miércoles, 4 de mayo de 2022

[Libro] El fracaso de la izquierda ante la "pandemia"

 

Reflexiones políticas sobre la gestión de la “pandemia”

 



 



Por Fernando Cabal

Mandala Ediciones, 2022

Se puede descargar el libro en PDF  aquí  (con límite de descarga hasta 5 veces el mismo día)

https://es1lib.org/book/19147822/4434ac

 

Nota del editor de este blog: He copiado el índice del libro, he buscado las fuentes de sus artículos y le he añadido documentos complementarios. El editor del libro, ha traducido los artículos que están en inglés.

 

El fracaso de la izquierda ante la "pandemia"

Reflexiones políticas sobre la gestión de la “pandemia”

Fernando Cabal

Mandala Ediciones, 2022

Descripción:

La ausencia clamorosa de posiciones críticas por parte de la inmensa mayoría de las organizaciones de la izquierda, tanto institucional, como extraparlamentaria, ante las numerosas y graves irregularidades que caracterizan la gestión de la pandemia, no sólo ha dejado sin referencia alguna a los colectivos más conscientes de la clase obrera y del pueblo, sino que - de no reaccionar a tiempo - les inhabilita para representar eficazmente la resistencia de las clases populares ante las consecuencias de la gran reestructuración del capitalismo en curso.

 

ALEX CORRONS / Alfredo Embid / Ángeles Maestro / Aquí y ahora / Ariel Petruccelli / Beatriz Talegón / Carlos Taibo / Círculo Comunistas Esotéricos / Dave Duboff / DebatSocial / Dr. Enrique Costa / Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi / Dr. Vernon Coleman / Esteban Cabal / Gilles Deleuze / Giorgio Agamben / G. Rodríguez / Isabel Canales Arrasate / Jared McBrady / Javier Cortines / Jon Ander Etxebarría / José R. Loayssa / La Rebelión de las Palabras / L. DURÁN GUERRA / Marcela Caldumbide / MARIO AGREDA / OCTAVI PIULAT / Ostegunetan / Owen Jones / OXFAM / Paul Frijters, Gigi Foster, and Michael Baker / Paz Francés / David Soto Alcalde / Pedro Castrillo / Pedro Prieto / Christiaan W.J.M. Alting von Geusau / Esteban Hernández / H. Sarthou / Jeffrey A. Tucker / John P.A. IoannidiS / Martin Kulldorff / Megan Mansell / Mikko Packalen / Raoul VaneigeN / Robert F. Kennedy, Jr. / Richard Horton Roberto Saenz / Rob Wallace, / Roscigna / Rossoinero / Salvador Cobo/ S.Alba Rico / Thomas Harrington / Toby Green y Thomas Fazi / Virginia Canales Arrasate.

 

Asombra que organizaciones que se supone que aplican la teoría marxista para analizar los procesos y los cambios en la realidad social no hayan sido capaces de someter a crítica y de desentrañar la base material de las medidas adoptadas. Es decir, que no hayan podido desvelar el vínculo entre las decisiones de los gobiernos, sin base científica solvente, con la obtención de enormes beneficios del gran capital, mediante la imposición a la población de medidas que atentan contra su salud y su vida y que, además, para ello están implantando normas autoritarias, destinadas a asegurar el control social y a neutralizar la resistencia de las clases populares. Transcurridos casi dos años de la declaración de la pandemia mundial por la OMS, en marzo de 2020, existen la perspectiva y la documentación acreditativa necesarias, tanto para realizar un análisis riguroso del contexto social en el que aparece, como para valorar las medidas adoptadas por los gobiernos y las grandes instituciones europeas y estadounidenses de control del medicamento y que conciernen directamente a la izquierda.

 

https://www.mandalaediciones.com/varios/politica/el-fracaso-de-la-izquierda-ante-la--pandemia-.asp

 

https://www.mandalaediciones.com/autores/cabal---fernando.asp

 

 

 

                              Índice del contenido del libro

 

1º Es necesario un debate en la izquierda sobre las medidas contra la “pandemia”.  Por   Fernando Cabal (podemista) Lo han desactivado el enlace.https://primariasmunicipales2019.podemos.info/candidaturas/fernando-cabal-riera/, pero este artículo no lo han desactivado https://majadahondamagazin.es/editor-fernando-cabal-la-abogada-sonia-ortiga-majadahonda-candidatos-diputados-las-primarias-podemos-21228

 

 

 



El fracaso de la izquierda en el Covid. Por Toby Green y Thomas Fazi. (Aquí, aquí, aquí, fuente original aquí)

 

Cómo la pandemia está cambiando las normas de la ciencia.  Por John P.A. Ioannidis (aquí, aquí)  Copiado  y traducido al castellano, después del índice.

John P. A. Ioannidis.  3. Sobre la Pandemia de COVID-19

¿Un fiasco en ciernes? A medida que se afianza la pandemia de coronavirus, tomamos decisiones sin datos fiables. 17 de marzo de 2020. Por John PA Ioannidis

 

No dejemos de hacernos preguntas.  Por Bea Talegón

 

El silencio suicida de la izquierda ante la gestión de la crisis Covid. Por Ángeles Maestro (y aquí)

 

Balance del primer año de pandemia y un poco más allá. Por Paz Francés, José R. Loayssa, Ariel Petruccelli.

Autores del libro “Covid 19. La respuesta autoritaria y la estrategia del miedo” (Ed. EL SALMÓN)

Covid-19, año uno: balance de una pesadilla autoritaria y de una gestión fracasada

 

Ehud Qimron, inmunólogo de referencia en Israel: «Ministerio de Salud, es hora de admitir el fracaso» Por Beatriz Talegón (aquí, aquí)

 

La inexplicable respuesta de la izquierda a la crisis de Covid.  Dave Dubof.    The inexplicable response of the Left to the Covid crisis Copiado al final del índice.

                                  

9º Plandemia: Una narrativa alternativa más creíble que el relato oficial. Esteban Cabal. Copiado al final del índice.

 

10º Decálogo de la Coordinadora sin miedo (aquí, aquí, aquí)

 

11º Contra la dictadura sanitaria Copiado al final del índice.

 

12º Los medios de comunicación y la pandemia. Por Octavi Piulats (Capítulo de su libro “Para entender y prevenir el Covid-19”, Mandala ediciones)5 3    Copiado al final del índice.

 

13º Una mirada holística. Por Marcela Caldumbide.

 

14º SARS ¿epidemia o un nuevo fraude? ¿Quién se beneficia con el SARS? Por Alfredo Embid  (se puede descargar el artículo en PDF)

 

Cómo el nuevo acuerdo de paz entre Estados Unidos y Afganistán reavivó a un "talibán favorable a los negocios"

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2021/09/como-el-nuevo-acuerdo-de-paz-entre.html

 

15º La falsa pandemia y el maldito 2020…. ¿Y ahora qué? ¿Feliz 2021. Por Dr. Enrique Costa  (aquí, aquí)

                                                                                                                                             

16º Tragando autoritarismo con la mano izquierda. Por Alex Corrons. Copiado al final del índice.

 

17º Pandemia covid: ¿democracia o dictadura?, ¿fin del sistema? Por Jon Ander Etxebarría Gárate.

 

18º Conclusiones de “el gran pánico covid” ” qué pasó, por qué y qué hacer a continuación.  Por Paul Frijters, Gigi Foster, and Michael Baker (Del libro “El Gran Pánico Covid”, Mandala ediciones) Copiado al final del índice.

 

19º La pandemia desde otros ángulos (si se nos permite). Por Pedro Prieto (aquí, aquí,  del blog aquí)

 

20º La invención de una epidemia. Por Giorgio Agamben (otra reflexión aquí, aquí)

 

21º El apoyo público a las medidas de cierre se está desintegrando: se necesita un nuevo enfoque. Por Owen Jones

Owen Jones: «El contrato social que sustenta la pandemia ha sido destruido» Por Beatriz Talegón

 

22º Dijeron que frenarían la propagación Por Jeffrey A. Tucker 3 de enero de 2022 Copiado al final del índice.

 

23º Covid-19, autoritarismo e izquierda confinada. Por José R. Loayssa,  Ariel Petruccelli (reproducido aquí )

 

24º Crónica crítica de la gestión pandémica: el caso italiano. Por Pedro Castrillo  

 

 25º Hacia el fin de la excepcionalidad  Comité de Redacción de AMF (Actualización Medicina Familiar) (aquí)  Copiado al final del índice.

 

26º COVID-19 no es una pandemia. Por Richard Horton. Copiado al final del índice.

 

27º Capitalismo pandémico. Por  Santiago Alba Rico 4/01/2021 (aquí)

 

28º Carta abierta ante la crisis del coronavirus Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi

 

29º Izquierda y pandemia: la ofrenda sanitaria. Por Salvador Cobo

Salvador Cobo. https://www.politicayletras.es/izquierda-y-pandemia-la-ofrenda-sanitaria/

 

30º Pablo Iglesias y el papel de la izquierda durante la pandemia. Por Esteban Hernández  (aquí)

 

31º Marx, la pandemia y las fuerzas productivas. Por Roberto Saenz Dirigente y teórico de la corriente internacional Socialismo o Barbarie. 26 de  abril de 2020 (aquí)


 

El mundo que viene. Pandemia, capitalismo y socialismo. Por Roberto Saenz   http://izquierdaweb.com/wp-content/uploads/2020/04/El-mundo-que-viene-Roberto-Saenz-SOB-Izquierda-Web.pdf

 

32º La pandemia, la crisis, y la izquierda zombi. Ostegunetan

 

33º Izquierda y pandemia por Hoenir Sarthou (aquí)

https://elmuertoquehabla.blogspot.com/2020/07/izquierda-y-pandemia.html

 

34º La economía política de las pandemias. Por Rob Wallace, Jipson John, Jitheesh P. M. Entrevista en Rob Wallace: La economía política de la pandemia

 

35º ¿Nadie podía saberlo? Por Thomas Harrington. Copiado al final del índice.

 

36º Valor moral y nuestro futuro común. Por Robert F. Kennedy, Jr. Copiado al final del índice.

 

37º Coronavirus. Por Raoul Vaneigem. Archivo de Raoul Vaneigem aquí.

Covid-19: Compilado de textos desde una perspectiva anticapitalista no autoritaria (en PDF aquí)

Covid-19: Compilado de textos desde una perspectiva anticapitalista no autoritaria

Luis M. Bardamu   marzo de 2020

                       Índice del contenido del libro

Sin retorno a la normalidad: por una liberación poscoronavirus. Por Max Haiven

Política anticapitalista en tiempos de coronavirus. Por David Harvey

Sudáfrica: Coronavirus, llamado a la solidaridad en tiempo de crisis. Por Abahlali baseMjondolo Press Statement

La estrategia de autoconfinamiento del Estado y la economía. Por Louis

Coronavirus. Por Raoul Vaneigem

La opción saludable. Por Luis M. Bardamu

Monólogo del virus

La pandemina como juicio político: el caso de un bien común global. Por Pierre Dardot y Christian Laval

El comienzo de una época

El derrape de Giorgio Agamben sobre el coronavirus. Por Anastasia Berg

Coronavirus: Reporte de Chile

El coronavirus como declaración de guerra. Por Santiago López Petit

Por coronavirus el EZLN cierra caracoles y llama a no abandonar las luchas actuales

http://comunizar.com.ar/

http://comunizar.com.ar/wp-content/uploads/COMPILADO-DE-TEXTOS-SOBRE-LA-PANDEMIA-DE-COVID-19-DESDE-UNA-PERSPECTIVA-ANTICAPITALISTA-NO-AUTORITARIA.pdf

 

38º El totalitarismo y las cinco etapas de deshumanización Por Christiaan W.J.M. Alting von Geusau

 

Buceando en la resolución reaccionaria anticomunista del Parlamento Europeo, que amenaza con ilegalizar la ideología comunista. Crítica del Libro negro del comunismo: crímenes, terror, represión. Los procesos de Moscú y el proceso de Moscú en la España republicana. (1936-1939)

 

39º ¿Crisis sanitaria o crisis civilizatoria? Apuntes breves sobre COVID 19 y el capitalismo. Círculo de Comunistas Esotéricos. En PDF aquí (Publicado el 24/3/2020)

Fredric Jameson    https://es.wikipedia.org/wiki/Fredric_Jameson

 

40º La pandemia de la represión y el estado de alarma Aquí y ahora. Copiado al final del índice.

 

41º La decadencia de la ciencia en la era de los bloqueos Por Martin Kulldorf  Copiado al final del índice.

 

42º Los problemas de salud mental se dispararán ahora Dr. Vernon Coleman  Copiado al final del índice.

 

43º La exclusión de las personas no vacunadas. Por Jared McBrady. Copiado al final del índice.

 

44º La antisocialización de nuestra nación. Por Megan Mansell  Copiado al final del índice.

 

45º El Estado accidental de la bioseguridad. Por Mikko Packalen Copiado al final del índice.

 

46º La anarquía en tiempos de pandemia. Por Gustavo Rodríguez

COVID-19: la Anarquía en tiempos de pandemia. Por Gustavo Rodríguez

https://anarquia.info/wp-content/uploads/2020/12/covid19-gustavo-rodriguez.pdf

Copiado al final del índice.

 

47º Una aproximación hacia las posibles secuelas pandémicas.   Roscigna

 

48º Ante la pandemia represiva – Carlos Taibo (aquí)

 

49º El peor virus…la autoridad

 

50º La Covid, el virus que oprimió al pueblo y fortaleció a la clase dirigente. Por Javier Cortines y aquí.

 

51º ¡Abajo el Pase Nazitario!. Por Rossoinero

 

52º El peor contagio es la obediencia. Por Rossoinero /Etiqueta: coronavirus

 

53º Ciudadanos de segunda clase- Por Giorgio Agamben (aquí)

 

54º Monstruosidad jurídica [iii] Giorgio Agamben[iv]

Copiado al final del índice.

 

55º Postdata sobre las sociedades de control. Por  Gilles Deleuze (aquí)

 

56º Marx y Bakunin sobre dictadura sanitaria, libertades individuales y biopolítica en los siglos XIX y XXI      Por Rossoinero

 

57º Violencia económica: los diez hombres más ricos duplican su patrimonio frente a la caída de ingresos del 99% de la población  (aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, )

 

58º ¿Discriminación infantil? Pasaportes no. Por Isabel Canales Arrasate pediatra Virginia Canales Arrasate Ginecóloga

 

59º Filosofía de la pandemia: una revisión crítica. Por Luis Durán Guerra. (Aquí, aquí, aquí, aquí)

Artículo completo: https://idus.us.es/handle/11441/125547

 

60º Rebelión por la supervivencia coronavirus ¿pandemia de la muerte? Por Mario Agreda (Ikitomizi-araña amarilla) Una visión indígena de la pandemia                19/4/2020

Citas del artículo:

Materialismos Dialécticos, manifiesto de Marx, Engels de 1848, ya están fuera de época. Leerlos es perder el tiempo. Describen lo que ya no existe. Oligarcas, latifundistas, terratenientes, grandes mineros, capitalistas, burgueses etc, ya no existen o van dejando rápidamente de existir. Han sido reemplazados por las transnacionales. Estas, explotan, masacran, eliminan a los pueblos.”

“La historia no se detiene, debemos fortalecernos en el pensamiento y la palabra y caminar juntas y juntos, el pensamiento europeo adora al desarrollo y al progreso, es decir la destrucción ilimitada de la naturaleza y de los pueblos. La dicotomía capitalismo-comunismo- es tan ostensible como falsa, ellos, en el fondo, no son dos, son uno, y una sola entidad merece un solo nombre-CAPICOM-monstruo bicéfalo, genocida, etnocida, imperialista, patriarcal, tóxico y radiactivo”

 

“Es necesario sacarse de la cabeza a Cristo, a Marx y a Confucio.”

 Hace referencia a Francisco Juan Martínez Mojica

 

https://www.aipinmedia.com/2020/04/19/rebelion-por-la-supervivencia-coronavirus-pandemia-de-la-muerte/

 

Mario Agreda, del Movimiento Indio, acusa a Ayuso de manipular la Historia

https://cadenaser.com/emisora/2021/09/30/radio_madrid/1633031109_009279.html

 

61º Manifestamos  DebatSocial  Copiado al final del índice.

 

62º Manifiesto por una salida razonable a la crisis de la Covid. 16 de noviembre 2021

 

63º La izquierda y la derecha han perdido todo su sentido Por David Soto Alcalde    Copiado al final del índice.

 

Índice


Libro-manual (PDF): Los científicos chinos nos enseñan cómo prevenir y tratar el contagio de coronavirus.

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/03/libro-manual-pdf-los-cientificos-chinos.html

La pandemia del coronavirus COVID-19 en el BOE, desde el martes 10 de marzo de 2020 hasta el domingo 29 de marzo de 2020.

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/03/la-pandemia-del-coronavirus-covid-19-en.html

Coronavirus: estampas de la clase trabajadora global

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/05/coronavirus-estampas-de-la-clase.html

Los beneficio por delante de la seguridad de los trabajadores: dentro de Amazon durante la crisis del COVID-19

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/05/los-beneficio-por-delante-de-la.html

Riders X Derechos: nota de prensa covid-19

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/05/riders-x-derechos-nota-de-prensa-covid.html

¿Teletrabajo o digitalización del mercado laboral?, por Duval para el blog Crónica de Clase

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/05/teletrabajo-o-digitalizacion-del.html

Nunca más muertos evitables, nunca más privatizaciones. La privatización mata. Breve historia de la privatización sanitaria en España

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/06/nunca-mas-muertos-evitables-nunca-mas.html

Por la vida y el trabajo, unifiquemos las luchas. Por Espacio de Encuentro Comunista (EEC)

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/09/por-la-vida-y-el-trabajo-unifiquemos.html

Tengámoslo claro: La salud también es política, por Duval

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/11/tengamoslo-claro-la-salud-tambien-es.html

 

 

 Artículos copiados y traducidos al castellano.

 

 

Cómo la pandemia está cambiando las normas de la ciencia

 

Cómo la pandemia está cambiando las normas de la ciencia

Se están desechando imperativos como el escepticismo y el desinterés para alimentar una guerra política que no tiene nada en común con la metodología científica.

09 DE SEPTIEMBRE DE 2021

John PA Ioannidis  

John PA Ioannidis es profesor de medicina y profesor de epidemiología y salud de la población, así como profesor (por cortesía) de ciencia de datos biomédicos y estadística en la Universidad de Stanford. Sus publicaciones completas relacionadas con COVID-19 se pueden encontrar aquí.

 

En el pasado, a menudo había deseado fervientemente que algún día todos se sintieran apasionados y entusiasmados con la investigación científica. Debería haber sido más cuidadoso con lo que había deseado. La crisis causada por la letal pandemia de COVID-19 y por las respuestas a la crisis han hecho que miles de millones de personas en todo el mundo se interesen y se entusiasmen mucho con la ciencia. Las decisiones pronunciadas en nombre de la ciencia se han convertido en árbitros de la vida, la muerte y las libertades fundamentales. Todo lo que importaba se vio afectado por la ciencia, por los científicos que interpretan la ciencia y por aquellos que imponen medidas basadas en sus interpretaciones de la ciencia en el contexto de la guerra política.

 

Un problema con este nuevo compromiso masivo con la ciencia es que la mayoría de las personas, incluida la mayoría de las personas en Occidente, nunca habían estado seriamente expuestas a las normas fundamentales del método científico. Desafortunadamente, las normas mertonianas de comunalismo, universalismo, desinterés y escepticismo organizado nunca han sido la corriente principal en la educación, los medios o incluso en los museos de ciencia y los documentales de televisión sobre temas científicos.

 

Antes de la pandemia, el intercambio gratuito de datos, protocolos y descubrimientos estaba limitado, lo que comprometía el comunalismo en el que se basa el método científico. Ya se toleraba ampliamente que la ciencia no era universal, sino el ámbito de una élite cada vez más jerarquizada, una minoría de expertos. Gigantescos intereses y conflictos financieros y de otro tipo prosperaron en el vecindario de la ciencia, y la norma del desinterés quedó abandonada.

 

En cuanto al escepticismo organizado, no se vendió muy bien dentro de los santuarios académicos. Incluso las mejores revistas revisadas por pares a menudo presentaban resultados sesgados y sesgados. La difusión pública y mediática más amplia de los descubrimientos científicos se centró en gran medida en lo que podría exagerarse sobre la investigación, en lugar del rigor de sus métodos y la incertidumbre inherente de los resultados.

 

Sin embargo, a pesar de la cínica comprensión de que las normas metodológicas de la ciencia se habían descuidado (o quizás debido a esta comprensión), las voces que luchaban por más comunalismo, universalismo, desinterés y escepticismo organizado se habían multiplicado entre los círculos científicos antes de la pandemia. A menudo se consideraba que los reformadores tenían algún tipo de posición moral superior, a pesar de ser superados en número en la ocupación de posiciones poderosas. Las crisis de reproducibilidad en muchos campos científicos, que van desde la biomedicina hasta la psicología, provocaron un examen de conciencia y esfuerzos para mejorar la transparencia, incluido el intercambio de datos sin procesar, protocolos y códigos. Las desigualdades dentro de la academia se reconocieron cada vez más con llamados a remediarlas. Muchos se mostraron receptivos a las súplicas de reforma.

 

Los expertos basados ​​en la opinión (aunque todavía predominan en los comités influyentes, las sociedades profesionales, las principales conferencias, los organismos de financiación y otros nodos de poder del sistema) a menudo fueron cuestionados por la crítica basada en la evidencia. Hubo esfuerzos para hacer más transparentes los conflictos de intereses y minimizar su impacto, incluso si la mayoría de los líderes científicos seguían en conflicto, especialmente en medicina. Una próspera comunidad de científicos centrados en métodos rigurosos, en la comprensión de los sesgos y en la minimización de su impacto. El campo de la metainvestigación, es decir, la investigación sobre la investigación, se había vuelto ampliamente respetado. Por lo tanto, uno podría haber esperado que la crisis de la pandemia pudiera haber fomentado el cambio. De hecho, el cambio sucedió, pero quizás principalmente para peor.

 

La falta de comunalismo durante la pandemia alimentó los escándalos y las teorías de conspiración, que luego fueron tratadas como un hecho en nombre de la ciencia por gran parte de la prensa popular y las redes sociales. La retractación de un artículo muy visible sobre hidroxicloroquina de The Lancet fue un ejemplo sorprendente: la falta de intercambio y apertura permitió que una importante revista médica publicara un artículo en el que supuestamente 671 hospitales aportaron datos que no existían, y nadie se dio cuenta de esto por completo. fabricación antes de la publicación. The New England Journal of Medicine , otra importante revista médica, logró publicar un artículo similar; muchos científicos continúan citándolo en gran medida mucho después de su retractación.

 

El debate científico público más candente del momento, si el virus COVID-19 fue producto de la evolución natural o un accidente de laboratorio, podría haberse resuelto fácilmente con una demostración mínima de comunalismo ("comunismo", en realidad, en el vocabulario original de Merton) de China: abrir los libros de laboratorio del Instituto de Virología de Wuhan habría aliviado las preocupaciones de inmediato. Sin tal franqueza sobre qué experimentos se realizaron, las teorías de fugas de laboratorio siguen siendo tentadoramente creíbles.

 

Personalmente, no quiero considerar la teoría de la fuga de laboratorio, un gran golpe para la investigación científica, como la explicación dominante todavía. Sin embargo, si el intercambio público completo de datos no puede ocurrir ni siquiera para una pregunta relevante a la muerte de millones y el sufrimiento de miles de millones, ¿qué esperanza hay para la transparencia científica y una cultura de intercambio? Cualesquiera que sean los orígenes del virus, la negativa a cumplir con las normas aceptadas anteriormente ha causado un daño enorme.

 

“A fines de 2020, solo la ingeniería automotriz no tenía científicos que publicaran sobre COVID-19. A principios de 2021, los ingenieros de automóviles también expresaron su opinión.”

 

La pandemia condujo aparentemente de la noche a la mañana a una nueva y aterradora forma de universalismo científico. Todos hicieron ciencia de COVID-19 o comentaron al respecto. Para agosto de 2021, se publicaron 330 000 artículos científicos sobre la COVID-19, en los que participaron aproximadamente un millón de autores diferentes. Un análisis mostró que científicos de cada una de las 174 disciplinas que componen lo que conocemos como ciencia han publicado sobre COVID-19. A fines de 2020, solo la ingeniería automotriz no tenía científicos que publicaran sobre COVID-19. A principios de 2021, los ingenieros de automóviles también expresaron su opinión.

 

A primera vista, se trataba de una movilización de talento interdisciplinario sin precedentes. Sin embargo, la mayor parte de este trabajo era de baja calidad, a menudo incorrecto y, a veces, muy engañoso. Muchas personas sin experiencia técnica en la materia se convirtieron en expertos de la noche a la mañana, salvando enfáticamente al mundo. A medida que estos expertos falsos se multiplicaron, los enfoques basados ​​en la evidencia, como los ensayos aleatorios y la recopilación de datos más precisos e imparciales, se descartaron con frecuencia como inapropiados, demasiado lentos y dañinos. Incluso se celebró el desdén por los diseños de estudio fiables.

 

Muchos científicos increíbles han trabajado en COVID-19. Admiro su trabajo. Sus contribuciones nos han enseñado mucho. Mi gratitud se extiende a los muchos investigadores jóvenes extremadamente talentosos y bien capacitados que rejuvenecen nuestra fuerza laboral científica que envejece. Sin embargo, junto con miles de científicos sólidos llegaron expertos recién acuñados con credenciales cuestionables, irrelevantes o inexistentes y datos cuestionables, irrelevantes o inexistentes.

 

Las redes sociales y los principales medios de comunicación han ayudado a fabricar esta nueva generación de expertos. Cualquiera que no fuera epidemiólogo o especialista en políticas de salud podía ser citado repentinamente como epidemiólogo o especialista en políticas de salud por reporteros que a menudo sabían poco sobre esos campos pero sabían de inmediato qué opiniones eran verdaderas. Por el contrario, algunos de los mejores epidemiólogos y especialistas en políticas de salud de Estados Unidos fueron difamados como despistados y peligrosos por personas que se creían aptas para arbitrar sumariamente las diferencias de opinión científica sin comprender la metodología o los datos en cuestión.

 

El desinterés sufrió gravemente. En el pasado, las entidades en conflicto en su mayoría intentaron ocultar sus agendas. Durante la pandemia, estas mismas entidades en conflicto fueron elevadas al estatus de héroes. Por ejemplo, las grandes empresas farmacéuticas claramente produjeron medicamentos útiles, vacunas y otras intervenciones que salvaron vidas, aunque también se sabía que las ganancias eran y son su principal motivo. Se sabía que las grandes tabacaleras mataban a muchos millones de personas cada año y engañaban continuamente al promocionar sus productos viejos y nuevos, igualmente dañinos. Sin embargo, durante la pandemia, solicitar mejores pruebas sobre la eficacia y los eventos adversos a menudo se consideraba un anatema. Lamentablemente, este enfoque desdeñoso y autoritario “en defensa de la ciencia” puede haber aumentado las dudas sobre las vacunas y el movimiento antivacunas. desperdiciando una oportunidad única que fue creada por el fantástico y rápido desarrollo de las vacunas COVID-19. Incluso la industria tabacalera mejoró su reputación: Philip Morris donó ventiladores para impulsar un perfil de responsabilidad corporativa y salvar vidas, una pequeña fracción de las cuales estuvo en riesgo de muerte por COVID-19 debido a enfermedades de fondo causadas por productos de tabaco.

 

Otras entidades potencialmente conflictivas se convirtieron en los nuevos reguladores de la sociedad, en lugar de ser las reguladas. Las grandes empresas tecnológicas, que ganaron billones de dólares en valor de mercado acumulado a partir de la transformación virtual de la vida humana durante el confinamiento, desarrollaron poderosas maquinarias de censura que distorsionaron la información disponible para los usuarios en sus plataformas. A los consultores que ganaron millones de dólares a partir de consultas gubernamentales y corporativas se les otorgaron posiciones prestigiosas, poder y elogios públicos, mientras que los científicos sin conflictos que trabajaron pro bono pero se atrevieron a cuestionar las narrativas dominantes fueron difamados como conflictivos. El escepticismo organizado fue visto como una amenaza para la salud pública. Hubo un choque entre dos escuelas de pensamiento, la salud pública autoritaria versus la ciencia, y la ciencia se perdió.

 

El cuestionamiento honesto y continuo y la exploración de caminos alternativos son indispensables para una buena ciencia. En la versión autoritaria (en oposición a la participativa) de la salud pública, estas actividades se consideraban traición y deserción. La narrativa dominante se convirtió en que “estamos en guerra”. Cuando está en guerra, todo el mundo tiene que seguir órdenes. Si a un pelotón se le ordena ir a la derecha y algunos soldados exploran maniobrar a la izquierda, se les dispara como desertores. Había que acabar con el escepticismo científico, sin hacer preguntas. Las órdenes eran claras.

 

¿Quién dio estas órdenes? ¿Quién decidió que su opinión, experiencia y conflictos deberían estar a cargo? No fue una sola persona, ni un general loco o un político despreciable o un dictador, incluso si la interferencia política en la ciencia ocurrió, masivamente. Éramos todos nosotros, un conglomerado que no tiene nombre ni rostro: una maraña de pruebas a medio cocer; medios frenéticos y partidistas que promueven el periodismo de paracaídas y la cobertura de la manada; la proliferación de personas seudónimas y epónimas en las redes sociales que llevaron incluso a los científicos serios a convertirse en avatares salvajes y desenfrenados de sí mismos, escupiendo cantidades masivas de estupideces y tonterías; empresas industriales y tecnológicas mal reguladas que muestran su cerebro y poder de marketing; y la gente común afectada por la prolongada crisis. Todos nadan en una mezcla de algunas buenas intenciones.

 

Los debates científicos acalorados pero saludables son bienvenidos. Los críticos serios son nuestros mayores benefactores. John Tukey dijo una vez que el nombre colectivo de un grupo de estadísticos es una pelea. Esto también se aplica a otros científicos. Pero “estamos en guerra” llevó a un paso más allá: Esta es una guerra sucia, sin dignidad. Los opositores fueron amenazados, abusados ​​y acosados ​​por campañas culturales de cancelación en las redes sociales, historias exitosas en los medios de comunicación tradicionales y bestsellers escritos por fanáticos. Las declaraciones fueron tergiversadas, convertidas en testaferros y ridiculizadas. Las páginas de Wikipedia (aquí, aquí)fueron destrozadas. Las reputaciones fueron sistemáticamente devastadas y destruidas. Muchos científicos brillantes fueron abusados ​​y recibieron amenazas durante la pandemia, con la intención de hacerlos sentir miserables a ellos y a sus familias.

 

El abuso anónimo y seudónimo tiene un efecto escalofriante; es peor cuando las personas que abusan son homónimas y respetables. Las únicas respuestas viables al fanatismo y la hipocresía son la amabilidad, el civismo, la empatía y la dignidad. Sin embargo, salvo la comunicación en persona, la vida virtual y las redes sociales en aislamiento social son malos transmisores de estas virtudes.

 

La política tuvo una influencia nociva en la ciencia de la pandemia. Cualquier cosa que cualquier científico apolítico dijera o escribiera podría convertirse en un arma para las agendas políticas. Vincular intervenciones de salud pública como máscaras y vacunas a una facción, política o de otro tipo, satisface a los devotos de esa facción, pero enfurece a la facción opuesta. Este proceso socava la adopción más amplia requerida para que tales intervenciones sean efectivas. La política disfrazada de salud pública no solo lesionó a la ciencia. También derribó la salud pública participativa donde las personas están empoderadas, en lugar de obligadas y humilladas.

 

Un científico no puede ni debe tratar de cambiar sus datos e inferencias basándose en la doctrina actual de los partidos políticos o la lectura del día del termómetro de las redes sociales. En un entorno donde las divisiones políticas tradicionales entre izquierda y derecha ya no parecen tener mucho sentido, los datos, las oraciones y las interpretaciones se sacan de contexto y se utilizan como armas. El mismo científico apolítico podría ser atacado por comentaristas de izquierda en un lugar y por comentaristas de extrema derecha en otro. Muchos excelentes científicos han tenido que silenciarse en este caos. Su autocensura ha sido una gran pérdida para la investigación científica y el esfuerzo de salud pública. Mis héroes son los muchos científicos bien intencionados que fueron abusados, difamados y amenazados durante la pandemia. Los respeto a todos y sufro por lo que pasaron, independientemente de si sus posiciones científicas coincidían o no con las mías. Sufro y aprecio aún más a aquellos cuyas posiciones no están de acuerdo con las mías.

No hubo absolutamente ninguna conspiración o planificación previa detrás de esta evolución hipercargada. Simplemente, en tiempos de crisis, los poderosos prosperan y los débiles se vuelven más desfavorecidos. En medio de la confusión pandémica, los poderosos y los conflictivos se volvieron más poderosos y conflictivos, mientras que millones de personas desfavorecidas han muerto y miles de millones han sufrido.

 

Me preocupa que la ciencia y sus normas hayan compartido el destino de los desfavorecidos. Es una pena, porque la ciencia aún puede ayudar a todos. La ciencia sigue siendo lo mejor que le puede pasar a los humanos, siempre que pueda ser tolerante y tolerada.

 

https://www.tabletmag.com/sections/science/articles/pandemic-science

 

 

Dossier de prensa

‘The Lancet’ se retracta del influyente estudio crítico con la Hidroxicloroquina

https://www.france24.com/es/20200605-the-lancet-retracta-estudio-hidroxicloroquina

 

The Lancet toma distancia del estudio que publicó sobre la hidroxicloroquina

https://www.youtube.com/watch?v=RKdufzl0xF4

 

El escándalo del #LancetGate y la hidroxicloroquina: una llamada de atención sobre las publicaciones científicas

https://www.agenciasinc.es/Opinion/El-escandalo-del-LancetGate-y-la-hidroxicloroquina-una-llamada-de-atencion-sobre-las-publicaciones-cientificas

 

La Aemps ve grietas en el estudio de ‘The Lancet’ y niega haber recibido alertas por hidroxicloroquina

https://www.diariofarma.com/2020/05/26/la-aemps-ve-grietas-en-el-estudio-de-the-lancet-y-niega-haber-recibido-alertas-por-hidroxicloroquina

 

Coronavirus: The Lancet retira su macroestudio sobre hidroxicloroquina

https://www.redaccionmedica.com/secciones/sanidad-hoy/coronavirus-hidroxicloroquina-the-lancet-estudio-retira-1578

 

Hidroxicloroquina: The Lancet retira el estudio que llevó a la OMS a suspender su uso

https://es.euronews.com/2020/06/03/dudas-sobre-el-estudio-de-the-lancet-que-ha-llevado-a-la-oms-a-supender-la-hidroxicloroqui

 

The Lancet: tres autores de estudio sobre hidroxicloroquina se retractan

https://www.dw.com/es/the-lancet-tres-autores-de-estudio-sobre-hidroxicloroquina-se-retractan/a-53691473

 

'The Lancet' se retracta sobre los riesgos de la hidroxicloroquina en pacientes de covid-19

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2020-06-05/hidroxicloroquina-oms-the-lancet_2625552/

 

La revista ‘The Lancet’ se retracta del estudio crítico con la hidroxicloroquina

https://www.lavanguardia.com/vida/20200605/481602148220/revista-lancet-estudio-hidroxicloroquina.html

 

Tres de los autores del estudio de ‘The Lancet’ que cuestionaba la hidroxicloroquina se retractan

https://elpais.com/ciencia/2020-06-04/tres-de-los-autores-del-estudio-de-the-lancet-que-cuestionaba-la-hidroxicloroquina-se-retractan.html

 

Tres autores del estudio sobre la hidroxicloroquina en Lancet se retractan

https://www.elperiodico.com/es/ciencia/20200604/tres-autores-del-estudio-sobre-la-hidroxicloroquina-en-lancet-lo-retractan-7987587

 

Autores de estudio sobre la hidroxicloroquina se retractan de publicación de artículo en The Lancet

https://www.eleconomista.es/ciencia-eAm-mx/noticias/10587137/06/20/Autores-de-estudio-sobre-la-hidroxicloroquina-se-retractan-de-publicacion-de-articulo-en-The-Lancet.html

 

«The Lancet» se retracta de un influyente estudio sobre los riesgos de la hidroxicloroquina

https://www.abc.es/sociedad/abci-rectractan-tres-autores-estudio-indicaba-efectos-negativos-hidroxicloroquina-202006042156_noticia.html

 

¿Es fiable el estudio sobre la hidroxicloroquina de «The Lancet»?

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2020/05/29/fiable-estudio-sobre-hidroxicloroquina-the-lancet/00031590749333702595438.htm

 

Científicos cuestionan el estudio sobre la hidroxicloroquina en 'The Lancet'

https://www.rfi.fr/es/salud/20200529-cient%C3%ADficos-cuestionan-el-estudio-sobre-la-hidroxicloroquina-en-the-lancet

 

Según The Lancet cloroquina e hidroxicloroquina no son eficaces contra la Covid-19

https://www.rfi.fr/es/salud/20200523-the-lancet-la-cloroquina-no-es-eficaz-contra-el-coronavirus-covid-19

 

Historia de un escándalo: una empresa sospechosa y el estudio que sacudió a la prestigiosa revista 'The Lancet

https://www.eldiario.es/sociedad/lancetgate_1_6034915.html

 

La revista médica 'The Lancet' retira el estudio sobre hidroxicloroquina que hizo que la OMS detuviese sus ensayos con el medicamento

https://www.businessinsider.es/lancet-retira-polemico-estudio-hidroxicloroquina-654045

 

Qué sabemos sobre el estudio de la hidroxicloroquina que publicó y luego retiró 'The Lancet'

https://maldita.es/malditaciencia/20200605/estudio-hidroxicloroquina-publico-retiro-the-lancet/

 

 

 

 

9º Plandemia: Una narrativa alternativa más creíble que el relato oficial. Esteban Cabal

 

El péndulo de la historia parece querer devolvernos a los horrores del totalitarismo de los años 30. Pero no son ahora instituciones nazis las que limitan nuestros derechos fundamentales, las que silencian y castigan a la disidencia, sino gobiernos supuestamente “democráticos”, incluso de “izquierdas”. En nombre de un pretendido progresismo se violan sistemáticamente los derechos humanos y se atenta contra la salud y la dignidad de las personas. Se practica, desde las instituciones públicas, el terrorismo informativo, que es otra forma de terrorismo de Estado.

 

En un primer momento todo eso trajo una profunda desafección política de quienes desconfiamos del relato oficial y no nos sometemos a protocolos médicos experimentales o de dudosa eficacia. Y llegamos así al momento en que Emmanuel Macron, ex jefe de la Casa Rothschid, presidente de Francia y desde el uno de enero de 2021 presidente de la Unión Europea, declaró públicamente que su principal propósito era “joder a los no vacunados”. ¿Se puede dudar de que hoy la Unión Europea tenga un presidente intolerante y totalitario?

 

Emmanuel Macron      Trayectoria como alto funcionario y banquero

 

Familia Rothschild    https://es.wikipedia.org/wiki/Familia_Rothschild

 

Pablo Iglesias sugiere que agrediría a los no vacunados si infectaran a su padre. (Aquí, aquí, aquí, aquí)

Las posturas de Pablo Iglesias, Carmen Calvo y José Manuel García Margallo coinciden en la vacunación obligatoria. 22/11/2021

 

Una asociación se querella contra Pablo Iglesias por incitación al odio contra los no vacunados     25/01/2022

 

 

Por cierto que Pablo Iglesias, el histórico líder de Podemos, no tardó en hacer suyas las palabras de Marcón. El 10 de enero en la Cadena Ser declaró que a él tampoco le importaría “joder a los no vacunados” si por su culpa “su padre muriera de Covid”. Pablo Iglesias discriminando y culpabilizando a las víctimas de la dictadura sanitaria que él consintió y contribuyó a instaurar, como vicepresidente del gobierno que promulgó dos Estados de Alarma declarados ilegales por el Tribunal Constitucional. Su gobierno aplicó ilegalmente estrictas medidas de confinamiento y aislamiento, con muy lesivas consecuencias para la sociedad, en no pocos casos dramáticas, y sancionó ilegalmente a 1.400.000 ciudadanos por desobedecer protocolos nada sanitarios como los toques de queda o el uso obligatorio de mascarillas al aire libre. Medidas todas ellas propias de un régimen totalitario.

El silencio suicida de la izquierda ante la gestión de la pandemia Covid-19

 

No menos decepcionante fue la reacción del recién elegido nuevo presidente de Chile, el izquierdista Gabriel Boric, al ser preguntado si defenderá los derechos de los no vacunados. A lo que respondió de forma tajante y despótica: “todo el mundo se tiene que vacunar”.

 

Afortunadamente, no todo son malas noticias. Cada vez más líderes en el ámbito de la izquierda salen del armario con todas las consecuencias. El mismo 10 de enero, mientras Pablo Iglesias hacía aquellas declaraciones en la SER, un concejal de Arbucies (Gerona) hacía pública una carta en la que expresa las razones que le han llevado a abandonar su militancia en la CUP.

 

Según su criterio, la formación asamblearia “está avalando la gestión de la pandemia, gestión que no está encaminada a mejorar la salud ni mucho menos, bajo el mantra del ‘bien común’, donde los únicos que salen ganando son las farmacéuticas y los grandes fondos de inversión que mueven sus hilos”.

