jueves, 13 de marzo de 2014

OTAN perpetró el 11-M para hacer presente en Europa la "amenaza terrorista islámica”



11 de marzo de 2004 en Madrid: ¿fue realmente un atentado islamista? PRIMERA Y SEGUNDA PARTE


11-M Todos están mintiendo
Han pasado más de dos años desde el operativo criminal que causó la muerte de 191 personas en Madrid, pero no parece que muchas personas se estén percatando de lo que está ocurriendo

Colectivo “DEK UNU” | 13-3-2006 
11-M: TODOS ESTÁN MINTIENDO
Colectivo “DEK UNU”

Han pasado más de dos años desde el operativo criminal que causó la muerte de 191 personas en Madrid, pero no parece que muchas personas se estén percatando de lo que está ocurriendo. La opinión pública del Estado español sigue dividida básicamente en dos: aquellos que aceptan sin rechistar la versión oficial que acusa de los hechos al “terrorismo internacional” islamista  y quienes quieren creer que, si bien pudo haber participación de integristas islámicos, ha podido haber intervención de ETA o de adversarios políticos del PP.


Ninguna de estas tomas de postura entre la población tiene su origen directo en el análisis de lo acaecido aquella mañana de marzo, sino en la actitud que tomaron las organizaciones políticas ante aquellos hechos pocas horas después. La proximidad de las elecciones y el bipartidismo político y social que domina la vida política española desde hace décadas son los factores que encendieron y avivaron la polémica. La primera versión, impulsada por el PSOE y por medios de comunicación próximos a él (El País, Cadena SER, etc.), es la que conseguirá mayor credibilidad social, ya que va a contar con el importantísimo respaldo de una investigación policial y judicial dirigida desde el principio a confirmarla. De esta “investigación” y del correspondiente juicio saldrá una sentencia pública que habrá de ser asumida por todos como la verdad. Las otras hipótesis mencionadas, cuyos principales defensores son personas próximas al PP y su constelación de medios (El Mundo, La Razón, Cadena COPE, Libertad Digital, etc.), sólo pueden aspirar a sembrar dudas, pero sus propagadores saben que esas dudas serán indelebles.


Existen también algunas pocas personas, entre las que nos encontramos, que perciben cada vez con más claridad e indignación creciente que ninguna de esas versiones explica lo ocurrido aquel jueves 11 de marzo. Las versiones que conocemos están contaminadas desde el principio por los mezquinos intereses políticos de los dos grandes partidos y en ningún caso persiguen la verdad. Y no lo pueden hacer porque lo que ocurrió fue algo muy distinto que no puede ser asumido públicamente por ningún representante del sistema político. La hipótesis que nosotras manejamos prácticamente desde el principio y que a dos años vista creemos que debe cobrar cada vez más fuerza es que los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid y del 7 de julio de 2005 en Londres no responden a una clave local sino internacional, y que fueron operativos especiales efectuados con éxito por agentes pertenecientes a un organismo al servicio de la administración estadounidense.

PSOE y PP: dos años de encubrimiento

•La hipótesis que adjudica la autoría de los atentados de Madrid a un grupo islamista sigue haciendo aguas por los cuatro costados. Recapitulemos:


-En una operación ejecutada con suma perfección, una serie de artefactos de enorme potencia estallaron casi de forma simultánea en cuatro trenes diferentes a una hora punta y provocaron el efecto buscado: una matanza indiscriminada de civiles. Las características de las deflagraciones y los daños causados en los vagones apuntan a la utilización de explosivos de carácter militar colocados en la parte inferior de los trenes durante las horas previas. A pesar de que nadie sabe cómo efectuaron la huida, los asesinos, tan precisos para ejecutar su acción y sortear la vigilancia de las estaciones y los trenes, dejaron a la vista de todos un vehículo que contenía referencias al Islam y detonadores y que ni siquiera intentaron esconder o destruir. Si alguien opta por creer que los representantes de una nebulosa inconexa formada por supuestos contrabandistas locales de explosivos, un propietario de locutorio en Lavapiés, traficantes de drogas, chorizos de barrio y diversos confidentes policiales de todo pelaje ejecutaron esta extraña acción por razones que ni ellos mismos han sabido explicar, está en su derecho de hacerlo. Puede engañarse a sí mismo, pero no le vamos a permitir que juegue con nuestra inteligencia.


-A pesar de su supuesta militancia política y religiosa, curiosamente ninguno de los detenidos y procesados ha admitido su participación en los hechos o su militancia. Esto es algo completamente insólito para todo aquel que conozca mínimamente los rasgos de cualquier movimiento islamista. Ni rastro del orgullo del muyahidin: los detenidos por el 11-M no sólo no han justificado, defendido o explicado su acción sino que han negado en todo momento cualquier relación con lo sucedido. Ni siquiera han realizado una defensa de sus supuestas convicciones ideológicas. Y no es que guarden silencio, ni mucho menos: cada uno de ellos ha declarado para defender su inocencia. Y las únicas pruebas que la policía dice tener son afirmaciones del tipo de “existen testigos protegidos que han reconocido a varios de ellos” (no hace falta deducir que nadie sabe ni sabrá nunca quiénes son tales testigos), “hay huellas” (claro que hay huellas de los detenidos y de todo el mundo en muchas partes, pero veremos cómo ninguna está vinculada a los escenarios concretos de los crímenes), “compraron y utilizaron móviles”, y “W conocía a X, éste habló una vez con Y, y éste tenía relación con Z, que es uno de los muertos en Leganés”…


-Como consecuencia de lo anterior, los testimonios de los encarcelados y las “pruebas” no producen una reconstrucción de los hechos. La supuesta reconstrucción ha tenido que ser realizada de acuerdo al guión previamente elaborado por los encargados de la “investigación”, y en ella tiene un papel clave la operación policial de Leganés. Los responsables policiales sabían casi desde el primer momento que les estaba vetado acceder a los verdaderos autores, así que necesitaban cuanto antes unos cuantos cadáveres que sirvieran como cabezas de turco: si se anunciaba que la autoría material correspondía principalmente a unos terroristas que se habían inmolado, sería mucho más sencillo cerrar posteriormente el caso.
-En la Comisión de Investigación creada en las Cortes los responsables policiales negaron la autoría de “Al Qaeda” y se inclinaron por acusar a otra entelequia islamista. Pero, de hecho, nadie ha podido certificar la autenticidad de ninguna de las supuestas reivindicaciones, y no se ha podido vincular a ningún detenido con ellas.



•Las hipótesis sostenidas por los sectores de la extrema derecha (el PP y su órbita mediática) tampoco alcanzan el menor grado de verosimilitud:

-Insinuar a estas alturas la participación de ETA sólo puede provocar vergüenza ajena, más aún cuando los dirigentes del PP, incluidos sus responsables de interior, son buenos conocedores de la realidad de ETA y por tanto saben perfectamente que esa relación no existe. Ni una sola de las características de los atentados de Madrid puede remitir a la intervención de la organización vasca, y por ello los esfuerzos por relacionarla con el 11-M han desembocado en la nada. Lo mismo ha ocurrido con las insinuaciones que algunos de esos sectores han realizado respecto a la posible complicidad de gobiernos como el marroquí o el francés; en realidad, la única razón por la que recelan de ambas administraciones es que las relaciones de éstas con el gobierno de Aznar no eran buenas, pero no han sabido ir más allá y tampoco han podido relacionar a ambos países con el 11-M.


-La acusación de que los autores de los atentados querían provocar un cambio en el gobierno es una patética estratagema que entre otras cosas pretende vincular al PSOE con las bombas y maquillar los terribles errores del gabinete de Aznar. Esta acusación la sostiene el PP desde poco después de la victoria socialdemócrata en las elecciones, pero en ningún momento la formuló entre el 11 y el 14 de marzo. Y es que, como bien sabe el PP, la derrota electoral no fue producto de los atentados, sino de la movilización de un sector de la población que decidió votar PSOE para sacar a un gobierno que una vez más hacía uso de la mentira como instrumento político. Lo que llaman “vuelco electoral” había comenzado antes del 11 de marzo: el PP, que disfrutaba de mayoría absoluta, estaba realizando una pésima campaña y el día 10 de marzo algunas encuestas señalaban que ambos partidos estaban en posiciones muy igualadas. En esas circunstancias, la obsesión contra ETA se convirtió en un boomerang letal para el PP: si en lugar de enredarse en la manipulación informativa el PP hubiera reaccionado ante el atentado con serenidad quizás Mariano Rajoy sería hoy presidente del gobierno español con una mayoría más holgada que la que le pronosticaban las encuestas de inicio de campaña. Una de las propiedades aparentemente contradictorias del terrorismo indiscriminado en las sociedades occidentales es la de fortalecer al sistema imperante: recordemos que la actitud del primer ministro conservador australiano le permitió conseguir la mayoría absoluta tras el atentado de Bali en el que murieron decenas de sus compatriotas, y la amenaza terrorista también fortaleció en su momento a Bush y a Blair.


