió en una posición intelectual de moda con el triunfo del neoliberalismo y el retroceso de la clase trabajadora



El espacio que dejó vacante la izquierda reformista ha sido ocupado en parte por políticos e ideólogos capitalistas, tecnócratas e iglesias tradicionales y fundamentalistas.




En el pasado, este espacio lo ocupaban políticos socialistas, nacionalistas, populistas y activistas religiosos asociados con la teología de la liberación. El centroizquierda era muy influyente con los regímenes políticos ( en su cúpula) o con las clases populares menos politizadas ( en sus regímenes inferiores).


Alentadas y, en muchos casos, subsidiadas por las principales instituciones financieras y agencias gubernamentales promotoras del neoliberalismo, ha surgido un número masivo de organizaciones sociales cuya ideología, vínculos y prácticas están compitiendo directamente y en conflicto con la teoría y práctica marxista. Estas organizaciones, que en su mayoría se autodescriben como no gubernamentales o centros independientes de investigación, se muestran activas en proponer ideologías y prácticas políticas compatibles y complementarias con la agenda neoliberal de sus patrocinadores financieros.


Componentes


Los proponentes intelectuales del marxismo son, en la mayoría de los casos, exmarxistas cuyo punto de partida es una crítica al marxismo e intenta proveer una teoría alternativa o al menos una línea aceptable de análisis. Es posible, más o menos, sintetizar los diez argumentos básicos del discurso postmarxista:


1. El socialismo fue un fracaso y todas las teorías generales de sociedades están condenadas a repetir ese proceso. Las ideologías son falsas (salvo el postmarxismo), porque reflejan un pensamiento dominado por un solo sistema cultural de raza/género.



2. El énfasis marxista sobre las clases sociales es reduccionista, porque las clases se están disolviendo. Los principales puntos políticos de partida son culturales y están arraigados en diversas identidades (raza, género, etnicidad, preferencia sexual).


3. El Estado es el enemigo de la democracia y la libertad, y un proveedor ineficaz de bienestar social. En su lugar, la sociedad civil es el protagonista de la democracia y la mejoría social.


4. La planificación central crea la burocracia, un producto que también entorpece el intercambio de bienes entre productores. Los mercados, quizá con regulaciones limitadas, permiten un mayor consumo y una distribución más eficaz.


5. La lucha tradicional de la izquierda por el poder del Estado es corruptora y conduce a regímenes autoritarios, los cuales proceden a subordinar a su control a la sociedad civil. Las luchas de asuntos sociales por parte de las organizaciones también locales son la única forma democrática de cambio, junto con la petición/presión sobre autoridades nacionales e internacionales.


6. Las revoluciones siempre terminan mal o son imposibles: las transformaciones sociales amenazan provocar reacciones autoritarias. La alternativa es luchar por transiciones democráticas y consolidarlas para salvaguardar el proceso electoral.


7. La solidaridad de clases es parte de ideologías pasadas y refleja políticas y realidades anteriores. Las clases ya no existen. Hay comunidades fragmentadas en las que grupos específicos ( identidades) participan de labores y relaciones recíprocas para la supervivencia basadas en cooperación con partidarios externos. La solidaridad es un fenómeno que trasciende las clases, un gesto humanitario.


8. La lucha de clases y el enfrentamiento no producen resultados tangibles; provocan derrotas y no resuelven problemas inmediatos. La cooperación gubernamental e internacional respecto de proyectos específicos si genera incrementos en la producción y el desarrollo.


9. El antiimperialismo es otra expresión del pasado. En la economía globalizada no hay posibilidades de enfrentar los centros económicos. El mundo es cada día más interdependiente y hay una necesidad de mayor cooperación internacional en la transferencia de capital, tecnología y conocimientos de los países ricos hacia los países pobres.


10. Los líderes de las organizaciones populares no deben estar orientados exclusivamente para organizar a los pobres y compartir sus condiciones. La movilización interna debe basarse en fondos externos. Los profesionales deben diseñar programas y asegurar el financiamiento externo para organizar a grupos locales. Sin ayuda externa, los grupos locales y las carreras profesionales se desplomarían.


Crítica a la ideología


Los postmarxistas tienen un análisis crítico de la estrategia de desarrollo del mundo: en una palabra, es la misma ideología general que ellos condenan al discutir acerca del marxismo. Además, se trata de una ideología que no identifica la crisis del capitalismo ( estancamiento prolongado, pánicos financieros periódicos, etc) y las contradicciones ( desigualdad y polarización social) en escala nacional e internacional que inciden en los problemas sociales.


Los orígenes del neoliberalismo son producto del conflicto de clases. Sectores específicos del capital aliados con el Estado y el imperio derrotaron a las clases populares e impusieron el modelo. Los orígenes sociológicos del postmarxismo están incrustados en el cambio de poder político que escapó de la clase trabajadora para desplazarse hacia el capital exportador.