 

Ribas considera que “la gota que ha hecho colmar el vaso y precipitar su baja en su hasta ahora formación política “ha sido el silencio cómplice ante el recorte de derechos y libertades que supone el pasaporte Covid, que se ha demostrado que no ha sido pensado para reducir los contagios sino para coaccionar a un grupo de gente que libremente ha decidido no vacunarse de una vacuna que no es obligatorio ponerse”.

 

Lluis Ribas cree que “es paradójico que estemos montando actos antirrepresivos y cuando acaban, van todos corriendo al bar a enseñar su código QR porque ‘el papá Estado’ les da permiso para beberse una birra”. Y subraya que “En eso se han convertido los antisistema y de esto no quiero formar parte”

 

Otro aspecto que subraya en su misiva es el proceder de la CUP en lo relativo a la pandemia de la Covid-19. Dice: “me sorprende mucho que un partido que se hace llamar asambleario, no haya hecho un sólo debate con su militancia sobre este tema tan importante que ha entrado en casa de todos. ¿Quién toma las decisiones si no se está consultando a la militancia?”

 

“La libertad no descenderá al pueblo, el pueblo tiene que alzarse hacia la libertad”. Con estas palabras de la anarquista Enma Goldman, Lluís Ribas finaliza su carta.

 

El caso es que la izquierda ha dejado de ilusionar. ¿Qué ha ocurrido, qué nos hemos perdido? ¿Cuándo la izquierda dejó de ser la adalid de las libertades y los derechos?

 

La ruptura social, la desafección política, crece aceleradamente por el estrepitoso fracaso de las supuestas vacunas contra la COVID, y forma un caldo de cultivo idóneo para las ideologías del odio. En nuestro caso, para el “franquismo sociológico” y su última expresión, la ultraderecha conspiranóica, que intenta hegemonizar el discurso de la raquítica disidencia española.

 

En los años 30 fueron las oligarquías financieras las que agitaron los vientos del totalitarismo y la violencia, las que promovieron el auge del fascismo y del nazismo y favorecieron la invasión de Rusia. Y se asemeja mucho a lo que ahora ocurre. Esa nueva ultraderecha se adentra peligrosamente en la estepa rusa donde la dejarán morir de frío cuando llegue el momento, como hizo Franco con su División Azul. La historia se repite.

 

Fue en aquellos trepidantes años 30 cuando Aldous Huxley publicó su obra distópica  “Un mundo feliz” que tanto recordamos ahora. Diecisiete años después George Orwell publicó su novela “1984” y Huxley le felicitó en una misiva memorable de 1949.

 

Huxley, nieto de un estrecho colaborador de Darwin, hermano del primer presidente de la UNESCO, hermanastro de un Premio Nobel de biología… Huxley amigo de Krishnamurti y de Aleister Crowley. Huxley tenía acceso a los planes secretos de las elites anglosajonas de los años 30. Y el joven George Orwell, que combatió con el POUM en la guerra civil española, también lo tuvo, pero a través de la Sociedad Fabiana con la que colaboró. Ambos trataron de advertirnos de lo que podría llegar.

 

Resulta que en la mencionada carta Huxley compara “Un mundo feliz” con “1984” y concluye que la primera es más realista porque: “Parece dudoso que la realidad de la política del “pisotón en la cara” pueda durar indefinidamente. Mi propia creencia es que la oligarquía gobernante encontrará maneras menos arduas y derrochadoras de gobernar y satisfacer su ansia de poder, y esas maneras se parecerán a las que describí en Un mundo feliz”.

 

La carta de Huxley a Orwell termina con el siguiente pronóstico: “En el curso de la próxima generación creo que los amos del mundo descubrirán que el condicionamiento infantil y la narco-hipnosis son más eficaces como instrumentos de gobierno que los garrotes y los calabozos, y que el ansia de poder puede satisfacerse completamente sugiriendo a la gente amar su servidumbre, como si a latigazos y puntapiés se le impusiera la obediencia. En otras palabras, en mi opinión la pesadilla de 1984 está destinada a modularse, llegando a ser así la pesadilla de un mundo que se asemejará más al que imaginé en Un mundo feliz. El cambio se producirá como resultado de una sentida necesidad de mayor eficacia. Mientras tanto, por supuesto, puede desarrollarse una guerra biológica y atómica a gran escala, en cuyo caso tendremos que soportar pesadillas de otro género, apenas imaginables”. (Aquí se pude leer la carta, aquí, aquí, aquí , aquí )

 

Muchas vueltas ha dado el mundo desde entonces para estarse quieto. De una guerra atómica estuvimos a un paso en 2010. Una guerra nuclear de la OTAN contra Irán, respaldada por China y Rusia, estuvo a punto de desatarse. Y una guerra biológica a gran escala podría ser lo que estamos viviendo desde que la OMS declaró la pandemia. En ese momento se abrió el telón de un escenario distópico que tiene mucho de Orwell y mucho de Huxley. Solo que esta vez no se trata de literatura, la distopía totalitaria es real. Y Macrón lo proclama sin ruborizarse.

 

Pero no son los discursos apocalípticos, guerracivilistas, excluyentes o conspiranóicos, aderezados con consignas de la ultraderecha, los que nos van a sacar de esta distopía totalitaria. Todo lo contrario, no hay que infundir más miedo sino salir de él con información de calidad. Con argumentos de consenso. Nunca olvidemos los devastadores efectos del miedo y del nocebo.

 

La verdadera disidencia debe delimitar bien su argumentario común. Y, si quiere convencer a la mayoría social, debe construir una narrativa alternativa, más sólida y más creíble que el relato oficial. Desde la verdad, la transparencia y la racionalidad. Y desde la benevolencia.

 

Octavi Piulats, doctor en Filosofía por la Universidad de Frankfurt, acaba de publicar un libro titulado; “Para entender y prevenir el COVID-1” (Mandala Ediciones), que resulta ser una gran contribución para ese propósito. Otro buen esbozo de lo que podría ser esa “narrativa alternativa, más sólida y más creíble que el relato oficial”, es el Decálogo de la Coordinadora Sin Miedo (CSM), que ya lo han suscrito más de 70 asociaciones y colectivos sociales en toda España.

Esteban Cabal. Portavoz de la COORDINADORA SIN MIEDO

 

LA CARTA DE LLUÍS RIBAS

 

La carta pública del concejal de la CUP explicando su baja del partido que se hace viral

Lluís Ribas

https://www.lasrepublicas.com/2022/01/11/la-carta-publica-del-concejal-de-la-cup-explicando-su-baja-del-partido-que-se-hace-viral/

 

Lluís Ribas. Concejal de la CUP se da de baja de la formación y explica qué le ha llevado a tomar esa decisión

https://insurgente.org/concejal-de-la-cup-se-da-de-baja-de-la-formacion-y-explica-que-le-ha-llevado-a-tomar-esa-decision/

 

Segunda campaña de difamaciones y calumnias contra el POUM, indirectamente a través George Orwell por escribir contra el estalinismo

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2019/10/segunda-campana-de-difamaciones-y.html

 

Nosotros los rojos (la distopía de Yevgueni Zamiatin, inspiradora de otras obras como “Un mundo feliz” (1932) de A. Huxley o “1984” (1948) de George Orwel. Lenin y el taylorismo

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2017/06/nosotros-los-rojos-la-distopia-de.html

 

La primavera nazi en Ucrania. La Unión Europea (UE) y EEUU apoyó al gobierno del euromaidán o del golpe de Estado nazi-fascista en Ucrania.

 

 

10º Decálogo de la Coordinadora sin miedo (aquí, aquí, aquí)

1. Reclamamos la reparación urgente de los daños causados a la sociedad. La OMS cometió un gravísimo error al declarar la pandemia sin cumplir los requisitos científicos necesarios y sin evaluar correctamente los daños colaterales que esta declaración iba a provocar y que están resultando tremendamente lesivos para la población, agravados además por unas medidas gubernamentales de emergencia desacertadas y contraproducentes desde el punto de vista sanitario.

 

2. Estamos a favor de una narrativa de la pandemia veraz, diferente a la que han ofrecido la OMS y los organismos oficiales, que han contado falsedades y han dado información sesgada, manipulando y aterrorizando a la población a través de los medios de comunicación. Rechazamos por su inutilidad e ineficacia las pruebas PCR que generan un gran porcentaje de falsos positivos. El relato oficial es falso porque se ha construido en base a estadísticas de fallecidos, contagios y “asintomáticos” que no son creíbles por estar todas ellas basadas en test PCR que nunca han servido para diagnosticar enfermedades víricas.

 

3. Nos manifestamos a favor de una gestión social y sanitaria inteligente y eficaz, dirigida específicamente a la población vulnerable, en vez de las medidas políticas y administrativas adoptadas de obligado cumplimiento y de dudosa legalidad (confinamiento, mascarillas, aislamiento y distanciamiento social de personas sanas, restricciones de horario y movilidad, prohibición de autopsias, diagnósticos basados en test PCR inespecíficos, etc.), que han resultado ser de enorme impacto negativo desde el punto de vista sanitario, social y económico y nos abocan a una hecatombe sin precedentes.

 

4. Demandamos políticas sanitarias que respeten las libertades civiles, los derechos fundamentales y los derechos humanos, y nos oponemos a las políticasirracionales, represivas y sancionadoras, o que atenten contra nuestra integridad y nuestros principios éticos y morales. No toleraremos los abusos de poder ni que el Estado imponga una “Nueva Normalidad” que recorte nuestros derechos sociales y ambientales, y las libertades civiles que tanto nos costaron conquistar. Exigimos particularmente la normalización de la atención médica y sanitaria en los hospitales y la restitución de la atención primaria. Y clamamos por que se ponga fin a las medidas deshumanizadoras implantadas en los centros educativos y una protección real de los derechos de nuestros niños

 

5. La vacuna, cualquiera que sea, debe ser voluntaria y no forzosa ni obligatoria, con plenas garantías de seguridad y eficacia. Los fabricantes de vacunas deben ofrecer información completa, veraz y verificable sobre su composición y efectos adversos o no deseados. Y hacerse responsables de los posibles daños causados. Antes de recomendar o administrar ninguna vacuna, el gobierno debe acreditar científicamente, de manera clara, rotunda, inequívoca y fehaciente, la existencia del virus SARS-Cov2 y su supuesta relación de causa-efecto con los síntomas de la enfermedad que la OMS ha denominado Covid-19. Asimismo, debe justificar con evidencia científica que las medidas tomadas contra la población “asintomática” tienen sustento y respaldo científico. Exigimos que nuestra Constitución blinde la no obligatoriedad de la vacunación para garantizar que ningún gobierno de turno tenga potestad para imponer la vacunación obligatoria a los ciudadanos.

 

6. Nos pronunciamos a favor de la desactivación de las redes 5G por su peligrosidad y por atentar contra nuestra salud, deteriorando nuestro sistema inmunitario y reduciendo la absorción y asimilación de oxígeno a nivel celular. Apelamos al principio de precaución, abogamos por un mayor control de las emisiones de las radiofrecuencias electromagnéticas y rechazamos el uso de la tecnología como medio de control social a través de la inteligencia artificial y cualquier tipo de experimentación global con los seres vivos y con el medio ambiente.

 

7. Abogamos por la plena libertad de expresión y condenamos enérgicamente el terrorismo mediático y la censura en todas sus formas y manifestaciones, tanto la ejercida por las instituciones públicas como por las corporaciones privadas. Así mismo condenamos la brutal campaña de censura en las principales redes sociales y plataformas online donde periodistas, profesionales, médicos, científicos y ciudadanos están siendo sistemáticamente coaccionados, censurados y eliminados por cuestionar las medidas de la OMS y del gobierno. Y muy en especial el sangrante caso de los médicos y sanitarios que están siendo despedidos de sus trabajos, expedientados y cesados, por cuestionar la retórica de la OMS y del gobierno. Reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la libertad de opinión y de expresión, pero a la vez con la metodología de la no violencia y con la resolución pacífica de los conflictos, porque la libre expresión no puede servir jamás de excusa para justificar o amparar agresiones o comportamientos violentos.

 

8. Nos reafirmamos en la soberanía de nuestra salud. Exigimos la inmediata liberación de las patentes de salud, maliciosamente retenidas o prohibidas durante décadas, la independencia del sistema sanitario respecto de la industria farmacéutica, y la libre elección de los tratamientos disponibles incluyendo las terapias naturales o las alternativas (como el MMS o dióxido de cloro), junto a la accesibilidad y gratuidad de dichos tratamientos.

 

9. Reclamamos justicia y una investigación a fondo de lo ocurrido en las residencias. El gobierno debe explicar a la ciudadanía qué ocurrió en las residencias de ancianos: por qué se les denegó la asistencia médica y el acceso a hospitales vacíos; por qué se ordenó su sedación en muchos casos; por qué las autoridades sanitarias aprobaron el tratamiento de ancianos sanos con peligrosos medicamentos contraindicados para mayores de 65 años, como las drogas Covicistat y Darunavir, con el pretexto de aplicárselo como tratamiento preventivo del Covid-19 y pese a las claras advertencias de los mismos fabricantes de dichas drogas; por qué se les encerró en habitaciones dejándoles morir de inanición y deshidratación, como testimonian cada vez más trabajadores sanitarios y testigos del ejército; por qué se aplicó a los fallecidos el protocolo de Grupo Dos (indicado para cadáveres radiactivos y evitando así las autopsias) en lugar de aplicarles el protocolo de Grupo Uno, indicado para la gestión de cadáveres resultantes de enfermedades infecto contagiosas y como cabría esperar en cualquier pandemia. El gobierno debe reparar de manera urgente los daños causados a los familiares afectados y poner punto final a la hoja de ruta de la “nueva normalidad”.

 

10. Exigimos transparencia y democracia, porque sin transparencia no hay democracia. La nefasta gestión de la pandemia ha puesto de manifiesto tanto la falta de transparencia de las instituciones públicas y privadas como la escasa calidad democrática de nuestro sistema político. Reclamamos un debate público donde las distintas corrientes científicas expongan sus argumentos con libertad, aunque no coincidan con los de la oficialidad representada por la OMS. Nunca más se deben adoptar medidas tan drásticas, que afectan muy negativamente a la ciudadanía, sin contar con el necesario consenso social y sin poner a disposición de la sociedad toda la información necesaria para la adopción de tales medidas.

 

Nota: Este Decálogo lo han suscrito más de 100 organizaciones de la sociedad civil, 70 de las cuales están adheridas a la Coordinadora Sin Miedo. Si estás de acuerdo envía tu adhesión o la de la entidad que representas a coordinadorasinmiedo@gmail.com)

 

  

11º Contra la dictadura sanitaria

Contra la dictadura sanitariahttp://contraladictadurasanitaria.com/#about

http://contraladictadurasanitaria.com/

 

Frente a la dictadura sanitaria que pretende limitar nuestro derecho a elegir el tipo de medicina que deseamos para mantener nuestra salud, que pretende imponernos vacunas innecesarias y restricciones a nuestros derechos, que pretende imponer el pensamiento único en la ciencia y la medicina de la bestia, y que persigue, silencia o difama a quienes se atreven a criticar su visión totalitaria respecto a la salud.

 

¿Qué clase de vida creemos que estamos protegiendo? La vida es algo más que evitar la muerte. La vida es una copa con los amigos. La vida es un partido de fútbol lleno de gente o un concierto en directo. La vida es una celebración familiar con hijos y nietos. La vida es compañía, un brazo alrededor de la espalda, risas o lágrimas compartidas a menos de dos metros. La vida son besos, son abrazos, son caricias. Estas cosas no son sólo extras opcionales. Son la vida misma. Son fundamentales para nuestra humanidad, para nuestra existencia como seres sociales. Por supuesto, la muerte es permanente, mientras que la alegría puede suspenderse temporalmente. Pero la fuerza de ese punto depende de lo temporal que sea realmente esa suspensión de la vida. La vida suspendida indefinidamente, dada la incapacidad de la ciencia y la medicina oficiales para resolver esta “epidemia”, es muerte.

 

BALANCE DE LAS MEDIDAS CONTRA LA “PANDEMIA”

 

Queridos políticos que nos habéis venido torturando sin pausa durante estos dos años, con vuestra medidas de confinamientos, mascarillas, cierres, restricciones, toques de queda, prohibición del ocio y medidas económicas draconianas contra la economía de la gente más desfavorecida.

 

Queridos científicos cientificistas totalitarios, que habéis secuestrado la verdadera ciencia, para servir a las grandes corporaciones farmacéuticas de la Big Pharma. Os habéis convertido en sacerdotes y pontífices de la nueva religión, el cientificismo, dictatorial, inquisitorial, criminal. Os habéis convertido en inquisidores persiguiendo, insultando, castigando, censurando, ridiculizando y haciendo la vida imposible a muchísimos científicos honestos que se atrevieron a criticar vuestros dogmas de pensamiento único. Habéis conseguido lavar el cerebro de la gente con vuestro dogmatismo talibán fundamentalista. Y felicitaros por el funcionamiento de las vacunas /medicamentos genicos experimentales), 3 al año, genial. ¡Impresionante!

Teoría de la conspiración de las grandes farmacéuticas

https://en.wikipedia.org/wiki/Big_Pharma_conspiracy_theory

 

 

Queridos periodistas y medios de manipulación habéis conseguido ampliamente sembrar por doquier el terror y el miedo en la gente indefensa, gracias a la censura repugnante y asquerosa de Newtral, Maldita, Google, Facebook, Whatsapp, Youtube y toda esa caterva de mangantes magnates, y gracias a la financiación de los fondos buitres como BlackRock, etc. dueños de la mayoría de los principales medios de manipulación de masas y dueños también de bancos, de empresas del Ibex y de fabricantes de medicamentos y vacunas.

El silencio suicida de la izquierda ante la gestión de la pandemia Covid-19

 

Felicitaros porque lo habéis hecho muy bien, nos habéis jodido la vida hasta límites indescriptibles. Buen trabajo,

Estos son vuestros logros:

AUMENTA:

Aumento de los suicidios, especialmente entre los jóvenes

Aumento de los problemas de salud mental Aumento de la depresión y la ansiedad

 Aumento del consumo de ansiolíticos y antidepresivos

Aumento de los problemas de educación y de comunicación en los niños

 Aumento de la desadaptación en niños

Aumentan los índices de autismo Aumento de la desescolarización

Aumento del consumo de alcohol

Aumento del consumo de drogas prohibidas y no prohibidas

Aumento del número de divorcios, separaciones y conflictos conyugales

Aumento de la contaminación planetaria, 3 mil millones de mascarillas van a parar a los océanos cada año.

 Aumento de un 60 por ciento de sobrepeso en la población

Aumento del odio entre los grupos de población, especialmente de vacunados y tragacionistas contra las personas libres de vacuna

Aumento de la deuda pública nacional y mundial, en una cifra descomunal.

Aumento del totalitarismo político

 Aumento de las dificultades para hacer todo tipo de gestiones vitales, por el cierre sin vergüenza de los organismos e instituciones oficiales

 Aumento del terrorismo informativo de los medios de comunicación de masas

 Aumento de la censura en los medios y en la red

Aumento de la persecución y castigo a todos los científicos críticos con el manejo de la “pandemia”

 Aumento de la desigualdad económica en todo el mundo

Aumento del poder económico de los ricos, y disminución de la renta de los más desfavorecidos

Aumento de la pobreza a nivel mundial.

 Aumento de la corrupción, pillando cacho de todo el manejo de dinero que se mueve y de subvenciones incontroladas

Aumento de los problemas de miocarditis y pericarditis

 Aumento de los desvanecimientos y muertes repentinas de futbolistas y deportistas de toda clase y condición.

Aumento de muertes por los efectos secundarios de las vacunas

Aumento de casos graves de enfermedades como consecuencia de las vacunas

Aumento del despilfarro en vacunas, que nos van a tener que poner dos o tres anuales.

Aumento de la desatención a todas las demás patologías.

Aumento de la soberbia de los médicos.

Aumento de los contagios por PCR de dudosa efectividad

Aumento de los ingresados vacunados

 Aumento de la torturas con mascarillas innecesarias, incluso en exteriores. Absurdo monumental.

 Aumenta la censura y la persecución de las terapias naturales. Aumento de las medidas represivas, pase covid, etc.

Aumentan las dificultades para ver a tus seres queridos en los hospitales y residencias.

Aumento del sufrimiento de los niños con TEA y discapacidades y de sus familias.

y muchas más cosas y desatinos de toda clase...

 

DISMINUYE

El dinero en nuestros bolsillos y en nuestras cuentas, de los pobres claro, de los ricos no. el número de autónomos, y pequeños empresarios, en beneficio de las grandes corporaciones

El amor

 La solidaridad

 La alegría

Nuestra esperanza

 Nuestra libertad

Nuestros derechos fundamentales

Nuestra fe en los políticos y científicos (los afiliados y vendidos al poder) Las ganas de jugar en los niños

 Nuestras ganas de vivir

El daño generado para combatir esta “pandemia” es descomunalmente mayor a los supuestos beneficios que se pretendían.

 

El número de muertos como consecuencia de las medidas represivas y de la gestión de los confinamientos y cierres y por el aumento de las desigualdades es mayor que el número de personas que (dicen) se pretendía salvar.

 

Hay muchas formas de morir. Y de matar. ¡BASTA DE TORTURA!

 

Podéis completar cada uno vuestra lista de desatinos según os parezca. Seguro que hay muchas más cosas que DENUNCIAR.

 

La CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA sigue vigente, los estados de alarma han sido declarados ilegales. La DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS ha sido firmada por el Estado español y no está derogada, por tanto toda ley, norma o medida que atente a estos derechos es ilegal.

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2

 Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

 Artículo 3

 Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4

 Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5

 Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes

Ninguna emergencia sanitaria habilita a violar la constitución de cada país y los tratados internacionales de derecho humanos

 

 

 

12º Los medios de comunicación y la pandemia. Por Octavi Piulats

(Capítulo de su libro “Para entender y prevenir el Covid-19”, Mandala ediciones)5 3

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Fue el filósofo Marschall Mc.Luhan quien emitió la famosa frase “El mensaje es el Medio“. Gracias a McLuhan sabemos que el mensaje es secundario frente a la forma que tienen los Media de comunicarlo; es decir los Media determinan a priori la selección de hechos ocurridos y colocan el foco de atención sobre uno u otro acontecimiento, dejando otros hechos en la penumbra. Por lo tanto sabemos hoy que en las sociedades industriales avanzadas y democráticas la información y la libertad de prensa está de facto restringida. Es lo que se denomina “línea editorial“de los Media

 

Sin embargo con la irrupción de la pandemia, hemos descubierto con estupor que en la mayoría de los gobiernos democráticos europeos y sobre todo en España, esta tendencia hacia el control enmascarado de la información ha alcanzado cotas que se aproximan peligrosamente al concepto de “propaganda“; sistema informativo que inauguró Josep Goebbels en la Alemania del siglo XX. La propaganda goebeliana se vertebraba en la construcción de un relato único que a la vez contenía la intencionalidad de eliminar cualquier información complementaria o cualquier debate sobre las alternativas informativas. Al mismo tiempo la propaganda goebeliana elaboraba la información de forma que los ciudadanos se orientasen consciente o inconscientemente a determinados comportamientos y actitudes favoreciendo la línea gubernamental.

 

Lo que ha sucedido en nuestro país respecto a la actualidad sobre la pandemia puede calificarse más de propaganda que de información. Junto a correctas informaciones sobre el agente-virus y sus consecuencias, se ha transmitido todo un relato sesgado sobre la realidad. Empezó por la manipulación de los datos de infecciones y de mortalidad, continuó con apagón informativo de las terapias de los primeros meses en las Ucis y errores médicos, luego se aumentó informativamente la peligrosidad del agente-virus para aceptar el exagerado confinamiento, y finalmente se apostó informativamente todo a la vacunación a través de mantras diarios en televisión y prensa, asegurando en contra informaciones científicas criticas y hechos que la vacuna era 99% efectiva e inocua. En 2021 la propaganda continua esta vez con el ocultamiento a nivel informativo de las negativas cifras de efectos adversos y muertes debido a las vacunas, y atribuyendo a la población no vacunada todas las nuevas olas.

 

El fenómeno que ha sucedido en el panorama de la comunicación e información española es de estudio futuro en universidades. De repente el sector privado de la comunicación ha aceptado sin rechistar las directrices públicas del gobierno. En todos los canales de televisión públicos o privados, en todas las radios públicas o privadas, en todos los periódicos impresos o digitales, en todas las tertulias radiofónicas o televisivas, en todos los artículos de opinión de todos los periódicos, desaparecía la posibilidad de debate sobre otras opiniones o visiones alternativas a lo oficial, o sobre informaciones que contradecían el relato único oficial. En los primeros meses de la pandemia ciertamente hubo algún programa (Horizonte Cuatro) que intentó matizar la versión oficial, pero pronto fue reprimido.

 

Frente a este pensamiento único ciertamente estaban las redes sociales y desde luego You Tube con sus vídeos personales, por lo que ya en 2020 los gobiernos forzaron a las compañías digitales a introducir la censura, de forma que cualquier debate sobre otros relatos posibles fuera bloqueado o eliminado. Ciertamente en la información alternativa que circulaba por redes sociales aparecieron teorías descabelladas y debates utópicos sobre la pandemia, y precisamente esto sirvió de excusa para eliminar la discusión sobre las informaciones alternativas verosímiles y contrastadas. Para limitar los relatos alternativos de las redes sociales se gestó a través de subvenciones estatales un fenómeno nuevo en el mundo de la comunicación, o sea “Las agencias de verificación“.

El silencio suicida de la izquierda ante la gestión de la pandemia Covid-19

 

El objetivo central de estas agencias era y es el de desmentir con informaciones contrastadas los posibles bulos y exageraciones que circulan por redes sociales y telefonía móvil. Más allá de esta función en principio correcta, lo sorprendente empero de estas agencias de verificación ha sido que no se han mantenido criticas o equidistantes en la información discutible sobre la pandemia, sino que se han comportado como meros censores gubernamentales, ya que cuando la avalancha de informaciones científicas nuevas desmentían afirmaciones gubernamentales anteriores, estas agencias no han reaccionado.

 

Otra decepción en el ámbito de los Media a nivel europeo, han sido los canales críticos de TV expertos en realizar documentales y entrevistas sobre temas polémicos sociales como fue el caso de las farmacéuticas y sus ganancias que han brillado por su ausencia. Sobre todo nos referimos a la necesidad de que cadenas de investigación den voz a los médicos y profesionales de la salud disidentes de los relatos oficiales, como es el caso en nuestro país de los médicos agrupados bajo la sigla “Médicos por la Verdad“.

 

La decepción se extiende también a la denominada prensa “alternativa“europea. Periódicos y semanarios con fama de crítica social como “Der Spiegel“, “Tageszeitung“, “Liberation“ o “Falter“ no han sido capaces de ser vehículos de informaciones que podrían haber iniciado debates sobre los items de la pandemia, y renunciando a su fama de prensa crítica se han convertido ya en prensa convencional.

 

Este eclipse informativo alcanza finalmente también al ámbito político. En el escenario de la pandemia y sus restricciones de derechos fundamentales, los partidos políticos progresistas e incluso aquellos que se denominan como de izquierda inclusiva y ecológica una vez más han decepcionado. Estas formaciones políticas llamadas de izquierda, parecen aceptar sin rechistar las enormes ganancias de las farmacéuticas mientras la población en parte se empobrece, o el trato vejatorio durante el Covid 19 a los ancianos, o la persecución de los profesionales sanitarios honestos que sólo tratan de iniciar debates.

 

Octavi Piulats Ríu se licenció en filosofía y letras en la Universidad de Barcelona con una tesina sobre Platón dirigida por el Dr. Emilio Lledó. Becado por el Gobierno Alemán estudió varios años en Alemania en la universidad JW.Goethe de Frankfurt am Main,en 1987 se doctoró en filosofía con una tesis sobre Hegel dirigida por el Dr.H. Röttges. En Alemania devino miembro del partido ecologista alemán “Die Grünen” (Los Verdes) estando en estrecho contacto con Petra Kelly, además realizó estudios de Heilpraktiker (Naturopatia)y siguió clases de medicina en la universidad.

 

A su vuelta España se incorporó como periodista al grupo de médicos y biólogos de la revista “Integral” en Barcelona, dedicada a la ecología, la espiritualidad y la salud natural. En 1992 se convirtió en profesor titular de Antropología Filosófica y Cultura de la Universidad de Barcelona y creó por primera vez en España seminarios y cursos de “Pensamiento ecológico”. Entre sus numerosos libros y artículos destacamos “Lecciones sobre Hiperión”, “Historia de la salud natural” “Egiptosophia” y “Biotopias (serie sobre la manipulación genética”).

 

Para entender y prevenir el Covid-19. Por Octavi Piulats Ríu

 

                     Índice del contenido del libro

Prólogo de Esteban Cabal (portavoz de la Coordinadora sin miedo)  9

Pandemia de gripe de 1918, llamada “gripe española”.

https://es.wikipedia.org/wiki/Pandemia_de_gripe_de_1918

Introducción     13

1º Debate previo sobre la naturaleza del agente    15

2º Crítica del origen de la Pandemia   17

3º La significación biológica. Casualidad de base: la dejación de nuestra Salud     21

4º Consecuencia de las vacunas tradiciones  23

5º Las nuevas vacunas   26º

 

 

 

 

 

14º SARS ¿epidemia o un nuevo fraude? ¿Quién se beneficia con el SARS? Por Alfredo Embid  (se puede descargar el artículo en PDF  completo)

 

SARS ¿epidemia o un nuevo fraude? ¿Quién se beneficia con el SARS? Por Alfredo Embid

 

                        Índice del contenido del artículo

Desvía la atención de los asuntos estratégicos importantes como la guerra en Afganistán y en Iraq

Aterroriza a la población injustificadamente

El impacto de la nueva epidemia sobre la salud global es ridículo

Consolida el fraude de criterios diagnósticos dudosos para definir las enfermedades

Un diagnóstico inespecífico

El fraude de los tests

Dudas sobre la tecnología diagnóstica

La estrategia de ampliar las cifras de afectados

El vudú del SARS

El colapso organizado de los medios de comunicación

El SARS oculta otras posibles causas

Las campañas de vacunación

La contaminación en los programas de vacunación

La contaminación por falta de higiene

Los pesticidas y agentes químicos en la agricultura

La iatrogenia

Aumentan los beneficios y el control del complejo médico industrial sobre la población

Justifica el aumento de la represión de las libertades civiles

Aumenta artificialmente el peligro de las nuevas epidemias y consolida la base para seguir creando otras

Crea insolidaridad racista

Control de la inmigración

Aumentan las ganancias políticas y económicas del imperio

Contra el aborregamiento

Notas

 

  

16º Tragando autoritarismo con la mano izquierda. Por Alex Corrons

 

Llevo casi dos años estudiando a fondo todo el proceso de control social puesto en marcha por los Estados a raíz de la cuestión del Covid. Quiero compartir una serie de textos, unos de cosecha propia, otros de diversa autoría, que me parecen relevantes, para entender que nos enfrentamos actualmente a una cuestión de control social, que utiliza como herramienta una cuestión sanitaria.

 

Conviene recordar cómo el colonialismo y el racismo del siglo XIX y XX fueron respaldados por buena parte de la comunidad científica, que afirmaba que la mezcla de razas ponía en peligro la salud de los seres humanos. La ciencia, en ocasiones, ha dado cobertura a atropellos que hoy nos parecen intolerables. Es posible que hoy, escudándose en la ciencia, se estén justificando atropellos a las libertades sin sentido. Porque la ciencia no debería ser lo que opinan científicos con conflictos de intereses con las farmacéuticas, la ciencia únicamente debería de responder a la aplicación del método científico.

 

Australia, un Estado que trata a las personas migrantes como si fueran ratas invasoras, gobernado por un partido de extrema derecha, es ahora aplaudido por buena parte de la izquierda, por deportar a un tenista por no vacunarse (Novak Djokovic). El fascismo se está frotando las manos.

 

Alemania ha hecho una campaña para promover la vacunación, que consiste en un rebaño de ovejas haciendo formación dentro de un redil con forma de vacuna. Creo que no hace falta añadir mucho a semejante ocurrencia, habla por sí misma

 

Conocemos nuestra historia: miles de hombres jóvenes tomamos la decisión de negarnos al servicio militar obligatorio, y asumimos las consecuencias. Dura represión. Dos caminos: arriesgar u obedecer… rendirnos o ser valientes… ceder o confiar.

 

Las consecuencias: nos impidieron acceder a gran parte de puestos de trabajo o nos expulsaron de ellos; nos negaron el acceso a becas y ayudas públicas; rechazo social; rechazo dentro de nuestras propias familias; años en la cárcel. Desde todos sus altavoces nos llamaron “peligrosos”, “locos”, “fanáticos”, “insolidarios”. Nos pusieron en la diana por “poner en peligro la seguridad de toda la sociedad”. Nos pusieron contra la espada y la pared: permitir que nos secuestraran y agredieran nuestra vida, o castigo.

 

Cada uno hizo lo que pudo: unos alegamos locura, otras enfermedades, otros inventamos excusas, otros nos escapamos, otros cedimos, otros no pudimos soportar la presión, y otros fuimos de frente. La suma de todos creó el germen de una rica y colorida red de apoyo mutuo, alegre, creadora de pensamiento, segura de sí misma, con unas imparables ganas de vivir con plenitud. Ganó la ilusión por lo nuevo

 

Dejó de ser un problema individual de unos pocos “inconformistas” para convertirse en un claro referente de que el poder en realidad está en nuestro interior, y que la impotencia no es el único camino. La historia nos enseña que siempre hay una solución creativa cuando es la inteligencia nuestra guía.

 

Está en proceso un cambio de modelo sistémico. La escasez de materias primas energéticas a la que se enfrenta el mundo, va a poner a prueba todo este sistema de engaño en el que vivimos. Desde el sistema de dinero deuda, la promesa y la necesidad de este, de mantener un crecimiento perpetuo de la economía, resultan imposibles en un planeta con recursos finitos. Estamos tocando los límites y quienes tienen poder económico y político lo saben. Cuando nos cuestionamos el sentido de muchas de las medidas que están poniendo en marcha actualmente, no debemos perder de vista, que el objetivo principal, es poner en marcha un sistema de control absoluto sobre la población, restricciones de movilidad, de libertades de todo tipo, el pretexto es lo de menos, es evidente que el tema del Covid les da mucho juego, pero mañana será cualquier otro miedo, con el que azuzar a una sociedad temerosa y dependiente del poder. Y es que el miedo justifica y bendice la mano dura. Como sigamos acostumbrándonos a bendecir estos modelos de ordeno y mando, ya podemos prepararnos. El problema no son los políticos, la sociedad en su mayoría, está tragando con el autoritarismo y muchas personas lo bendicen y aplauden. El miedo más grande que debería preocuparnos es acabar siendo un rebaño obediente y sumiso.

 

Hemos llegado al punto en que la desobediencia civil no es suficiente. Nos tenemos que trasladar a un panorama en el que obedecer algo, de forma puntual, sea la excepción. Ante los acontecimientos que se nos avecinan, más bien deberíamos empezar a pensar en la ‘resistencia civil’ como modo de actuar de forma permanente.

El Sistema llega a su punto final cuando sus falsos antisistema ya sólo pueden abrazarse a él de manera indisimulada.

 

Europa está sustituyendo el derecho, por el modelo asiático de moral y autoridad.

 

Leer a Hannah Arendt, Naomi Klein, George Orwell o Aldous Huxley nos sirvieron para entender cómo operan los mecanismos del poder y las posibles amenazas a las que nos podríamos enfrentar en cualquier momento. Ahora me doy cuenta de lo necesario de estas lecturas para comprender la forma de operar del sistema político actual. Es tiempo de ingeniería social máxima. A estas alturas solo nos falta un “piercing” colgado de la oreja con la fecha de la última vacunación, que incluya un código QR con todos tus hábitos e historial, para que con una lectura rápida, el Estado y sus próceres, sepan que formas parte del rebaño que te han asignado. En España hay un plus de sumisión, se nota que hemos sido educados por una generación que vivió el franquismo, solo así se puede entender la nula contestación social que tiene esta dictadura, en comparación a Francia, Alemania, Grecia, Italia o Reino Unido. Aquí si pones una tilde o cuestionas cualquier decisión política eres un negacionista, terraplanista y antivacunas. Nos están metiendo un gol por la escuadra. Haciendo un ejercicio de ficción, imaginemos que gobierna Vox y son ellos quienes están tomando todas estas decisiones, y actuemos en consecuencia. En lo que a mí respecta, hace años que me siento legitimado para desobedecer cualquier norma en la cual yo no haya sido partícipe de su elaboración y aprobación. Quiero la misma libertad que un animal salvaje y la responsabilidad colectiva de una anarquía. Sin libertades individuales y colectivas, sin libertad de conciencia, no es posible elevar nuestras conciencias. Así que ¡Manos a la obra! ¡Espabilemos!

No mires a las macrogranjas.

 No mires al pico del petróleo.

No mires al caos climático.

 No mires a la sexta gran extinción.

No mires al decrecimiento.

No mires al capitalismo.

No mires a las multinacionales.

 No mires a las farmacéuticas.

No mires a tu interior.

 No mires, no mires, no mires.

Y de tanto no mirar, terminamos con ceguera.

 

Ejemplos en mi entorno cercano de esta distopía:

 

Una mujer separada con cuatro hijos. Su ex marido, sin su consentimiento, lleva a vacunar a tres de sus cuatro hijos. A la hija pequeña no pudo vacunarla porque aún no le tocaba por edad, y la madre consiguió detener su vacunación y denunciarle por lo sucedido. La niña confiesa ahora, que sus compañeras de clase no quieren jugar con ella porque no está vacunada.

 

 -Una mujer me cuenta cómo en el colegio al que acude su hija, en la provincia de Valencia, que segrega al alumnado entre vacunados y no vacunados en el comedor y los separa con una mampara.

 

-Dos personas que están inmersas en una formación como sociosanitarias, para trabajar en residencias de personas dependientes y ancianas. Para poder terminar el curso y obtener la titulación, necesitan hacer prácticas durante tres meses en una residencia. Todas las residencias a las que contactan les exigen el pasaporte sanitario que demuestre la pauta completa de vacunación, cuando no hay ninguna ley en vigor, que obligue en ningún sector laboral a vacunarse.

 

-Un hombre en la provincia de Valencia con una enfermedad crónica, tiene pautada una prueba clínica en el hospital anualmente. Acude a la cita, y la enfermera le pregunta sobre su estado de vacunación. Al decirle que no está vacunado, la enfermera dice que no puede hacerle dicha prueba clínica. Después de hacer una consulta, la enfermera le pregunta si ha superado el Covid-19 en los últimos meses y si por tanto, está en posesión del pasaporte sanitario, a lo que él contesta afirmativamente. Finalmente la prueba se lleva a cabo, por estar en posesión de dicho documento.

 

Una mujer, estudiante universitaria, es expulsada por su madre del hogar familiar, al enterarse esta, que ha dado positivo en un test PCR, y esta haber decidido no vacunarse. Para ello, llama a la policía nacional, que se persona en el domicilio junto con dos sanitarias. La policía no da crédito a la situación y se marcha. Finalmente, abandona el hogar materno a las pocas horas.

 

-Un hombre en Valencia, le obligan a estar al día con la pauta de vacunación completa si quiere conservar su trabajo. Accede a ello por presión, en contra de su deseo. Los efectos secundarios de la vacuna lo deja en la cama dos días con fiebre.

 

“La abrumadora cantidad de muertos por Covid-19, más del 75%, eran personas que tenían al menos cuatro comorbilidades. Por lo que estas eran personas que se encontraban mal desde el principio”, indicó Rochelle Walensky, directora de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), en declaraciones a Good Morning America. (Esto implica que el 25% restante tenían 3, 2, 1 o ninguna comorbilidad)

 

Emmanuel Macron en una entrevista: “Quiero joder a los no vacunados, esa es la estrategia”. (Aquí, aquí, aquí, )

 

Pablo Iglesias en el programa de Cadena Ser “El Ágora de Hora 25” el 10 de Enero de 2022: “Yo hubiera tenido ganas de joder y algo más grave a los no vacunados”. (En un programa anterior de la misma emisora, el propio Iglesias se mostró a favor de imponer la vacunación obligatoria en España, coincidiendo con los contertulios Margallo del PP, y Carmen Calvo del PSOE).

Las posturas de Pablo Iglesias, Carmen Calvo y José Manuel García Margallo coinciden en la vacunación obligatoria. 22/11/2021

 

“Ustedes se niegan a admitir que la recuperación ante la enfermedad es más protectora que una vacuna, a pesar de que el conocimiento previo y las observaciones muestran que las personas vacunadas que no han pasado la enfermedad tienen más probabilidad de infectarse que las personas que sí han superado la infección. Se niegan a admitir que los vacunados son contagiosos a pesar de las observaciones. En base a esto, esperaban lograr la inmunidad colectiva mediante la vacunación, y también fracasaron en eso.

 

Insisten en ignorar que la enfermedad es decenas de veces más peligrosa para los grupos de riesgo y adultos mayores que para los jóvenes que no están en grupos de riesgo, a pesar del conocimiento que llegó desde China ya en 2020.

