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martes, 30 de abril de 2013

Juan Pinilla, cuando el flamenco se tiñe de rojo



Por Rafael Calero Palma Sábado, 20 de Abril de 2013

 


Portada de "Las voces que no callaron, flamenco y revolución"

"Las voces que no callaron, flamenco y revolución" es una obra valiente, hermosa y necesaria, donde la poesía y el flamenco se funden de manera natural y fluida.

Juan Pinilla (Huétor Tájar, Granada, 1983) es periodista y cantaor de flamenco, o cantaor de flamenco y periodista, que para el caso que nos ocupa, tanto monta. Y además de esto, Juan Pinilla es militante del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y si no ando muy errado, de Izquierda Unida. Y desde su triple condición de hombre de letras, hombre de música, y militante político y sindical, el cantaor de Granada publicó hace unos meses un trabajo tan necesario como el agua de mayo: Las voces que no callaron, flamenco y revolución.

Se trata de un precioso disco-libro publicado por la Sociedad Cooperativa Andaluza Atrapasueños Editorial, que hace unos días puso en la calle la segunda edición, de lo cual se deduce que el público lo ha acogido como un trabajo de esta índole merece, con todo el cariño y el respeto del mundo. Y es que en los tiempos que corren, que una obra de estas características conozca una segunda edición es todo un éxito, y no me estoy refiriendo precisamente al aspecto comercial —que también, por supuesto—, sino al artístico que, al fin y al cabo, es el que a nosotros nos debe importar.

Como he dicho más arriba, Las voces que no callaron, flamenco y revolución es un disco-libro, con formato de cd. En la parte literaria, el periodista Juan Pinilla lleva a cabo un pormenorizado estudio sobre el flamenco “de izquierdas”,  y trata de derribar la idea que aún hoy muchos sostienen de que el flamenco es un arte conservador, apegado a los señoritos y acostumbrado a moverse por donde se mueve el dinero. Y para demostrar su tesis, Pinilla nos recuerda que a lo largo de la historia del flamenco ha habido un gran número de cantaores y cantaoras, de guitarristas, de bailaores y bailaoras que nunca ocultaron su militancia, como el Chato de las Ventas, fusilado por los fascistas en Badajoz, durante la Guerra Civil; de Miguel de Molina, apaleado y humillado por un grupo de falangistas y exiliado en Sudamérica por su condición de homosexual y republicano; de Juan Valderrama, que combatió en una columna anarquista durante la guerra, o de Pastora Pavón, la Niña de los Peines, la cantaora republicana por excelencia, que popularizó aquellos versos que decían “Que bonita está Triana / cuando le ponen al puente / banderas republicanas”; también tienen su rinconcito en este libro gente más cercana en el tiempo, como Manuel Gerena, Salvador Távora, El Piki, El Cabrero o Paco Moyano, todos ellos destacados cantaores antifascistas, durante la Transición y como en el caso de José Domínguez, El Cabrero, con una longeva carrera discográfica y sobre los escenarios de todo el mundo. Las voces que no callaron, flamenco y revolución es, sin duda, un trabajo de investigación ameno, lleno de jugosas anécdotas, que te atrapa y te deja con la sensación de que uno no se ha quedado saciado del todo, y quiere saber más y más sobre el tema.

En la parte musical, la más experimental y, en mi opinión, valiosa, de este trabajo, el cantaor de flamenco Juan Pinilla, acompañado por las guitarras de Rafael Rodríguez, de Paco Cortés y de Josele de la Rosa, va transitando a lo largo de cuarenta y tres minutos por diferentes palos, muchos de ellos poco habituales en el flamenco que se hace en la actualidad, en el que con tanto descaro prima lo comercial. De esta manera, Juan Pinilla se atreve con las cartageneras, los tangos, las bulerías, la temporera y debla —un palo tan poco habitual en estos días y que se adaptaba de maravilla a la voz del maestro Enrique Morente—, los fandangos, la petenera, las seguiriyas, el mirabrás y algún cante más, que harán las delicias de todo aquel que se acerque a este disco y a este cantaor, con los oídos bien abiertos, sin prejuicios y sin las ideas preconcebidas que tanto daño hacen al flamenco.