-Las elucubraciones del entorno del PP no buscan esclarecer los hechos, sino atacar al PSOE. El PP es muy consciente de que la versión oficial, como no puede ser de otra manera, está llena de agujeros. Esa es la munición que usa y va a seguir usando en su ajuste de cuentas con aquellos que le “arrebataron” el poder político. Es abyecto que esta extrema derecha diga que quiere saber la verdad. Aunque sea una obviedad, hay que recordar que el PP era el partido en el gobierno antes, durante y después de la masacre, y ese gobierno, como confirmó Aznar posteriormente, accedió a los informes que le facilitaron los servicios secretos del Estado. El PP no debe pedir la verdad, sino decir lo que sabe, pero podemos dar por hecho que nunca lo hará: sólo pretende zarandear al gobierno actual de cara a las próximas elecciones.

Lo que nadie quiere contemplar

-Las únicas acciones terroristas en Europa comparables a las ocurridas en los últimos años en Madrid y Londres son las masacres de civiles ocurridas en Italia desde finales de los años 60 hasta casi la mitad de los años 80 del siglo XX, y que provocaron alrededor de 150 muertos. Años más tarde una investigación oficial italiana concluyó que la “red Gladio” fue la autora de muchas de estas masacres dentro de la estrategia de la tensión encaminada a destruir el peligro comunista en Italia, y que esta red estaba vinculada a personas que trabajaban para la Agencia Central de Inteligencia de EEUU.


-Las masacres de Madrid y Londres, y con toda seguridad algunas otras que han ocurrido en diferentes partes del mundo, sólo pueden explicarse en el marco de la estrategia política internacional del bloque dirigido por EEUU y sus aliados (principalmente Gran Bretaña e Israel). Esta política utiliza como eje la “lucha contra el terrorismo” y sus objetivos principales son la ampliación, cohesión y control interno del bloque y el mantenimiento de su hegemonía militar, política y económica en las zonas estratégicas del globo. Estos operativos especiales cumplen en este esquema la función de hacer presente al supuesto enemigo.


-Es necesario investigar la relación del operativo de Madrid con un simulacro de atentado de la OTAN que estaba realizándose durante aquellos días en otro punto de Europa con una estimación de 200 muertos. En Londres una empresa privada estaba realizando un ensayo antiterrorista en el mismo momento y lugar en que explotaron las bombas del 7 de julio del pasado año. Ambos ensayos, siendo diferentes, pudieron servir de cobertura para perpetrar las masacres.

-A pesar de que en 2004 era una de las capitales del mundo con mayores recursos y efectivos destinados a la lucha antiterrorista, el atentado se perpetró en Madrid entre otras cosas porque los criminales disponían de infraestructuras y podían moverse sin dificultades y porque la participación del Estado español en la ocupación de Iraq apuntalaría la hipótesis islamista, como así ha sido. Esta última razón también se tuvo en cuenta al elegir Londres como objetivo un año más tarde. De esta forma, cada uno de los “tres de las Azores” ha tenido en su propio territorio un atentado indiscriminado contra civiles (2001, 2004, 2005).


-Los organizadores del operativo no comunicaron su ejecución al gobierno local. El gobierno español, a pesar de ser aliado, no debía estar al tanto del asunto porque eso conllevaba riesgos. De cualquier forma, el lugar del atentado, las características de éste, el carácter simbólico de la fecha (día 11, a dos años y medio exactos del 11-S) y la furgoneta con los versículos coránicos y detonadores eran claves que se facilitaron para que el gobierno local reaccionase correctamente a la agresión terrorista. Además, durante  las horas inmediatamente posteriores a la matanza servicios secretos de otros países (incluídos, por supuesto, los estadounidenses) advirtieron a sus homólogos españoles cuál era la dirección que debían tomar en la investigación. El PP se percató pronto de lo que ocurría pero no supo actuar con agilidad; sin embargo, el efecto colateral de la discusión interna no supuso un contratiempo para los asesinos y ha contribuido hasta hoy a ocultar la verdadera autoría. Por lo demás, a la postre se ha demostrado que el gobierno del PSOE sigue en lo fundamental a las órdenes del comando central del Imperio: por un lado España sigue apoyando a EEUU política y militarmente en multitud de frentes (Haití, Afghanistán…) y colabora de facto en la ocupación iraquí (forma a la policía del régimen creado por los ocupantes); por otro lado, EEUU mantiene relaciones fluidas con el gobierno español y Condolezza Rice acaba de dar su apoyo a la idea de la “alianza de civilizaciones” formulada por Zapatero.


-Los objetivos de los asesinos se han cumplido: los atentados de Madrid y Londres se efectuaron con éxito, prácticamente nadie parece haber detectado su verdadera autoría y sus efectos políticos en la Unión Europea y en otros países son perfectamente visibles en las políticas internas, en los cambios de legislación y en la continuidad de la cuestión antiterrorista como prioridad social y política de las diferentes cancillerías.


-Los dirigentes del PP, el gobierno del PSOE y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no han sido culpables ni cómplices de los asesinatos, pero con el tiempo se han convertido en encubridores y protectores de los criminales: es obligado pensar que tras el 11-M los máximos representantes políticos del PP y del PSOE obtuvieron información sobre lo que pudo haber pasado a través de la policía y de los servicios secretos. Sin embargo, por evidentes razones de Estado ocultaron la verdad, de forma que siguiendo las orientaciones facilitadas por servicios vinculados a los asesinos, tuvieron que zurcir apresuradamente una rocambolesca historia que apuntara al islamismo radical como culpable.


-Con el ánimo de cerrar el caso herméticamente y de aparentar que no podía quedar un resquicio para la duda, los responsables policiales y judiciales exageraron el resultado de la “investigación” hasta lo grotesco: 80.000 folios de sumario, 116 imputados, 400 “pruebas” y 200 perfiles de ADN. Pero atención: aunque pueda parecer increíble, a pesar de este gigantesco volumen de información que constantemente se filtra a los medios la policía reconoce que “falta mayor concreción en determinar todo lo relacionado con la planificación”... No hay que ser un lince para deducir que la supuesta mochila que no estalló, el uso de móviles, el artefacto del AVE, la cinta de video junto a la mezquita, la operación de Leganés, la implicación de una red de tráfico de explosivos desde Asturias y absolutamente TODOS los demás aspectos de la “investigación” oficial no son sino colosales patrañas cuyo único objetivo es ocultar la verdadera identidad de los criminales y fabricar una explicación aceptable para la opinión pública. El tiempo demostrará que ni las personas que se dice que murieron en el piso de Leganés (¿quiénes eran?, ¿qué se hizo con ellos?, ¿qué se inhumó hace sólo unas semanas en los nichos del cementerio de Leganés?) ni ninguno de los detenidos tiene nada que ver con la comisión de los atentados. El carácter de confidentes y delincuentes comunes de algunos de éstos se explica simplemente por la necesidad que tenía la Policía de recolectar “culpables” entre delincuentes que podían ser procesados por otros motivos y que por tanto no iban a quedar libres rápidamente. El PP, a pesar de sus titubeos iniciales, contribuyó decisivamente a la construcción de esta explicación oficial. Precisamente por eso sabe que es una teoría con los pies de barro y ahora, en el colmo de la abyección y la hipocresía, no tiene escrúpulos en usarla como arma arrojadiza contra el gobierno (“queremos saber quién ha sido por dignidad nacional”, dicen), con la confianza que da tener la certeza de que el PSOE también debe obediencia a los criminales y que no puede dar marcha atrás.