 

Ustedes se negaron a adoptar la “Declaración de Barrington”, firmada por más de 60.000 científicos y profesionales médicos, así como otros programas de sentido común. Elegisteis ridiculizarlos, calumniarlos, distorsionarlos y desacreditarlos. En lugar de los programas y las personas adecuadas han elegido profesionales que carecen de la formación pertinente para la gestión de una pandemia (físicos como principales asesores gubernamentales, veterinarios, agentes de seguridad, personal de los medios de comunicación, etc.).

 

No se ha establecido un sistema efectivo para informar de los efectos secundarios de las vacunas e incluso se han eliminado los informes sobre los efectos secundarios de su página de Facebook. Los médicos evitan vincular los efectos secundarios a la vacuna, no sea que los persigan como lo hicieron con algunos de sus colegas. Han ignorado muchos informes de cambios en la intensidad menstrual y los tiempos del ciclo menstrual. Ocultaron datos que permiten una investigación objetiva y adecuada (por ejemplo, eliminaron los datos de los pasajeros en el aeropuerto Ben Gurion). En su lugar, se seleccionaron artículos publicados sin objetivos junto con altos ejecutivos de Pfizer sobre la eficacia y seguridad de las vacunas.” Ehud Qimron jefe del Departamento de Microbiología e Inmunología de la Universidad de Tel Aviv

 

“El tema este del pasaporte sanitario no es un tema sanitario, es un tema exclusivamente cívico. Insisto, no es un tema sanitario, es un tema cívico.” José Luis Quintas. Viceconsejero de Salud del Gobierno Vasco.

 

“La cartilla Covid es la enésima aberración del PP en la Comunidad de Madrid durante la pandemia. Una medida sin base científica con la que Díaz Ayuso pretende saltarse, entre otras, la legislación en materia de protección de datos” Rubén Sánchez, portavoz de FACUA. 28/07/2020 en su cuenta de Twitter @RubenSanchezTW. Veamos lo que dice, en otro tweet el 08/12/2021: “Implantar el pasaporte Covid en toda España como requisito para entrar en los bares es la mejor forma de salvar vidas. La de esa pobre gente a la que los fascistas de Vox ha convencido de que jugar a la ruleta rusa es la mejor forma de defender su libertad.”

“Cuanto más se acerca el colapso de un imperio, más estúpidas son sus leyes” Marco Tulio Cicerón.

 

“El amor ahuyenta el miedo, y recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y solo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.” Aldous Huxley.

 

“Quien controla el miedo de la gente, se convierte en el amo de sus almas” Maquiavelo.

 

“La ciencia es un mito, sólo que es el mito más hermoso, el único generalizable a toda la especie y quizás el más digno de respetarse. La ciencia es un mito, y cuando pretende decir que está más allá del mito está mintiendo. La ciencia es la humildad en la búsqueda de lo verdadero y en cuanto pierda esa humildad ya no es más que una forma de embaucamiento.” Antonio Escohotado

 

“Se comprende fácilmente que, sin respeto, simpatía, ni apoyo mutuo, la especie degenera. Pero eso no importa a la clase directiva e inventa toda una ciencia falsa para probar lo contrario.” Piotr Kropotkin.

Los principales gigantes mediáticos en España, Atresmedia y Mediaset, comparten accionistas con las principales farmacéuticas dueñas de las patentes de las vacunas contra el Covid. BlackRock y Vanguard, entre otros gigantes fondos de inversión. Es lógico pues, que no exista un debate científico en los medios de comunicación, pero tampoco en los medios públicos autonómicos y estatal. Los expertos en la materia que salen en todos los medios, son una docena, que en muchos casos tienen conflictos de intereses, por temas de financiación, premios, méritos, etc. que estos pueden poner en peligro si se manifiestan dudosos ante la eficacia de la vacunación. Resulta curioso cómo se oculta en los medios, cómo la Agencia Europea del Medicamento (EMA) ha dicho recientemente, que la dosis de refuerzo podría ser contraproducente en estos momentos, ya que tantas dosis podría debilitar el sistema inmunitario de las personas inoculadas tan frecuentemente.

 

No pienso que los políticos -en general- estén implicados en una conspiración, simplemente acatan lo que los “expertos” les dicen que recomienda la OMS o las organizaciones internacionales, e instituciones que en muchos casos están influenciadas por los lobbies farmacéuticos. Pero esta cuestión no es de ahora, viene de muchos años atrás. El negocio de las farmacéuticas en los sistemas sanitarios ha llegado al extremo, de que el objetivo en muchos casos, es medicalizar a la población, antes que prevenir la enfermedad. Una vez más, como pasa en muchos otros ámbitos, el interés económico de unos pocos, gana al bien común.

 

La izquierda, ante toda esta situación, se ha abrazado incomprensiblemente a la lógica de estas multinacionales amparándose en su fe religiosa en “la ciencia”, que viene a ser lo que dicen esas instituciones compradas por el poder económico y no el método científico en sí.

 

El avance del control social, ya lleva años en marcha y acelerando a gran velocidad. La tecnología al servicio del poder, las redes sociales, los dispositivos inteligentes, la inteligencia artificial, la desaparición gradual del dinero en metálico, los pasaportes sanitarios, y mañana, estos podrían ocupar el mismo lugar que en China, el crédito social, el buen ciudadano tiene libertades si cumple con las normas del Estado de turno. Creo que no nos estamos dando cuenta de la dimensión de todas estas medidas. Me imagino que les pasó algo similar, a las personas que vivieron los inicios del fascismo en el siglo XX, que no imaginaron hasta dónde iba a llegar todo aquello. Nos cuesta ver mucho más, estar envueltos en una distopía, que creer que todo esto está justificado de alguna manera.

 

Todos los totalitarismos han hecho bandera del bien común para justificar todos sus atropellos. No caigamos en el mismo error, y detengamos a tiempo esta deriva autoritaria, que está sembrando y abonando el terreno, al odio y por tanto al fascismo.

 

 

18º Conclusiones de “el gran pánico covid” ” qué pasó, por qué y qué hacer a continuación.  Por Paul Frijters, Gigi Foster, and Michael Baker (Del libro “El Gran Pánico Covid”, Mandala ediciones)

 

El Gran Pánico Covídico comenzó con el miedo y una primitiva llamada a los sacrificios humanos en forma de encierros sin sentido. Con el tiempo, el Pánico se transformó en un gran impulso por parte de una nueva coalición de políticos y grandes empresas hacia una sociedad neofeudal en la que la gran mayoría tiene poca libertad tanto en su vida personal como laboral. La evolución hacia el neofeudalismo precedió a la pandemia, pero durante el Pánico se pusieron en marcha muchos elementos adicionales, como la vigilancia masiva, la censura masiva, las restricciones de viaje para la gran mayoría y la idea de que la libertad es algo que los gobiernos pueden dar o negar, en lugar de un derecho fundamental.

¿Qué debería haber ocurrido a principios de 2020, qué debería ocurrir idealmente ahora y qué podemos hacer de forma realista ahora?

 

A principios de 2020, las poblaciones occidentales deberían haberse movilizado contra el miedo. Los gobiernos deberían haber organizado campañas en los medios de comunicación advirtiendo de la insensatez de los cierres, las cuarentenas y otras medidas, señalando lo perjudiciales e inútiles que serían. Deberían haberse reunido grupos de científicos para debatir abiertamente los daños que causarían las distintas opciones. Las discusiones honestas por parte de los médicos deberían haber dejado claro los pequeños beneficios que podrían esperarse de los tratamientos hospitalarios del Covid, y el inmenso daño que supondría para la salud de la población la interrupción de la atención normal y la vida social normal. En resumen, las vibrantes comunidades deberían haberse reído de las propuestas de encierro y de la idea misma de que se pudieran controlar las enfermedades de esa manera.

 

Por desgracia, ocurrió lo contrario. Muchas revistas científicas y comunidades académicas traicionaron sus misiones. Muchos gobiernos se plegaron rápidamente a la presión pública. Muchos oportunistas entraron en los salones del poder para atiborrarse de dinero fácil.

 

¿Qué debería ocurrir ahora?

 

Lo ideal sería que ahora hubiera justicia y renovación. Los políticos y los asesores médicos deberían rendir cuentas, las revistas científicas infractoras (como The Lancet) deberían ser suprimidas, y los salones de la ciencia deberían hacer un examen de conciencia y reconocer que la misión científica fundamental fue traicionada en masa. Los padres deberían pedir disculpas a sus hijos por haber perturbado su educación y su infancia. Las comisiones de la verdad deberían fomentar un debate abierto sobre la estupidez de los últimos 18 meses para que la población pueda asumir lo que ha sufrido y en lo que a menudo ha participado.

 

Para lograr la renovación, las estructuras del asesoramiento médico institucionalizado deberían romperse y también toda la industria del riesgo cero. Las grandes empresas tecnológicas y otros “grandes” contribuyentes a la locura deberían dividirse en empresas más pequeñas y ser gravadas con tasas razonables. Los jurados ciudadanos deberían realizar casi todos los nombramientos de alto nivel que actualmente deciden los políticos. Los tribunales reales de los gobiernos estatales, nacionales e internacionales deberían ser limpiados de los mentirosos que ahora dominan, reteniendo sólo personal mínimo y regulaciones esqueléticas. En resumen, hay que aprovechar la oportunidad para limpiar todos los elementos de nuestras instituciones que han demostrado ser corruptos, incompetentes o débiles.

 

¿Qué podemos hacer ahora de forma realista?

 

Lo que debería ocurrir ahora no es, por desgracia, lo que puede ocurrir ahora. La realidad es que los James se han salido con la suya con su robo y su control sobre las vidas de los demás, y no es probable que esto se deshaga en un solo “big bang”. Entonces, ¿qué debemos hacer nosotros, los jasmines de este mundo, ahora? ¿Qué podemos hacer de forma realista para mejorar nuestras sociedades y aspirar a un futuro en el que no se repita la estupidez del Gran Pánico Covídico?

 

Una cosa que se puede hacer es pintar y acariciar una visión de un futuro mejor, al tiempo que se comparte la esperanza y la convicción de que esta visión se puede alcanzar. En los lugares donde el Pánico continúa, esto significa una resistencia continua. En los lugares donde el Pánico ha terminado y las sociedades empiezan a buscar respuestas y lecciones, la tarea consiste en convencer a los demás de un camino mejor y en reconstruir.

 

La visión de los autores para un futuro mejor se describe mejor como una Ilustración renovada. Al igual que el primer periodo feudal llegó a su fin con la Ilustración, el segundo, más reciente, debe concluir con la Ilustración, lo que implica una apreciación renovada de la diversidad radical, la libertad de expresión y de pensamiento, y los beneficios de la deliberación de mente abierta. Cada persona e institución puede ser arrogante y estar convencida de una verdad, pero el sistema en su conjunto debe ser siempre agnóstico y humilde.

 

¿Cómo puede ocurrir esto? Los países occidentales que actualmente son más libres y sensatos que otros deberían aprovechar la oportunidad para atraer a los muchos individuos inteligentes y ambiciosos que actualmente se desvalorizan en sus propios países. Los países que se abren a los negocios y a los viajes irán por delante de los demás, pero sus acciones no sólo servirán a sus propios intereses. Los ejemplos de países exitosos que ignoran la continua locura de otros harán más por el retorno de la cordura en todas partes que las bibliotecas llenas de palabras sabias. La envidia de los demás es un motivador mucho más fuerte que las resmas de estadísticas.

 

En los países que siguen atrapados en la Ilusión de Control, los jasmines deberían considerar la posibilidad de construir estructuras alternativas para garantizar que sus seres queridos puedan vivir razonablemente bien. Podrían organizar sus propios medios de comunicación, sus propias guarderías, su propia educación y sus propios lugares de trabajo de una manera que celebre la razón y el contacto social cálido. Deberían asumir abiertamente el papel de visionarios, pensando en voz alta sobre cómo pueden mejorar sus sociedades una vez que se acabe la locura. Los abusos cometidos por los políticos, los asesores médicos y los intereses comerciales durante el pánico han servido de espejo a nuestras sociedades. Ahora sabemos lo mal que está todo. Vemos hasta qué punto la política se ha convertido en una monocultura, hasta qué punto nuestras instituciones están secuestradas, hasta qué punto las grandes empresas se han vuelto influyentes, hasta qué punto los medios de comunicación se han vuelto crédulos y dirigidos por el Estado, y mucho más. La gravedad de estos problemas varía según el país, pero el panorama no es bueno en ningún sitio. El neofeudalismo está con nosotros y esperamos que se deshaga lentamente.

 

El reflejo en el espejo nos obliga a preguntarnos qué debería ocurrir a continuación, tanto para evitar otro Pánico como para mejorar nuestras sociedades en general.

 

Uno de los aspectos positivos del Gran Pánico es que mucha gente inteligente se ha visto de repente confrontada con feas verdades sobre sus propios países. Personas que solían estar dentro de las estructuras de poder y de los grupos favorecidos se encontraron de repente fuera, y horrorizadas por lo que veían y de lo que no habían sido conscientes anteriormente. Antes de Covid, nunca habían necesitado reconocer quiénes se estaban quedando atrás, ni entender por qué muchos de los que protestaban contra el sistema estaban molestos. De repente, los problemas se volvieron cristalinos para toda una capa de personas inteligentes que antes habían sido miembros ciegos y felices de los grupos ganadores.

 

Son precisamente estos jasmines, que saben cómo funcionan las instituciones de sus sociedades y que ahora han visto de repente lo podridas que se han vuelto varias partes de ellas, los que pueden convertirse en grandes visionarios. Les invitamos a que dediquen tiempo a pensar en cómo reformar los cientos de instituciones que tenemos: el sistema legal, el sistema escolar, Internet, las universidades, los servicios de seguridad, todo el trabajo. Los autores sólo podemos analizar una parte del conjunto, lo que limita nuestras sugerencias sobre el camino a seguir. La tarea de reconstrucción es demasiado grande para que tres pensadores puedan imaginarla. Esta tarea necesita decenas de miles de pensadores en sus propios nichos a través de muchos países para analizar los problemas y ofrecer sus sugerencias sobre el camino óptimo a seguir.

 

Así ocurrió con la primera Ilustración. En cada país, muchos pensadores empezaron a reimaginar sus sociedades. Empezaron a preguntarse cuál era realmente el papel de los barones y los reyes. Empezaron a contemplar futuros aparentemente imposibles, como los de la escolarización primaria universal y los estados del bienestar, cosas que ahora son realidad en muchos países. Algunos pensadores, como Montesquieu, escribieron proyectos prácticos sobre cómo reorganizar la sociedad. Las ideas de estos líderes del pensamiento acabaron dando lugar a constituciones y nuevas formas de gobierno y de gestión..

 

Antes del Gran Pánico, era casi imposible celebrar debates significativos sobre cómo debían ser nuestras sociedades, porque las ondas estaban dominadas por los charlatanes y los políticos grandilocuentes. Cualquier intento de deliberación abierta quedaba anegado por los charlatanes que insistían en las agendas de sus amos. Ahora, sin embargo, hay una oportunidad.

 

El Gran Pánico ha entregado a los autores listas de personas que parecen no estar corrompidas por el dinero o la mierda. Puede que no nos gusten ni estemos de acuerdo con ellos en todas las cosas, pero confiamos en que no son una parte inamovible del problema. Ahora sabemos personalmente a quién pedir que organice conferencias, sistemas de jurados ciudadanos y otras instituciones. El núcleo de la renovación está ahí. Durante un tiempo puede ayudar a engendrar un debate mucho más amplio, inspirar a las nuevas generaciones y crear nuevas instituciones que ayuden a salvaguardar nuestra especie contra la atracción del poder y el dinero.

 

La innovación clave que defendemos como punta de lanza de la renovación es el uso generalizado de jurados ciudadanos en la selección de los jefes de los departamentos gubernamentales, la financiación de escuelas de pensamiento científico verdaderamente nuevas y el liderazgo de organizaciones independientes. Cuanto más fuerte sea la voz de los ciudadanos en todas las entidades públicas de la sociedad, más diversidad de pensamiento se mantendrá en el conjunto del sistema y menos podrán controlar las instituciones y los medios de comunicación los pequeños grupos. Esa diversidad es nuestra mejor apuesta para descubrir la verdad rápidamente y mantener sus lecciones. Los jurados ciudadanos también ayudan a fortalecer las sociedades contra el poder de los nuevos barones que ahora poseen gran parte del mundo y cuyos deseos dictan gran parte de nuestra cultura.

 

Una de las principales conclusiones del Gran Pánico es que un grupo de personas que mira en distintas direcciones sirve mejor a su propio bien colectivo que un grupo en el que todos miran en la misma dirección. El tópico de que todos deben tirar juntos, como un bote de remos con ocho remeros, no se aplica cuando hay que tomar grandes decisiones políticas.

 

A largo plazo, hay razones para la esperanza. La humanidad en su conjunto fue más rica y longeva que nunca en 2019. Sí, muchos aspectos de nuestras sociedades e instituciones habían acumulado elementos podridos que en gran medida no se veían en 2019, pero también estaban ocurriendo muchas cosas buenas. Además, la coevolución de las instituciones y la política siempre ha seguido una dinámica dialéctica en la que los problemas se gestan por debajo durante un tiempo hasta que una ola de reformas los ordena. El actual conjunto de problemas es justo el que tiene que afrontar nuestra generación. Pueden parecer desalentadores, pero nos reconforta el hecho de que, en el largo arco de la historia, la humanidad ha demostrado reconocer lo que funciona bien y lo que no, y ha continuado de forma fiable su marcha hacia adelante.

 

Los autores

 

Paul Frijters es profesor de Economía del Bienestar en la London School of Economics: desde 2016 hasta noviembre de 2019 en el Center for Economic Performance, y después en el Departamento de Política Social. Realizó un máster en Econometría en la Universidad de Groningen, incluyendo una estancia de siete meses en Durban (Sudáfrica), antes de completar un doctorado en la Universidad de Ámsterdam. También ha ejercido la docencia y la investigación en la Universidad de Melbourne, la Universidad Nacional de Australia, la Universidad Tecnológica de Queensland, la Universidad de Queensland y ahora la LSE. El profesor Frijters es un destacado economista investigador y ha publicado más de 150 artículos en campos como la política de desempleo, la discriminación y el desarrollo económico. pfrijtersecon@gmail.com

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 Gigi Foster es profesora de la Escuela de Economía de la Universidad de Nueva Gales del Sur, a la que se incorporó en 2009 tras seis años en la Universidad de Australia del Sur. Formada en la Universidad de Yale (licenciada en Ética, Política y Economía) y en la Universidad de Maryland (doctora en Economía), trabaja en diversos campos como la educación, la influencia social, la corrupción, los experimentos de laboratorio, el uso del tiempo, la economía del comportamiento y la política australiana. Sus investigaciones informan regularmente de los debates públicos y aparecen en publicaciones tanto especializadas como interdisciplinares (por ejemplo, Quantitative Economics, Journal of Economic Behavior and Organization, Human Relations). Su docencia, que se caracteriza por la innovación estratégica y la integración con la investigación, fue galardonada con la Mención de los Premios Australianos a la Docencia Universitaria (AAUT) de 2017 por sus destacadas contribuciones al aprendizaje de los estudiantes.

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Michael Baker es licenciado en Economía por la Universidad de Australia Occidental. Es consultor económico independiente y periodista autónomo con experiencia en investigación política. En la década de 1990 trabajó como analista político en el Committee for Economic Development. Tras regresar a su Australia natal a principios de la década de 2000, puso en marcha su propia empresa de consultoría especializada en ecología inmobiliaria comercial, demografía de los consumidores y comercio minorista. . Además de su labor de asesoramiento, ha escrito con frecuencia en publicaciones empresariales y comerciales de Australia, Estados Unidos y Asia. Una de sus especialidades es traducir la investigación académica a un lenguaje comprensible para el profano. mbakerconsult@ gmail.com

 

 

22º Dijeron que frenarían la propagación .Por Jeffrey A. Tucker 3 de enero de 2022

 

Han sido las dos semanas más sorprendentes para la vida pública estadounidense, con tantos cambios presentidos, desde nuevas censuras, admisiones, retrocesos, expertos que hablan, indignación pública, y lo que me parece un progresivo desenredo de toda ortodoxia impuesta hace casi dos años.

 

Ni siquiera los influyentes y poderosos están en condiciones de defender lo que nos ha sucedido. Parece que se alejan poco a poco de la vida pública, incapaces de decir cosas que conecten con lo que todo el mundo sabe.

Por encima de todo, lo que llama la atención en estos momentos es la innegable llegada de Covid hasta un punto que casi nadie podía imaginar hace tanto tiempo, cuando tantos expertos se lanzaron a desplegar su fabuloso nuevo sistema para detener la propagación de una enfermedad.

 

Había un objetivo (detener los casos). Había un método (obligar al Estado). Y había una prueba (los casos debían bajar y desaparecer). Había una guerra contra un virus y el Estado ganaba. Y ahora miramos a nuestro alrededor y vemos la evidencia del fracaso tan pronunciada, tan imposible de negar, que debemos enfrentarnos a lo que tantos se han esforzado en negar durante tanto tiempo.

 

La mejor manera en que puedo describir esto es mediante la observación. En el noreste de EE.UU., y en muchas otras partes del país, dondequiera que vayas, ahora mismo, ves a gente enferma pululando por ahí. No lo admiten y no hablan de ello con extraños, simplemente porque es una vergüenza tener Covid. Se quejan de un resfriado, de una gripe, o simplemente sufren en silencio. Pero ahí está.

 

Después de casi dos años de trabajo para controlar la propagación, después de los brutales cierres de todo el país - cierres que se produjeron dos años antes de tiempo, a juzgar por las tendencias reales de los casos (pero, por supuesto, los cierres nunca deberían haberse considerado en primer lugar) - Covid está aquí. No solo aquí. Está en todas partes. Los recuentos de casos superan todo lo que cualquier persona del planeta podría haber imaginado hace un año o dos. Los picos hacen que todo lo anterior parezca un juego de niños.

Aquí está el gráfico global https://ourworldindata.org/explorers/coronavirus-data-explorer?tab=table&zoom-ToSelection=true&time=2020-03-01..latest&facet=none&pickerSort=desc&pickerMetric=new_cases_smoothed_per_million&hideControls=true&Metric=Confirmed+cases&Interval=7-day+rolling+average&Relative+to+Population=true&Align+outbreaks=false&country=USA~GBR~AUS

Y estamos hablando de enfermos de verdad. No tanto de muertes. Ni siquiera de hospitalizaciones fuera de control. Estamos hablando de estar enfermo en la cama o de caminar con miseria. El bicho desagradable dura tal vez dos días, tal vez dos semanas, tal vez más, pero es vejatorio y perverso, no como un resfriado o una gripe, sino algo más eléctrico y extraño.

 

¿Qué variante? Hace dos semanas, el CDC quería culpar de todo a Omicron. Eso ya no es posible. Tal vez constituya el 20%; pero no lo sabemos con certeza porque el seguimiento es muy débil. La mayor parte es evidentemente Delta, lo que significa que está muy enferma pero sin pérdida grave del gusto y el olfato. La mayoría acaba poniéndose bien, y eso es lo que ocurre aquí.

 

Llegamos a la endemicidad quizás en un mes o así y la vida seguirá adelante, me dicen mis expertos, al menos en algunas zonas del país. Lo que resulta sorprendente y verdaderamente chocante es que todos los esfuerzos, toda la propaganda, todo el asombroso gasto y la compulsión -los cierres, el enmascaramiento, los límites de tamaño, las restricciones de viaje, los requisitos de vacunación, el rastreo y la localización, las interminables pruebas, la aplicación de la ley, las intimidaciones, la censura- y ¿qué tenemos para demostrarlo?

 

El arquitecto del bloqueo, Carter Mecher, nos prometió lo siguiente: “Si cogieras a todo el mundo y encerraras a cada uno en su propia habitación y no les dejaras hablar con nadie, no tendrías ninguna enfermedad”. Intentaron una versión de eso, experimentando con la población humana de una forma sin precedentes. Y digamos que eso es cierto (probablemente no lo sea). Eso no es vida. Eso no es la sociedad. Eso no es la libertad. Eso es otra cosa inimaginablemente horrible.

 

Era insostenible. Impulsaron su teoría sin tener en cuenta la historia de la salud pública o, realmente, toda la experiencia humana. Y ahora, la verdadera pandemia finalmente llegó. ¿Y qué es? Hay un montón de gente enferma. La gente está llamando a los enfermos porque no pueden venir a trabajar. Las instituciones tienen que cerrar, no porque el gobierno las haya cerrado, sino porque la gente está demasiado enferma para ir a trabajar. Este es el curso normal de los acontecimientos - exactamente lo que uno esperaría en una pandemia

 

Y no es sólo Covid. El director de una compañía de seguros de vida de Indiana informa de que las muertes entre personas de 18 a 64 años han aumentado un 40%, un incremento asombroso. Se trata de suicidios, sobredosis de drogas y cualquier otra forma de horror. Y eso es sólo la muerte. Muchos otros están simplemente enfermos por otras cosas.

 

Conozco personalmente a docenas y cada uno de ellos conoce a muchas docenas más de personas en el noreste en este momento que están abajo para la cuenta, miserable y patético, pero todavía la prueba negativa para Covid. ¿Por qué sería esto? Es porque los sistemas inmunológicos han decaído durante dos años. La falta de vitamina D, la falta de exposición a los gérmenes normales de la vida, el aislamiento y la depresión, el consumo excesivo de licor y drogas - todo ha sido un terrible drenaje de la salud.

 

Mientras tanto, la verdadera pandemia de Covid ha llegado sin duda. Y es mucho peor de lo que indican los datos. Si miramos a Massachusetts, Nueva York, Pennsylvania, Rhode Island, Connecticut, cualquiera de estos estados, e incluso algunos estados del sur y del medio oeste, lo que encontramos es un aumento del 500-1.000% de los casos. Y tenga en cuenta que estos son sólo los casos descubiertos por los puntos de prueba oficiales.

 

Vaya a cualquier CVS o Walgreens y encontrará largas colas de gente comprando kits de pruebas. Si están disponibles. Si no lo están, la espera es de semanas. Son 23 dólares el kit y la gente está comprando tantos como sea posible. ¿Por qué? En parte es porque los empleadores y las escuelas exigen pruebas negativas, pero también es sólo curiosidad. La gente está muy enferma y quiere confirmar sus enfermedades.

 

La gente está estimando que los casos reales son de 50 a 100 veces lo que dicen los datos oficiales.

 

Pero hablemos ahora de un verdadero escándalo. Cuando uno está enfermo, necesita tratamiento. Todos los profesionales médicos competentes que conozco están bastante seguros de que la mejor esperanza para tratar el Covid es una combinación de Zinc, Vitamina D y (perdón por mencionar el temido nombre) Ivermectina. Esto no es ideológico. Esto es lo que los médicos experimentados están diciendo en este momento. Estoy en muchas listas de correo electrónico con profesionales médicos serios y todos están diciendo lo mismo. Podemos añadir la HCQ a la lista si se detecta a tiempo.

 

Pero aquí está lo mejor, y permítanme aclarar que no estoy dando NINGÚN consejo médico aquí, simplemente informando el sentido de la comunidad allí afuera. Lo que llama la atención es que a la gente le resulta muy difícil conseguir estas terapias básicas. Las vacunas están por todas partes, pero ¿las cosas que te ponen bien una vez que el virus penetra en la vacuna? Son difíciles de conseguir.

Hay un problema para conseguir una receta porque las juntas médicas estatales están prohibiendo a la gente y les impiden atender a los pacientes si prescriben HCQ o Ivermectin, por increíble que parezca. Pero una vez que se obtiene la receta -si se tiene un médico lo suficientemente valiente como para arriesgarse- encontrar una farmacia que la surta es otro desafío.

 

Hoy en día, la mayoría de la gente en el Reino Unido obtiene sus productos terapéuticos de la India. Los estadounidenses los obtienen de México. Y algunos se envían a Estados Unidos y se distribuyen a través de mercados grises para quien tenga la suerte de tener un contacto. Es una nación de la droga, pero esta vez para distribuir terapias básicas.

 

Siento que he visto cosas horribles desde hace casi dos años, y tú sientes lo mismo. Pero de todos los escándalos, y hay muchos, éste parece encabezar la lista, a saber, que una vez llegada la verdadera pandemia, no hay medicamentos eficaces que estén ampliamente disponibles. Se está impidiendo a los médicos hacer su trabajo.

 

Es increíble. Pero usted lo sabe. Seguro que tienen sus propias historias. Sospecho que muchos de nuestros lectores se han enfrentado a este virus por primera vez en las últimas dos semanas y han tenido que lidiar con los horrores de sólo conseguir los medicamentos básicos para salir adelante.

 

El SNI no ha financiado casi ningún ensayo serio de estos medicamentos genéricos. A las empresas farmacéuticas tampoco les interesa financiarlos. Como resultado, estamos realmente perdidos - casi dos años en una pandemia en un momento en que la gente necesita los medicamentos más que nunca.

 

Mientras tanto, la FTC está dedicando su tiempo a tomar medidas contra las farmacias que anuncian que tienen medicamentos disponibles para la gente. Están enviando cartas de cese y desistimiento por todo el país como forma de intimidar a los proveedores. He visto estas cartas. Me han invitado a publicarlas, pero me he negado en aras de mantener a la gente sin problemas.

 

Un aspecto positivo de todo esto es que ya no se habla de bloqueos. Por fin, incluso los expertos dicen que la sociedad debe funcionar. Los cierres ni siquiera se plantean. Todo el país está harto de la falsa empresa de control de virus. No ha funcionado ni puede funcionar.

 

Hace casi dos años, desplegaron un nuevo experimento para detener un patógeno. Se trataba de un plan que llevaba 15 años gestándose, urdido por fanáticos que imaginaban que la política estatal podía burlar a un virus.

 

Los destrozos fueron asombrosos y, sin embargo, ¿cuál fue la recompensa? Aquí estamos hoy con una ola de enfermedad que desafía cualquier predicción, y con daños colaterales que superan incluso las peores predicciones (incluyendo las mías). Y la verdad de esto está en todos los datos que cualquiera puede ver y las historias que cualquiera puede escuchar.

 

El país está ahora mismo más enfermo de lo que ha estado nunca en nuestras vidas.

 

Qué asombroso repudio de la política estatal - el peor fracaso de la salud pública y la política pública tal vez en la historia de los EE.UU., si no el mundo entero. Ahora mismo estamos viviendo sus últimos días. Recordad estos días, amigos míos. Son legión y marcan lo que probablemente sea el final del gran fiasco.

Y sin embargo, no es realmente el final. Habrá décadas de infierno para pagar por lo que nos ha sucedido.

Autor

 Jeffrey A. Tucker es fundador y presidente del Brownstone Institute y autor de miles de artículos en la prensa académica y popular y de diez libros en cinco idiomas, el más reciente Liberty or Lockdown. También es el editor de The Best of Mises. Da numerosas conferencias sobre temas de economía, tecnología, filosofía social y cultura. tucker@brownstone.org

 

El Instituto Brownstone, fundado en mayo de 2021, es una editorial e instituto de investigación que otorga el máximo valor a la interacción voluntaria de individuos y grupos, minimizando el uso de la violencia y la fuerza, incluida la ejercida por la autoridad pública. www.brownstone.org

 

 

25º Hacia el fin de la excepcionalidad  Comité de Redacción de AMF (Actualización Medicina Familiar) (aquí)

https://www.semfyc.es/hacia-el-fin-de-la-excepcionalidad-ofrece-en-un-editorial-de-amf-cinco-ideas-revolucionarias-para-gestionar-la-crisis-sanitaria-a-partir-de-ahora/

Hacia el fin de la excepcionalidad https://amf-semfyc.com/web/article/3063

 

https://osalde.org/hacia-el-fin-de-la-excepcionalidad/

 

 

¿Están de acuerdo los médicos de AP en gripalizar la COVID-19?

14/1/2022

https://semergenillesbalears.es/estan-de-acuerdo-los-medicos-de-ap-en-gripalizar-la-covid-19

Hacia el fin de la excepcionalidad.   COMITÉ DE REDACCIÓN DE AMF

El cambio de año viene marcado por el sexto período epidémico de COVID-19 en España. Esta ola ha sido distinta a todas las demás: la llegada de ómicron está dejando una gran cantidad de infecciones con niveles máximos de incidencia, pero con pocos casos graves en términos relativos. Según datos del Instituto de Salud Carlos III, actualmente la mitad de las infecciones detectadas son asintomáticas y los indicadores de hospitalización y muerte están en mínimos históricos1. Esto se debe en parte a la menor patogenicidad intrínseca de ómicron respecto a variantes previas, y también a su mayor facilidad para infectar a personas con inmunidad previa (por infección o por vacuna) y que, por tanto, presentan un riesgo bajo de enfermedad grave.

 

La baja frecuencia de enfermedad grave, junto a la saturación tanto de la Atención Primaria como de Salud Pública por casos leves, nos debe llevar a replantearnos cómo afrontar la pandemia a partir de este momento. Desde el Comité de Redacción de AMF queremos contribuir a este debate a partir de cinco ideas clave.

 

El virus no va a desaparecer

Vacunación basada en la evidencia y la equidad

Comunicación para una sociedad adulta

Recuperación de la (vieja) normalidad

Dejar de hacer para poder hacer

 

 

El virus no va a desaparecer

El escenario más probable es que el SARS-CoV-2 conviva con nosotros durante muchos años. Hasta el momento se ha presentado en forma de períodos epidémicos con alta concentración de infecciones durante un período corto de tiempo (8-10 semanas). No sabemos si en el futuro seguirán existiendo este tipo de olas ni con qué cadencia (por ejemplo, la gripe o el virus respiratorio sincitial (VRS) se presentan en una única epidemia anual) o si entrará en una endemia estacional con una circulación más o menos constante durante los meses fríos (como hacen muchos otros virus respiratorios, entre ellos los cuatro coronavirus catarrales que afectan a los humanos). Tampoco es descartable, aunque resulta poco probable, que acabe desapareciendo como sucedió con el SARS-CoV-1, que circuló entre 2002 y 2004.

 

Hay cuatro factores que determinan el nivel de circulación de un virus respiratorio en cada momento: factores del propio microrganismo (aparición de mutaciones que lo hacen más contagioso, por ejemplo), la inmunidad desarrollada por la población (ya sea por infección previa o por vacunación), la estacionalidad (cada virus tiene sus meses predilectos) y el comportamiento humano (factores no solo individuales, sino también sociales y culturales). Del equilibrio de estos factores dependerá el futuro de la epidemia.

 

Los virus mutan constantemente y la selección natural favorece aquellas mutaciones que devienen en una mayor contagiosidad (y, en menor medida, aquellas que provocan menos gravedad). La variante ómicron cumple ambas condiciones, y podría representar un paso en la evolución de SARS-CoV-2 hacia un coronavirus catarral; solo el tiempo dirá si es así. En sentido inverso, los humanos nos infectamos (o más recientemente nos vacunamos) y en este proceso desarrollamos una respuesta inmunológica que nos protege de nuevas infecciones y especialmente de enfermar de forma grave en el futuro. De esta forma se llega a un equilibrio o conllevancia entre virus y humanos: infecciones leves y repetidas durante la infancia y la juventud van construyendo una buena inmunidad que nos protege de infecciones potencialmente graves en la edad avanzada.

 

La aparición súbita de un nuevo microrganismo rompe temporalmente este equilibrio, ya que muchas personas sin inmunidad previa tienen su primer contacto con el virus a una edad con más riesgo de enfermedad grave; este hecho, junto a la gran sincronización de muchos casos iniciales por ser toda la población susceptible, puede llevar al colapso al sistema sanitario. Por suerte, vivimos en una época donde las vacunas pueden simular esas infecciones leves iniciales y generar inmunidad en personas mayores sin los riesgos que representaría una infección natural. Lo esperable sería que, una vez vacunadas las personas vulnerables, todos nos contagiemos múltiples veces en nuestros repetidos contactos con el virus, y que este hecho vaya mejorando nuestra inmunidad tanto individual como colectiva. Cada nueva ola aumenta la inmunidad poblacional hasta lograr un equilibrio entre la evolución del virus y la capacidad de nuestro sistema inmunitario para combatirlo.

Vacunación basada en la evidencia y la equidad

Desde el principio de la pandemia sabemos que el riesgo de enfermedad grave no es homogéneo, siendo la edad avanzada el principal factor de riesgo para hospitalización y muerte. Desde finales de 2020 disponemos de varias vacunas que han demostrado ser muy efectivas para la prevención de la enfermedad grave. Los ensayos clínicos iniciales se han visto corroborados por los datos de uso en el mundo real, que han arrojado una efectividad que pocos habríamos imaginado unos meses atrás.

No obstante, aunque las vacunas siguen siendo muy efectivas contra la enfermedad grave, no lo son tanto contra la infección y la enfermedad leve, especialmente con ómicron2. Mientras la protección contra la infección, mediada por la inmunidad humoral, tiende a disminuir con el tiempo y la aparición de nuevas variantes, la protección contra la enfermedad grave se mantiene gracias a la inmunidad celular.

 

Como profesionales sanitarios, debemos intentar convencer a todas las personas de riesgo de que se vacunen, muy especialmente a aquellas que aún no se han infectado, porque estamos seguros del beneficio de las vacunas. A la gente joven y sana se les debe ofrecer la vacuna, pero vacunarlos no debe ser una prioridad del sistema de salud; en este caso hay que introducir valoraciones de beneficio-riesgo y de número de personas a vacunar para evitar una hospitalización o muerte. En el caso particular de la población infantil, la vacunación debería valorarse caso a caso entre la familia y su equipo de salud.

 

El papel de las dosis de recuerdo debe estudiarse con más detalle para analizar en qué grupos poblaciones pueden contribuir a una disminución adicional del riesgo de enfermedad grave. Necesitamos más estudios para aclarar a quién deben administrarse, cada cuánto tiempo, y si sería conveniente hacerlo con vacunas adaptadas a las nuevas variantes. En cualquier caso, parece claro que las dosis de recuerdo deberían reservarse para las poblaciones más vulnerables.

 

La disminución de la protección contra infección y enfermedad leve, especialmente con ómicron, tiene implicaciones importantes para la política de vacunación2. Vacunar a toda la población, incluyendo a la de muy bajo riesgo y la infantil, no va a evitar la circulación del virus. Vacunarse o no es una decisión individual, y no se debe presionar a nadie para que se vacune en aras de un beneficio colectivo que no sabemos hasta qué punto existe y cuánto tiempo podría durar. No lo hemos hecho nunca antes y no debemos hacerlo ahora. Los certificados de vacunación para acceder a ciertos servicios, más allá de las dudas éticas sobre su implantación, carecen de evidencia científica sobre su utilidad en la disminución de contagios y casos graves.

 

La situación de la vacunación a nivel mundial es profundamente inequitativa. Mientras los países ricos están vacunando a niños y niñas o administrando dosis de recuerdo a gente joven, algunos países pobres aún no han podido completar la vacunación de los mayores o los profesionales sanitarios; en África solo el 10% de la población ha completado la vacunación3. Siendo las vacunas un bien finito, entre todos tenemos el deber de racionalizar su uso en función del beneficio esperado de cada dosis administrada.

 

Comunicación para una sociedad adulta

 

Algunos gobiernos, «expertos» en COVID y medios de comunicación siguen usando el miedo como estrategia comunicativa. Los peores escenarios y las previsiones más catastrofistas siempre gozan de mayor espacio comunicativo. Errar por exceso de alarma siempre penaliza menos que errar por defecto. En general, sobra alarmismo y falta análisis y contexto.

 

Se retransmiten en directo cifras récord de contagios sin aclarar que la mitad son asintomáticos y que la inmunidad conseguida y la llegada de ómicron han roto por completo la relación entre contagios, enfermos, ingresos y muertes. Nunca antes ha existido tanta confusión entre el número de personas contagiadas, detectadas, contagiosas y enfermas. Tenemos que dejar de contar y reportar el número de infecciones diarias, que ya no tienen ningún interés: la sexta ola puede haber infectado a más del 10% de la población en pocas semanas, mientras que los casos graves se han mantenido en valores relativamente bajos1.

 

Lo importante siempre deberían haber sido las defunciones, y en este sentido nunca volveremos a la situación catastrófica de marzo y abril de 2020. En la comunicación de las defunciones es importante introducir conceptos como el exceso sobre la mortalidad esperada, los años potenciales de vida perdidos, y distinguir si las defunciones son por COVID o con COVID. Por otro lado, tendremos que admitir como sociedad (igual que hacemos con la gripe, el tabaquismo, los suicidios o los accidentes, entre otras muchas causas) que durante los próximos años habrá un número de defunciones por o con COVID que serán inevitables. La pandemia no acabará cuando no haya defunciones, sino cuando los medios y gobiernos les den el mismo tratamiento que al resto de causas.