Y es que Juan ha dado un doble salto mortal sin red a la hora de hacer este trabajo. Por un lado, atreviéndose a reivindicar a los flamencos de la izquierda, a los contestatarios, a los que transitaron por el tortuoso sendero del compromiso social, a los de las letras reivindicativas y nada complacientes con los poderosos, a los que se atrevieron a protestar y a denunciar. Por otro lado, atreviéndose a encajar en los palos flamencos textos, frases, ideas y poemas de autores tan dispares y tan alejados del flamenco como Nietszche, Ernesto Che Guevara —sublimes las peteneras donde el de Granada canta “Mañana cuando yo muera / no me vengáis a llorar / nunca estaré bajo tierra / soy viento de libertad”—, Edgar Allan Poe, Groucho Marx —probablemente lo más surrealista que se ha visto hasta ahora en el campo del flamenco haya sido adaptar con tanto tino frases célebres del bigotudo de los hermanos Marx al ritmo de los tanguillos de Cádiz—, Gregorio Marañón o Franz Grillparzer. El disco se abre con un estremecedor recitado a cargo de Emma Cohen del poema “Mi corazón es patio”, de Marcos Ana. Hacia la mitad, es el actor Paco Algora el que recita “Autobiografía”, del insigne Gabriel Celaya).

Las voces que no callaron, flamenco y revolución es una obra valiente, hermosa y necesaria, donde la poesía y el flamenco se funden de manera natural y fluida. En mi modesta y nada experta opinión, estamos ante una obra imprescindible, de esas que se revalorizan más y más con el tiempo y nos recuerdan que no todos los artistas están en esto por el dinero. Una obra que jamás figurará en el número uno de ninguna lista de éxitos (ni creo que sea esa la intención de su autor). Una obra que, como el propio Pinilla señala, está dedicada a todos aquellos que miden al hombre con parámetros humanos, y no numéricos. Una obra para las mujeres y los hombres que disfrutan de lo mejor del ser humano, el arte y la libertad. Una obra que nadie con un mínimo de sensibilidad debería dejar de disfrutar. 


Presentación libro-disco Juan Pinilla en LaTejedora


[Audio] Las voces que no callaron, Flamenco y Revolución; de Juan Pinilla

Presentación del libro-disco del cantaor granadino Juan Pinilla: “Las Voces que no callaron”.


Juan Pinilla "Fandangos del Corruco, Macande y Vallejo


Juan Pinilla se autoinculpa de la acción en Mercadona a ritmo de Fandango


JUAN PINILLA - Tangos del Sacromonte


Conferencia "El Cante Flamenco. Los Palos" de Juan Pinilla


"DON MANUEL" CANTE: JUAN PINILLA. GUITARRA: PACO CORTÉS


Juan Pinilla "Fandangos del Corruco, Macande y Vallejo"




Juan Pinilla imágenes en google, cada foto hay un artículo o blog para verlo, 1º pinchar la foto y saldrá en grande, 2º pinchar dos veces saldrá.


El Cabrero, El Canto de la Sierra: La película francesa emitida en 43 países y rechazada por todas las cadenas de TV.


Cantaores y cantautores cantando a Andalucía.