¿Qué quiere decirse con "el fracaso del socialismo"? ¿El fracaso de la URSS, de los regímenes de Europa Oriental? Qué es lo que ha fracasado: ¿el sistema político, el sistema socioeconómico?. Los resultados recientes de elecciones en Rusia, Polonia, Hungría y muchas de las ex repúblicas soviéticas sugieren que una mayoría de votantes prefieren un retorno a aspectos de política económica de bienestar social y prácticas económicas del pasado. Si la opinión popular en las naciones excomunistas es un indicador de "fracaso", los resultados no son definitivos.



Si por "fracaso del socialismo" los postmarxistas entienden la declinación en el poder de la izquierda, debemos insistir en una distinción entre "fracaso" pro ineficacia interna de las prácticas socialistas, y derrotas político-militares por parte de agresores externos. Nadie diría que la destrucción de Hitler por las democracias europeas fue un "fracaso de la democracia". Regímenes capitalistas-terroristas-intervenciones de Estados Unidos en Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, El Salvador, Angola, Mozambique y Afganistán desempeñaron un papel importante en la declinación de la izquierda revolucionaria. Las derrotas militares no son fracasos del sistema económico, y no reflejan la eficacia de las experiencias socialistas.


Cuando analizamos los desempeños internos durante el periodo socialista relativamente estable o de gobierno popular, los resultados son, según múltiples indicadores, mucho más favorable que lo que llegó después: participación popular, salud, educación y crecimiento igualitario bajo Allende se comparan muy favorablemente con lo que ocurrió posteriormente bajo Pinochet. Los mismos indicadores bajo los sandinistas se comparan favorablemente con el régimen de Chamorro en Nicaragua. El gobierno de reformas agrarias y políticas de derechos humanos de Arbenz se compara favorablemente con la política del gobierno instalado por la CIA, que se caracterizó por la concentración de tierras y ciento cincuenta mil asesinatos.


Si bien es cierto que los neoliberales hoy gobiernan y los exmarxistas están alejados del poder, difícilmente puede encontrarse un país en el Hemisferio Occidental donde los movimientos de masas influídos por socialistas o marxistas no estén encabezando manifestaciones importantes y desafiando a los políticos y regímenes noeliberales. En Paraguay, Uruguay y Bolivia, huelgas generales exitosas; en México, movimientos importantes de campesinos y guerrilleros indígenas; en Brasil, el movimiento de trabajadores carentes de tierra reflejan, en todo caso, influencia marxista.


El socialismo fuera del bloque comunista fue esencialmente una fuerza democrática popular, que obtuvo un gran apoyo porque representaba a los intereses populares libremente decididos. Los postmarxistas confunden el comunismo soviético con los movimientos socialistas democráticos populares en América Latina. En este sentido, la perspectiva postmarxista de "el fin de las ideologías" no sólo es insconsciente con sus propios pronunciamientos ideológicos, sino también con la continuación del debate ideológico entre marxistas pasados y presentes, y los debates y enfrentamientos con el neoliberalismo y su hijo postmarxista.


La disolución de clases y el surgimiento de identidades


Los postmarxistas atacan desde diversas perspectivas la idea marxista del análisis de clases. Argumentan que oscurece la igualmente o más significativa importancia de las identidades culturales (género, etnicidad):



Acusan a los analistas de clase de ser reduccionistas económicos y de no poder explicar las diferencias étnicas y de género dentro de las clases Luego proceden a argumentar que estas diferencias definen la naturaleza política.


La segunda línea contra el análisis de clase se genera de la perspectiva que la clase es sólo una construcción intelectual, esencialmente un fenómeno subjetivo determinado por la cultura. En consecuencia, no hay intereses objetivos de clase que dividan la sociedad, dado que los "intereses" son meramente subjetivos y cada cultura define sus preferencias.


La tercera línea de ataque arguementa que ha habido bastas transformaciones en la economía y en la sociedad que han borrado las viejas distinciones de clase. En la sociedad postindustrial, argumentan los postmarxistas, la fuente de poder está en los nuevos sistemas de información, en las nuevas tecnologías y en quienes las manejan y las controlan. La sociedad, según este punto de vista, está evolucionando hacia una nueva sociedad donde los trabajadores industriales están desapareciendo en dos direcciones: hacia arriba, a la nueva clase media de alta tecnología, y hacia abajo, hacia la subclase marginal.


Los marxistas nunca han negado la importancia de las negaciones raciales, de género y étnicas dentro de las clases, pero han hecho énfasis en el sistema social que genera las diferencias y la necesidad de unir las fuerzas de clase para eliminar las desigualdades en el trabajo, el barrio y la familia. Los marxistas se oponen a que las desigualdades de género y raza sean analizadas y resueltas fuera del ámbito de clase: que mujeres terratenientes con sirvientes y riqueza tienen una identidad especial con las mujeres campesinas que están empleadas con sueldos de hambre.
Las clases no adquieren realidad debido a un edicto: son organizadas por la clase capitalista para apropiarse del valor. En consecuencia, la idea de que la clase es una noción subjetiva dependiente de tiempo, lugar y percepción está confundiendo clase con conciencia de clase. Es obvio que hay cambios importantes en la estructura de clases, pero no en la dirección que señalan los postmarxistas. Los cambios importantes han reforzado las diferencias de clase y su explotación, al mismo tiempo que han cambiado las condiciones e índole de las clases explotada y explotadora.