 

Se ha usado también el miedo a un posible colapso hospitalario que obligue a demorar la atención a otras patologías, como sucedió durante la primera ola. Esa situación no se ha vuelto a producir o lo ha hecho de forma muy puntual, aunque continúa siendo cierto que una proporción muy pequeña de casos graves en un contexto de un número muy grande de infecciones simultáneas puede acabar por causar un número importante de hospitalizaciones. Habrá que homogeneizar protocolos de ingreso tanto convencional como a unidades de críticos, así como distinguir si hablamos de ingresos por COVID (cuadros de infección grave), con COVID (descompensaciones de otras patologías), hallazgos casuales (por ejemplo en las pruebas de ingreso por otros procesos) o infecciones nosocomiales. Conocer la estancia media y el porcentaje de pacientes que requieren ventilación mecánica también ayudarían a comprender mejor la dimensión del problema, así como la ocupación hospitalaria global (no solo el número de pacientes con un test positivo). Sea como fuere, ha habido tiempo suficiente para elaborar planes de contingencia que permitan ampliar la capacidad hospitalaria del sistema público de forma rápida si fuera necesario; no podemos colapsar la Atención Primaria indefinidamente y seguir hipotecando la vida social y económica del país para evitar un hipotético colapso hospitalario en el futuro.

 

Al miedo se le une a menudo la culpabilización. Contagiarse o contagiar un virus respiratorio no es culpa de nadie. Si los casos suben, no es porque «nos hayamos relajado» o porque «nos portemos mal». Como se ha visto, la dinámica de una epidemia es mucho más compleja y en ella influyen multitud de factores. No se pueden obviar además los determinantes sociales que contribuyen a la infección: imposibilidad de teletrabajar, necesidad de desplazarse en transporte público, hacinamiento o imposibilidad de aislarse en la vivienda, dificultad laboral para hacer aislamientos y cuarentenas, etc. Los gobiernos no pueden traspasar a los ciudadanos sus responsabilidades en estos ámbitos.

 

Recuperación de la (vieja) normalidad

 

Durante 2020 y 2021 se han ensayado multitud de medidas poblacionales para tratar de reducir la interacción social, con la asunción de que eso reduciría la circulación del virus y por ende las formas graves de la COVID-19. Estas medidas incluyen desde el confinamiento domiciliario inicial hasta confinamientos perimetrales, limitación de aforos o cierre de negocios, toques de queda, uso obligatorio de mascarillas, educación superior no presencial o limitación de reuniones. Los distintos países y comunidades autónomas han ensayado varias de estas medidas en distintos momentos, sin que hasta el momento tengamos una evaluación clara y rigurosa de cuál es la efectividad de cada una de ellas en términos de hospitalizaciones y defunciones, y cuáles son sus potenciales efectos nocivos: pérdidas económicas y de puestos de trabajo, conculcación de derechos fundamentales (circulación, reunión, propia imagen, educación), aumento de trastornos de salud mental, etc. En definitiva, ha faltado una correcta evaluación de la relación beneficio-riesgo de cada una de las medidas adoptadas y un verdadero debate social sobre su implantación. En el momento actual ya no tiene sentido mantenerlas y debe planificarse su eliminación, empezando por la absurda recuperación de la obligatoriedad de la mascarilla en espacios exteriores4.

 

Los gobiernos deben centrar sus esfuerzos en proteger a las personas más vulnerables en lugar de tratar de frenar, probablemente con poco éxito, la circulación del virus a nivel poblacional, circulación que, por otra parte, sabemos que mejora nuestra inmunidad. Esta protección focalizada se puede conseguir a partir de tres ejes: vacunación de las personas de riesgo, recomendaciones específicas para las personas vulnerables (minimizar contactos cercanos con personas con sintomatología respiratoria, valorar el uso de mascarillas FFP2 en situaciones de alto riesgo de contagio en momentos de incidencia elevada) y actuaciones específicas en ámbitos como las residencias geriátricas, que en algunas comunidades autónomas han concentrado más de la mitad de todas las defunciones por COVID-19. Cualquier política de salud debe contemplar la correcta atención a las residencias como una de sus prioridades.

 

Debemos recuperar cuanto antes la «vieja» normalidad, es decir, la vida como la conocíamos antes de marzo de 2020: sin mascarillas ni limitaciones de la interacción social. La prevención cuaternaria también debe aplicarse a la salud pública, y es especialmente urgente en el ámbito escolar. Sabemos que los niños y niñas no sufren las formas graves de la enfermedad ni son transmisores particularmente efectivos5, pero a pesar de ello tuvimos las escuelas cerradas durante meses, y luego les hemos impuesto las medidas más severas: uso de mascarilla durante toda la jornada, prohibición de mezcla entre grupos y pruebas y cuarentenas cada vez que se detecta un positivo. Estas medidas provocan dificultades en el aprendizaje y la socialización, además de dificultar la conciliación familiar al no existir ninguna ayuda para mantener las cuarentenas infantiles. El balance beneficio-riesgo es desfavorable y en estos casos la prudencia no es hacer muchas cosas, sino que, como sabemos en Atención Primaria, a menudo lo prudente es no hacer nada.

 

Dejar de hacer para poder hacer

 

La mayoría de países, entre ellos España, han implantado un sistema de control individual de los contagios basado en el testeo de los casos sospechosos y su aislamiento domiciliario en caso de resultar positivos, junto con el rastreo y cuarentena domiciliaria de sus contactos. Este sistema consume mucho tiempo y recursos y, como se ha vuelto a demostrar en la sexta ola, cuando aumenta de forma importante el número de casos deja de ser viable y colapsa rápidamente.

 

En España, el sistema pivota sobre la Atención Primaria. La detección de casos, el estudio de los contactos más cercanos, la prescripción de las bajas correspondientes y la atención a los enfermos de COVID-19, añadida a la atención habitual, han supuesto una carga en muchas ocasiones insoportable para los centros de salud. Esta sobrecarga, añadida a una ya muy precaria situación anterior, ha hecho imposible mantener nuestras señas de identidad: accesibilidad, longitudinalidad, presencialidad y equidad. Mantener el sistema de testeo y rastreo, gestionar los casos positivos por autodiagnóstico en asintomáticos, asumir la vacunación y afrontar las consecuencias de la pandemia han desplazado las actividades preventivas, el diagnóstico de nuevas enfermedades graves o el control de enfermedades crónicas6. Las consecuencias negativas de todo ello se verán en un futuro inmediato.

 

Como apuntaba Juan Simó en una excelente entrada en su blog7 (aquí), ha llegado el momento de dejar de hacer para poder hacer: dejemos de visitar y testar a personas sanas con síntomas menores, dejemos de rastrear y testar a sus contactos, abandonemos los aislamientos y las cuarentenas. Todas estas actividades, que tuvieron sentido en el pasado, se han visto superadas con la inmunidad adquirida (tanto por infección como por vacunación) y la llegada de ómicron.

 

El objetivo debe ser tratar la COVID como hacemos con la gripe: diagnóstico clínico y recomendaciones generales sobre autocuidado y prevención de contagios a personas vulnerables, reservando la atención sanitaria para las personas que lo necesiten por su sintomatología o vulnerabilidad. Solo así podremos atender debidamente a quien de verdad lo necesite, por COVID o por cualquier otra dolencia.

 

La sexta ola y el colapso que ha producido en la Atención Primaria y en Salud Pública en muchas partes del país nos han hecho avanzar en esta dirección. El Consejo Interterritorial ha propuesto medidas8 como establecer criterios de priorización para el testeo en función de la sintomatología o la vulnerabilidad, la limitación del rastreo a ámbitos vulnerables, el acortamiento de los aislamientos o la eliminación de las cuarentenas en las personas vacunadas. Estas medidas deben consolidarse y mantenerse más allá de la actual situación de colapso, además de establecer un calendario realista para el cese progresivo del sistema de control de contagios. Es necesario un mensaje contundente y coordinado desde todas las instituciones para revertir la necesidad que hemos creado de realizar diagnóstico etiológico de las infecciones respiratorias leves, ya sea en los centros de salud o con test de autodiagnóstico; el diagnóstico etiológico debe reservarse solo para los sistemas centinela de vigilancia epidemiológica. La incapacidad temporal merece una mención especial: es el momento de apostar definitivamente por las bajas autodeclaradas para la patología aguda leve, como ya se hace en otros estados, asegurando la equidad de acceso.

 

Ni el sistema de salud ni la sociedad en su conjunto pueden permitirse continuar testando a personas asintomáticas o con síntomas leves y aislando a todos los positivos, con las consecuencias que ello conlleva a nivel social y económico por las bajas laborales masivas de personas sanas. Debemos acabar con la excepcionalidad: la COVID-19 debe ser tratada como el resto de enfermedades. La inmunidad adquirida y la llegada de ómicron así lo permiten.

 

Bibliografía

1.     Instituto de Salud Carlos III. Informes COVID-19. Disponible en: https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/Paginas/InformesCOVID-19.aspx

2.     UK Health Security Agency.  Research and analysis COVID-19 vaccine weekly surveillance reports (weeks 39 to 51). Disponible en: https://www.gov.uk/government/publications/covid-19-vaccine-weekly-surveillance-reports

3.     Oxford Martin School. University of Oxford.Statistics and Research Coronavirus (COVID-19) Vaccinations. Disponible en:  https://ourworldindata.org/covid-vaccinations

4.     European Centre for Disease Prevention and Control. Using face masks in the community: first update - Effectiveness in reducing transmission of COVID-19  Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/using-face-masks-community-reducing-covid-19-transmission

5.     Alexander PE. 75 Studies and Articles Against COVID-19 School Closures. [24 de diciembre de 2021] Disponible en: https://brownstone.org/articles/75-studies-and-articles-against-covid-19-school-closures/

6.     Medina Peralta M. La tercera ola y el gráfico de Victor Tseng.  AMF 2021; 17(11); 3048. Disponible en: https://amf-semfyc.com/web/article/3048

7.     Simó J. !Hay que parar esto! Dejar de hacer para poder hacer. Salud, dinero y atención primaria [26 de diciembre de 2021] Disponible en: https://saludineroap.blogspot.com/2021/12/hay-que-parar-esto-dejar-de-hacer-para.html

8.     Consejo  interritorial del Sistema Nacional de Salud. Adaptación de la estrategia de detección precoz, vigilancia y control de COVID-19 en período de alta transmisión comunitaria.  Comisión de Salud Pública. 30.12.2021  Disponible en: https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/Adaptacion_estrategia_vigilancia_y_control.pdf

 

https://amf-semfyc.com/web/article/3063

 

Hacia el fin de la excepcionalidad.   COMITÉ DE REDACCIÓN DE AMF

https://amf-semfyc.com/web/article/3063

 

Hacia el fin de la excepcionalidad ofrece en un editorial de AMF cinco ideas revolucionarias para gestionar la crisis sanitaria a partir de ahora

https://www.semfyc.es/hacia-el-fin-de-la-excepcionalidad-ofrece-en-un-editorial-de-amf-cinco-ideas-revolucionarias-para-gestionar-la-crisis-sanitaria-a-partir-de-ahora/

 

¿Están de acuerdo los médicos de AP en gripalizar la COVID-19?

14/1/2022

En el post pasado encabezado con el título de “¿Ha llegado el momento de asumir a la COVID-19 como una gripe estacional?” comenté mi discrepancia al editorial de la revista AMF titulado “Hacia el fin de la excepcionalidad” que ha generado un cierto impacto y que ha posicionado de alguna manera  a las distintas sociedades de Atención Primaria (AP). En este manifestaba que pensaba que era prematuro “gripalizar” a la COVID-19  pues el comportamiento actual de la última variante (Ómicron), dicen que más leve; las altas tasas de vacunación (80-90%);  como la inmunidad creada (desconocida hasta el momento), no era razones suficiente para considerar en este momento a esta epidemia como a una gripe estacional

El tema, sin embargo,  esta si las opiniones de una editorial representan a todos médicos de AP, o al menos a aquellos afiliados a la sociedad que representa. La realidad es que no es así al menos en Menorca, por las muestras personales que he recibido y por el reportaje que en nuestra isla realizó el Diari Menorca y en el que participé.

Mateu Seguí Díaz

 UBS Es Castell (Menorca)

-Hacia el fin de la excepcionalidad. COMITÉ DE REDACCIÓN DE AMF.


https://amf-semfyc.com/web/article/3063

 

 

-Fela Saborit. Médicos de Primaria ven prematuro gestionar la covid-19 como la gripe. Es Diari. 12/01/2022

 


https://www.menorca.info/menorca/local/2022/01/12/1687697/medicos-primaria-ven-prematuro-gestionar-covid-como-gripe.html

 

 

-Roberto Marbán.  Albert Planes: «Gobiernos, ‘expertos’ y medios siguen usando el miedo como estrategia». El DEBATE. Madrid 12/01/2022 Actualizada 12:04

 

https://www.eldebate.com/sociedad/20220112/doctor-albert-planes-gobiernos-medios-siguen-usando-miedo.html

 

https://semergenillesbalears.es/estan-de-acuerdo-los-medicos-de-ap-en-gripalizar-la-covid-19

 

 

 

 

26º COVID-19 no es una pandemia. Por Richard Horton

Publicado: 26 de septiembre de 2020

 www.thelancet.com   Vol 396 26 de septiembre de 2020

 

A medida que el mundo se acerca al millón de muertes por COVID-19 debemos afrontar el hecho de que estamos adoptando un enfoque demasiado demasiado estrecho para gestionar este brote de un nuevo coronavirus. Hemos considerado la causa de esta crisis como una enfermedad infecciosa. Todas nuestras intervenciones se han se han centrado en cortar las líneas de transmisión del virus controlar la propagación del patógeno. La “ciencia” que ha guiado a los gobiernos ha sido impulsada principalmente por modeladores de epidemias y especialistas en enfermedades infecciosas, que comprensiblemente enmarcan la actual emergencia sanitaria en términos centenarios de peste. Pero lo que hemos lo que hemos aprendido hasta ahora nos dice que la historia de COVID-19 no es tan simple. Hay dos categorías de enfermedades que interactúan en poblaciones específicas: la infección por el coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) y una serie de enfermedades no transmisibles (ENT). Estas enfermedades se agrupan en grupos sociales de acuerdo con patrones de desigualdad profundamente arraigados en nuestras sociedades.

 

La agregación de estas enfermedades sobre un fondo de disparidad social y económica exacerba los efectos adversos de cada enfermedad por separado. La COVID-19 no es una pandemia. Es una epidemia. La naturaleza sindémica de la amenaza a la que nos enfrentamos significa que se necesita un enfoque más matizado si queremos proteger la salud de nuestras comunidades.

 

La noción de sindemia fue concebida por primera vez por Merrill Singer, un antropólogo médico estadounidense en la década de 1990. En 2017 escribió en The Lancet, junto con con Emily Mendenhall y sus colegas, Singer argumentó que un enfoque sindrómico revela interacciones biológicas y sociales interacciones biológicas y sociales que son importantes para el pronóstico, el tratamiento y la política sanitaria. Limitar el daño causado por el del SRAS-CoV-2 exigirá que se preste mucha más atención a las ENT y a la desigualdad socioeconómica de lo que se ha admitido hasta ahora. Una sindemia no es simplemente una comorbilidad.

 

Las sindemias se caracterizan por las interacciones biológicas y sociales entre condiciones y estados, interacciones que aumentan la susceptibilidad de una persona a los daños o empeoran sus resultados de salud. En el caso de COVID-19, atacar las de las enfermedades no transmisibles será un requisito previo para su contención. Tal y como se desprende de nuestra reciente publicación NCD Countdown 2030 como ha demostrado nuestra recientemente publicada Cuenta atrás de las ENT para 2030, aunque la mortalidad prematura por ENT está disminuyendo, el ritmo de cambio es demasiado rápido.

 

El número total de personas que viven con enfermedades crónicas está creciendo. Hacer frente a la COVID-19 significa abordar la hipertensión obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares y respiratorias cardiovascular y respiratoria crónica, y el cáncer. Prestar mayor atención a las ENT no es una agenda sólo para las naciones más ricas. Las ENT son una causa de mala salud en los países más pobres.

 

Mocumbi describieron una entidad que denominaron Pobreza de las INDCs, añadiendo las lesiones a una serie de afecciones como las mordeduras de serpiente, la epilepsia, la enfermedad renal y la anemia de células falciformes. Para los mil millones de personas más pobres más pobres del mundo, las ENT representan más de un tercio de su de su carga de enfermedad. La Comisión describió cómo la disponibilidad de intervenciones asequibles y rentables en la próxima década podría evitar casi 5 millones de muertes entre las personas más pobres del mundo. Y eso sin considerar la reducción del riesgo de morir por COVID-19.

 

La consecuencia más importante de considerar el COVID-19 como una sindemia es subrayar sus orígenes sociales. La vulnerabilidad de los ciudadanos de edad avanzada, las comunidades y las minorías, y los trabajadores clave, que suelen estar mal pagados y con menos protecciones sociales apunta a una verdad hasta ahora apenas reconocida, a saber, que no importa la eficacia de un tratamiento o de la protección de una vacuna, la búsqueda de una solución puramente biomédica para el COVID-19 fracasará. A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir las profundas disparidades, nuestras sociedades nunca serán verdaderamente seguras. Como escribieron Singer y sus colegas en 2017, “un enfoque sindrómico ofrece una orientación a la medicina clínica y la salud pública mostrando cómo un enfoque integrado para entender y tratar las enfermedades puede ser mucho más exitoso que simplemente controlar la enfermedad epidémica o tratar a los pacientes individuales, las sociedades necesitan esperanza. La crisis económica que avanza hacia nosotros no se resolverá con un medicamento o una vacuna.

 

Se necesita nada menos que una reactivación nacional. Al abordar COVID-19 como un síndrome invitará a una visión más amplia, una que abarque la educación, el empleo, la vivienda, la alimentación y el medio ambiente. Ver el COVID-19 sólo como una pandemia excluye esta perspectiva más amplia pero necesaria.

Richard Horton richard.horton@lancet.co

 

 

 

35º ¿Nadie podía saberlo? Por Thomas Harrington

14 de enero de 2022 https://brownstone.org/articles/no-one-could-have-known/

 

Los acontecimientos de los últimos días parecen sugerir que los gestores de la narrativa de Covid están intentando llevar a cabo una retirada por la puerta de atrás de numerosos de sus antiguos artículos de fe.

 

De repente están admitiendo que las pruebas de PCR eran profundamente defectuosas y que un gran número de los hospitalizados por el Covid fueron ingresados principalmente por razones distintas al virus, de lo que podemos deducir que muchos murieron a menudo o incluso mayoritariamente por otras enfermedades.

Están repartiendo directivas que dicen que los diagnósticos de Covid deben derivarse (¡quién lo diría!) principalmente de la sintomatología y no de las pruebas. También están admitiendo ahora que estamos sufriendo una crisis masiva de salud mental, especialmente entre nuestros jóvenes.

 

Incluso -aunque de una manera muy poco convincente- admiten la realidad de la inmunidad natural cuando, como está ocurriendo en muchos lugares, dan la bienvenida a los previamente infectados para que vuelvan a trabajar en hospitales y centros de atención domiciliaria con pocas preguntas poco después de sus brotes de enfermedad.

 

No está claro qué esperan ganar con ello. Si tuviera que adivinar, diría que apuestan, con su típica arrogancia, por el hecho de que la mayoría de las personas carecen de un sentido funcional de la memoria social.

 

A la luz de esto, he pensado que podría ser divertido volver a visitar y publicar el artículo que publiqué el 22 de agosto de 2020 en Off-Guardian. Sigue a continuación

 

¿Preparados para otra interpretación de la rutina “nadie podría haber sabido” que se hizo famosa por todos los autoproclamados liberales que descaradamente siguieron la destrucción de Oriente Medio planeada y apoyada por los neoconservadores hace casi dos décadas?

 

Como en “nadie podría haber sabido” que al apagar la vida tal y como la conocemos para centrarse obsesivamente en un virus que afecta mayoritariamente a lo que sigue siendo un número relativamente pequeño de personas al final de sus vidas (sí, oh aprensivos debemos reunir el valor para hablar de Años de Vida Ajustados por Calidad al hacer políticas públicas) probablemente lo haríamos:

1. Provocar una devastación económica y, por tanto, un exceso de muertes, suicidios, divorcios depresiones en un número mucho mayor que los muertos por el virus.

 

2. Proporcionar a un establecimiento minorista en línea, ya monopolista y depredador, ventajas competitivas en términos de reservas de capital y cuota de mercado que harán prácticamente imposible en cualquier momento del futuro cercano o medio que las pequeñas e incluso medianas empresas del país y del mundo puedan llegar a alcanzarles. Y que esto sumirá a enormes sectores de la economía mundial en la ruina de los siervos, con todo lo que esto presagia en términos de muerte y sufrimiento humano adicionales.

 

3. 3. Provocar un gran aumento de la miseria e innumerables muertes adicionales en el llamado Sur Global, donde mucha gente, con razón o sin ella, depende de los patrones de consumo de nosotros, los relativamente afortunados que nos quedamos sentados, para poder pasar la semana.

 

 4. Destruir gran parte de lo que era atractivo de la vida urbana tal y como la conocemos y provocar un colapso inmobiliario de proporciones extraordinarias, convirtiendo incluso las pocas ciudades que nos quedan en reservas plagadas de delincuencia de gente cada vez más desesperada.

 

5. Obligar a los gobiernos estatales y locales, que ya tenían problemas antes de la crisis, y que no pueden imprimir dinero a voluntad como los federales, a recortar sus ya insuficientes presupuestos en un momento en que sus quebrados y estresados electores necesitan esos servicios más que nunca.

 

6. Impulsar la vigilancia “inteligente” de nuestras vidas, ya intolerable para cualquiera que todavía se aferre a los recuerdos de la libertad en el mundo anterior al 11 de septiembre, hasta el punto de que la mayoría de la gente ya no entenderá lo que la gente solía conocer como privacidad, intimidad o la simple dignidad de ser dejado en paz.

 

7. 7. Formar a una generación de niños para que sean temerosos y desconfíen de los demás desde el primer día, y para que consideren que el objetivo principal de la vida es someterse a los dictados “para mantenerlos a salvo” (por muy dudosa que sea la amenaza real para ellos), en lugar de buscar con valentía la alegría y la plenitud humana.

 

También se nos dirá, sin duda, lo que nadie podía imaginar o saber en ese momento:

 

Que los gobiernos a menudo hacen política sobre la base de información que saben que es en gran parte infundada o rotundamente falsa. Porque saben (Karl Rove lo contó en su famosa entrevista con Ron Susskind) que para cuando los pocos investigadores concienzudos que hay por ahí miren más allá del bombo para desacreditar sus argumentos iniciales, las estructuras que les son favorables puestas en marcha sobre la base de la falsa narrativa se habrán normalizado y, por tanto, no correrán peligro de ser desmanteladas.

 

Que nuestras instituciones educativas, que ya están fracasando estrepitosamente en la tarea democrática esencial de educar a los jóvenes para que entren en conflicto productivo con aquellos cuyas ideas son diferentes a las suyas, sólo promoverán aún más la deshumanización del “otro” a través de una dependencia cada vez mayor de las prácticas incorpóreas del aprendizaje a distancia. Y que esto, a su vez, sólo fomentará un mayor crecimiento del enfoque de “disparar a mansalva” para “hacer frente” a las ideas nuevas y desafiantes que se ha visto tan a menudo en nuestros “debates” públicos en los últimos años.

 

Que fomentar aún más las prácticas educativas alienadas y alienantes mencionadas anteriormente hará más fácil de lo que ya es para nuestros oligarcas aumentar sus ya obscenos niveles de control sobre nuestras vidas diarias y destinos a largo plazo a través de tácticas de divide y vencerás.

 

Que, según el Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), dos tercios de las elecciones programadas desde febrero se han pospuesto debido al COVID. Y que esto contribuye a acostumbrar a los ciudadanos y a la población a la idea de que uno de los pocos derechos democráticos que les quedan puede ser arrebatado esencialmente en base a caprichos burocráticos, creando una peligrosa “nueva normalidad” que obviamente favorece los intereses de los centros de poder establecidos.

 

Que Suecia y otros países desarrollaron formas mucho más proporcionadas, que salvan la cultura y la dignidad, para convivir de forma segura y mucho más plena con el virus.

 

Que Anthony Fauci tiene una tendencia bien documentada a considerar que todos los problemas de salud son susceptibles de soluciones farmacéuticas costosas (algunos podrían incluso llamarlo corrupción), incluso cuando existen otras terapias menos intrusivas, menos costosas e igualmente eficaces.

 

Que la historia reciente del uso de vacunas para combatir las infecciones respiratorias ha sido ineficaz, cuando no grotescamente contraproducente.

Que durante la primera mitad del siglo XX la enfermedad infecciosa de la poliomielitis fue un peligro constante, que culminó en 1952 con un saldo devastador de 3.145 muertes y 21.269 casos de parálisis en una población estadounidense de 162.000.000, siendo casi todas las víctimas niños y adultos jóvenes. El peligro que corría entonces la población menor de 24 años (unos 34 millones) de ser infectada (,169%), paralizada (,044%) o muerta (,0092%) superaba con creces en porcentaje y, obviamente, en gravedad a todo lo que el COVID está haciendo en el mismo grupo de edad. Y, sin embargo, no se habló de cierres generales de escuelas, ni de la cancelación de los deportes de secundaria, universitarios y profesionales ni, por supuesto, de cierres o enmascaramientos para toda la sociedad.

 

Que el mundo perdió alrededor de 1,1 millones de personas en la epidemia de gripe asiática de 1957-58 (más que la cifra actual de COVID de 760.000), con unos 116.000 en los EE.UU. (.064% de la población) y el mundo tampoco se detuvo.

 

Que la gripe de Hong Kong de 1968-69 mató entre 1 y 4 millones en todo el mundo y unos 100.000 en EE.UU. (.048% de la población muerta) y que la vida igualmente no se detuvo. De hecho, Woodstock tuvo lugar en medio de ella.

 

 Que las decisiones de seguir adelante con la vida en todos estos casos no fueron probablemente el resultado, como algunos hoy podrían estar tentados a sugerir, de una falta de conocimiento científico o de una menor preocupación por el valor de la vida, sino más bien de una comprensión más aguda en las cabezas más históricas de aquella época de que el riesgo siempre forma parte de la vida y que los intentos agresivos de eliminar esta realidad humana tan ubicua pueden a menudo conducir a graves consecuencias no deseadas.

 

Que había muchos científicos de prestigio, incluidos premios Nobel, que nos decían ya en marzo que este virus, aunque nuevo, se comportaría en mayor o menor medida como todos los virus anteriores y se desvanecería. Y, por lo tanto, la mejor manera de enfrentarse a él era dejar que siguiera su curso mientras se protegía a las personas más vulnerables de la sociedad y se dejaba a todos los demás vivir su vida.

 Que importantes plataformas de información prohibieran o dejaran de lado las opiniones de estos científicos de gran prestigio, mientras difundían agresivamente las palabras de bromistas como Neil Ferguson, del Imperial College, cuyas estúpidas y alarmistas predicciones sobre la mortalidad por COVID (la última de una carrera llena de predicciones estúpidas y alarmistas, pero no por casualidad, favorables a la industria farmacéutica), dieron a los políticos el pretexto para poner en marcha quizá el experimento de ingeniería social más agresivo de la historia del mundo.

 

 Que justo cuando los niveles de mortalidad por el virus estaban disminuyendo rápidamente a finales de la primavera y principios del verano de 2020, aumentando así la esperanza de una muy necesaria vuelta a la normalidad, se produjo un perfecto cambio de cebo en los principales medios de comunicación, pasando de un discurso centrado en el objetivo lógico y loable de “aplanar la curva” a otro centrado en el objetivo absurdamente utópico (y no casualmente orientado a las vacunas) de eliminar nuevos “casos”.

 

Que el hecho de que los medios de comunicación se centren estrecha y obsesivamente en el crecimiento de los “casos” cuando el 99% de ellos no suponen ningún peligro para la vida fue una mala práctica periodística de primer orden, comparable, si no superior, a los efectos siniestros generados por la charla totalmente infundada de los medios de comunicación sobre las nubes de hongos y las armas de destrucción masiva hace dos décadas, charla que condujo (lo siento, gente morena) a la muerte de millones de personas y a la destrucción de civilizaciones enteras en Oriente Medio.

 

Que los gobernantes y los dueños del poder corporativo, habiendo acostumbrado con éxito a la gente a participar en importantes cambios sociales que destruyen la solidaridad mediante la repetición del término “caso”, que carece en gran medida de sentido, seguramente llegarán a confiar en él y en otros significantes repetidos sin aliento, aunque en gran medida vacíos, para paralizar a la sociedad a voluntad, especialmente en aquellos momentos en los que la gente parece estar despertando y uniéndose para exigir un cambio en el equilibrio de poder social existente.

 

Que, como parecen demostrar numerosos estudios existentes y emergentes, la hidroxicloroquina es, cuando se combina con otros medicamentos de precio similar, un tratamiento seguro y bastante eficaz en la fase inicial de la COVID 19.

 

Que los estudios negativos sobre la eficacia de la hidroxicloroquina publicados en dos de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, The Lancet y el New England Journal of Medicine, y que se adujeron una y otra vez en un momento clave del debate inicial de los posibles tratamientos de la COVID para desacreditar la eficacia del fármaco, resultaron estar basados en conjuntos de datos falsificados. (Véase la entrada anterior sobre cómo los centros de poder juegan el juego del retraso de la percepción con información falsa para lograr cambios estructurales a largo plazo)

 

Sugerir que los atletas profesionales de clase mundial de entre 20 y 30 años, o incluso sus homólogos de secundaria y universidad con menos talento y en peor forma física, corrían el riesgo de sufrir consecuencias mortales incluso en cantidades mínimas al jugar en medio de la propagación del COVID era, a la luz de las cifras conocidas relacionadas con la edad sobre la letalidad de la enfermedad, en el mejor de los casos ridículo y, en el peor, una táctica muy cínica de alarmismo.

 

Repitan después de mí, “nadie podría haber sabido estas cosas” y luego revisen su pantalla para ver, como ciudadanos de Oceanía, si se supone que deben estar preocupados esta semana por la amenaza de Eurasia o de Eastasia.

 

Y, por supuesto, sería negligente si no les recordara que se enmascaren muy bien, especialmente a la luz de las cifras de los CDC -tendrán que perdonar aquí por romper con la rica tradición de la pura narrativa de pánico y pasar al terreno de las cifras empíricas- que nos dicen que hasta este punto de nuestra crisis “todo debe cambiar”:

El 0,011% de la población estadounidense menor de 65 años ha muerto de COVID

 El 0,005% de la población estadounidense menor de 55 años ha muerto de COVID

 El 0,0009% de la población estadounidense menor de 35 años ha muerto de COVID

 El 0,0002% de la población estadounidense menor de 25 años ha muerto por COVID

El 0,00008% de la población estadounidense menor de 15 años ha muerto de COVID

¿Y en cuanto a las personas de mayor “riesgo”?

El 0,23% de la población estadounidense mayor de 65 años ha muerto de COVID

Aunque han intentado venderlo de otra manera, este asunto tiene muy poco, o nada, que ver con la gripe española de 1918.

 

De hecho, ni siquiera está del todo claro si es acumulativamente peor en términos de pérdida de vidas que los brotes de gripe de 1957-58 o 1968-69 que casi todo el mundo durmió. Pero, supongo que eso no importa cuando hay una narrativa que mantener.

¿Podría ser el momento de preguntarse si hay algo más en marcha con todo esto?

Republicado del 22 de agosto de 2020, Off-Guardian

Autor

Thomas Harrington es ensayista y profesor de Estudios Hispánicos en el Trinity College de Hartford (EE.UU.), especializado en movimientos ibéricos de identidad nacional Cultura catalana contemporánea.

Prólogo del libro «Plague of Corruption» de Judy Mikovits y Kent Heckenlively https://www.amazon.com/Plague-Corruption-Restoring-Promise-Science/dp/1510752242

 

  

 

 

36º Valor moral y nuestro futuro común. Por Robert F. Kennedy, Jr.

 

«¡Y sin embargo, se mueve!» Galileo susurró esas desafiantes palabras en 1615 al salir del tribunal de la Inquisición romana ante el cual repudió su teoría de que la Tierra, el centro inamovible del Universo según la ortodoxia contemporánea, gira alrededor del sol. Si no se hubiera retractado, su vida estaría perdida. Nos gusta pensar en las luchas de Galileo como el artefacto pintoresco de una era oscura, ignorante y tiránica en la que los individuos desafiaron las supersticiones ungidas por el gobierno solo con un grave riesgo personal. La historia de la Dra. Judy Mikovits muestra que las obstinadas ortodoxias ungidas por las compañías farmacéuticas y los reguladores gubernamentales corruptos para proteger el poder y las ganancias siguen siendo una fuerza dominante en la ciencia y la política

Judy Mikovits    https://es.wikipedia.org/wiki/Judy_Mikovits

 

Desde cualquier punto de vista, la Dra. Judy Mikovits fue una de las científicas más hábiles de su generación. Ingresó en ciencias profesionales de la Universidad de Virginia con una licenciatura en química el 10 de junio de 1980, como química de proteínas para el Instituto Nacional del Cáncer (NCI), trabajando en un proyecto que salvó vidas para purificar el interferón. La calidad de su trabajo y sus confiables destellos de genio pronto la impulsaron a la cúspide del mundo de la investigación científica dominado por los hombres. En el NCI, Mikovits inició lo que se convertiría en una colaboración de veinte años con el Dr. Frank Ruscetti, un pionero en el campo de la retrovirología humana. Mientras dirigía el laboratorio de Robert Gallo en 1977, Ruscetti hizo historia científica al descubrir junto con Bernie Poiesz el primer retrovirus humano, HTLV-1 (virus de leucemia de células T humanas). Un retrovirus es un «virus sigiloso» que, como el VIH, ingresa al huésped sin alertar al sistema inmunológico. Entonces puede permanecer inactivo durante años sin causar daño. Antes de matar a una persona, un retrovirus generalmente destruye su sistema inmunológico. Como resultado, muchos retrovirus causan cáncer. Con una comprensión cada vez mayor del comportamiento de los retrovirus, la colaboración de Ruscetti/Mikovits y la galardonada tesis doctoral de Mikovits de la Universidad George Washington en 1991 cambiaron el paradigma del tratamiento del VIH-SIDA, convirtiendo la enfermedad de una sentencia de muerte en una condición manejable.

 

Desde el principio, el obstáculo más abrumador para el avance profesional de Mikovits fue su integridad científica. Ella siempre lo colocó por encima de la ambición personal. Judy Mikovits nunca tuvo la intención de meterse en una pelea de salud pública. Nunca se consideró renegada ni revolucionaria. Los familiares de Judy trabajaban principalmente en el gobierno o en las fuerzas del orden. Creían en los principios fundamentales estadounidenses de trabajo duro, respeto por la autoridad y, sobre todo, decir la verdad. Ese telón de fondo le hizo imposible abandonar sus altos estándares natales de honestidad e integridad incluso cuando se convirtieron en un obstáculo.

 

Después de dejar los NIH, trabajó un tiempo para Upjohn, liderando un proyecto para demostrar la seguridad de la exitosa hormona de crecimiento bovino de la compañía. Cuando Mikovits descubrió que la fórmula de la empresa podía provocar cambios precancerosos en cultivos de células humanas, rechazó las órdenes directas de su jefe de ocultar sus descubrimientos. La revelación de Mikovits sugirió que la presencia ubicua de la hormona en la leche podría provocar cáncer de mama en las mujeres que la bebían. Su negativa a dar marcha atrás precipitó su salida de Upjohn y su regreso a los NIH y a la escuela de posgrado. La guerra de Judy contra BGH finalmente llevó a Upjohn a abandonar el producto.

 

En 2009, ahora en el mundo académico, Mikovits y Ruscetti, quien todavía estaba en el NCI, lideraron un equipo que descubrió una fuerte asociación entre un retrovirus previamente desconocido y la encefalomielitis miálgica, comúnmente conocida como síndrome de fatiga crónica (ME/CFS). Como era de esperar, el retrovirus también se relacionó con ciertos cánceres de sangre. Los colaboradores lo habían llamado Virus Xenotrópico Relacionado con la Leucemia Murina (XMRV), cuando lo detectaron por primera vez en secuencias de ADN en cáncer de próstata unos años antes.

 

La comunidad médica se había enfrentado al síndrome de fatiga crónica, que afecta principalmente a mujeres, de mala fe desde su aparición a mediados de los años ochenta. El establecimiento médico se burló de ME/CFS como «gripe yuppie» y lo atribuyó a la fragilidad psicológica inherente de las mujeres profesionales que ejercen profesiones en ecosistemas corporativos de alta presión. Mikovits encontró evidencia del retrovirus en aproximadamente el 67 por ciento de las mujeres afectadas por ME/CFS, y en un poco menos del 4 por ciento de la población sana.

 

El 8 de octubre de 2009, Mikovits y Ruscetti publicaron sus explosivos hallazgos en la revista Science, describiendo el primer aislamiento del retrovirus XMRV recientemente descubierto y su asociación con ME/CFS. Su revelación sobre ME/CFS desencadenó inmediatamente reacciones de enfado de los celosos centros de poder del cáncer, obstinadamente resistentes a la ciencia que atribuía el cáncer y las enfermedades neuroinmunes a los virus.

 

El retroceso se hizo aún más sombrío cuando la investigación posterior de Mikovits sugirió que el nuevo retrovirus, originalmente encontrado en ratones, de alguna manera había saltado a los humanos a través de vacunas contaminadas.

 

Aún más preocupante para el establecimiento médico, la investigación de la Dra. Mikovits reveló que muchas de las pacientes que padecían XMRV tenían hijos con autismo. Ante la sospecha de que el XMRV podría transmitirse de madre a hijo, como con el VIH, Mikovits examinó a diecisiete de los niños. Catorce mostraron evidencia del virus. Esos hallazgos coincidieron con los informes de los padres de regresión autista después de la vacunación. Estudios posteriores relacionaron el XMRV con epidemias de leucemia, cáncer de próstata, enfermedades autoinmunes y la explosión de la enfermedad de Alzheimer.

 

Peor aún, la investigación también encontró una contaminación generalizada por XMRV en el suministro de sangre y los productos sanguíneos. Según su investigación y los hallazgos de otros, parecía que entre el 3 y el 8 por ciento de la población ahora porta el virus; el XMRV se ha convertido en parte de la ecología humana, se transmite de madre a hijo in vitro o mediante la leche materna. Los datos de Mikovits sugieren que más de diez millones de estadounidenses albergan este virus como una bomba de relojería, una amenaza potencial mucho mayor que la epidemia del VIH-SIDA.

 

En enero de 2011, el experto en VIH-SIDA Ben Berkhout publicó estas revelaciones explosivas en la revista Frontiers in Microbiology. Incluyó la evidencia de Mikovits de que el tejido de ratón utilizado en la producción de vacunas era el probable vector de la contaminación humana. Sin que Judy lo supiera, su coautor de este libro, Kent Heckenlively, ya había descubierto de forma independiente investigaciones médicas publicadas que mostraban que el primer brote registrado de ME/CFS se produjo entre 198 médicos y enfermeras en el Hospital del Condado de Los Ángeles en 1934-1935, después de su inyección con una vacuna experimental contra la polio cultivada en tejido cerebral de ratón.

 

La evidencia de Mikovits amenazaba con una catástrofe financiera para las compañías farmacéuticas del mundo debido a su uso negligente de cultivos de células animales para producir vacunas y otros productos farmacéuticos. Sus hallazgos ponen en riesgo miles de millones de dólares en ingresos de toda una rama de la medicina llamada «biológica», que depende de tejidos y productos animales.

 

Las compañías farmacéuticas y sus reguladores cautivos desataron una andanada furiosa contra Mikovits y Ruscetti, asediándolos desde todos los baluartes.

 

La revista Science presionó febrilmente a Mikovits para que se retractara de su artículo de octubre de 2009. En septiembre de 2011, el Instituto Whittemore Peterson de la Universidad de Nevada, Reno, despidió a Judy de su trabajo como profesora. Judy y su familia notaron que hombres de aspecto amenazador la seguían en camionetas y otros incidentes que indicaban que estaba bajo vigilancia. En un incidente, unos matones de Burley rodearon su casa y la obligaron a huir en un bote. Después de que ella escapó, irrumpieron en su casa, alegando que trabajaban para el gobierno. En noviembre, la policía de Ventura arrestó a Judy sin una orden judicial y la mantuvo en la cárcel durante cinco días sin derecho a fianza. La policía registró su casa de arriba a abajo, esparciendo sus papeles por todas partes. Ese mismo día, la policía allanó la casa de su amiga, Lilly, y la obligaron a sentarse en una silla durante varias horas mientras saqueaban el edificio. Los funcionarios de los NIH le dijeron a la policía de Nevada que la Dra. Mikovits había tomado ilegalmente sus cuadernos de investigación de su laboratorio. Esta fue una acusación fabricada. Como investigadora principal de dos subvenciones gubernamentales, la Dra. Mikovits tenía la obligación de conservar todos sus trabajos de investigación... Además, Judy había dejado todos los cuadernos en la oficina de su universidad el 29 de septiembre. Ese mismo día, alguien robó ilegalmente la oficina de Judy, le quitó sus cuadernos y de alguna manera los colocó en un armario de su casa, aparentemente para incriminarla. Semanas más tarde, mientras Judy languidecía en una celda, su esposo, David, encontró los diarios cuidadosamente empaquetados en una bolsa de playa de lino en un armario oscuro en su casa del sur de California. David los llevó frenéticamente a la cárcel después de la medianoche y luego los entregó a la policía de Ventura.