 


Flamenco y revolución


 

 

 

domingo, 25 de noviembre de 2012

La identidad andaluza en el flamenco y revolución



La identidad andaluza en el flamenco

http://www.jaleoandalucia.org/web20/documentos/flamenco1.pdf


Flamenco y revolución

Por Luis Mariano García Sábado, 24 de Noviembre de 2012 

A pesar de haber sido utilizado por el españolismo y la clase dirigente, el flamenco ha servido, desde sus orígenes, de medio de expresión popular de las injusticias y la opresión. "Trabajo de sol a sol, Las ganancias son pal amo, Pá mí solo es el sudor”
El flamenco es la expresión musical más auténtica de la cultura andaluza. Es el resultado de someter el folclore andaluz tradicional, de origen castellano, árabe y judío, a un proceso de evolución y estilización, principalmente a cargo del pueblo gitano. El origen popular, las duras circunstancias socioeconómicas de quienes participaban de él, y la carga emocional con la que se interpreta, han dado como resultado una serie de estilos musicales de alto nivel expresivo, que han servido originariamente al pueblo andaluz para expresar su realidad.
El flamenco como tal surgió formalmente a finales del S. XVIII, pero las condiciones que determinaron su aparición datan de mucho antes. Como hecho histórico de partida podríamos tomar el fin de la "Reconquista" por parte de los Reyes Católicos y la constitución del Estado español, en el año 1492. Esta fecha supuso, entre otras cosas, el comienzo del proceso de homogeneización según los valores castellanos al que se sometió a la población en los territorios bajo su control, y que se ha continuado dando, con mayor o menor intensidad, hasta nuestros días. Un pueblo muy influyente en el flamenco, y que ha sufrido esta persecución hacia su cultura y sus formas de vida con especial intensidad, ha sido el pueblo gitano. El orden social que se estableció tras la reconquista, basado en el absolutismo, el poder feudal y eclesiástico, el acoso a las minorías y la desigualdad, influyó en gran medida en la aparición de una expresión popular que acabó convirtiéndose en el flamenco.

El flamenco nace de la injusticia

Las circunstancias socioeconómicas en Andalucía hicieron que los romances tradicionales andaluces mudaran su temática original (leyendas, amores, batallas...) hasta expresar la realidad social y personal del pueblo andaluz. Así nacían, a finales del S. XVIII, las Tonás y las Soleás, primeras expresiones del cante flamenco:
Las lindes del olivar,
Anchas pá los don mucho,
Estrechas pá los don ná
Soleá1

A partir de aquí, y con la posterior incorporación de la guitarra, comienzan a proliferar los diferentes estilos, como las Bulerías, que resultan de aumentar el ritmo de la Soleá. Surgen también estilos originales creados por el pueblo gitano, como la Seguirilla, un estilo de cante muy utilizado para expresar el lamento.
En una primera instancia los cantes carecían de contenido político y de un sentido colectivo de las reivindicaciones. Esto cambió con el primer acontecimiento histórico destacable que vivió el flamenco: la invasión napoleónica. Este acontecimiento se vivió de forma especial en Cádiz y su entorno, ya que las tropas francesas no llegaron a tomar la ciudad. Esto fue un motivo de orgullo colectivo que propició la aparición de una familia de cantes nuevos de carácter jovial, cuya muestra principal son las alegrías:
Un baluarte invencible,
Fue la Isla de León,
Porque con los gaditanos,
No pudo Napoleón
Alegrías de Cádiz2

En Cádiz se respiraban aires progresistas, que cuestionaban el poder establecido y defendían la soberanía popular. Así lo expresa otro cante de aquella época, el Mirabrás:
A mí qué me importa
Que un rey me culpe.
Si el pueblo es grande
Y me abona.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Que no hay más ley,
Que son las obras.
Mirabrás3

En esta época se rechazó, a través del flamenco, el absolutismo de Fernando VII y la política imperialista de la corona española, por la que muchos acababan luchando en las guerras coloniales a través del servicio militar. Este imperialismo español propició así mismo el contacto con los afro-americanos de las colonias, surgiendo cantes mestizos que relacionaban directamente la baja Andalucía con las colonias a través de la música. Son los llamados Cantes de ida y vuelta, siendo ejemplos de estos la Rumba, las Colombianas, el Tango o la Milonga.
La postura social del flamenco supuso una gran evolución. Ya no es tanto la visión romántica de asumir la realidad como viene y resignarse a aceptarla con el lamento como única respuesta, sino la voz del pueblo en los acontecimientos y el rechazo a los motivos de su precaria situación.