Un nuevo orden

En el reverso de las monedas de dólar, además de la fecha de nacimiento de Estados Unidos y de diversos símbolos, hay una inscripción que reza así: “Novus Ordo Seclorum”. Joe Vialls, desde Estados Unidos, vinculó en un artículo los atentados de Madrid a una supuesta organización estadounidense que llevaría ese nombre, pero no se conocen pruebas que confirmen ese dato. Sin embargo, sí existen indicios muy importantes que vinculan los operativos de Madrid y Londres con el mando central del Imperio.


En todas las guerras hay vencedores y vencidos, y la Guerra Fría fue ganada por EEUU. El comunismo ha perdido por ahora la categoría de principal adversario y las condiciones que justificaban aquel conflicto han desaparecido, pero la administración norteamericana y sus aliados han trabajado desde entonces sin descanso para definir un nuevo enemigo de nuestra civilización: el terrorismo islamista. Y ante la inactividad en suelo europeo de ese enemigo fantasmal, la administración imperial no ha dudado en realizar un par de operaciones especiales que personificaran el Mal ante los ojos de una aturdida población. El objetivo no habría sido otro que colocar la estrategia de la “guerra contra el terrorismo internacional” como punto central en las agendas de los países europeos, de forma que se produjeran, entre otros, los siguientes efectos: modificación de legislaciones antiterroristas, progresivo recorte de libertades sociales y políticas y dependencia de la política internacional europea hacia el liderazgo mundial de EEUU. Esto es exactamente lo que ha ocurrido en los últimos años.

Descubramos a los asesinos

La vía hacia la consolidación del nuevo orden continúa mientras los movimientos pacifistas y antiimperialistas europeos no son capaces de reaccionar. La mayor parte del movimiento pacifista y antiimperialista ha demostrado carecer de honestidad e inteligencia política. Su única respuesta ante la descomunal manipulación de las autoridades ha sido el silencio, cuando no el alineamiento en el sector socialdemócrata de la infamia. Y aunque hay quien intuye que la extrema derecha no ha sido la única que ha mentido, hemos preferido tragar todos los anzuelos antes que pensar por nosotros mismos y actuar en consecuencia. El ejercicio del derecho a autoengañarnos y el temor al vacío han adquirido prioridad frente a cualquier otra cosa, y, junto a la mentira, el único vencedor ha sido el modelo político que responde a un sistema y dos partidos.


De todos modos, tampoco basta con encajar las piezas. Aunque ni los políticos, ni los jueces, ni los medios quieran hacerlo, necesitamos pruebas materiales que confirmen lo que cada vez más personas sospechan que ocurrió. Es por ello que hacemos un llamamiento a todo el mundo, y especialmente a l@s trabajador@s y ciudadan@s de Madrid, para que intenten obtener información. Es preciso saber si hubo movimientos no habituales en torno a las cocheras de los trenes los días previos a los atentados, especialmente la noche del 10 al 11 de marzo de 2004. ¿Observó algún trabajador la irrupción de efectivos de seguridad o de otro tipo en las instalaciones? ¿Alguien sabe de la realización de una inspección o revisión extraordinaria durante las horas previas a los atentados? ¿Las personas que trabajaban aquella mañana controlando la circulación de los trenes percibieron algo llamativo antes de las 7:30? ¿Existe la posibilidad de acceder a declaraciones de personas relacionadas de alguna manera con los sucesos de Leganés (policías, efectivos de bomberos, vecinos…)? ¿En esos testimonios aparecen contradicciones respecto a la versión oficial? ¿Qué información existe sobre el GEO que supuestamente murió, fue inhumado, desenterrado, quemado y posteriormente incinerado por la familia?


En cualquier otro caso diríamos que las personas que tuvieran nuevos datos sobre los sucesos deberían hacerlos llegar al juez; sin embargo, en este caso, y ante el papel de encubridores que juegan las instituciones policiales y judiciales, creemos que esos datos deben hacerse públicos. Es comprensible que algunos representantes de las víctimas deseen que el actual sumario se cierre cuanto antes, pero el dolor no puede cegarnos ante la farsa: por más que se quiera entronizar el papel de la Audiencia Nacional –la misma que acaba de calificar el asesinato de José Couso como “acción de guerra” y que ha exculpado a sus asesinos-   no habrá justicia para las víctimas si se condena a a una perpleja multitud de árabes inocentes.


Aunque estamos plenamente convencidos de que los hechos no sucedieron como unos y otros dicen que ocurrieron, no somos tan ingenuos como para pensar que alguien va a confesar lo que realmente sabe. De hecho, es muy probable que pasen décadas antes de que las versiones oficiales comiencen a desmoronarse a los ojos de la opinión pública. En un país en el que, por ejemplo, se sigue aceptando con infantil ingenuidad la versión oficial de lo sucedido el 23 de febrero de 1981, es muy difícil encontrar personas con arrestos para investigar hechos de la magnitud de los de Madrid. Pero dada la importancia de lo ocurrido y la trascendencia de conocer la verdad, queremos hacer un llamamiento a luchar contra la cobardía. Dejemos de autoengañarnos, destruyamos las mentiras de la policía, de los jueces, de los principales partidos y de los medios de comunicación e intoxicación que sólo funcionan como correas de transmisión de los grandes partidos y denunciemos de una vez a los asesinos y a todos sus encubridores. Que nadie en el futuro pueda acusarnos de haber permitido con nuestra inacción el triunfo de la barbarie imperialista.

Madrid, 11 de marzo de 2006.

Enlaces:
LA OTAN SIMULÓ UN ATENTADO EN EUROPA CON 200 MUERTOS

CARTA ABIERTA AL CNI SOBRE EL 11-M

11-M: NI ETA NI ISLAMISTAS

FORO DE DISCUSIÓN SOBRE EL 11-M

11-M, CLAVES DE UNA CONSPIRACIÓN


MYAHUDI MONSTERS MAUL MADRID

1980: MASACRE EN BOLONIA, 85 MUERTOS

BOMBAS EN LONDRES: LA GRAN FARSA CRIMINAL DEL IMPERIO

LONDRES VUELVE A LA “ESTRATEGIA DE LA TENSIÓN”




Madrid 2004: el ejercicio del terror

El ejercicio de gestión de crisis CMX 04 y su relación con el 11-M

Colectivo Dek Unu | Para Kaosenlared | 4-7-2006 

Los asesinatos en Madrid nos recuerdan que el mundo civilizado está en guerra""

George W. Bush (Washington, 19-03-2004)

"Los servicios secretos anglosajones -británicos y estadounidenses- organizan la mayoría de los atentados terroristas atribuidos a Al Qaeda, con el fin de servir a los designios bélicos de sus países"

David Shayler, ex agente británico del MI5 (Bruselas, 19-11-2005)

Cuando algunas personas que participamos en diferentes movimientos sociales decidimos a principios del presente año formar el colectivo Dek Unu, nos marcamos como principal línea de trabajo la difusión de la que a nuestro juicio es la única versión que puede explicar los atentados del o­nce de marzo de 2004 con coherencia. Cada día que pasa es más firme nuestro convencimiento de que tanto la masacre de Madrid como la de Londres fueron perpetradas por servicios clandestinos vinculados a los impulsores del "nuevo orden mundial", y su objetivo principal fue impulsar la estrategia internacional de la "guerra contra el terror". En consecuencia, reivindicamos hoy más que nunca la inocencia de todos los procesados en el caso (personas que fueron detenidas y encarceladas porque las autoridades necesitaban urgentemente chivos expiatorios) y también la de aquellas personas a las que se hizo desaparecer para construir precipitadamente una delirante versión oficial.


Así, y con el fin de transmitir los fundamentos básicos en los que nos apoyábamos para realizar estas afirmaciones, en marzo de este año hicimos público el artículo "11-M: todos están mintiendo". Sabemos que personas de diferentes sensibilidades están trabajando en una dirección semejante, y nos congratula sentir que poco a poco somos cada vez más los que estamos dispuestos a denunciar racionalmente la impunidad de los asesinos y la formidable farsa construida para encubrirlos. Pero tampoco olvidamos que en este momento son mucho más poderosos los sectores que siguen intentando lanzar cortinas de humo de todos los colores: los ámbitos más próximos al PSOE y la extrema derecha política y mediática siguen enfrascados en una reyerta, a cuenta del 11-M, cuya principal víctima es la verdad.