 

Mientras estaba en la cárcel, el exjefe de Judy les dijo a su esposo y al Dr. Ruscetti que si ella simplemente firmaba una disculpa admitiendo que su trabajo estaba equivocado, la policía la liberaría del confinamiento y ella podría salvar su carrera científica. Judy se negó. Ningún fiscal ha presentado cargos contra ella, pero el cartel farmacéutico y sus revistas científicas cautivas lanzaron una campaña de difamación en su contra. Menos de dos años antes, la revista Science la había celebrado. Ahora, la misma revista publicó su foto policial y se retractó de su artículo.

 

Judy perdió las subvenciones federales por las que era investigadora principal. Ha entrado en bancarrota tratando de encontrar trabajo y restaurar su buen nombre. Las revistas científicas, ciertamente todas ahora controladas por las grandes farmacéuticas, se han negado a publicar sus artículos. Las bibliotecas médicas de los NIH la han bloqueado. A pesar de gastar cientos de miles de dólares en honorarios legales, no ha podido salir adelante en la corte. El Fiscal de los Estados Unidos en Nevada ha mantenido el caso «sellado» durante años. Los actos fraudulentos de los funcionarios de salud pública en los niveles más altos de Salud y Servicios Humanos (HHS) la han dejado efectivamente incontratable.

 

La persecución de científicos y médicos que se atreven a desafiar las ortodoxias contemporáneas no descansó después de Galileo: siempre ha sido, y sigue siendo hoy, un riesgo laboral. La obra de Henrik Ibsen de 1882 An Enemy of the People es una parábola de la trampa de la integridad científica. Ibsen cuenta la historia de un médico del sur de Noruega que descubre que los populares y lucrativos baños públicos de su ciudad en realidad estaban enfermando a los visitantes que acudían a ellos en busca de rejuvenecimiento. Las descargas de las curtidurías locales habían infectado los balnearios con bacterias letales. Cuando el médico hace pública la información, los comerciantes locales, junto con los funcionarios del gobierno, sus aliados en la «prensa independiente de mentalidad liberal» y otras partes interesadas financieramente, actúan para amordazarlo. El establecimiento médico le quita la licencia médica, la gente del pueblo lo vilipendia y lo tilda de «enemigo del pueblo».

 

El médico ficticio de Ibsen experimentó lo que los científicos sociales llaman el «reflejo de Semmelweis». Este término describe la repulsión instintiva con la que la prensa, la comunidad médica y científica y los intereses financieros aliados reciben la nueva evidencia científica que contradice un paradigma científico establecido. El reflejo puede ser particularmente intenso en los casos en que la nueva información científica sugiere que las prácticas médicas establecidas en realidad están dañando la salud pública.

 

La difícil situación de la vida real de Ignaz Semmelweis, un médico húngaro, inspiró el término y la obra de Ibsen. En 1847, el Dr. Semmelweis era profesor asistente en la clínica de maternidad del Hospital General de Viena, donde alrededor del 10 por ciento de las mujeres murieron de fiebre puerperal en la «cama de parto». Basado en su teoría de las mascotas de que la limpieza podría mitigar la transmisión de «partículas» que causan enfermedades, Semmelweis introdujo la práctica del lavado de manos obligatorio para los internos entre la realización de autopsias y el parto de bebés. La tasa de fiebre puerperal mortal descendió inmediatamente a alrededor del 1 por ciento. Semmelweis publicó estos hallazgos.

 

En lugar de construir una estatua a Semmelweis, la comunidad médica, que no estaba dispuesta a admitir su culpabilidad por las lesiones de tantos pacientes, expulsó al médico de la profesión médica. Sus antiguos colegas engañaron al Dr. Semmelweis para que visitara una institución mental en 1865 y luego lo internaron contra su voluntad. Semmelweis murió misteriosamente dos semanas después. Una década después, la teoría de los gérmenes de Louis Pasteur y el trabajo de Joseph Lister sobre saneamiento hospitalario reivindicaron las ideas de Semmelweis.

 

Abundan los análogos modernos. Herbert Needleman, de la Universidad de Pittsburgh, soportó el reflejo de Semmelweis cuando reveló la trepidante toxicidad del plomo en la década de 1980. Needleman publicó un estudio pionero en 1979 en el New England Journal of Medicine que muestra que los niños con altos niveles de plomo en los dientes obtuvieron puntuaciones significativamente más bajas que sus compañeros en las pruebas de inteligencia, en el procesamiento auditivo y del habla y en las medidas de atención. A principios de la década de 1980, las industrias del plomo y del petróleo (la gasolina con plomo era un lucrativo producto del petróleo) movilizaron empresas de relaciones públicas y consultores científicos y médicos para criticar la investigación de Needleman y su credibilidad. La industria presionó a la Agencia de Protección Ambiental, la Oficina de Integridad Científica de los Institutos Nacionales de Salud y la Universidad de Pittsburgh para que iniciaran investigaciones contra Needleman. En última instancia, el gobierno federal y la Universidad reivindicaron a Needleman. Pero el impacto del ataque mordaz de la industria arruinó la carrera académica de Needleman y estancó el campo de la investigación de plomo. El episodio ofreció una demostración duradera del poder de la industria para alterar la vida de los investigadores que se atreven a cuestionar la seguridad de sus productos.

 

Rachel Carson corrió el mismo desafío a principios de la década de 1960 cuando expuso los peligros del pesticida DDT de Monsanto, que la comunidad médica luego promovió como profiláctico contra los piojos del cuerpo y la malaria. Los funcionarios del gobierno y los profesionales médicos liderados por la Asociación Médica Estadounidense se unieron a Monsanto y otros fabricantes de productos químicos, atacando a Carson con saña. Las revistas especializadas y los medios populares la desprestigiaron como una «mujer histérica». Los puntos de discusión de la industria ridiculizaron a Carson como una «solterona», el eufemismo contemporáneo para lesbiana, y por no ser científica. En las páginas editoriales de Time, Life, Newsweek, Saturday Evening Post, US News and World Report, e incluso Sports Illustrated, aparecieron críticas viciosas a su libro. Estoy inmensamente orgulloso de que mi tío, el presidente John F. Kennedy, haya desempeñado un papel fundamental en la reivindicación de Carson. En 1962, desafió a su propio USDA, una agencia cautiva en alianza con Monsanto, y nombró un panel de científicos independientes que validaron cada afirmación material en el libro Silent Spring de Carson.

El caso de Rachel Carson https://mujeresconciencia.com/2015/06/22/el-caso-de-rachel-carson/

 

Rachel Carson, la mujer que inauguró el ecologismo contemporáneo https://ambiental.net/2018/05/rachel-carson-la-mujer-que-enfrento-a-las-agroquimicas-e-inauguro-el-ecologismo-contemporaneo/

 

La experiencia de la médica y epidemióloga británica Alice Stewart ofrece una analogía casi perfecta con el linchamiento de Judy Mikovits por parte del cartel médico. En la década de 1940, Stewart era una de las pocas mujeres en su profesión y el miembro más joven jamás elegido en ese momento para el Royal College of Physicians. Comenzó a investigar la alta incidencia de cánceres infantiles en familias acomodadas, un fenómeno desconcertante dado que las enfermedades a menudo se correlacionan con la pobreza y rara vez con la opulencia. Stewart publicó un artículo en The Lancet en 1956 ofreciendo pruebas contundentes de que la práctica común de administrar radiografías a mujeres embarazadas era la culpable de los carcinomas que luego afligirían a sus hijos. Según Margaret Heffernan, autora de Willful Blindness, el hallazgo de Stewart «fue en contra de la sabiduría convencional», el entusiasmo de la profesión médica por la nueva tecnología de los rayos X, así como la «idea que los médicos tenían de sí mismos, que era de personas que ayudaban a los pacientes». Una coalición de reguladores gubernamentales, promotores nucleares y la industria nuclear se unieron a los establecimientos médicos estadounidenses y británicos para lanzar un brutal ataque contra Stewart. Stewart, quien murió en 2002 a la edad de noventa y cinco años, nunca volvió a recibir otra importante subvención de investigación en Inglaterra. Pasaron veinticinco años después de la publicación del artículo de Stewart para que el establecimiento médico finalmente reconociera sus hallazgos y abandonara la práctica de las mujeres embarazadas con rayos X.

 

Judy Mikovits es heredera de estos mártires y, más directamente, de una larga lista de científicos, a quienes los funcionarios de salud pública han castigado, exiliado y arruinado específicamente por cometer herejía contra las ortodoxias reinantes de las vacunas.

 

La Dra. Bernice Eddy fue una viróloga galardonada y una de las científicas de mayor rango en la historia de los NIH. Ella y su compañera de investigación Elizabeth Stewart fueron las primeras en aislar el poliomavirus, el primer virus que se ha demostrado que causa cáncer. En 1954, los NIH le pidieron a Eddy que dirigiera las pruebas de la vacuna contra la polio Salk. Descubrió, mientras analizaba dieciocho macacos, que la vacuna de Salk contenía virus de la poliomielitis vivo residual que paralizaba a los monos. La Dra. Eddy advirtió a sus jefes de los NIH que la vacuna era virulenta, pero desestimaron sus preocupaciones. La distribución de esa vacuna por Cutter Labs en California provocó el peor brote de polio de la historia. Los funcionarios de salud infectaron a 200 000 personas con poliomielitis viva; 70 000 se enfermaron, dejando 200 niños paralizados y diez muertos.

 

En 1961, Bernice Eddy  descubrió que un virus de mono que causa cáncer, el SV40, había contaminado noventa y ocho millones de vacunas contra la polio Salk. Cuando inyectó el virus SV40 en hámsters recién nacidos, a los roedores les brotaron tumores. El descubrimiento de Eddy resultó una vergüenza para muchos científicos que trabajan en la vacuna. En lugar de recompensarla por su trabajo visionario, los funcionarios de los NIH le prohibieron la investigación sobre la poliomielitis y la asignaron a otras tareas. Los NIH enterraron la alarmante información y continuaron usando las vacunas.

 

En el otoño de 1960, la Sociedad del Cáncer de Nueva York invitó a Eddy a dar un discurso en su conferencia anual. Eddy eligió el tema de los tumores inducidos por el virus del polioma. Sin embargo, también describió tumores inducidos por el agente viral SV40 en células de riñón de mono. Su supervisor de los NIH reprendió airadamente a Eddy por mencionar el descubrimiento públicamente y le prohibió las declaraciones de crisis de salud pública. Eddy abogó por la publicación de su trabajo sobre el virus, arrojando el suministro de vacunas contaminadas a una urgente crisis de salud pública. Los peces gordos de la agencia bloquearon la publicación, lo que permitió a Merck y Parke-Davis continuar comercializando la vacuna oncogénica entre millones de adultos y niños estadounidenses.

 

El 26 de julio de 1961, el New York Times informó que Merck y Parke-Davis estaban retirando sus vacunas Salk. El artículo no decía nada sobre el cáncer. El Times publicó la historia junto a un relato sobre multas de biblioteca atrasadas en la página 33.

 

Mientras que dos compañías farmacéuticas, Merck y Parke-Davis, retiraron su vacuna contra la polio en 1961, los funcionarios de los NIH se negaron a buscar una retirada total del resto del suministro. por temor a dañar la reputación del programa de vacunas si los estadounidenses se enteraban de que el PHS los había infectado con un virus que producía cáncer. Como resultado, millones de estadounidenses desprevenidos recibieron vacunas cancerígenas entre 1961 y 1963. El Servicio de Salud Pública luego ocultó ese «secreto» durante cuarenta años.

 

En total, noventa y ocho millones de estadounidenses recibieron inyecciones que potencialmente contenían el virus productor de cáncer, que ahora es parte del genoma humano. En 1996, los investigadores del gobierno identificaron SV-40 en el 23 por ciento de las muestras de sangre y el 45 por ciento de las muestras de esperma recolectadas de adultos sanos. El seis por ciento de los niños nacidos entre 1980 y 1995 están infectados. Los funcionarios de salud pública administraron la vacuna a millones de personas durante años después de saber que estaba infectada. Contaminaron a la humanidad con un virus de los monos y se negaron a admitir lo que habían hecho.

 

Hoy en día, el SV-40 se utiliza en laboratorios de investigación de todo el mundo porque es cancerígeno de forma fiable. Los investigadores lo utilizan para producir una amplia variedad de cánceres de huesos y tejidos blandos, incluidos el mesotelioma y los tumores cerebrales en animales. Estos cánceres se han disparado en la generación del baby boom, que recibió las vacunas contra la poliomielitis Salk y Sabin entre 1955 y 1963. Los cánceres de piel aumentaron en un 70 por ciento, el linfoma y próstata en un 66 por ciento y el cáncer de cerebro en un 34 por ciento. Antes de 1950, el mesotelioma era poco común en los seres humanos. Hoy en día, los médicos diagnostican a casi 3000 estadounidenses con mesoteliomas cada año; El 60 por ciento de los tumores que se probaron contenían SV-40. Hoy en día, los científicos encuentran SV-40 en una amplia gama de tumores mortales, que incluyen entre el 33 y el 90 por ciento de los tumores cerebrales, ocho de ocho ependimomas y casi la mitad de los tumores óseos evaluados.

 

En sucesivas medidas, los NIH prohibieron a Bernice Eddy hablar en público o asistir a conferencias académicas, retiró sus trabajos, la eliminó por completo de la investigación de vacunas y finalmente destruyó a sus animales y le quitó el acceso a sus laboratorios. Su tratamiento continúa marcando un escándalo duradero con la comunidad científica, sin embargo, el libro de jugadas de Bernice Eddy de los NIH se ha convertido en una plantilla estandarizada para los reguladores federales de vacunas en su tratamiento de científicos de vacunas disidentes que buscan decir la verdad sobre las vacunas.

 

 

El Dr. John Anthony Morris fue un bacteriólogo y virólogo que trabajó durante treinta y seis años en los NIH y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), a partir de 1940. Morris se desempeñó como director de vacunas de la Oficina de Estándares Biológicos (BBS) en el Instituto Nacional de Salud y luego con la FDA cuando la BBS se transfirió a esa agencia en la década de 1970. El Dr. Morris molestó a sus superiores argumentando que la investigación realizada por su unidad demostró que no habían pruebas confiables de que las vacunas contra la influenza fueran efectivas para prevenir la influenza; en particular, acusó a su supervisor de basar el programa de vacunación masiva del HHS contra la gripe porcina principalmente en una campaña de miedo científicamente infundada y en afirmaciones falsas hechas por fabricantes farmacéuticos. Advirtió que la vacuna era peligrosa y podía inducir lesiones neurológicas. Su superior de los CDC advirtió al Dr. Morris: «Le aconsejaría que no hablara de esto».

 

Cuando los receptores de la vacuna comenzaron a informar reacciones adversas, incluido Guillain-Barré, el Dr. Morris desobedeció esa orden y se hizo pública. Declaró que la vacuna contra la gripe era ineficaz y potencialmente peligrosa y dijo que no podía encontrar evidencia de que esta gripe porcina fuera peligrosa o que se propagaría de persona a persona.

 

En represalia, los funcionarios de la FDA confiscaron sus materiales de investigación, cambiaron las cerraduras de su laboratorio, reasignaron su personal de laboratorio y bloquearon sus esfuerzos por publicar sus hallazgos. La FDA asignó al Dr. Morris a una habitación pequeña sin teléfono. Cualquiera que quisiera verlo tenía que obtener el permiso del jefe del laboratorio. En 1976, el HHS despidió al Dr. Morris con el pretexto de que no devolvió los libros de la biblioteca a tiempo.

 

Los eventos posteriores respaldaron el escepticismo del Dr. Morris sobre la vacuna contra la gripe porcina. El programa de vacunación contra la influenza porcina de 1976 estuvo tan lleno de problemas que el gobierno suspendió las vacunas después de que cuarenta y nueve millones de personas habían recibido la vacuna. Entre las víctimas de la vacuna había 500 casos de Guillain-Barré, incluidas 200 personas paralizadas y treinta y tres muertos. Además, la incidencia de la gripe porcina entre los vacunados fue siete veces mayor que entre los que no estaban vacunados, según informes de noticias.

 

Según su obituario del New York Times, el Dr. Morris dijo: «Los productores de estas vacunas (contra la influenza) saben que no valen nada, pero siguen vendiéndolas de todos modos». Le dijo al Washington Post en 1979: «Es una estafa médica... Creo que el público debe tener información veraz sobre la base de la cual pueda determinar si debe o no tomar la vacuna», y agregó: «Creo que, dada la información completa, no se vacunarán».

 

La FDA utilizó el mismo manual de estrategias en 2002 para aislar, silenciar y alejar del servicio gubernamental a su epidemiólogo estrella, el Dr. Bart Classen, cuando sus estudios epidemiológicos masivos, los más grandes jamás realizados, vincularon las vacunas Hib con la epidemia de diabetes juvenil. La FDA ordenó al Dr. Classen que se abstuviera de publicar los estudios financiados por el gobierno, le prohibió hablar públicamente sobre el alarmante brote y, finalmente, lo obligó a dejar el servicio gubernamental.

 

En 1995, los CDC contrataron a un experto en análisis informático con doctorado, el Dr. Gary Goldman, para realizar el mayor estudio financiado por los CDC sobre la vacuna contra la varicela. Los resultados de Goldman en una población aislada de 300 000 residentes de Antelope Valley, California, mostraron que la vacuna disminuyó, lo que provocó brotes peligrosos de varicela en adultos y que los niños de diez años que recibieron la vacuna contrajeron herpes zóster a una tasa tres veces mayor de niños no vacunados. El herpes zóster tiene una tasa de mortalidad veinte veces superior a la de la varicela y causa ceguera. Los CDC ordenaron a Goldman que ocultara sus hallazgos y le prohibieron publicar sus datos. En 2002, Goldman renunció en protesta. Envió una carta a sus jefes diciendo que renunciaba porque «me niego a participar en un fraude de investigación»

 

La historia médica reciente está repleta de otros ejemplos de la brutal represión de cualquier ciencia que exponga los riesgos de las vacunas; entre sus víctimas se encuentran médicos y científicos brillantes y compasivos como el Dr. Waney Squier, el gastroenterólogo británico Andy Wakefield, el firme equipo de investigación padre/hijo David y el Dr. Mark Geier, la bioquímica italiana Antionetta Gatti y el epidemiólogo danés Peter Gøtzsche. Cualquier sociedad justa habría construido estatuas para estos visionarios y los habría honrado con laureles y liderazgo. Nuestros funcionarios médicos corruptos los han deshonrado y silenciado sistemáticamente.

 

 

En Inglaterra, una neuropatóloga, la Dra. Waney Squier del Radcliffe Hospital en Oxford, testificó en una serie de casos en nombre de los acusados de infligir el síndrome del bebé sacudido. Squier creía que, en estos casos, las vacunas y no un trauma físico habían causado las lesiones cerebrales de los bebés. En marzo de 2016, el Servicio del Tribunal de Facultativos Médicos (MPTS) la acusó de falsificar pruebas y mentir y la sacó del registro médico. Squier apeló la decisión del tribunal en noviembre de 2016. El Tribunal Superior de Inglaterra revocó la decisión del MPTS y concluyó que «la determinación del MPTS es defectuosa en muchos aspectos importantes».

 

El profesor Peter Gøtzsche cofundó la Colaboración Cochrane en 1993 para remediar la abrumadora corrupción de la ciencia y los científicos publicados por las compañías farmacéuticas. Más de 30 000 de los principales científicos del mundo se unieron a Cochrane como revisores voluntarios con la esperanza de restaurar la independencia y la integridad de la ciencia publicada. Gøtzsche fue responsable de convertir a Cochrane en el instituto de investigación independiente líder en el mundo. También fundó el Nordic Cochrane Center en 2003. El 29 de octubre de 2018, los intereses farmacéuticos, liderados por Bill Gates, finalmente lograron destituir al profesor Gøtzsche. Una junta manipulada controlada por Gates despidió a Gøtzsche de la Colaboración Cochrane después de que publicó una crítica bien fundada de la vacuna contra el VPH. En 2018, el gobierno danés, presionado por la industria farmacéutica, despidió a Peter Gøtzsche de Rigshospitalet en Copenhague. Sus hallazgos sobre la vacuna contra el VPH amenazaron las ganancias de la industria farmacéutica.

 

La ciencia, en su mejor expresión, es una búsqueda de la verdad existencial. A veces, sin embargo, esas verdades amenazan poderosos paradigmas económicos. Tanto la ciencia como la democracia dependen del libre flujo de información precisa. Las corporaciones codiciosas y los reguladores gubernamentales cautivos se han mostrado constantemente dispuestos a torcer, distorsionar, falsificar y corromper la ciencia, ocultar información y censurar el debate abierto para proteger el poder personal y las ganancias corporativas. La censura es el enemigo fatal tanto de la democracia como de la salud pública. El Dr. Frank Ruscetti cita a menudo a Valery Legasov, el valiente físico ruso que desafió a la censura, la tortura y las amenazas contra su vida por parte de la KGB para revelar al mundo la verdadera causa del desastre de Chernobyl. «Ser científico es ser ingenuo. Estamos tan concentrados en nuestra búsqueda de la verdad, que fallamos en considerar cuán pocos realmente quieren que la encontremos. Pero siempre está ahí, lo podamos ver o no, lo elijamos o no. La verdad no se preocupa por nuestras necesidades o nuestros deseos. No le importan nuestros gobiernos, nuestras ideologías, nuestras religiones. Estará al acecho todo el tiempo.»

 

Este relato de Judy Mikovits y Kent Heckenlively es de vital importancia tanto para la salud de nuestros niños como para la vitalidad de nuestra democracia. Mi padre creía que la valentía moral era la especie más rara de valentía. Más raro incluso que el coraje físico de los soldados en la batalla o la gran inteligencia. Pensó que era la única cualidad vital necesaria para salvar el mundo.

Si vamos a seguir disfrutando de la democracia y proteger a nuestros hijos de las fuerzas que buscan mercantilizar a la humanidad, entonces necesitamos científicos valientes como Judy Mikovits que estén dispuestos a decir la verdad al poder, incluso a un costo personal terrible.

 

 

 

Judy Anne Mikovits https://es.wikipedia.org/wiki/Judy_Mikovits

 

International Fact-Checking Network/ Red Internacional de Verificación de Datos

https://es.wikipedia.org/wiki/International_Fact-Checking_Network

 

Red Internacional de Verificación de Datos en el Estado español aquí

 

‘Plandemic’ de Judy Mikovits: las afirmaciones falsas y sin evidencia científica del vídeo sobre la pandemia por coronavirus

https://maldita.es/malditaciencia/20200608/afirmaciones-falsas-video-viral-plandemic-judy-mikovits-pandemia-coronavirus-vacuna/

 

Las teorías de la conspiración tienen una nueva heroína

https://www.nytimes.com/es/2020/05/11/espanol/plandemia-judy-mikovitz-desinformacion.html

Plandemic y una lista de falsedades de una bióloga molecular sobre la pandemia

https://www.newtral.es/plandemic-lista-falsedades-biologa-pandemia-coronavirus/20200610/

¿Qué sabemos acerca del vídeo de la supuesta viróloga Judy Mikovits sobre el coronavirus?

https://maldita.es/malditobulo/20200519/video-virologa-judy-mikovits-coronavirus/

 

Es falso lo que afirma el video “Plandemic” sobre el nuevo coronavirus

https://chequeado.com/el-explicador/es-falso-lo-que-afirma-el-video-plandemic-sobre-el-nuevo-coronavirus/

 

Declaración falsa: El vídeo “Plandemia” sobre la epidemia de COVID-19

https://www.reuters.com/article/uk-factcheck-espanol-plandemia-idUSKBN23121D

Dra. Judy Mikovits en google

 

 

 

¿Qué pasó con el Dr. J. Anthony Morris?

https://quackwatch-org.translate.goog/health-promotion/immu/what-happened-to-dr-j-anthony-morris/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc

 

John Anthony Morris

 

https://ahrp-org.translate.goog/trzboard/john-anthony/?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc

 

Muere el especialista en vacunas J. Anthony Morris a los 95 años

https://www.washingtonpost.com/local/obituaries/vaccine-specialist-j-anthony-morris-dies-at-95/2014/07/03/e786b9b8-0228-11e4-8572-4b1b969b6322_story.html

Dr. J. Anthony Morris

https://www-whale-to.translate.goog/vaccines/morris_h.html?_x_tr_sch=http&_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sc

 

Peter Christian Gøtzsche 

   https://es.wikipedia.org/wiki/Peter_C._G%C3%B8tzsche

 

Peter Christian Gøtzsche: “Sospecho que astrazeneca ha cometido fraude en sus ensayos clínicos”

https://www.facua.org/es/noticia.php?Id=16952

 

‘Vacunas’ de Peter C. Gøtzsche: el invento que tantas vidas salva necesita una mayor transparencia

https://www.agenciasinc.es/Opinion/Vacunas-de-Peter-C.-Goetzsche-el-invento-que-tantas-vidas-salva-necesita-una-mayor-transparencia

 

Peter C. Gotzsche: "Todo apunta de manera muy clara a que es mejor vacunarse que no vacunarse"

https://www.elmundo.es/papel/historias/2021/01/16/6001c01cfdddff21928b4636.html

 

Peter Gotzsche y la cara B de las vacunas

https://www.elespanol.com/el-cultural/ciencia/20210406/peter-gotzsche-cara-vacunas/571694695_0.html

 

Entrevista con Peter C. Gotzsche. "La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud"

 

https://cebes.org.br/entrevista-com-peter-c-gotzsche-la-industria-farmaceutica-es-muy-rica-y-ha-corrompido-los-sistemas-de-salud/13194/

 

Entrevista con Peter C. Gotzsche. "La industria farmacéutica es muy rica y ha corrompido los sistemas de salud"

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-11-03/la-industria-farmaceutica-es-muy-rica-y-ha-corrompido-por-completo-los-sistemas-de-salud_408758/

 

Dr. Peter Gøtzsche: la industria farmacéutica es crimen organizado

https://primeravocal.org/dr-peter-gotzsche-la-industria-farmaceutica-es-crimen-organizado/

 

https://www.saludyfarmacos.org/lang/es/boletin-farmacos/boletines/ago201601/006_entrevista/

 

Peter C. Gøtzsche: "Es muy difícil debatir sobre vacunas de una forma racional"

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/ciencia/2021-01-22/entrevista-peter-gotzsche-vacunas_2915728/

 

Cochrane expulsa a su cofundador Peter Gotzsche por cuestionar su independencia y credibilidad

https://www.actasanitaria.com/politica-y-sociedad/cochrane-expulsa-a-su-cofundador-peter-gotzsche-por-cuestionar-su-independencia-y-credibilidad_1390115_102.html

 

Gøtzsche crea el Instituto para la Libertad Científica

https://www.cuerpomente.com/salud-natural/tratamientos/peter-gtzsche-crea-instituto-libertad-cientifica_4137

 

Peter Gøtzsche: Las farmacéuticas inventan trastornos y enfermedades mentales para tener gente adicta a sus productos

https://www.mundonuevo.cl/peter-gotzsche-las-farmaceuticas-inventan-trastornos-y-enfermedades-mentales-para-tener-gente-adicta-a-sus-productos/

 

Peter Gøtzsche: «El pánico masivo por el coronavirus no tiene justificación »

 

https://www.magzter.com/stories/Health/INTEGRAL/PETER-GOTZSCHE-EL-PNICO-MASIVO-POR-EL-CORONAVIRUS-NO-TIENE-JUSTIFICACIN

 

Psicofármacos: conociendo sus temibles efectos secundarios. Peter Gotzsche.

https://movimientoindignados.org/psicofarmacos-conociendo-sus-temibles-efectos-secundarios-peter-gotzsche/

 

Psicofármacos: conociendo sus temibles efectos secundarios. Peter Gotzsche.

 

https://www.cuerpomente.com/salud-mental/psicofarmacos-conociendo-sus-temibles-efectos-secundarios_920

 

Psicofármacos que matan y denegación organizada. Peter GØtzsche

https://www.saludcastillayleon.es/portalmedicamento/es/noticias-destacados/destacados/psicofarmacos-matan-denegacion-organizada-peter-gotzsche

 

“Las farmacéuticas inventan trastornos y enfermedades mentales para tener gente adicta a sus productos”

https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/medicamentos-psiquiatria-psicofarmacos-peligros_128_3990459.html

 

Réplica a Peter Gøtzsche y su ataque a la psiquiatría

https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/peter-goetzsche-psicofarmacos-libros_1_3953051.html

 

El verdadero origen de la enfermedad

 

https://joanfliz.blogspot.com/2018/01/

 

Antipsiquiatría: un enfoque liberador de la salud mental

http://www.psicoletra.com/2018/01/antipsiquiatria-un-enfoque-liberador-de.html

 

Entrevista a Peter Gøtzsche. Psicofármacos: conociendo sus temibles efectos secundarios

https://www.cuerpomente.com/salud-mental/psicofarmacos-conociendo-sus-temibles-efectos-secundarios_920

 

Presentación del libro de Peter Gøtzsche “Medicamentos que matan y crimen organizado”

https://amsm.es/2014/08/07/presentacion-del-libro-de-peter-gotzsche-medicamentos-que-matan-y-crimen-organizado/

 

  

40º La pandemia de la represión y el estado de alarma. Aquí y ahora.

 

Para la inmensa mayoría de nosotros, esta es nuestra primera pandemia. Somos novatos en cuarentenas y en estados de alarma y, este nuevo escenario que ha ido avanzando a ritmos vertiginosos, ha implantando medidas nuevas prácticamente a diario, con la justificación de que, poco menos, que un virus está arrasando con la humanidad.

 

Estado de alarma

 

El estado de alarma se declara por el gobierno mediante real decreto acordado por el Consejo de Ministros y dando cuenta al Congreso de los Diputados. Esta situación se puede dar en caso de catástrofes, terremotos, inundaciones, accidentes de gran magnitud, incendios forestales o urbanos, crisis sanitarias, paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad o desabastecimiento de productos de primera necesidad.

 

Real Decreto 1673/2010, de 4 de diciembre, por el que se declara el estado de alarma para la normalización del servicio público esencial del transporte aéreo.

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2010-18683

 

En este país, el precedente que teníamos era la huelga de controladores aéreos en el año 2010, cuando se declaró el estado de alarma por primera vez en 35 años y el ejército asumió los mandos del servicio al verse paralizado el tráfico aéreo por la huelga y obligando a regresar a sus puestos a los trabajadores con penas de prisión por un delito de rebelión.

 

La pandemia del coronavirus COVID-19 en el BOE, desde el martes 10 de marzo de 2020 hasta el domingo 29 de marzo de 2020

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2020/03/la-pandemia-del-coronavirus-covid-19-en.html

 

Hoy, nos encontramos de nuevo con la aplicación del estado de alarma pero con consecuencias globales y repercusiones para absolutamente toda la población. Apenas teníamos tiempo de asimilar una nueva medida del gobierno, cuando decidían comunicarnos la siguiente, pero al mismo tiempo, no ha sido difícil conectar dichas prohibiciones con la inevitable consecuencia de que nuestras libertades más básicas se iban a ver considerablemente reducidas. Y no estábamos equivocados pues, ya desde muchos sectores distintos de la sociedad, se venía señalando que utilizar el pánico social, el aislamiento y el castigo a quien lo incumpliera, traería consigo innumerables consecuencias sociales, personales, físicas y mentales.

 

El ejército en la calle

 

¿Acaso se lucha contra un virus con militares en las calles? ¿A una enfermedad se le combate con armas, tanques, jeeps, helicópteros, camiones y todo tipo de parafernalia militar? ¿Qué sentido tiene la presencia de los militares en una situación como la que estamos viviendo?

 

Como ya hemos mencionado, si un servicio público esencial se pone en huelga y afecta al conjunto de la población, el ejército puede hacer las veces de esquirol y tomar las riendas. En este caso, no se trata de una situación ni parecida, ya que los servicios esenciales son precisamente los que se han quedado funcionando mientras hemos prescindido de prácticamente la totalidad de la producción y del consumo de este país (por otro lado, nos hemos dado cuenta de lo inservible que es prácticamente todo lo que producimos y consumimos). Por lo tanto, en un contexto como el que estamos, que nada justifica la presencia militar para tomar los mandos de nada, se nos viene a la cabeza informaciones que van encajando perfectamente. Estados Unidos ha enviado a Europa 20.000 militares con miras a enviar a otros 10.000 en una operación que se llama “Europe Defender 20” que tienen la intención de comprobar las estrategias que se deben utilizar en Estados Unidos y Europa en caso de que se produzcan amenazas que puedan llevar a una hipotética guerra, revueltas, insurrecciones, etc. De la misma forma que, en el sur de Italia, se han desplegado 7.000 soldados con la intención de “contener y repeler las posibles revueltas que se preven que ocurran a causa de la crisis económica” o en España, donde se están ya anunciando distintas movilizaciones sociales, huelgas, etc. (que se han venido dando desde el inicio de esta pandemia). Políticos y “expertos” de distinto calado ya vienen avisando de que es más que posible que se avecine un escenario de enfrentamientos en las calles y, esta vez, quienes nos contengan podrían ser los militares junto con la policía.

 

Estado policial y militar

 

Si hay algo que se nos va a quedar grabado a fuego de estos dos meses de cuarentena, es el estado policial al que hemos sido sometidos a diario. Y es que “la letra con sangre entra” y, en clave de castigo y autoridad exacerbadas, se nos han impuesto unas normas de comportamiento y de confinamiento nunca antes vividas.

 

La presencia policial en forma de sanciones y arrestos, se saldan con estas cifras (por el momento): más de 740.000 multas y más de 5.500 detenciones y, este número de denuncias, se acerca al total de sanciones impuestas entre 2015 y 2018 por la ley mordaza, cuando sumaron 765.416, según el Portal Estadístico de Criminalidad de Interior.

 

La Comunidad de Madrid ha pedido en varias ocasiones que los militares se desplieguen en la Cañada Real para hacer que se cumpla el confinamiento, de la misma forma que en un barrio de Málaga el ejército de tierra con tanques hacía las veces de policía hace semanas con la misma intención, por poner sólo dos ejemplos. Ambos barrios, son considerados “conflictivos” según la catalogación normativa que se suele utilizar, o lo que nosotros preferimos decir, con un alto índice de pobreza, marginalidad y falta de medidas de todo tipo, inclusive, para seguir el confinamiento impuesto tal y como se obligaba a cumplir.

 

La tecnología: una gran aliada de la represión

 

El gobierno ha puesto en marcha “DaraCovid-19”, un plan para rastrear los movimientos de la población a través de una aplicación de descarga gratuita en los teléfonos móviles. La excusa es que se usarán los datos unicamente durante la emergencia sanitaria, siendo borrados después y permaneciendo en el anonimato durante todo el proceso. La intención es trazar un mapa territorial en el que se puedan dibujar zonas diferenciadas con sus respectivos patrones de comportamiento respecto a la cuarentena para saber qué barrios o zonas de las ciudades tienen “comportamientos tipo” no deseados y, por lo tanto, se podrían aplicar medidas excepcionales. La intención de este plan no es sanitaria: pretenden saber los movimientos de la población por horarios y zonas para poder prever qué zonas serán las más “complicadas” en caso de continuar endureciendo las medidas o en caso de que las protestas sociales empiecen a tener cabida en cualquier momento.

 

Paralelamente y con algo de posterioridad, apareció “Covid Monitor”, una app desarrollada por Minsait, la filial de tecnologías de la información de Indra, que permite al usuario conocer en cada momento su nivel de exposición al virus dependiendo del lugar donde se encuentre y, al mismo tiempo, proporciona información a las autoridades sanitarias sobre de los comportamientos individuales de los ciudadanos de cara a “combatir la pandemia”. La aplicación permitirá la geolocalización del usuario para verificar que se encuentra en la comunidad autónoma en la que declara estar, entre otras decenas de funciones que permiten conocer al usuario, de forma no anónima, y establecer así un registro completo con todo tipo de información, patrones de conducta, hábitos, etc.

 

El Reglamento Europeo de Protección de Datos ampara y da luz verde a todas estas medidas por deberse a una “situación excepcional” que busca “garantizar los intereses vitales de los afectados y de terceros”. De hecho, el reglamento autoriza este tratamiento de datos “para fines humanitarios, incluidos epidemias o situaciones de emergencia en caso de catástrofes naturales o de origen humano”.

 

También nos referimos a los drones, códigos QR que nos dirán dónde y cómo podemos acceder a zonas de la ciudad, chips, sistemas de reconocimiento facial, etc. Aún nos quedan muchas nuevas medidas por ver que formarán parte de la “nueva normalidad” que ya nos están avisando y, casi la totalidad de las mismas, pasan por implantaciones tecnológicas más sofisticadas y perfeccionadas para el control de movimientos de población y de la consiguiente aplicación de una represión más tecnológica y efectiva.

 

El miedo como justificación para reprimir

 

Tranquilos, todo va a salir bien, no hay de que temer, pero vamos a morir todos”. Prácticamente, ese es el mensaje que se nos ha estado transmitiendo durante todo el tiempo. Falsas intenciones de tranquilizar a la gente, mensajes alarmantes, contadores de muertos, estado policial, señalamiento y castigo a quiénes no cumplen con la cuarentena, nula información real, sensacionalismo… Pero, todo esto forma parte de una campaña de pánico social que tiene como propósito generar auto-control, auto-aislamiento y señalamiento con el pretexto del contagio, de las muertes, de la expansión de la pandemia y de la responsabilidad personal como casi única forma de parar al virus; responsabilidad personal cubierta de desinformación y de miedo como forma de hacer política. Qué mejor forma para controlar a la gente que haciéndoles sentir que cualquier movimiento fuera de la cuarentena, atenta directamente contra su salud y contra la de sus seres queridos. Partiendo de esa base, el control social y la represión a uno mismo, están servidos.

 

Más autoritarismo

 

Esta situación pone de manifiesto una realidad que se plantea mucho más inmediata de lo que pensábamos. Más o menos todo el mundo era consciente de que la tecnología estaba avanzando a pasos agigantados y venía para quedarse y para sustituirnos en buena parte de nuestros espacios de actuación. Sabíamos que los recortes de libertades y de actuaciones que veníamos viviendo en los últimos años, seguirían aumentando a causa de una posible nueva crisis inmobiliaria. Sabíamos que cada vez veíamos más policía en las calles, más castigo, más delitos sancionables que antes no lo eran, más hostilidad y austeridad, más condenas. Sabíamos que el empobrecimiento de la población, incluso de ciertos sectores que estaban más alejados de esta situación, podría ser un hecho real con el paso del tiempo y sabíamos que, de alguna u otra forma, estas y otras muchas consecuencias del capitalismo nos las íbamos a tener que comer los mismos de siempre. Lo que no teníamos tan claro es que fuera a ser todo tan rápido, de la noche a la mañana, porque en nuestra mentalidad etapista, pensábamos que todos estos cambios se iban a ir dando paulatinamente. Un virus ha llegado para arrasar la economía, para acabar con las personas más improductivas y que más dinero cuestan, para reajustar otra vez el capitalismo, para implantar medidas laborales más esclavistas que las anteriores, para echarnos nuevamente de nuestras casas, para convertir las ciudades en espacios todavía más hostiles, para prohibir todavía más cosas relacionadas con la libertad, el movimiento, la expresión, el desacuerdo político. Para endurecer aún más las leyes y aplicarlas contra quienes ser rebelan, para renunciar a muchas de las conquistas sociales que se consiguieron a base de huelgas, ataques, sabotajes, auto-organización, acción directa, personas presas y asesinadas.

 

Hay una clara tendencia a tornar los sistemas en los que vivimos más autoritarios y cercanos a actitudes fascistas, más censores, restrictivos y represivos.

 

Pero no todo está perdido, como desde ciertos sectores nos hacen creer, y no precisamente sectores del poder. La diferencia entre nosotros y quienes sólo ven el fin del mundo, es que nosotros planteamos escenarios de lucha y extraemos conclusiones a raíz de esta situación. La conspiración se alía con el poder para desmovilizar a la gente. Que no nos la cuelen. Vienen tiempos difíciles pero también luchas y resistencias. Nos veremos en las calles.

https://aquiyahora.noblogs.org/post/2020/05/10/la-pandemia-de-la-represion-y-el-estado-de-alarma/

 

Extraído de  https://aquiyahora.noblogs.org/post/2020/05/10/la-pandemia-de-larepresion-y-el-estado-de-alarma/

 

 

 

41º La decadencia de la ciencia en la era de los bloqueos Por Martin Kulldorf        20 de octubre de 2021

 

La ciencia consiste en el desacuerdo racional, el cuestionamiento y la puesta a prueba de la ortodoxia y la búsqueda constante de la verdad. Con algo como el bloqueo -una política no probada que afecta a millones de personas- el debate riguroso y los fundamentos de la verificación/falsificación son más importantes que nunca. Los académicos que apoyan el bloqueo (o cualquier otra teoría importante) deberían dar la bienvenida a los desafíos, sabiendo -como hacen los científicos- que un desafío sólido es la manera de identificar el error, mejorar la política y salvar vidas.

 

Pero con el bloqueo, la ciencia corre el peligro de ser suprimida por la política. El bloqueo ha pasado instantáneamente de ser una teoría no probada a una ortodoxia incuestionable, en la que los disidentes se enfrentan a ataques personales. Es comprensible en las redes sociales, pero ahora se ha colado en el British Medical Journal (BMJ) en un artículo reciente sobre la Declaración de Great Barrington (GBD).