Hoy existen más trabajadores temporales, muchos más empleados en el sector informal. El tema de la explotación sin regular no describe un sistema que transciende el capitalismo del pasado: es el regreso de las formas de explotación laboral del siglo XIX. Quien requiere de análisis es el capitalismo después de que el Estado populista protector ha sido demolido. Esto significa que los complejos papeles de los Estados y partidos que mediaban entre capital y mano de obra han sido reemplazados por instituciones estatales vinculadas evidentemente a la clase capitalista dominante.


Cualesquiera que hayan sido los determinantes múltiples del comportamiento del Estado y régimen en el pasado, hoy el modelo neoliberal depende del control estatal centralizado, vinculado a los bancos internacionales para implantar pagos de deudas y a los sectores de exportación para ganar divisas extranjeras. Sus vínculos verticales al ciudadano como sujeto y su liga primaria por medio del aparato estatal represivo y organizaciones no gubernamentales (ONG) encargadas de restar peligro a posibles explosiones sociales.


El desmantelamiento del Estado protector significa que la estructura social está más polarizada: entre burócratas en los sectores de salud, educación y seguridad social, por una parte, y profesionales bien pagados ligados a corporaciones multinacionales, ONG y otras instituciones, financiadas externamente y vinculadas al mercado mundial y a los centros de poder político.


La lucha actual no es entre las clases en las fábricas, sino entre el Estado y las clases desarraigadas en las calles y los mercados, desplazadas del empleo fijo y obligadas a producir y vender y a soportar los costos de su reproducción social. La integración al mercado de explotadores de élite y compradores medianos y pequeños tiene su contrapartida en la desintegración de la economía del interior: industria local, pequeñas granjas con su concomitante desplazamiento de productores hacia la ciudad o al extranjero.


La importancia de bienes de lujo para la clase media alta está basada en utilidades remitidas por el trabajo "exportado" de los pobres. El nexo de explotación se inicia en el empobrecimiento del interior, el desarraigamiento de los campesinos su emigración a las ciudades y al extranjero. Los recursos que remiten los miembros de esta mano de obra exportada proporcionan las divisas duras para financiar importaciones y proyectos neoliberales de infraestructura para promover los negocios de exportación interna y externa y el turismo. La cadena de explotación es más compleja, pero aún así reside, en última instancia, en la relación capital- mano de obra.


En la era del neoliberalismo, la lucha para recrear la nación, el mercado nacional, la producción y el intercambio nacional es, una vez más, una demanda histórica. En la misma forma, el empleo desregulado (trabajo informal o subterráneo) requiere de una poderosa inversión pública y un centro regulatorio para generar empleo formal con condiciones sociales vivibles. En una palabra, el análisis de clase debe ser adaptado al imperio del capital sin mediación en un mercado laboral no regulado con vínculos internacionales, en el que las políticas redistributivas del pasado han sido reemplazadas por políticas neoliberales que concentran el ingreso en la cúpula.


La homogeneización y movilidad hacia debajo de vastos sectores de trabajadores y campesinos que antes estaban en el mercado de trabajo crea un gran potencial para la acción revolucionaria unificada. Hay una identidad común de clase que abona el terreno para organizar las luchas de los pobres. En suma, en contra de lo que argumentan los postmarxistas, la transformación del capitalismo ha hecho más relevante que nunca el análisis de clase.


El crecimiento de la tecnología ha exacerbado las diferencias de clase, no las ha abolido. Los trabajadores en industria de microchips y aquellas industrias en las que han incorporado esos nuevos chips no han eliminado la clase trabajadora. Más bien, han desplazado las sedes de actividad y el modo de producir dentro del continuado proceso de explotación. La nueva estructura de clase, hasta donde es visible, combina las nuevas tecnologías con formas más controladoras de producción.


La automatización de algunos sectores acelera el ritmo de trabajo en la línea de ensamblaje: cámaras de televisión aumentan la vigilancia del trabajador al tiempo que disminuyen el personal administrativo: círculos de control de calidad, en los que trabajadores presionan a trabajadores, incrementan la autoexplotación sin aumento de sueldo o poder. La revolución tecnológica está moldeada, en última instancia, por la estructura de clase de la contrarrevolución neoliberal. Las computadoras permiten a las agroempresas controlar el coste y el volumen de los pesticidas, pero son los trabajadores mal pagados quienes esparcen las sustancias y se envenenan. Las redes de información son unidades para distribuir trabajo a los talleres clandestinos de los hogares ( economía informal), para producir textiles, zapatos, etc...