A los pocos días de la masacre, el periódico berlinés Junge Welt, descartando a ETA y a integristas islámicos, apuntó a la "estrategia de la tensión" conocida ya en Italia en los años 60 y 70 como principal referencia para desvelar la autoría del 11-M. Y lo cierto es que pronto se pudo detectar la falsedad de las únicas explicaciones que lograron eco mediático en el Estado español: la solidez de la versión policial y judicial se asemejaba a la de un castillo de naipes sobre el que nadie parecía atreverse a soplar, mientras que las teorías "conspiracionistas" de diferentes sectores ultraconservadores sólo pretendían utilizar algunas clamorosas contradicciones de la primera para zarandear al gobierno del PSOE. Los hechos y el tiempo transcurrido están dejando claro que ni unos ni otros querían ni quieren conocer la verdad, entre otras cosas porque en ambos partidos hay personas que gracias a su autoridad y a sus responsabilidades pasadas o presentes conocen bien lo que pasó y por tanto harán siempre todo lo posible para que nada salga a la luz. Precisamente por eso, la pelea por la verdad necesita también aquí un esfuerzo sostenido: todos los grupos y personas que crean que es posible arrojar más luz sobre estas y otras muchas masacres deben ser conscientes de que su labor es a largo plazo y que no es suficiente una denuncia puntual. Por nuestra parte, y aun sabiendo que no es cómodo ir a contracorriente, hemos decidido seguir trabajando con nuestros escasos medios hasta que la mayor parte de la opinión pública vea con claridad que la policía, el sistema judicial, los dos partidos políticos mayoritarios y sus diferentes medios de propaganda han estado engañándoles de la manera más vil que puedan imaginar. Lo debemos hacer principalmente por dignidad, por respeto a todas las personas y pueblos víctimas de esta barbarie, y también porque se trata de una cuestión cuyo esclarecimiento, además de ser necesario y posible, puede dar un nuevo cariz a la lucha antiimperialista en todo el mundo.
En este artículo vamos a hablar de la infraestructura especial que la OTAN y la CIA habían puesto en marcha en el Estado español antes de la ejecución del 11-M (para otro tipo de cuestiones más generales, remitimos al lector a nuestro anterior artículo). Citamos datos que se conocen y han sido objeto de discusión en ámbitos reducidos pero, aprovechando el próximo aniversario de la masacre de Londres, hemos creído necesario seguir difundiéndolos y en todo caso recordarlos para evitar que el paso del tiempo y el torbellino que rodea al 11-M sumerjan en tinieblas las claves de los atentados.

El "simulacro" de Londres

Los miles de atentados efectuados y reivindicados en Europa en las últimas décadas por decenas de organizaciones de los más variados orígenes e ideologías tienen pocos rasgos en común, pero de todos ellos puede decirse una cosa: no hay constancia de que ninguno fuera realizado en el marco de un ejercicio antiterrorista. Este dato no es aplicable a dos acciones de características muy peculiares que fueron ejecutadas al mismo tiempo que se desarrollaban sendos operativos antiterroristas de gestión de crisis en el lugar o ciudad de los hechos. Estas acciones -dos matanzas de civiles- no han sido reivindicadas por sus autores, pese a todo lo que se ha dicho. Se trata de los atentados de Madrid el 11 de marzo de 2004 y de Londres el 7 de julio de 2005. Lo ocurrido nos alerta sobre la posibilidad de que en ambos casos los ejercicios pudieron haber servido de cobertura para el asesinato de decenas de personas.


Como ya es conocido por cualquiera que haya seguido las circunstancias de la matanza de Londres, aquella mañana de julio una empresa de consultoría en gestión de crisis estaba realizando en la capital británica un ejercicio antiterrorista. La empresa se llama Visor Consultants y según su director, Peter Power, se trataba de un trabajo solicitado por otra entidad –que no identificó- relacionada con el transporte londinense. El ejercicio se basaba en el supuesto de que varias bombas explotaban simultáneamente en varias estaciones del metro de Londres. El ensayo se desarrolló exactamente en las mismas estaciones y a la misma hora en que explotaron las bombas que provocaron la matanza. Así lo reconoció Power públicamente, pero la conclusión que quiso transmitir fue que todo se trató de una simple casualidad.


El director de Visor Consultants no es un simple empresario. Se trata de un oficial de policía antiterrorista retirado que sigue vinculado a Scotland Yard. Las personas que dirigen el transporte de Londres también poseen rasgos peculiares: el principal responsable, el estadounidense Bob Kiley, pertenece al influyente Consejo de Relaciones Exteriores y en su día trabajó para la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos.


Es difícil creer que pueda existir un solo ser humano que asuma sin pestañear la existencia de tal "casualidad", pero el hecho es que aún son mayoría las personas que han decidido mirar hacia otro lado para no enfrentarse a un escenario que les resultaría insoportable: la realidad de que la matanza del metro habría sido una operación militar clandestina ejecutada para adjudicársela al "terrorismo internacional". Para más información recomendamos la consulta de la página web de un colectivo ciudadano que impulsa en el Reino Unido una investigación popular de lo acaecido aquel día: www.julyseventh.co.uk

Ejercicios de Gestión de Crisis de la OTAN

Pero no es un hecho tan conocido que en la matanza de Madrid en marzo de 2004 ocurrió algo similar. Efectivamente, la "casualidad" quiso que las explosiones se produjeran muy poco después de que oficialmente finalizara en Madrid otro ejercicio de gestión de crisis de carácter antiterrorista. De hecho, todo indica que el 11-M fue el colofón de aquel ensayo.


El nombre oficial del ejercicio fue CMX 04. CMX son las siglas de Crisis Management Exercise y son ejercicios organizados todos los años por la OTAN en los que participan plenamente sus países miembros. Su existencia es pública y conocida desde hace mucho tiempo y en ellos interviene personal de la OTAN en las capitales de cada país, en los cuarteles de la Organización y en los comandos de la OTAN para Europa y el Atlántico. Además, en el CMX 04 también participó la Unidad de Planificación de Operaciones de la OSCE, organización "asociada" a la OTAN. Las crisis ficticias en las que se basan los ejercicios son de diverso índole: en 1998 el escenario principal fue que la OTAN debía realizar preparativos para poner en marcha una operación de paz bajo el mandato de la o­nU. En 2002 el escenario fue un supuesto enfrentamiento militar entre una nación ficticia de Oriente Medio y Turquía, conflicto que provocaba diversos atentados terroristas en algunos países europeos. Este ejercicio de 2002, en el que la dimensión terrorista tenía una importancia central, es en cierto sentido el más próximo al CMX 04, ya que en 2003 el ejercicio fue conjunto entre la OTAN y la UE -CMX/CME 03- y su escenario no estaba relacionado con el terrorismo internacional.


La OTAN tiene un extenso y complejo organigrama. Uno de sus principales organismos es la División de Asuntos Políticos. Esta División está integrada por una Dirección Política y una Dirección Económica. A su vez, la Dirección Política tiene siete secciones y una de ellas es la Sección de Seguridad Cooperativa y Gestión Política de las Crisis. Esta es la sección responsable de los aspectos políticos de la planificación de los Ejercicios de Gestión de Crisis (CMX). Paralelamente, en el ámbito más propiamente militar la Organización tiene una División de Planes de Defensa y Operaciones: la Sección de Operaciones de esta División tiene entre otras funciones la preparación de este ejercicio anual. Es decir, los CMX están planificados y dirigidos tanto en el aspecto político como en el militar por los principales organismos operativos de la OTAN, con la participación de sus Comandantes Estratégicos y bajo la supervisión de su Secretario General.

El CMX en el Estado español

Harían falta muchas páginas para analizar las funciones desarrolladas por la OTAN desde la firma del Tratado del Atlántico Norte en Washington en 1949; este es un análisis que no podemos realizar aquí. Sí recordaremos que el Estado español se unió a esta Alianza en 1982, pero se mantuvo fuera de la estructura militar integrada de la Organización conforme a los resultados del referéndum de 1986. Sin embargo, en 1987 el gobierno del PSOE reanuda las negociaciones con la OTAN sobre el futuro papel del ejército español en ella. Cinco años más tarde se firma en Nápoles un acuerdo de coordinación entre la OTAN y España sobre defensa aérea, y en la Cumbre de Madrid de 1997 el gobierno del PP anuncia su disposición a participar plenamente en la nueva estructura de mando de la Organización, tras haber aprobado el nuevo Parlamento la participación de España en la estructura militar. Por tanto, gracias al PSOE y al PP, el Estado español se encuentra desde entonces plenamente integrado en todas las estructuras de la OTAN.