Expresión del movimiento obrero

El flamenco, en su evolución, también ha servido para expresar problemáticas propias de la clase trabajadora, tales como la explotación, las condiciones laborales, la migración, el reparto de la tierra o el asociacionismo proletario. Esta realidad se ha expresado, entre otros, por los estilos propios surgidos del campo andaluz: los Cantes del Campo. Como ejemplo, tenemos los Cantes de Trilla, cuyo compás lo marca el ritmo del trillo sobre la era:
Trabajo de sol a sol,
Trabajo de sol a sol,
Las ganancias son pal amo,
Pá mí solo es el sudor”
Trillera4

Otro ejemplo significativo de esto son los Cantes de las minas, pertenecientes a la familia de los Cantes de Levante. Surgieron en las cuencas mineras de Linares, Murcia y Almería, debido a la gran emigración que se produjo hacia estas zonas desde toda Andalucía en el S.XIX. En estos cantes es muy típico que aparezcan conceptos propios del marxismo como la plusvalía, la acumulación, y la explotación capitalista.
Minero, ¿pá que trabajas,
Si pá ti no es el producto?
Pá el patrón son las alhajas,
Para tu familia el luto,
Y para ti la mortaja
Fandangos Mineros5

En la línea de los cantes anteriores surgieron los Martinetes, que son los cantes de las fraguas, oficio muy ejercido por el pueblo gitano.
Otro tema que se ha expresado a través del cante flamenco ha sido la represión sufrida por los movimientos de trabajadores y trabajadoras en la lucha por sus derechos.
En el último tercio del S. XIX la influencia del internacionalismo obrero llega al poniente andaluz, sobre todo a través de la zona de Jerez de la Frontera, que destaca en aquel entonces por su gran producción y exportación de vino. El movimiento obrero, unido a las duras condiciones en que se vivía en el campo, las malas cosechas, etc., hizo que comenzaran las huelgas y las reivindicaciones, con la consiguiente represión. El flamenco, como expresión popular, sirvió para denunciar estos sucesos:
Tó lo tienen preparao,
Los civiles en los cortijos,
Por eso matan a obreros,
Para agradar a los ricos.
Cante a la represión6


"Le pregunté a mi morena,
Que por qué me despreciaba,
Y me contestó serena,
Que en la asociación entrara.

Cante al asociacionismo obrero7

Capitalismo y nacional-flamenquismo

A comienzos del S. XX, el flamenco había alcanzado una gran difusión, lo que impulsó la profesionalización de los y las intérpretes, así como de los espectáculos. Se convirtió en una posibilidad de negocio. Al entrar en los circuitos comerciales, a través principalmente de los Cafés Cantantes y posteriormente de la Ópera Flamenca, los y las artistas tuvieron que dirigir sus cantes hacia un público más abierto, lo que hizo que tanto para los “Señoritos” que comenzaban a aficionarse al flamenco, como para el gran público en general, los cantes tuvieran que dejar de lado sus reivindicaciones y adaptar sus letras a las nuevas circunstancias. Se puede distinguir entonces entre el “flamenco de uso”, más ligado a la forma y al fondo tradicional, y el “flamenco de cambio”, ligado al espectáculo, a lo comercial y accesible y asimilable por la clase dominante8.
Esta nueva realidad del flamenco se combinó con la necesidad de la clase dirigente española de dotar al Estado de una identidad cultural propia. Este objetivo se venía persiguiendo ya desde finales del S.XIX, cuando las crisis coloniales y las revoluciones liberales amenazaban al españolismo, y llegó a su máximo desarrollo con la llegada del franquismo.
El régimen utilizó, entre otros, elementos de la cultura andaluza para dotar al estado de un folclore propio. El flamenco, previa adaptación y censura, sirvió a este fin, influyendo en la canción española que proliferó durante la época. Pasaron años oscuros para el flamenco, que había de interpretarse sin esencia. La mayoría de los y las artistas se adaptaron, como pudieron, a las nuevas circunstancias. Otros se exiliaron, y algunos no sobrevivieron a la guerra y a la represión.