Estado y sociedad civil


Los postmarxistas pintaron la imagen del Estado con un solo rostro. El Estado es descrito como una enorme burocracia ineficaz que saqueó el tesoro público y dejó en la pobreza al pueblo y en la bancarrota a la economía. En la esfera política, el Estado era la fuente del gobierno autoritario y dictámentes arbitrarios, obstaculizando el ejercicio de la democracia y del libre intercambio de bienes. Por otra parte, argumentan los postmarxistas, la sociedad civil era la fuente de libertad.


De una sociedad civil activa surgiría una economía igualitaria y dinámica. Lo que es extraño acerca de esta ideología es su peculiar capacidad para pasar por alto 50 años de historia. El sector público era necesariamente el encargado de estimular la industrialización en ausencia de la inversión privada y debido a las crisis económicas ( la crisis mundial de los 30, la guerra de los 40, etc.).En segundo lugar, el crecimiento del analfabetismo y la salud pública fue, en gran parte, una iniciativa pública.


En siglo y medio de libre empresa (del XVIII al decenio de 1930) América Latina padeció las siete plagas de la Biblia, mientras la mano invisible del mercado permanecía inmóvil: genocidio, hambruna, enfermedades, tiranía, dependencia, desarraigo y explotación. El sector público creció en respuesta a esos problemas y se desvió de sus funciones públicas al grado de que fue apropiado privadamente por las elites de negocio y política.


La ineficacia del Estado está directamente relacionada con la subordinación a intereses privados.


Los programas amplios de salud y educación del Estado nunca han sido reemplazados por la iniciativa privada, la Iglesia o las ONGs. Estas proporcionan atención y educación sólo a grupos limitados, dependiendo de los caprichos e intereses de los capitales extranjeros. Los postmarxistas han dejado que su retórica antiestatista los ciegue a los logros positivos comparativos de lo público sobre lo privado.


El argumento de que el Estado es fuente de autoritarismo resulta y no verdad. Han existido y existirán Estados dictatoriales, pero la mayoría tienen poco o nada que ver con la propiedad pública. La mayoría de las dictaduras han sido antiestatistas y en favor del libre mercado hoy, en el pasado y probablemente en el futuro.


Los ataques generalizados, históricos y asociales contra el Estado no tienen razón de ser y sólo sirven como instrumento político para evitar que ciudadanos del libre mercado forjen una opción eficaz y racional anclada en las potencialidades creativas de la acción pública.


La posición contraria de la sociedad civil con relación al Estado es también una dicotomía falsa. La sociedad civil o, más exactamente, las clases dirigentes de la sociedad civil, al tiempo que atacan al estatismo de los pobres, se han preocupado por reforzar los vínculos con la tesorería y los militares para promover y reforzar su posición en la sociedad civil.


En igual forma, las clases populares en la sociedad civil, cuando son provocadas, han tratado de romper el monopolio de las clases gobernantes sobre el Estado. Los pobres siempre han dirigido la mirada a los recursos del Estado para reforzar su posición económica relativa a los ricos. El asunto es, y siempre ha sido, la relación de las diferentes clases con el Estado.


Los ideólogos postmarxistas, marginados del Estado por los neoliberales, han hecho una virtud de su impotencia. Absorbiendo acríticamente la teoría antiestatal que les llega de arriba, la transmiten hacia abajo. Los postmarxistas tratan de justificar los vehículos organizacionales (ONG) que utilizan para lograr movilidad hacia arriba, con el argumento de que operan fuera del Estado y en la sociedad civil cuando, de hecho, están financiadas por gobiernos extranjeros para trabajar con los gobiernos nacionales.


La lucha de clases y la cooperación


Los postmarxistas a menudo escriben de la cooperación de todos, sin profundizar mucho en el precio y las condiciones para garantizar la cooperación de los regímenes neoliberales y las organizaciones populares. La lucha de clases se considera un atavismo con un pasado inexistente. Hoy se nos dice que los pobres están empeñados en construir una nueva vida, están hartos de la política, las ideologías y los políticos tradicionales. Hasta allí vamos bien.


Los grupos de empresarios hacen que los postmarxistas participen en un nuevo tipo de política similar a la de los enganchadores de un pasado no tan lejano: que reunían a las mujeres que necesitaban capacitación y establecían microempresas subcontratadas con productores o exportadores de mayor envergadura. La política de los postmarxistas es de compradores: ellos no elaboran productos nacionales, sólo relacionan a los capitalistas extranjeros con la mano de obra local para facilitar la continuación del régimen neoliberal.