 

La GBD, que escribí junto con el Dr. Jay Bhattacharya de Stanford y la Dra. Sunetra Gupta de Oxford, aboga por una protección específica. En lugar de un encierro generalizado, que tanto daño hace a la sociedad, queríamos una mejor protección de los que corren más riesgo, teniendo en cuenta que Covid suele suponer un riesgo leve para los jóvenes. Por decir esto, se nos calumnia como “los nuevos mercaderes de la duda”, como si el escepticismo y el desafío fueran considerados por el BMJ como algo condenable.

 

Los ataques llenos de errores en el BMJ demuestran lo que les espera a los académicos que desafían las opiniones predominantes.

 

El artículo del BMJ está lleno de errores que no deberían haber aparecido en ninguna publicación. He aquí algunos ejemplos:

 

Mis colegas y yo somos descritos como “críticos de las medidas de salud pública para frenar el Covid-19”. Por el contrario, a lo largo de la pandemia hemos defendido enérgicamente la mejora de las medidas de salud pública para frenar el Covid-19, concretamente la protección de las personas mayores de alto riesgo, con muchas propuestas “claramente definidas”. En nuestra opinión, la falta de aplicación de dichas medidas ha provocado muchas muertes innecesarias por Covid.

 

Se nos describe como “defensores de la inmunidad de rebaño”, lo que es similar a acusar a alguien de estar a favor de la gravedad. Ambos son fenómenos científicamente establecidos. Toda estrategia Covid conduce a la inmunidad de rebaño. La clave es minimizar la morbilidad y la mortalidad. El lenguaje, aquí, no es científico: la inmunidad de rebaño no es un credo. Es como acaban las pandemias.

 

Dice que hemos “expresado nuestra oposición a la vacunación masiva”. El Dr. Gupta y yo hemos dedicado décadas a la investigación de vacunas y todos somos firmes defensores de Covid y otras vacunas. Están entre los mayores inventos de la historia. Atribuir falsamente al movimiento antivacunas el apoyo de profesores de Harvard, Oxford y Stanford es perjudicial para la confianza en las vacunas. Esto es indigno de una revista médica.

 

El GBD se refiere a un “sofisticado negacionismo científico”. Nótese aquí cómo algo que desafía una ortodoxia es descrito como anti-ciencia - una etiqueta que presumiblemente podría haber sido aplicada a cualquier innovador científico que alguna vez cuestionara una ortodoxia fallida. Los daños colaterales a la salud pública derivados de las restricciones de Covid son reales y enormes en lo que respecta a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, el retroceso en la vacunación infantil, el hambre y la salud mental, por nombrar sólo algunos. No es la GBD, sino los que restan importancia a los daños de las restricciones los que deben ser equiparados a los que cuestionan los daños del tabaco o del cambio climático.

 

La GBD no fue ‘patrocinada por el Instituto Americano de Investigación Económica (AIER) - y me complace ver que el BMJ al menos se ha retractado de esta afirmación. Estábamos allí para las entrevistas con los medios de comunicación, sin ningún patrocinio. ¿Cómo es posible que semejante desatino acabe impreso en primer lugar? El personal de la AIER ni siquiera conocía la Declaración hasta el día anterior a su firma, y el presidente y la junta directiva de la AIER no la conocieron hasta después de su publicación. Si hubiéramos escrito la Declaración en, por ejemplo, Starbucks, ¿habría afirmado el BMJ que estaba patrocinada por la cafetería?

 

El artículo del BMJ menciona al “colaborador de la AIER Scott Atlas”, pero el Dr. Atlas nunca ha estado afiliado a la AIER ni ha escrito para ella. Nosotros tampoco, a no ser que el BMJ también nos considere afiliados a cientos de universidades y organizaciones que hemos visitado durante nuestra carrera o que han reimpreso algunos de nuestros artículos. El Dr. Atlas ni siquiera sabía que la AIER había reimpreso uno de sus artículos hasta que el BMJ lo enlazó. Varios empleados de la AIER han apoyado graciosamente al GBD, al igual que innumerables personas de todo el mundo, pero nunca hemos recibido dinero de la AIER. Este error básico expone de nuevo cómo los controles normales no parecen haber sido aplicados por el BMJ.

 

El artículo del BMJ termina diciendo que mis colegas y yo estamos vendiendo una “sofisticada campaña de negación de la ciencia bien financiada y basada en intereses ideológicos y corporativos”. Nadie nos ha pagado dinero por nuestro trabajo en el GBD, o por defender la protección enfocada. Ninguno de nosotros habría emprendido este proyecto para obtener un beneficio profesional: es mucho más fácil permanecer en silencio que poner la cabeza por encima del parapeto. Como desarrollador de vacunas, el Dr. Gupta tiene conexiones con una empresa farmacéutica, pero el Dr. Bhattacharya y yo estamos entre los pocos científicos especializados en medicamentos/vacunas que evitan a propósito la financiación de las empresas farmacéuticas para estar libres de conflictos de intereses.

 

El intento del BMJ de vincularnos con los hermanos Koch es un ataque ad hominem de primer orden, pero no menciona conexiones mucho más cercanas. Todos trabajamos para universidades que han recibido donaciones de las fundaciones Koch, aunque no estén relacionadas con nuestro propio trabajo. Mientras que la AIER sólo ha recibido una única donación de 68.000 dólares (50.000 libras esterlinas) de Koch hace unos años, muchas universidades han recibido múltiples donaciones de Koch, mucho más grandes, incluyendo regalos de millones de dólares a Duke, Harvard, Johns Hopkins y Stanford. Dado que el personal de las universidades publica con frecuencia en el BMJ, podría decirse que esta revista está más estrechamente relacionada con una “red de organizaciones financiadas por Charles Koch” que la AIER.

 

Muchos científicos reciben fondos de investigación de fundaciones privadas, por lo que los científicos deberíamos estar agradecidos. Es hipócrita y discriminatorio que el BMJ señale a la Dra. Gupta porque su laboratorio recibió fondos limitados de la Fundación Opel. Como uno de los muchos ejemplos, Neil Ferguson y su equipo del Imperial College fueron premiados por el programa “Emergent Ventures” del Mercatus Center, afiliado a Koch.

 

Durante una pandemia, el deber de los científicos de la salud pública es comprometerse con los funcionarios del gobierno: utilizar su experiencia para enfrentar lo que ahora mismo es quizás el mayor problema de la humanidad. Es difícil entender por qué alguien podría criticar esto.

 

Si se nos puede reprochar algo, es que no hayamos logrado convencer a los gobiernos de que apliquen una protección específica en lugar de los perjudiciales cierres. Un lugar en el que tuvimos cierto éxito fue Florida, donde la mortalidad acumulada de Covid, ajustada por edad, es inferior a la media nacional de Estados Unidos, con menos daños colaterales. Si estamos equivocados, como científicos agradeceríamos un debate científico sobre cómo y dónde estamos equivocados.

 

El artículo del BMJ insta a la gente a utilizar “estrategias políticas y legales” en lugar de argumentos científicos para contrarrestar nuestras opiniones sobre la pandemia. También pide que la gente se adhiera al “consenso científico” representado por un Memorándum publicado por la revista Lancet, un documento que cuestiona la inmunidad natural tras la enfermedad de Covid, a pesar de que un reciente estudio israelí sugiere que podría ser más fuerte que la protección de la vacuna.

 

¿Qué hay que decir? Debido a las estrategias políticas que utilizan la calumnia y los ataques ad hominem, muchos médicos y científicos se han mostrado reacios a pronunciarse a pesar de sus reservas sobre las políticas relativas a la pandemia. Los ataques llenos de errores en el BMJ demuestran lo que les espera a los académicos que desafían las opiniones predominantes.

 

El hecho de que se haya publicado un artículo de este tipo ejemplifica la decadencia de los estándares de las revistas científicas. Un discurso abierto y honesto es fundamental para la ciencia y la salud pública. Como científicos, debemos reconocer trágicamente que 400 años de ilustración científica pueden estar llegando a su fin. Comenzó con Tycho Brahe, Johannes Kepler, Galileo Galilei y René Descartes. Sería trágico que acabara siendo una de las muchas víctimas de esta pandemia.

 

Adaptado del artículo del autor en The Spectator

Autor

Martin Kulldorf

Martin Kulldorff, Senior Scholar of Brownstone Institute, is a professor of medicine at Harvard Medical School. kulldorff@brownstone.org

 

 

 

 

42º Los problemas de salud mental se dispararán ahora. Por Dr. Vernon Coleman

 

Vernon Coleman

 

Desde hace más de dos meses es bastante obvio que los problemas de salud mental derivados de las absurdas e innecesarias políticas de bloqueo global y distanciamiento social no tendrán precedentes. Se producirán auténticas pandemias gemelas de ansiedad y depresión. Los problemas de salud mental aumentarán masivamente debido a las políticas deliberadas del gobierno.

 

También ha quedado claro desde el principio que la profesión médica será bastante incapaz de hacer frente a la demanda masiva de ayuda.

 

La respuesta de los médicos será, inevitablemente, recetar fármacos como tranquilizantes, sedantes, hipnóticos y antidepresivos, que ayudarán poco o nada a los pacientes a los que se les receten, pero que producirán una gran cantidad de efectos secundarios peligrosos, como la adicción y un mayor riesgo de suicidio.

 

Hasta aquí todo mal, pero se pone peor.

 

Llevo casi 50 años estudiando los efectos del estrés en los seres humanos. Mi libro Control del Estrés se publicó en 1978 y fue el primer libro para el mercado de masas que introdujo el concepto de estrés como factor de salud mental y física. En aquella época se consideraba herético y controvertido considerar que el estrés tuviera alguna influencia, y un profesor de medicina pidió que se me excluyera del registro médico por atreverme a sugerir que el estrés podría tener un efecto sobre la presión arterial.

 

A medida que han ido pasando los días y las semanas de esta falsa crisis fabricada, me he ido convenciendo de que lo que está ocurriendo no es el resultado de una combinación de juicios erróneos, mala suerte e incompetencia, sino el resultado de la manipulación y la opresión.

 

No he llegado a esta conclusión a la ligera. Siempre que las cosas van mal es más probable que sea el resultado de la incompetencia que de una conspiración en las altas esferas.

 

Pero las pruebas a favor de una conspiración son ahora irresistibles.

 

Desde el principio ha quedado claro que el coronavirus no era una plaga nueva. Ya en marzo, los organismos de salud pública del Reino Unido concluyeron que el virus no era “una enfermedad infecciosa de grandes consecuencias”.

 

Y sin embargo, apenas unos días después de esto, el Gobierno del Reino Unido presentó el proyecto de ley más tiránico jamás aprobado por un parlamento británico: el proyecto de ley de emergencia de 358 páginas que nos retrotrae a los días anteriores a la Carta Magna. El propio rey Juan se habría sentido orgulloso de la despiadada e innecesaria toma de poder de Johnson. Por desgracia, no tenemos un rey Ricardo que venga a rescatarnos. Ni siquiera durante la plaga de la peste negra se le quitó tanto poder al pueblo. Nuestros derechos civiles han desaparecido y no hay señales de que vuelvan. No es exagerado decir que muchas personas en el mundo viven ahora en estados policiales.

 

Todo lo que he escrito hasta ahora se ha demostrado que es cierto. Los expertos coinciden ahora en que deberíamos haber hecho muchas más pruebas en marzo y que Ferguson (el modelador matemático cuyas teorías decidieron la política del Gobierno) había exagerado erróneamente los riesgos. No soy en absoluto la única persona que se da cuenta de que el historial de Ferguson es terrible. Sus predicciones me parecen tan fiables como las de una adivina que se guía por una pecera volcada.

 

La afirmación inicial de Ferguson de que 500.000 británicos morirían a causa del coronavirus se sigue citando, a pesar de que la estimación ha sido desacreditada y la modelización cuestionada, por decirlo amablemente.

 

Se hace mucho ruido con el hecho de que ahora se afirma que 300.000 personas han muerto en todo el mundo. Dudo que muchos médicos sigan creyendo en esta cifra, ya que hay pocas dudas de que es una cifra muy exagerada. Y aunque cada una de esas muertes es una tragedia, la cifra debe compararse con la de 650.000 personas que pueden morir de gripe en una sola temporada.

 

La malaria puede matar a más de 600.000 personas en un año sin arremangarse y sin que nadie se inmute. Y la tuberculosis ha matado recientemente a 1.500.000 personas en un solo año. No recuerdo que los ayuntamientos pusieran cinta adhesiva en los bancos de los parques para protegernos de ese peligro.

 

También existe ahora un amplio apoyo médico a mi afirmación de que el bloqueo no sólo era innecesario y contraproducente para controlar la infección, sino que además garantizaba causar muchas más muertes y caos que el propio virus. En mi libro Coming Apocalypse, he descrito el futuro al que nos enfrentamos y cada día que pasa produce aún más pruebas de que cada previsión que hice se va a hacer realidad.

 

Lamentablemente, y de forma bastante preocupante, estas opiniones son, sin embargo, frecuentemente suprimidas o burladas en los medios de comunicación dominantes. YouTube prohibió tres vídeos míos que, por lo que veo, no infringían ninguna de sus directrices.

 

Sólo puedo ver dos posibles conclusiones de todo esto.

 

La primera es que los políticos y los asesores científicos y médicos del Gobierno son todos estúpidos y yo soy brillante.

 

La segunda es que ha habido una conspiración para exagerar el peligro del coronavirus con el fin de hacerse con el poder y dañar nuestros derechos y libertades.

 

No veo ninguna otra explicación.

 

Ahora bien, por mucho que me gustaría aceptar la primera conclusión, soy lo suficientemente mayor y realista como para saber que no es muy probable.

 

La segunda conclusión es mucho más probable.

Y una vez que aceptamos que hay una conspiración, entonces todas las apuestas se cancelan y debemos reexaminar todo lo que está sucediendo.

 

Y esto nos lleva de nuevo a la salud mental y a las próximas pandemias gemelas de ansiedad y depresión que van a hacer infinitamente más daño que un molesto virus que claramente ha hecho mucho menos daño que algunos bichos de la gripe.

 

Y rápidamente se hace evidente que los gobiernos han hecho todo lo posible para crear más ansiedad y exacerbar la incidencia de la depresión.

 

Todo lo que ha hecho el Gobierno en el Reino Unido ha sido diseñado para crear soledad y una sensación de miedo. Los cierres y las absurdas políticas de distanciamiento social nunca fueron necesarios, pero ahora están destinados a formar parte de nuestras vidas indefinidamente. La amenaza de que se reintroduzcan los cierres se mantendrá planeando sobre las cabezas como la espada de Damocles. Y se nos dice que las políticas de distanciamiento social deben mantenerse indefinidamente en caso de que reaparezca este virus tan bien comercializado. Cuando el 20 de mayo se relajaron ligeramente las normas de aislamiento en Inglaterra, un ministro del Gobierno dijo al mundo que un hijo podía reunirse con sus padres ancianos si se encontraba con su padre por la mañana y con su madre por la tarde, pero no juntos. Y el encuentro debería tener lugar fuera de casa y los participantes deberían mantenerse a dos metros de distancia. ¿Qué diablos aconsejarían si la peste volviera a lo grande?

 

Por cierto, ¿por qué la gente debe mantenerse a dos metros de distancia? En algunos países la distancia requerida es de un metro. Y si el distanciamiento social se basara en la ciencia, entonces la gente tendría que mantener al menos 24 pies de distancia porque esa es la distancia a la que una tos o un estornudo podría enviar una infección.

 

Y así se mantendrá el miedo. El tornillo se mantendrá bien apretado.

 

Millones de personas están ya tan aterrorizadas que apenas se atreven a salir de sus casas. Es una nueva y extraña variante de la fiebre de cabina.

 

El cierre de hospitales, consultorios médicos, consultorios dentales, etc., ha añadido un nuevo miedo. Los que ya están enfermos sufren una agonía mientras esperan el tratamiento. Los que no están enfermos están aterrorizados de que no haya ayuda disponible si la necesitan. En todo el mundo ya se han cancelado o aplazado 28 millones de operaciones quirúrgicas, y cada semana que dure la interrupción provocará otros 2,4 millones de cancelaciones. El Reino Unido ha construido diez nuevos, enormes y costosos hospitales para hacer frente al coronavirus, pero sólo se han utilizado dos. El NHS cuenta con 100.000 camas médicas de agudos. Alrededor de 40.000 de ellas están vacías. El número de personas que acuden a los servicios de urgencias se ha reducido a más de la mitad porque la gente tiene miedo de salir de casa incluso cuando necesita atención médica.

 

El efecto de las políticas de distanciamiento social se puede ver si se camina por la calle o se entra en una de las pocas tiendas a las que se les permite abrir. Muchas personas se apartan con el terror en los ojos. Se tapan la boca y se apartan. Nos están enseñando a considerar a nuestros vecinos como ángeles de la muerte. Estamos creando un mundo en el que el disfrute será sólo un recuerdo.

 

He leído en alguna parte que la “crisis” del coronavirus hará que la gente sea más amable con los demás.

 

Pocas veces he leído semejante disparate

 

Esta falsa “crisis” provocará cada vez más sospechas, miedos, desconfianza, resentimiento y ansiedad clínica.

 

Ya he señalado anteriormente que los escolares, los adolescentes y los veinteañeros son los que más van a sufrir.

 

Las crueles políticas de distanciamiento en la escuela y el colegio conducirán inevitablemente a generaciones de jóvenes que sufrirán graves problemas psicológicos. Estamos criando personas solitarias y asustadas. Muchos se convertirán en enfermos mentales muy graves; peligrosamente retraídos y desquiciados.

 

Y todo el tiempo, los políticos y asesores de todo el mundo están creando cada vez más miedo exagerando los riesgos, retirando promesas y contradiciendo regularmente a los demás para que se cree confusión. En el Reino Unido, tuvimos el absurdo espectáculo de que un alto ministro sugiriera que un hijo que desea reunirse con sus padres debería reunirse con su padre por la mañana y con su madre por la tarde. Además, el encuentro debe tener lugar a puerta cerrada y los participantes deben permanecer a una distancia de dos metros.

 

Se nos dice que no habrá vacaciones de verano (aunque si nos portamos bien podemos tener un día festivo extra en otoño) y que no habrá eventos deportivos, salvo en la televisión.

 

Y así se nos niega la posibilidad de alegrar nuestras vidas con eventos que podamos esperar. No hay cenas, ni celebraciones, ni grandes partidos, ni viajes. En el improbable caso de que los hoteles, restaurantes y pubs sobrevivan a las normas de distanciamiento social, visitarlos será tan divertido como una operación de endodoncia

 

Y por si acaso nos permitimos un atisbo de esperanza en el futuro, se nos advierte de subidas masivas de impuestos, pensiones destrozadas, penuria y desempleo durante décadas. Se nos dice que, aunque el virus desaparezca, podría volver o mutar. Se habla mucho de la “segunda ola”, amenazante y aterradora. Se nos advierte, de forma bastante extraña en mi opinión, que podemos contraer la enfermedad más de una vez y que, por tanto, nadie estará nunca a salvo. (Curiosamente, sin embargo, se dice que se prepararán vacunas mágicas que proporcionarán protección. De hecho, se nos ha dicho que se dispondrá de una vacuna en cuestión de meses, aunque normalmente se tarda años en crear una vacuna).

 

Entonces, ¿por qué han hecho todo esto?

 

No es posible que sean tan incompetentes como parece, así que tiene que haber una razón.

 

Es el poder. Vivimos en un estado policial. No tenemos control sobre nuestras vidas.

 

Y el poder trae dinero.

 

Y un menú de agendas ocultas: el control de la población, la preservación de los suministros de petróleo, la sustitución del dinero en efectivo por tarjetas de plástico que pueden ser reguladas y, por supuesto, como predije en mi primer vídeo a mediados de marzo, la demonización y marginación de los ancianos.

21 de mayo de 2020

Texto estraaído de sus libro: Covid-19: The Greatest Hoax in History. The startling truth behind the planned world takeover (Covid-19: El mayor engaño de la historia. La asombrosa verdad que se esconde tras el plan de conquista del mundo).

El Dr. Vernon Coleman es un autor inglés, columnista y médico retirado que fue director de medicina general y profesor de ciencias médicas holísticas en la International Open University en Sri Lanka. Tiene un DSc honorario. Ha presentado pruebas ante la Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores. Coleman ha escrito más de 100 libros que han vendido más de dos millones de copias solo en el Reino Unido. En español tiene publicados varios libros, entre ellos: “Cualquiera que diga que las vacunas son seguras y eficaces está mintiendo” y “Las pruebas de que las mascarillas hacen más daño que bien”, ambos en Mandala ediciones.

 

 

Dr. Vernon Coleman en google

 

Vernon Coleman

https://en.wikipedia.org/wiki/Vernon_Coleman

 

[Libro] “Cualquiera que te diga que las vacunas son seguras y efectivas está mintiendo” Aquí está la prueba.

 

Dr. Vernon Coleman MB ChB DSc FRSA     2014

https://www.vernoncoleman.com/

Todos los beneficios obtenidos de las ventas de este libro irán destinados a Coordinadora SinMiedo

 

                          Índice del contenido del libro

El autor

Prefacio

1. Introducción

1. El mito de la vacunación

2. Bonanza de vacunas

3. ¿Qué investigación se realiza para probar nuevas vacunas?

4. ¿Podemos aprender de la investigación con animales?

5. Vacunación contra la difteria

6. Vacunación contra la gripe  Gripe porcina  Pandemia de gripe A (H1N1) de 2009-2010

El programa de vacunación se basa en el dinero.

7. Vacunación contra la Poliomielitis

8. Vacunación contra la viruela

9. Vacunación contra la tuberculosis

10. Vacunación contra la tosferina

11. Las vacunas están diseñadas para proteger a la comunidad

12. Vacunación obligatoria

13. Vacunas, Inmunidad y Buena Salud

14. Vacunas y medicina preventiva

15. Vacunar a los niños en los países en desarrollo

16. ¿Qué tan efectiva es la vacunación?

17. Contraindicaciones para la vacunación

18. Efectos secundarios de las vacunas (incluyendo daño cerebral)

19. ¿Las muertes en la cuna son causadas por la vacunación?

20. Síndrome del bebé sacudido y vacunación

21. Las vacunas contienen muchas cosas que probablemente no sabías que existían

22. ¿El autismo es causado por la vacunación?

23. ¿Ha sido vacunada su cena?

24. Demandas, daños y perjuicios y vacunación

25. Las empresas que fabrican vacunas (y que hacen mucho dinero con ellas)

26. Los médicos han sido comprados

27. Cómo se suprime la verdad

28. Conclusión

Posdata 1

Posdata 2

 

 

https://liberumasociacion.org/wp-content/uploads/2021/05/LIBRO-SOBRE-VACUNAS-DR.-VERNON-COLEMAN.pdf

 

https://www.casadellibro.com/libros-ebooks/vernon-coleman/68521

https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=1623321

 

La nueva inquisición

 

International Fact-Checking Network/ Red Internacional de Verificación de Datos

https://es.wikipedia.org/wiki/International_Fact-Checking_Network

 

Red Internacional de Verificación de Datos en el Estado español aquí

 

La vacuna contra la COVID-19 no “anula” al 2,79% de la población, como dice un doctor retirado llamado Vernon Coleman


 https://www.newtral.es/bulo-vacuna-coronavirus-anula-poblacion/20210127/

 

Las afirmaciones falsas del vídeo de Vernon Coleman en el que dice que las vacunas contra la COVID-19 son "armas de destrucción masiva"

https://maldita.es/malditaciencia/20210423/vernon-coleman-vacunas-covid-19-armas-destruccion-masiva/

 

Las vacunas contra el covid-19 son armas de destrucción masiva y podrían acabar con la raza humana

https://archive.ph/Pk4gD

 

Las vacunas contra la Covid-19 no son “armas de destrucción masiva", como afirma un falso “doctor” en un vídeo

https://www.servimedia.es/noticias/1836412

 

VACÚNAte: un proyecto de Servimedia y Maldita.es para luchar contra los bulos sobre vacunas que afectan a personas con discapacidad

 

https://maldita.es/nosotros/20210316/servimedia-y-malditaes-reciben-beca-de-google-news-initiative-para-luchar-contra-la-desinformacion-sobre-vacunas/

https://newsinitiative.withgoogle.com/

https://newsinitiative.withgoogle.com/about/

https://newsinitiative.withgoogle.com/es-es/

https://newsinitiative.withgoogle.com/programs/

https://newsinitiative.withgoogle.com/training/

 

 

https://www.casadellibro.com/libros-ebooks/vernon-coleman/68521

 

 

 

 

43º La exclusión de las personas no vacunadas. Por Jared McBrady

10 de enero de 2022. Publicado en https://brownstone.org/

 

En mi labor docente, preparo a estudiantes de grado para que se conviertan en profesores de historia de secundaria. En uno de los cursos, los candidatos a profesores preparan e imparten lecciones de prueba. Sus compañeros desempeñan el papel de estudiantes de secundaria, y yo observo y doy mi opinión tras estas lecciones de práctica. Ya sea una coincidencia o un reflejo de los tiempos que corren, este otoño un buen número de lecciones simuladas cubrieron el ascenso del totalitarismo. En una excelente lección, un candidato a profesor hizo que sus alumnos examinaran los contextos que dieron lugar al totalitarismo. Acompañó esta lección con un extracto de un libro de texto de historia mundial en el que se enumeraban las características del totalitarismo.

 

Esta lección dio con el verdadero propósito de incluir el totalitarismo en los planes de estudios de secundaria. Ese propósito no es honrar a personajes como Hitler, Stalin o Mussolini. Tampoco es ese propósito proporcionar los métodos del totalitarismo como un manual de instrucción a seguir. Más bien, el propósito de la enseñanza sobre el totalitarismo es lanzar una advertencia: presta atención a las condiciones que dieron lugar al totalitarismo, para que puedas reconocerlas y evitarlas. Mientras observaba la lección de este candidato a profesor, no pude evitar pensar en ese propósito en el contexto de nuestro tiempo actual.

 

Un pasaje del libro de texto de la lección fue el que más me preocupó: “Los líderes totalitarios suelen crear “enemigos del Estado” a los que culpar de las cosas que van mal. A menudo estos enemigos son miembros de grupos religiosos o étnicos. A menudo, estos grupos son fácilmente identificables y son objeto de campañas de terror y violencia. Puede que se les obligue a vivir en determinadas zonas o que se les apliquen normas que sólo se aplican a ellos” (pág. 876).

 

La creación de un enemigo del Estado requiere la exclusión: un proceso de deshumanización a través de la marginación de un grupo humano como algo diferente, menos que, y otro. Estos grupos marginados se convierten en un objetivo fácil de utilizar como chivo expiatorio, cargando injustamente con la culpa de los males de la sociedad.

 

La historia está repleta de ejemplos de exclusión. Los antiguos griegos hacían uso de la exclusión basada en el idioma, etiquetando a los que no hablaban griego como bárbaros. En Estados Unidos, la esclavitud y la segregación se mantuvieron gracias a la exclusión basada en el color de la piel. En la Alemania nazi, Hitler aplicó la exclusión en función de la religión, calificando a los judíos de enemigos del Estado.

 

La exclusión a menudo juega con los estereotipos y los miedos de la gente. En Estados Unidos, por ejemplo, los hombres negros han sido excluidos como “matones”, aprovechando el miedo a la violencia y la criminalidad. En otro ejemplo, los funcionarios de salud pública de la Polonia ocupada por los nazis jugaron con el miedo humano primario a la enfermedad. Los carteles de propaganda proclamaban “Los judíos son piojos: Causan tifus”.

 

Ahora, algunos políticos excluyen a los “no vacunados”. Estos políticos intentan convertir en chivo expiatorio y marginar a este grupo minoritario, a pesar de saber que tanto las personas vacunadas como las no vacunadas pueden contraer y contagiar el COVID-19. A continuación, proporciono las palabras de tres políticos como ejemplos de lenguaje de exclusión. También te animo a que leas sus palabras en su contexto.

 

En los Estados Unidos, la conferencia de prensa del presidente Joe Biden del 9 de septiembre anunció un amplio mandato de vacunación. Expresó que “muchos de nosotros estamos frustrados” con las personas no vacunadas. Les echó la culpa de la continua pandemia; Biden afirmó que esta “pandemia de los no vacunados” estaba “causada por... casi 80 millones de estadounidenses que no se han vacunado”. Culpó a “una clara minoría de estadounidenses” de “impedirnos doblar la esquina”. Y prometió: “No podemos permitir que estas acciones se interpongan en el camino de la protección de la gran mayoría de estadounidenses que han hecho su parte y quieren volver a la vida normal.”

En una entrevista del 17 de septiembre en el programa de entrevistas de Quebec La semaine des 4 Julie, el primer ministro canadiense Justin Trudeau tachó de “misóginos” y “racistas” a quienes se oponen a la vacunación. Luego, exclamó que Canadá debía tomar una decisión: “¿Toleramos a esta gente?”.

 

En Francia, el presidente Emmanuel Macron concedió una entrevista a Le Parisien el 4 de enero. En esta entrevista, categorizó a los no vacunados como no ciudadanos, se refirió a sus “mentiras y estupidez” como los “peores enemigos” de la democracia, y proclamó: “Realmente quiero putear [a los no vacunados].” Macron argumentó que esas personas no vacunadas son sólo “una minoría muy pequeña que se resiste”, y formuló una pregunta escalofriante: “¿Cómo reducimos esa minoría?”.

 

En estas comunicaciones, Biden, Trudeau y Macron emplearon varias prácticas de exclusión.

 

Crearon un grupo mayoritario, señalado por el uso de la primera persona del plural (nosotros), y un grupo minoritario, señalado por el uso de la tercera persona del plural (ellos).

 

Echaron la culpa de las políticas pandémicas del gobierno a ese otro grupo (“que nos impide dar la vuelta a la esquina”).

 

Utilizaron palabras para señalar al grupo interno que debería estar enfadado con el grupo ajeno (“muchos de nosotros estamos frustrados”, “tengo muchas ganas de putearlos”).

 

Trudeau y Macron utilizaron específicamente etiquetas que desvalorizaban a este grupo ajeno: misóginos, racistas, enemigos, no ciudadanos.

 

Lo más preocupante es que Macron y Trudeau se preguntaron si había que eliminar a este grupo alterado y cómo hacerlo (“¿Toleramos a esta gente?” y “¿Cómo reducimos esa minoría?”).

 

Mi esperanza es que todo esto no sea más que una retórica política ignorada, una bravuconada vacía con la que estos políticos esperan ganar algunos puntos de popularidad con su base electoral. Mi temor es que no sea así. En cualquier caso, este peligroso lenguaje de exclusión debe ser reconocido y condenado.

 

Los historiadores estudian la causalidad: contextos, condiciones, acontecimientos y sus resultados. Hemos examinado las condiciones que dieron lugar a la esclavitud, el gulag, el Holocausto, Jim Crow, Ruanda. Esto no es un intento de equiparar las políticas pandémicas actuales con estas tragedias del pasado.

 

Se trata más bien de una llamada de atención. Hemos visto estas condiciones antes, y hemos visto a dónde conducen. Volved ahora - ese camino lleva a la oscuridad.

Autor

Jared McBrady

Jared McBrady es profesor asistente en el Departamento de Historia de SUNY Cortland.

 

 

Buceando en la resolución reaccionaria anticomunista del Parlamento Europeo, que amenaza con ilegalizar la ideología comunista. Crítica del Libro negro del comunismo: crímenes, terror, represión. Los procesos de Moscú y el proceso de Moscú en la España republicana. (1936-1939)

http://eljanoandaluz.blogspot.com/2019/11/buceando-en-la-resolucion-reaccionaria_8.html

 

 

44º La antisocialización de nuestra nación. Por Megan Mansell

 

14 de enero de 2022 Publicado en https://brownstone.org/

 

Aunque se esperaba que se distanciaran y pusieran en cuarentena al antojo de los dictadores locales, algunas cosas nos dieron una pista de que nuestra respuesta a la pandemia no tenía que ver con la salud. Los vicios se consideraron esenciales, ya que las tiendas de licores y los dispensarios de marihuana no medicinal permanecieron abiertos, mientras que los parques infantiles fueron atrincherados, las playas y los gimnasios, y las casas de culto repentinamente inaccesibles.

 

No hubo ninguna orientación sobre el comportamiento de búsqueda de la salud para reforzar la primera línea de defensa contra la aparición de dolencias, sólo una tirita para una herida de bala grave como estrategia nacional de mitigación que dejó a muchos muriendo solos, rodeados de extraños. Sacrificamos voluntariamente nuestro deber más fundamental de mantener la gracia en el manejo de la enfermedad humana con humanidad.

 

Nos antisocializamos, nos retiramos por completo de las mezclas aleatorias y, en cierto modo, nos filtramos de la sociedad. La vida perdió su brillo cuando se esperaba que nos hiciéramos pruebas o nos inoculáramos algo sin evaluaciones longitudinales de seguridad para poder vivir una vida que se acercara a lo que antes dábamos por sentado.

 

Para poder trabajar o asistir a la escuela, nuestra gente comenzó a estacionarse tranquilamente en el interior durante 8 horas al día frente a la tecnología, el único acceso al mundo exterior para muchos. Los lugares que visitamos para disfrutar de la aventura o para tener un comportamiento saludable estaban prohibidos, en un país con las cárceles llenas y unos 10-12 millones de inmigrantes indocumentados, y un mundo con fronteras abiertas y sin absolutos. ¿Empezó a sentirse como un arresto domiciliario por un delito que no se ha cometido?

 

Además, nos comportamos de forma diferente en Internet, donde el anonimato influye en la amabilidad y el tacto a la hora de relacionarse con los demás. La polaridad entre los que están a favor de la máscara y los que están en contra, entre los que están a favor de la vacuna obligatoria y los que están a favor de la autonomía médica, era palpable y desalentadora cuando se entraba en espacios públicos.

 

Se condicionó a la gente a temer el contacto y la proximidad de los demás como algo grotesco, y se les dijo que participaran en una promiscuidad anónima mientras estaban en los mismos espacios cerrados si utilizaban aplicaciones de citas en línea. Porque cuando se está estresado y ansioso, la gente recurre a sus vicios como mecanismos de afrontamiento, y la negación del acceso a estos vicios habría dado lugar a motines, saqueos, violencia y crimen, más de lo que ya se vislumbraba en el horizonte cuando la ciudad du jour fue incendiada.

 

Otro problema de esta antisocialización masiva es la manifestación de componentes que imitan el Trastorno del Espectro Autista; las caras estaban bloqueadas, y los niños pequeños en etapas críticas de desarrollo eran incapaces de imitar las señales sociales y lingüísticas. Los Trastornos del Espectro se identifican en gran medida a través de la información sobre el desarrollo social y lingüístico por parte del cuidador, por lo que cuando un aparato crea una gran interferencia con el desarrollo predecible del niño, no habrá forma de diferenciar entre los diagnósticos reales de TEA y los que se manifiestan únicamente por interferencia lingüística y social.

 

Nos basamos en el desarrollo de pistas sociales desde el nacimiento y podemos saber mucho sobre la intención y la verdad a partir de las expresiones faciales. Si no sabemos leer las caras de los demás, esto tendrá un impacto duradero en nuestra calidad de vida y en nuestra capacidad para ser miembros plenamente funcionales de la sociedad.

 

Tanto los humanos como los animales experimentan cambios cognitivos significativos cuando están en régimen de aislamiento. Sufrimos un trauma grupal, y la curación toma diferentes cantidades de tiempo para diferentes personas. Pero si observas cómo todo el mundo se polarizó en diferentes bandos, eso es parte del proceso científico que se niega a ser ignorado: los componentes necesarios de la disidencia y el poder hacer preguntas se extendieron a través de canales privados y salieron a la superficie independientemente de la censura desenfrenada impulsada por aquellos que niegan al mundo la oportunidad de participar en la disidencia.

 

Encontramos la unidad con personas que se pusieron de nuestro lado y nos apoyaron en las buenas y en las malas. Sacó a la luz verdades sobre nuestra percepción hacia nuestra propia salud y bienestar, y no me sorprende que la verdad de la salud metabólica reflejada en el espejo llevara a algunos a sentirse más cómodos colocando la carga sobre los hombros de completos extraños, todo bajo la falsa pretensión del control de la fuente, y eventualmente la vacunación.

 

Es mucho más fácil esperar que otra persona te proteja mágicamente que emprender conductas de búsqueda de la salud, como cambios en la dieta y el comportamiento, incluso para aquellos que son totalmente capaces de hacerlo, lo que resulta en una reducción real de la susceptibilidad a la aparición de enfermedades.

 

Muchas personas dijeron cosas de las que luego se arrepintieron o llevaron las cosas demasiado lejos, ya que al estar polarizadas por las elecciones, el comportamiento de las partículas se enredó con la afiliación política, en un tema que nos afecta por igual sin importar el lugar de nacimiento, el idioma de origen o las diferentes opiniones sobre la viabilidad de los mamíferos.

 

Creo que muchos tienen dolor y vergüenza en áreas de sus vidas y no saben cómo volver a una cierta apariencia de normalidad. Quizás no eran tan normales como se creían.

 

Hay una razón por la que la gente esperaba que aquellos como el tan criticado Dr. Jordan Peterson se hicieran oír durante la pandemia. Olvidan que los médicos suelen arreglarte después de que algo se rompa, y que rara vez están a tu lado durante el viaje que da lugar a la intervención médica. No sabían a quién acudir, así que los médicos parecían la persona adecuada a la que acudir porque la gente estaba enfermando.

 

Muchos también olvidaron que, al igual que los trabajadores de la construcción no diseñan y prueban sus cascos, los cirujanos no diseñan y prueban su propio kit quirúrgico.

 

Es posible que personas de ambos lados de cada argumento se hayan comportado mal, lamentablemente, y eso forma parte del trauma del que veo que todos nos estamos recuperando. Estos dos últimos años moldearán la forma en que la gente se relaciona con los demás hasta que se produzca un progreso gradual. Al igual que los que han sufrido grandes abusos, o los que experimentan el agobio de la agorafobia, que se ven obligados a salir a la luz, y cada interacción se siente como si fuera arrastrada desde la comodidad y la seguridad del aislamiento, hay personas que no son las mismas que cuando entraron en esto, y no saben muy bien la ruta para volver.

 

Cuando estén preparadas, sean capaces de confiar y superar el infierno personal que las redujo a una versión de sí mismas que nadie deseaba, quizá se unan a nosotros en el Equipo Realidad, pero hasta entonces, quizá intenten encontrar tiempo para, como mínimo, ser amables. Es esta virtud de la gracia con la que todos luchamos cuando nos enfrentamos al producto de lo que ha llegado de esta época, y sólo podremos avanzar una vez que se apague la vergüenza de su falsa estrategia de mitigación coaccionada.

 

Llevamos dos años tratando el tema de la filtración de partículas y los equipos de protección personal como un problema médico, pero no es un problema médico hasta que alguien enferma. Hasta entonces, se trata del comportamiento de las partículas y del comportamiento humano, con una fuerte dosis de estrategia de mitigación ambiental para los aerosoles.

 

Cualquiera que haya pasado tiempo estudiando la psicología anormal puede decirlo: la interferencia de la primera infancia en el desarrollo psicológico, lingüístico y social tiene impactos duraderos en las personas en las que finalmente nos convertimos. Estamos creando una generación de niños y bebés antisocializados, sin ver el peligro a largo plazo de interferir con los elementos fundamentales de lo que diferencia a los humanos del resto de las especies de mamíferos.

 

Megan Mansell

Megan Mansell ha sido directora de educación de distrito sobre integración de poblaciones especiales, atendiendo a estudiantes con discapacidades profundas, inmunocomprometidos, indocumentados, autistas y con problemas de comportamiento; también tiene experiencia en aplicaciones de EPP en entornos peligrosos. Tiene experiencia en la redacción y el seguimiento de la aplicación de protocolos para el acceso al sector público de personas inmunodeprimidas, en pleno cumplimiento de la ADA/OSHA/IDEA. Se puede contactar con ella en MeganKristenMansell@Gmail.com.

 

 

 

 

 

 

45º El Estado accidental de la bioseguridad. Por Mikko Packalen

9 de enero de 2022

El lamentable estado de la respuesta de Canadá al Covid es evidente. Ontario está bajo cierre. Quebec está bajo toque de queda. Ontario, BC, Alberta y Quebec han comenzado el año con las escuelas cerradas. Al mismo tiempo, Estados Unidos está abierto y los principales políticos estadounidenses rechazan las escasas peticiones de cierre que quedan, insisten apasionadamente en que las escuelas también estén abiertas e instan a los ciudadanos a aceptar el virus como un único riesgo entre los muchos que encontramos en la vida cotidiana.

 

Un motivo de esperanza en Canadá es que la respuesta al Covid del país todavía dio un gran paso adelante el año pasado: Finalmente se rechazó el Covid Cero como principio rector. Los políticos y expertos canadienses tuvieron que admitir que no tenemos la tecnología necesaria para detener el Covid. Fue un trágico error basar la política en una fantasía irreal.

 

Nuestra incapacidad para detener el Covid se mantiene a pesar del éxito de las vacunas Covid. Las vacunas han reducido la probabilidad de enfermedad grave y muerte por una infección con el virus. Los ancianos, que corren un riesgo de muerte más de mil veces mayor que los jóvenes, son los que más se han beneficiado de las vacunas. Conviene repetir que, para los niños que no padecen una enfermedad grave, el riesgo de Covid grave siempre ha sido “tan bajo que resulta difícil de cuantificar”, como dijo The New York Times.