El flamenco y la izquierda

Para encontrar intérpretes especialmente comprometidos socialmente hubo que esperar, en primer lugar, a que la profesionalización del cante diera intérpretes conocidos, y en segundo lugar, a la gran convulsión social de los años de la II República. Cuando ésta se proclamó, la mayoría de los y las artistas flamencos se proclamaron partidarios de la misma. Los cantes dedicados a la libertad, la República, a la bandera tricolor, o a los Capitanes Galán y Hernández fueron muchos en estos años.
Entre quienes interpretaban el republicanismo flamenco cabe destacar, por su relevancia y su compromiso, los nombres de Guerrita, Corruco de Algeciras, Antonio Mairena (maestro enciclopédico y gran impulsor del flamenco), José Cepero, La Niña de los Peines (considerada la mayor artista de su época y que defendió el ideal de mujer libre y republicana), o el Chato de las Ventas. Éste último cantaor creó los llamados Fandangos Republicanos, un tipo de cante de naturaleza reivindicativa. Murió fusilado en Badajoz. Durante la guerra, hubo artistas que cantaron a los soldados en el frente republicano. Tal es el caso de Juanito Valderrama o Antonio Chaqueta.
Los y las artistas que tomaron parte por la República corrieron suertes muy dispares. Muchos no sobrevivieron a la guerra y a los primeros años de posguerra, muriendo en el frente o por la represión, caso del Corruco de Algeciras y del Chato de las Ventas. Otros tuvieron que exiliarse para evitar la persecución. Quienes permanecieron en el Estado español tuvieron que adaptarse a las nuevas circunstancias. Algunos, como el caso de José Cepero, tuvieron muchas dificultades para subsistir como artistas al ser señalados como “rojos”. Todos los que se quedaron tuvieron que dejar de lado la parte reivindicativa del cante flamenco para trabajar en los años del franquismo. El flamenco de verdad pasó a la clandestinidad, y estaba perseguido.
Quiere decir con pasión,
Este fandango que canto,
España es republicana,
Y lo es de corazón,
¡Abajo la ley tirana!