Los postmarxistas en su papel de administradores de las ONGs son fundamentalmente actores políticos cuyos proyectos, capacitación y talleres no producen un impacto económico importante, ni en las ONGs ni en disminuir la pobreza. Pero sus actividades si desvían a la gente de la lucha de clases. La perspectiva marxista de la lucha y confrontación de clases se construye en las verdaderas divisiones sociales de la sociedad: entre quienes obtienen beneficios, intereses, renta e impuestos y quienes luchan por optimizar los salarios, el gasto social y las inversiones productivas.


Los resultados de las perspectivas marxistas son actualmente evidentes en todas partes: la concentración del ingreso y el aumento de las desigualdades son más grandes que nunca.


Instituciones como el Banco Internacional de Desarrollo (BID) financian empresas agroindustriales de exportación que explotan y envenenan a millones de trabajadores agrícolas, y al mismo tiempo proporcionan fondos para el financiamiento de pequeños microproyectos. El papel de los postmarxistas en los microproyectos es neutralizar la oposición política de la parte inferior, mientras se promueve el neoliberalismo en la parte superior.


Su teoría de la cooperación liga a los pobres por medio de los neoliberales. Intelectualmente, son polícías que definen la investigación aceptable, distribuyen los fondos para investigar y filtran los tópicos y las perspectivas que proyectan el análisis de clases y la perspectiva de la lucha. El control de la moda intelectual, publicaciones, conferencias y fondos para investigar les proporcionan una base importante de poder, pero en última instancia dependen de evitar el conflicto con sus patrones, quienes les otorgan el financiamiento desde el extranjero.


Los intelectuales marxistas críticos tienen su fuerza en el hecho de que sus ideas resuenan con las realidades sociales en evolución. La polarización de clases y los violentos enfrentamientos aumentan, tal como lo pronostican sus teorías. Es a partir de estos hechos que los marxistas demuestran debilidad táctica, pero fuerza estratégica en relación con los postmarxistas.


¿Murió el antiimperialismo?


En los últimos años el antiimperialismo desapareció del diccionario político de los postmarxistas. Los ex guerrilleros de Centroamérica se convirtieron en políticos electorales y los profesionales que manejan las ONGs hablan de cooperación e interdependencia internacionales. Sin embargo, los pagos de la deuda siguen transfiriendo gigantescas sumas de los pobres latinoamericanos a Europa, Estados Unidos y Japón. Las propiedades públicas, los bancos y por encima de todo los recursos naturales se van enajenando a precios muy bajos por parte de las transnacionales.


Hay más multimillonarios de América Latina que tienen la mayor parte de sus fondos en bancos estadounidenses y europeos que nunca antes. Entre tanto provincias enteras se han convertido en cementerios industriales, y el campo está despoblado. Estados Unidos tiene más asesores militares, funcionarios antidrogas y policías federales encargados de dirigir la planeación, que en ninguna otra etapa de la historia mundial.


No obstante, algunos exsandinistas y exfarambundistas dicen que el antiimperialismo/imperialismo desapareció al término de la guerra fría. El problema-dicen- no es la inversión o ayuda extranjeras, sino la falta de ellas y piden más ayuda imperial. La miopía política y económica que acompaña a esta perspectiva no entiende que las condiciones políticas para los créditos son el abaratamiento de la mano de obra, la eliminación de la legislación social y la transformación de Latinoamérica en una gran plantación, un gran campo minero, una gran zona de libre comercio desprovista de derechos, soberanía y riqueza.


El énfasis marxista en la profundización de la explotación imperialista tiene su origen en las relaciones sociales de producción y las relaciones del Estado entre el capitalismo imperialista y el dependiente. El derrumbe de la URSS ha intensificado la explotación imperialista. Los postmarxistas (ex marxistas) que creen que el mundo unipolar tendrá por resultado una mayor cooperación, interpretaron mal la invasión estadounidense en Panamá, Irak, Somalia y otros países. En forma más fundamental la dinámica del imperialismo radica en la dinámica internacional del capital, no en la competencia externa con la URSS. La pérdida del mercado interno y los sectores de Latioamérica es un retorno a la fase prenacional: las economías latinoamericanas empiezan a tomar características de su pasado colonial. La lucha actual contra el imperialismo involucra la reconstrucción de la nación, el mercado local, la economía productiva y una clase trabajadora ligada a la producción y al consumo sociales.


Dos perspectivas de la transformación social: organización de clase y ONG


Para adelantar la lucha contra el imperialismo y sus colaboradores neocompradores nacionales hay que pasar por un debate ideológico y cultural con los posmarxistas que están dentro y en la periferia de los movimientos populares.


El neoliberalismo opera actualmente en dos frentes: el económico y el cultural- político; y en dos niveles: el régimen y las bases populares. En la parte más alta las políticas las formulan y las implantan los personales usuales: Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, en combinación con Washington, Bonn, Tokio y en asociación con os regímenes neoliberales y los exportadores locales y grandes conglomerados empresVerdanaes y banqueros transnacionales.