En 1998 el Grupo Socialista del Congreso preguntó al Gobierno del PP acerca de los ejercicios de gestión de crisis realizados por Defensa durante 1997. El gobierno respondió que en febrero de ese año España había participado en el CMX 97, que había sido dirigido a nivel nacional por el Estado Mayor de la Defensa. Además, participaron otros organismos de la Administración: Presidencia del Gobierno, Ministerio de la Presidencia y Ministerio del Interior, entre otros. Estas son las principales entidades que han participado a nivel estatal en los CMX hasta hoy, pero ni entonces ni ahora se ha dado la identidad de los organismos, unidades o agentes foráneos que han participado sobre el terreno en los diferentes CMX.


El 1 de marzo de 2004, y tan sólo unos días después de la visita del secretario general de la OTAN al Estado español, esta organización publicó su nota de prensa 022. En ella anunciaba que la OTAN iba a realizar su ejercicio anual de gestión de crisis CMX del 4 al 10 de marzo de 2004. Según rezaba la nota, el escenario iba a ser hipotético y en él iba a participar "personal civil y militar en las capitales nacionales, en el cuartel general de la OTAN y en ambos Comandos Estratégicos". Tal como se dijo después, el ejercicio, desarrollado en las capitales de los Estados miembros de la OTAN, estuvo centrado en "amenazas cruciales para el futuro de la OTAN". En el centro del escenario diversos ataques terroristas sacudían a varios países de la Organización.


Los ejercicios CMX están clasificados y por tanto la información oficial que se da sobre ellos es muy escueta, pero según la versión que la OTAN dio tras la finalización del CMX 04, el primer ataque en ese escenario era contra una planta química cercana a la ciudad holandesa de Maastricht. En el guión del ejercicio la prensa apuntaba a la rama saudí de "Al Qaeda" (también el auto judicial del 11-M habla repetidamente de "Al Qaeda" a pesar de que responsables policiales desmintieron en la Comisión de Investigación del Congreso la autoría de esa supuesta organización), y posteriormente se producían más ataques terroristas en otros países que causaban la muerte de cientos de civiles. La OTAN no señala cuántos y cuáles eran los países en los que ocurrían las masacres en ese escenario hipotético, pero sí dice que entre ellos estaban Grecia y Canadá. La nota de la OTAN de abril de 2004 señala que "el ejercicio fue configurado para probar los procedimientos de gestión de crisis, incluyendo la cooperación civil y militar, de cara a mejorar la capacidad de la Alianza para gestionar tales crisis". Y añade: "Las atrocidades terroristas de Madrid, que ocurrieron el día después de acabar el CMX 04, fueron un mortífero recuerdo de cómo podría ocurrir un escenario similar en el presente clima de seguridad".


Como hemos dicho, en la parte del CMX 04 que se efectuó en Madrid, y tal como es habitual en este tipo de ejercicios, participaron de alguna forma diferentes órganos de la Administración española. Pero no olvidemos que el ejercicio es de la OTAN, y dada la precipitación con la que actuó el gobierno español en las horas posteriores a los atentados, puede darse por hecho que la administración española no ejercía control sobre todos los integrantes del operativo de la capital.


Por otra parte, debemos recordar que a finales de febrero y durante los primeros días de marzo de 2004 había un impresionante despliegue antiterrorista en Madrid y en todo el territorio estatal. Miles de agentes habían sido movilizados por el Ministerio del Interior supuestamente para evitar la comisión de un atentado en plena campaña electoral, y este despliegue no fue pasado por alto por muchos observadores. Se hablaba del peligro de ETA (que llevaba casi 10 meses sin realizar ningún atentado mortal), pero en la Comisión de Investigación del Congreso se hizo público que desde hacía unos meses algunos servicios secretos extranjeros habían hecho advertencias generales a sus homólogos españoles acerca de la posibilidad de que se produjera un grave atentado "islamista". Alguien estaba preparando el terreno para lo que iba a llegar, y el gobierno español, que no las tenía todas consigo, anunció –y así salió publicado en prensa unos días antes del 11-M- que las estaciones de ferrocarril y los trenes iban a ser objeto de una especial vigilancia.


Es decir, al mismo tiempo que se producía esta espectacular movilización de recursos antiterroristas, del 4 al 10 de marzo se llevó a cabo en Madrid y en otras "capitales nacionales" de la OTAN el Ejercicio de Gestión de Crisis 04. Consideramos que ya no es una conjetura sin fundamento decir que el atentado llevaba meses preparándose, que durante los días previos (precisamente coincidiendo con la realización del ejercicio) se ataron los últimos cabos sobre el terreno, y que en algún momento entre el 10 y el 11 de marzo, personas no identificadas evitaron los dispositivos antiterroristas reales y accedieron sin contratiempos a los trenes de cercanías para colocar en ellos varias cargas de alto poder explosivo. A las pocas horas, la activación de esas cargas provocó la masacre que todos conocemos. Los Ministerios de Defensa e Interior españoles, implicados en la gestión local del CMX, si bien permanecían confusos, tuvieron pronto cierta información sobre qué o quién pudo estar merodeando por aquella zona. Y así fue como más tarde, sabiendo que los criminales jamás reconocerían su autoría y que tampoco se les podía acusar, tuvieron que comenzar las labores de creación de una versión oficial "aceptable". De todas formas, si alguien quiere seguir creyendo que los autores de una de las mayores y más complejas atrocidades ocurridas en la historia de Europa eran vendedores de móviles, antiguos traficantes de drogas y mineros asturianos que ni siquiera intentaron huir, no le negaremos su derecho a seguir engañándose. Por nuestra parte preferimos seguir el camino que señalan los hechos y el sentido común.


Eric R. Terzuolo, en su informe "Alianza Regional, amenaza global: la OTAN y las amas de destrucción masiva, 1994-2004", comentó que resultaba "irónico" que los ataques hubieran tenido lugar sólo un día después de la finalización del ejercicio, teniendo en cuenta que la planificación de éste había empezado hacía más de un año. Terzuolo sabe, sin embargo, que la ironía sólo está en sus palabras.

Finaliza el ejercicio: misión cumplida

Las primeras informaciones procedentes de los equipos TEDAX españoles decían que las bombas habían sido depositadas en la parte inferior de los trenes y en los raíles. Algo más tarde, las mismas fuentes señalaron que todas los artefactos estaban en los trenes, y pocas horas después comenzaron a afirmar que habían sido depositados por terroristas que habían subido y bajado de los trenes. A pesar de que no podían tener ningún indicio que apoyara esta versión (ninguna cámara de vigilancia filmó a los asesinos en ningún momento, nadie aludió en aquel momento a la existencia de "testigos" y no se habían encontrado vehículos usados para la huida), los TEDAX se vieron obligados a cambiar de opinión porque la policía ya intuía qué había pasado, y si mantenían que las bombas ya estaban en los trenes cuando éstos se pusieron en marcha, el paso siguiente era preguntar quiénes y cómo habían sorteado la vigilancia del único lugar en el que la colocación de las bombas había sido posible: las cocheras. Incluso el sonrojante auto judicial de los atentados, cuando habla de las estaciones en las que según la versión oficial habrían subido los terroristas, reconoce lo siguiente: "en todos los casos (salvo Vicálvaro), el acceso al andén quedaba lejos del primer vagón, en el que al menos en dos ocasiones se colocaron artefactos (Atocha y C/ Téllez)".


Además, nadie ha desmentido la veracidad de las declaraciones atribuidas al jefe del grupo de desactivación de explosivos de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, José María Cáceres: "el tipo de explosivo utilizado en el atentado fue militar y potente como el C-3 o el C-4". Y es que las explosiones hicieron unos agujeros limpios y provocaron humo pero no fuego; no hay que olvidar el carácter ignífugo del material de los vagones, pero las deflagraciones parecen ser típicas del explosivo militar.


Resumiendo: la masacre ocurrió en la que en aquellos días era posiblemente la capital de Estado más vigilada del planeta y, pese a todo, los asesinos actuaron con total impunidad entre otras cosas porque la realización del ejercicio de "simulación" y el despliegue de diferentes efectivos probablemente les facilitaba la cobertura y los pretextos necesarios para moverse cómodamente y con la seguridad de que no iban a ser interceptados.

¿Qué papel tuvo la Agencia Central de Inteligencia?