Pero la eficacia de las vacunas contra el Covid en la prevención de infecciones empieza a disminuir rápidamente en apenas unos meses. Por tanto, ni siquiera la vacunación universal evitará los inevitables repuntes estacionales de Covid.

 

Otras tecnologías -pruebas, rastreo, mandatos de mascarilla, cierre de fronteras, pasaportes de vacunas, cierres y clausuras de escuelas- nunca tuvieron la oportunidad de evitar las oleadas de Covid, a pesar de las muchas falsas promesas en sentido contrario de los expertos y políticos canadienses. Esta incapacidad para detener el Covid no debería haber sorprendido a nadie. Los planes previos a la pandemia no consideraban realista la erradicación en ausencia de una vacuna que impidiera las infecciones de forma eficaz y duradera.

 

El retraso en aceptar esta realidad sobre el Covid fue costoso. La ilusión de que tenemos los medios para detener el Covid debilitó el incentivo de los políticos para invertir en la ampliación de la capacidad hospitalaria y proteger a los más vulnerables, como las personas en residencias de larga duración. Se perdieron vidas por culpa de la arrogancia.

 

Los canadienses tienen motivos para agradecer que los expertos y los políticos del país hayan renunciado finalmente a la fantasía del Covid Cero.

 

Con la fantasía de Cero Covid finalmente desaparecida, ¿cuál es el nuevo principio organizador de las políticas canadienses contra la pandemia? La desafortunada verdad es simple: nada. Actualmente no hay ningún objetivo o estrategia a largo plazo que impulse la respuesta de Canadá a la pandemia.

 

Canadá ha entrado como un sonámbulo en un estado de bioseguridad

En las sociedades democráticas liberales normales, los funcionarios elegidos y los reguladores seleccionan políticas que median entre múltiples objetivos sociales. Las alternativas políticas conllevan costes y beneficios, por lo que cada decisión tomada por los responsables políticos implica compensaciones entre los puntos finales deseables.

 

El estado de bioseguridad al que ha llegado Canadá es notablemente diferente. Las políticas de Covid no son el resultado de un examen cuidadoso, equilibrado y público de los méritos de las políticas.

 

El gobierno y los medios de comunicación exhortan constantemente a la población a centrar su atención y esfuerzo en el control de una sola enfermedad. Las restricciones, los mandatos, las cuarentenas y los cierres se imponen sin tener en cuenta los enormes daños sanitarios y económicos que sufren los individuos y la sociedad. La sanidad pública ha llegado a descuidar enfermedades más mortíferas, como el cáncer y las cardiopatías, para perseguir el objetivo de cero Covid.

 

Las políticas Covid se inventan sobre la marcha y cambian regularmente. Las normas de análisis, cuarentena y aislamiento, por ejemplo, suelen cambiar con poca antelación y con poca justificación. La bota de las políticas Covid está en el cuello de los ciudadanos en todo momento y las autoridades no dejan de moverla.

 

Las políticas Covid también son opacas, a pesar de su carácter omnímodo e invasivo y de las multas y sanciones draconianas que las acompañan. La falta de transparencia es comprensible; las autoridades también saben lo vergonzosas que son muchas de las normas. Sin embargo, las políticas no cuentan con medios prácticos para impugnarlas.

 

La naturaleza ad hoc de las restricciones de Covid también ha hecho que incluso los beneficios de las medidas sigan siendo inciertos hoy, casi dos años después del comienzo de la pandemia. Los políticos y los funcionarios de salud pública justifican sus políticas con datos sobre los casos de Covid, las hospitalizaciones y las muertes, pero descuidan los datos sobre los daños de esas políticas.

 

Otro rasgo definitorio del estado de bioseguridad de Canadá es la discriminación rampante contra las pequeñas empresas, los desenmascarados y los no vacunados.

 

Al principio de la pandemia, el efecto diferencial de los cierres canadienses en las pequeñas y grandes empresas provocó un gran debate. Ahora, el impactante colapso de las pequeñas empresas en Canadá apenas provoca un aviso.

 

Las máscaras son una demostración visible de lo embotados que están nuestros sentidos. Mientras los adultos socializan en reuniones sin máscara, la sanidad pública obliga a los niños pequeños a llevar máscaras todo el día en el interior, en el exterior y durante la práctica de deportes. Los niños se ven obligados a soportar la carga más pesada, con fuertes interrupciones en sus vidas, a pesar de que se enfrentan, con mucho, al menor riesgo de daño del propio Covid.

 

Incluso los supuestos faros de la Ilustración -las universidades- también aplican este apartheid de máscaras. Por ejemplo, en la Universidad de Waterloo, donde enseño, los profesores pueden reunirse sin máscara si están socialmente distanciados, pero los estudiantes que se reúnen con los profesores o asisten a las clases deben llevar máscaras sin importar la distancia entre ellos. Esto ocurría antes de que la universidad volviera a pasar voluntariamente al aprendizaje aislado. Es destacable que el trato de las universidades a los estudiantes durante Covid está suscitando cada vez más críticas.

 

En los restaurantes y eventos, la sanidad pública obliga a los trabajadores a llevar máscaras todo el día mientras sirven a los invitados sin máscara. A los ojos de muchos miembros de la clase dirigente canadiense, los pobres y los incultos son impotentes y sucios.

 

Los pasaportes de vacunación profundizan aún más la discriminación. Canadá excluye ahora a los niños pequeños no vacunados de las actividades deportivas y escolares, a pesar de que muchos otros países desarrollados han dudado en aprobar las vacunas para los niños sanos. Los canadienses están tan acostumbrados a condenar al ostracismo a los no vacunados que apenas lo perciben.

 

El estado de bioseguridad que ha surgido en Canadá no es el resultado de una conspiración o de un plan nefasto. Más bien, el estado de bioseguridad canadiense surgió sin pensar ni debatir en un vacío de objetivos a largo plazo y una cuidadosa planificación. Es el resultado de que los gobiernos -políticos y funcionarios con las mejores intenciones- se precipiten en lugar de basarse en planes de pandemia establecidos desde hace tiempo.

 

Los canadienses pueden estremecerse ante la idea de que su país sea un estado de bioseguridad. Pero el término es más descriptivo que despectivo. Los defensores más acérrimos del curso pandémico de Canadá deberían ser los más ansiosos por llamar a su país un estado de bioseguridad. Han defendido implacablemente que hay que centrarse en el Covid y que hay que “combatir” el virus sin tener en cuenta los enormes costes que las políticas del Covid imponen a los individuos y a la sociedad.

Las políticas contra el Covid que vemos hoy en día en Canadá son el resultado de pretender durante dos años que el Covid puede detenerse, que no existen compensaciones cuando se trata del Covid, y de evitar el debate incluso sobre las compensaciones más obvias y las políticas alternativas contra el Covid. La falta de atención a los costes humanos y económicos de la respuesta canadiense al Covid ha sido atroz.

 

Pero el deterioro de la vida en Canadá, y de la infancia en particular, se ha convertido en algo imposible de ignorar, y cada vez son más las personas que cuestionan la respuesta canadiense a Covid y la falta de un final. Esto es un buen augurio para el futuro. Un debate enérgico sobre las políticas de Covid y los méritos de la aparición de Canadá como estado de bioseguridad ayudará a que el país prospere, independientemente del tiempo que decida seguir por este camino.

 

Reproducido del blog del autor

Mikko Packalen es profesor asociado de economía en la Universidad de Waterloo.

 

  

46º La anarquía en tiempos de pandemia. Por Gustavo Rodríguez

COVID-19: la Anarquía en tiempos de pandemia. Por Gustavo Rodríguez

22 de mayo de 2020

 

(Extracto del libro que se puede descargar completo aquí: https://anarquia.info/wp-content/uploads/2020/12/covid19-gustavo-rodriguez.pdf

                                       Índice del contenido

 

De aquellos polvos, estos lodos

¿Qué sigue después de la pandemia?

La capacidad heurística de la Anarquía

Notas

 

Asistimos a la desaparición del mundo: el mundo tal cual conocemos. Definitivamente, la pandemia causada por el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) ha acelerado su ocaso afianzando una «crisis» multifactorial de «proporciones aterradoras», originada por la abrupta alteración en la continuidad del flujo de mercancías –incluso de insumos y materias primas– y, la consecuente parálisis de los «momentos» –Marx dixit– de la producción; lo que ha desatado una tormenta perfecta en el seno de la economía global con efectos inmediatos en la dinámica de expansión y acumulación de capital. Ante este secreto a voces, se potencia un ambiente de pánico global que ha venido incrementándose gracias al cotidiano achicamiento del mundo, de la mano de la velocidad y, la complejidad e intensidad de la interconexión planetaria.

 

 

En este contexto, la pandemia informativa (mucho más viral que el SARS-CoV-2), que siempre fluctúa entre la desinformación y la inducción del miedo colectivo, también ha hecho lo suyo, provocando que la servidumbre voluntaria –regida por el pánico y la incertidumbre– se apreste a asumir el papel para el que ha sido domesticada durante siglos. Evidentemente, el gran «empujón» de las últimas tres décadas de postindustrialismo, con la imposición y socialización de las nuevas tecnologías (¡más de 4 mil millones de personas conectadas!), ha sido determinante en el afianzamiento del ciberleviatán con una multitud de súbditos mucho más sumisos que los Minions. O sea, esta caterva de «ciudadanos conscientes» que padecemos –idólatras de la felicidad y la esperanza, hijos prodigios de la positividad y el rendimiento–, capaces de autoimponerse una sentencia de prisión domiciliaria indefinida en nombre del «común», sacrificando –por «razones de seguridad»– la poca autonomía individual en que yacían. Sin embargo, sin minimizar la velocidad de trasmisión y la morbi-mortalidad del nuevo coronavirus y, más allá de la creciente paranoia y sus teorías de complot (presentes hasta en nuestros círculos), considero que muchas de estas conclusiones sobre la pretendida «parálisis capitalista» en realidad están siendo inducidas con la premeditada intención de vendernos la moto voladora. Basta con echarle un ojo al incremento descomunal de las ventas en Amazon o; la promoción del iPhone 12 (¡con conectividad 5G y listo para septiembre!) y la puesta en venta del iPhone SE en plena pandemia, para corroborar que la cadena de producción nunca se detuvo. De igual forma, es notorio que la caída de los precios del petróleo fue consecuencia del desplome en la demanda mientras la industria petrolera continuó trabajando sin descanso en todas partes del mundo2. Ya ni cuestionarnos quién lanzó los dados de Jumanji: en días recientes han proliferado en «redes sociales» los videos virales de avistamientos de especies extintas (desde hace 240 años) y se ha documentado el regreso de la fauna salvaje a sus hábitats ancestrales ahora invadidos de asfalto y hormigón, constatando el mayor descenso en la historia de las emisiones del principal gas de efecto invernadero –dióxido de carbono (CO2)–, con una disminución de 2000 millones de toneladas, conforme a las predicciones más conservadoras. Lo incongruente en este relato es que según el Observatorio de Mauna Loa en Hawai, el pasado 3 de mayo (2020) se alcanzó la concentración más alta de CO2 en la historia (¡en medio de la cacareada «parálisis capitalista»!) e igualmente, se registra de manera cotidiana la extinción de innumerables especies.

 

La distorsión y manipulación deliberada de emociones y pensamientos con el propósito de influir en las opiniones y actitudes sociales es un método tradicionalmente utilizado por la dominación para imponer periódicos «cambios de realidad» mediante tecnologías de domesticación que facilitan la introducción de nuevas leyes y políticas públicas para gestionar la vida humana. O, para decirlo con Foucault, generar un nuevo paradigma biopolítico. De tal modo, se instruyen nuevas limitaciones y nuevas prohibiciones en nombre del «bien común», la «soberanía» y la «seguridad» en aras de un mayor (y mejor) control social. Tal como se impuso el fascismo posmoderno en todo Occidente después del 11 de septiembre de 2001 a través del «autocontrol» y la aceptación de restricciones como solución política a la «amenaza terrorista», resultante de un cúmulo de inferencias inducidas.

 

La dinámica del «proceso de simulación», desarrollada por investigadores transdisciplinarios (sociólogos, psicólogos, psiquiatras, neurólogos y genetistas) a partir de la Teoría de la Mente (ToM, del inglés Theory of Mind)3, enunciada por los primatólogos David Premack y Guy Woodruff a finales de la década de los 70, engarza a la perfección con estos objetivos. Según Heal4, todo el ejercicio de la simulación parte, en mayor o menor grado, de premisas de similaridad y paridad entre los organismos que se simulan mutuamente. El elemento emocional, sumado al nivel de automatismo y a la integración de las constantes del grupo social, «hacen del simulacionismo una alternativa más plausible que cualquier otra aproximación teoricista, en tanto que es más económica y directa5». Para los simulacionistas tomar en cuenta las constantes del grupo social son imprescindibles para advertir con certeza los estados mentales de las personas en situaciones diversas, reconociendo los elementos integrados en la simulación como variables en función de un contexto.

 

¿Nos estarán mostrando el preview de la próxima película de Ridley Scott, con libreto original de Jeremy Rifkin y Klaus Schwab? La narrativa y toda la estrategia comunicativa alrededor del relato en torno a la pandemia, nos indica que sí: el próximo estreno cinematográfico post pandemia bien podría titularse «Universo inteligente», narrando las bondades de la «nueva normalidad» que ya nos están recetando y, el arribo (a escala global) del capitalismo hipertecnológico, marcado por la convergencia de tecnologías digitales (software, sensores, tecnologías de la información y comunicación); biológicas (neurotecnologías, nanotecnología e ingenería genética) y; físicas (radioastronomía, criptografía cuántica y entrelazamiento cuántico); con la consecuente proliferación de «hogares inteligentes», «autos inteligentes», «fábricas inteligentes», «escuelas inteligentes», «infraestructuras inteligentes», «cárceles inteligentes», «ciudades inteligentes» y, un largo etcétera de «dominación inteligente»6 de la mano de los sistemas ciberfísicos totalmente operados por inteligencia artificial. Sin duda, concurrimos a una nueva forma de biopolítica o, «necropolítica», en palabras del post marxista Achille Mbembe, argumentando las formas contemporáneas de «sumisión de la vida al poder de la muerte (política de la muerte)»7.

 

De aquellos polvos, estos lodos

 

El planeta Tierra está en crisis. Se trata de una profunda crisis que amenaza la producción y reproducción de la vida. Es decir, la inminente extinción de todas las especies (incluida la humana) y la destrucción definitiva de los hábitats: el colapso de la biodiversidad. La «sexta extinsión», como le llaman algunos ambientalistas vaticinando el apocalipsis en un máximo de seis a ocho décadas, con base en las recomendaciones realizadas desde comienzos de siglo sobre las probabilidades de sostenibilidad de la existencia humana en el planeta en relación con la acelerada mutabilidad de la biodiversidad, el clima, los ciclos del nitrógeno y los suelos. La helada cósmica o el calentamiento global son los posibles escenarios apocalípticos de la próxima extinción de la vida en el planeta.

 

La incesante devastación de los entornos naturales promovida por el implacable avance de la industria agropecuaria, la galopante urbanización, la hiperproducción industrial, la hiperexplotación del subsuelo (extractivismo) y, el brutal ascenso del turismo –incluido el cínicamente denominado «turismo ecológico»– con un crecimiento exponencial del número de viajeros, ha provocado daños irreversibles al planeta: la destrucción de la capa de ozono, la contaminación del aire con partículas finas, el envenenamiento de ríos y lagos, la contaminación por radiación electromagnética, la acidificación de los océanos, la contaminación química de suelos y subsuelos, etc. Todas estas atrocidades son el resultado de la «civilización» –de la «Historia de la Humanidad» con su teoría del progreso y la lógica de la domesticación–, eregida a partir de la aparición de la agricultura y la imposición del trabajo, estableciendo las bases de la cultura simbólica y, la división social y sexual del trabajo, con sus exigencias de acumulación y dominación, allanando el camino para la destrucción de la naturaleza salvaje, el surgimiento de la organización social y, el establecimiento del Poder y la religión. El desarrollo de la agricultura y la ganadería consolidó el mundo de explotación, dominación y alienación al que estamos sometidos, impulsando el desenfrenado crecimiento demográfico y la urbanización. El hacinamiento de la población en ciudades y su promiscuidad forzada, multiplicó de manera geométrica la diseminación de las enfermedades infecciosas en la era del progreso.

 

Es innegable la evidente relación de brotes infecciosos con la transformación y destrucción del hábitat natural de incontables especies, como consecuencia de la urbanización, la industrialización agropecuaria y la contaminación industrial. La suma de estas monstruosidades ha traído consigo un incremento continuo en los riesgos epidémicos a consecuencia de persistentes zoonosis (al saltar el virus la barrera de especies), desencadenando la activación de nuevos agentes patógenos y/o la reemergencia de enfermedades, por lo general desatendidas u olvidadas. En las últimas décadas han surgido casi medio centenar de enfermedades infecciosas de diversa etiología con enorme impacto en la salud tanto en animales no humanos como en humanos, causando un cambio drástico en los patrones de morbi-mortalidad global. Sin embargo, es evidente el efecto de la globalización en la rápida expansión de los contagios a todos los confines del planeta.

 

Aunque hay quienes le niegan la categoría de «seres vivos», ya que necesitan infectar a otro organismo (huésped) para desarrollarse, los virus son los organismos biológicos más abundantes en la Tierra y, habitan el planeta muchísimo antes que cualquier especie; muy probablemente, desde la aparición de las primeras células, siendo dependientes de la vida celular desde hace millones de años. La presencia de ciertos virus en determinadas regiones geográficas con características específicas, está asociada a la aparición de enfermedades endémicas (habituales) que afectan de forma permanente o en determinados períodos a un número importante de la población asentada en esa zona, a veces –aunque no siempre– con respuesta inmune en los diferentes grupos etarios (particularmente las personas adultas).

 

El término «endemia» enuncia la frecuencia de una enfermedad transmisible cuya magnitud sirve de referencia para identificar un aumento inesperado de casos en el transcurso de un período de tiempo; mientras que «epidemia» es la expresión que define un escenario en el que la ocurrencia en el número de nuevos casos de la enfermedad excede la frecuencia esperada para esa región geográfica específica. De tal suerte, las epidemias nos han acompañado a lo largo de la historia, agarrándonos casi siempre por sorpresa, sin la inmunidad requerida. Empero, las «pandemias» –es decir, la extensión urbi et orbi de una epidemia y el incremento acelerado del contagio– para concretarse exigen la intervención de otras variables. La propagación simultánea de una enfermedad infecciosa en todos los rincones del planeta, requiere la velocidad en los medios de transporte y, una considerable densidad poblacional, lo que hace a las pandemias la consecuencia directa de la catastrófica «evolución humana».

 

La primera pandemia documentada se inscribe en los albores de la globalización precapitalista: la red de rutas comerciales organizada a partir de la mercantilización de la seda china y auspiciada por la «pax tartarica». Conocida como la peste negra o muerte negra, la pandemia devastó Eurasia en el siglo XIV –arrasando con un tercio de la población europea. Iniciando en Asia, rápidamente se trasladó a Sicilia introducida por los marineros y de ahí a Florencia para extenderse a todo el continente. Como siempre sucede en estos casos, de inmediato se desató la busqueda de «culpables» y, se redireccionó la agitación social provocada por la gravedad de la epidemia, señalándo a los judíos de ser los causantes de la peste, lo que motivó incontables pogromos y la masacre de comunidades enteras8.

 

La segunda gran pandemia de la historia quedó incluida en la lista de infamias de la invasión europea y la colonización del llamado «Nuevo Mundo». En 1528 la viruela llegaba a la isla de La Española (Haití/República Dominicana) procedente de España, atacando de forma tan virulenta a la población nativa que solo logró sobrevivir un millar de personas. De allí la pandemia viajó a Tenochtitlán. Un barco que transportaba caballos y 900 soldados españoles, desembarcó en Veracruz, en posesión de la primer arma biológica de la que se tenga conocimiento: mucho más letal que los arcabuces y la caballería hispana. Sin embargo, el término «pandemia» se comenzó a utilizar en la década de 1850 con la segunda ola mundial de cólera9. Los primeros contagios de esta pandemia se originaron en la India, donde se sucitó un brote fulminante con gran letalidad y, gracias a la velocidad de los buques de vapor y la emergente red ferroviaria, la epidemia de cólera se trasladó a Asia y Europa y, de ahí a América, cobrando a su paso 10 millones de vidas.

 

La Primera Guerra Mundial le daría contexto a la primera gran pandemia del siglo XX, asolando al mundo con la «gripe española», originada por un brote del virus Influenza A del subtipo A1N1 en los cuarteles del ejército norteamericano en el estado de Kansas. Pronto se propagaría entre los soldados aglutinados en las trincheras europeas, matando a más de 40 millones de personas en todo el mundo entre 1918 y 1920. En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, con el apogeo de los «avances» científico-técnicos al servicio de la carrera armamentista, los nazis provocaron brotes de malaria (paludismo) con mosquitos infectados en el Entomologisches Institut der Waffen-SS und Polizei; sus aliados japoneses ensayaron con antrax y nuevas cepas de peste bubónica y; los rusos, manipularon la bacteria Francisella tularensis (común en roedores salvajes) para utilizar la tularemia como arma biológica contra los alemanes durante el invierno. La segunda pandemia del siglo pasado tuvo lugar en plena Guerra Fría y fue conocida como «gripe asiática», causada por el virus de Influenza A del subtipo H2N2. Se originó en China a comienzos del año 1957, producto de la mutación de un virus habitual en aves silvestres utilizando como huésped biológico a cerdos de corral y de ahí se transmitió a humanos. La pandemia alcanzó su propagación mundial en menos de diez meses, contabilizando un millón cien mil muertes.

 

La pandemia de Influenza de 1968, también conocida como «gripe de Hong Kong», apareció a mediados de julio de ese año en la ciudad cantonesa, territorio bajo dominio británico en ese entonces. Fue ocasionada por el virus de la influenza A (H3N2) que consistía de dos genes de un virus de influenza aviar tipo A, que incluía una nueva hemaglutinina H3, pero que además contenía la neuraminidasa N2 del virus H2N2 que causó la pandemia de 1957. Para el mes de septiembre habría alcanzado a Estados Unidos, provocando la muerte de 100 mil personas, la mayoría entre 60 y 65 años de edad. A su paso por Francia, según los testimonios de época, los cadáveres se amontonaban en los hospitales y en las morgues sin distinción de edad, sumando 31 mil defunciones durante el pico de epidemia en diciembre de 1969. Un millón de muertes a nivel internacional sería el saldo del virus H3N2 de 1968 a 1969, en medio de las tensiones internacionales de la «guerra fría», la segunda guerra de Indochina (Vietnam, Laos y Camboya), la crisis humanitaria emanada del conflicto de Biafra y, la crisis civilizatoria que desencadenara en la llamada «primavera libertaria» sesentaiochera. La influenza H3N2 continúa deambulando a nivel mundial como un virus de la influenza A estacional, provocando enfermedades respiratorias graves en personas mayores 65 años y cobrando vidas en este grupo etario.

 

En 1976 en un hospital rural cerca del río Ébola, en Yambuku, República Democrática del Congo, se registró una extaña enfermedad viral que causaba fiebre, dolores musculares, vómitos y diarrea e, inmediatamente presentaba complicaciones hemorrágicas provocando la muerte. Simultáneamente, se originó un brote epidémico similar en Nzara, hoy Sudán del Sur. La patología fue bautizada como enfermedad del virus de Ébola (EVE) y, el agente patógeno sería un virus de la familia de los Filovirus (Filoviridae) semejante al «descubierto» en 1967 en la ciudad de Marburgo en Alemania, que provocaba idénticos padecimientos con un desenlace altamente mortífero. En esa ocasión fue bautizado como «virus marburgo» al haberse originado la epidemia en un laboratorio de investigación de esa ciudad alemana, contagiando a 31 investigadores, de los cuales siete perderían la vida. Poco después trascendió que este primer brote de lo que (casi una década) después se convirtiría en el azote de África, fue suscitado por una zoonosis, resultante de la vivisección practicada a simios verdes importados de Uganda. El destino de estos primates cautivos fueron tres laboratorios europeos, dos radicados en Alemania (Marburgo y Frankfurt) y, un tercero ubicado en Belgrado, capital de la antigua Yugoslvia, donde también se presentó el contagio y la muerte de varios investigadores pero el hermetismo tras la cortina de hierro –impuesta a los países satélites de la orbita soviética– impidió que la información trascendiera. Desde la aparición del virus de Ébola en 1976, se han registrado 44 brotes en países del continente africano, siendo el de mayor letalidad el acontecido entre 2014 y 2016 que dejó un saldo de más de 26 mil personas contagiadas y 11,300 muertes. En el año 2018 fue declarada la enfermedad del virus de Ébola como «emergencia internacional de salud pública». El nuevo brote que iniciara ese año se localizó en la República Democrática del Congo, contagiando a más de tres mil personas y provocando la muerte a más de dos mil. En la actualidad continúa presente en la provincia de NordKivu.

 

En 1981 fueron identificadas algunas manifestaciones del Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), registrándose los cinco primeros casos de una patología desconocida hasta ese momento. El incremento acelerado de casos similares fue determinante para la investigación de la causa del padecimiento que había sido denominado despectivamente como GRID (Gay-related immune deficiency/ Inmunodeficiencia relacionada a los homosexuales), «cáncer lila» y/o «carcinoma rosa». Poco después se «descubriría»10 que el agente etiológico del SIDA es el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), ubicando su origen zoonótico en África ecuatorial11. En muy poco tiempo la pandemia de VIH/SIDA se propagaría alrededor del mundo causando la muerte a más de 32 millones de personas –incluidos varios compañeros y compañeras– en el planeta12.

 

En 1986, se reportó en el Reino Unido una enfermedad fatal desconocida que causó la epidemia de Encefalitis espongiforme bovina (EEB), comúnmente conocida como el mal de «la vaca loca»; el agente etiológico no era un virus sino una proteína anormal en el tejido nervioso bovino denominada prion que adquirió capacidad patógena, provocando la degeneración esponjosa del cerebro y los subsecuentes síntomas neurológicos graves sin producir repuesta inmune. La causa de la enfermedad fue la alimentación industrializada que se emplea en la explotación pecuaria elaborada con desechos de bovinos u ovinos procesados. La epidemia se trasladó rápidamente a otros países de Europa, Asia, Oriente Medio y América. El consumo de carne y/o derivados de bovino contaminados por tejido nervioso infectado; el uso de «productos sanitarios»13 y; la exposición por manipulación de tejidos nerviosos o linfáticos en los centros de matanza industrial de animales o, en laboratorios cosmetológicos, provoca una variante que afecta a humanos conocida como enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vCJD)14.

 

En 1997, varios virus de Influenza se activaron. El subtipo H5N1 de Influenza aviaria –altamente patógena en humanos–, hizo su aparición en Hong Kong en las mega granjas de la cruel industria avícola, cobrando la vida de millones de aves hacinadas en jaulas de batería. El virus al cruzar la barrera de especies infectó a varias personas, ocasionando 6 muertes humanas. En 2003, se originó un segundo brote de la epidemia de H5N1 HPAI en el sudeste asiático que rápidamente se diseminó por 15 países de Asia, África, el Pacífico, Europa y el Cercano Oriente, reportando casi un millar de casos de infección en seres humanos, principalmente en Egipto, Indonesia y Vietnam. El 60% de los casos fallecieron, detallándose la mortalidad más elevada en niños y jóvenes de 10 a 19 años. En la primavera del 2009 haría su aparición un nuevo virus de la familia H1N1, el (H1N1) pdm09, inicialmente bautizado como «influenza porcina». Sería detectado por primera vez en San Diego, Estados Unidos y, de ahí se propagaría por todo el país, contagiando a los vecinos México y Canadá. De rápida y fácil transmisión persona a persona, la pandemia de H1N1 entre 2009 y 2010 se diagnosticó en 120 países. En marzo de 2013 se tuvo conocimiento del brote de una infección respiratoria aguda en la ciudad de Shanghái, China. Una nueva variante del virus de influenza aviar H7N9 sería el agente responsable. Para el mes de mayo ya se contabilizaban 31 fallecimientos de las 129 personas infectadas con la nueva enfermedad. El virus poco después fue notificado en Taiwán y Fujian.

En noviembre de 2002 en la ciudad de Foshan15, provincia de Guangzhou (Cantón), China, se diagnosticaría el Síndrome respiratorio agudo severo provocado por Coronavirus (SARS-CoV-1), extendiéndose a una treintena de países e infectando un total de 8 mil 422 personas entre las que perderían la vida 916. Los reservorios señalados como «responsables» de la zoonosis fueron murciélagos, tejones, civetas y gatos domésticos. En el mes de mayo de 2013 se informó la aparición de un nuevo agente patógeno en Arabia Saudita que enfermó a 24 personas de las cuales murieron 16, arrojando una letalidad de 59%. El agente etiológico fue otro virus de la misma familia de Coronavirus y el padecimiento sería diagnosticado como Síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). Se ubicó como el reservorio del virus a los murciélagos frugívoros del área cuyo hábitat natural ha sido drásticamente afectado por el aumento de la industria agrícola en la zona dedicada al cultivo intensivo de dátiles. En diciembre pasado, en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, China, nuevamente se reportaron personas enfermas con neumonía atípica similar a la identificada en Foshan en 2002. Los individuos afectados tenían vinculación con trabajadores del Mercado Mayorista de Mariscos del Sur de China. En esta ocasión la enfermedad fue ocasionada por el virus Coronavirus 2 (SARS-CoV-2, popularizada como Covid-19) y, en sólo tres meses se transformaría en pandemia con casos registrados en todos los confines de la Tierra.

 

Tras este tedioso recuento de las pandemias y sus consiguientes estragos, podría concluirse –sin que quepan dos opiniones al respecto– que siempre han formado parte de nuestra historia. No se presentan como excepcionales «cisnes negros» que irrumpen esporádicamente provocando inesperadas emergencias como sostienen gobiernos y medios de desinformación masiva. Ese enfoque positivista se fundamenta en la idea decimonónica de «progreso» y «dominación de la Naturaleza», que atesoró gran fuerza a lo largo del pasado siglo, contando con una enorme acogida en los medios anarquistas de la época16. Sustentada en la fe en «los avances científico-técnicos», la medicina preventiva (con vacunas y terapias farmacodependientes) y, la ideología del bienestar; esta visión antropocéntrica ha situado la vida humana por encima del mundo natural, alimentado la utopía de un ecosistema controlado e independiente de la biosfera. Una existencia aislada que impide «vivir» la Vida y elude la plena responsabilidad del animal humano en la propagación progresiva del desierto. Una catástrofe inminente que se explica, en una circularidad perfecta, con la «evolución» de la Humanidad y el desarrollo de las estrategias de «supervivencia» humana que han pulverizado al planeta de la mano de la esperanza futurista.

De aquellos polvos, estos lodos

¿Qué sigue después de la pandemia?

La capacidad heurística de la Anarquía

Gustavo Rodríguez, Planera Tierra, 22 de mayo de 2020

NOTE

 

  

54º Monstruosidad jurídica [iii] Giorgio Agamben[iv]

Desgrabado y traducido por Rossoinero desde

https://www.youtube.com/watch?v=T2Pei9gMxCQ

 

Me centraré sólo en dos puntos, que me gustaría llamar la atención de los parlamentarios que deberán votar sobre la conversión en ley del decreto.

 

El primero es la evidente —recalco la palabra “evidente”— contradictoriedad del decreto en cuestión. Ustedes saben que el gobierno, con un decreto-ley especial —el número 44 de 2021, llamado “escudo penal” y ahora convertido en ley—, se ha eximido de cualquier responsabilidad por los daños causados por la vacuna. La gravedad que puedan tener estos daños resulta del hecho de que el artículo 3 del decreto en cuestión menciona explícitamente los artículos 589 y 590 del Código Penal, que se refieren al homicidio culposo y a las lesiones culposas. Como notaron distinguidos juristas, esto significa que el Estado no se siente capaz de asumir la responsabilidad de una vacuna que no ha terminado su fase de experimentanción y, sin embargo, al mismo tiempo, intenta obligar a los ciudadanos a vacunarse por cualquier medio, excluyéndolos de la vida social y ahora —con el nuevo decreto que están llamados a votar— incluso privándolos de la posibilidad de trabajar. ¿Es posible imaginar una situación jurídica y moralmente más anormal? ¿Cómo puede el Estado acusar de irresponsabilidad a quienes deciden no vacunarse cuando es el mismo Estado el que primero declina formalmente toda responsabilidad por las posibles consecuencias graves —recuerden los artículos 589 y 590 (muerte y lesiones)— de la vacuna? Me gustaría que los parlamentarios reflexionaran sobre esta contradicción, que en mi opinión representa una verdadera monstruosidad jurídica.

 

El segundo punto sobre el que me gustaría llamar vuestra atención no tiene que ver con el problema médico de la vacuna sino con el problema político del green pass, que no debe confundirse con el primero. Hemos tenido muchas vacunas sin que esto nos obligara a mostrar un certificado por cada movimiento que hacemos. Científicos y médicos han dicho que el green pass no tiene ningún significado médico en sí mismo sino que sirve para obligar a la gente a vacunarse. Sin embargo, yo creo que se puede y se debe decir lo contrario, es decir: que la vacuna es un medio para obligar a la gente a tener un green pass, es decir: un dispositivo que permite controlar y rastrear sus movimientos hasta un punto sin precedentes.

 

Los politólogos saben desde hace tiempo que nuestras sociedades pasaron del modelo que en algún momento se denominó sociedades de disciplina al de sociedades de control, sociedades fundadas sobre el control digital virtualmente ilimitado de los comportamientos individuales que se convierten así cuantificables en un algoritmo. Nos estamos acostumbrando ahora a este tipo de control, pero pregunto: ¿hasta qué punto estamos dispuestos a aceptar que este control se amplíe? ¿Es posible que ciudadanos de una sociedad que se pretende democrática se encuentren en una situación peor que la de ciudadanos de la Unión Soviética bajo Stalin? Quizá sepan que los ciudadanos soviéticos estaban obligados a mostrar una propiska, un pasaporte para viajar de un lugar a otro [dentro de la URSS]. Pero nosotros estamos obligados a mostrar un green pass incluso para ir a un restaurante, incluso para ir a un museo, incluso para ir al cine, y ahora —más grave aún con el decreto que se trata de convertir en ley— incluso cada vez que se va a trabajar.

 

Por otra parte, ¿cómo es posible aceptar que por primera vez en la historia de Italia, después de las leyes fascistas de 1938 sobre los no-arios, se creen ciudadanos de segunda clase sometidos a restricciones que, desde el punto de vista estrictamente jurídico —obviamente ambos fenómenos no tienen nada que ver, sólo hablo de una analogía jurídica—, son idénticas a las que sufrían los no-arios? [Restricciones] que concernían sobre todo a la posibilidad de trabajar, porque los no-arios podían circular, podían ir a los restaurantes.

 

Todo hace pensar que los decretos-leyes que se suceden, como si emanaran de una sola persona, deben encuadrarse en un proceso de transformación de las instituciones y de los paradigmas de gobierno de la sociedad en la que nos encontramos. Transformación que es tanto más insidiosa cuanto que, como en el caso del fascismo, se produce sin que haya un cambio en el texto de la Constitución; al contrario, se produce subrepticiamente. El modelo que queda así erosionado y cancelado es el de las democracias parlamentarias con sus derechos y garantías constitucionales, y en su lugar se sustituye por un paradigma de gobierno en el que, en nombre de la bioseguridad y del control, las libertades individuales están destinadas a sufrir crecientes limitaciones.

 

La concentración exclusiva de la atención en los contagios y la salud me parece que impide, de hecho, percibir el significado de esta gran transformación que se está produciendo en la esfera política, darse cuenta de que —como los propios gobiernos no se cansan de recordarnos— la seguridad y la emergencia no son fenómenos transitorios sino que constituyen la nueva forma de gubernamentalidad. Creo que en esta perspectiva es más urgente que nunca que los parlamentarios consideren con extrema atención la transformación política en curso, que no se centren únicamente en la salud. Se trata de una transformación política en curso que a la larga está destinada a vaciar al Parlamento de sus poderes reduciéndolo, como está ocurriendo actualmente, a la simple aprobación, en nombre de la bioseguridad, de decretos que emanan de organizaciones y personas que tienen muy poco que ver con el Parlamento.

Gracias.

 

 

‎¿Será el “pasaporte covid” la finalidad y no una consecuencia?‎

por Giorgio Agamben   12 DE OCTUBRE DE 2021

https://www.voltairenet.org/article214379.html

Globalización de la salud

https://www.voltairenet.org/mot120894.html?lang=es

 

 

 

 

60º Rebelión por la supervivencia coronavirus ¿pandemia de la muerte? Por Mario Agreda (Ikitomizi-araña amarilla) Una visión indígena de la pandemia                19/4/2020

“Materialismos Dialécticos, manifiesto de Marx, Engels de 1848, ya están fuera de época. Leerlos es perder el tiempo. Describen lo que ya no existe. Oligarcas, latifundistas, terratenientes, grandes mineros, capitalistas, burgueses etc, ya no existen o van dejando rápidamente de existir. Han sido reemplazados por las transnacionales. Estas, explotan, masacran, eliminan a los pueblos.”

 

 

https://www.aipinmedia.com/2020/04/19/rebelion-por-la-supervivencia-coronavirus-pandemia-de-la-muerte/

 

 

 

61º Manifestamos  DebatSocial

https://peldebatsocial.wordpress.com/2022/01/10/manifestamos/

 

10 de enero de 2022

Poca gente se lo esperaba, pero el invierno de 2020 empezó lo que puede ser el fenómeno social y político más importante del siglo XXI. A raíz de la expansión global de la COVID-19 y de sus impactos iniciales, en muchos países empezaron a aplicarse un conjunto de medidas que alteraron drásticamente la vida, la autonomía y los derechos fundamentales de buena parte de la población del planeta.

 

Más allá de la necesidad de contener la expansión global del virus y de paliar los efectos sobre la salud de las personas, a principios del 2020 empezó un proceso en que la política del miedo se ha convertido en eje central de unas medidas que, bajo argumento sanitario, se han encaminado cada vez más hacia el control de la población.

 

Ante estas políticas de choque, las izquierdas han optado por colaborar, en no ofrecer resistencia alguna. ¿El motivo? Lo desconocemos. ¿Puede ser por la polarización que ha hecho que se sitúen como antagonistas de los discursos de la extrema derecha que confrontan todas estas medidas? ¿Por las raíces racionalistas y modernas de las izquierdas, que las hacen confiar sin crítica en una ciencia neutra, objetiva y verdadera? ¿Por el rechazo a aquello que se ha denominado “negacionismo” frente a una enfermedad que ha causado muertos alrededor del mundo?

 

Los discursos de las izquierdas se han centrado en la crítica a la desigualdad de las políticas sanitarias: la absurdidad de pretender atacar un virus global multiplicando las dosis vacunales en los países enriquecidos, mientras que a otras zonas no llegan las vacunas; el sinsentido de comprar y potencia precisamente aquellas vacunas que son más caras; la crítica al desvío de fondos sanitarios hacia la sanidad concertada o privada mientras se desnuda la atención primaria de recursos y todo el sistema sanitario público; el cuestionamiento al abandono inicial de las residencias; la reducción de derechos laborales en el contexto del teletrabajo, la vinculación del virus con el expolio de los recursos naturales del planeta, etc.

 

Ahora bien: pocas voces se han alzado para cuestionar la seguridad de las vacunas, la vacunación obligatoria o la vacunación infantil, el pasaporte sanitario, las mascarillas en la infancia, la segregación entre alumnado vacunado y no vacunado o, aunque nos queda un poco lejos, la necesidad del confinamiento indiscriminado (pueblos pequeños, masías y ciudades, niñez o gente mayor, mujeres en situación de violencia, gente realquilada en infraviviendas o en mansiones).

Los primeros días del confinamiento algunas voces ya empezaron a alertar de los efectos que esta medida, junto con el uso permanente de las mascarillas, las restricciones en las relaciones humanas y el distanciamiento social podían tener. Hoy sabemos que los suicidios se han incrementado un 27% entre la juventud y un 195% entre las mujeres jóvenes (!), las depresiones y ansiedades un 28%, que la violencia en la niñez o en las mujeres se extremaron, que la crispación y la polarización social ha crecido, que la infancia en sus primeros años de edad tiene más dificultades para aprender a hablar, que la soledad y el aislamiento han repercutido con dureza especialmente entre la gente mayor, que las asociaciones (una gran herramienta de cohesión social) han visto ralentizada o parada su actividad. Los ejemplos podrían continuar: la situación es grave.

 

Después de los confinamientos, el estado de alarma y las restricciones sociales, llegó la vacunación masiva en paralelo al estigma y señalamiento de las personas no vacunadas, más intenso a medida que se iban ampliando los grupos de edad vacunada.

 

Una dosis, dos dosis, tres dosis y un pasaporte sanitario después, estamos viviendo nuevas olas del virus que hacen que consideremos necesario cuestionar la eficacia de las medidas sanitarias adoptadas hasta el momento. El virus muta continuamente, se extiende en este mundo globalizado y se transmite tanto entre personas vacunadas como en no vacunadas, aunque parecen mejorar los indicadores en el número de ingresos en hospitales y los tratamientos en las personas enfermas por Covid-19.