A principios de los 80, los sectores más perceptivos de los gobernantes neoliberales vieron que sus estrategias estaban polarizando a la sociedad y provocando descontento a gran escala. Los políticos empezaron a financiar y a promover una estrategia paralela desde abajo: la promoción de organizaciones de base con una ideología antiestatista para intervenir entre las clases posiblemente conflictivas y crear un cojín social.


Estas organizaciones dependían económicamente de fuentes neoliberales y estaban involucradas en una competencia con los movimientos sociopolíticos por la lealtad de los líderes locales y las comunidades activistas. Para la década de los noventa estas organizaciones descritas como no gubernamentales llegaban a miles y recibían en todo el mundo cerca de 4 mil millones de dólares.


La confusión concerniente a su carácter político se deriva de su historia anterior a los años 70. En este período las ONGs desplegaron su actividad proporcionando apoyo humanitario a las víctimas de las dictaduras militares y denunciando las violaciones de los derechos humanos. Las ONGs apoyaron las cocinas de beneficencia que permitían a las familias de las víctimas sobrevivir a la primera oleada de tratamientos de choque.


Este período creó una imagen favorable de las ONGs hasta en la izquierda. Se les consideraba como parte del campo progresista. Aún entonces sus límites eran evidentes aunque atacaban las violaciones de los derechos humanos de las dictaduras locales, raras veces denunciaban a sus patronos estadounidenses y europeos que las financiaban y asesoraban. Tampoco había un esfuerzo serio por relacionar las políticas económicas neoliberales y las violaciones de los derechos humanos con el nuevo rumbo que tomaba el sistema imperialista. Obviamente, las fuentes externas de financiamiento limitaban la esfera crítica y acción en materia de derechos humanos.


Al crecer la oposición al neoliberalismo a principios de los ochenta, los gobiernos europeos, estadounidenses y el Banco Mundial aumentaron el financiamiento de las ONG. Existe una relación directa entre el desarrollo de los movimientos que desafiaban el modelo neoliberal y el esfuerzo por subvertirlos mediante la creación de formas alternas de acción social por medio de las ONG. El punto básico de convergencia entre las ONG y el Banco Mundial era su oposición común al estatismo. En su superficie las ONG criticaban al Estado desde una perspectiva izquierdista, defendiendo a la sociedad civil, mientras que la derecha lo hacía en nombre de los mercados.


En realidad el Banco Mundial, los regímenes neoliberales y la fundación occidental se combinaron y alentaron a las ONG para hacer tambalear al Estado benefactor proporcionando servicios sociales para compensar a las víctimas de las empresas multinacionales. En otras palabras, conforme los regímenes neoliberales devastaban a las comunidades al inundar al país con importaciones baratas, pagos de la deuda externa y la abolición de las legislaciones laborales, creando una masa cada vez más grande de trabajadores mal pagados y desempleados las ONG recibieron financiamientos para establecer proyectos de autoayuda, educación popular, capacitación para el trabajo, etc, y absorben temporalmente a pequeños grupos pobres y captan a los líderes locales para minar las luchas contrarias al sistema.


Las ONG se convirtieron en el rostro de la comunidad del neoliberalismo intimamente ligadas con los poderosos y complementaron así su labor destructiva con proyectos locales. En efecto, los neoliberales organizaron una operación de pinza o estrategia doble. Desgraciadamente, muchos izquierdistas sólo se enfocaron en el neoliberalismo desde arriba y desde fuera (FMI y BM) y no en el neoliberalismo desde abajo y desde dentro (las ONG y las microempresas).


Una razón importante para este error de apreciación fue la conversión de muchos neomarxistas a la fórmula y a la práctica de las ONG. El postmarxismo fue el boleto de tránsito ideológico de la política de clases al desarrollo comunitario, del marxismo a las ONG.


Mientras los neoliberales transferían lucrativas propiedades estatales al rico sector privado, las ONGs no formaban parte de la resistencia de los sindicatos. Al contrario, participaban activamente en proyectos privados para promover el discurso de la empresa privada (auto-ayuda) en las comunidades locales enfocándose en la microempresa. Las ONGs construyeron puentes ideológicos entre los capitalistas en pequeña escala y los monopolios que se benefician de la privatización, todo en nombre del atiestatismo y formando sociedades civiles.


En tanto los ricos acumulaban vastos emporios financieros a partir de la privatización, los profesionales de la clase media de las ONGs obtuvieron pequeñas sumas para financiar oficinas, transportes y una actividad económica en pequeña escala. Políticamente, lo importante es que las ONGs despolitizaron a sectores de la población, redujeron su compromiso con los empleados públicos y nombraron a líderes potenciales para proyectos pequeños.


Las ONGs se abstienen de participar en las luchas de los maestros de escuelas públicas y educadores del sistema oficial contra sueldos y recortes presupuestales, porque su presupuesto proviene de gobiernos neoliberales.