Si bien todo indica que los asesinos utilizaron la cobertura del ejercicio CMX 04, queda por confirmar si pertenecían a una unidad de la OTAN (¿sigue operativa la red "stay behind"?), a los "grupos de tarea" clandestinos del Departamento de Apoyo Estratégico estadounidense, a la Agencia Central de Inteligencia o a un servicio especial de un país aliado. Teóricamente, las tareas de espionaje y otro tipo de acciones encubiertas en el extranjero corresponden exclusivamente a la CIA, pero en Italia ya se conoce la vinculación directa de la OTAN con algunas de las masacres de los años 70 y 80 y también sabemos que comandos militares adscritos al Departamento de Apoyo Estratégico han actuado en países como Argelia, Iraq o Afganistán. En cualquier caso, se sabe que la transmisión de información entre estos y otros organismos es frecuente, y más en el caso de operativos estratégicos de primer orden. Como es natural, las organizaciones citadas conocen de antemano la realización del CMX.


Lo que sí sabemos con certeza es que la masacre de Madrid se produjo en un momento en que la CIA mantenía una intensísima actividad en toda Europa y especialmente en el Estado español. No en vano, el Convenio de Defensa bilateral suscrito entre el Estado español y los Estados Unidos -modificado en 2002 por el gobierno del PP- permitía que los servicios de espionaje y las unidades militares norteamericanas pudiesen operar con total impunidad en territorio español, sin delimitar su actividad en términos legales. Así, la actividad de los vuelos de la Agencia se encontraba en su punto más alto antes del 11-M. Según el registro de la organización europea de control aéreo Eurocontrol, hubo al menos 69 escalas de aviones de la CIA en territorio del Estado español entre 2001 y 2005. Cerca del 40% de las escalas se produjo en un solo año: 2004. Según la lista elaborada por el ponente de la comisión temporal de la Eurocámara que investiga las actividades de la CIA, fueron al menos 125 los vuelos gestionados directa o indirectamente por la CIA que hicieron escala en 10 aeropuertos españoles (entre ellos el de Madrid) durante esos años.


La principal base de operaciones era Palma de Mallorca. "Era el lugar donde los equipos [de la CIA], muy bien entrenados, y siempre de manera sistemática, iban a preparar sus misiones y descansaban después de realizarlas", ha dicho Dick Marty, investigador del Consejo de Europa. Informes de la Guardia Civil admiten que la mayoría de los miembros de las tripulaciones gozaba de pasaporte diplomático. El dato más inquietante es que del aeropuerto de esta ciudad salió un avión de la Agencia tan sólo unas horas después de la masacre de Madrid. Ese avión había llegado el 9 de marzo desde Libia, y partió tres días más tarde hacia Iraq (su destino aparente iba a ser Suecia y se suponía que su fecha de partida iba a ser posterior). ¿Por qué la CIA hizo salir inmediatamente a sus agentes e instrumentos de espionaje en lugar de dedicarlos a analizar la confusa masacre que acababa de suceder en la capital del país donde se encontraban? ¿Y quién puede asegurar que la única misión de estos vuelos era el secuestro y transporte de personas? Que nadie espere que la respuesta llegue de la mano de las autoridades españolas, que cuando no reaccionan con evasivas dicen con descaro que desconocían la existencia de los vuelos.


Pero además de los vuelos y de las estancias, la Agencia, a través de su oficina permanente en Madrid, había conseguido desarrollar y coordinar una extensa red de "Centros de Inteligencia Contraterroristas" (CTIC), más conocidos como "pisos escucha". Estos centros se encuentran tanto en los archipiélagos canario y balear como en la península, y su principal misión es la captación de cualquier comunicación que puedan considerar de interés. El gobierno español actual no ha negado su existencia, pero se ha negado a proporcionar más información y respondió con evasivas a las preguntas que al respecto le realizó un diputado de IU. Si a la oportunidad proporcionada por el CMX y a todos estos recursos les añadimos el tradicional uso de satélites y diversos sistemas de telecomunicaciones, y si ante todo tenemos presente que tanto la OTAN como la CIA tenían vía libre para actuar como y donde quisieran, no es necesario concluir que la compleja operación del 11 de marzo de 2004 debía realizarse sin contratiempos, como así fue.

Continúa la sumisión

En 2007 el Estado español cumplirá 25 años como miembro de la OTAN, y en febrero de ese año Sevilla acogerá una cumbre informal de la Organización. Los sectores populares responderán y se harán oir, pero en las instituciones seguirá imperando la ley del silencio; en los ámbitos oficiales y parlamentarios la participación en los organismos imperiales nunca será cuestionada y, por ejemplo, a fecha de hoy nadie ha solicitado información o la desclasificación de documentos acerca del ejercicio CMX 04 al Gobierno, a los antiguos ministros del PP, o al Representante Permanente ante el Consejo Atlántico. Ni siquiera se ha preguntado si durante ese ejercicio se efectuó en Madrid una de las simulaciones de atentado que se hicieron en Europa.


Es frecuente escuchar la siguiente objeción a lo que estamos planteando: ¿por qué el Imperio iba a realizar un atentado que al fin y al cabo le hizo "perder" a uno de sus aliados? Este es el principal aspecto que despista a algunas personas. Y una y otra vez responderemos de la misma forma: por un lado, el objetivo principal de la masacre no era ni podía ser la caída del PP. Antes al contrario, y utilizando un símil futbolístico, el PP dispuso de una clara ocasión de gol y lo que hizo fue dudar, recular, y acabó por introducir el balón en su propia puerta. El objetivo principal, como hemos dicho, era dar alas a una estrategia "contra el terror" que ya llevaba demasiado tiempo apoyándose sólo en el 11-S. Y este objetivo se ha cumplido. Pero es que, por otro lado, produce vergüenza ajena escuchar que EEUU ha perdió un "aliado" tras la llegada del PSOE al gobierno español. Para todas y todos debería estar muy claro que la relación de vasallaje continúa: las escalas de aviones de la CIA son sólo un ejemplo, pero hay muchos más, porque la retirada de las tropas españolas fue sólo un gesto de cara a la galería que oculta que España ha seguido apoyando a EEUU en Iraq (y en Afganistán, en Haití, etc.) también a nivel militar. El Cuartel General de la Armada española ha tenido que reconocer que el buque más moderno de su flota realizó en 2005 funciones de "apoyo aéreo y marítimo" a las tropas invasoras de Iraq. El gobierno actual también sigue cediendo las bases militares para que los aviones estadounidenses reposten antes de bombardear en Iraq o Afganistán. Para qué seguir... EEUU sabía y sabe que el sistema bipartidista imperante en el Estado español no va a perjudicar la gestión de sus intereses en ningún momento.


No hay que engañarse: los partidos, medios y organizaciones vinculadas de alguna manera a la estabilidad del sistema no van a mover un solo dedo para impulsar y comunicar a la población los resultados de una verdadera investigación. La obediencia y sometimiento a los "aliados" es una cuestión vital para el Estado y sus instituciones, pero no somos pocas las personas que, lejos de tener miedo, seguiremos diciendo que el "nuevo orden", ese "nuevo traje del emperador", no puede ocultar su patética y criminal desnudez.

3 de julio de 2006


El terrorismo de la OTAN



La masacre del 11-M seguirá impune

Creemos que existen indicios sólidos para afirmar que la masacre fue un operativo militar clandestino vinculado al ejercicio antiterrorista de la OTAN que se efectuó en marzo de 2004 en diferentes capitales europeas (entre ellas Madrid) y a diversos dispositivos de inteligencia, entre los que se encuentran los que se han venido en llamar “vuelos de la CIA”.