 

Hace falta tener presentes dos factores muy relevantes. Primero, que inicialmente y ante el desconocimiento de esta nueva enfermedad, se trató indiscriminadamente como respiratoria. Hoy se conoce mucho mejor cómo tratar la Covid una vez que enfermamos: esta es una de las explicaciones con la menor saturación de las UCI y los hospitales, más allá de las vacunas.

 

En segundo lugar, en apostar de forma prácticamente única por las vacunas como forma de atacar el virus, se está sobrecargando un sistema sanitario con carencias de recursos frente a la enfermedad y las situaciones graves que terminan en ingreso hospitalario. Hay que tener muy presente la importancia del tratamiento precoz frente a la enfermedad.

 

Mientras tanto se debilitan los lazos comunitarios, se fomenta el control entre las personas (lo que se llegó a llamar policía de balcón, o el papel forzado de trabajadores de bares y restaurantes como agentes de control vacunal), se segrega la población en función de su estado vacunal, se fuerza la vacunación del personal en las empresas y se limita el acceso al alumnado no vacunado a actividades educativas.

 

Hay que tener en cuenta que las vacunas existentes (recordamos que fueron aprobadas de emergencia) no hacen de barrera al virus, y por tanto, no protegen a la comunidad. Lo que suponen es una menor posibilidad estadística de ingreso hospitalario grave y muerte, y solo durante los meses posteriores a la vacunación. Además, son vacunas nuevas con una gran cantidad de efectos secundarios, no todos conocidos todavía y, por tanto, aquí el consentimiento informado de cada persona vacunada es clave. Hace falta hacer una enmienda especial a la vacunación infantil, muy controvertida por ser experimental y porque se desconocen los efectos a largo plazo sobre su inmunidad.

 

Si hay consenso en torno al hecho de que las vacunas no suponen una protección comunitaria con suficiente eficacia, ¿cuál es el sentido de las medidas segregadoras? El pasaporte covid es una de estas expresiones, muy grave, pero no solo la única. Vivimos en cambio la imposición de un estado de shock, la sujeción de nuestras vidas a través del miedo que inmobiliza, crispa y divide.

 

Los medios de comunicación de masas, controlados por los grandes fondos de inversión que a su vez poseen también las grandes farmacéuticas, amplifican un discurso unívoco, sujeto a los intereses de estas grandes empresas y fomentan incluso el escarnio público de cualquier opinión disidente. Minutos y minutos diarios en todos los informativos y revistas, llenos de datos en números absolutos (muertes, hospitalizaciones, positivos) y de entrevistas a gente “de ciencia” y “expertos” varios. Todas dirigidas a reforzar las decisiones políticas (el mes de noviembre de 2020, un 40% de la población del estado español opinaba que no se vacunaría con la primera inmunización posible). Las opiniones críticas aparecen poco, si no son directamente silenciadas.

 

Política del miedo, estado de shock: beneficio para unos pocos, control y precariedad vital para la mayoría.

 

Pero hay otras voces. Están, a pesar de que no se oigan. Desde las ciencias, también desde las izquierdas. La Intempestiva, los posicionamientos de la CGT Ensenyament de Ponent o manifiesto “Por una salida razonable a la crisis de la Covid” que han recogido miles de firmas en poco tiempo, son algunos ejemplos.

 

La Plataforma por el Debate Social. Derechos, salud y soberanías, nace para hacer visible todas estas disidencias que cuestionan la gestión sanitaria de esta crisis desde una perspectiva anticapitalista, del bien común y de radicalidad democrática.

 

Para reivindicar que la salud tiene que ver también con la calidad de vida y la autonomía sobre el propio cuerpo, con la responsabilidad en los cuidados de la comunidad, con la red, con equidad.

 

Nace para decir alto y fuerte que las izquierdas podamos volver a ser críticas, antiautoritarias, disidentes. Que hay espacios donde debatir y respetar las opciones de cada uno mientas nos cuidamos y promovemos la salud.

 

Que no queremos ser policías de nuestra vecina, de nuestro alumnado. Que no podemos caer en la trampa del silencio, la censura o el miedo.

 

Que hace falta hacer frente a la ultraderecha y su falso discurso de la verdad y la libertad. Que hace falta ocupar un espacio que, ahora mismo, está vacío, censurado o señalado.

PROPUESTAS

Y por todo ello, firmamos este manifiesto y sus propuestas, con el compromiso de continuar tranajando por una sanidad pública y universal, de calidad, cálida y cuidando la salud comunitaria.

Adhesiones aquí https://peldebatsocial.wordpress.com/2022/01/10/manifestamos/

 

 

 

63º La izquierda y la derecha han perdido todo su sentido Por David Soto Alcalde

18 de enero de 2022

“Quiero cabrear a los no vacunados”, dijo el presidente francés Emmanuel Macron. Y lo dijo como si fuera uno de esos aristócratas depravados que pueblan las novelas de Sade, en tono jocoso, regodeándose en la vulnerabilidad de su próxima víctima, deshumanizándola para justificar la agresión del Estado. En su mundo, los no vacunados ni siquiera tienen el rango de adversario, sino que son presentados como miembros de una especie inferior que pueden y deben ser degradados a su gusto.

 

Podríamos considerar que este sadismo proviene directamente de la política neoliberal que Macron siempre ha representado. Pero no es tan sencillo. También está hablando para y por gran parte de la nueva y vieja izquierda que ha estado al frente del asedio fanático a los no vacunados en la mayoría de los países occidentales.

 

España, un país en el que el 90% de la población objetivo está vacunada, es uno de los lugares en los que más claramente se puede ver este fanatismo deshumanizador

 

Hace unas semanas, el ex miembro del gabinete socialista Miguel Sebastián, reconociendo que la vacuna no detiene el contagio, declaró con entusiasmo que “la idea del pasaporte Covid es hacer la vida imposible a quienes no quieran vacunarse.”

 

Covidiotas https://www.libertaddigital.com/opinion/jesus-lainz/covidiotas-6841506/

 

Pasaporte Covid, la herramienta legal para limitar las actividades de los no vacunados https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2021/11/17/6193ee54fc6c838f4b8b45ca.html

Urtaran defiende el pasaporte covid antes de generalizar nuevas restricciones

 

El pasado 20 de diciembre, Ana Pardo de Vera, redactora jefe de uno de los periódicos más importantes de la izquierda, Público, afirmaba en una columna que “El pasaporte Covid para entrar en restaurantes, hoteles, bares o gimnasios es, sin duda, una forma de mostrar nuestro rechazo a esos ignorantes víctimas de bulos. Pero necesitamos más. Tal vez necesitemos escribirles en la frente con uno de esos tatuajes que no se pueden borrar en un par de semanas, el coste de su tratamiento si van al hospital, y darles una bofetada en la cabeza al salir, ya saben, algo... por ser los imbéciles que son.”

 

En este trumpismo de izquierdas, el no vacunado es el nuevo inmigrante ilegal, pues ocupa el mismo papel respecto al resto de la sociedad que el mexicano ilegal para la extrema derecha. Es el culpable de todos los problemas derivados de una gestión contradictoria, ineficiente y criminal de la pandemia.

 

Pero, ¿tiene algún fundamento la deshumanización a la que esta élite izquierdista quiere someter a los no vacunados?

 

The Lancet ya ha dejado claro que no tiene sentido hablar de una “pandemia de los no vacunados”. Además, si consultamos los datos aportados por Pardo de Vera, vemos que en los grupos de edad de 12 a 29 años y de 30 a 59 años (la mayoría de los no vacunados se encuentran en el grupo demográfico de 20 a 40 años) no hay ninguna diferencia de mortalidad entre vacunados y no vacunados que pueda justificar remotamente sus insultos hacia el grupo de 20 a 40 años.

 

De hecho, estos datos sugieren una política que coincide con las recomendaciones de los expertos a menudo injustamente tachados de negacionistas del Covid-19; es decir, que la vacunación contra el Covid-19 no tiene por qué ser universal, sino que debe centrarse en los sectores más vulnerables de la población. Como dijo Martin Kulldorff, profesor de epidemiología en Harvard, en un famoso tuit censurado: “Pensar que todo el mundo debe vacunarse es tan científicamente erróneo como pensar que nadie debe hacerlo”.

 

El histrionismo de esta izquierda trumpista no sólo degrada sin fundamento a los no vacunados, sino que al estilo del Gran Inquisidor de Dostoievski vilipendia -o, peor aún, silencia- nada menos que en nombre de la ciencia a estimados investigadores que cuestionan la gestión de la crisis. Esto, independientemente de que sean premios Nobel como Luc Montagnier, profesores de epidemiología de Harvard, Stanford u Oxford, científicos reputados y muy publicados como Peter McCullough, o miembros muy acreditados del grupo HART en Gran Bretaña.

 

Esta “lógica” de la anulación demuestra que la izquierda ha perdido sus instintos sociales fundamentales y se ha replegado a una fe ciega en un concepto muy cegado de la ciencia y el progreso tecnológico con sus raíces en el muy real, pero a menudo ignorado, impulso represivo dentro de la Ilustración del siglo XVIII. La etiqueta de “izquierda” se utiliza ahora para encubrir políticas antisociales y posthumanistas que van en contra de los siempre deseables impulsos igualitarios y de búsqueda de la libertad del mismo movimiento histórico.

 

Un elemento importante de este proceso envenenado es lo que Daniel Bernabé, en su excelente crítica de la política identitaria, ha llamado “la trampa de la diversidad”. Pero más fundamental es la deriva autoritaria del Estado liberal defendida en las últimas décadas por teóricos como Scheuerman, Bruff y Oberndorfer.

La crisis de Covid-19 ha tenido lugar en medio de este movimiento más amplio hacia el autoritarismo y, por tanto, no debe considerarse un fenómeno totalmente nuevo, sino más bien un catalizador de estas dinámicas preexistentes. Dicho esto, el afán de la izquierda institucional por acelerar la transición a este nuevo autoritarismo es chocante en su virulencia.

 

Por ejemplo, en un reciente tuit, Ramón Espinar, ex diputado de la llamada Nueva Izquierda declaraba rotundamente: “Si las autoridades nos dicen que nos pongamos la careta al aire libre, nos la tenemos que poner. No se permiten tonterías”.

 

Al destruir la distinción entre los dictados de las autoridades médicas -que no poseen ningún poder legislativo legítimo- con los de las autoridades políticas que sí lo tienen, naturaliza la omnipotencia de un megapoder burocrático que, como han advertido Poulantzas y Jessop, convierte la excepción gubernamental en la norma gubernamental.

 

Vemos una línea de razonamiento similar en la defensa que hace Manuel Garé del Foro Económico Mundial publicada en CTXT, la publicación más importante de la izquierda española. Según Garé, el grupo de Klaus Schwab es un baluarte contra la “delirante narrativa antiprogresista” del “conservadurismo mundial” y su Gran Reinicio, “una oportunidad para apostar por una economía más verde y sostenible, más inclusiva y menos dispar, que potencie las relaciones entre países y evite los nacionalismos y las guerras.”

 

Ni una palabra, sin embargo, sobre la “desigualdad ontológica” que, según Schwab, aguarda a quienes no acepten los dictados de su nuevo posthumanismo, personas a las que declara autoritariamente que serán “los perdedores en todos los sentidos de la palabra”.

 

Esta disforia ideológica alcanzó nuevas cotas a raíz de un reciente discurso sobre fuentes de energía alternativas pronunciado por el físico teórico Antonio Turiel en el Senado español. En su respuesta a la charla, Unidos Podemos, el principal partido político de la izquierda alternativa y miembro del actual Gobierno español, retrató cualquier sugerencia de que fuerzas poderosas podrían estar manipulando el mercado energético como una conspiración infantil. Sin embargo, VOX, un partido político de extrema derecha, estuvo de acuerdo con las advertencias de Turiel sobre la inutilidad y la corrupción de muchas de las políticas energéticas oficiales actuales, citando a Chomsky.

 

Está claro que las etiquetas de izquierda y derecha han perdido todo el sentido que tenían en la época de las tecnologías analógicas, cuando los seres humanos controlaban realmente las herramientas recién inventadas y las utilizaban para conseguir fines políticos y sociales concretos.

 

Si en el siglo XVI hubo una revolución política en nombre del derecho natural, y en el siglo XVIII, una llevada a cabo en nombre de la igualdad política formal, hoy debemos llamar a una revolución republicano-democrática para defender los intereses humanos frente a una tecnocracia posthumanista programada para lograr la hegemonía global.

 

Tratemos las vacunas con racionalidad. No legitimemos, en nuestra confusión, lógicas abusivas que naturalizan una futura distopía en la que tendremos que compartir a la fuerza nuestros datos de geolocalización o biométricos con el pretexto de que nos permitirá evitar accidentes, infartos, secuestros o muchas otras realidades naturales e inevitables de la vida.

Autor

*David Souto Alcalde es escritor y profesor adjunto de Estudios Hispánicos en el Trinity College. Está especializado en la historia del republicanismo, la cultura moderna temprana y en las relaciones entre política y literatura.

 

 

  

La inexplicable respuesta de la izquierda a la crisis del Covid

 

Dave Duboff    12 de diciembre de 2021

 

¿Por qué se ha negado a enfrentar la realidad del virus, por qué aboga por inyecciones experimentales masivas y por qué promueve la causa de los intereses de poder antidemocráticos y las grandes farmacéuticas?

 

Por Dave Duboff, presidente de la sucursal de Southampton Shipping, RMT, quien escribe a título privado. Este artículo fue escrito antes de la implementación del Plan B el 8 de diciembre y la introducción de pasaportes de vacunas. Retrasamos la publicación para ofrecer a dos medios mencionados aquí, el Morning Star y el Socialist Worker , la oportunidad de comentar en respuesta a las preguntas que plantea Dave. No hemos recibido una respuesta formal, pero esperamos recibirla a su debido tiempo.

Introducción

Escribo este artículo a título privado y desconcertado por la total falta de pensamiento crítico de la izquierda con respecto a las medidas nunca utilizadas históricamente para hacer frente al virus respiratorio SARS-CoV-2.

Lo que me sorprende es la falta total de cualquier análisis de la relación riesgo/beneficio y el rechazo sin precedentes de la política de salud pública tradicional (es decir, considerar todos los impactos en la sociedad de una política dada), a favor de concentrarse en una enfermedad, que los datos sugiere que tiene una tasa de mortalidad por infección que no tiene precedentes.

Tasa de mortalidad por infección de COVID-19 inferida a partir de datos de seroprevalencia

Juan PA Ioannidis 1

https://pubmed-ncbi-nlm-nih-gov.translate.goog/33716331/

Tasa de mortalidad por infección de COVID-19 inferida a partir de datos de seroprevalencia

https://apps.who.int/iris/handle/10665/340124?locale-attribute=es&

 

Si la respuesta inicial de cualquiera que lea esto es la juvenil ' Así que solo quieres que el virus se desgarre' , mi réplica sería igualmente juvenil ' Así que solo quieres que el cáncer, las enfermedades cardíacas, etc. se desgarren, y parece que tienes logrado eso' .

Hay muchos aspectos de lo que hemos presenciado en los últimos 20 meses que plantean preguntas serias, tales como:

·         La dudosa forma en que se puede abusar de la controvertida prueba de PCR mediante el uso de números de ciclos inadecuados

·         La forma en que se registran las muertes por Covid, un método que nunca antes se había utilizado para ninguna enfermedad

·         El 'daño colateral' de las decenas de millones de muertes adicionales en el mundo en desarrollo predichas por las agencias de la ONU y las organizaciones benéficas debido al aumento del hambre y la suspensión de las campañas de vacunación establecidas que las figuras del establishment de derecha e izquierda intentan culpar a Covid, en lugar de enfrentarlo. a la realidad de lo que sucede cuando los países con poca o ninguna red de seguridad social y donde tantos trabajadores en la economía informal están encerrados

Sin embargo, he optado en gran medida por concentrarme, como activista sindical y funcionario de sección, en tres temas:

1.     Los riesgos de las vacunas en sí, con respecto a los mandatos de vacunas en expansión para el empleo que amenazan los medios de subsistencia de los trabajadores.

2.     La captura regulatoria asociada de los organismos reguladores de la salud pública por parte de intereses comerciales privados que la izquierda y los sindicatos no cuestionan.

3.     La supresión de medicamentos genéricos baratos para luchar contra el Covid-19 en los países occidentales, incluido el Reino Unido, que, junto con la escandalosa situación inicial de los EPI, ha costado, en mi opinión, la vida de los trabajadores.

Vacunas Covid-19 y mandatos de vacunas

Fuente: Financial Times, "La historia interna de la vacuna de Pfizer: 'una ganancia inesperada única en una época'"

Algunos estudios sobre el uso potencial de medicamentos genéricos reutilizados baratos, como el ensayo de recuperación de Oxford sobre la hidroxicloroquina, han atraído críticas por estar deliberadamente "diseñados para fallar" al usarlos en la última etapa hospitalaria en lugar de temprano como lo utilizan los médicos que lo recetan alrededor el mundo, y utilizando dosis muy por encima de los niveles de toxicidad aceptados . Debido a que estos medicamentos no han funcionado lo suficientemente bien en estos ensayos controlados aleatorios particulares según los reguladores, no pueden recomendarse ni siquiera en dosis bajas para propósitos de tratamiento profiláctico o en etapa temprana (más sobre esto a continuación).

Covid-19: La historia interna del ensayo RECOVERY

 

 

Sin embargo, cuando se trata de las vacunas Covid-19 aceleradas, el caso es bastante diferente y el 'principio de precaución' es inexistente. Es un hecho irrefutable que las tres vacunas Covid-19 ampliamente disponibles en el Reino Unido no completan sus ensayos de fase 3 de tres años hasta que:

·         27 octubre  2022 ( Moderna )

·         14 febrero 2023 ( Astra Zeneca )

·         2 de mayo de 2023 ( Pfizer )

También es cierto que nunca antes se ha comercializado una vacuna exitosa contra el coronavirus, ni una que utilice la tecnología de ARNm que se encuentra en las vacunas de Pfizer y Moderna. Como tal, es difícil argumentar que estas vacunas Covid-19, autorizadas bajo la Aprobación de uso de emergencia en lugar de tener una licencia completa, no son esencialmente experimentales.

 

Vacuna contra el coronavirus: resumen semanal de informes de tarjeta amarilla

 

También queda claro a partir de nuestro sistema de informes Yellow Card sobre reacciones adversas a las vacunas y sus equivalentes en los EE. UU. (VAERS) y la UE (EudraVigilance), que la cantidad de reacciones adversas notificadas para las vacunas contra el covid-19 no tiene precedentes. Lo que tampoco tiene precedentes es el hecho de que el "despliegue" en todos los grupos de edad ha continuado en piloto automático en lugar de interrumpirse, como habría sido el caso en el pasado.

 

Si bien la Autoridad Reguladora de Medicamentos y Productos para el Cuidado de la Salud (MHRA, por sus siglas en inglés) señala que estos informes pueden incluir factores como condiciones de salud subyacentes no relacionadas con la vacuna, es notable que eligen no hacer lo mismo para las muertes 'dentro de los 28 días posteriores a un resultado positivo prueba PCR' por los mismos motivos. De cualquier manera, estas reacciones adversas informadas están fuera de escala en comparación con cualquier vacuna o producto farmacéutico anterior lanzado al público en general.

También se está volviendo evidente que la efectividad de estas vacunas está bajo escrutinio, ciertamente en el sentido de cuánto dura realmente la protección.

Un artículo de agosto de Israel, que está por delante de la mayoría de los países en el 'lanzamiento' de su vacuna y ahora está pensando en pasar a su cuarta inyección, muestra un número creciente de personas 'totalmente vacunadas' que terminan en el hospital con Covid-19 .

Casi el 60% de los pacientes hospitalizados con COVID-19 en Israel están completamente vacunados, según muestran los datos.

19 de agosto de 2021

 

Efectividad de la vacuna mRNA BNT162b2 COVID-19 hasta 6 meses en un gran sistema de salud integrado en los EE. UU.: un estudio de cohorte retrospectivo

 

Otro estudio, publicado en The Lancet (y financiado por Pfizer, que señala que la disminución de la eficacia de su producto requiere un "refuerzo" en lugar de un replanteamiento) muestra una eficacia decreciente similar . Debe haber mayor interés en la inmunidad natural adquirida después de la infección, y en cómo se compara con el tiempo a la de la vacunación, que en muchos estudios son muy favorables, como este ejemplo del Instituto Nacional de Salud (NIH) de EE . UU . De muchos estudios revisados ​​por pares sobre las vacunas Covid, parece que cualquier efectividad para reducir los resultados graves de la enfermedad es limitada en el tiempo, y el público necesitará refuerzos interminables, un sueño húmedo para Big Pharma.

Inmunidad duradera encontrada después de la recuperación de COVID-19

 

 

Pero, ¿qué pasa con la carga viral y la transmisión tanto para los vacunados como para los no vacunados, que parece ser la base subyacente de los mandatos de 'No Jab, No job' por parte de los gobiernos y los empleadores aquí y en el extranjero?

Aquí también encontramos estudio tras estudio que sugiere que hay poca diferencia entre vacunas completas y no vacunas. El caso de estos mandatos y, de hecho, el movimiento hacia pasaportes domésticos de vacunas Covid repugnantes, divisivos y segregacionistas (políticas discriminatorias que estamos presenciando por primera vez desde la década de 1930) es insostenible desde el punto de vista científico y médico, así como ético.

Covid-19: las personas completamente vacunadas pueden portar tanto virus delta como las personas no vacunadas, según los datos. Publicado el 19 de agosto de 2021

 

 

Preguntas que plantearía a los llamados medios de comunicación de izquierda, sindicatos y otras organizaciones del movimiento laboral:

·         ¿Por qué, desde una perspectiva de salud y seguridad, es correcto, dada la gran cantidad de reacciones adversas a estas vacunas que se informan en todo el mundo, que las advertencias de científicos y médicos de renombre deberían ser censuradas por las grandes tecnologías y los principales medios de comunicación, cuando muchas de ellas son ¿ni siquiera sugerir que los vulnerables no deberían asumirlos con una relación riesgo/beneficio calculada, sino simplemente cuestionar el despliegue universal, dados los datos desconocidos de seguridad a largo plazo y la tecnología novedosa utilizada?

·         ¿Por qué no cuestionan más enérgicamente la discriminación abierta y el creciente vilipendio por parte de los gobiernos y los principales medios de comunicación corporativos de las personas que optan por no someterse a un nuevo procedimiento médico sin datos de seguridad a largo plazo, que se ha demostrado que no previene la infección o la transmisión? pueden otorgar solo una protección de corta duración, siendo la única inmunidad garantizada la de aquellos que los comercializan sin responsabilidad por las reacciones adversas?

·         Desde una perspectiva científica y de salud y seguridad, ¿cuál creen que es el proceso de pensamiento y el propósito detrás de quienes impulsan el doble pensamiento de la 'narrativa oficial', ya sea en el gobierno o en los principales medios de comunicación, de que las vacunas ofrecen a las personas una protección integral y sólida contra Covid-19 a menos que se paran al lado de una persona no vacunada/sin protección?

·         El consenso de la izquierda, incluidos los sindicatos, en general parece haberse decidido por una política que recomienda que "todos los que puedan deben vacunarse contra el covid-19". Dados los datos de países como Israel, que ahora está contemplando pasar a una cuarta inyección o 'refuerzo', ¿se puede aclarar con precisión cuántas vacunas Covid-19 recomiendan que todos reciban? ¿El consejo es obtener cuatro, cinco, uno cada 6 meses, o aceptar que puede ser despedido de su trabajo y condenado al ostracismo por la sociedad?

Francia se convierte en la última nación europea en decirle a las personas menores de 30 años que NO se pongan la vacuna Moderna COVID-19 debido al riesgo de una rara inflamación cardíaca

 

Suecia suspende la inyección de Moderna indefinidamente después de que los pacientes vacunados desarrollen una afección cardíaca incapacitante

 

·         Dado que Francia ahora se ha unido a Canadá, Suecia , Dinamarca, Islandia y Finlandia para prohibir la vacuna Moderna para adultos jóvenes menores de 30 años, ¿es hora de que los medios de izquierda comiencen a tomar en serio las posibles reacciones adversas y es hora de que los sindicatos ahora al menos recomendar a sus miembros más jóvenes que no reciban este golpe en particular?

·         Dejando de lado las preocupaciones éticas con respecto a los mandatos de vacunas contra el covid, desde una perspectiva de salud y seguridad, ¿puede explicar la lógica de permitir que el personal de primera línea del NHS no vacunado trabaje durante el período invernal más ocupado hasta abril, y luego despedirlos por motivos de salud y seguridad? En mi experiencia con la salud y la seguridad en el lugar de trabajo, un acto o un peligro, ciertamente cualquier cosa que implique que alguien pierda su trabajo, es peligroso o no peligroso. 'Sí, es peligroso, pero permitiremos que continúe durante seis meses' no tiene ningún sentido.  

·          

Captura regulatoria de los organismos de salud nacionales y supranacionales

 

En el Reino Unido, la regulación y aprobación de productos farmacéuticos, incluidas las vacunas, es competencia de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA). Su financiación para la aprobación de vacunas y otros medicamentos procede exclusivamente de las empresas farmacéuticas que solicitan las licencias, como se indica en la página 9 de su informe anual ("La regulación de medicamentos se financia íntegramente con las tasas. Al fijar sus tasas, la Agencia tiene en cuenta la totalidad las reglas de recuperación de costos establecidas en la Administración del dinero público del Tesoro de HM') y en una respuesta de agosto de 2021 a una Solicitud de libertad de información (FOI, por sus siglas en inglés) ("La mayoría de nuestros ingresos proviene de la industria farmacéutica a través de tarifas").

Solicitud de libertad de información sobre si la MHRA recibe fondos de la Fundación Bill y Melinda Gates (FOI 21-624)

 

La misma respuesta de FOI confirma que el financiamiento externo de la MHRA también proviene de organizaciones como la Fundación Bill y Melinda Gates ("Recibimos financiamiento de la Fundación Bill y Melinda Gates, así como de otras fuentes externas al gobierno, como la OMS"), que posee acciones en corporaciones farmacéuticas como Pfizer y BioNTech . Esta financiación de organismos de salud pública por parte de intereses comerciales privados, cuyos productos están destinados a regular, de ninguna manera se limita a este país o, de hecho, a los organismos nacionales.

La fundación invirtió en Pfizer para expandir el acceso al anticonceptivo inyectable todo en uno de la compañía farmacéutica, Sayana, brindando a las mujeres en el mundo en desarrollo una opción asequible.

https://sif.gatesfoundation.org/investments/pfizer/

 

 

BioNTech anuncia nueva colaboración para desarrollar programas de VIH y tuberculosis

La Fundación Bill y Melinda Gates invierte $55 millones en una colaboración de enfermedades infecciosas que podría alcanzar hasta $100 millones en financiamiento total

https://www.biospace.com/article/releases/biontech-announces-new-collaboration-to-develop-hiv-and-tuberculosis-programs/

Covid-19: Investigador denuncia problemas de integridad de datos en el ensayo de vacuna de Pfizer

https://www.bmj.com/content/375/bmj.n2635

 

Ahora se están planteando preguntas sobre la validez de los datos de prueba de Pfizer y la supervisión regulatoria en los EE. UU. Un médico estadounidense desmantela de manera muy efectiva la 'Ciencia' detrás y los hallazgos de los ensayos iniciales de Pfizer:

Crímenes del fabricante de vacunas Covid Pfizer documentados

https://www.dmlawfirm.com/crimes-of-covid-vaccine-maker-pfizer-well-documented/

 

Dada la historia de fraude, soborno y criminalidad de las corporaciones farmacéuticas, esto no debería ser una sorpresa. La captura regulatoria a nivel supranacional también ha hecho sonar las alarmas durante muchos años. En la primera reunión del Consejo Regional de la Unión convocada durante el confinamiento, aireé mi opinión de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) era la asociación público-privada más peligrosa del planeta. Nada desde entonces me ha dado motivo para cambiar esa opinión.

Anatomía de la corrupción: Directrices de salud pública de la OMS

30 de enero de 2020

https://ahrp.org/who-controls-the-who/

 

Un artículo de enero de 2020 narra la transformación gradual de la OMS, durante las últimas décadas, en una organización centrada principalmente en los intereses políticos de sus donantes privados a través de donaciones "contribuciones voluntarias específicas", que constituyen la mayor parte de la financiación de la organización. Muestra una vez más a la omnipresente BMGF como el segundo donante/inversionista más importante y describe cómo, junto con otros contribuyentes con intereses comerciales privados o vinculados a ellos, controla efectivamente la política de la OMS.

Guardianes de las puertas del periodismo

https://www.cjr.org/criticism/gates-foundation-journalism-funding.php

 

Un artículo interesante de Colombia Journalism Review destaca cómo la generosidad de BMGF no se limita a 'comprar organismos de salud pública' mientras posee una amplia participación accionaria en corporaciones farmacéuticas, sino que detalla sus donaciones a los principales medios de comunicación a nivel mundial, lo que implica que esos medios darían las actividades a menudo controvertidas de la organización un viaje fácil. Así que aquí están mis preguntas para los llamados medios de comunicación de izquierda como WSWS, Counterpunch, Morning Star y otros:

·         ¿Cree que los conflictos de intereses de los organismos reguladores y de salud pública con Big Pharma impidieron el uso de medicamentos genéricos reutilizados baratos en países occidentales como el Reino Unido que se usaron en otros lugares con buenos resultados, y que esto costó la vida de muchas personas innecesariamente, incluidos trabajadores de primera línea? (Esos mismos organismos reguladores y de salud pública no tuvieron reparos en autorizar vacunas a 'velocidad warp' utilizando nueva tecnología con cero datos de seguridad a largo plazo y que han causado reacciones adversas en una escala sin precedentes).

·         ¿Se siente cómodo con las grandes farmacéuticas y los gigantes 'filantrópicos' exentos de impuestos como BMGF que utilizan su financiación de los organismos reguladores y de salud pública tanto a nivel nacional como supranacional, como una 'inversión' para dictar políticas y lo que también parece ser una puerta giratoria? entre los organismos reguladores y las corporaciones farmacéuticas (algo de lo que ha evitado hablar en gran medida durante los últimos 20 meses)? 

¿Por qué la izquierda se alinea detrás de los medicamentos patentados frente a las alternativas genéricas?

Uno de los aspectos más llamativos del debate en torno a la respuesta de Covid durante los últimos 20 meses es el fracaso de las publicaciones tradicionales de izquierda y los sitios de medios para investigar y cuestionar por qué los medicamentos genéricos reutilizados, baratos y seguros, se usan en muchos países del mundo como terapias para Covid. -19, como la hidroxicloroquina y la ivermectina, fueron efectivamente bloqueados por la mayoría de los gobiernos y autoridades médicas occidentales. Incluso los suplementos de vitamina D no fueron recomendados por los funcionarios de salud pública en el Reino Unido hasta muchos meses después de la crisis.

 

Ha habido un intento deliberado de difamar la eficacia de estos tratamientos y de los profesionales médicos que los defienden por parte de investigadores médicos con conflictos de intereses y vínculos con Big Pharma, a favor de costosas alternativas patentadas como remdesivir y vacunas.

 

RETIRADO: Hidroxicloroquina o cloroquina con o sin macrólido para el tratamiento de COVID-19: un análisis de registro multinacional

22 de mayo de 2020

https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31180-6/fulltext

 

Un ejemplo clave sería el estudio "Sugarsphere" publicado en The Lancet el 22 de mayo de 2020 , que eliminó efectivamente cualquier uso generalizado de hidroxicloroquina en Occidente, a pesar de que se descubrió que el estudio era flagrantemente fraudulento y se retractó de la publicación el 5 de junio de 2020. Los principales medios corporativos se pusieron a toda marcha y el daño ya estaba hecho. Muchos países que habían estado usando hidroxicloroquina/cloroquina dejaron de hacerlo, lo que sin duda costó muchas vidas. Pero algunos se mantuvieron firmes, como Marruecos, donde el ministro de Salud, Khalid Aït Taleb, defendió la decisión de su país de seguir usando el fármaco ante la aparición temprana de síntomas en sus protocolos de Covid-19 (ignorando las recomendaciones de la OMS).

Aunque hay otras razones para las diferentes tasas de mortalidad, cuando se comparan las estadísticas de muertes relacionadas con el covid-19 en Marruecos con las de su antiguo amo colonial, Francia, al otro lado del Mediterráneo, que al igual que otras naciones occidentales se aseguraron de que no estuvieran disponibles tratamientos como la hidroxicloroquina, la diferencia es llamativo

Fuente: Financial Times

La misma batalla ha tenido lugar entre los profesionales médicos que tratan el covid-19 con el fármaco antiparasitario ivermectina y los funcionarios de salud pública, o como muchos los ven ahora, "políticos de bata blanca", que intentan desesperadamente bloquear su uso en los países occidentales. También hubo las mismas payasadas infantiles de los principales medios de comunicación, insinuando que estos médicos de primera línea estaban recomendando usar la versión veterinaria de la ivermectina . 

Cómo los antivacunas armaron la ivermectina, un fármaco antiparasitario para caballos, como tratamiento para el COVID-19

 

Un metanálisis que consta de más de 60 estudios, incluidos ensayos controlados aleatorios, sobre la efectividad del medicamento genérico reutilizado ivermectina en el tratamiento de Covid-19 para 49,151 pacientes muestra una mejora del 66% en todos los ámbitos (que no es aceptado por los reguladores de salud pública) . Esto se compara muy bien con estudios similares sobre medicamentos patentados como remdesivir (un estudio, 1063 pacientes, 31 % de mejora) y ahora molnupiravir (un estudio, 775 pacientes, 50 % de mejora), que son aceptados como prueba de eficacia por esos mismos organismos de salud. cuerpos reguladores.

Fuente: https://ivmmeta.com/

 

Es importante tener en cuenta que tanto la hidroxicloroquina como la ivermectina han demostrado en metanálisis que son más eficaces como profilácticos (es decir, medidas de protección) y tratamientos en etapas tempranas contra el SARS-Cov-2. Los metanálisis que desaconsejan la hidroxicloroquina , de acuerdo con la orientación de la OMS, se centran en estudios sobre su uso en dosis altas para pacientes con covid-19 en etapa avanzada.

Más sobre la cloroquina y la hidroxicloroquina

 

En este caso, el fármaco no funciona lo suficientemente bien como para justificar su recomendación.

Sin embargo, los datos generales muestran su gran eficacia como tratamiento en etapa temprana, mostrando una mejora del 64 % en un grupo de control en pacientes en etapa temprana: 'HCQ no es efectivo cuando se usa muy tarde con dosis altas durante un período prolongado (RECUPERACIÓN/SOLIDARIDAD) , la eficacia mejora con un uso más temprano y una dosificación mejorada. El tratamiento temprano muestra consistentemente efectos positivos.'

Para la ivermectina, es una historia similar: el metanálisis del tratamiento en etapa temprana con este medicamento genérico muestra una mejora del 66 % y como profiláctico, la mejora es del 85 % en el grupo de control. El remdesivir, un fármaco patentado increíblemente costoso, funciona de manera similar: produce pequeñas mejoras en pacientes clínicamente enfermos que también han dado lugar a recomendaciones en contra de su uso.

Eficacia y seguridad de remdesivir en pacientes hospitalizados con COVID-19: revisión sistemática y metanálisis

Los gobiernos, ya sea a nivel nacional o estatal, que han estado empleando dosis tempranas y seguras de estos medicamentos genéricos (como profilácticos y al inicio temprano de los síntomas) para disminuir el impacto de los brotes de Covid, en contra del consejo de la OMS, han logrado resultados mucho mejores que los que no lo hicieron.

Quizás la ilustración más esclarecedora de su eficacia potencial sea la India, el supuesto lugar de nacimiento de la 'Variante Delta'. Aquí, a instancias del director científico de la OMS, se eliminó la ivermectina de los primeros protocolos de tratamiento. Sin embargo, a medida que aumentaron los casos y las hospitalizaciones, algunos estados decidieron reintroducir la ivermectina en su respuesta al covid-19, y la diferencia entre los resultados de esos estados y los que se apegaron a las recomendaciones de la OMS es realmente alarmante (vea qué tan bajo está en Uttar Pradesh ).en los datos de Covid de India). No sorprende que los principales medios de comunicación de Occidente hayan decidido censurar esta realidad, respaldados por verificadores de hechos financiados por Facebook, que dictaminaron que la afirmación de que la ivermectina funcionaba en estados como Uttar Pradesh era "falsa", incluso cuando admitían que los hechos sobre el terreno son verdadero ("El gobierno promovió el uso de esas drogas y los casos disminuyeron, aunque la relación entre esos eventos no está probada").

No hay base científica para afirmar el éxito de la ivermectina en Uttar Pradesh, India.

 

Esperaríamos que los principales medios de comunicación siguieran a los verificadores de datos de Facebook, con sus estrechos vínculos con los gobiernos occidentales. La verdadera pregunta es, ¿por qué publicaciones como Morning Star y sitios web como WSWS parecen estar haciendo lo mismo?

Está claro que estos medicamentos genéricos reutilizados han tenido un efecto en la reducción de hospitalizaciones y muertes por Covid 19 en países de todo el mundo, muchos con servicios de salud considerablemente menos financiados que sus contrapartes occidentales. También parece claro que ha habido un esfuerzo concertado en Occidente para garantizar que estos tratamientos no se usen, con servicios de salud como el NHS que aconsejan a los miembros del público que contraen Covid-19 que se "queden en casa" y, si no pueden respirar , Llame una ambulancia.

Si todavía estamos interesados ​​en criticar el estado controlado por el capitalismo, sus instituciones y los medios, estas son las preguntas que plantearía a los medios de comunicación de izquierda como Morning Star , Socialist Worker , World Socialist Website y otros:

·         Múltiples estudios, algunos de los cuales se destacan anteriormente, han demostrado que los protocolos terapéuticos de uso temprano que utilizan estos tratamientos genéricos pueden reducir los resultados graves de Covid-19 en alrededor de un 70 % Incluso si fuera la mitad de esa cifra, ¿por qué desde una perspectiva de salud y seguridad es ¿Es mejor para aquellos que contraen Covid-19 quedarse en casa hasta que necesiten ser trasladados de urgencia al hospital, en lugar de, siempre que no tengan contraindicaciones, recibir estos medicamentos baratos reutilizados que se han utilizado en todo el mundo durante décadas?

·         En este sentido, ¿qué pasó con el mantra de 'si salva una vida'? La izquierda ha utilizado este mantra para respaldar intervenciones no farmacéuticas (NPI, por sus siglas en inglés), como las cubiertas de tela para la cara, cuyos beneficios han demostrado ser en gran medida inexistentes (si no perjudiciales), sin ningún requisito de prueba.

·         ¿Está la izquierda occidental participando sin saberlo en la forma de racismo de 'La carga del hombre blanco' de Rudyard Kipling al implicar que personas como el ministro de Salud marroquí Taleb y las juntas de salud de los estados indios que optaron por ignorar los edictos de la OMS sobre los tratamientos no saben de lo que están hablando? sobre, a pesar de sus resultados claramente superiores con respecto a Covid-19, que sus contrapartes mejor financiadas en Occidente?

Pensamientos finales

A principios de abril de 2020, después de que nos mudamos al confinamiento, sugerí en correspondencia con el presidente de un consejo de comercio local que lo que estábamos presenciando era el mayor ataque psicológico de "espectro completo" contra la humanidad por parte de la clase dominante en la historia. Nada de lo que he visto desde entonces ha cambiado esa opinión. Es la toma de poder fascista corporativa más flagrante, que implica la captura de organismos de salud pública por parte de Big Pharma y entidades asociadas como BMGF, el control de la información y la censura por parte de los principales medios de comunicación y Big Tech, y la trituración efectiva de todos los derechos humanos. convenciones y leyes promulgadas desde 1945. Todo supuestamente para "controlar" un virus respiratorio en el aire que Public Health England estimó que tiene una tasa de mortalidad por infección del 0,096% cuando se promedia entre grupos de edad y que fuedegradado del estado infeccioso de alta consecuencia (HCID) antes del primer cierre.

Una vez que te das cuenta de que la pandemia fue por la vacuna y la vacuna fue por el pasaporte vax/control de identificación digital, todo lo que hemos presenciado, ya sea la supresión de tratamientos genéricos baratos, el siniestro impulso autoritario por la vacunación universal y la manipulación estadística, cae en lugar.

Esta respuesta sin precedentes de los gobiernos, especialmente los occidentales, a la aparición de un patógeno desagradable pero no especialmente peligroso nunca ha sido principalmente para salvar vidas, sino para promover otras agendas. Han utilizado el virus para colapsar su sistema económico amañado e insostenible y forzar los cambios sociales exigidos por sus amos corporativos, para 'Reconstruir mejor'. Ahora que han declarado efectivamente su mano con respecto a la sociedad autoritaria, segregacionista, censurada, controlada y vigilada digitalmente que desean crear, podría ser un buen momento para decidir RECONSTRUIR SIN ELLOS.


 

https://leftlockdownsceptics.com/2021/12/the-inexplicable-response-of-the-left-to-the-covid-crisis-why-has-it-refused-to-confront-the-reality-of-the-virus-why-is-it-advocating-for-mass-experimental-injections-and-why-is-it-advancing-the-ca/

 

 

 

 

 

 


 


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