En realidad, las ONGs no son no gubernamentales. Reciben fondos de gobiernos extranjeros o trabajan como subcontratistas privados locales. Con frecuencia colaboran abiertamente con dependencias gubernamentales a nivel local o transnacional. En este sentido, las ONGs ponen en peligro la democracia, al quitar los programas sociales de las manos de la gente local y sus funcionarios de elección popular, y crear dependencia en funcionarios extranjeros.


Además desvían la atención y luchas populares del presupuesto nacional hacia la autoexplotación, para garantizar los servicios sociales locales. Esto les permite a los neoliberales restringir los presupuestos sociales y transferir fondos del Estado para subsidiar las cuentas incobrables de los bancos privados, créditos a los exportadores, etc.


La autoexplotación ( la autoayuda) significa que, además de pagar impuestos al Estado y no recibir nada a cambio, los empleados tienen que trabajar horas extras con recursos marginales, gastando sus escasas energías para obtener servicios que los burgueses obtienen del Estado.


En la forma más fundamental, la ideología de las ONGs de la actividad voluntaria privada mina el sentido público, la idea de que el gobierno tiene una obligación de velar por sus ciudadanos y proporcionarles vida, libertad y búsqueda de la felicidad: que la responsabilidad política del Estado es esencial para el bienestar de los ciudadanos.


Contra ese concepto de responsabilidad pública las ONGs promueven la idea neoliberal de la responsabilidad privada de los problemas sociales y la importancia de los recursos privados para resolver esos problemas. En realidad imponen una carga doble a los pobres: la de pagar impuestos para financiar al Estado neoliberal, que sirve a los ricos, y la autoexplotación privada que se ocupe de sus propias necesidades.


ONG y movimientos sociopolíticos


Las ONGs ponen énfasis en los proyectos, no en los movimientos; movilizan a la gente para que produzca en los márgenes, no para luchar por controlar los medios básicos de producción y riqueza: se enfocan a la asistencia técnica y financiera de proyectos, no en las condiciones estructurales que forman la vida cotidiana. Las ONG se apropian del lenguaje de la izquierda: Poder popular, igualdad, desarrollo sustentable, liderazgo popular, tec. El problema es que ese lenguaje está ligado a un ámbito de colaboración con los donantes y las dependencias gubernamentales que subordinan la actividad práctica a la política no conflictiva.


Las ONGs y su personal profesional postmarxista compiten directamente con los movimientos sociopolíticos para adquirir influencia entre los pobres, las mujeres y los marginados, las minorías raciales, etc. Su ideología y práctica desvía la atención de las fuentes y las soluciones de la pobreza. Hablar de microempresas en vez de explotación de parte de los bancos extranjeros, se basa en el concepto de que el problema es de iniciativa individual, no de la transferencia de los ingresos al extranjero.


La ayuda de las ONGs afecta a pequeños sectores de la población y establece una competencia entre comunidades por los escasos recursos, lo cual genera distinción y rivalidades internas y externas que perjudican la solidaridad de clase. Lo mismo sucede entre los profesionales: cada uno establece sus ONGs para solicitar fondos del extranjero. Compiten con propuestas "al gusto" de los donantes extranjeros, mientras afirman hablar en nombre de más seguidores.


El efecto real es la proliferación de las ONGs que fragmentan las comunidades pobres y las convierten en grupos sectoriales y subsectoriales incapaces de ver de manera más amplia el cuadro social que los aflige y menos capaces aún de unirse en la lucha contra el sistema.


Las experiencias recientes demuestran que los donadores extranjeros financian proyectos durante las crisis, pero una vez que los movimientos menguan, cambian el financiamiento a colaboración del régimen, y adaptan los proyectos de las ONG a su agenda neoliberal. La estructura y agenda de las ONG, con su postura apolítica y su enfoque de auotayuda, despolitiza y desmoviliza a los pobres. Además, refuerzan el proceso electoral alentado por los partidos neoliberales y los medios de comunicación.


Las ONGs hablan de excluidos, de los sin poder, de la pobreza extrema, de la discriminación por sexo o raza, pero no pasan de los síntomas superficiales para abordar el sistema social que produce estas condiciones. Incorporan a los pobres a la economía neoliberal por medio de una acción voluntaria puramente privada, las ONGs crean un mundo político donde la apariencia de solidaridad y acción social disimula una conformidad conservadora con la estructura de poder nacional e internacional. No es coincidencia que conforme las ONGs se han hecho dominantes en ciertas regiones, la acción política independiente de clase ha declinado, y el liberalismo no tiene freno. La línea de fondo es que el crecimiento de las ONGs coincide cada vez más con el financiamiento del neoliberalismo y la profundización de la pobreza en todas partes.