Colectivo Dek Unu | 23-2-2007

Cuando han transcurrido casi tres años desde la matanza de Madrid, y tras observar lo que está ocurriendo en la sala de la Audiencia Nacional de la Casa de Campo y lo que nos están contando diferentes medios de “comunicación”, deseamos manifestar lo siguiente:


1- Consideramos que este juicio no es tal, sino un capítulo más en la farsa que los diferentes aparatos del Estado están construyendo desde la mañana del 11 de marzo de 2004 para encubrir a los criminales y culpar en su lugar a personas inocentes. Al mismo tiempo, reiteramos nuestro convencimiento de que ningún grupo islamista es responsable de esa matanza, de la misma manera que descartamos que ETA tuviera la menor relación con ella. Como hemos señalado extensamente en un documento anterior, creemos que existen indicios sólidos para afirmar que la masacre fue un operativo militar clandestino vinculado al ejercicio antiterrorista de la OTAN que se efectuó en marzo de 2004 en diferentes capitales europeas (entre ellas Madrid) y a diversos dispositivos de inteligencia, entre los que se encuentran los que se han venido en llamar “vuelos de la CIA”. A pesar del intento de silenciar la relación de estas y otras organizaciones con el “terrorismo internacional” y más en concreto con atentados como el de Madrid y el de Londres, cada vez son más los periodistas e investigadores de todo el mundo que apuntan en esta dirección. Como se ha dicho en la revista Three Monkeys o­nline al comentar los análisis de uno de ellos, el profesor Daniele Ganser, “esto no es Roswell -el caso de los extraterrestres- ni otras teorías conspirativas rebuscadas tan populares para la generación de Internet. Esta es la historia de un movimiento real, que la historia ha probado [en referencia a diversos atentados ocurridos en los años 70 y 80], y que ha operado en territorio europeo. La estrategia de la tensión sigue siendo una teoría plausible que explica los crueles atentados en Europa”. Lo que ha ocurrido a lo largo de estos años en relación al caso del 11-M hace que sintamos aún más firme esta percepción.
2- Por lo que respecta a la representación que se está ofreciendo en la Audiencia Nacional, pensamos que la operación de encubrimiento ha tenido que basarse, entre otros aspectos, en dos sobre los que queremos llamar la atención:


-Un diseño procesal asentado en un modelo de “abultamiento”: años de instrucción, meses y meses de “juicio”, decenas de miles de páginas de sumario, centenares de presuntos testigos, etc. Parece que cuanto mayores sean las dimensiones de la acción judicial, mejor, porque una imagen ampulosa y de aparente grandeza sugerirá que si todo es tan descomunal el sumario sólo puede ser correcto y al menos parte de los procesados son culpables. Las declaraciones exculpatorias y la condena de los atentados, inauditas en unos combatientes yihadistas voluntarios, no servirán de nada: las toneladas de papel, aunque compongan un magma inconexo y caótico, deben enterrar por sí solas toda presunción de inocencia. Los abogados defensores saben que tras todo ese humo y los datos fabricadosad hoc –en muchos casos usando procedimientos no legales, como la supuesta grabación a Rabei Osman- y vendidos como “pruebas” no hay nada más que la intención de cerrar un caso en el que jamás se condenará a los asesinos. Por su parte, la fiscal y los miembros del “tribunal” saben que no hay terroristas islámicos en el banquillo y que los criminales están libres. Nos vemos en la necesidad de decir que no estamos ante jueces, sino ante agentes instrumentales que en lugar de desempeñar su cometido profesional e impartir justicia están cumpliendo una misión trascendental para la estabilidad del Estado y de sus instituciones, misión en la que deben ser sacrificadas decenas de personas.


-La operación de Leganés, sobre la que se confirma lo que era previsible: la existencia de varias personas muertas en extrañas circunstancias ha servido para pretender adjudicar sobre ellas, y especialmente sobre ellas, una irrefutable responsabilidad en los atentados. Ese es el sentido del falso operativo antiterrorista de abril de 2004, planeado para que se convirtiera en la tabla de salvación del sumario: si los procesados no se autoinculpan, se intenta que tome forma la idea de que los fallecidos eran “terroristas islamistas” de la peor calaña y de que algunos de los que permanecen vivos han podido tener alguna relación, siquiera circunstancial, con ellos (aunque probablemente no todos los acusados recibirán la condena solicitada por la Fiscalía, para dar así la sensación de que la sentencia es rigurosa y no indiscriminada). Pero a pesar de la presión ejercida en este sentido sobre los acusados con la promesa de que su actitud en el proceso podría aliviar su situación, de los muertos sólo se están haciendo referencias a sus supuestas personalidades y a cuestiones relacionadas en todo caso con la delicuencia común, pero no con el 11-M.


3- Queremos subrayar y denunciar el papel manipulador que el diario El País, la cadena SER, el resto de medios de comunicación del grupo PRISA y la radio y televisión públicas de ámbito estatal están jugando en esta gigantesca operación de encubrimiento. Su complicidad no consiste solamente en difundir opiniones que pisotean una y otra vez la presunción de inocencia de los procesados, sino también en tratar de producir pruebas falsas con las que manchar la imagen de éstos y justificar sus futuras condenas. En este sentido, creemos que muchas de las páginas de El País alusivas el “juicio” deben pasar a la historia del periodismo por su nivel de desprecio de la deontología profesional. Sólo reseñaremos algunos ejemplos.


El 18 de febrero de 2007, y en clara reacción al desconcierto que han suscitado en algunos ámbitos las primeras declaraciones de los procesados, los responsables de la versión en papel de este entramado mediático -que actúa a instancias de otros poderes y está al corriente de la inocencia de todos los encausados- decidieron publicar el día de mayor venta de ejemplares (domingo) el siguiente titular a cuatro columnas y en primera página: “Un manual de los terroristas del 11-M les instruye para que se declaren inocentes”. En el desarrollo de la información, y al igual que está haciendo desde que se inició la pantomima de la Casa de Campo, el periódico usa varias veces la palabra “estrategia” para calificar la actitud de las personas procesadas. Sin embargo este medio no ha sido capaz de explicar cómo nadie supo absolutamente nada de esta “estrategia” y de este supuesto manual –al que sólo El País parece haber tenido acceso- en los casi cuatro años transcurridos desde la explosión de Leganés, ni tampoco cómo los “islamistas” que lo tuvieron en su poder, en lugar de hacer uso de él y por tanto mostrar una actitud acorde con su contenido, decidieron manifestar su culpabilidad mediante lo que nos han dicho que hicieron: gritar, disparar e inmolarse. Esta artimaña periodística indica que los intoxicadores esperaban que todos los acusados proclamaran su inocencia ¡cuando aún eran sólo dos los que habían declarado! Es obvio que la oportuna y mágica aparición de un texto ignoto no es sino una más de las incontables y repugnantes maniobras urdidas para condenar a personas inocentes y proteger así la estabilidad del sistema político. El mismo periódico trajo el 20 de febrero a su primera página el siguiente titular: “Dos supuestos autores del 11-M dan pistas del atentado en la vista oral”. Sin embargo, no solamente no se aporta un solo dato en ese sentido en el desarrollo que hacen de ese encabezamiento, sino que se tiene la desfachatez de escribir “todo empieza a encajar” e incluso que un procesado dijo que “El Tunecino” (el uso intencionado y persistente de motes aireados por la policía persigue construir una inequívoca imagen de delincuentes) “apoyaba los atentados en España por la guerra de Irak” (sic), cuando ese procesado únicamente hizo mención a un comentario sobre atracos a bancos y joyerías que él atribuía a esa persona ya fallecida.


En cuanto a la cadena SER, no podemos reflejar todo lo que hemos escuchado y que nos parece significativo. He aquí sólo algunos extractos de “informaciones” y comentarios emitidos el 16 de febrero: “Los islamistas del 11-M rechazan cualquier relación con ETA”, “Zougam lo niega todo. A preguntas incómodas, respuestas evasivas. Se puso bastante nervioso, con argumentaciones de escasa capacidad de convicción”, “Hassan El Haski y Rabei Osman, el Egipcio, son los dos terroristas que reconocen en conversaciones estar al corriente de los atentados de Madrid”, “el declararse inocente, el decir yo no he pasado por ahí… eso es obligatorio aunque te pillen con el cuchillo lleno de sangre. Esto es una estrategia de la defensa”, “a ellos no les importa en absoluto condenar el terrorismo, a pesar de que ellos sean los terroristas, en el supuesto de que lo fueran –que parece que sí-; otros, en cambio, no lo hacen, pero en el caso de ellos no tienen el más mínimo problema. Tienen una capacidad de desdoblamiento.”