Fandango Republicano de El Guerrita9
En los últimos años del franquismo y en la transición resurgió el flamenco reivindicativo en toda su plenitud. Son muchos los y las artistas del flamenco que cantan a la libertad y la justicia, a la democracia, y al autonomismo andaluz. Así, podemos citar a Enrique Morente, un cantaor muy comprometido socialmente durante toda su carrera. A comienzos de los 70, sufrió la censura por un disco homenaje a Miguel Hernández, en el que no se permitió incluir el poema “Andaluces de Jaén”. Morente fue un defensor del andalucismo, movimiento al que cantó. Grabó también canciones inspiradas en la obra de Federico García Lorca (poeta muy unido al flamenco y al pueblo gitano), destacando el genial disco de flamenco-fusión Omega, en el que canta poemas de la obra lorquiana Poeta en Nueva York, de marcado carácter anticapitalista.
Sin salir de Granada, hay que nombrar a Curro Albaycin, artista y estudioso del flamenco cercano al comunismo (inauguró con su cante sedes del PCE). Cantó los Tangos del Obrero. Su militancia le costó un intento de asesinato por un simpatizante de Fuerza Nueva, que le disparó al grito de “Ya no recitas más a Lorca”.
También hay que destacar a Manuel Gerena, el cantaor más perseguido en los 70. Sufrió cientos de detenciones, generaba siempre una gran expectación y durante mucho tiempo se prohibieron sus actuaciones en todo el estado. Otros artistas de gran conciencia social fueron Luis Marín (militante de la Organización Revolucionaria de Trabajadores, ORT) y El Piki, que grabó un disco homenaje a Blas Infante, gran impulsor del andalucismo político. Ambos murieron atropellados.
Un artista muy destacado de esta época fue Camarón de la Isla. Considerado por muchos el cantaor más grande que ha dado el flamenco, fue una figura controvertida. Interpretaba de forma genial el flamenco tradicional, pero además, inició el desarrollo del Nuevo Flamenco con su disco La Leyenda del Tiempo, en el que se incluían por primera vez ciertos tipos de ritmos, instrumentos y formas de interpretación. Sus dotes para el cante tradicional, unido a la revolución musical que supuso su nueva forma de hacer flamenco (a la que no le faltaron críticas), contribuyeron a la difusión de éste y abrieron las puertas del flamenco a nuevas fusiones y mestizajes, fomentando su universalidad. Con Camarón el mensaje del flamenco pasó de los tablaos, los festivales y las peñas, al mundo entero.
Por último, citar a El Cabrero, el cantaor protesta más importante en la actualidad, cercano al anarcosindicalismo y gran intérprete de los Fandangos Republicanos. La crítica social está muy presente en sus intervenciones:
No critiques a mi copla,
Y apréndela tú también,
Que corra de boca en boca,
Pá que el pueblo sepa bien,
Quién lo engaña y quién lo explota.

Fandango Republicano de El Cabrero10
Desde sus orígenes el flamenco ha servido como medio para expresar la injusticia. Las condiciones de vida han mejorado en general, pero la gran mayoría de las reivindicaciones históricas del flamenco siguen vigentes, y más ahora que estamos sufriendo el mayor retraso en derechos desde hace décadas. El flamenco es cultura viva, y por lo tanto evoluciona, pero cierta forma de sentir las cosas y expresarlas es intrínseca a este, estando determinada por el carácter y la historia de sus protagonistas.
La Andalucía que canto,
Es la flamenca de veras,
Que está llorando por dentro,
Y se rebela por fuera.

Cante de El Piki11

Luis Mariano García es militante de En lucha / En lluita
Artículo publicado en la revista anticapitalista La hiedra


Notas

1. Grimaldos, Alfredo, 2011: Historia Social del flamenco. Ediciones Península, Barcelona.
2. Ortiz Nuevo, Jose Luis, 1985: Pensamiento político en el cante flamenco. Editoriales andaluzas unidas, Sevilla.
3. Ibid, p. 80
4. Rs Piqueras, Lola; Ríos J. Carlos, 2009: La identidad andaluza en el flamenco. Editorial Atrapasueños.
5. Ortiz Nuevo, Jose Luis, 1985: Pensamiento político en el cante flamenco. Editoriales andaluzas unidas, Sevilla.
6. Ibid., p. 142
7. Ibid., p. 119
8. Rs Piqueras, Lola; Ríos J. Carlos, 2009
9. Pinilla, Juan: 2011: Las voces que no callaron. flamenco y Revolución. Editorial Atrapasueños, Sevilla.
10. Chain Revuelta, Francisco Javier, 2012: Letras de Fandangos Republicanos El Cabrero. Disponible en:
http://grandesmontanas1204.blogspot.com.es/2012/04/fandangos-republicano... [entrada 8/4/2012]
11. Pinilla, Juan: 2011



El Cabrero Fandangos republicanos


El cabrero-porque nunca me vendio


El cabrero- prometen la luna








Juan Pinilla

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La Niña de los Peines

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Chato de Las Ventas - Sin Seguro ni Licencia

Las Lagrimas del Querer - José Cepero - Fandango

"Andalucía. Su comunismo libertario y su cante jondo”