A pesar de sus afirmaciones de muchos éxitos a nivel local, el poder general del neoliberalismo no tiene rival, y las ONGs buscan cada vez más posiciones en los intersticios de poder. El problema de formular alternativas se ha impedido en otra forma. Muchos de los antiguos líderes de movimientos guerrilleros y sociales, sindicatos y organizaciones femeninas han sido atraídos por las ONGs. La oferta es tentadora: mayor salario, prestigio y reconocimiento de los donantes extranjeros, conferencias y redes en el extranjero, personal de oficina y relativa seguridad de no verse sujetos a represión. En cambio, los movimientos sociopolíticos ofrecen pocos beneficios materiales, pero mayor respeto e independencia y, lo que es más importante, la libertad de retar al sistema político y económico.


Las ONGs y sus patrocinadores financieros en el extranjero (BID y BM) publican boletines con narraciones sobre el éxito de las microempresas y otros proyectos de autoayuda, pero no mencionan los elevados índices de fracasos conforme baja el consumo popular, importaciones baratas inundan el mercado y las tasas de interés suben en espiral.


Hasta los éxitos afectan sólo a una pequeña fracción del total de los pobres y sólo afectan en el sentido de que otros no pueden ingresar en el mismo mercado. El valor propagandístico del éxito individual de la microempresa, no obstante, es importante para crear la ilusión de que el neoliberalismo es un fenómeno popular. Las frecuentes explosiones populares de violencia que tienen lugar en regiones donde existe la promoción de la microempresa, sugiere que la ideología no es hegemónica y que las ONGs todavía no desplazan a los movimientos independientes de clase.


Las ONGs fomentan un nuevo tipo de colonialismo y dependencia cultural y económica. Los proyectos se diseñan, o al menos se aprueban, según las normas de las prioridades de los centros imperialistas o sus instituciones. Son administrados y vendidos a las comunidades. Se hacen evaluaciones por y para las instituciones imperialistas. Los cambios en el financiamiento de las prioridades o las malas evaluaciones tiene como consecuencia el abandono a su suerte de los grupos, comunidades, granjas y cooperativas.


Todo y todos se disciplinan cada vez más para cumplir con las demandas de los donantes y los evaluadores de sus proyectos. Los nuevos virreyes supervisan y garantizan el cumplimiento de las metas, los valores y las ideologías del donante, así como el uso adecuado de los fondos. Donde se registran éxitos, dependen en gran medida del apoyo continuo del extranjero para evitar que se derrumben.


Aunque la mayor parte de las ONGs son cada vez más instrumentos del neoliberalismo, hay una pequeña minoría que intenta desarrollar estrategias alternas que apoyen la política de clase y el antiimperialismo. Ninguna de ellas recibe fondos del BM o de dependencias gubernamentales estadounidenses o europeas. Apoyan los esfuerzos para ligar el poder local con el poder estatal. Relacionan los proyectos locales con los movimientos nacionales que ocupan, defienden la propiedad pública y nacional contra las multinacionales...En una palabra, no son postmarxistas.
'Excelsior', 26 de noviembre de 1996



ONGs y movimientos populares están controlados por las elites financieras, y otros documentos complementarios.


El rol de las ONGs en el Siglo XXI


Fabricando Disidencia: Globalistas y Elites Controlan Movimientos Populares


Médicos Sin Fronteras: ¿ayudando al ataque militar sobre Siria?



¿Es este el rostro de un nuevo movimiento mundial de derechos humanos?


La hipocresía de Human Rights Watch



Desenmascarando a Human Rights Watch (HRW)



El papel de Amnistía Internacional en la guerra contra Siria



Hipocresía de Amnistía Internacional. Falsa bandera “humanitaria”.





Neoliberalismo, colonialismo y fundamentalismo contra un estado incómodo: Siria




Reporteros Sin Fronteras pierde definitivamente la máscara y artículos complementarios.



El burgués billonario George Soros, financia y asesora al partido de Alexis Tsipras



El Gobierno español firma un acuerdo inédito con la USAID, una de sus tapaderas. La CIA se instala definitivamente en el puerto de Las Palmas




USAID Subversión en América Latina no limitado a Cuba



Una filtración de WikiLeaks revela las cinco tácticas antichavistas de la USAID


Revoluciones de Color. Conseguir Nuestros Datos concretos sobre la "primavera árabe"


2011 año del Dupe. A un año de la ingeniería "Primavera Árabe", un paso más hacia la hegemonía global


"Occupy Wall Street" y el "American Autumn": ¿Es una "revolución de color"? y artículos relacionados con las revoluciones de color en el mundo, como del 15-M




Desenmascarando a ATTAC


Michel CHossudovsky fabricando disidencias

Videos de OTPOR de las revoluciones de colores en castellano

Greenpeace: Otra estafa



Los Verdes en el Parlamento Europeo, apoyan al gobierno golpista nazi de Ucrania

El golpe dirigido por Washington Por: Eva Golinger


Falsos mitos de la “revolución” de colores de Islandia


Vínculos entre globalistas, mundo empresarial y 15 M, blog de Marat


15M: R-evolución Naranja.

30 de mayo de 2012

La inestimable contribución de ATTAC a las trampas ideológicas de la burguesía