4- Con la misma energía denunciamos el execrable tratamiento informativo que del proceso está realizando prácticamente la totalidad del resto de medios privados y públicos. Resultaría imposible elaborar un análisis que recogiera todas las mentiras e intoxicaciones que se han vertido. En cualquier caso, queremos hacer notar que aquellos ubicados más a la derecha, incluidos los que se han considerado como “conspiracionistas” por su empeño en que aparezcan las siglas de ETA en todo este asunto, están siguiendo en realidad un recorrido informativo no muy alejado del de los medios del entorno gubernamental. Sin renunciar al uso de esas siglas –para lo que cuentan con la colaboración de algún abogado vinculado a sectores ultraderechistas y sin ningún sentido del ridículo- y sin desistir en la habitual y monótona crítica al PSOE y a diferentes aspectos del proceso, en gran parte de las informaciones que en relación al “juicio” están publicando medios como ABC, La Razón, e incluso El Mundo y Libertad Digital, no se está cuestionando una posible responsabilidad islamista. Da la impresión de que para ellos la cuestión sería determinar, en todo caso, el grado de esa autoría. No hay duda de que la actitud cada vez más tímida de dirigentes del PP como Rajoy -que ha aludido en el seno de su partido al “respeto a la justicia” en este caso- y la del mismísimo Aznar –que en una conferencia en Estados Unidos incluyó el 11-M en una lista de atentados del nuevo desafío islamista- tiene mucho que ver con esta confusa postura mediática. Los dirigentes del PP saben qué pasó aquella mañana de marzo y su actitud “cautelosa” constriñe la actitud asilvestrada de muchos apoyos y simpatizantes del partido menos informados.


5- Seguimos contemplando sin asombro cómo la actitud de los representantes de algunos sectores políticos que se autodenominan de “izquierda” permanece firmemente anclada en las antípodas de la lucidez, cuando no se hunde en el fango de la indignidad. Ante el inmenso cúmulo de mentiras proferidas desde el principio por el PSOE, por el PP y por diferentes medios de comunicación, y ante las señales que apuntan en la dirección que señalamos, han preferido mirar hacia otro lado y adherirse a la interpretación sostenida y escenificada por el presente gobierno, renovando su inquebrantable fe en las “instituciones democráticas”. De esa forma han renunciado a cuestionar el carácter de un sistema político que no sólo es capaz de impedir que quienes quieren dominar las riendas de la geopolítica mundial perpetren este tipo de masacres, sino que en última instancia colabora con ellos (el último ejemplo es el acuerdo entre el Ministerio de Defensa y dos agencias de inteligencia del Pentágono, el NCSI y la OSI, que autoriza a los espías estadounidenses a actuar bajo supervisión en el Estado español) y además trabaja denodadamente para que nunca sean juzgados. No importa que el presidente del gobierno español reconociera la existencia de los mal llamados vuelos “secretos” en conversación con uno de los periodistas del Diario de Mallorca que ha investigado las actividades de la CIA, tampoco importa que en la misma conversación el mismo presidente dijera ante ese sorprendido periodista que “esto no es nada comparado con lo que pasa en las bases [militares]” (ver el nº 44 del periódico Diagonal). Nada de eso merece la pena tomarse en consideración por parte de una izquierda que vive ajena a la verdadera realidad política y social del Estado español y del mundo, y que por tanto no es consciente del alcance real del impresionante aparato logístico que tanto esas bases (en 2005 Estados Unidos tenía 737 en todo el planeta, según datos extraídos del último libro de Chalmers Johnson) como otros múltiples dispositivos conforman desde hace mucho tiempo.


6- Exigimos la inmediata puesta en libertad de todas las personas que permanecen secuestradas por el Estado para utilizarlas de chivos expiatorios de la matanza. Además de la ausencia de garantías jurídicas en todo el proceso, queremos asimismo denunciar que si bien parece que estas personas no han sido torturadas físicamente para obtener una información que no pueden dar (trato que no se hubiera dudado en aplicar en caso de considerarles sospechosas), sus captores han pretendido representar su peligrosidad y culpa sometiéndolas a unas condiciones de existencia crueles e inhumanas que constituyen un auténtico tormento: algunas de ellas, como es el caso de Rabei Osman, permanecen aisladas durante 21 horas al día en una celda –el resto del tiempo tampoco pueden hablar con nadie- y reciben constantes insultos y humillaciones. Al mismo tiempo, recordamos que además de los 191 asesinatos del 11 de marzo de 2004, se sigue sin conocer las circunstancias reales de la desaparición y muerte de las personas que supuestamente se suicidaron en Leganés y de las que también defendemos su presunción de inocencia. Es preciso reconocer que en este caso la responsabilidad de las muertes no recaería sobre organizaciones de ámbito internacional, sino sobre los aparatos gubernamentales, policiales y judiciales del Estado español, los cuales, apremiados por la situación generada el 11-M, habrían decidido simular una inmolación para conducir el caso por la vía “islámica”. Finalmente, debemos recordar que fueron también efectivos policiales los responsables directos de las dos muertes ocurridas en Euskal Herria (Pamplona y Hernani) durante los días posteriores a la masacre, como consecuencia de la versión inicial de los hechos que difundieron los principales partidos políticos.


7- Los colectivos y personas que atribuimos el exterminio de 191 personas a los tentáculos armados del Imperio no cejaremos en nuestro empeño hasta que los criminales y sus encubridores en las diferentes áreas (política, policial, judicial y mediática) se sienten en el banquillo de los acusados, pero al mismo tiempo tenemos la certidumbre de que nunca podrá haber justicia en el marco de este sistema. Por ello, y aunque haya quien quiera acusarnos de emplear un lenguaje desfasado, insistimos en la necesidad de desarrollar una labor constante de denuncia y de lucha contra el capitalismo imperialista, que más allá del 11-M sigue oprimiendo y asesinando a miles y miles de mujeres y hombres en todo el mundo. A la vez, creemos que en los diferentes sectores y organismos populares y en los medios alternativos de información deberíamos fortalecer una actitud crítica y lúcida que contribuya a interpretar con discernimiento la realidad de las relaciones internacionales, el sentido que tienen en ella las operaciones terroristas contra civiles llevadas a cabo por unidades militares especiales y la función intoxicadora que en este contexto desempeñan la mayor parte de medios de comunicación de masas.


Otro mundo es y será posible, pero sabemos que para ello no bastará con proclamar eslóganes de forma rutinaria: la información alternativa y en general la actividad y conciencia revolucionarias deben perseverar en todas las vías posibles para ayudar a crear las condiciones que permitan construir una nueva realidad humana. Por nuestra parte, vamos a procurar seguir encaminando nuestros esfuerzos en ese sentido.

Colectivo Dek Unu
20 de febrero de 2007

Otros artículos:

“Madrid 2004: el ejercicio del terror” (Dek Unu) 


 “11-M, todos están mintiendo” (Dek Unu) 


 “El 11-M, las dos versiones del Sistema” (Claudia García) 



Policías de Alcalá que examinaron la furgoneta encontrada el 11-M aseguran que estaba vacía



Visor Consultants


Julio Anguita no veía clara ni la autoría de ETA ni la islamista (ver http://youtu.be/c0cNQeCvB0s
A partir de 2:13). "Yo creo que ha habido mucha ligereza, no han sido castigados los que han aportado datos que han sido demostrados falsos", declaró Anguita. "Aquí me da la impresión que ha habido mucho barullo y los jueces han hecho lo que han podido sabiendo que había barullo", explicó antes de apuntar que esto pasa "como cuando han ocurrido escándalos que se han cortado". Y al final, cuando le preguntan por alguna hipótesis diferente de las dos consabidas, dice: "No lo sé, pero confieso que lo veo tan oscuro como otras cuestiones. ¿Por qué? Porque otra vez estamos con implicaciones fuera de España... de alta política. Y no sé más, si no lo diría, porque cuando yo creo algo más me arriesgo".

Pablo Iglesias compara a Otegi con Jiménez Losantos








11-M (1). La construcción de un gran fraude de Estado



El 11-M (12). La Casa Blanca y el lobby sionista del Pentágono: del 11-s al 11-m


El 11-M (15). La huella del crimen del Mossad y la CIA




El mito de la Stasi, un fraude histórico orquestado por dos agencias del crimen occidental: la CIA y el BND (3)



El 11-M (11). La hipótesis OTAN-Gladio B






Fernando Reinares, sobre el 11-M: "Es en el 2001 cuando se idea, 2002 cuando se planifica y 2003 cuando se prepara"

















1 comentario:

  1. Un trabajador explotado y oprimido que es capaz en sus ratos libres de elaborar una nueva teoría conspiratoria. No sé que decir, resulta tan extraño que una persona tan machacada por el sistema como tantos de nosotros, ponga patas arriba lo investigado y enjuiciado y se alce con una nueva confabulación. Esto me parece más una "évolada" como la del 23F con la Operación Palace. Sencillamente delirante

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